El Gobierno celebra variables. La sociedad administra angustias. Y eso, en política, nunca termina bien.
Por Sergio Marcelo Mammarelli.
Buenos Aires, lunes 13 abril (PR/26) — Durante el vuelo de Roma a Argel, primera etapa de su tercer viaje apostólico internacional, el papa León XIV dialogó con los cerca de 70 periodistas que lo acompañan y dejó en claro el eje de su pontificado: la promoción de la paz desde el Evangelio.
«No soy un político, hablo desde el Evangelio», afirmó con serenidad, en referencia también a las críticas recibidas por parte del presidente estadounidense Donald Trump.
El Santo Padre evitó entrar en polémicas personales, pero fue contundente en su mensaje: «No quiero debatir con nadie. Mi misión es proclamar el Evangelio y seguir hablando con fuerza contra la guerra».
En ese sentido, insistió en que el mensaje cristiano no debe ser instrumentalizado con fines políticos y reiteró su llamado a la comunidad internacional: «Demasiada gente sufre hoy, demasiados inocentes han muerto. Hay que decir que existe un camino mejor».
El pontífice resaltó que su exhortación está dirigida a todos los dirigentes globales, sin distinción: «Pidamos el fin de las guerras y promovamos la paz y la reconciliación». Asimismo, subrayó que la Iglesia no actúa con lógica política ni diplomática, sino desde una perspectiva evangélica: «Creemos en ser constructores de paz».
Ante otra consulta, reafirmó que no teme presiones políticas: «No tengo miedo de la administración de Trump. Seguiré proclamando el mensaje del Evangelio con claridad».
El itinerario africano -que se extenderá hasta el 23 de abril e incluirá Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial- tiene como objetivo central fomentar la reconciliación entre los pueblos. Según explicó el Papa, este viaje «debía ser el primero» de su pontificado y responde a un deseo expresado desde el año pasado.

En particular, destacó la importancia de visitar la tierra de san Agustín de Hipona, en la actual ciudad de Annaba, como un puente para el diálogo interreligioso. «Es una bendición para mí y para toda la Iglesia. Debemos construir puentes para la paz», afirmó.
Como es tradición en estos viajes, el Papa saludó personalmente a los periodistas y recibió diversos obsequios. Entre ellos, destacó el fragmento de un «cayuco» -embarcación precaria utilizada por migrantes africanos- entregado por una periodista española, símbolo de las dramáticas rutas migratorias hacia las Islas Canarias.
El gesto adquiere relevancia en vista de la próxima visita del pontífice a España en junio, que incluirá precisamente ese enclave marcado por la llegada de miles de migrantes. El Papa agradeció el obsequio en español, reiterando su cercanía con quienes sufren las consecuencias de la migración forzada.
También recibió una reproducción de un elemento arquitectónico de la Sagrada Familia, obra emblemática de Antoni Gaudí, como símbolo de fe y continuidad.
A lo largo del encuentro, León XIV volvió una y otra vez sobre el mismo eje: la paz. «Es el mensaje que repito siempre», afirmó. En un contexto global marcado por conflictos y tensiones, el Papa insiste en que la Iglesia debe ser voz profética: promover el diálogo, el respeto entre los pueblos y caminos concretos de reconciliación.
Primicias Rurales
Fuente: AICA
1. Récord de existencias de maíz: 19,3 Mt al primero de abril
El flujo de maíz sigue siendo extraordinario, al miércoles de esta semana ya hay acumulado compromisos por 21,9 Mt del cereal para la campaña 2025/26, 42% más que el promedio de los últimos diez años y el 33% de la cosecha estimada. En términos relativos de la producción, se progresa 6 puntos porcentuales por encima del año pasado a esta altura.
En sintonía con una cosecha récord estimada en 67 Mt (ver), las existencias de maíz al primero de abril alcanzan 19,3 Mt según SAGyP. Esto es un máximo histórico para dicho momento del año, 46% más que el año pasado a esta altura y 2,3 veces el promedio de los últimos diez años. Es decir, los números comerciales comienzan a reflejar el gran salto productivo del maíz temprano y un panorama muy positivo para la oferta total del cereal en este nuevo ciclo comercial 2025/26. Esto, en un contexto en el cual el hemisferio norte tendrá retracciones de área de maíz por el efecto de rotaciones y el aumento de costos productivos.
