Con la llegada del verano y las altas temperaturas, mejorar el manejo del agua y del pastoreo se vuelve un desafío central para los productores ganaderos. Técnicos y especialistas coinciden en que la eficiencia hídrica y el bienestar animal son factores decisivos para sostener la productividad en sistemas basados en pasturas naturales.
Agua Cerca y de Calidad: Una Prioridad Productiva:
Buenos Aires, domingo 7 de diciembre (PR/25) .- El ganado en manejo intensivo necesita agua fresca, limpia y accesible durante todo el día. Para lograrlo, los productores están adoptando estrategias que buscan acercar el agua a los animales, en lugar de obligarlos a recorrer largas distancias en busca de bebederos naturales.
Entre las prácticas más difundidas se destaca la instalación de acueductos ganaderos, mediante tuberías o mangueras que llevan agua desde la fuente o ríos protegidos hasta cada potrero. Esta técnica evita que los animales entren a las fuentes hídricas, reduciendo su contaminación y el impacto sobre el suelo.
En paralelo, crece el interés por la recolección de agua de lluvia a través de reservorios, especialmente en zonas donde la disponibilidad hídrica es estacional.
Los bebederos eficientes, preferentemente circulares y con válvulas de calidad, permiten que varios animales beban simultáneamente sin pérdidas por fugas. Su correcta altura y ubicación son esenciales para asegurar una hidratación adecuada en todas las categorías.
Otro eje clave es la conservación de ríos y manantiales. Para ello, se recomienda implementar cercas perimetrales y barreras vivas con vegetación nativa, que actúan como protectores naturales del agua y evitan la erosión de las márgenes.
Sombra: El Aliado Contra el Estrés Calórico
Durante el verano, proporcionar sombra —ya sea natural o artificial— es una herramienta indispensable. La ausencia de refugio expone al ganado a un mayor estrés térmico, con consecuencias directas en la productividad, tanto en leche como en carne.
La sombra natural proveniente de árboles o bosques ofrece frescura, pero no siempre se distribuye de manera uniforme en los potreros. Por eso, en los últimos años se expandió el uso de sistemas de sombra artificial, que permiten una planificación más precisa y una mejora inmediata en el confort animal.
Pastoreo Rotativo: Agua y Sombra en el Lugar Justo
En esquemas de manejo intensivo, la distancia al agua es determinante. Los especialistas recomiendan que los animales no deban caminar más de 1 km para acceder a un bebedero. A su vez, colocar las aguadas en el centro de los potreros favorece una mejor distribución del ganado y una cosecha más pareja del pasto.
Como complemento, ubicar los saladeros lejos de las aguadas ayuda a dispersar a los animales y reduce la presión sobre una misma zona.
La rotación de potreros permite racionar el forraje, evitar el sobrepastoreo y mejorar la eficiencia en el uso del agua disponible. Para sostener el sistema, es clave la planificación anticipada, especialmente en lo que respecta a la reserva de pasto y la programación de ventas.
En resumen : El manejo intensivo durante el verano requiere vigilancia constante: calidad del agua, disponibilidad en bebederos y estado general de los animales. La evidencia indica que la combinación de infraestructura hídrica adecuada, sombra estratégica y pastoreo rotativo no solo mejora el bienestar animal, sino que también se traduce en mayor productividad.
En un contexto climático cada vez más desafiante, estas prácticas se consolidan como herramientas esenciales para una ganadería más resiliente y sostenible.
Superar esos rangos puede reducir la cosecha de pasto, aumentar el estrés térmico y disminuir el consumo voluntario, con impacto directo en la producción de carne y leche.
Un análisis del mapa de la provincia publicado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) reflejó un incremento de los casos durante el último año. Los municipios que figuran en alerta roja y amarilla en muestras de agua de red y pozo. Cómo se realizó el relevamiento a nivel nacional
El estudio de arsénico detectado, en el agua para consumo, se realizó tanto en servicio de red como agua de pozo (Freepik)
Buenos Aires, sábadp 6 diciembre (PR/25) — La presencia dearsénico en el agua de consumo, tanto sea de red como de pozo,afecta a decenas de miles de personas en Argentina y plantea un desafío urgente para la salud pública, según una reciente actualización del relevamiento realizado, a nivel nacional, por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
Haciendo un recorte de la provincia más comprometida, Buenos Aires, y de los 135 partidos que conforman el tejido de este territorio, se registró un incremento considerable de casos de arsénico detectado en el agua.
Según un relevamiento realizado por Infobae, en base al mapa del ITBA, son 66 los municipios bonaerenses que se ubican en franja “amarilla” o “roja”. Entre ellos, hay 41 cabezas partidarias de PBA afectadas por esta doble categorización, de las cuales 14 están en su mayoría en rojo.
Los 66 partidos y localidades bonaerenses que se ven afectados por la presencia de arsénico en el agua
O sea, la mayoría de los testeos, realizados durante el último año, advierten de una situación delicada en cuanto a consumo de agua.
Algunos de esos departamentos bonaerenses “comprometidos” son Cañuelas, Chivilcoy, Ezeiza, Junín, Lobos, Mercedes, Monte, Navarro, San Vicente, Suipacha y Tres Arroyos, entre otros. Un dato: algunos de estos puntos geográficos son cercanos a lagunas o espejos de agua de grandes dimensiones.
“Las áreas geográficas más damnificadas con este fenómeno son lo que es el corredor de la ruta 5 y zonas aledañas a Mar del Plata“, indicó Jorge Daniel Stripeikis, doctor en Química de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA), quien además lideró el ensamble del diagrama del ITBA.
