Ciudad del Vaticano, martes 11 noviembre (PR/25) — El papa León XIV pidió hoy que el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y de innovaciones médicas tengan en cuenta la dignidad humana, advirtiendo sobre los «intereses económicos» que están en juego.
«No cabe duda de que el desarrollo tecnológico aportó, y sigue aportando, importantes beneficios a la humanidad, especialmente en los ámbitos de la medicina y la salud. Para garantizar un progreso real, es imprescindible que la dignidad humana y el bien común sigan siendo prioridades inquebrantables para todos, tanto a nivel individual como público», afirma en el texto difundido hoy por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
El mensaje del Papa iba dirigido a los participantes del Congreso Internacional de la Pontificia Academia para la Vida, que se celebra hasta el miércoles en el Centro de Congresos Augustinianum de Roma, bajo el tema «Inteligencia Artificial y Medicina: el desafío de la dignidad humana».
El documento subraya que «los enormes intereses económicos en juego» en los campos de la tecnología y la medicina requieren «una amplia colaboración entre todos los que trabajan en los ámbitos de la salud y la política, que se extiende más allá de las fronteras nacionales».
El Papa comenzó su discurso expresando sus «sinceras felicitaciones a todos los participantes» y destacando la importancia del tema elegido.
Una nueva revolución industrial
«La revolución digital está desempeñando un papel central en la configuración de lo que el papa Francisco denominó un ‘cambio de época'», señaló, reconociendo que el impacto actual «es comparable al de la Revolución Industrial, pero de mayor alcance».
«Interactuamos con las máquinas como si fueran interlocutoras, convirtiéndonos casi en una extensión de ellas», advirtió León XIV, alertando además sobre el riesgo de «perder de vista los rostros de las personas que nos rodean» y «olvidar cómo reconocer y valorar todo lo que es verdaderamente humano».
Recordando los peligros de utilizar la tecnología con fines ideológicos, el Papa evocó el pasado reciente como una «advertencia».
«Las herramientas de las que disponemos hoy son aún más poderosas y pueden producir un efecto aún más devastador en la vida de las personas y los pueblos», indicó.
Guardianes y servidores de la vida
León XIV considera que la exploración del potencial de la IA en la medicina era de «gran importancia», haciendo hincapié en que «los profesionales de la salud tienen la vocación y la responsabilidad, de ser guardianes y servidores de la vida humana».
«Cuanto más frágil es la vida humana, mayor es la nobleza que se exige a aquellos a quienes se les confía su custodia», añadió.
El mensaje papal también hizo hincapié en el valor de las relaciones humanas en la práctica médica.
«El profesionalismo médico requiere no solo el conocimiento específico necesario, sino también la capacidad de comunicarse y estar cerca de los demás. Nunca puede reducirse simplemente a resolver un problema», escribió el pontífice.
León XIV advirtió que «los dispositivos tecnológicos nunca deben dañar la relación personal entre pacientes y profesionales de la salud», con la esperanza de que la IA «mejore tanto las relaciones interpersonales como la atención prestada».
¿Te sientes indigno o avergonzado? Estas estas citas bíblicas iluminarán la oscuridad con luz, sanación y amor divino descubriendo en cada una el amor de Dios
España, martes 11 noviembre (PR/25) — Odiarse a uno mismo es algo muy duro. No se trata solo de un bajón pasajero o de un mal día, sino de un dolor profundo que puede carcomer el corazón y hacerte sentir indigno, avergonzado y poco digno de ser amado. Es un sentimiento que muchos hemos experimentado en algún momento, aunque no lo comentemos. Para ello, existen citas bíblicas que te puede ayudar.
Y, sin embargo, Aquel que nos creó, que conoce cada rincón oscuro de nuestros pensamientos, nunca deja de amarnos. Ni siquiera por un segundo.
Cuando no podemos ver nada bueno en nosotros mismos, Dios ve toda la bondad que Él creó. Cuando no podemos imaginar ser amados, Él nos llama amados. Cuando nos sentimos irremediables, Él nos ofrece la redención.