Entre la estimación de una cosecha récord de maíz, que ya avanza sobre el 25% a nivel nacional, el récord productivo de trigo y girasol, más las toneladas que empiezan a llegar de soja, las existencias totales de granos en plantas de acopio, elevadoras e industria alcanzan las 38,3 Mt al primero de abril.
Dicho número se encuentra apenas por debajo del récord del año 2020, cuando se registró un stock de 17 Mt de soja y este año solo se contabilizan 4,6 Mt a comienzos de mes.
De esta forma, la composición del stock cambió fuertemente, ya que estas 12,4 Mt menos de soja al primero de abril, se compensan casi en su totalidad por 5,6 Mt adicionales de maíz, 2,4 Mt más de trigo y 2 Mt extras de girasol, que en conjunto suman 10,1 Mt más que en abril de 2020.
En el mercado de granos todo está conectado: el espacio físico juega un rol fundamental en la colocación de precios, sobre todo para mercadería disponible, lo que explica las presiones en las cotizaciones del maíz y la soja en estas semanas.
2. El mercado local de soja pone primera
Cartón lleno para la campaña gruesa: comienza abril y arranca el ciclo comercial 2025/26 de la soja. A pesar de que la superficie sembrada habría caído 8,7% entre campañas, se espera que el rinde promedio nacional compense en el margen, proyectando una cosecha de 48 Mt según GEA-BCR (ver). Sin embargo, los stocks iniciales de la campaña, remanentes de la 2024/25, son los más bajos en una década (dejando a un lado la sequía), por lo que la oferta doméstica para este nuevo ciclo se estima en 52 Mt, la más baja desde la 2022/23 y 8% por debajo del promedio de los últimos diez años. En la zona núcleo el avance de cosecha todavía es incipiente, culpa de las interminables lluvias sobre la región. Según GEA (ver) solo se habría cosechado el 2% de la zona central, por detrás del 7% del año pasado y muy lejos del 50% promedio de las últimas campañas a estas alturas. En los primeros ocho días de abril ya llovió lo que suele llover en todo el mes y está retrasando las labores.
Si bien aún el avance de las labores es incipiente, el volumen de toneladas que se operaron en el mercado interno creció exponencialmente. En términos comerciales, la comercialización adelantada evolucionó con cautela.
Sólo se vio un salto importante en octubre de 2025 con la eliminación temporaria de retenciones, y desde allí la concertación de negocios se centró en maíz. Sin embargo, con la inminente llegada de la cosecha, el volumen operado se comenzó a acelerar, en la búsqueda de ponerse al día con las ventas y asegurar un lugar para la descarga.
En las últimas seis semanas se duplicaron las toneladas comprometidas con un volumen negociado de 6,1 Mt de soja, lo que representa 13% de la cosecha esperada, el avance más rápido en diez años.
Al tiempo que avanza la comercialización, las cotizaciones en el mercado disponible se desplomaron 9% en dólares, teniendo en cuenta que la pizarra pasó de promediar US$ 350/t a US$ 319/t en diez ruedas. Lo poco atractivo de las cotizaciones actuales para el lado vendedor son evidentes en el tipo de contratos que se cierran.
El 80% de las toneladas comprometidas en las últimas seis semanas para la 2025/26 son a fijar precio; en términos de volumen, es la primera vez que se comprometen tantas toneladas sin precio, con casi 5 Mt.
3. El aceite de soja sostiene los precios internos
La guerra en Medio Oriente estuvo traccionando las cotizaciones internacionales por commodities estos últimos meses. Un conflicto de estas características tiene implicancias en un amplio espectro de actividades a lo largo de todo el globo, pero una directa de ellas ha sido la suba de los productos energéticos en el mercado internacional y con ello, la tracción en aceites vegetales.
