Jul 2, 2026 | Actualidad, Animales, Especial
Con un consumo récord de 49,4 kilos por habitante al año, el pollo se consolida como un pilar fundamental de la mesa argentina. Gracias a su valor nutricional, versatilidad y eficiencia productiva, esta proteína se posiciona a la par de la carne vacuna y lidera las preferencias de consumo en el país. El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) conmemoró hoy el 60° Aniversario de su fundación.
Buenos Aires, jueves 2 julio (PR/26) — En el marco del Día Nacional de la Avicultura, especialistas destacan el valor nutricional de una proteína que alcanzó los 49,4 kilos de consumo per cápita y se consolida como una de las más elegidas por los argentinos.
Destacan el valor nutricional de una proteína que alcanzó los 49,4 kilos de consumo per cápita y se consolida como una de las más elegidas por los argentinos.
En Argentina, el pollo dejó de ser una alternativa para convertirse en protagonista. Según datos de la industria, durante 2025 el consumo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año, el nivel más alto de la historia y una cifra que lo ubica prácticamente a la par de la carne vacuna.
Detrás de este crecimiento hay múltiples factores: su versatilidad en la cocina, su perfil nutricional y una producción cada vez más eficiente que permite ofrecer una proteína de calidad accesible para millones de familias.
El dato no sorprende a quien mira la góndola. En un escenario donde las personas buscan comer rico, sano y barato, el pollo ofrece algo simple y poderoso: nutrición de calidad a un precio accesible. Esa ecuación lo convirtió en la opción que crece, año tras año, en los hogares argentinos.
CEPA festejó su 60 aniversario de fundación en el Día de la Avicultura
En el marco de una doble e histórica celebración, el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) conmemoró hoy el 60° Aniversario de su fundación y junto a la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), el Día Nacional de la Avicultura.

Durante el encuentro, que contó con la presencia de destacadas autoridades nacionales, provinciales, municipales y representantes de toda la cadena de valor, el presidente de CEPA, Franco Santangelo, analizó la actualidad del sector y delineó los desafíos estratégicos para consolidar un crecimiento sostenido.
Un motor de empleo y dinamismo federal
La industria avícola se consolida como uno de los motores productivos de la Argentina, con un fuerte arraigo en el interior del país. Actualmente, el sector genera empleo para 115.000 personas de forma directa e indirecta (80.000 en el sector de pollo y 35.000 en el de huevo) y tracciona de manera directa a múltiples industrias nacionales como la metalúrgica, la construcción, la maderera, la farmacéutica, el plástico y la petroquímica, entre otras. Asimismo, representa un pilar para el agro al consumir anualmente 5 millones de toneladas de maíz y 2,1 millones de toneladas del complejo soja.
Récord de consumo interno y aporte nutricional
A nivel doméstico, el sector agradeció la confianza continua de los consumidores hacia la carne de pollo y el huevo como fuentes esenciales de proteína animal accesible y de alta calidad. Para este año 2026, la proyección de consumo se estima en niveles históricos: por encima de los 50 kg por habitante al año para carne de pollo y 430 huevos por habitante al año (equivalente a 28 kg).
En conjunto, ambas proteínas aportan un total aproximado de 78 kg por habitante al año, consolidando a la avicultura como la base de la seguridad alimentaria nacional. Cabe destacar que, en términos económicos, el sector pollo facturó más de US$6.300 millones en 2025, mientras que el sector huevos superó los US$2.800 millones en el mismo período.
El desafío de la exportación y el estatus sanitario
Con un mercado interno completamente abastecido —donde la oferta total, sumando bovinos y porcinos, alcanza los 143 kg de proteína por habitante —, Santangelo enfatizó que el desarrollo futuro y la previsibilidad de la avicultura dependen indefectiblemente de la exportación.
Tras haber superado con éxito dos brotes de Influenza Aviar en los últimos 12 meses gracias al trabajo conjunto con el SENASA, el país restituyó rápidamente su estatus de libre de la enfermedad. Con más de 100 destinos habilitados y exportaciones efectivas a más de 70 mercados durante 2025, CEPA remarcó la importancia de continuar gestionando la zonificación sanitaria con socios clave como China, la Unión Europea, Sudáfrica, Chile y Perú.
En particular, se señaló la necesidad de un apoyo de alto rango del Poder Ejecutivo Nacional para destrabar las exigencias políticas que permitan la reapertura definitiva del mercado chino.
