La nutrición impacta en el rendimiento y en la calidad del grano

La nutrición impacta en el rendimiento y en la calidad del grano

Especialistas del INTA advierten que la desnutrición y compactación del suelo generan pérdidas de hasta un 50% en los rendimientos, remarcando la necesidad de un manejo integral y fertilización balanceada.

 

 

Buenos Aires, jueves 18 junio (PR/26) — La recuperación de los suelos aparece como un factor determinante para elevar la productividad agrícola y reducir las brechas productivas. Especialistas del INTA señalan que el enfoque debe ser integral y que no basta con ajustar los fertilizantes.

 

 

En la actualidad, existe una marcada diferencia entre los rendimientos potenciales en secano y los efectivamente logrados en distintas zonas agrícolas. En el caso del trigo en el sur bonaerense, la brecha entre el rendimiento potencial en secano y el rendimiento real oscila entre el 35 % y el 50 %, lo que equivale a 2,5 y 3,5 toneladas por hectárea, respectivamente.

Según explicó Hernán Sainz Rozas —especialista del INTA Balcarce—, parte de esa diferencia se vincula con una nutrición inadecuada, además de las condiciones ambientales y el deterioro físico de los suelos.

Uno de los puntos críticos está en la eficiencia en el uso de los nutrientes, especialmente del nitrógeno, un elemento central para alcanzar mejores rindes y calidad en los cultivos, explica Sainz Rozas.

“Nutrientes como el nitrógeno, el fósforo, el azufre y el zinc son fundamentales porque impactan directamente tanto en el rendimiento como en la calidad del grano”, sostuvo. De acuerdo con datos presentados por el técnico, la respuesta a la fertilización con nitrógeno y fósforo puede variar entre 10 y 30 kilos y entre 10 y 50 kilos de grano por kilo de nutriente aplicado, respectivamente, dependiendo de la oferta del suelo y de las dosis utilizadas.

En el caso del azufre, las respuestas productivas se ubican entre 120 y 240 kilos de grano por kilo aplicado, mientras que para zinc se registran incrementos de entre 300 y 600 kilos por hectárea cuando los niveles en el suelo son inferiores a 1 ppm (partes por millón) y se aplican dosis de entre 0,5 y 1 kilo por hectárea.

El especialista remarcó que las deficiencias nutricionales no solo afectan el rendimiento, sino también la eficiencia con la que los cultivos aprovechan otros nutrientes. “La deficiencia de azufre reduce significativamente la eficiencia en el uso del nitrógeno y además limita el contenido de proteína y gluten, variables determinantes para la calidad panadera”, explicó Sainz Rozas, y agregó que “algo similar ocurre con el zinc, cuya carencia reduce la eficiencia en el uso del fósforo”.

Además, consideró que la fertilización balanceada es una de las herramientas centrales para maximizar la productividad y optimizar el uso de los recursos. Por eso, destacan la importancia de realizar análisis de suelo y monitoreos que permitan ajustar las recomendaciones según cada ambiente productivo.

En ese sentido, Sainz Rozas señaló que el monitoreo durante el ciclo del cultivo mediante sensores de vegetación o imágenes satelitales resulta especialmente importante para nutrientes móviles como el nitrógeno, cuya disponibilidad y la demanda del cultivo cambia a lo largo de la campaña.

 

El costo productivo de la compactación

Más allá de la nutrición, el INTA pone el foco sobre otro problema que avanza silenciosamente: la degradación física de los suelos. “Si el suelo está compactado, las lluvias no se infiltran adecuadamente y los fertilizantes no pueden ser aprovechados por los cultivos”, advirtió el especialista.

Según indicó, el deterioro asociado al proceso de agriculturización tiene un fuerte impacto sobre la eficiencia en el uso de nutrientes. En suelos con buena calidad física se registran eficiencias de uso de nitrógeno cercanas a los 12 kilos de grano por kilo de N aplicado. Sin embargo, en lotes compactados ese valor puede caer hasta apenas 4 kilos de grano por kilo de nutriente.