La cotización FOB del aceite de soja argentino promedia US$ 1.258 /t en el spot, ganando más de US$ 150/t (+ 14%) en lo que va del año.
El nivel actual de precios de exportación de aceite para la cosecha es el tercero más alto en los últimos quince años, solo después de los precios estratosféricos del 2022 y apenas por detrás del 2012. El rally en las cotizaciones del aceite traccionó el precio promedio de venta del sector industrial a cosecha, haciendo que pase de US$ 461/t promedio en marzo a US$ 502/t durante esta semana.
Como las cotizaciones por la harina no se mantuvieron en niveles tan alto, actualmente el precio del aceite explica casi la mitad del precio de venta industrial de soja esta campaña, máximos en una serie de diez años.
Esta dinámica implica que el poder de compra industrial está altamente expuesto a la fortaleza del aceite en un escenario de altísima volatilidad global.
Como efecto colateral del cierre del Estrecho de Ormuz, varios de los grandes productores y exportadores de aceites vegetales han buscado incrementar la participación de biocombustibles en su matriz energética, lo que implica eventualmente mayor absorción interna. Este hecho no es trivial para el mercado global, siendo que ya tiene un antecedente cercano el aumento sostenido de consumo de aceite de palma en Indonesia con una producción que crece en menor medida, provocando una menor disponibilidad del producto e impulsando las cotizaciones del aceite de palma por encima incluso que las del de soja o girasol.
4. Biocombustibles al rescate: la respuesta de los grandes productores/exportadores
Durante el último mes, con el recrudecer del conflicto en Medio Oriente, se ha visto como el escenario de abastecimiento energético se tornó complejo para muchos países. Las principales naciones afectadas fueron las de Asia, que es el principal destino de las exportaciones de combustibles del Golfo Pérsico. En la mayoría de los casos estas debieron adoptar incluso medidas de racionamiento de los combustibles, en búsqueda de morigerar los graves efectos de la crisis.
El malestar en Asia provocado por la escasez de combustibles fósiles fogueó el debate por incrementar las mezclas con biocombustibles, tratando de aprovechar recursos propios y reducir la dependencia de combustibles importados. Indonesia y Malasia, los dos grandes productores y exportadores de aceite de palma, avanzan a incrementar su tasa de corte a niveles muy elevados; por el lado del aceite de soja, Estados Unidos hizo lo propio y Brasil avanza en la misma dirección.
Indonesia y Malasia avanzan en una mayor utilización de biocombustibles en el sudeste asiático. Indonesia proyecta pasar de B40 a B50 a partir de julio, con el objetivo de generalizar su uso en el transporte hacia 2028. En paralelo, Malasia evalúa escalar desde B10 hacia B20 y B30 de forma gradual. En América, Brasil también profundiza esta tendencia y planea elevar la mezcla obligatoria de bioetanol del 30% al 32% en el corto plazo, reforzando el rol de los biocombustibles en su matriz energética.
Por último, el viernes 27 de marzo entró en vigor la nueva política de mezcla de biocombustibles de la EPA en Estados Unidos. Dicha normativa establece nuevos volúmenes de corte obligatorio con biocombustibles en 2026 y 2027, cifras que no tienen precedentes e incluso son mayores a los inicialmente propuestos en junio de 2025. Según el informe técnico de la EPA, el impacto directo de la nueva regulación implica un aumento del uso de aceite de soja para la producción de BBD (Biomass-Based Diesel) del 62% y 72% en 2026 y 2027 respectivamente, esto equivale al uso total anual de 8,4 Mt de aceite en 2026 y 8,9 Mt de aceite de soja en 2027. En términos comparativos, el uso promedio de aceite de soja para la producción de BBD durante los últimos cinco años en USA fue de 4,6 Mt. Según el mismo reporte de la agencia, espera que el 100% de la producción de aceite de soja sea a base de materia prima local, por lo que implicaría una necesidad de procesamiento interno de soja por entre 44 Mt y 47 Mt para cubrir dicha necesidad de aceite respectivamente.