Agenda de inversión y competitividad impositiva
Para sostener un ritmo de crecimiento del 2% anual, la producción de pollos requiere la incorporación de 200 galpones de última generación por año, lo que demanda inversiones en infraestructura energética, conectividad eléctrica y mejoras en caminos rurales. Para alcanzar estas metas, desde CEPA se instó a los gobiernos y al sector financiero a acompañar este proceso de modernización tecnológica.
Finalmente, Santangelo destacó la agenda de trabajo conjunto con el Estado para eliminar asimetrías competitivas frente a otros países líderes y corregir distorsiones fiscales. Entre los principales pedidos del sector se encuentran:
- La disminución y revisión de impuestos distorsivos a nivel nacional, provincial y municipal.
- La eliminación de las retenciones a la exportación de carne de pollo.
- La devolución del Saldo Técnico del IVA para lograr un esquema de «IVA Neutro».
- La reducción del IVA para el sector del huevo del 21% al 10,5%, equiparándolo con otros alimentos básicos de la canasta familiar.
«Somos sin duda la proteína más económica y accesible, y tenemos el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población «, concluyó Franco Santangelo
Una proteína con beneficios para todas las etapas de la vida
Más allá del precio, el atractivo del pollo empieza en su perfil nutricional. Es una carne magra y, al mismo tiempo, una fuente concentrada de proteínas: cada 100 gramos aportan alrededor de 22 gramos de proteína de alto valor biológico. En términos prácticos, una sola porción diaria, equivalente a media pechuga o un muslo mediano, cubre más de la mitad de las proteínas que una persona necesita en el día.
La lista de beneficios sigue. El pollo combina bajo contenido de grasa con predominio de grasas insaturadas, las que cuidan la salud del corazón, y un aporte de sodio reducido: una porción representa apenas el 5% del máximo diario que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Suma además vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, fósforo y selenio.
Su sabor suave y su fácil digestión lo vuelven una de las primeras carnes que se incorporan en la alimentación infantil, y una aliada igual de valiosa para adolescentes, embarazadas, deportistas y adultos mayores. Pocos alimentos reúnen tanto en tan poco.
Una industria clave para alimentar al país y crecer en el mundo

Para que ese pollo llegue a la mesa, hay una industria que no se detiene. “Durante 2025 la producción nacional alcanzó 2,47 millones de toneladas, uno de los volúmenes más altos de la serie histórica, a partir de la faena de frigoríficos habilitados por SENASA de unas 750 millones de aves. La actividad se concentra en Entre Ríos y Buenos Aires, que juntas explican más del 90% del procesamiento del país, y se apoya en cuatro pilares: genética, nutrición, manejo y bioseguridad” cuenta Carlos Sinesi, Director Ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).
El impulso es también global. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyecta que la producción mundial de carne de pollo alcanzará un récord de 110,7 millones de toneladas en 2026, un 3% más que el año anterior y el tercer año consecutivo de crecimiento.
La carne aviar se afirma así como la proteína de más rápida expansión del planeta, y Argentina mira ese mapa con la vista puesta en exportar más teniendo más de 100 destinos habilitados y habiendo exportado a 74 países en el año 2025.
Todo empieza en la granja
La calidad que se valora en la mesa se construye mucho antes, en la salud de las aves. La prevención sanitaria y el bienestar animal dejaron de ser un detalle técnico para volverse la base de una producción eficiente y de un alimento confiable. Ahí, la ciencia veterinaria juega un papel decisivo.
“La salud animal es el primer eslabón de una cadena que termina en la mesa de las personas. Cuando trabajamos en prevención, vacunación y bioseguridad no solo protegemos a las aves, sino que contribuimos a producir alimentos seguros, de calidad y de manera sostenible. Ese es precisamente el espíritu del enfoque One Health”, explica Pablo Nervi, Gerente Técnico de la unidad de negocios de avicultura de MSD Salud Animal.
Ese hilo invisible, que conecta la granja con el plato, es el que sostiene la confianza. Argentina cuenta además con un excelente estatus sanitario que respalda sus productos avícolas dentro y fuera del país.
