Rompiendo techos: el maíz que duplicó la media nacional en el sur santafesino

Rompiendo techos: el maíz que duplicó la media nacional en el sur santafesino

En Elortondo, el híbrido NS 7765 VIPTERA3 de Nidera alcanzó los 185 qq/ha en un lote que desafió la sequía de enero y reescribió los planes de la campaña.

Buenos Aires, 19 de mayo (PR/26) .- En el corazón de la zona núcleo argentina, donde los rendimientos elevados no son la excepción sino la regla, todavía hay lugar para la sorpresa. Eso fue lo que vivió Fernando Llobet, un productor con más de 30 campañas sobre la espalda, cuando decidió probar un nuevo material en su campo de Elortondo, en el sur de Santa Fe.

En un lote de 50 hectáreas, Llobet optó por la prudencia: apostó apenas 10 hectáreas al NS 7765 VIPTERA3 y dejó el resto en manos del AX 7761 VT3P, un viejo conocido que campaña tras campaña le venía asegurando resultados consistentes. La lógica era clara: experimentar sin arriesgar el grueso de la producción.

Sin embargo, a la hora de entrar con la cosechadora, el planteo cambió por completo. “El 7765 le ganó por unos 8 quintales”, resume el productor. Los rindes finales en esas 10 hectáreas oscilaron entre los 178 y los 185 quintales por hectárea (qq/ha), cerrando un promedio cercano a los 182 qq/ha.

El valor de los números: ¿Qué significa este rinde?

Para tomar dimensión del logro, vale mirar el contexto:

  • El contraste nacional: Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el rendimiento promedio nacional de maíz para la campaña 2025/26 se ubica entre los 76 y 79 qq/ha. Esto significa que el lote de Llobet prácticamente duplicó la media del país.

  • La equivalencia en kilos: En la jerga agrícola, un quintal equivale a 100 kilos. Hablar de 182 qq/ha implica una productividad de 18.200 kilos de grano por hectárea, una cifra descomunal incluso para las tierras más fértiles de la región pampeana.

 

El partido se ganó en un enero sin agua

Lo más disruptivo de este récord es que se consiguió en una campaña marcada por la irregularidad climática. El mes de enero, una ventana crítica para la definición del rendimiento del maíz, fue sumamente duro en el sur santafesino: apenas cayeron 15 milímetros en todo el mes, configurando un escenario de estrés hídrico que en condiciones normales habría desplomado las proyecciones.

¿Cómo hizo el cultivo para sostenerse y quebrar el techo productivo? Según Llobet, la clave combinó genética de punta, el «tanque lleno» del suelo y un manejo agronómico milimétrico:

  1. La reserva profunda del suelo: Las copiosas lluvias acumuladas entre agosto y octubre del año anterior dejaron las napas y el perfil del suelo cargados de humedad. Cuando el cielo se cerró en enero, las raíces del maíz encontraron el agua que necesitaban en el subsuelo.

  2. Tecnología contra las plagas: El híbrido de Nidera cuenta con la tecnología Viptera 3, reconocida en el mercado por brindar la máxima protección contra orugas devoradoras (como el gusano cogollero), evitando pérdidas foliares y asegurando que la planta concentre toda su energía en el llenado de la espiga.

  3. Manejo de precisión: El lote, ubicado de manera estratégica sobre la Ruta 33, cuenta con una larga historia de rotación sostenida (trigo, maíz y soja). Además, se realizó un escarificado previo —una labranza vertical profunda que rompe las capas compactadas del suelo sin dar vuelta la tierra—, lo que permitió una mejor oxigenación y facilitó que las raíces exploren el suelo en profundidad. A esto se sumó una fertilización ajustada y un control de malezas eficaz desde el arranque.

“Fue una suma de cosas que se hicieron bien en un ambiente de alta calidad y sin limitantes”, explica el productor santafesino. 

Dos «goleadores» para la próxima temporada

Con tres décadas de experiencia, Llobet sabe perfectamente que en el campo no existen las recetas mágicas ni los resultados asegurados, ya que cada campaña dibuja un tablero diferente. Por eso, su estrategia para el próximo ciclo combina el entusiasmo del nuevo descubrimiento con la cautela de la experiencia.

“Este año voy a aumentar la superficie con NS 7765 VIPTERA3”, anticipa de cara a la nueva campaña. De todos modos, aclara que no abandonará el material que lo acompañó siempre: el AX 7761 VT3P sigue siendo, en sus palabras, “un híbrido muy difícil de reemplazar” debido a su enorme estabilidad frente a climas adversos.