Primicias Rurales
Fuente; BCR Informativo Semanal
La Universidad Austral lanza un programa pionero que integra inteligencia artificial, analítica y experiencia del consumidor para transformar la cadena agroalimentaria.
Buenos Aires, lunes 13 abril (?R/26) La transformación digital ya no es una promesa futura para el agro, sino una realidad que redefine la manera en que se producen, comercializan y consumen alimentos.
En ese contexto, la Universidad Austral lanza la primera edición del Programa en Marketing Agroalimentario 6.0, una propuesta académica innovadora que busca integrar tecnología, datos y estrategia en toda la cadena de valor del sector.
Dirigido a directivos, emprendedores, profesionales y productores, el programa se presenta como una respuesta concreta a los desafíos que atraviesa la agroindustria en un escenario marcado por la digitalización, la automatización y la creciente demanda de trazabilidad y sostenibilidad.

“El agro y los agronegocios se han transformado: hoy ya no se puede hablar de productores y distribuidores por separado, sino de una cadena de valor que va desde el productor hasta la góndola del supermercado”, explica el director académico del programa, Reynaldo Rivera.
En esa línea, destaca que el marketing deja de ser una herramienta exclusivamente comercial al final de línea para convertirse en un eje estratégico de integración.
La propuesta académica -de dos meses y medio de duración y estructurada en diez módulos online con modalidad teórico práctico- introduce a los participantes en los principales ejes del marketing 6.0, un enfoque que combina innovación, analítica de datos y experiencias inmersivas. “Hoy el dato atraviesa todo. No se puede pensar el marketing sin data ni innovación”, afirma Rivera, subrayando el rol de la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes en la toma de decisiones.
Uno de los aspectos centrales del programa es su mirada ampliada sobre el marketing agroalimentario. Lejos de limitarse a la comunicación o la publicidad, se trata de una disciplina orientada a generar valor a partir de la información. “Es un marketing asociado a la innovación orientada por data”, sostiene el especialista, quien también resalta la importancia de comprender las nuevas dinámicas del consumidor.
En efecto, la digitalización ha modificado profundamente el vínculo entre productores y consumidores. La irrupción de herramientas como el Internet de las Cosas, la analítica predictiva o el blockchain permite hoy construir sistemas de trazabilidad y experiencias personalizadas. “La tecnología está permitiendo que el propio productor llegue al consumidor, haciéndolo partícipe de la experiencia”, señala Rivera.
El programa también pone el foco en la necesidad de integrar la transformación digital en toda la cadena de valor. Si bien muchos productores han avanzado en la incorporación de tecnología en sus procesos, aún persisten desafíos en la articulación con el resto de los eslabones. “En el agro se está llevando una transformación digital en las operaciones, pero no está integrada a la cadena. El productor tiene que formar parte del valor agregado que se entrega con el producto final”, advierte.
Otro de los ejes clave es el concepto de “metamarketing”, que articula tecnología y experiencia como pilares fundamentales. Según Rivera, este enfoque implica pensar en tres niveles: la tecnología como habilitador; un contexto híbrido entre lo físico y lo digital; y la experiencia como factor decisivo en la elección del consumidor. “La trazabilidad cumple un rol estratégico en esa experiencia”, agrega.
En un mercado cada vez más competitivo, donde incluso los commodities enfrentan el desafío de diferenciarse, el desarrollo de marca adquiere un papel central. “Hay que sacar a los empresarios de la estrategia de precios y llevarlos a la estrategia de creación de marca”, enfatiza.
Más allá de los contenidos técnicos, el programa busca generar un cambio de mentalidad en los participantes. “Implementar marketing agroalimentario es una diferencia motivacional: permite proyectar, planificar mejor y explorar nuevas oportunidades”, afirma Rivera.
Y concluye: “Las empresas que invierten en formación y abren la mente a nuevos horizontes crecen naturalmente porque descubren nuevos mercados”.
La primera edición del Programa en Marketing Agroalimentario 6.0 comenzará el 6 de agosto de 2026, la inscripción se realiza por mail gingrassia@austral.edu.ar o whatsapp (+549341) 6229534.