Si estás atrapado en ese lugar de odio hacia ti mismo, es posible que estos versículos bíblicos no te liberen instantáneamente de ese peso, pero pueden comenzar a aflojar su control. Estas son palabras para llevar en tu corazón en los días más difíciles, como recordatorios de que no estás solo y de que Aquel que te creó no ha cambiado de opinión acerca de ti.
1Salmo 34, 19
«El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los que están abatidos de espíritu».
Cuando te sientes abrumado por el odio hacia ti mismo, puede parecer que Dios está lejos. Pero no es así. Este versículo nos recuerda que Dios está más cerca cuando estamos más heridos. Él ve tu espíritu abatido y permanece cerca de ti.
2Isaías 43,4
«Porque tú eres precioso a mis ojos, y eres honrado, y yo te amo».
Quizás no te sientas precioso. Quizás incluso sientas repugnancia por ti mismo. Pero Dios te ve con ojos de misericordia y amor. No eres una excepción a Su amor, eres la razón de él.
«Por lo tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús».
El odio hacia uno mismo ama acusar, sacar a relucir cada error y cada fracaso una y otra vez. Pero las Escrituras nos dicen que cuando pertenecemos a Cristo, no hay condenación. Ninguna. Si Dios no te condena, ¿por qué seguir condenándote a ti mismo?
41 Juan 3,20
«Aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón y conoce todo».
A veces, tu propio corazón se vuelve contra ti, llenando tu mente de pensamientos crueles y despiadados. Pero Dios es más grande que esa voz. Él conoce tus intenciones, tus luchas, tu historia, y responde a tus acusaciones internas con amor.
«El Señor, tu Dios, está en medio de ti, poderoso salvador; se regocijará sobre ti con alegría, te renovará en su amor…».
Es difícil imaginar a Dios regocijándose por alguien que ni siquiera se soporta a sí mismo. Pero Él lo hace. Él se regocija por ti. Se deleita en ti. Y Él puede renovarte, incluso cuando te sientes emocional y espiritualmente agotado.
Una última cosa…
Odiarse a uno mismo puede parecer una carga personal, pero no estás solo en ello. Y no es permanente. No eres lo peor que has hecho ni la voz cruel que hay en tu cabeza. Eres hijo de Dios. Y con Su ayuda, el odio hacia uno mismo puede empezar a dar paso, de forma lenta pero segura, a la curación, a la esperanza y tal vez incluso al amor.
Recuerda que si tus sentimientos de inutilidad son duraderos o afectan a tu capacidad para afrontar la vida cotidiana, te animamos a buscar ayuda profesional.
El 10 de noviembre se celebra el Día de la Tradición en Argentina, en homenaje a José Hernández, autor del Martín Fierro (Shutterstock)
Buenos Aires, lunes 10 noviembre (PR/25) — El 10 de noviembre se celebra el Día de la Tradición en Argentina. Aunque en el país podemos reconocer distintas tradiciones de la cultura nacional, como el mate, el tango, el fútbol o el asado, entre otras, la fecha hace referencia a quien se considera un exponente de la identidad argentina:José Hernández, el autor de la icónica obra de literatura gauchesca, el Martín Fierro.
“El Gaucho Martín Fierro” es un poema narrativo con 2316 versos y 13 cantos, publicado en 1872, que representa los hábitos, costumbres, valores, sufrimientos y experiencias de vida de los gauchos que habitaron las tierras del país. Relata la historia del gaucho payador Martín, obligado a incorporarse al Ejército, del cual huye para convertirse en un gaucho matrero, fuera de la ley y lejos de la opresión e injusticia a la que era sometido. Cuenta, además, con una continuación, titulada “La vuelta de Martín Fierro”, escrita en 1879.
José Hernández nació el 10 de noviembre de 1834 en Pedriel, provincia de Buenos Aires.
El Martín Fierro inmortalizó al gaucho, un personaje que representa el espíritu libre, independiente y trabajador de los habitantes de las pampas argentinas, y una figura central de la cultura argentina. Por tal, se la considera una obra literaria cumbre del género gauchesco.
Entre sus versos, se encuentran, por ejemplo: “Entro y salgo del peligro / sin que me espante el estrago; / no aflojo al primer amago / ni jamás fí gaucho lerdo”. O “Yo soy toro en mi rodeo / y torazo en rodeo ajeno; / siempre me tuve por güeno / y si me quieren probar, / salgan otros a cantar / y veremos quién es menos”.