Los 14 partidos de provincia de Buenos Aires, analizados durante el último año, y que se encuentran clasificados en rojo por el nivel de arsénico en el agua para consumo
El además director del Departamento de Ingeniería Química y Petróleo del Centro de Ingeniería en Medio Ambiente y docente de la institución, identificó que unas cuatro millones de personas en el país podrían estar expuestas potencialmente al arsénico a través del líquido vital o los alimentos.
Números amarillos y rojos
Para saber la clasificación que utiliza el ITBA, hay que tener en cuenta dos rangos: entre 10 a 50 ppb (partes por mil millones) o µg/L (microgramos por litro) se está bajo nivel amarillo. “Precaución, en la cual el consumidor debe completar estudios para decidir si consumiendo agua con estos valores se aumenta la posibilidad de desarrollar cuadros de enfermedades”, sostiene la nomenclatura del estudio.
Por otro lado, cuando el resultado del test supera los 50 ppb ya se ingresa en la fase más crítica. “No consumir para ingesta directa y cocción de alimentos. Reemplazar por otra fuente de agua segura”, advierte el informe.
Las tres categorizaciones para saber cómo medir el nivel de arsénico en el agua
Pero el estudio del ITBA no solo abarca muestras del último año, sino también casos que se remontan a más de una década atrás (por ejemplo Pergamino, también en rojo) y pueden generar cierta confusión a la hora de analizar el diagrama provincial del arsénico.Estos viejosvalores -que se acumulan a las mediciones más actuales- pueden variar con el paso del tiempo (por ejemplo, nuevas tecnologías en tratamientos de aguas), lo que deriva en nuevas “zonas en rojo” y evita una nueva recategorización, con su consecuente remapeo dinámico.
Los partidos de Navarro, Lobos, Mercedes, San Vicente, San Miguel del Monte y Ezeiza, con los números en rojo que indican valores de más de 50 ppb por caso
Un ejemplo de este caso sucedió en julio de 2016, en el partido de Balcarce. La ciudad cabecera del mismo nombre atestiguaba un caso de alto nivel de arsénico (68,5 ppb o µg/L) extraído de una vivienda de la calle 19 (entre 24 y 22), proveniente de la red de agua potable abastecida por la Planta de Tratamiento de Efluentes de la firma Aguas de Balcarce S.A, que, por entonces, proveía del suministro al distrito y hoy está bajo la órbita de OSeBal (Obras y Servicios Balcarce S.A.P.E.M) o Aguas de la Ciudad, como se la conoce en la zona.
Un caso de arsénico en Balcarce, evaluado casi una década atrás
Al acceder a la sección Laboratorio de la página web de la empresa, se observan un detallado análisis científico y estadísticas de mantenimiento de la red de agua local. En el caso citado debajo en esta nota, hay presencia de arsénico en el agua, pero en un nivel inferior -según el reporte- y apto para el consumo en Argentina: 0,03 mg/l, o sea 30 ppb o µg/L,ante los 0.05 mg/l (o 50 ppb oµg/L) que tolera la normativa nacional.
Pero en esta muestra extraída en agua de pozo se destaca un índice elevado en sodio (212 mg/l sobre 200 mg/l), algo muy usual en los casos testigos citados por ITBA que abarcan zonas del interior bonaerense.
La presencia de arsénico en un relevamiento actual al azar en uno de los partidos de PBA (Balcarce) con casos en rojo o amarillo
Además, a, AYSA atajó la bola de nieve que produjo el informe y comunicó, “ante consultas de usuarios sobre posibles variaciones en los niveles de arsénico”, que “el agua que se distribuye en toda el área de concesión cumple con los parámetros establecidos y no implica ningún riesgo para la salud”.
La firma aseveró que las concentraciones de arsénico se “encuentran por debajo del valor permitido por la normativa vigente y que la calidad del agua es controlada de manera permanente».
Jorge Stripeikis, director de Ingeniería Química del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y responsable de la más reciente investigación sobre el arsénico en aguas argentinas, explicó que aunque la presencia de este contaminante es un fenómeno natural derivado de la geología local, los niveles detectados en algunas zonas superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Además, según la evidencia científica más reciente recabada por el investigador y su equipo, con datos de AYSA, el arsénico presente de manera natural en la mayoría de los acuíferos argentinos es, en un 90%, de la variedad menos tóxica (arsénico cinco)».
Y sostuvo: » Mientras menos de 10 PPB es considerado seguro, entre 10 y 50 ppb ya amerita vigilancia y control constante. Por encima de los 50 ppb, no se debería consumir esa agua de manera directa bajo ninguna circunstancia”. Stripeikis, además, dio otra buena noticia: “No hay evidencia significativa de efectos adversos en la salud por consumo de agua con arsénico entre 10 y 50 ppb”.
El corredor de Zona Norte del conurbano, otro lugar de PBA en donde las mediciones de arsénico en el agua no son las deseables
Por otro lado, la Fundación Aguas, en colaboración con el ITBA, desarrolla desde 2016 el proyecto “Mapa del agua”, que ha identificado problemas de calidad en 1.369 puntos del país, con altos niveles de arsénico en provincias como Santiago del Estero, Chaco, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Jujuy y Salta.
En un estudio realizado en esas regiones, se detectó que el 25% de las muestras de agua subterránea superan los límites establecidos por las normativas de calidad para consumo. Víctor Jordan, su responsable de Proyectos, explicó que en zonas rurales las familias obtienen agua de pozos artesanales llamados “calzados”, lo que implica riesgos adicionales, especialmente para los niños, tanto por la carga física como por la posibilidad de contaminación.