Esta iniciativa busca preparar a los protagonistas del agro para liderar una nueva etapa, donde la información, la innovación y la experiencia serán las claves del éxito.
Por Paola Papaleo
Fuente: Expoagro Web
Primicias Rurales
Buenos Aires, lunes 13 abril (PR/26) — Hace unas semanas decidí hacer algo que ninguna consultora de moda, ningún índice del INDEC y ningún spin gubernamental puede reemplazar: preguntarle a la gente cómo está. No a «la gente» en abstracto. A la gente concreta. A la que tiene nombre, delantal y mirada cansada.
Empecé por las personas que trabajan en casa. La que poda el jardín. La que arregla lo que se rompe. Seguí por los comercios de Carpintería, en San Luis. Luego aproveché mi viaje rutinario a la Patagonia —más de tres mil kilómetros de ida— para seguir preguntando. La Pampa. Río Negro. Neuquén. El Hoyo, Chubut. Gobernador Gregores. Puerto Deseado. Rada Tilly. Comodoro Rivadavia. Sin querer, había recorrido más de la mitad del país. Más de ocho mil kilómetros de rutas deterioradas, de asfalto roto, de paisajes que cambian y respuestas que no.
Cambiaban los acentos. Cambiaban los paisajes. La angustia era siempre la misma.

El comerciante vende menos. El empleado recorta hasta el límite de la dignidad. El jubilado no compra remedios. El emprendedor resiste, sin saber muy bien por qué ni hasta cuándo. Amigos que ya no pueden pagar el alquiler de sus hijos estudiando en Buenos Aires. Comerciantes que se están fundiendo en silencio, sin que nadie los cuente en ninguna estadística. Absolutamente nadie —ni uno solo en ocho mil kilómetros— me dijo que le estaba yendo mejor.
Y mientras tanto, desde el poder, el relato es otro. Se nos dice que la inflación está bajo control. Que lo peor ya pasó. Que estamos en la antesala de un despegue histórico. Que esta vez sí. Que ahora sí. Que sí. El Presidente celebra en cadena nacional. Los funcionarios exhiben gráficos en redes sociales. Los voceros del modelo hablan de «paciencia» y de «procesos que llevan tiempo». Y tienen razón en una cosa: los procesos llevan tiempo. Lo que no dicen es quién paga ese tiempo. Y en qué moneda.
Hay algo profundamente inquietante en esa disociación. No es una diferencia de enfoque ni un sesgo subjetivo. Es una fractura. De un lado, los indicadores. Del otro, las personas. De un lado, la macroeconomía que se «ordena». Del otro, la microeconomía que se desangra. El Gobierno puede tener razón en los números. Y estar completamente equivocado en la realidad. Ambas cosas son posibles al mismo tiempo. Y esa simultaneidad es exactamente el corazón del problema.
Aun cuando la inflación baje, el problema no se resuelve si los ingresos llegan tarde, si el consumo se desploma y si la economía cotidiana se convierte en una carrera de supervivencia.
Porque hay algo que los modelos macroeconómicos no capturan y que cualquier almacenero de Gobernador Gregores entiende mejor que un economista de Palermo: la confianza no se recupera con un índice. Se recupera con la experiencia cotidiana de que las cosas mejoran. Y esa experiencia, hoy, simplemente no existe. El salario real sigue por debajo de donde estaba. El consumo masivo no repunta. La destrucción de empleo privado en los sectores más sensibles no se detiene. Los datos del INDEC sobre canasta básica y los del BCRA sobre depósitos en pesos cuentan historias que no cierran con el relato oficial. Pero esos datos no salen en los actos de gobierno.
Y aquí aparece el verdadero riesgo. No es solo económico. Es político. Es social. Es cultural. Cuando una sociedad deja de sentir mejora en su vida concreta, deja de creer. Y cuando deja de creer, no hay relato que alcance, no hay narrativa que sostenga, no hay épica que resista. Ni la del cambio ni la de la resistencia. Ninguna. El escepticismo no elige banderas: las corroe a todas por igual.