¿Desde cuándo se celebra el Día de la Tradición en Argentina?
La propuesta de la celebración del Día de la Tradición fue impulsada por el poeta Francisco Timpone en una reunión de la Agrupación Bases, que consideraba que las tradiciones gauchescas debían adquirir relevancia en la agenda cultural para preservar la identidad patria.
El 6 de junio de 1938 se llevó la propuesta al Senado de la Provincia de Buenos Aires, solicitando que se declare al 10 de noviembre como el Día de la Tradición, en homenaje al nacimiento del aclamado poeta y autor del Martín Fierro, José Hernández.
La fecha fue aprobada bajo la Ley 4756/39, cuya autoría fue de los senadores Edgardo J. Míguenz y Atilio Roncoroni. Fue promulgada el 18 de agosto de 1939, y entró en vigencia el 9 de septiembre de ese año, tras ser publicada en el Boletín Oficial.
Años más tarde, en 1975, la fecha se estableció como celebración nacional con la aprobación en el Congreso Nacional de Ley 21154, que establece, en su artículo 1: “Declárase Día de la Tradición en todo el territorio de la Nación, el 10 de noviembre”. Y en su artículo 2: “Declárase Ciudad de la Tradición a la ciudad de San Martín, partido del mismo nombre de la provincia de Buenos Aires, por ser el Hito N° 1 de la Argentinidad y cuna del nacimiento de José Hernández”. Así, quedó institucionalizada esta importante efeméride del calendario nacional.
El Martín Fierro es una obra cumbre de la literatura gauchesca y un símbolo de la cultura nacional argentina.
¿Quién fue José Hernández?
Además de su obra literaria, José Hernández también fue un importante político y periodista. Nació el 10 de noviembre de 1834 en Pedriel, en la provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Rafael Hernández (proveniente de una familia federal) e Isabel de Pueyrredón, prima hermana de Juan Martín de Pueyrredón.
En 1843, cuando su madre falleció, su padre lo llevó a vivir al campo por recomendación médica para combatir el asma que sufría. Allí tomó contacto con gauchos, conoció sus costumbres, su mentalidad, su lenguaje y su cultura.
En marzo de 1857, poco después de fallecer su padre, se instaló en la ciudad de Paraná, donde –el 8 de junio de 1859– contrajo matrimonio con Carolina González del Solar, con quien tuvo 7 hijos.
En cuanto a su carrera militar, se enroló en las milicias del Estado de Buenos Aires poco después de la Batalla de Caseros. Actuó en San Gregorio, en El Tala e intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó además junto a López Jordán en Entre Ríos. Debido a su participación en distintas rebeliones federales en las que enfrentó al gobierno de Domingo F. Sarmiento, debió exiliarse en Brasil.
En 1871 volvió al país y fundó la “Revista del Río de la Plata”, mientras escribía también en “El Argentino” y en el diario “El Eco” de Corrientes. Escondido en el Gran Hotel Argentino frente a la que entonces era la Casa de Gobierno, Hernández escribió “El Gaucho Martín Fierro”.
Fue, además, diputado y senador por la provincia de Buenos Aires, y defendió los derechos de los gauchos y fue crítico del centralismo porteño. Murió el 21 de octubre de 1886.
Nuestra Señora Aparecida, ubicada en Brasil, es reconocida como la segunda más grande del mundo. Únicamente por detrás de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano
Foto: La Basílica de Nuestra Señora Aparecida en Brasil es la iglesia más grande de América y la segunda del mundo, solo detrás de San Pedro en el Vaticano (foto: Wikipedia)
Buenos Aires, lunes 10 noviembre (PR/25) — En el corazón de Brasil, la Basílica de Nuestra Señora Aparecida se impone como un símbolo de devoción y arquitectura monumental. Localizada en el municipio de Aparecida, en el estado de São Paulo, este santuario católico es reconocido no sólo como el mayor de toda América, sino también como la segunda iglesia más grande del mundo, sólo superada por la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
Su tamaño, historia y relevancia cultural, de acuerdo con el Ministerio del Turismo de Brasil, la posicionan como un destino obligatorio para millones de fieles y viajeros.