En el día de la avicultura, MSD Salud Animal, reivindica el crecimiento del consumo de pollo que refleja mucho más que una tendencia alimentaria: «Habla de una proteína que combina calidad nutricional, accesibilidad y una producción respaldada por innovación, sanidad y bienestar animal. Un alimento cada vez más presente en la mesa de los argentinos y con un papel creciente en la alimentación del futuro».
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Acerca de MSD Salud Animal
A lo largo de más de un siglo, MSD, empresa biofarmacéutica líder en el mundo, ha desarrollado medicamentos y vacunas para una gran cantidad de enfermedades desafiantes a nivel mundial. MSD Salud Animal, una división de Merck & Co., Inc., Kenilworth, N.J., USA, es la unidad de negocio de salud animal global de MSD. A través de su compromiso con Science of Healthier Animals® “La Ciencia de los Animales Más Sanos”, MSD Salud Animal ofrece a Médicos Veterinarios, productores, propietarios de mascotas y gobiernos una gran cantidad de soluciones y servicios relacionados con productos farmacéuticos veterinarios, vacunas y manejo de la salud.
Primicias Rurales
Jul 2, 2026 | Actualidad, Ganadería, Informes Técnicos
Antes de finalizar el primer semestre, Australia y Brasil habrían agotado sus cupos de exportación hacia China. Mientras tanto, el resto de los proveedores, incluyendo a Argentina, mantienen un ritmo de ejecución más moderado.
Rosario, jueves 2 julio (PR/26) — Mientras Australia y Brasil agotan sus cupos y quedan virtualmente fuera de juego, Argentina mantiene un ritmo de exportación de carne vacuna a China moderado.
Esta estrategia de cautela posiciona al país ante un escenario clave para mejorar la competitividad y los precios ante la incertidumbre regulatoria del gigante asiático.
Frente al virtual agotamiento de las cuotas de Australia y Brasil, el mercado cárnico en China se mantiene a la expectativa.
La estrategia de los países proveedores y las futuras decisiones regulatorias del gobierno chino definirán la dinámica de precios para el resto del año.
Antes de finalizar la primera mitad del año, tanto Australia como Brasil habrían quedado, virtualmente, fuera de juego en el mercado chino.
Según informó el propio Ministerio de Comercio de China (MOFCOM), al 20 de junio los envíos de carne vacuna desde Australia cubrieron la totalidad del cupo asignado de 205.000 toneladas anuales.
En el caso de Brasil, si bien aún no se ha emitido un anuncio oficial, las principales plantas procesadoras que faenan para China están ajustando e incluso suspendiendo la producción de cortes destinados a este mercado, con el objetivo de evitar embarques que arriben fuera de cuota y queden sujetos al pago de un arancel final del 67%.
Esta decisión evidenciaría un virtual agotamiento de su cupo anual de 1.106.000 toneladas y, en consecuencia, la necesidad de redireccionar parte de sus exportaciones hacia otros destinos.
En una situación estratégica diferente se encuentran el resto de los proveedores —Argentina, Uruguay, Nueva Zelanda y, naturalmente, Estados Unidos—, que registran hasta el momento un avance considerablemente menor en la utilización de sus respectivas cuotas.
De acuerdo con los datos informados por la Administración General de Aduanas de China, al 31 de mayo Australia había ingresado 175.082 toneladas de carne vacuna, equivalentes al 85% de su cuota anual. Por su parte, Brasil acumulaba 723.745 toneladas, cubriendo el 65% de su cupo.
En contraste, los demás orígenes mostraban avances significativamente inferiores. Argentina registraba una ejecución del 41%, con 210.857 toneladas ingresadas; Uruguay y Nueva Zelanda alcanzaban apenas el 22% de utilización de sus cuotas, sobre un total de 324.000 y 206.000 toneladas, respectivamente; mientras que Estados Unidos, con apenas 803 toneladas ingresadas, prácticamente no había utilizado su cuota anual de 164.000 toneladas.
Por su parte, los proveedores que operan sin una cuota exclusiva aportaron en conjunto 56.122 toneladas, lo que representa un nivel general de cobertura del 33%.
Estos datos reflejan una marcada diferencia en la velocidad de ejecución de las cuotas entre los distintos actores del mercado, en línea con estrategias de posicionamiento claramente divergentes.
