Ago 8, 2026 | Aventura y Turismo
Zaffratelli Viñedo & Restó abrió sus puertas en Carlos Keen y le suma el enoturismo a la tradicional escapada gastronómica del partido de Luján. Un proyecto familiar que combina viñedo propio, cocina de inspiración italiana y la promesa de vinos elaborados íntegramente en el lugar a partir de 2027.
Buenos Aires, sábado 8 de agosto (PR/26)–Durante años, Carlos Keen fue sinónimo de una sola cosa: escapadas de fin de semana con olor a leña y carne. Sus restaurantes de campo y el clásico asado a la estaca convirtieron a este pueblito del partido de Luján en uno de los destinos favoritos para desconectar sin alejarse demasiado de la ciudad.
Ahora esa historia suma un capítulo nuevo. A solo dos kilómetros de la histórica estación de tren abrió Zaffratelli Viñedo & Restó, un emprendimiento familiar que incorpora el enoturismo a la propuesta del pueblo y apuesta a demostrar que la provincia de Buenos Aires también puede dar vinos de calidad.

Ubicado sobre la avenida Emilio Mitre, camino a Villa Ruiz, el lugar combina un viñedo de cuatro hectáreas, restaurante, degustaciones y recorridos guiados entre las vides. Para quienes ya elegían Carlos Keen por su gastronomía, hoy hay una razón más para volver.
Un viñedo que le cambia la cara a la propuesta gastronómica
El proyecto nació con una idea clara: integrar el vino con la cocina regional. El restaurante está literalmente rodeado por las hileras de viñas, así que los visitantes comen con ese paisaje de fondo mientras prueban platos elaborados con productos de estación y recetas de inspiración italiana.
La propuesta se puede vivir de varias formas: almuerzos a la carta, picadas con embutidos artesanales, focaccia casera, buñuelos de acelga, hummus, carnes y pastas, o un menú de cuatro pasos con maridaje para quienes buscan algo más completo. Un detalle que suma: gran parte de la carta tiene opciones libres de gluten.

Las visitas incluyen recorridos por el viñedo, explicaciones sobre el proyecto vitivinícola y degustaciones. Por ahora, los vinos que acompañan la experiencia llegan de bodegas del Valle de Uco y Salta, mientras el viñedo bonaerense termina de completar su propio ciclo productivo.
Qué vinos va a producir y cuándo se podrán tomar
La primera vendimia comercial recién está prevista para 2027, pero el proyecto ya tiene definidas las variedades que van a formar su identidad. En las cuatro hectáreas se plantaron Malbec, Marselan, Pinot Noir, Tannat, Cabernet Sauvignon y Chardonnay, bajo el asesoramiento de la enóloga Gabriela Celeste.
La elección de las cepas no es casual. Mientras el Malbec sigue siendo el gran emblema argentino, variedades como Marselan y Tannat se adaptan muy bien al clima bonaerense, y el Chardonnay promete blancos frescos y con buena acidez. La meta es clara: etiquetas elaboradas por completo en Carlos Keen.
Cómo llegar y cuándo visitar la bodega
Zaffratelli está a unos 100 kilómetros de CABA, a poco más de una hora de viaje. El acceso más simple es por Acceso Oeste hasta Luján y de ahí seguir directo hacia Carlos Keen.
El predio abre sábados, domingos y feriados, con almuerzos, degustaciones, recorridos por el viñedo y cenas especiales los sábados por la noche. Por la capacidad limitada, la reserva previa es obligatoria.

Así, el pueblo que durante años fue parada obligada para el asado a la estaca suma un motivo más para convertirse en una de las escapadas gastronómicas más atractivas de la provincia de Buenos Aires.
Primicias Rurales
Fuente: Agencia NA
Ago 7, 2026 | Actualidad, Aventura y Turismo, Desarrollo Humano, Opiniones
En una profunda reflexión sobre el desarrollo, la propiedad y el verdadero sentido del patriotismo, el autor cuestiona el inmovilismo económico frente a la pobreza y plantea que la verdadera soberanía radica en la capacidad de transformar los recursos en oportunidades, bienestar y trabajo para la sociedad.
Por Roberto Carlos «Pipo» Martínez Chaves