La oposición, por su parte, no está en condiciones de celebrar nada. Porque esta crisis no empezó en diciembre de 2023. Viene de antes. Viene de mucho antes. De gobiernos que gastaron lo que no tenían, de acuerdos que no se cumplieron, de promesas que se repitieron hasta vaciarse de sentido. El drama argentino no tiene un solo culpable. Tiene una larga lista de cómplices. Y muchos de ellos hoy posan de víctimas.
La Argentina ha entrado demasiadas veces en este juego perverso: números que mejoran en los papeles mientras la vida empeora en la calle. El desenlace, siempre, es el mismo.

Ruta Nacional 3
Recorrí esas rutas rotas —literalmente rotas, con tramos donde uno no pierde la vida casi por milagro— y pensé que eran una metáfora perfecta del país. Infraestructura abandonada. Parches sobre parches. La apariencia de una ruta donde ya no hay ruta. Avanzás igual porque no hay otra opción. Pero sabés que en cualquier momento el asfalto se acaba.
Dirán los fanáticos que mi experimento carece de rigor. Que no elegí bien la muestra. Que el universo es insuficiente. Puede ser. Pero lo curioso es que hasta los fanáticos sienten lo mismo. Solo que su fanatismo les impide la espontaneidad. El problema no se mide. Se vive. Y lo que vive la Argentina hoy no coincide con ningún PowerPoint presentado en ningún foro internacional.
Un país no mejora cuando sus ciudadanos no llegan a fin de mes. Punto. Sin asteriscos, sin aclaraciones técnicas, sin el auxilio de ningún índice que explique por qué lo que uno siente no es lo que debería sentir. Y cuando la distancia entre lo que celebra el poder y lo que padece la sociedad se vuelve tan obscena como la que recorrí en esos ocho mil kilómetros, la pregunta ya no es si el modelo funciona. La pregunta es cuánto tiempo más puede el país aguantar creyendo que la culpa de no llegar a fin de mes es propia.
Buenos Aires, lunes 13 abril (PR/26) — En un escenario productivo donde las malezas resistentes han colonizado más de 28 millones de hectáreas en Argentina, la aparición de nuevas herramientas químicas se vuelve vital.
Durante un encuentro técnico en Tandil, referente de la zona núcleo papera y cerealera, se oficializó el lanzamiento de Gallery, un pre-emergente diseñado específicamente para quebrar el ciclo de las crucíferas en trigo y cebada.
Lo que posiciona a Gallery como un lanzamiento «inédito» en el país es su sitio de acción. Se trata de un inhibidor de la síntesis de celulosa (Grupo L según la clasificación de HRAC). Esta molécula actúa directamente sobre la formación de la pared celular de las plantas en germinación. Al bloquear este complejo enzimático, la maleza no logra estructurarse y colapsa antes de emerger a la superficie.
Rolando Di Marco, especialista de Corteva, subrayó que aunque la molécula se conoce globalmente, es la primera vez que los suelos y las malezas argentinas entran en contacto con este principio activo, lo que reduce drásticamente las probabilidades de resistencias cruzadas.
Uno de los mayores desafíos en el control de Brassica rapa (Nabo) es su flujo de emergencia errático. El nabo presenta nacimientos durante casi todo el ciclo del cultivo, con picos marcados en otoño y primavera.
Poder residual: El producto garantiza entre 70 y 90 días de protección desde el suelo.
Selectividad absoluta: Su formulación permite aplicaciones desde el momento de la siembra, operando con total seguridad para el cereal sin riesgo de fitotoxicidad.
Estrategia pre-emergente: Los técnicos destacaron que el producto no tiene actividad post-emergente; su función es actuar como una barrera química para evitar que la maleza «haga su juego».

Para el sector técnico, representado en el evento por el investigador Víctor Juan, la llegada de Gallery oxigena las estrategias de manejo. Hasta hoy, el control de nabo resistente a glifosato y ALS dependía de pocos modos de acción que, en muchos casos, presentaban restricciones por carry-over o alta sensibilidad climática.