Mientras que los dos países menos favorecidos en la distribución de cuotas, Australia y Brasil, apuntaron a saturar rápidamente el mercado bajo la expectativa de una negociación —primero sobre los criterios de aplicación para los envíos en tránsito y luego respecto de una eventual ampliación de cuota—, un segundo grupo de países, entre ellos Argentina, apostó por mantener un ritmo más moderado de ejecución, a la espera de un agotamiento de las cuotas y, en consecuencia, de un fortalecimiento de los precios impulsado por las necesidades de la demanda.
Lo cierto es que, hasta el momento, ninguna de las dos estrategias ha logrado plasmar plenamente sus resultados.
En los primeros cinco meses de 2026, China importó cerca de 1,3 millones de toneladas de carne vacuna, un 18% más que en igual período del año anterior, pagando además valores promedio un 14% superiores a los registrados doce meses atrás.
Ambos indicadores contrastan notablemente con la caída del 4% en las importaciones que el propio gobierno chino había proyectado a comienzos de año mediante la asignación de cuotas y, por ende, con las expectativas de precios que predominaban en el mercado.
En efecto, el esquema de distribución establecía un límite anual de importaciones de 2.688.000 toneladas, frente a las 2.802.000 toneladas registradas por la aduana china durante 2025.
Una vez conocidas las cuotas asignadas a los distintos orígenes, el mercado esperaba una ejecución relativamente previsible. De hecho, tomando como referencia el comportamiento promedio de compras observado entre 2019 y 2025, era posible proyectar un ritmo mensual relativamente estable.
Sin embargo, la fuerte presión ejercida por Australia y Brasil durante los primeros meses del año alteró rápidamente esas proyecciones, obligando a recalcular los volúmenes disponibles para los meses restantes, que ahora se ubicarían entre 40.000 y 50.000 toneladas mensuales.
No obstante, todavía persisten elementos de incertidumbre dentro del mercado chino. Este año, el patrón de compras podría verse aún más alterado durante el tramo final, sin que dicho cambio resulte necesariamente visible en las estadísticas aduaneras.
La principal incógnita radica en si el gobierno chino permitirá el ingreso de mercadería fuera de cuota para su almacenamiento en depósitos aduaneros.
Si esta alternativa no fuera habilitada, no deberían esperarse cambios significativos respecto del ritmo habitual de compras observado durante la segunda mitad del año. Bajo este escenario, los países que aún disponen de una porción importante de sus cuotas sin utilizar —entre ellos Argentina— podrían consolidar una posición más favorable dentro del mercado chino durante los últimos meses del año.
Por el contrario, si se habilitara el almacenamiento de mercadería fuera de cuota, los dos grandes jugadores que actualmente se encuentran virtualmente fuera de juego —Australia y Brasil— podrían comenzar a presionar los valores de ingreso al mercado chino hacia fines de año, con el objetivo de posicionar mercadería para su nacionalización inmediata una vez renovados los cupos anuales a partir del 1 de enero de 2027.
De confirmarse este escenario, y considerando los tiempos de navegación, Brasil probablemente sería el primer actor en mover sus fichas, convirtiéndose nuevamente en un competidor de fuerte peso para el resto de los exportadores de la región.
Por el momento, lejos de observarse una presión alcista por parte de los importadores chinos, el mercado parece haber ingresado en un impasse, condicionado por una fuerte expectativa y cautela.
Primicias Rurales
Fuente: Rosgan
Jul 2, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Ferias, Exposiciones y Cursos
En el marco del Seminario ACSOJA 2026, referentes de la Mesa de Enlace reclamaron reglas claras, una reducción en la carga tributaria y mejoras en la infraestructura para potenciar la competitividad y el desarrollo exportador del agro argentino.
Rosario, jueves 2 julio (PR/26) — En el marco del Seminario ACSOJA 2026, los representantes de la Mesa de Enlace coincidieron en que reducir la carga impositiva, mejorar la infraestructura logística y consolidar políticas públicas previsibles son condiciones indispensables para aumentar la producción.
El panel, titulado «Entre la coyuntura y la oportunidad: la producción que impulsa el desarrollo», fue moderado por Ángeles Naveyra (Barbechando) y reunió a Carlos Castagnani (CRA), Lucas Magnano (CONINAGRO), Andrea Sarnari (FAA) y Carlos Uranga (SRA).
Los disertantes coincidieron en que el país cuenta con la capacidad técnica y productiva necesaria para crecer, aunque enfrenta limitaciones tributarias, logísticas y regulatorias que restringen ese potencial.

