CRA: Los humedales en Argentina son tierras productivas desde hace varias centurias

CRA: Los humedales en Argentina son tierras productivas desde hace varias centurias

Comunicado de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA):

Los humedales en Argentina son tierras productivas desde hace varias centurias

En estos días está quedando de manifiesto y en tela de discusión la situación de los Humedales y desde CRA queremos dejar en claro nuestra posición. Los humedales son territorios donde se producen alimentos hace más de 300 años, se almacena agua dulce, se mitigan extremos climáticos como inundaciones y sequías, se practican deportes y actividades de recreación, hay emprendimientos turísticos y viven pobladores rurales que están arraigados y encuentran allí su medio de vida.

Su importancia es tal, que la mayoría de las Provincias disponen actualmente de legislación en la materia que los protege. Nos llama poderosamente la atención que sin ningún estudio previo que justifique o explique las causales a corregir se hayan presentado diez proyectos de Ley sobre los Humedales. Además vemos que varios de ellos tienen una misma estructura, una mirada sesgada que no contempla a la producción y menos aún a las familias afincadas desde hace décadas en su entorno.

No existe o no está disponible el «Documento Diagnóstico sobre Humedales» que clarifique los problemas concretos que pretende proteger o regular y que justifique la sanción de una ley de presupuestos mínimos, que no fueran contemplados por la Ley Nacional General del Ambiente N° 25.675. En nuestra opinión, los problemas vinculados a humedales radican en no realizar las intervenciones que son necesarias (caso inundaciones) o no aplicar las normativas específicas vigentes (caso de asentamiento irregular de urbanizaciones).

La definición de Humedales es incorrecta, no se adapta a la propuesta por RAMSAR e incluye «aguas temporarias» y «suelos con rasgos de hidromorfismo» con lo cual ingresarán a la regulación: un 20% del territorio nacional, incluyendo zonas tradicionalmente productivas, donde hace siglos se hace ganadería, y durante más de 100 años agricultura.

Esta situación se magnifica en provincias como Corrientes (50% de su territorio), Buenos Aires (44% de su territorio), Chaco, Entre Ríos, Formosa, y Santa Fe (40 y 30% de su territorio).

Los proyectos presentados poseen una mirada sesgada sobre el ambiente, ya que se ocupan exclusivamente de lo natural, en desmedro del hombre y sus necesidades. De aprobarse la norma mencionada, se deberá realizar en amplias zonas, consideradas como humedales, «estudio de impacto ambiental» y/o «audiencia pública», como paso previo a realizar cualquier actividad productiva.

Desde la Comisión de Medio Ambiente de CRA alertan que ello traería desconfianza, en la inversión privada, afectando la generación de empleo genuino y la producción de alimentos en varias provincias, a saber: Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Misiones, Chaco, Formosa, Córdoba, Tucumán, Salta, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero, San Juan, Mendoza, la Pampa y Rio Negro.

Por otra parte, la norma dificulta, cuando no prohíbe, la realización de obras de infraestructura nacionales necesarias para generar mejores condiciones de competitividad productiva, y bienestar humano (tendidos eléctricos/autovías /generación de electricidad/obras hidráulicas que atenúen las inundaciones, etc.).

Además no contempla el caso de superficies transformadas en humedales artificiales por la irresponsabilidad o impericia humana, y la posibilidad de restituirlas a la situación original.

Tal sería el caso de las consecuencias ocasionadas por la falta de previsión en el trazado y construcción de caminos, puentes y alcantarillas tanto provinciales como nacionales.

Todas las provincias cuentan con su propia Legislación hídrica y de medioambiente, que resguardan sus recursos naturales originarios. Tal es el caso de Corrientes, que cuenta con una de las zonas de humedales protegidos, más extenso del mundo (1.200.000 hectáreas de Parque y Reserva Iberá).

