Con una innovadora planta de 17.000 metros cuadrados, la firma cordobesa apuesta a la máxima eficiencia, trazabilidad sin margen de error y un salto tecnológico clave para competir en el mercado global.
Buenos Aires sábado 5 septiembre (PR/26)– En plena sintonía con el momento dinámico que atraviesa la ganadería, la empresa cordobesa Biofarma dio un paso histórico al inaugurar su flamante planta de elaboración de núcleos y premezclas vitamínico-minerales. Esta impresionante obra permitirá triplicar su capacidad de producción actual y responder con precisión a las elevadas exigencias del mercado.
La millonaria inversión de USD 20 millones no solo consolida de manera firme su liderazgo dentro del territorio nacional, sino que también potencia sus oportunidades de exportación. Todo esto se traduce en un pilar indispensable para ganar eficiencia operativa y mantener un nivel de competitividad indiscutible.
Las viejas instalaciones urbanas donde nació la compañía ya habían alcanzado su límite estructural absoluto. Al respecto, Marcelo Vilosio, Gerente General de la firma, explicó con total claridad que operaban al máximo posible, fabricando hasta 7.000 toneladas mensuales en tres turnos ininterrumpidos que incluían sábados enteros.

Ante este escenario tan complejo, hace dos años adquirieron un estratégico predio de cuatro hectáreas cerca del aeropuerto de Córdoba. Allí levantaron modernas oficinas corporativas, un laboratorio de control de calidad de primer nivel y la enorme estructura de 17.000 metros cuadrados que hoy reemplaza a la antigua fábrica.
El verdadero salto cualitativo radica en la escala productiva: las nuevas instalaciones permiten alcanzar unas 20.000 toneladas mensuales operando en solo dos turnos. Al arrancar trabajando en un único turno, ya producirán entre un 20% y 30% más que antes, reduciendo fuertemente los costos operacionales.
Innovación tecnológica, robótica y cultura de trabajo
Llevar adelante un proyecto de semejante envergadura demandó combinar fondos propios con financiamiento bancario privado en dólares. La construcción empleó a más de 300 personas en sus diversas etapas, representando la apuesta económica más trascendente en la historia de esta empresa familiar.
Esta transformación no es meramente edilicia, sino que integra una automatización integral que abarca desde la dosificación exacta de microingredientes hasta el embolsado y paletizado. Según los proveedores internacionales, es la planta de nutrición animal más moderna de Latinoamérica.

El desafío más complejo reside en el aspecto cultural y de capacitación, enseñando al personal a interactuar diariamente con la robótica avanzada, como los vehículos autónomos de traslado interno. Mantener las fuentes laborales exige una actualización constante: «Si no invertís y te aggiornás, en cinco años quedás afuera del partido», reflexionó Vilosio.
Seguridad de procesos y cinco líneas independientes
Un eje medular para la nutrición animal actual es contar con estándares de máxima exigencia. Por ello, la planta opera bajo un estricto sistema de trazabilidad por código de barras desde el ingreso de la materia prima, reduciendo prácticamente a cero cualquier probabilidad de error humano.
Esta garantía resulta clave para los productores de monogástricos (cerdos y aves) y grandes establecimientos ganaderos con metas de exportación, dado que la trazabilidad de insumos se acopla de forma directa a sus auditorías sanitarias. La calidad del insumo blindará la reputación de la cadena de valor.

Para suprimir todo riesgo de contaminación cruzada, la planta se organizó en cinco líneas independientes: Macro Correctores para Engorde de Rumiantes, Premezclas Vitamínico-Minerales, Núcleos vitamínico-minerales, Premezclas medicamentosas y una línea exclusiva de Sustitutos Lácteos.
Asimismo, la fábrica incorpora un sector especial para premezclas peleteadas orientadas a rumiantes, dando respuesta a una elevada demanda de mercado que antes no podía ser abastecida por falta de capacidad técnica y espacio físico en la sede histórica.
Estrategia financiera y expansión internacional
En materia de sustitutos lácteos para terneros, el aislamiento total del proceso le dará a la firma el respaldo técnico necesario para competir con firmas de Francia y Holanda en los mercados de Centroamérica, destino donde planean posicionar con firmeza sus productos de alta calidad.
A fin de optimizar el manejo del capital de trabajo, implementaron una novedosa zona franca interna. Esto les permite ingresar insumos importados de alto valor, como vitaminas y aditivos, y nacionalizarlos progresivamente a medida que los requieren para la elaboración diaria.
Esta herramienta otorga un desahogo financiero decisivo al diferir el pago de aranceles e impuestos masivos. Con una facturación proyectada de USD 150 millones y USD 20 millones en exportaciones a 12 países, Biofarma reafirma que invertir en eficiencia es la única fórmula para seguir creciendo.

