El diagrama elaborado por el Instituto Técnológico de Buenos Aires recopiló más de 350 muestras de fuentes subterráneas y superficiales (Freepik)
El acceso desigual al agua segura se refleja también en los datos de FA, que estima que más de siete millones de personas en Argentina carecen de agua potable, una situación que afecta especialmente a los niños menores de dos años. Los expertos de la Universidad de Buenos Aires advierten que, aunque el 85% de los hogares cuenta con acceso a una red pública de agua, la contaminación por arsénico y nitratos representa un riesgo en amplias zonas del país ya que en algunas regiones, cerca del 60% de la población está expuesta al arsénico, y hasta un 30% del agua embotellada presenta niveles de nitrato por encima de los límites recomendados, según informó la UBA.
Cómo se hizo el mapeo del ITBA
El diagrama elaborado por el Instituto Técnológico de Buenos Aires recopiló más de 350 muestras de fuentes subterráneas y superficiales de las áreas con mayores concentraciones, que se ubican en la llanura chacopampeana, abarcando extensas zonas de Buenos Aires, Córdoba, el sur de Santa Fe y sectores de La Pampa.
Para realizar este monitoreo fue vital la colaboración ciudadana. El ITBA recibió muestras de agua de casi todo el país, envasadas en una botella plástica chica de agua mineral. La misma debía ser entregada en Iguazú 341, entre las 8 y las 18, remitidas al Laboratorio de Ingeniería Química y Medio Ambiente (LIQMA), rotuladas con nombre y apellido y, previamente, habiendo completado el formulario que se muestra aquí.
El formulario a completar por aquel que sospeche que el agua que consume posee arsénico y requiere su evaluación (ITBA)
“Es fundamental que ante cualquier duda se extraiga y envíe una muestra, porque el monitoreo es el camino a la tranquilidad. El ITBA ofrece su laboratorio para el análisis de muestras domiciliarias, y AYSA colabora, no solo garantizando la seguridad de las redes, sino también capacitando laboratorios nacionales para diferenciar las especies de arsénico, ya que la toxicidad varía enormemente”, destacó Stripeikis.
El mapa, actualizado con la colaboración de la alumna Lucía Digón, permitió visualizar con claridad las regiones prioritarias para intervenciones y seguimiento. Por su parte, el Dr. Jhon Alejandro Ávila, responsable del LIQMA, coordinó la actualización de las mediciones y la comunicación de los avances.
Las consecuencias del arsénico en el cuerpo humano
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la exposición prolongada al arsénico inorgánico, presente de forma natural en aguas subterráneas, según la OMS, afecta a unas 140 millones de personas en al menos 70 países, superando el valor guía provisional de 10 microgramos por litro (10 µg/L).
El problema, que se extiende por vastas regiones del país pero tiene un foco principal en PBA, expone a un sector de la población a varios tipos de enfermedades. En caso de falta de tratamiento, el individuo podría desarrollar -según informa el sitio oficial del ITBA- patologías como “el cáncer de pulmón, cáncer de laringe, tos crónica y/o persistente y fibrosis pulmonar”.
Además, la ingestión continua de agua contaminada con arsénico deriva en el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), una enfermedad que se manifiesta con lesiones cutáneas, problemas respiratorios y hasta distintas enfermedades cancerígenas.
El mapa nacional de arsénico en agua, con la PBA como foco del problema (ITBA)
El Dr. Alfredo Gallego, bioquímico y especialista en ciencias químicas y medioambiente, señaló que “la exposición al arsénico afecta a cerca de dos tercios de la población. El nitrato, especialmente en bebés, es otro problema grave. De hecho, hasta el 30% del agua envasada presenta niveles de nitrato superiores a los límites establecidos”.
En lactantes, el consumo de agua con altos niveles de nitrato puede causar efectos tóxicos agudos, un riesgo particularmente grave para menores de cuatro meses o prematuros.
El agua contaminada puede ser portadora de agentes microbiológicos, como virus, bacterias y parásitos, que causan enfermedades graves, entre ellas fiebre tifoidea, cólera y hepatitis A. Además, los contaminantes químicos, como el arsénico, el plomo y los nitratos, tienen efectos a largo plazo en la salud, pudiendo provocar enfermedades crónicas y cáncer.
El problema se agrava con amenazas invisibles como los microplásticos y los residuos farmacéuticos, presentes incluso en agua embotellada y tejidos humanos, que alteran la química de los ecosistemas acuáticos y reducen la calidad del recurso.
Un estudio publicado en Nature Water advierte que hasta 5.500 millones de personas podrían estar expuestas a agua contaminada para el año 2100, con especial preocupación por la situación en África subsahariana.
El agua contaminada puede ser portadora de agentes microbiológicos, como virus, bacterias y parásitos, que causan enfermedades graves, entre ellas fiebre tifoidea, cólera y hepatitis A (kjpargeter/Freepik)
La exposición a largo plazo, incluso a niveles bajos de arsénico en el agua potable, puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca, según un estudio reciente publicado en Environmental Health Perspectives. Los investigadores rastrearon los datos de salud de más de 98.000 maestros de California y hallaron que quienes estuvieron expuestos a un promedio de 1 a 5 microgramos por litro (µg/L) de arsénico en el agua potable tenían un riesgo de enfermedad cardíaca aumentado del 5% al 6%.