Carlos Castagnani (CRA)
Necesidad de incentivos fiscales
Uno de los consensos clave fue avanzar hacia un esquema que incentive la inversión. Los referentes insistieron en el impacto negativo de las retenciones y otros tributos nacionales, provinciales y municipales.
Carlos Castagnani sostuvo: «Los derechos de exportación nos quitan competitividad frente a otros países. Si avanzamos hacia su eliminación, aumentará la capacidad de inversión, la incorporación de tecnología y la reposición de nutrientes«.
Andrea Sarnari remarcó: «Cuando el productor tiene rentabilidad vuelve a invertir en fertilización, mejores semillas y mayor productividad». Además, destacó que es vital garantizar el arraigo y que la actividad sea rentable para las nuevas generaciones.
Infraestructura y costos logísticos
La competitividad depende de la infraestructura, factor crítico para reducir costos. Lucas Magnano destacó la necesidad de fortalecer la red vial y diversificar el transporte: «Depender del camión incrementa los costos, por eso recuperar la red vial y ferroviaria es prioridad».
Carlos Uranga coincidió y graficó el «costo argentino»: «Más del 90% de la producción se transporta por ruta. Recuperar el sistema ferroviario permitiría reducir costos, especialmente para las economías alejadas de los puertos».
Los dirigentes también cuestionaron la superposición de impuestos y tasas locales que, en muchos casos, no se traducen en servicios efectivos para los caminos rurales.

Angeles Naveyra (Barbechando)
Desafíos comerciales y visión estratégica
Otro eje fue la importancia de preservar el perfil exportador del complejo sojero. Los expositores señalaron la necesidad de dialogar ante nuevas exigencias, como el reglamento (UE) 2023/1115 contra la deforestación, prorrogado hasta 2027.
Finalmente, destacaron que el surgimiento de nuevos sectores como la energía, la minería y las tierras raras representa una oportunidad para diversificar la economía nacional y reducir la histórica presión fiscal sobre el sector agropecuario.
Como conclusión, las entidades coincidieron en que Argentina dispone del conocimiento técnico y los recursos para generar desarrollo, siempre que se consolide un marco de previsibilidad y se mejore la competitividad de toda la cadena agroindustrial.
Primicias Rurales
Fuente: ACSOJA
Jul 2, 2026 | Actualidad, Agricultura, Nutricion vegetal y animal
Al inicio del Seminario ACSOJA 2026, que se realiza en la Bolsa de Comercio de Rosario, referentes de FERTILIZAR Asociación Civil y la EEA Obispo Colombres de INTA, coincidieron en que existe un amplio margen para incrementar la productividad del cultivo mediante una adecuada nutrición y estrategias preventivas frente al avance del picudo negro de la vaina.
Buenos Aires, jueves 02 de julio (PR/26) .- La nutrición del cultivo y el manejo integrado de plagas fueron los ejes de la charla técnica «Nutrición y plagas en soja: estrategias de manejo que potencian rendimientos», que reunió a especialistas de FERTILIZAR AC y de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), con la moderación de Juan Martín Enrico de INTA.
Roberto Rotondaro y Matías Saks de FERTILIZAR AC. expusieron sobre las claves de la nutrición en soja, mientras que Matías Medrano, investigador de la EEAOC, presentó los avances en el conocimiento y manejo del picudo negro de la vaina (Rhyssomatus subtilis), una plaga que dejó de ser un problema regional para convertirse en un desafío para las principales zonas sojeras del país.
Con la nutrición como herramienta para capturar rendimiento, Rotondaro destacó que uno de los principales desafíos de la producción argentina continúa siendo reducir la brecha entre el rendimiento potencial y el efectivamente alcanzado.
Según comentó, actualmente la soja presenta una brecha promedio de 880 kg. por hectárea, equivalente al 28% del potencial productivo en condiciones de secano. «Lo que el suelo necesita no se negocia. El fósforo sigue siendo el nutriente que marca la diferencia para construir rendimiento y aprovechar el potencial del cultivo», afirmó.