Para la próxima siembra, la táctica ya está definida: Llobet pondrá a jugar a sus dos mejores goleadores en la cancha grande, buscando el equilibrio justo entre la estabilidad defensiva y el máximo potencial de rendimiento.

Acerca de Nidera Semillas

Nidera es una marca referente en el desarrollo de semillas de maíz, trigo, girasol y soja, integrada al grupo Syngenta. La compañía acompaña a los productores locales combinando genética de vanguardia, herramientas de analítica digital y un equipo técnico especializado para resolver los desafíos específicos de cada lote.

 

Primicias Rurales

Fuente: Niderasemillas.com.ar

Alerta en la zona núcleo: el costo de los fertilizantes «borra» 300.000 hectáreas de trigo

Alerta en la zona núcleo: el costo de los fertilizantes «borra» 300.000 hectáreas de trigo

La intención de siembra para la campaña 2026/27 cae un 17% interanual debido a una relación insumo-producto asfixiante. Pese a las excelentes reservas de agua en los suelos, el número en campo alquilado arroja pérdidas de 128 US$/ha. En tanto, la cosecha de soja enfrenta un atraso histórico del 43% por los excesos hídricos.

Rosario, sábado 25 de abril (PR/26) .- La Guía Estratégica del Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) lanzó un informe contundente: la nueva campaña fina arranca con el pie izquierdo en términos financieros. Aunque el trigo cumple una década como protagonista de la rotación y el perfil de suelo está cargado de humedad, los costos mandan. Se estima una caída de 300.000 hectáreas en la región núcleo, motorizada por un insumo clave que hoy es un lujo: la urea.

El «muro» de los fertilizantes

El deseo de los productores por mantener el área choca de frente con la realidad del mercado. La relación urea/trigo pasó de 2,6 a 4,1 en apenas un año. Hoy, la urea cotiza cerca de los US$ 890 por tonelada, frente a los US$ 540 de abril de 2025.

Esta suba de costos dispara el rinde de indiferencia en campo alquilado hasta los 46 qq/ha, una cifra extremadamente alta que sube a más de 50 qq/ha en zonas alejadas de los puertos, como General Pinto, donde el flete termina de sentenciar el margen. Bajo régimen de arrendamiento (70% de los casos), la campaña inicia con una pérdida proyectada de 128 US$/ha.

Radiografía del recorte por zonas

 

El ajuste no es uniforme, pero es generalizado:

  • Pergamino y Marcos Juárez: Lideran la caída con un 30% menos de área.

  • Aldao: Proyecta bajas de entre el 20 y 30%.

  • Rojas y General Pinto: Estiman un recorte del 20%.

  • Carlos Pellegrini y San Gregorio: La caída sería más moderada, en torno al 10%.

 

Soja: Cosecha trabada y calidad en caída libre

La recolección de soja atraviesa el mayor atraso de los últimos 10 años, con solo un 43% de avance frente al 80% habitual para esta fecha. Las tres semanas consecutivas de «ciclogénesis» dejaron un promedio de 121 mm de lluvia, casi el doble de lo normal para abril.

El panorama en los lotes es crítico: hay reportes de granos brotados, presencia de hongos y hasta un 50% de daño en la calidad en zonas como Acebal. Los camiones llegan a las plantas con humedades de entre el 15 y 17%, lo que obliga a incurrir en gastos extras de secado y fuertes descuentos comerciales.

Clima: ¿Llega la tregua?

Para la última semana de abril, el consultor Elorriaga anticipa un cambio de escenario radical. Se espera el ingreso de una masa de aire frío y seco que frenará las lluvias, permitiendo retomar las tareas de cosecha. Sin embargo, este alivio vendrá acompañado de las primeras heladas del otoño, previstas para el lunes 27, principalmente en el sudoeste de la región.

Primicias Rurales

Fuente: BCR 

Soja en la zona núcleo: entre la urgencia cosechando y rindes que sorprenden

Soja en la zona núcleo: entre la urgencia cosechando y rindes que sorprenden

La cosecha de soja se puso en marcha en la zona núcleo en medio de un escenario cambiante: mientras los primeros rindes sorprenden y, en muchos casos, superan lo esperado tras un verano complejo, el exceso de lluvias y la alta humedad obligan a acelerar las labores para evitar pérdidas y sostener la calidad del grano.