A nivel global, no existen reportes de resistencia documentados para este mecanismo de acción, lo que otorga a los productores una «página en blanco» para gestionar la sanidad de sus lotes. Sin embargo, el consenso en Tandil fue claro: la vida útil de esta tecnología dependerá de su uso inteligente en mezclas y la rotación de principios activos para no repetir errores del pasado.

El avance de las crucíferas (nabo, mostacilla, nabón) no es un problema menor. Según datos de la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid, estas especies han mostrado un crecimiento exponencial en el sudeste y centro de Buenos Aires, donde la resistencia múltiple (Glifosato + ALS) obliga a los productores a invertir hasta un 40% más en herbicidas para mantener los rendimientos de trigo y cebada.
Primicias Rurales
Buenos Aires, lunes 13 abril (PR/26) — La Administración de Parques Nacionales (APN) confirmó que próximamente iniciará el proceso de selección para nuevos agentes destinados a la custodia de las 55 áreas protegidas del país.
Esta convocatoria representa el ingreso al escalafón técnico-operativo de una institución que gestiona más de 18 millones de hectáreas de territorio marino y terrestre en Argentina.
En Argentina, el guardaparque no sólo cumple una función de vigilancia; es un agente de conservación con múltiples capacidades que garantizan la integridad de los ecosistemas más frágiles del Cono Sur.
Custodia del territorio: Prevención y combate de incendios forestales, control de especies exóticas invasoras y lucha contra la caza furtiva.
Asistencia a la comunidad: Atención a los más de 4 millones de turistas que visitan anualmente los parques y apoyo a las poblaciones rurales y comunidades originarias que habitan en zonas de reserva.
Monitoreo científico: Registro de biodiversidad y apoyo logístico a investigadores en campo.
El Palmar, Parque Nacional
| Cantidad de Guardaparques | Cerca de 600 agentes en todo el país. |
| Superficie custodiada | Más de 18.000.000 de hectáreas (incluyendo áreas marinas). |
| Puntapié inicial | La formación profesional se centraliza en el CFCAP (Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas), en Embalse, Córdoba. |
| Parque con mayor afluencia | Iguazú, superando el millón de visitantes por año. |
Dato Histórico: El cuerpo de guardaparques nació formalmente en 1928, bajo la gestión de la entonces Dirección de Parques Nacionales, consolidando a Argentina como pionera en la profesionalización de la conservación en la región.

Aunque los detalles específicos se publicarán con la apertura de actas, la formación suele exigir:
Título de pregrado o grado (técnico o licenciado) en gestión ambiental, turismo, biología o afines: Técnico Universitario o Licenciado en carreras afines a la conservación (Gestión Ambiental, Biología, Turismo, Agronomía, Guardaparque, etc.).
Capacidad física para tareas de alto rendimiento en climas extremos.
Licencia de conducir clase C o superior.
Los requisitos detallados para el ingreso a la carrera de Guardaparque Nacional provienen directamente de la normativa oficial de la Administración de Parques Nacionales (APN) y del Centro de Formación y Capacitación en Áreas Protegidas (CFCAP), con sede en Embalse, Córdoba.
Como los requisitos suelen actualizarse levemente en cada convocatoria (que se publica mediante resolución en el Boletín Oficial), hay una base normativa que rige actualmente para el Agente de Conservación (G-1):
Una vez que se pasa el filtro de papeles, la APN somete a los aspirantes a tres instancias críticas:
Examen de Conocimientos: Temas de biología, geografía, leyes ambientales y normativa de Parques Nacionales.
Prueba de Aptitud Física: Incluye pruebas de resistencia (carrera), fuerza y natación.
Evaluación de Habilidades Prácticas: En convocatorias presenciales, se evalúa el manejo de herramientas, nudos, orientación y campamentismo.
El curso de formación dura aproximadamente un año. Es bajo modalidad de internado en Embalse y los aspirantes seleccionados reciben una beca de estudio mensual mientras se capacitan, antes de ser asignados a su primer destino operativo.
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