En todo caso, una ley de presupuestos mínimos, debería orientarse, además de promover la conservación de calidad del humedal, a propiciar proyectos y obras de ingeniería adecuados, promover las buenas prácticas, los trabajos de investigación, los estudios básicos, las actividades de difusión y capacitación donde se plantee un enfoque de comprensión y colaboración entre los sectores y no uno basado en la desconfianza y el conflicto. Del análisis de los proyectos presentados en ambas cámaras se desprende que incumple con el «principio de razonabilidad», artículo 28°de la CN. Además introduce asuntos de jurisdicción provincial previstos en los artículos 41° y 124° de la CN.

No ponderan adecuadamente el criterio de «Desarrollo Sostenible», que con sus tres pilares propone lograr de manera equilibrada el desarrollo económico, el desarrollo social y la preservación del medio ambiente, considerando esenciales las actividades antrópicas.

Organismos nacionales de larga trayectoria y prestigio como el INTA y CONICET sostienen que solamente el doce por ciento (12%) de la superficie nacional son humedales y en varios de los proyectos presentados se está hablando de llevarla al 25 y 30% del total nacional, para convertirla en un «santuario» eliminando a los pobladores y sus familias y restringiendo o prohibiendo las actividades productivas.

Desde esta perspectiva, consideramos que no tenemos ante nosotros solamente proyectos de regulación o preservación ambiental sino también de regulación económica que implicarán cambios profundos en la actividad productiva que llevaran a una enorme conflictividad y complejidad administrativa, judicial y social.

El tratamiento de estos proyectos requiere de un profundo estudio científico y el acuerdo responsable de los actores involucrados, toda vez que puede estar generando un mal mayor donde se quiere encontrar una solución.

El apuro, la sobreactuación y las opiniones carentes de base científico-técnica y desconocimiento de la realidad socio-económica son malos consejeros. El actual contexto no parecería oportuno para definir precipitadamente una «Ley de Humedales», pero sin duda es una buena oportunidad para ir enriqueciendo el debate con bases sólidas y rigor científico.

El diagnóstico certero y el mapa actualizado (inventario) de los mismos deben ser las bases de un estudio profundo y pormenorizado que deberá realizar cada provincia.

El país en su conjunto tan ávido de producción, divisas y trabajo tanto como de sostenibilidad social y ambiental merece un intercambio de opiniones de jerarquía y responsabilidad acorde a la importancia del tema.

Primicias Rurales

Fuente: CRA

Planificar el uso del agua para afrontar variaciones climáticas

Planificar el uso del agua para afrontar variaciones climáticas

Buenos Aires, 4 de setiembre(PR/20).- De cara a la campaña gruesa y, en un contexto de escasas precipitaciones en primavera con altas probabilidades de ocurrencia de una fase fría o La Niña hacia el verano, resulta fundamental priorizar criterios agronómicos para optimizar el uso del agua y conservarla en las distintas regiones del país.

La incertidumbre sobre la ocurrencia de lluvias pone de manifiesto no solo la necesidad de hacer un seguimiento de los pronósticos a corto plazo y de la humedad en el perfil de suelo, sino también comenzar a planificar el uso del agua tranqueras adentro y afuera.

“El agua en nuestros sistemas productivos y en los ecosistemas de nuestro país, es el elemento natural que más limitaciones presentó en los últimos años”, expresó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA.

En esa línea, Mercuri afirmó que la variabilidad climática, con continuos extremos entre años, sumado a la intensificación productiva y a la competencia por el uso del agua generó una situación de alto estrés para el recurso, imprescindible para la producción y el bienestar de la población. “Esto se observa en áreas húmedas, semiáridas o áridas de nuestro país”, agregó.

Por esto, “el sector agropecuario, debe priorizar la gestión inteligente del agua, clave para evitar riesgos y restricciones durante las campañas, incrementando aún más su eficiencia de uso, tanto en áreas con sistemas de producción basado en riego, como en los sistemas agropecuarios en secano”, indicó Mercuri y agregó: “Para ello, es necesario promover iniciativas de investigación para conocer mejor su dinámica y disponibilidad espacio temporal tanto actual, como futura”.

La Argentina tiene una superficie de 2.78 millones de kilómetros cuadrados. Es un país extenso en superficie y con distintas regiones fisiográficas. “La dinámica del agua tiene una estrecha relación con el uso del suelo”, afirmó Miguel Taboada, director del Instituto de Suelos del INTA, quien ejemplificó: “El reemplazo de vegetación perenne en la Región Pampeana y la deforestación en el norte generaron falta de consumo de agua y ascenso generalizado de las napas freáticas”.