Mendoza, viernes 7 agosto (PR/26) — Cada vez que en Argentina se habla de inversiones extranjeras o de la compra de tierras, aparece la misma consigna: «No entreguemos la soberanía.»
Es una frase poderosa. Emociona. Despierta patriotismo. Pero me pregunto si no estamos discutiendo el problema equivocado.
¿De qué sirve ser soberanos sobre un territorio inmenso si millones de argentinos siguen viviendo en la pobreza?
No lo planteo como una provocación. Lo planteo como una pregunta honesta.
Hablo desde mi propia experiencia.
Hace años tenía varias hectáreas de tierra. No producían prácticamente nada. Habíamos intentado explotarlas de distintas maneras y no era rentable. Esa tierra, por sí sola, no mejoraba mi vida ni la de nadie.
Entonces tomé una decisión difícil: vendí gran parte de esas hectáreas.
Con ese dinero construí una posada y varias cabañas. Reparé la casa. Creé una actividad económica que hoy genera trabajo, recibe turistas, paga impuestos y sostiene a mi familia.
¿Perdí tierra? Sí.
¿Me empobrecí? Todo lo contrario.
Transformé un activo inmóvil en un proyecto productivo.
Y desde entonces no puedo dejar de pensar que quizá eso mismo debería preguntarse un país.
Argentina posee millones de hectáreas con un enorme potencial. Muchas permanecen subutilizadas porque no existen los capitales suficientes para desarrollarlas. Mientras tanto, discutimos durante años si permitir o no que llegue inversión extranjera.
Entiendo perfectamente que existan límites.
No creo que deban venderse zonas de frontera, acuíferos estratégicos, infraestructura crítica o recursos esenciales sin controles. Tampoco defiendo la concentración desmedida de tierras.
Pero una cosa es regular inteligentemente y otra muy distinta es cerrar la puerta por un concepto abstracto de soberanía.
Porque la verdadera pregunta es otra:
¿Qué beneficio obtiene el pueblo de una tierra que no produce nada?
Si una inversión genera empleo, infraestructura, exportaciones, impuestos y desarrollo, ¿por qué el origen del capital debería ser más importante que el resultado?
Muchas veces se afirma que vender tierras es perder soberanía.
Yo creo que la soberanía no consiste solamente en ser dueño de un territorio.
Consiste en tener la capacidad de decidir qué hacer con él para mejorar la vida de quienes lo habitan.
Y aquí aparece una contradicción que me cuesta resolver.
Decimos que el soberano es el pueblo.
Sin embargo, muchas veces quienes terminan administrando esa soberanía son gobiernos que pasan, intereses políticos, corrupción o decisiones que benefician a unos pocos.
Entonces vuelvo a preguntarme:
¿De qué sirve una soberanía que no logra sacar de la pobreza a millones de personas?
Esta reflexión también tiene una raíz profundamente personal.
Mi hermano combatió en la Guerra de Malvinas. Yo había elegido la carrera militar y soñaba con ser piloto de combate. Por mi etapa de formación no pude participar, pero viví esa guerra con la misma angustia, la misma esperanza y el mismo dolor que sintieron miles de familias argentinas.
Nunca voy a dejar de admirar el valor de quienes pelearon ni de reconocer el legítimo reclamo argentino sobre las Islas Malvinas. El sacrificio de nuestros soldados merece un respeto absoluto.
Pero con el paso de los años empecé a hacerme una pregunta que todavía no logro responder.
Si una guerra deja muertos, jóvenes marcados para siempre, familias destruidas, enormes costos económicos y, aun así, el objetivo de ejercer esa soberanía no se alcanza, ¿no deberíamos preguntarnos cuál es la mejor manera de defender los intereses de una Nación?
Tal vez la fortaleza de un país no se mida solamente por aquello que reclama como propio, sino por su capacidad de ofrecer dignidad, progreso y oportunidades a quienes viven en él.
No propongo regalar el país.
Propongo dejar de confundir soberanía con inmovilismo.
La riqueza de una nación no está solamente en lo que conserva.
Está, sobre todo, en su capacidad de transformar sus recursos en oportunidades.
Hay otra realidad que también debemos reconocer con honestidad. Hoy los argentinos no contamos con el capital suficiente para desarrollar todo el potencial de nuestro país. Décadas de crisis económicas, inflación e inseguridad jurídica han destruido buena parte del ahorro y de la capacidad de inversión. Esperar que todo ese desarrollo llegue exclusivamente de capitales nacionales puede ser un deseo legítimo, pero difícilmente sea una posibilidad en el corto o mediano plazo.
Mi propia historia es una prueba de ello. Si yo hubiera conservado esas hectáreas por el simple hecho de seguir siendo su dueño, hoy probablemente tendría más tierra… pero menos futuro. Fue justamente al transformar ese patrimonio inmovilizado en una inversión productiva cuando pude crear valor.
Quizás Argentina enfrente hoy un desafío similar.
La verdadera soberanía no consiste en mantener inmóviles los recursos mientras la pobreza crece. Consiste en tener instituciones fuertes que establezcan reglas claras, protejan los intereses estratégicos del país y permitan que el capital —sea argentino o extranjero— genere producción, empleo y oportunidades para nuestra gente.
Porque un país no se hace grande por la cantidad de tierra que posee, sino por su capacidad de convertir esa tierra en bienestar para quienes la habitan.
Y si hoy no tenemos el capital suficiente para hacerlo solos, quizás la mayor expresión de soberanía no sea cerrar las puertas por miedo, sino abrirlas con inteligencia, con reglas claras y con un único objetivo: que los argentinos vivamos mejor.
Esta nota surgió por la reflexión del director de Primicias Rurales, Ing. Agr. Pedro Lobos, publicada en el siguiente link:

Posada y Cabañas Finca El Rincón de Lunlunta
Cruz Videla 1462
Lunlunta – Mendoza
Parte del emprendimiento turístico de «Pipo» Martínez en Lunlunta
Ago 7, 2026 | Actualidad, Aventura y Turismo
Foto: Agosto 2026 en La Hoya, Esquel, Chubut
Con óptimas condiciones de nieve y gran afluencia turística, los principales centros de esquí de la Patagonia y Mendoza operan a plena capacidad tras las recientes nevadas.
Buenos Aires, viernes 7 agosto PR/26) — Hasta ayer 6 de agosto de 2026, la cordillera argentina registraba un excelente caudal de nieve que permite el disfrute total de la temporada invernal, según el relevamiento de la IA.
Las nevadas acumuladas y las bajas temperaturas aseguran pistas óptimas tanto para visitantes como para residentes.

