La docente e investigadora Adriana Geymonat, la “Dama de la Cordillera”, celebró un nuevo aniversario del Paso a la Inmortalidad en Yapeyú y ya proyecta su desafío más ambicioso: recorrer España, Inglaterra, Escocia, Italia, Bélgica y Francia para cerrar, en Boulogne-sur-Mer, una investigación que empezó hace nueve años.
Buenos Aires, jueves 20 agosto (PR/26)–En la jornada de ayer, mientras todo el país recordaba el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, la platense Adriana Geymonat estuvo en uno de esos lugares donde la historia parece pisar distinto: Yapeyú, la tierra natal del Libertador.
Allí participó de los actos oficiales, izó la bandera en el templete que guarda los restos de la casa donde nació San Martín y, por la tarde, abrió el desfile junto a los Granaderos.
Para esta docente, investigadora y divulgadora de la historia, no fue una ceremonia más. Fue, en realidad, una parada dentro de un proyecto que arrancó hace casi una década y que ahora se prepara para cruzar un continente entero.
Rumbo a Europa: el próximo gran desafío
Seguir la huella sanmartiniana en Europa es, hoy, el objetivo que ocupa a Geymonat. El plan contempla llegar primero a España, para recorrer Palencia y Cervatos de la Cueza, donde vivieron San Martín y su familia, además de visitar los colegios donde estudió y los sitios ligados a su formación militar.
Después seguirá por Londres y Escocia, pasará por Milán, en Italia, llegará a Bruselas, en Bélgica, y cerrará el recorrido en Francia.
La última etapa tendrá un peso especial. Geymonat quiere llegar hasta Boulogne-sur-Mer, la ciudad donde San Martín pasó sus últimos años y murió el 17 de agosto de 1850. Allí planea dejar una bandera de los Andes que la acompaña desde 2016, cuando el Ejército de Montaña de los Andes se la entregó al enterarse de que una docente platense se preparaba para el Cruce del Bicentenario.
El proyecto, aclara, todavía depende de conseguir los recursos necesarios. “Si Dios me ayuda y San Martín me sigue guiando”, cuenta en diálogo con EL DIA, espera poder concretarlo el año próximo, aunque no descarta que se extienda hasta 2028.
A diferencia de otras expediciones, Geymonat no cuenta con un sponsor que financie los viajes: durante años sostuvo sus recorridos con sus propios recursos y con los ahorros de su trabajo como docente.
“Será el cierre de este proyecto, avalado a nivel nacional e internacional, de seguir la huella del General José de San Martín”, explica sobre lo que espera que sea el broche final de una extensa investigación vivencial.
Llevar la historia a las aulas
Para Geymonat, no se trata solo de llegar a los lugares donde estuvo el prócer. En cada viaje busca reconstruir la historia a partir del territorio y después trasladar esa experiencia a las aulas, escuelas, institutos de formación docente, colegios y escuelas de cadetes, donde suele ser convocada para dar charlas.
“Hay gente que quiere saber y está interesada por la historia, pero no se la saben contar”, sostiene. Ahí encuentra buena parte del sentido de su tarea: despertar curiosidad y acercar a San Martín más allá de las estatuas, los actos y las fechas patrias.
En ese camino hay también una mirada particular sobre el Libertador. Geymonat busca mostrarlo “no sólo en el bronce”, sino también como padre, esposo y abuelo, recuperando sus valores humanos y explicando qué hay detrás del personaje histórico que los argentinos conocen desde la escuela.
Mientras prepara el recorrido europeo, su agenda no se detiene: las invitaciones para hablar sobre San Martín siguen llegando desde distintos puntos del país. En Yapeyú, además, este año participó de las ceremonias con una réplica del poncho de San Martín que recibió en Mendoza en enero. En abril, la Legislatura mendocina también le otorgó un reconocimiento.
Su próximo gran viaje, sin embargo, tiene una meta precisa: reconstruir el último tramo de la vida del hombre al que hace años sigue de cerca.
Una historia que empezó en los Andes
La historia de Geymonat como “Dama de la Cordillera” comenzó en 2017, cuando participó del Cruce del Bicentenario y llegó a Chacabuco, Chile, el 12 de febrero de aquel año. Lo que iba a ser una experiencia única terminó convirtiéndose en una investigación de nueve años.
Después realizó los seis cruces utilizados por el Ejército de los Andes: Come-Caballos, Guana, Portillo, Planchón, Uspallata y Los Patos. A caballo, en mula, con temperaturas extremas, terrenos difíciles y, en ocasiones, acompañada por baqueanos, fue reconstruyendo los caminos de aquella campaña.
Pero el recorrido no terminó en los Andes. En 2023 viajó a Perú para continuar por tierra el derrotero de San Martín desde su desembarco en Paracas y recorrer los escenarios de la campaña de Arenales. Después llegó a Ecuador, siguiendo la huella hasta Guayaquil y el lugar del histórico encuentro entre San Martín y Bolívar.

Finalmente completó el recorrido americano en Uruguay, en Calera de las Vacas, donde vivió parte de la familia del Libertador.
Ese itinerario le valió, entre otras distinciones, el nombramiento de Abanderada de los Andes por el Instituto Nacional Sanmartiniano, en 2024, y el de Embajadora Sanmartiniana por el mundo, otorgado por el Instituto Sanmartiniano del Perú en 2023.
También fue nombrada Granadera Honorífica del Regimiento de Granaderos del General San Martín, un reconocimiento que, según explica, la convirtió en la única mujer civil con ese título.

