De acuerdo con Taboada, “eso estuvo vinculado a los episodios de inundación que hemos tenido en los años recientes”, y sumó: “Otra evidencia muy fuerte son los eventos de movimientos superficiales de agua en áreas vulnerables por su pendiente, que generaron fuertes escurrimientos y aludes, principalmente en áreas serranas, desde Salta hasta Córdoba y San Luis”.

Como recomendaciones, Taboada hizo un fuerte hincapié en que como los eventos extremos no son previsibles, la regla general es mantener los suelos cubiertos. “Las coberturas con residuos de cultivos, no solo brindan protección ante episodios muy fuertes de tormenta, sino que también controlan la salida del agua por evaporación, y es una forma de conservarla y mejorar la eficiencia de su uso”. Y agregó: “Esta es una norma que hay que seguir siempre, y mucho más en ambientes semiáridos con menos de 600 milímetros al año”.

De acuerdo con Taboada, otro aspecto que resulta fundamental es “hacer un uso del agua acorde a la capacidad que tienen los suelos”.

Mirar las cuencas

El agua se moviliza por grandes extensiones geográficas. “Estamos obligados a mirar el territorio en su conjunto”, dijo José Volante, coordinador del Programa Nacional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del INTA, quien señaló que “la dinámica vertical del agua es invisible, ya que es imperceptible al común de la gente y al productor agropecuario. No se visualiza”.

La dinámica vertical del agua es el proceso de evaporación, transpiración (de plantas y animales), percolación o infiltración y movimiento en el suelo. “Las acciones desarrolladas en un sitio tienen incidencia aguas abajo, por eso el manejo del agua tiene que hacerse a nivel cuenca”, expresó Volante.

En esta línea, Volante explicó que la dinámica de las napas puede causar impactos positivos o negativos, de acuerdo al manejo que se haga de ella: “Podemos tener cultivos que utilicen el agua de la napa freática, como por ejemplo el cultivo de trigo en el norte del país”. Sin embargo, si se conoce cómo se mueve o se hace un uso inapropiado en las cabeceras de cuencas, el agua de las freáticas puede producir un deterioro irreversible del suelo, como la salinización y muerte de plantas por anegamiento.

“Esta situación nos compromete a entender qué pasa fuera de nuestra finca, tanto a nivel de paisaje como de cuenca”, indicó Volante quien describió al paisaje como un espacio geográfico que involucra gente, sistemas de producción, ecosistemas naturales, y la vinculación entre ellos. Por esto, “la complejidad del sistema hídrico depende del movimiento vertical del agua y de su flujo horizontal –los escurrimientos–”, agregó.

El coordinador del INTA remarcó: “Es necesario conocer la dinámica del ‘agua invisible’”. Para eso es fundamental saber cómo se mueve el agua actual y de años anteriores, “porque la que se encuentra hoy en el suelo, es el resultado de la evapotranspiracion y la percolación de los últimos años”, explicó.

Asimismo, Volante también hizo referencia a conocer a qué cuenca pertenece un lote determinado para poder definir cuáles son los manejos del entorno.

Para esto, el INTA cuenta con un proyecto de napas freáticas y otro de manejo integrado de cuencas, cuyo objetivo es brindar información para la toma de decisiones. Los temas abordados por el Programa de Recursos Naturales, tienen que ver con estas situaciones que influyen a escala local, pero tienen una dinámica en el tiempo y en el territorio que exceden la visualización simple, donde la suma de acciones puntuales logra modificaciones a escalas territoriales y producen grandes consecuencias a largo plazo.

El agua, ¿un recurso en crisis?

“En la Argentina, los sistemas agrícolas están orientados a un único cultivo al año, con siembra directa. Si bien tienen un montón de virtudes, como la posibilidad de bajar el riesgo de déficit hídrico, hay una parte del agua que ingresa a los sistemas que no se está usando”, analizó Esteban Jobbágy, investigador superior del Conicet.