El riesgo se incrementó al 20% para quienes estuvieron en el rango de 5 a 10 µg/L, y se duplicó al 42% para los expuestos a niveles iguales o superiores al límite actual de la EPA de 10 µg/L. Por otro lado, la Asociación Americana del Corazón y las principales agencias de salud coinciden en que existe evidencia sustancial de que la exposición al arsénico aumenta el riesgo de problemas cardíacos. Otro ejemplo: la Agencia de Protección Ambiental (EPA, su sigla en inglés) de Estados Unidos redujo el nivel máximo de contaminante para el arsénico en el agua potable de 50 µg/L a 10 µg/L en 2006.
Un metaloide imperceptible
El arsénico, ampliamente presente en la corteza terrestre, pertenece a la familia de los metaloides o semimetales. O sea, no es propiamente un metal pero sí posee algunas de sus propiedades.
En el entorno natural, el arsénico suele encontrarse en formas combinadas con otros elementos, lo que determina sus propiedades y su presencia en distintos medios. Aunque el arsénico elemental, también denominadoarsénico metálico, se presenta como un sólido de tono gris acero, en la naturaleza raramente aparece en estado puro.
Carbón arsénico (CONICET Fotografía/R. Baridón)
Lo habitual es hallarlo asociado a elementos como oxígeno, cloro o azufre, formando lo que se conoce como arsénico inorgánico. Pero cuando el arsénico se une al carbono e hidrógeno, recibe el nombre de arsénico orgánico.
La mayoría de los compuestos tanto inorgánicos como orgánicos de arsénico se manifiestan como polvos blancos, carentes de olor y, en la mayoría de los casos, sin sabor perceptible. Esta ausencia de características sensoriales hace que resulte casi imposible detectar su presencia en el agua, los alimentos o el aire sin recurrir a análisis específicos.
No se puede identificar el arsénico por el gusto o el olfato, lo que incrementa el riesgo de exposición inadvertida.
El arsénico inorgánico se encuentra de manera natural en el suelo y en una amplia variedad de rocas, con especial abundancia en minerales que contienen cobre o plomo. Durante los procesos industriales en los que estos minerales se someten a altas temperaturas en hornos, la mayor parte del arsénico se libera a través de las chimeneas en forma de un polvo fino, que pasa directamente a la atmósfera.
El arsénico no se puede identificar por el gusto o el olfato, lo que incrementa el riesgo de exposición inadvertida en el agua
Este mecanismo de dispersión contribuye a la presencia de arsénico en el aire, lo que puede tener implicancias para la salud y el medio ambiente. Y, en el caso de la provincia de Buenos Aires, la región central es una de las más extensas con alto contenido de arsénico en aguas subterráneas, coinciden los especialistas.
Para el tratamiento de esta contaminación por arsénico, la doctora Marta Litter, ganadora de uno de los Premios Houssay a la trayectoria 2022, y entrevistada por Infobae casi cuatro años atrás, explicó que -en la Comisión Nacional de Energía Atómica- se especializó en tratamientos económicos para poblaciones con bajos recursos. Uno de ellos es una tecnología económica llamada “remoción de arsénico por oxidación solar” (SORAS).
El tratamiento consiste en usar botellas de agua mineral o refrescos a las que se le agregan gotas de jugo de limón y hierro en forma de alambre de enfardar.
Las botellas se deben exponer a la luz solar por algunas horas. “Se forma un flóculo de hierro con arsénico que, al dejar las botellas en forma vertical durante la noche, puede decantarse o filtrarse, y así se obtiene agua libre de arsénico”, detalló.
El mapa general de arsénico en PBA
Otra tecnología también probada en aguas de Santiago del Estero es la “fotocatálisis heterogénea con dióxido de titanio”, una sustancia que se impregna fácilmente en las paredes de las botellas. Se irradia bajo el sol y se agrega algún compuesto de hierro: permite eliminar el arsénico.
“Todo esto se realizó a escala de laboratorio y no fue comercializado ni adoptado en ningún lugar del país”, agregó. Pero aún resta un punto crucial: que esa tecnología sea transferida para cuidar el derecho humano a la salud.
Toma de muestras en una inspección al frigorífico realizada en enero de 2023.
Se investiga el vertido ilegal de efluentes contaminantes al ecosistema del Río Salado, en violación a la Ley N°24.051 de residuos peligrosos.
Buenos Aires, jueves 4 diciembre (PR/25)— El presidente de un frigorífico de la ciudad de Azul fue procesado por impurificar el Río Salado al verter de manera ilegal efluentes contaminantes, en violación a la Ley N°24.051 de residuos peligrosos.
El juez federal de Azul, Gabriel Di Giulio, procesó al presidente del frigorífico La Canaria S.A. en el marco de una causa que investiga el vertido ilegal de efluentes contaminantes.
La investigación se inició tras una denuncia presentada por la Unidad Fiscal de Investigaciones en Materia Ambiental (UFIMA), a cargo del fiscal federal Ramiro González, a partir de “imágenes difundidas por un medio periodístico que mostraban la descarga directa de efluentes industriales en aguas vinculadas al sistema del Río Salado”.
Desde el portal Fiscales informaron que con el avance de la pesquisa se realizaron inspecciones por parte de la Autoridad del Agua (ADA), del Ministerio de Ambiente de la provincia y del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal (PFA) que constataron “infracciones ambientales reiteradas y la presencia de parámetros contaminantes por encima de los límites permitidos en, al menos, tres oportunidades entre 2023 y 2025”.
En el escrito, según supo la Agencia Noticias Argentinas, valoró los informes técnicos y periciales que demostraron la presencia reiterada y sistemática de DBO (Demanda Biológica de Oxígeno), DQO (Demanda Química de Oxígeno), fósforo total, sólidos sedimentables y coliformes fecales por encima de los límites permitidos.