Rosario, domingo 5 abril (PR/26) —  La cosecha de soja ya está en marcha en la zona núcleo y lo hace con una mezcla de optimismo por los rindes iniciales y preocupación por el clima, en un escenario donde cada día cuenta.

Los primeros datos relevados por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario muestran un panorama heterogéneo, pero con una constante: en muchas áreas, los resultados están igualando o superando las expectativas previas.

La campaña 2025/26 comienza así con mejores perspectivas de las que se temían tras el golpe que significó la falta de agua durante enero y parte de febrero. Sin embargo, el clima volvió a cambiar el guion: las lluvias recientes obligan a acelerar la cosecha para evitar pérdidas, especialmente en la calidad del grano.

Rindes que entusiasman, pero con fuerte variabilidad

Los primeros lotes recolectados reflejan una marcada disparidad regional, directamente asociada a cómo impactaron los déficits hídricos del verano y el posterior regreso de las precipitaciones.

En el sudeste cordobés, por ejemplo, Marcos Juárez pasó de una expectativa de 40 quintales por hectárea a registros que hoy se ubican entre 45 y 50 qq/ha, con picos que alcanzan los 60. En el centro-oeste santafesino, Carlos Pellegrini muestra un comportamiento similar: lo que se proyectaba como un promedio de 50 quintales ya aparece como piso, con lotes que lo superan con holgura.

Más irregular es la situación en María Susana, donde los rindes son muy dispares y aparecen complicaciones como la retención foliar, que obligó a intervenir con defoliantes para poder avanzar con la trilla. En tanto, en Los Quirquinchos, incluso los lotes más castigados logran sostener rendimientos de entre 35 y 40 qq/ha, lo que genera cierto alivio.

Distinto es el caso de Cañada de Gómez, donde los primeros resultados se ubican entre 26 y 40 quintales, con los lotes tempranos mostrando valores por debajo de lo esperado. Más al norte, en zonas como Aldao, la cosecha aún no comenzó, pero hay expectativas de que los rindes puedan dar alguna sorpresa positiva.

El clima, otra vez protagonista

Si durante el verano la preocupación era la falta de agua, ahora el problema es el opuesto. Marzo dejó suelos saturados y el inicio de abril mantiene altos niveles de humedad, con pronósticos que anticipan nuevas lluvias.

En este contexto, el ritmo de cosecha está condicionado por una urgencia que se repite en los testimonios técnicos: “hay que levantar lo que se pueda, lo antes posible”. La prioridad no es solo evitar pérdidas de rendimiento, sino también preservar la calidad del grano, que puede deteriorarse rápidamente bajo condiciones de exceso hídrico.

Las complicaciones no terminan ahí. La combinación de humedad elevada y temperaturas en ascenso genera un ambiente propicio para enfermedades de fin de ciclo, mientras que la inestabilidad climática mantiene latente el riesgo de tormentas severas, granizo o incluso eventos extremos.

Además, la falta de “piso” en los lotes dificulta el ingreso de las máquinas, lo que obliga a detener tareas en momentos críticos. En varias zonas, lluvias recientes de alrededor de 50 milímetros ya provocaron interrupciones en la recolección.

Entre el alivio y la incertidumbre

A pesar de las dificultades actuales, el balance inicial deja una señal positiva: las lluvias de febrero y marzo permitieron recuperar gran parte del potencial productivo que se había puesto en duda durante el verano.

Sin embargo, esa misma recuperación hoy genera un nuevo desafío. El exceso de agua, en plena cosecha, puede transformarse en un factor de riesgo si las precipitaciones continúan con frecuencia y volumen.

En paralelo, a nivel nacional, los relevamientos mantienen la proyección de producción en torno a 48,5 millones de toneladas, lo que indica que, más allá de los contratiempos logísticos, el cultivo logró sostener su potencial.

Una campaña que se define día a día

La soja en la zona núcleo entra en una etapa decisiva, donde cada ventana de buen clima es aprovechada al máximo. Los productores enfrentan un escenario dinámico, en el que conviven rindes alentadores, condiciones desafiantes y decisiones urgentes.

La campaña, lejos de estar definida, se juega ahora en el tramo final: entre máquinas que avanzan contra el reloj y un cielo que, una vez más, tiene la última palabra.