En el marco de un webinar que reunió a destacados especialistas nacionales e internacionales en el tema agua, Jobbágy expresó que “el modo de producción pampeano, que hoy se expande hacia la gran llanura chaqueña, posee un target de uso de agua de lluvia, lo que llamamos agua verde, bajo. Y eso nos ha llevado, en las últimas décadas, a un fenómeno de inundaciones y excesos cíclicos cada vez más grandes”.

“Una parte del agua está sujeta a una incertidumbre enorme. Es el agua que está por venir cuando sembramos”, expresó Jobbágy y añadió: “Pero hay otra parte del agua que está decidida de antemano y es el agua del suelo y de las napas. Ahí tenemos un factor de reducción del riesgo muy interesante que todavía no estamos explotando al máximo”.

En línea con los demás especialistas, Jobbágy expresó que “llegamos a este sistema de una agricultura de bajo riesgo y bajo target de productividad por nuestra preocupación de que falte agua, vamos a salir de esa situación, que hoy es crítica, aprendiendo a ser más oportunistas e ingeniosos usando el agua”. Y agregó: “podemos bajar el riesgo a otros sistemas usando más agua, si monitoreamos mejor el agua que está antes de la siembra en los suelos.”.

El encuentro virtual AGUA, ¿UN RECURSO EN CRISIS?, que se realizó el 19 de agosto, como un espacio de reflexión en el marco del ciclo Aportes para responder a temas complejos y desafiantes del sector productivo contó con la participación de Pablo Spalletti, presidente del Instituto Nacional del Agua, Luis Loyola, especialista en recursos hídricos y riego de la FAO, Walter Baethgen, director de Investigaciones Regionales del IRI, Universidad de Columbia –Estados Unidos–, y Esteban Jobbágy, investigador superior del Conicet.

Primicias Rurales

Fuente: INTA informa

El riego por goteo revoluciona la producción tabacalera en Salta

El riego por goteo revoluciona la producción tabacalera en Salta

Buenos Aires,  28 julio (PR/20) — NETAFIM, empresa pionera y líder mundial en soluciones de riego por goteo, dio a conocer uno de sus mayores y mejores desarrollos de tabaco en la provincia de Salta.

Aunque el proyecto que prometía revolucionar la producción tabacalera en Salta comenzó a gestarse de forma incipiente en el año 2010, recién el año pasado la finca de Gustavo Zorisich implementó en su totalidad el sistema de riego por goteo incluyendo cabezal de Filtrado, válvulas, inyección de fertilizante y goteo.

Si bien la industria del tabaco no es nueva en la provincia, en el año 1873 se fundó Villagrán la primera fábrica de cigarrillos salteña, y se podría decir que la revolución en su producción llegó de la mano del riego por goteo en el año 2019.

Su aporte social es más que importante ya que involucra en sus actividades a más de 10.000 familias en forma directa y a más de 100.000 en forma indirecta. Pueblos aledaños como Cerrillos, la Merced, el Carril, Chicoana, Moldes, Guachipas, entre otros, cuentan como única actividad económica la producción tabacalera.

En los últimos años se iniciaron investigaciones privadas en la utilización de sistemas de riegos para poder mejorar la calidad, los rendimientos, y lograr el ahorro necesario del agua. Aunque los resultados iniciales fueron poco alentadores, la necesidad de instalar la técnica de goteo se hizo imperioso. Esto fue impulsado por 4 campañas del INTA estación experimental Depto. Cerrillos.

“La expresión en los rendimientos y la calidad fueron el eje fundamental en donde se demostró las grandes ventajas en la aplicación de riego por goteo en tabaco”, afirmó Gustavo Zorisich, productor.

Por su parte, el Ingeniero Agrónomo Manuel Fernández, Asesor Técnico, reconoció que “entre las ventajas más marcadas están el aumento del rendimiento en más de un 35% con respecto a un cultivo convencional y el ahorro del agua”. El consumo del agua en un riego convencional es de 2500 metros cúbicos mientras que el sistema de goteo consume 600 metros cúbicos.

