Jun 29, 2026 | Actualidad, Opiniones
A pesar del orden macroeconómico que muestra el gobierno de Milei, el agro sigue atado de manos: retenciones, liquidación obligatoria de divisas y un tipo de cambio que miente. Un análisis sin eufemismos de las distorsiones que frenan al sector más competitivo del país.
}
Por Ezequiel Tamborini 
Buenos Aires lunes 29 junio (PR/26)–Hay una frase que suena fuerte pero que los números respaldan sin rodeos: en la Argentina todavía opera un esquema económico con rasgos soviéticos. No en todo, claro.
El ordenamiento macroeconómico de los últimos dos años es real y nadie serio lo niega. Pero cuando uno mira en detalle cómo funciona el sector agropecuario —el principal generador de divisas del país— la comparación no parece tan exagerada.
Los derechos de exportación (retenciones) son, en esencia, una confiscación parcial del capital de trabajo de las empresas del campo.
No es una metáfora: el Estado se queda con una parte de lo que el productor genera antes de que ese dinero llegue a sus manos. Y como el agro es quien provee la mayor parte de las divisas que necesita la economía para funcionar, el daño se traslada al conjunto.

El propio ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, lo reconoció más de una vez: no puede eliminar las retenciones porque las necesita para sostener la recaudación y mantener la gobernabilidad. Es una trampa clásica: el Estado se volvió tan dependiente de ese ingreso que desarmar el esquema implica un costo político que ningún gobierno quiere pagar.
El problema del que nadie habla: los dólares del campo no son del campo
Pero hay otro mecanismo igual de dañino —y mucho menos visible— que merece estar en el centro del debate. Se trata de la liquidación obligatoria de divisas: la norma que desde 2002 obliga a los exportadores a cambiar sus dólares en el Mercado Único y Libre de Cambios, entregándolos al Banco Central a cambio de pesos.
Dicho de otro modo: el productor o el exportador trabaja, vende al mundo y el Estado le confisca las divisas generadas, devolviéndole pesos. Los dólares genuinos quedan en manos del BCRA. En cualquier economía normal, los dólares que genera un exportador le pertenecen a ese exportador. Pero la Argentina no es una economía normal.

¿Qué países aplican esta misma política? Pakistán, Libia, Turkmenistán, Argelia, Madagascar y República Centroafricana. La lista no requiere más comentarios.
Lo que el RIGI reconoce, y el campo todavía no tiene
Hay una paradoja que vale la pena subrayar. El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) —la gran apuesta del gobierno para atraer inversiones en minería e hidrocarburos— permite que los proyectos comprendidos dispongan progresivamente de sus propias divisas: 20% al primer año, 40% al segundo, 100% al tercero.

Eso no es un privilegio ni un beneficio especial. Es, simplemente, lo que debería ser la norma general: que quien genera divisas pueda disponer de ellas.
El hecho de que en el RIGI parezca una concesión extraordinaria dice mucho sobre cuán distorsionado está el punto de partida del resto de la economía.
El tipo de cambio que miente y lo que el FMI no se calla
Toda esta arquitectura de controles tiene una consecuencia directa: el tipo de cambio no refleja el valor real de las divisas, sino un precio artificialmente sostenido por regulaciones.
Eso desordena los precios relativos de toda la economía, encarece artificialmente algunos sectores y abarata otros, generando las condiciones para la próxima crisis cambiaria.

Y hay más. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el superávit primario que muestra el gobierno argentino en realidad encubre un déficit si se suman los intereses de los títulos que emite el Estado para intervenir el tipo de cambio. Un maquillaje contable que, mientras las distorsiones persistan, seguirá siendo necesario.

Lo que hay que pedir y lo que la región ya dejó atrás
El reclamo del sector agroindustrial no puede quedarse solo en el debate sobre las retenciones, que aunque justo y legítimo, se repite tanto que ya no sorprende a nadie. Hay que ampliar la agenda e incorporar la liquidación obligatoria como una aberración equivalente.
Y sumar la exigencia de libre giro de utilidades y dividendos al exterior —hoy restringido solo a los ejercicios iniciados desde enero de 2025.