Todos estos elementos configura la existencia de residuos peligrosos con aptitud para afectar el ambiente y la salud pública.
El imputado, que no declaró, pero sí presentó un descargo por escrito, alegó que se trataba de irregularidades administrativas y que la empresa había implementado mejoras.tQJ7Vg
Con los elementos obtenidos, el magistrado determinó la existencia de una acción delictiva, que establece una pena de entre 3 y 10 años de prisión, a quien “utilizando los residuos a que se refiere la presente ley, envenenare, adulterare o contaminare de un modo peligroso para la salud, el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general”.
El juzgado resolvió procesar, sin prisión preventiva, al presidente de la firma y ordenar un embargo por $10 millones. A su vez se rechazó el sobreseimiento que había planteado la defensa.
Más de un centenar se reunieron en Saladillo. Aseguran que hay fondos de sobra para hacerlas.
Los productores de la Cuenca del Salado reclaman terminar las obras.
Buenos Aires, lunes 1 diciembre (PR/25) – Productores ganaderos reclamaron la terminación de las obras de la Cuenca del Salado, al advertir que los fondos para concluirlas están disponibles pero no se están ejecutando.
La cuenta asignada al programa cuenta con alrededor de 190.000 millones de pesos, cuando la finalización de las obras requeriría aproximadamente 30.000 millones, explicaron.
Más de 120 productores, técnicos y dirigentes agropecuarios participaron en la Sociedad Rural de Saladillo de una jornada en la que se debatieron los principales desafíos y oportunidades de la Cuenca del Salado, con foco en la infraestructura hídrica, el clima, la producción ganadera y las reglas necesarias para sostener el crecimiento del sector, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
El encuentro contó con la presencia y el acompañamiento del intendente de Saladillo, ingeniero José Luis Salomón, del presidente de la Sociedad Rural de Saladillo, Ignacio Bustingorri, del vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, Marcos Pereda, y de Larrañaga, presidente del Consejo Asesor del Plan Maestro del Río Salado de CARBAP.
Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, advirtió que “no hay crecimiento ganadero posible sin un plan concreto, reglas claras, estabilidad y previsibilidad”.
Señaló que “el rol de las entidades no es dar discursos, sino construir condiciones reales para que el productor invierta, produzca más y mejor, y transformar los reclamos históricos del sector en resultados concretos. Ese debería ser el núcleo del trabajo gremial”.
En ese sentido, destacó la necesidad de contar con una voz unificada del campo, capaz de ordenar prioridades y sostener una agenda de largo plazo que permita crecer en stock, volumen producido y valor agregado, con reglas estables que acompañen el desarrollo del negocio ganadero.
La jornada dejó una conclusión clara: la Cuenca del Salado tiene las condiciones para ser uno de los motores del crecimiento ganadero argentino, siempre que confluyan infraestructura hídrica, adaptación climática, eficiencia productiva y un marco institucional sólido, con una agenda gremial unificada y orientada a resultados.
La actividad fue posible gracias a la organización de los productores de la Cuenca del Salado, encabezados por Gladis Yanzi de Estancias Caraytá, junto a la Sociedad Rural de Saladillo y su presidente Ignacio Bustingorri, en un trabajo conjunto que permitió reunir miradas técnicas, productivas y gremiales con un objetivo común: transformar los condicionantes estructurales del territorio en crecimiento sostenido de la ganadería, combinando más stock, mayores kilos promedio de faena y una producción orientada a los mercados que mejor pagan.
El ingeniero Guillermo Jelinski presentó un diagnóstico sobre el funcionamiento hidrológico de la Cuenca del Salado y explicó el alcance del Plan Maestro del Río Salado, destacando los avances logrados y las obras pendientes necesarias para reducir la vulnerabilidad productiva y mejorar la previsibilidad en una región de baja pendiente natural y alta sensibilidad a los excesos hídricos.
Además, tanto Jelinski como el ingeniero agrónomo Eduardo Sierra coincidieron en la conveniencia de avanzar en la creación de una autoridad específica de administración del Río Salado, que permita disponer los recursos y garantizar la ejecución de las obras con continuidad en el tiempo.
Luego, Eduardo Sierra analizó la evolución climática de la región y advirtió sobre el impacto de la mayor frecuencia e intensidad de eventos extremos. Remarcó que el desafío productivo no pasa solo por el volumen de lluvias, sino por su concentración en períodos más cortos, lo que obliga a planificar sistemas ganaderos más flexibles y adaptados al ambiente.
El análisis productivo estuvo a cargo del ingeniero Rodrigo Troncoso, quien señaló que el crecimiento de las exportaciones de carne vacuna es el resultado de un proceso de largo plazo, iniciado entre 2016 y 2018 y consolidado por los avances económicos de los últimos años.
En ese marco, sostuvo que el próximo paso para la ganadería argentina no es sólo producir más, sino vender carne de mayor valor, combinando aumento del stock con más kilos por animal y mejor posicionamiento comercial.tQJ7Vg
Desde la producción, Ricardo Orazi, de Cabaña La Pastoriza, y Alejandro Aznar, de Cabaña La Esencia, referentes nacionales en genética y ganadería de punta, coincidieron en que el modelo productivo que viene para la Cuenca del Salado debe basarse en animales rústicos y fértiles, adaptados al ambiente, pero con una producción de carne orientada a las exigencias de los mercados que más pagan.
En ese marco, destacaron que son los propios productores quienes están impulsando un crecimiento sostenido de los pedidos de certificación, como una decisión estratégica para ordenarse, diferenciarse y capturar mayor valor.
El informe del ITBA advierte sobre la contaminación registrada en distritos de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago del Estero, Tucumán y La Pampa
El mapa de las zonas más afectadas por el arsénico en la provincia de Buenos Aires.ITBA
El Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) relanzó su Mapa de Arsénico, que monitorea en tiempo real la presencia de este químico en aguas subterráneas y superficiales en todo el país. Con los resultados obtenidos de cientos de muestras, los especialistas advierten por la contaminación registrada en varios distritos de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago del Estero, Tucumán y La Pampa.
El mapa interactivo lanzado por la universidad especializada en ingeniería y tecnología ya recolectó más de 350 muestras y detectó que en varios puntos de la Argentina hay niveles superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que podría afectar a más de cuatro millones de habitantes.
Durante años esta problemática tuvo el epicentro en la provincia de Buenos Aires, pero hoy en día se extendió también hacia otras regiones del país.
La exposición sostenida a aguas contaminadas puede incrementar el riesgo de padecer un cuadro conocido como Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE). Su falta de tratamiento, a su vez, puede generar patologías como cáncer de pulmón, cáncer de laringe, tos crónica y fibrosis pulmonar.
El arsénico es un elemento químico de origen natural que se encuentra tanto en la corteza terrestre, el suelo, como en el agua y el aire. Se puede presentar en dos formas: la orgánica (que es la menos tóxica) y la inorgánica (que es altamente tóxica). Si bien se utiliza en la industria y la medicina, su exposición a niveles elevados es muy peligrosa para la salud. La presencia de arsénico en los hogares puede variar según la profundidad del pozo de agua del cual se alimenta cada domicilio, y la exposición ocurre no sólo al beber agua contaminada, sino también al cocinar y bañarse.
Desde AySA —empresa dedicada a la prestación de servicio de agua en el AMBA— resaltaron que “garantizan la potabilidad del agua distribuida” y afirmaron que “no representa riesgo alguno para la salud”. “En toda el área de concesión las concentraciones de arsénico se encuentran por debajo del valor regulado”, expresaron a LA NACION en un comunicado oficial.
“Con respecto al consumo de agua de las perforaciones particulares, no se recomienda su utilización debido a que escapan a los controles que realiza esta concesionaria”, detallaron.
Los detalles del estudio
Para dividir las zonas en base a su contaminación, el estudio realizado por el ITBA dividió los niveles en tres colores de referencia o filtrado: rojo, amarillo y verde. Esto está tomado con las ubicaciones en donde se midió la presencia de arsénico y se registró en diferentes concentraciones.
El color verde —que implica menor contaminación— es un valor menor a 10 ppb “agua segura para consumir”, según los valores máximos recomendados por la OMS. El amarillo, en tanto, implica 10 a 50 ppb y requiere “Precaución”. En este caso, se deben completar estudios para decidir si al consumir agua con estos valores se aumenta la posibilidad de desarrollar cuadros de enfermedades.
Finalmente, el nivel rojo implica un nivel mayor a 50 ppb y se recomienda no consumir agua para ingesta directa y cocción de alimentos y se sugiere “reemplazar por otra fuente de agua segura”.
ITBALeo Semenzin – Gentileza ITBA
El proyecto del mapa fue desarrollado por Jorge Daniel Stripeikis y cuenta con la colaboración de Jhon Alejandro Ávila, docente del ITBA, responsable del Laboratorio de Ingeniería Química y Medio Ambiente (LIQMA) y quien lleva a cabo todas las mediciones, actualizaciones y respectiva comunicación del programa.
Desde la casa de estudios advirtieron que durante la pandemia la recepción de nuevas muestras “disminuyó drásticamente”, por lo que lanzaron un llamado a la comunidad para que se sumen a la iniciativa. Es por esto que invitaron a la participación ciudadana y resaltaron la importancia de, en caso de tener sospechas de vivir en una zona contaminada, acercarse a presentar una muestra en una botella plástica chica.
Un contaminante natural
Jorge Stripeikis, director del Departamento de Ingeniería Química y Petróleo del Centro de Ingeniería en Medio Ambiente del ITBA y responsable del informe, explicó, en diálogo con LN+ el origen del arsénico y buscó llevar tranquilidad respecto a la presencia de este químico en las localidades de varias provincias.
“El arsénico es un contaminante natural. Data de hace muchísimo tiempo, de la época en que se formó la Cordillera de los Andes donde había mucha erupción volcánica y las cenizas se esparcieron y llegaron incluso hasta las orillas del Océano Atlántico. Esas cenizas se consolidaron, se sedimentaron y formaron lo que es el subsuelo. Llegó el agua y disolvió parte de las rocas y los minerales y ahí tenemos la presencia del arsénico actual bajo dos formas inorgánicas: el arsénico 3 y el arsénico 5 de diferente impacto ecotoxicológico”, señaló.
En ese sentido, explicó: “El 3 es diez veces más tóxico que el 5 y acá viene la primera buena noticia respecto a los acuíferos. Un estudio hecho por el Consejo Federal de Prestadores de Sistemas Sanitarios y Aysa ha determinado que la mayoría de los acuíferos de la República Argentina prevalece es la menos tóxica, la 5”.
Sin embargo, advirtió: “En las dos en que está presente en las aguas puede generar un cuadro de intoxicación crónica donde después de un tiempo prolongado de ingesta puede desencadenar un conjunto de síntomas que está tipificado con el nombre de HACRE. Las manifestaciones más elocuentes de este cuadro son las dérmicas y después eventualmente pueden desencadenar situaciones más graves como tumores y fallas multiorgánicas”.
Sobre el cierre de la entrevista, explicó que los resultados del estudio a nivel nacional muestran que “no hay evidencia significativa de efectos adversos sobre la salud cuando el nivel de arsénico está comprendido entre 10 y 50 partes por billón”.
Buenos Aires, domingo 9 noviembre (PR/25) — Tal como se había anunciado el miércoles, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, desembarcó este sábado en la localidad de 9 de Julio, uno de los epicentros de las graves inundaciones que padece una vasta zona del noroeste bonaerense.
La funcionaria nacional fue bien recibida y hasta aplaudida por los productores y vecinos presentes en la sede de la Sociedad Rural local, que le agradecieron que escuchara, pese a que varios le recordaron que la emergencia comenzó en marzo pasado y ya llevan como nueves meses de abandono.
La actividad fue concebida por el gobierno nacional como una suerte de “Desembarco de Normandía”. Pero luego de los anuncios concretos, la sensación que quedó flotando es que “desembarcó un día Norma”.
En rigor, Bullrich se mostró informada sobre la situación y dispuesta a ayudar con un Plan de Emergencia. Pero a la hora de los bifes, a todas luces quedó expuesta la incapacidad de la gestión libertaria para encarrilar la crisis.
“Hemos recorrido algunas de las zonas afectadas y hemos tomado una serie de ideas. Venimos con algunas decisiones del gobierno nacional para acompañar la crisis hídrica que está viviendo esta zona”, dijo la ministro Bullrich, que fue recientemente elegida como senadora por La Libertad Avanza para la ciudad de Buenos Aires, pero que en este caso actuó como responsable de la Agencia Federal de Emergencias (AFE).
La funcionaria fue acompañada por el titular de ese organismo, Santiago Hardie; el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta; y funcionarios de Vialidad Nacional, del Banco Nación y de las Fuerzas Armadas. Todos esos organismos pondrán su granito de arena en este plan de desembarco, que se iniciará el lunes próximo y se organizará según las diferentes cuencas.
Pese a que la ministra compartió al tribuna con los principales dirigentes de la Mesa de Enlace, fue ella quien tomó el mando de la reunión con los afectados de la zona y actúo como moderadora de una larga lista de productores y vecinos damnificados por el avance de las aguas sobre los campos y los pueblos rurales.
El listado de oradores fue claramente armado para no incomodar a la funcionaria nacional. Los testimonios fueron conmovedores pero a la vez se cuidaron de no lanzar exabruptos. Tampoco hablaron los principales referentes a la hora de contar todos estos meses el drama de las inundaciones, que son usualmente los más exaltados por la indiferencia de los políticos de todos los signos.
Antes y después de escuchar esos testimonios, Bullrich confirmó los anuncios que había hecho días atrás junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Dijo que Vialidad ya trajo nueva maquinaria vial desde hace un tiempo a la zona de La Niña, “pero también ahora nos vamos a extender a Carlos Casares, a General Viamonte, a Lincoln y Bragado”.
También mencionó que los trabajos sobre la red vial se incrementará en el partido de Bolívar, parte de otra cuenca, “a partir del lunes también”.
“Así que no se preocupen, son 20 partidos que están declarados en emergencia. Estamos trabajando por aquéllos que hoy tienen el mayor nivel de anegación aquí, pero vamos a seguir en los 20, de acuerdo al nivel de anegación que tienen. Vamos a hacer un plan de priorizaciones que luego voy a contar”, dijo Bullrich.
En este caso, la desidia de los diferentes gobiernos y la falta de coordinación entre los funcionarios municipales, provinciales y nacionales, lleva muchísimo tiempo y atraviesa a varias gestiones. Como recordó una vecina, “en toda mi vida he pasado como cuarenta inundaciones”. Otro productor enumeró: “Llevo treinta años y 16 inundaciones. Esta es la más larga, la más penosa, llevamos 16 meses con la inundación arriba”.
De todos modos, la gente trató bien a la tía Pato y valoró el gesto de su llegada, quizás aferrándose a una nueva ilusión de recomponer las cosas. Todos pidieron un trabajo coordinado entre las diferentes jurisdicciones, que se actúe sin ventajeos políticos.
También todos reclamaron el final del Plan maestro de la Cuenca del Río Salado, que comenzó en 1997 y últimamente había sido desfinanciado por el gobierno nacional.
Bullrich, en todo momento, se mostró con poder suficiente como para encarrilar las cosas. “Acá hay temas de emergencia, temas de mediano plazo y temas de largo plazo. Si nos ubicamos en los temas de emergencia, lo que necesitamos fundamentalmente es poder entrar y salir, sacar la producción, trabajar, que las familias puedan estar en sus campos, en sus pueblos y lograr que la circulación sea posible. No puede ser que tengamos lugares a los que no podamos acceder”, reflexionó.
Las recetas que surgieron de boca de los productores damnificados fueron las mismas que se repitieron hasta el cansancio estos ocho meses de angustia y abandono: que se hagan las obras pendientes, que se abandonen los egoísmos, que se gaste la tasa vial de los productores en el arreglo de caminos y no en otros gastos de los municipios, que se dejen de robar los recursos, que no mientan más…
Cuando un productor le mencionó la historia del famoso “Camino Fantasma”, que en los mapas figura asfaltado desde hace décadas, pero que ahora está completamente bajo el agua, ella preguntó si quedaba en Suipacha, cuando en realidad está ubicado en el partido de 9 de Julio, a pocos kilómetros de donde ellos estaban.