A estos beneficios se suman el control de maleza aplicando las técnicas de cobertura mulching, mejora en la postura sanitaria de la plantación, merma en la utilización de fertilizantes y productos fitosanitario.

“El tabaco es un cultivo de grandes posibilidades. Lamentablemente producir tabaco es más complejo ya que hay muchas restricciones en el consumo del cigarrillo, pero los que producimos sabemos que en la mejora tecnológica está el camino para sostener una producción tan importante”, aseveró Zorisich.

“Participar de estos proyectos nos abre nuevas oportunidades para mostrar y desarrollar nuestra tecnología en un cultivo tan tradicional como es el tabaco para el norte argentino”, señaló Enrique Massara, Presentante comercial de Netafim Zona NOA.

Primicias Rurales

Fuente: Netafim

Convocatoria abierta para proyectos de acceso al agua

Convocatoria abierta para proyectos de acceso al agua

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca lanza un Plan de acceso al Agua para facilitar la construcción de obras para el acceso al recurso, en el marco de la emergencia sanitaria por el COVID-19. La convocatoria se destina a las regiones NOA, NEA y Cuyo

El Plan de acceso al Agua está incluido en el marco del Programa Integral de Calidad de Vida Rural y Equidad Territorial elaborado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación que conduce Luis Basterra y buscar responder de manera oportuna a una necesidad que se hace crítica en el contexto de la emergencia social y sanitaria desencadenada por la pandemia del COVID – 19.

Este Plan se materializará a través de la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (SAFCI), la Dirección General de Programas y Proyectos Sectoriales y Especiales (DIPROSE) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

La presente convocatoria, abierta desde el 8 de julio hasta el 14 de agosto de 2020, será financiada con recursos del Proyecto de Inclusión Socio-Económica en Áreas Rurales (PISEAR). De esta forma, se espera que comunidades cuyas problemáticas se encuentren vinculadas al acceso al agua, como agricultores familiares, campesinos, trabajadores rurales y pueblos originarios puedan incrementar su producción de alimentos y garantizar un derecho humano fundamental.



Para una primera etapa del Plan se han priorizado las provincias de las regiones NOA: Jujuy, Catamarca, Salta, Santiago del Estero y Tucumán; NEA: Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones; y Cuyo: Mendoza, San Juan, La Rioja y San Luis.

Con el fin de dar una rápida respuesta, en esta convocatoria se promueve la incorporación tres modelos tecnológicos: captación de agua de lluvia para uso familiar mediante cisternas de placa; captación de agua subterránea a poca profundidad o someras; sistemas de riego parcelario presurizados.

Se evaluarán las tipologías más adecuadas para cada territorio, teniendo en
cuenta el contexto de emergencia y los criterios de selección para la asignación de prioridades en base a las características de las familias y la localización.

Podrán presentarse a la convocatoria: grupos de productores de la agricultura familiar, campesina e indígena con una problemática común de acceso al agua, o bien por medio de las organizaciones formales de las que formen parte. En todos los casos, las familias destinatarias deberán residir en el ámbito rural.

A su vez, el Plan cuenta con asistencia técnica y capacitación por parte de los técnicos especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en toda la cobertura territorial del Plan.

Para consultar las bases y condiciones de la convocatoria más información en pisear 

Primicias Rurales
Alarma en Santa Fe: comprueban que por una canilla del centro de una ciudad fluye herbicida

Alarma en Santa Fe: comprueban que por una canilla del centro de una ciudad fluye herbicida

Buenos Aires, 11 febrero (PR/20) — Científicos de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral () hallaron residuos del  en el agua de la canilla de una vivienda ubicada en el centro de la localidad santafesina de María Juana, en el departamento de Castellanos.

Según informaron los análisis fueron solicitados por una agrupación local llamada “Pueblo Vivo”, que está conformada por ciudadanos que buscan concientizar sobre el impacto de la actividad agroindustrial en el ambiente y la comunidad.

Mediante la Resolución 30/2018, la secretaría de Alimentos y Bebidas del Ministerio de Agroindustria de la Nación autorizó la comercialización del granos de  que contengan los eventos que confieren tolerancia al herbicida.