Un origen marcado por la fe y los milagros
La importancia de la Basílica de Nuestra Señora Aparecida se remonta a 1717, cuando tres pescadores locales extrajeron del río Paraíba do Sul una pequeña imagen de la Virgen María. Para muchos, ese hallazgo resultó providencial, pues poco después se atribuyeron a la imagen múltiples milagros y hechos inexplicables, lo que fomentó la devoción popular y consolidó a la Virgen como símbolo nacional de Brasil.
A raíz de estos sucesos, la imagen recibió el nombre de Nuestra Señora Aparecida, convirtiéndose con el tiempo en la patrona de Brasil. La fe en la Virgen inspiró la construcción de diversos oratorios, pero el crecimiento del culto y la llegada constante de peregrinos llevaron a la necesidad de edificar un templo monumental acorde a la magnitud del fenómeno religioso. Así nació la idea de una basílica única en Sudamérica.
La Virgen Aparecida es considerada la patrona de Brasil y su festividad, el 12 de octubre, convoca la mayor peregrinación católica de América Latina (foto: Wikipedia)
Una obra arquitectónica, colosal y de dimensiones impresionantes
De acuerdo con el Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional (IPHAN), la construcción de la Basílica de Nuestra Señora Aparecida comenzó en 1955. Bajo la dirección del arquitecto Benedito Calixto de Jesus Neto, el proyecto adoptó el estilo neorrománico, caracterizado por líneas robustas, arcos de medio punto y una clara inspiración en el arte religioso europeo. La planta del edificio tiene la forma de una cruz griega, con brazos de igual longitud y una cúpula central que se destaca por su altura y armonía.
Las dimensiones de la basílica son impactantes: cubre una superficie de cerca de 18.000 metros cuadrados, con capacidad para albergar a más de 30.000 personas en su interior y hasta 200.000 fieles en las áreas adyacentes en los días de festividad. La estructura, levantada en ladrillo y hormigón, simboliza la fortaleza y la unidad de la fe brasileira. La inauguración oficial se realizó en 1980, en presencia del papa Juan Pablo II, un evento que marcó un hito en la historia religiosa de la región, según precisó el Archivo de la Santa Sede.
Interior: un arte para la contemplación
El interior de la Basílica de Nuestra Señora Aparecida combina elementos arquitectónicos y decorativos que reflejan la religiosidad y la cultura local. Los visitantes pueden admirar mosaicos de gran valor artístico, vitrales coloridos y una atmósfera, donde el recogimiento y la majestuosidad se sienten en cada rincón. En el altar mayor se exhibe una réplica exacta de la imagen original de la Virgen Aparecida, resguardada en un nicho de oro que atrae la atención de los fieles.
El complejo de la basílica ofrece mucho más que oración y recogimiento espiritual: cuenta con amplios jardines, museos, tiendas de recuerdos, restaurantes y áreas de descanso, haciendo que la visita combine perfectamente espiritualidad y turismo. Además, dispone de un centro de apoyo al peregrino, diseñado para recibir a los millones de personas que acuden cada año, especialmente durante la festividad del 12 de octubre, Día de la Virgen Aparecida, que congrega a una multitud incomparable en América Latina.
El santuario de Aparecida, ubicado en São Paulo, atrae a millones de fieles y turistas por su arquitectura monumental y su relevancia espiritual (foto: Wikipedia)
Un patrimonio vivo de la cultura brasileña
La Basílica de Nuestra Señora Aparecida no solo es un santuario religioso, sino un referente cultural y turístico de Brasil. Su legado está estrechamente ligado a la identidad nacional y a la tradición histórica del país. El 12 de octubre, día de la patrona, la basílica se convierte en el epicentro de la mayor peregrinación católica del continente, recibiendo a cientos de miles de fieles que llegan en caravanas, caminatas y hasta en bicicleta, demostrando la fuerza de la devoción popular.