Con esas medidas, el tipo de cambio podría encontrar su nivel de equilibrio real. Y la Argentina podría dejar de ser la excepción en una región que, hace décadas, abandonó estas distorsiones institucionales y construyó economías más previsibles y competitivas.
Las anomalías no desaparecen porque no se las nombre. Persisten, se acumulan y terminan explotando en la próxima crisis. Señalarlas, una y otra vez, es la única forma de que algún día —ojalá pronto— alguien las desmantele de verdad.
Primicias Rurales
Fuente: Bichos de Campo
Primicias Rurales
Fuente: bichosdecampo
Jun 29, 2026 | Actualidad, Maquinarias
La fabricación del tractor número 7 millones por parte de Mahindra volvió a poner el foco sobre un selecto grupo de compañías que marcaron la historia de la mecanización agrícola. Apenas un puñado de fabricantes y grupos industriales alcanzaron —o están muy cerca de alcanzar— cifras de producción acumulada que parecen inalcanzables para el resto de la industria.
Córdoba, lunes 29 junio (PR/26)–La fabricación del tractor número 7 millones por parte de la india Mahindra no sólo representa un nuevo récord para la compañía.
También sirve para dimensionar la magnitud alcanzada por un grupo muy reducido de fabricantes que, durante décadas, sostuvieron enormes volúmenes de producción y se convirtieron en protagonistas de la agricultura mundial.
El Club de los 5 millones
Fabricar un millón de tractores ya constituye un hito excepcional. Alcanzar los cinco millones implica sostener durante décadas producciones de más de 100.000 unidades anuales, atravesando cambios tecnológicos, crisis económicas, fusiones empresariales y transformaciones profundas en la agricultura mundial.
En un sector donde operan centenares de empresas, son muy pocas las que pueden hablar de 5 millones de tractores producidos.
Algunas superaron oficialmente ese umbral. Otras nunca difundieron cifras acumuladas, aunque su trayectoria y escala industrial permiten estimar que también forman parte de ese exclusivo club.
Y detrás de ellas aparece una nueva generación de gigantes, principalmente de India y China, que avanza a un ritmo capaz de reconfigurar el mapa mundial de la industria.
Los consagradosMahindra (India)
Es el nuevo referente del sector. En 2026 alcanzó oficialmente la fabricación de 7 millones de tractores, convirtiéndose en el primer fabricante que anuncia ese volumen de producción acumulada.Desde la salida de su primer modelo, el Mahindra B-275, en 1963, la compañía desarrolló una expansión sostenida que la llevó a convertirse en el mayor fabricante mundial por volumen anual.Hoy produce tractores bajo las marcas Mahindra y Swaraj, además de comercializar sus equipos en más de 50 países.
John Deere (Estados Unidos)
Aunque nunca publicó una cifra oficial de producción acumulada, todo indica que la histórica empresa estadounidense superó hace tiempo la barrera de los cinco millones de tractores.
Desde el lanzamiento del Model D en 1923, John Deere construyó una de las trayectorias más influyentes de la industria, con modelos emblemáticos como los 4020, 4440, las Series 8000, 8R y los actuales 9RX, referentes mundiales en alta potencia.
Kubota (Japón)
La compañía japonesa revolucionó el segmento de los tractores compactos y hoy es líder mundial en esa categoría.
Desde que inició la fabricación de tractores en 1960, Kubota acumuló millones de unidades comercializadas en Asia, Europa y América. Aunque nunca difundió cifras históricas oficiales, su escala de producción permite ubicarla entre los grandes fabricantes del planeta.
Belarus-MTZ (Bielorrusia)
La antigua Minsk Tractor Works representa uno de los mayores casos de producción masiva de la historia.
Desde comienzos de la década de 1950 fabricó millones de tractores Belarus, exportados a más de un centenar de países. Modelos como los MTZ-50, MTZ-80 y Belarus 82 contribuyeron a mecanizar buena parte de Europa del Este, Asia y África.
CNH
Más que una marca, CNH representa la suma de varias de las compañías más importantes de la historia del tractor.
En el grupo conviven los legados de International Harvester, Case, David Brown, Ford Tractor, New Holland, Fiat Trattori y Steyr, entre otras.