Primicias Rurales

Fuentes: GEA/BCR

Ajustes en la cosecha: el clima y el área sembrada redefinen las proyecciones de la campaña

Ajustes en la cosecha: el clima y el área sembrada redefinen las proyecciones de la campaña

Mientras la soja y el maíz consolidan proyecciones de 48,5 y 57 millones de toneladas (MTn) respectivamente gracias a las lluvias, el girasol expande su superficie alcanzando las 6,4 MTn. En contraste, el sorgo sufre un recorte en su área estimada, ajustando su producción final a 2,9 MTn en un escenario de rindes heterogéneos.

Buenos Aires, sábado 28 marzo (PR/26) — El Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires dice que la agricultura atraviesa una etapa de definiciones marcada por la recuperación hídrica y ajustes técnicos en las superficies de siembra.

Las recientes precipitaciones han sido determinantes para sostener el potencial de los cultivos de verano, aunque han impuesto un ritmo dispar en las labores de recolección.

Soja y Maíz: Consolidación hídrica

La soja presenta un escenario optimista: el 85 % del área nacional cuenta con una condición hídrica adecuada u óptima. Con el 81 % del cultivo en estado Normal/Excelente y la soja de primera iniciando su madurez fisiológica, se mantiene firme la proyección de 48,5 MTn. Los primeros lotes en el núcleo productivo arrojan rindes de hasta 50 qq/Ha en Justiniano Posse y 45 qq/Ha en Marcos Juárez.

Por su parte, la cosecha de maíz alcanza el 15,2 % del área apta. Con un rinde promedio nacional de 84,8 qq/Ha (destacándose el Núcleo Norte con 98,5 qq/Ha), las lluvias recientes han favorecido especialmente al maíz tardío, permitiendo sostener una proyección de producción de 57 MTn.

Girasol: Más hectáreas y mejores rindes

El girasol es uno de los protagonistas de la semana. Tras un ajuste al alza de 150.000 hectáreas en el área sembrada, la proyección de producción ascendió a 6,4 MTn.

  • Avance: La cosecha cubre el 61,1 % del área, aunque registra una demora de 10,2 puntos respecto al promedio histórico por las lluvias y lotes tardíos.

  • Rendimientos: En la mayoría de las zonas los resultados superan al ciclo previo y se mantienen por encima del promedio del último quinquenio, pese al impacto del déficit hídrico estival en el centro y sudeste bonaerense.

Sorgo: Recorte en la superficie

En la otra cara de la moneda, el sorgo granífero sufrió un ajuste negativo de 150.000 hectáreas en su área estimada. Esta reducción técnica lleva la proyección de producción hacia la baja, situándose en 2,9 MTn.

Actualmente, la cosecha alcanza el 9,8 % a nivel nacional con un rinde promedio de 44,4 qq/Ha. En el norte del país se observa una gran variabilidad en los estadios de desarrollo debido a las diferentes fechas de siembra, mientras que en el centro y sur los lotes transitan entre floración y madurez fisiológica en condiciones normales.

Primicias Rurales

Fuente: PAS

Triple shock global: Trump suma 8 millones de toneladas de soja, los biocombustibles disparan el aceite y la sequía mete presión en Argentina

Triple shock global: Trump suma 8 millones de toneladas de soja, los biocombustibles disparan el aceite y la sequía mete presión en Argentina

Un nuevo acuerdo entre EE.UU. y China, cambios en la política de biocombustibles norteamericana y la sequía en la zona núcleo redefinen el escenario de los granos. Mientras Chicago se recalienta por la soja, Brasil queda sobreofertado y Argentina encuentra una oportunidad en el aceite, pero con alta volatilidad y decisiones comerciales clave en el corto plazo.

 

Rosario, Santa Fe, lunes 9 de febrero (PR/26) –  Después de varias semanas de relativa calma, los mercados agrícolas entraron en una etapa de fuerte volatilidad por la combinación de tres factores que, analizados en conjunto, están cambiando las reglas de juego para la soja y arrastrando al resto de los granos.

El primer impacto llega desde la geopolítica. El expresidente estadounidense Donald Trump habría conseguido el compromiso de China de comprar 8 millones de toneladas adicionales de soja de EE.UU., lo que impulsó con fuerza los precios en Chicago. Sin embargo, el efecto no es tan lineal para Sudamérica.

“Esta noticia no crea demanda nueva, no desaparecen stocks: simplemente cambia el origen del negocio. Todo lo que exporte EE.UU. es soja que no va a exportar Brasil”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Según el especialista, el antecedente inmediato muestra que este tipo de acuerdos suele generar un fuerte movimiento especulativo. En la negociación previa entre EE.UU. y China, los fondos pasaron de estar vendidos a comprarse más de 20 millones de toneladas, empujando los precios, para luego tomar ganancias y devolverlos a niveles anteriores.