Bullrich, en todo momento actuaba mostrando determinación y capacidad de resolver las diferentes situaciones que se le planteaban. Eso fue finalmente lo que le agradecieron todos: que los escuchara.
“Nos acompaña el Ejército Argentino, que está ahí,. Nos acompaña Vialidad Nacional”, repetía la funcionaria, como para mostrar que no estaba sola. De todos modos, en la reunión faltaron representantes del gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Una vez más la escenografía estaba incompleta.
Bullrich, en concreto, hizo muy pocos anuncios.
Confirmó que el gobierno nacional abrió una licitación para arrancar con un nuevo dragado y que se retomaron las obras incompletas del Tramo 4 del Plan Maestro del Río Salado, que el propio gobierno había suspendido cuando llegó al poder, en diciembre de 2023, con el argumento de que no había plata para hacer obra pública.
“Esto es una etapa que ya arrancó en septiembre y octubre. La obra se reinició con un volumen de dragado de 413 mil metros cúbicos”, aseguró la ministra, que llevó fotos de esos trabajos, como para que la gente no le desconfiara.
Pero quedaba claro, con los testimonios que siguieron a las palabras de la funcionaria, que no alcanzará con una reunión, con una obra, con una promesa.
Se sucedían en los que expusieron detalles sobre los trabajos pendientes desde hace décadas, de los caminos rurales olvidados, de arreglos mal hechos que agravan el manejo del agua, de intendentes que desvían el dinero de la Tasa Vial, de parajes insospechados donde se han olvidado que hay gente que vive gente, de varios tambos que cierran sus puertas.
La inundación, más que de agua, era de angustia.
“Soy cuarta generación de queseros y no quiero ser la última, te lo pido por favor, queremos seguir adelante”, el dijo a la ministra Valentina Luberriaga, de la firma queso Lube, de Los Toldos, que genera trabajo para 35 familias. Fue la última oradora y un buen resumen de la situación. Luego de ella solo se sintió el grito exasperado de Martín de la Serna, un histórico dirigente autoconvocado de Bragado, que pidió a la política que se deje de dar vueltas.
Luego de estos momentos de alta tensión acumulada en cada testimonio, de tanta impotencia, de tanto desamparo, la tía Patricia tomó nuevamente el micrófono para decir que los problemas centrales son dos: que este años llovió mucho (500 milímetros más que los promedios históricos) y que la red de caminos rurales fue construida hace mucho tiempo y fue pensado para un país que producía mucho menos que ahora.
Pero luego más de lo mismo, la misma insensibilidad a la hora de revisar la historia: Cuando le tocó hablar sobre el Plan del Río Salado, dijo que las obras avanzaron en la presidencia de Mauricio Macri, entre 2015 y 2019, y que luego fueron abandonadas por la gestión peronista que lo continuó.
“Pero quedensé tranquilos que las obras se reanudaron a partir de septiembre”, aseguró una vez más. Luego prometió que se tramo demorado estará listo dentro de un año de plazo.
“Yo soy una fanática de la construcción de reservorios”, exclamó en otro tramo de su discurso de cierre, dando un poquito de vergüenza ajena. Muchos tragaron saliva en ese momento para no putear con esa ingenuidad que apreció sacada de una película de Disney, porque saben que en este momento no es momento de pensar en nada por el estilo, pero saben también quizás esta sea una chance concretar de comenzar a remediar las cosas, a tomarse los problemas en serio.
Cuando comenzó, con el cierre de la reunión, se acordó de otras medidas paliativas que comenzarán a aplicarse en los próximos días, donde la prioridad será recuperar la transitabilidad de los caminos rurales. Además de muchas máquinas viales, llegarán a la zona dos vehículos Unimog y un batallón de ingenieros de las Fuerzas Armadas, como´ para garantizar que nadie quede aislado por las aguas.
También indicó que el gobierno nacional abrió la billetera y conformará un fondo de 1.900 millones de pesos para gastar en la emergencia. Será dinero, en realidad, de la Ley Nacional de Emergencia Agropecuaria que maneja la Secretaría de Agricultura.
“Va a trabajarse con un análisis objetivo según el nivel de anegamiento de cada zona. Es un fondo especial agropecuario que en general se usa para gasoil peor lo vamos a ampliar para caños, para compra piedra, para lo que hagan falta”, prometió y recibió un nuevo aplauso, porque nadie hizo la cuenta para determinar que en realidad la suma es insignificante frente a la emergencia, de solo 1,34 millones de dólares.
La ministra también prometió la homologación (hasta febrero de 2026) de la declaración provincial de la Emergencia Agropecuaria para los partidos afectados, para permitir “la postergación” de los impuestos nacionales a los productores.
Allí también se mostró predispuesta a la creación de consorcios camineros donde los propios productores puedan hacerse cargo de los caminos, administrando su propio dinero de la Tasa Vial, aunque reconoció que esta debe ser una política definida desde la Provincia de Buenos Aires y los propios intendentes.
A la hora de despedirse, intentó una arenga de mayor tono político, prometiendo una reforma fiscal a favor del campo y otras proclamas libertarias que ya casi nadie se tomó el trabajo de escuchar, porque el asunto que los convocaba era otro: la inundación que arrancó en marzo y que se agrava cada día que pasa.
Fue allí que la ministra pidió a todos trabajar denodadamente, hombro con hombro, para superar la situación. “Yo los voy a ayudar. Bueno, yo voy a estar unos días porque después me voy al Senado, pero igual los voy a ayudar”, se despidió.