Considerando la producción histórica conjunta de todas esas marcas, el conglomerado figura entre los mayores fabricantes de tractores de todos los tiempos, con un volumen acumulado que probablemente supera ampliamente los 10 millones de unidades.
AGCO
La historia de AGCO también se construyó a partir de la integración de marcas legendarias.
Su principal activo es Massey Ferguson, posiblemente la marca de tractores más difundida de la historia, a la que se suman Fendt, Valtra, Challenger, White, Oliver, Minneapolis-Moline y otros fabricantes históricos.

Solo Massey Ferguson produjo durante décadas algunos de los tractores más exitosos del mundo, como los MF 35, MF 135, MF 165 y MF 290, convertidos en verdaderos íconos de la mecanización agrícola.
Los aspirantes
TAFE (India)
La segunda mayor fabricante india mantiene un crecimiento sostenido desde 1960.
Además de producir tractores propios, fabrica equipos Massey Ferguson bajo licencia y controla la marca Eicher.
Con una producción anual cercana a las 150.000 unidades durante largos períodos, es considerada una de las empresas con mayores posibilidades de incorporarse próximamente al grupo de los 5 millones.
YTO (China)
Es el fabricante chino con mayor tradición.
Nacida en 1955 como la Primera Fábrica de Tractores de China, desempeñó un papel central en la mecanización del país mediante los históricos tractores Dongfanghong (DFH) y posteriormente bajo la marca YTO.

Su producción acumulada la ubica entre las compañías más próximas a ingresar al club de los gigantes.
La nueva generación
Sonalika (India)
En apenas tres décadas pasó de ser un fabricante local a convertirse en uno de los mayores productores mundiales de tractores.

Su fuerte crecimiento en India y su expansión exportadora la posicionan como una de las empresas con mayor potencial para integrarse al grupo de los grandes productores históricos.
Lovol (China)
}Es el mejor ejemplo del crecimiento de la industria china.
Fundada a fines de los años ’90, incrementó rápidamente su capacidad de producción y hoy figura entre los principales fabricantes asiáticos.

Su expansión internacional la convierte en una de las candidatas naturales a seguir escalando posiciones durante la próxima década.
Zoomlion (China)
Aunque su desarrollo en tractores es más reciente, la compañía se consolidó como uno de los gigantes mundiales de la maquinaria agrícola.