“Hoy los fondos estaban neutros en soja y muy vendidos en maíz, por eso están comprando agresivamente. Chicago tuvo récord de volumen operado. Pero esto ya lo vimos: la suba puede ser intensa y después desinflarse”, advierte Romano.

Desde la óptica sudamericana, el mayor perjudicado sería Brasil. Con China obligada a seguir comprando soja estadounidense, el país vecino podría acumular grandes volúmenes sin salida inmediata.

“Brasil corre el riesgo de terminar con mucha soja trabada en puertos, lo que va a presionar las primas de exportación a la baja, incluso más de lo que suba Chicago”, señala Romano. En ese contexto, el precio global no debería modificarse demasiado, pero sí habrá fuertes diferencias regionales: FOB más alto en EE.UU. y más bajo en Brasil.

El segundo factor clave viene de la política energética. En Estados Unidos se publicaron las guías para distribuir el subsidio a los biocombustibles, que será de un dólar por galón y estará atado al índice de “intensidad de carbono” (Carbon Intensity, CI). La metodología favorece especialmente a la industria sojera estadounidense.

Las materias primas con menor huella ambiental, como aceites usados o grasas animales, reciben mayor subsidio, pero solo si son de EE.UU., México o Canadá, lo que deja afuera importaciones desde China, Brasil o Asia. Además, finalmente no se incorporó el criterio de uso indirecto del suelo (ILU), que hubiera dejado a la soja fuera del esquema. “Todo esto crea demanda adicional de aceite y empuja a que EE.UU. muela más soja. Es claramente alcista para el aceite, que ya tiene una relación stock/consumo muy baja”, explica Romano.

Para Argentina, esta es una buena noticia. A diferencia de Brasil, el país exporta mayormente soja procesada en forma de aceite y harina. “La molinería argentina es la que nos puede salvar de la presión negativa de precios del poroto. Con más demanda de aceite, nuestra performance puede ser mejor que la brasileña”, destaca el investigador de la Universidad Austral.

El tercer factor es climático y local: la sequía en la zona núcleo argentina, que llegó justo en el momento crítico para la soja, durante la floración, con altas temperaturas y falta de agua. “La soja venía muy bien, pero cuando entró en floración se cortó el agua y apretó el calor. En ese contexto, la planta aborta flores y ya empezamos a descontar rindes en la zona núcleo”, señala Romano.

Aunque se registraron algunas lluvias en los últimos días, fueron tardías, desparejas y sin continuidad clara. Los modelos climáticos no coinciden y las precipitaciones se siguen postergando. “Si las lluvias vuelven de inmediato, habría margen para una baja de precios. Pero cuanto más se demoren, mayores serán las pérdidas potenciales y eso puede disparar subas locales”, advierte.

En maíz, el panorama es algo más mixto. El temprano ya pasó la floración, por lo que la seca afectó el llenado y recortó rinde potencial, aunque sin escenario de desastre. El tardío todavía tiene chances de recuperación, sobre todo en el norte, donde las lluvias vienen acompañando, aunque aparece otro riesgo: la chicharrita.

Integrando los tres factores, el escenario es complejo. En Chicago se ve la mayor probabilidad de suba, por la combinación del acuerdo con China, la política de biocombustibles y el clima sudamericano. Sin embargo, eso no garantiza una mejora directa para los productores de la región.

“Si Chicago sube, es muy probable que el poroto sudamericano no lo copie. Todo lo que suba el mercado de referencia, lo van a descontar las primas, especialmente con la enorme oferta que está poniendo Brasil”, resume Romano.

En Argentina, el impacto será más visible en los subproductos. El aceite podría capturar parte de la mejora, mientras que la harina seguirá abundante, aunque con precios ya en niveles muy bajos.

“La industria suele aprovechar la presión de cosecha para bajar el precio del poroto y mejorar su margen. El piso lo pone la exportación y la decisión del productor de vender. Pero si la seca se profundiza y hay menos producción, puede desaparecer la presión logística y cambiar todo el escenario”, concluye Romano.

La estrategia, en este contexto, exige cautela. Las subas impulsadas por fondos pueden ser intensas pero transitorias, y la clave estará en no dejarse llevar solo por Chicago.

“No hay que encapricharse con los precios externos. Si las subas se trasladan al mercado local y los valores nos cierran, es momento de vender y asegurar margen”, recomienda el especialista.

 

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral