Con una rama sana, un recipiente adecuado y algunos cuidados básicos, la primavera se convierte en el momento ideal para multiplicar las plantas del jardín o del balcón sin gastar un peso en semillas.
Buenos Aires martes 22 septiembre (PR/26)– La primavera llegó y con ella el mejor momento del año para darle una segunda vida al jardín. Muchas especies retoman su crecimiento después del invierno y ofrecen la oportunidad perfecta para animarse a preparar esquejes, una técnica simple que no requiere experiencia previa.
Un esqueje es, ni más ni menos, un fragmento de una planta —un tallo, una hoja o incluso una raíz— que se separa del ejemplar original con un objetivo claro: que desarrolle sus propias raíces y se transforme en una planta completamente nueva e independiente.
Lo mejor de este método es que permite multiplicar especies sin comprar semillas, obteniendo además ejemplares con características muy similares a los de la planta madre. Eso sí: no todas las variedades responden igual, algunas enraízan con facilidad y otras exigen condiciones más precisas.
Paso a paso, cómo preparar un esqueje que realmente prospere
Todo arranca con la elección correcta: hay que buscar una planta madre saludable, sin plagas ni enfermedades a la vista y sin daños importantes en sus tallos o ramas.
De esa planta se selecciona un tallo joven o semileñoso, según la especie de la que se trate. A partir de ahí, el procedimiento se ordena en pasos concretos y fáciles de seguir.
El primero es elegir un tallo sano, firme y de buen aspecto, evitando ramas débiles, dañadas o secas. Después llega el corte: con una tijera de poda limpia y afilada se recorta un segmento de 10 a 15 centímetros, siempre justo por debajo de un nudo, el punto exacto donde nacen las hojas.
El siguiente paso es retirar las hojas inferiores, dejando solo algunas en la parte superior y quitando las que quedarían enterradas o sumergidas en agua. Luego se prepara el recipiente: una maceta pequeña con buen drenaje y un sustrato liviano que evite el encharcamiento.
Con todo listo, se coloca el esqueje introduciendo la parte inferior del tallo en el sustrato, procurando que al menos un nudo quede en contacto con la tierra. Después se riega ligeramente, sin encharcar, y se busca un lugar luminoso pero protegido del sol directo intenso y de las corrientes de aire durante los primeros días.
La alternativa del agua: ver crecer las raíces en tiempo real
Existe también la posibilidad de enraizar esquejes directamente en agua, una opción que permite observar el proceso paso a paso. Se coloca el tallo en un recipiente limpio, dejando las hojas por encima de la superficie del agua.

La clave está en mantener el agua limpia y renovarla cuando haga falta. Una vez que el esqueje desarrolla un sistema de raíces suficiente, puede trasladarse con cuidado a un sustrato definitivo.
De todos modos, no todas las especies se adaptan igual a este método: en algunos casos, comenzar directamente en tierra facilita que las raíces se acostumbren mejor al sustrato desde el principio.
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Fuente: Canal 26



