Apoyada en su fortaleza financiera y tecnológica, amplía año tras año su presencia en tractores de media y alta potencia, combinando automatización, electrificación y agricultura inteligente.
Un club cada vez más asiático
Durante más de un siglo, el liderazgo mundial en la fabricación de tractores pasó de Estados Unidos a Europa, luego a Japón y, en las últimas décadas, a India y China.
El Club de los Gigantes continúa siendo uno de los más exclusivos de la industria, pero su geografía está cambiando.
Los próximos fabricantes que crucen la barrera de los cinco millones probablemente llegarán desde Asia, confirmando el nuevo centro de gravedad del negocio global de los tractores.
Primicias Rurales
Fuente: Maquinac
Jun 29, 2026 | Especial
La muerte del Major Oak, el roble milenario del bosque de Sherwood, reavivó una de las leyendas más poderosas de la historia. ¿Quién fue realmente Robin Hood? ¿Un héroe, un asesino o una invención colectiva? La respuesta está en los bosques de Inglaterra… y en el cine.
Buenos Aires lunes 29 junio (PR/26)–Ade Andrews lleva 30 años viajando en el tiempo. Su método no tiene nada de tecnológico: simplemente se adentra en el bosque de Sherwood y, entre robles centenarios, siente que el mundo moderno desaparece y la Edad Media vuelve a respirar. No es magia —o quizás sí— pero el efecto es real.
La semana pasada, ese bosque volvió a los titulares de todo el mundo por una noticia que sacudió a los amantes de la historia y el folclore: la muerte del Major Oak, un roble de más de 1.000 años de antigüedad considerado el refugio legendario de Robin Hood y sus alegres compañeros. El árbol era mucho más que madera vieja: era el ancla física de una de las leyendas más perdurables de la humanidad.
Pero aunque ese vínculo tangible con el pasado ya no está, la fascinación global por el hombre que robaba a los ricos para dar a los pobres sigue tan viva como siempre. De hecho, acaba de estrenarse en Estados Unidos —el 19 de junio— una nueva película protagonizada por Hugh Jackman titulada The Death of Robin Hood. Robin Hood no es solo un personaje de folclore: es un destino turístico, un fenómeno cultural y un espejo en el que cada época ve reflejados sus propios deseos de justicia.
Un forajido con mala fama que se volvió héroe
La primera aparición documentada del nombre Robin Hood en la literatura inglesa no es precisamente heroica. En Piers Plowman, un poema de la década de 1370, un personaje confiesa que no sabe el Padrenuestro pero conoce bien los poemas del forajido. El recurso era claro: asociar a alguien con Robin Hood era señalarlo como irreligioso y admirador de delincuentes.
«Desde la primera referencia literaria, tiene una reputación poco respetable», explica Allen W. Wright, quien creó en 1997 el sitio Bold Outlaw, dedicado íntegramente al estudio de la leyenda.
¿Existió de verdad? Los rastros históricos son escasos pero intrigantes. En 1262, un hombre llamado «William Robehod» fue juzgado por hurto en Reading. A lo largo del siglo XIII aparecen otros con «Robynhod» como apellido —un apellido poco común, lo que sugiere que ya era conocido antes de que los textos lo popularizaran. La hipótesis más sólida de Wright apunta a un forajido de Yorkshire llamado Roberd Hood que vivió en la década de 1220 y aparece en registros históricos identificado como «forajido». Como esos documentos son anteriores a las baladas, no puede tratarse de alguien que adoptó el nombre inspirado en la leyenda.


«Las pruebas son circunstanciales», admite Wright. «Pero es la teoría más sólida entre todas las candidaturas».
Si ese Roberd Hood fue la inspiración, la historia original no tenía nada de romántica. Los textos más antiguos mencionaban «violencia, a veces sin provocación alguna», según el historiador Tom Hahn, profesor emérito de la Universidad de Rochester y fundador de la Asociación Internacional de Estudios sobre Robin Hood.
Del asesino despiadado al héroe con arco y flecha
La transformación llegó lentamente, empujada por el escepticismo popular hacia las autoridades corruptas. En la segunda mitad del siglo XV comenzaron a circular por toda Inglaterra baladas que romantizaban al forajido. Ya no era un asesino: era un yeoman, una figura social intermedia entre campesino y noble, con un código de honor propio.
La balada A Lytell Geste of Robyn Hode, escrita alrededor de 1450, fijó los elementos centrales de la leyenda: los orígenes de su vida fuera de la ley, la introducción de sus alegres compañeros y hasta su muerte a manos de una monja intrigante. El texto termina pidiendo que descanse en paz, «porque fue un buen forajido».

Para finales del siglo XV, Robin Hood era el disfraz favorito en ferias y festivales populares. Un obispo escandalizado del siglo XVI relató haber encontrado una iglesia cerrada en una festividad religiosa porque todos los feligreses habían salido a celebrar el «día de Robin Hood». En 1510, incluso el rey Enrique VIII se disfrazó del personaje para sorprender a su esposa.
«Ayuda que las personas contra las que lucha sean más corruptas que él», reflexiona Wright. «El sheriff no cumple su palabra, pero el forajido sí. La leyenda prospera gracias a esa ironía: Robin sigue siendo más honorable que quienes supuestamente representan el bien».
El americano que lo convirtió en fenómeno global
Paradójicamente, fue un estadounidense quien catapultó a Robin Hood al estrellato mundial. En 1883, el escritor e ilustrador Howard Pyle publicó The Merry Adventures of Robin Hood of Great Renown in Nottinghamshire, un libro de lujo editado por Scribner’s que reescribió las viejas baladas como una novela para toda la familia. La obra tuvo éxito inmediato y, según Hahn, «americanizó» la leyenda: la suavizó, la universalizó y «convirtió a Robin Hood en un buen tipo».

