Los bonos soberanos volvieron a caer y el Merval perdió terreno en un viernes marcado por la cautela. El derrumbe de la actividad económica en julio, que superó todas las expectativas negativas, encendió una nueva luz de alerta entre los inversores.

 

 

Buenos Aires domingo 27 septiembre (PR/26)– El riesgo país volvió a moverse en la dirección que menos gusta en Wall Street. El índice que elabora JPMorgan subió 30 unidades y quedó en 609 puntos básicos, el nivel más alto desde el 7 de abril.

Fue la décima suba consecutiva. Diez ruedas seguidas en las que el humor del mercado financiero argentino no encontró piso, en medio de una caída generalizada de los bonos soberanos en dólares, que retrocedieron 1,2% en promedio durante la jornada del viernes.

 

Subió el riesgo país y cerró la semana en el nivel más alto desde mediados de agosto | 18 de septiembre de 2026

 

El malhumor no se quedó solo en la renta fija. El S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cerró con una baja de 1,6%, hasta los 2.893.751 puntos, un piso que no se veía desde el 20 de agosto.

Medido en dólares, a través de la paridad del “contado con liqui”, el panel de acciones líderes también tocó un mínimo, esta vez desde el 6 de marzo, ubicándose por debajo de los 1.800 puntos.

 

Una economía que se frena de golpe

 

Para los operadores, la noticia que realmente movió el tablero esta semana no vino de los mercados financieros sino de la economía real. La actividad económica de julio se contrajo casi 3% en apenas un mes, un dato que superó ampliamente las expectativas más pesimistas.

El riesgo país acumula ya diez jornadas consecutivas de subas, aunque con una elevada volatilidad que refleja lo nervioso que está el humor inversor. En ese contexto, el Tesoro repite una estrategia conocida: ofrecer instrumentos de corto plazo para no empujar todavía más el riesgo crediticio de los bonos de mayor duración.

 

Wall Street sube, pero las acciones argentinas no acompañan

 

La foto internacional fue completamente distinta. Los principales indicadores de Nueva York cerraron con ganancias de entre 0,5% y 0,9%, mientras las tasas de los bonos del Tesoro norteamericano se mantuvieron estables en máximos que no se veían desde 2007.

Sin embargo, los ADR y las acciones argentinas que cotizan en dólares en Wall Street no lograron subirse a esa ola y cerraron mayoritariamente en rojo. Las bajas más marcadas fueron las de Banco Macro (-3,4%), Edenor (-2,8%) y Telecom (-2,6%).

 

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Tampoco se salvaron las petroleras. YPF cayó 2,6%, hasta los 52,19 dólares, y Vista Energy retrocedió 1,3%, arrastradas por una baja del 2% en los precios internacionales del crudo. El mercado sigue de cerca la posibilidad de una tregua entre Estados Unidos e Irán, al mismo tiempo que crece la preocupación por el aumento de los ataques hutíes contra Arabia Saudita, que podrían interrumpir el suministro de uno de los principales productores de petróleo de Oriente Medio.

 

La pregunta que se hacen todos los analistas

 

En medio de este panorama, Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria, planteó en Wall Street un interrogante que muchos se hacen: por qué la bolsa neoyorquina sigue cerca de sus máximos históricos cuando el rendimiento del Treasury a 10 años supera el 5% y la Fed volvió a subir las tasas de interés.

Según explicó, la respuesta hay que buscarla en buena medida en las ganancias corporativas. Para 2026, los analistas proyectan un crecimiento de las utilidades del S&P 500 de casi 32%, con los ingresos de las empresas creciendo al 12%.

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Araujo describió este fenómeno como una “expansión excepcional”, que llega después de varios años de crecimiento cercano a los dos dígitos. Y aclaró que ese impulso no se limita a las Siete Magníficas ni a los activos vinculados a la inteligencia artificial, sino que también se extiende a otros sectores fundamentales de la economía estadounidense.

Con todo, el analista fue claro respecto de a quién le recomendaría hoy apostar por acciones: un inversor agresivo y con horizonte de largo plazo, típicamente alguien joven que no necesita ese capital durante varios años, para quien las acciones siguen siendo una alternativa viable.

 

 

 

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Fuente: Agencia NA