En esta línea los especialistas explicaron que el fósforo no sólo impacta directamente sobre la productividad sino también sobre la fijación biológica de nitrógeno, proceso que aporta una parte fundamental de los requerimientos del cultivo. Cuando el fósforo resulta limitante, disminuye la capacidad de formar nódulos, y se restringe la capacidad de la planta para incorporar nitrógeno atmosférico, generando pérdidas de rendimiento. El umbral crítico se ubica por debajo de 14 ppm de fósforo disponible, nivel a partir del cual comienzan a registrarse pérdidas significativas.
A su vez, señalaron que aproximadamente el 60% de los lotes argentinos presentan niveles de fósforo cercanos a la insuficiencia, mientras que los balances de nutrientes continúan siendo negativos, particularmente en soja, cultivo que extrae mucho más de lo que se repone.

En cuanto a otros nutrientes, los oradores expresaron que, si bien se ha mejorado levemente el uso de las tecnologías de fertilización, alrededor de un 50-60% de nitrógeno y fósforo, y un 35% de azufre, en relación con países competidores como Brasil, Argentina está muy lejos y en estado de riesgo.
Entre los beneficios de una nutrición balanceada, Saks destacó que la fertilización permite incrementar hasta un 37% la eficiencia en el uso del agua, transformando cada milímetro de lluvia en mayor producción, aspecto especialmente relevante para los planteos de secano. «Una adecuada nutrición no sólo aporta más rendimiento; también hace que el cultivo utilice mucho mejor el agua disponible y contribuya a mejorar la calidad del grano», sostuvo.
Pese a estos datos, la adopción de la práctica aún resulta limitada. Durante la campaña 2025 sólo el 48% del área de soja de primera y el 17% de la soja de segunda se fertilizaron, con dosis en general bajas, por debajo de otros cultivos como trigo y maíz, donde la adopción supera el 80%.
En respuesta a la consulta del moderador sobre cómo reducir esta brecha tecnológica, Rotondaro enfatizó: «La fertilización debe consolidarse como uno de los pilares de la agricultura sostenible, junto con la siembra directa y la rotación de cultivos. Difundir sus beneficios es fundamental para producir más, cuidar los recursos y mejorar la rentabilidad».
El picudo negro: un desafío que se expande

En la segunda exposición, Matías Medrano analizó la expansión del picudo negro de la vaina, una plaga que durante la última campaña amplió significativamente su distribución, desde el NOA hacia otras provincias productoras.
Según indicó, además de su histórica presencia en Santiago del Estero, durante la última campaña se registraron daños en Córdoba y Santa Fe, con pérdidas que oscilaron entre el 10% y el 100% del rendimiento. «El picudo negro dejó de ser un problema regional para transformarse en un desafío nacional. La mayor ventaja que tienen las nuevas zonas afectadas es la posibilidad de anticiparse aprovechando toda la experiencia acumulada en el NOA», señaló.
En cuanto a las particularidades del insecto, Medrano explicó que la especie presenta una generación por año, aunque posee una emergencia prolongada, con adultos que emergen durante aproximadamente 190 días, sincronizando su ciclo con las etapas reproductivas del cultivo.

Entre los estados R5 y R6 se da el momento crítico en el que las hembras depositan los huevos dentro de las vainas y las larvas consumen posteriormente los granos, afectando tanto el rendimiento como la calidad comercial.
Frente a este escenario, el investigador remarcó que el monitoreo oportuno constituye la base de cualquier estrategia de manejo.
Las recomendaciones incluyen monitoreo de suelo antes de la siembra, utilización de paño vertical durante el cultivo, rotaciones con gramíneas que no son susceptibles a esta plaga por lo que incluirlas en rotaciones puede cortar el ciclo de la plaga. Además de tratamientos de semillas en situaciones de riesgo y aplicaciones foliares cuando el monitoreo lo justifique.
Medrano también destacó la importancia de evitar la dispersión del insecto mediante la limpieza de cosechadoras, camiones y otros equipos de transporte, además de considerar prácticas de laboreo que reduzcan parcialmente la población hibernante.
«El manejo integrado combina monitoreo, rotación, tratamientos preventivos y buenas prácticas de logística. Evitar la dispersión de la plaga es clave para proteger las nuevas regiones sojeras», concluyó.
El panel cerró con un intercambio entre los especialistas sobre alternativas de manejo y las oportunidades que existen para seguir incrementando la productividad de la soja argentina mediante mejora de la fertilización y mayor difusión de tecnologías de procesos sustentadas en información técnica.
Primicias Rurales
Fuente: Paula Vázquez