Cerro Catedral en Río Negro
El Cerro Catedral en Bariloche opera a pleno tras las recientes nevadas acumuladas en la cordillera.
La base se encuentra cubierta de blanco con excelente acumulación en la parte alta del complejo.
Funciona con gran parte de su dominio esquiable y remontes activos para todas las familias.

Valle de Las Leñas en Mendoza
Las Leñas en Mendoza registra un gran caudal con más de tres metros en cumbre.
La zona intermedia cuenta con un metro y medio de nieve tras nevadas consecutivas.
El dominio esquiable se encuentra abierto en su máxima capacidad para los fanáticos del deporte blanco.
Cerro Chapelco en Neuquén
Cerro Chapelco en San Martín de los Andes presenta temperaturas bajo cero en todos sus niveles.
Las alturas de nieve pisada alcanzan los 114 centímetros en la parte más alta.
Se solicita extrema precaución y uso obligatorio de cadenas en la Ruta Provincial 19 para acceder.

Cerro Bayo en Neuquén
Cerro Bayo en Villa La Angostura registra 5 centímetros en base y acumulación superior en cotas altas.
Las temperaturas alcanzan los -3 grados en cota 1500 y -5 grados en cota 1810.
El camino presenta condiciones particulares y se exige circular con cadenas de forma obligatoria.
La Hoya en Chubut
La Hoya en Esquel mantiene la tradicional y muy valorada nieve seca y liviana.
El complejo extendió su horario de apertura de 9:30 a 17:00 horas para recibir visitantes.
Esta medida busca aprovechar al máximo el flujo de turistas durante todo el mes de agosto.
Primicias Rurales
Ago 7, 2026 | Aventura y Turismo, Especial
La Winter Swimming World Cup desembarcó en El Calafate para demostrar que la conservación ambiental y los deportes extremos pueden convivir en perfecta armonía, impulsando el turismo y proyectando la Patagonia al mundo.
Buenos Aires, viernes 7 de agosto agosto (PR/26)–Frente a la majestuosidad e imponencia del glaciar Perito Moreno, El Calafate dio la bienvenida a la Winter Swimming World Cup.
Este evento internacional no solo abrió el calendario global de natación en aguas frías, sino que también marcó un hito histórico en la integración entre deporte y conservación ambiental.
Durante la apertura oficial, el intendente del Parque Nacional Los Glaciares, Horacio Pelozo, subrayó que contempla este tipo de competencias como una oportunidad única para acercar al público a la naturaleza sin comprometer la integridad ni la protección del patrimonio natural.

El parque, reconocido mundialmente como Patrimonio Mundial de la Unesco, representa la fuerza intacta del planeta. Por ello, las autoridades enfatización que la presencia de más de 250 nadadores demuestra cómo la gestión responsable puede poner en valor el paisaje patagónico sin alterarlo.
Una evolución necesaria en la mirada del ecoturismo
Por mucho tiempo imperó la idea de que la protección ambiental exigía mantener las áreas protegidas intocables. Sin embargo, Pelozo explicó que la visión actual apuesta a consolidar la sostenibilidad permitiendo que las personas vivan experiencias memorables en la naturaleza.
El desafío central radica en lograr un delicado equilibrio apoyado en la planificación estratégica, la responsabilidad y el trabajo articulado entre el sector público y las organizaciones privadas. De esta forma, el parque protege su entorno sin aislarse de la comunidad.

Los competidores internacionales no sólo buscan un desafío deportivo en aguas heladas, sino que se convierten en verdaderos embajadores ambientales. Al regresar a sus países, difunden la trascendencia de cuidar la Patagonia argentina y sus recursos.
El deporte como motor económico y turístico
Por su parte, Javier Fernández, director nacional de Uso Público de la Administración de Parques Nacionales (APN), ratificó que las disciplinas al aire libre constituyen una formidable puerta de entrada para atraer a nuevos perfiles de visitantes.
Esta dinámica ya muestra métricas contundentes: las visitas a los parques nacionales registraron un crecimiento superior al 6% respecto al año anterior. El turismo deportivo impulsa directamente la economía local en gastronomía, hotelería y servicios.

Gracias al trabajo conjunto impulsado por la organización Nadando Argentina, Santa Cruz consolida la natación en aguas frías como un verdadero sello turístico de la provincia, proyectando al país hacia el mundo a través del deporte y el respeto ambiental.
Primicias Rurales
Fuente: ahoracalafate.