Para el técnico, sostener la productividad exige pensar los sistemas de manera integral. La reposición de nutrientes y el ajuste fino de la fertilización deben complementarse con estrategias orientadas a recuperar la salud del suelo. Entre ellas, se destacan la intensificación de las rotaciones para aumentar el retorno de carbono y el uso de labranzas estratégicas para revertir la compactación.

Las líneas de trabajo actuales del INTA también incluyen el diagnóstico de deficiencias de nutrientes que históricamente no eran considerados limitantes, como potasio, calcio o boro, además de estrategias de encalado para mitigar la acidificación y el uso de cultivos de cobertura.

“El objetivo es generar información y tecnologías adaptadas a cada región para avanzar hacia una agricultura más sustentable, con mayores niveles de productividad y un uso más eficiente de los recursos”, señaló el especialista del INTA.

 

 

 

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Fuente: INTA Informa
Planificar la fertilización, clave para mantener la productividad

Planificar la fertilización, clave para mantener la productividad

Especialistas del INTA destacan la importancia de anticiparse y diseñar el manejo nutricional de los cultivos. Para esto, recomiendan combinar estrategias: diagnóstico, planificación por ambiente y manejo de la rotación para optimizar el uso de insumos y mejorar la eficiencia del sistema productivo.

Buenos Aires, jueves 21 mayo (PR/26) — Una correcta planificación de la fertilización permitirá sostener niveles productivos y acercarse a los rendimientos alcanzables, optimizando el uso de insumos en un contexto desafiante. Así lo entienden los especialistas del INTA Oliveros, Santa Fe, quienes brindan una serie de estrategias de manejo para mejorar la eficiencia del sistema productivo.

Según explicó Fernando Salvagiotti, coordinador del programa Ecofisiología y Agroecosistemas del INTA, “este año presenta como particularidad coyuntural el costo de los fertilizantes”, por lo que requiere un manejo de los nutrientes aún más eficiente.

“Entre las decisiones más importantes al momento de la implantación de los cultivos, la nutrición ocupa un lugar central, junto con la elección del cultivar y la fecha de siembra”, aseguró Salvagiotti, quien no dudó en destacar la relevancia de realizar un análisis de suelo porque —según explicó— permite conocer el punto de partida y definir una estrategia de manejo, acorde a cada situación.

Y, en este punto, reconoció que “los principales déficits que suelen observarse son las faltantes de nitrógeno, azufre, fósforo y micronutrientes como zinc, lo que obliga a planificar la nutrición de manera integral y en función de la secuencia de cultivos”.

En este sentido, la inclusión de cultivos de servicio o leguminosas, como vicia, arveja o lenteja, puede aportar nitrógeno al sistema. Por ejemplo, un cultivo de vicia puede contribuir entre 25 y 40 kilogramos de nitrógeno cuando el cultivo siguiente es maíz de siembra tardía.

Estos aportes complementan la fertilización nitrogenada de los cereales, pero no reemplazan la fertilización con otros nutrientes, especialmente en suelos con bajos niveles de fósforo o en cultivos con mayores demandas de nutrientes. “La clave está en combinar estrategias: diagnóstico, planificación por ambiente y manejo de la rotación, para optimizar el uso de insumos y mejorar la eficiencia del sistema productivo”, aclaró Salvagiotti.

En el caso del fósforo, si los niveles son bajos, será necesario aplicar dosis que permitan al menos sostener la demanda del cultivo, aun cuando no se logre recomponer el nivel del suelo.

Para el nitrógeno, la planificación debe ajustarse a la oferta disponible y a la relación insumo-producto, considerando que la dosis óptima económica puede ser menor. En este sentido, resulta clave mantener flexibilidad y evaluar la posibilidad de refertilizaciones en función de la evolución de los precios y del cultivo.

Es importante considerar que los cultivos de invierno, en su mayoría, forman parte de un esquema de doble cultivo con soja. Por lo tanto, “la estrategia de fertilización no debe pensarse solo para el cultivo individual, sino para el sistema en su conjunto”, destacó Salvagiotti.

 

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Fuente: INTA Informa