La industria cinematográfica tomó la posta con entusiasmo. En 1922, Douglas Fairbanks protagonizó la primera película de la historia con estreno oficial en Hollywood. Luego vendrían Errol Flynn (1938), Sean Connery (1976), Kevin Costner (1991) —cuya canción principal de Bryan Adams permaneció 16 semanas en el número uno del Reino Unido, récord que aún no ha sido igualado—, Russell Crowe (2010) y ahora Hugh Jackman (2026). También la animación de Disney (1973), con Robin convertido en un zorro, se volvió un clásico generacional.



Hoy, una búsqueda en IMDb devuelve literalmente decenas de películas sobre el personaje. Robin Hood ha permeado tan profundamente la cultura que, según Hahn, es «prácticamente imposible atravesar la vida sin encontrárselo en algún lugar». Incluso algunos simpatizantes de Luigi Mangione, acusado del homicidio del CEO de UnitedHealthcare, lo presentaron como una especie de Robin Hood moderno.
El bosque donde el tiempo se detiene
Volver al bosque de Sherwood es volver al origen de todo. Aunque el bosque se redujo de 100.000 acres originales a apenas 800 actuales, conserva su núcleo histórico: más de 400 robles centenarios —algunos con más de 400 años— que constituyen una de las mayores concentraciones de «robles ancestrales» de Europa occidental.
«Es un paisaje mágico», dice Andrews. «En la ciudad estás en el siglo XXI, en una jungla de concreto. En Sherwood Forest, en cuanto dejas el centro de visitantes y tomas el sendero entre los robles, retrocedes en el tiempo. No necesitas imaginarlo. Tu mente está receptiva a la experiencia de estar en el pasado».
Andrews trabajó seis años como guardabosques patrimonial antes de convertirse en intérprete del personaje. Hoy guía a visitantes de todo el mundo por Nottingham y sus alrededores, vestido con pantalones de cuero, jubón medieval, sombrero tipo bycocket, una espada, un arco largo y un cuerno. Se define a sí mismo como una «manifestación de Robin Hood», un trovador moderno que mantiene vivas las viejas baladas.

El Major Oak, que durante siglos fue el símbolo físico de esa leyenda, permanecerá en el bosque para descomponerse lentamente. «Le llevará décadas degradarse, y será algo extraordinario verlo», dice Andrews. «Las ramas más pequeñas caerán primero. Las más grandes durarán más. A medida que se degrade, será una obra de arte viva dentro del paisaje, con una enorme historia que contar».
A menos de una hora en auto al norte de Nottingham, el bosque sigue transmitiendo esa misma sensación especial. Uno de sus robles, el Parliament Oak —también de unos 1.000 años de antigüedad—, fue usado como lugar de reuniones parlamentarias durante el siglo XIII. Otro nombre para la leyenda de que el poder siempre estuvo al abrigo de los árboles.
Mientras tanto, Andrews sigue recorriendo Nottingham con sus grupos: la iglesia de Santa María (mencionada en una balada medieval), el Museo Nacional de Justicia, el castillo que se levanta sobre los cimientos del fuerte medieval… y siempre termina en Ye Olde Trip to Jerusalem, el pub más antiguo de Inglaterra, que sirve cerveza desde 1189.
«La gente se sorprende por la belleza de la ciudad», asegura. «Y por la fuerza de una historia que, después de ocho siglos, todavía tiene algo que decirnos».

Robin Hood fue, quizás, un bandido real. Quizás una invención colectiva. Quizás una mezcla de ambas cosas. Pero lo que es innegable es que su historia —nacida en la violencia medieval, pulida por las baladas, amplificada por Hollywood— sigue resonando en un mundo que todavía busca héroes que se atrevan a desafiar a los poderosos.
«Robin Hood fue el primer superhéroe«, dice Andrews. «Y el mundo necesita héroes».
Primicias Rurales
Fuente: cnnespanol