La organización difundió un comunicado detallando que primero seleccionaron muestras de tierra del Camping Comunal y de Paseo Boero, y que los resultados de esa  comprobaron que no había presencia de ningún tipo de agroquímico.

Sin embargo, continuaron haciendo más investigaciones y en segundo lugar lo hicieron con agua. “Pero los resultados de las muestras de agua determinaron que en una casa de familia, en el centro de la localidad, se detectó atrazina en el agua de la canilla de la cocina, agua de pozo que se eleva al tanque y se utiliza para todo en el hogar“, explicó la organización según informó La Capital.

Para profundizar estos análisis los especialistas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) llegarán a la localidad a fines de febrero o principio de marzo y estudiarán la contaminación de suelo, aire y agua“, explicó a La Capital Ricardo Bustos, integrante de Pueblo Vivo

Primicias Rurales

Fuente: Infocampo

Nueva política de aguas de Trump permite contaminar ríos y lagos

Nueva política de aguas de Trump permite contaminar ríos y lagos

Buenos Aires, 6 febrero (PR/20) — He estado observando como los medios de comunicación cubren la nueva «Regla de Protección de Aguas Navegables», que fue recientemente finalizada por la administración Trump.

La regla ha sido objeto de mucho debate. La división más notable se da entre dos grupos: los agricultores y los ecologistas.

Como agricultor desde hace más de cuatro décadas, mi pregunta es: ¿por qué estos grupos deben estar en desacuerdo entre sí? La respuesta es que no tienen por qué estarlo.

La Regla de Protección de Aguas Navegables fue finalizada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos el 23 de enero de 2020. La nueva norma cambia los parámetros de la norma de las aguas de los Estados Unidos de 2015, reduciendo la definición de «aguas de los Estados Unidos» mediante la eliminación de arroyos, humedales y otras masas de agua que sólo corren durante un evento de lluvia o deshielo.

Estos retrocesos amenazan la protección de más de la mitad de los humedales de la nación y de millones de millas de arroyos, que finalmente fluyen hacia los ríos y lagos que proporcionan agua potable a millones de personas.

La norma se considera una victoria para los agricultores de los Estados Unidos, ya que permite una mayor flexibilidad normativa y aclara el alcance de la EPA en las explotaciones agrícolas individuales. Los ecologistas, por otro lado, se oponen a la norma, afirmando que el debilitamiento de las protecciones de agua limpia es una flagrante evasión de la Ley de Agua Limpia que pone en peligro a todos.

¿Por qué se obliga a los agricultores a trabajar en oposición a los ecologistas cuando se trata de cuestiones como el agua limpia? En lugar de regular la industria para apaciguar a un grupo sobre el otro, hay una tercera opción: revisar nuestro sistema agrícola.

El Instituto Rodale, desde su fundación en 1947, se ha dedicado a unir las esferas de la agricultura y la protección del medio ambiente. Ampliamente reconocido como líder mundial en agricultura orgánica regenerativa, somos una institución de investigación sin fines de lucro que da prioridad a la ciencia rigurosa, la capacitación de los agricultores y la educación de los consumidores para destacar los beneficios de un sistema de alimentos orgánicos basado en la salud del suelo y el agua limpia.

En el Instituto Rodale, estamos trabajando en el tipo de solución que la Regla de Protección de Aguas Navegables pretende que sea imposible. Nuestro Ensayo de Impacto en la Cuenca, que se está llevando a cabo en colaboración con el Centro de Investigación del Agua Stroud y financiado por la Fundación William Penn, investiga la conexión entre las prácticas de gestión de las granjas y la calidad del agua, y cómo el cambio de la forma en que cultivamos puede tener un impacto significativo en el agua.

Tomando la investigación de vanguardia de nuestro Ensayo de Sistemas Agrícolas a largo plazo de 40 años y ampliándola a 40 acres de terreno inclinado en el condado de Chester, Pennsylvania, el Ensayo de Impacto de la Cuenca Compara cuatro sistemas diferentes de gestión de cultivos que se encuentran comúnmente en el sistema agrícola actual. El objetivo del ensayo es entender la escorrentía agrícola, el suelo y los productos químicos que se desprenden de los campos agrícolas y llegan a nuestras vías fluviales. Mediante el seguimiento de los residuos de pesticidas, fertilizantes, suelo y otros contaminantes que se encuentran en los arroyos y riachuelos, los investigadores pueden determinar los efectos relativos de cada sistema de gestión en la calidad del agua.
Por mis años en la agricultura, sé de primera mano: ningún agricultor quiere contribuir a la degradación del agua. El agua es un recurso crítico que es tan esencial para el negocio de la agricultura como para la vida humana.

A pesar de este hecho, las protecciones de agua limpia a menudo se comercializan a los agricultores como un exceso de gobierno que exigiría prácticas de gestión que costarían más y serían menos eficaces. Esto enfrenta directamente los intereses de los ecologistas que trabajan para proteger el agua limpia con los intereses de los agricultores que tratan de ganarse la vida en sus tierras.

Sin embargo, la investigación del Instituto Rodale muestra que la protección de nuestros preciosos recursos no tiene por qué significar la pérdida de un medio de vida. Se ha demostrado que la aplicación de prácticas agrícolas regenerativas, como los cultivos de cobertura, las estrategias de no labranza y la rotación de cultivos, así como el uso de productos orgánicos, aumentan la rentabilidad de las explotaciones agrícolas al tiempo que protegen la calidad del agua, reduciendo los costos de los plaguicidas y los insumos convencionales y recibiendo un precio superior en el mercado.

Estas prácticas mejoran la salud del suelo al mejorar la materia orgánica del suelo para gestionar mejor el agua en las explotaciones agrícolas, así como al atrapar el carbono que, de otro modo, contribuiría al cambio climático. El suelo que tiene un crecimiento constante de los cultivos de cobertura, no se rompe con la labranza y se le da tiempo para recuperarse de la siembra se mantiene unido mejor que el suelo gestionado convencionalmente, reduciendo el riesgo de que el suelo se escurra hacia las vías fluviales; en los sistemas agrícolas convencionales, este suelo tiene el potencial de llevar consigo productos químicos, fertilizantes y otros contaminantes nocivos.

«Estas prácticas mejoran la salud del suelo al mejorar la materia orgánica del suelo para gestionar mejor el agua en la granja, además de atrapar el carbono que de otro modo contribuiría al cambio climático», dice Jeff Moyer.
El Ensayo de Sistemas Agrícolas del Instituto Rodale ha demostrado que la agricultura orgánica regenerativa produce rendimientos de cultivos que son competitivos con los convencionales, y también ha demostrado tener un mejor desempeño en tiempos de eventos climáticos extremos como la sequía. Debido a que la agricultura orgánica no utiliza productos químicos sintéticos, el riesgo de contaminación de las vías fluviales por estos productos es inexistente. Las prácticas orgánicas regenerativas mejoran activamente la salud del suelo en lugar de degradarlo, lo que conduce a una menor escorrentía y erosión, a menos prácticas intensivas en energía y combustible y a menos emisiones de carbono.

La agricultura orgánica regenerativa es la clave para que la agricultura sea aún más respetuosa con el medio ambiente sin que los agricultores sacrifiquen su modo de vida.

Los agricultores son indudablemente los administradores de la tierra: para alimentar al mundo, tenemos que tener suelo fértil, agua limpia, aire seguro y abundante biodiversidad. ¿Por qué, entonces, debemos enfrentar a los agricultores contra los ambientalistas que comparten objetivos similares? Hace mucho tiempo que dejamos de presentar la agricultura y el ecologismo como intereses contrapuestos.

La agricultura orgánica regenerativa puede cruzar esta brecha, apoyando a los agricultores tanto financiera como ambientalmente y mejorando activamente los recursos naturales sobre los que los agricultores construyen sus medios de vida.

Retroceder en las protecciones a nuestra agua limpia no es la respuesta. La respuesta al debate sobre el agua limpia es tratar a nuestras granjas -y a nuestros agricultores- mejor dándoles las herramientas que necesitan para tener el mayor éxito posible. Cuando nos reunimos

Primicias Rurales

Fuente: Instituto Rodale