A lo largo del año, según los datos de Agencia Brasil, el templo recibe cerca de 12 millones de visitantes, una cifra que la coloca entre los destinos religiosos más importantes del planeta. El complejo permite a los visitantes sumergirse en la historia, la arquitectura y la espiritualidad brasileña, ofreciendo un espacio seguro y acogedor para personas de todas las edades y procedencias.
Desde los márgenes, el pueblo niva?le sobrevive y construye su futuro.“Tienen una situación de invisibilidad».El pueblo que sobrevive sin agua, sin tierra y sin reconocimiento
Texto y fotos Micaela Urdinez ? | ? Enviada especial
Formosa, lunes 10 noviembre (PR/25) — Lo hacen desde siempre, esas mismas tareas todos los días. Porque hay que ir a juntar leña al monte para cocinar, sacar agua de los aljibes que muchas veces están lejos de las casas, ir a pescar o cazar si no hay plata para comprar mercadería. Conocen el territorio —ese que reclaman como propio— y lo que la naturaleza les puede dar.
Desde ahí, desde los márgenes en los que todavía no hay asfalto ni acceso a servicios básicos, el pueblo niva?le sobrevive y construye su futuro.
* * *
La provincia de Formosa reconoce formalmente a tres pueblos originarios que son el Qom, el Wichí y el Pilagá. El pueblo niva?le, que también habita la zona árida de sus entrañas y está desplegado mayoritariamente sobre la ruta 86, hace varios años viene luchando por, según ellos, esta reivindicación histórica. El último censo realizado en 2023 por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD) señala que hay 650 personas de esta etnia en las comunidades Fwa´aicucat (Algarrobal), Tisjucat (Quebrachal), Nu´us t´iyojavte (Lamadrid), San José (Río Muerto) y San Miguel. También, existen familias dispersas en varios pueblos como Medialuna, El Potrillo y Las Lomitas. El gobierno provincial declinó de hacer comentarios al ser consultado para esta nota. “Tienen una situación de invisibilidad. A pesar de lo que dicen muchos, el pueblo niva?le y sus comunidades todavía no están reconocidos formalmente con personería jurídica y tierras por la provincia de Formosa ni por el Estado nacional. Lamentablemente, en la historia, su territorio de ocupación y de vida quedó en medio de dos fronteras administrativas que son la de Argentina y la de Paraguay, pero ellos no tenían esas fronteras, y vivían más allá del sur del río Bermejo y más allá del norte del río Pilcomayo. Cuando se produce la frontera administrativa, ambos países dicen que esa población le pertenece al otro”, afirma Pablo Chianetta, integrante de APCD.
Lo hacen desde siempre: juntar leña en el monte, sacar agua de los aljibes, ir a pescar o cazar
FORMOSA-. Lo hacen desde siempre, esas mismas tareas todos los días. Porque hay que ir a juntar leña al monte para cocinar, sacar agua de los aljibes que muchas veces están lejos de las casas, ir a pescar o cazar si no hay plata para comprar mercadería. Conocen el territorio —ese que reclaman como propio— y lo que la naturaleza les puede dar. Desde ahí, desde los márgenes en los que todavía no hay asfalto ni acceso a servicios básicos, el pueblo niva?le sobrevive y construye su futuro.
* * *
La provincia de Formosa reconoce formalmente a tres pueblos originarios que son el Qom, el Wichí y el Pilagá. El pueblo niva?le, que también habita la zona árida de sus entrañas y está desplegado mayoritariamente sobre la ruta 86, hace varios años viene luchando por, según ellos, esta reivindicación histórica. El último censo realizado en 2023 por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD) señala que hay 650 personas de esta etnia en las comunidades Fwa´aicucat (Algarrobal), Tisjucat (Quebrachal), Nu´us t´iyojavte (Lamadrid), San José (Río Muerto) y San Miguel. También, existen familias dispersas en varios pueblos como Medialuna, El Potrillo y Las Lomitas.
El gobierno provincial declinó de hacer comentarios al ser consultado para esta nota. “Tienen una situación de invisibilidad. A pesar de lo que dicen muchos, el pueblo niva?le y sus comunidades todavía no están reconocidos formalmente con personería jurídica y tierras por la provincia de Formosa ni por el Estado nacional.
Lamentablemente, en la historia, su territorio de ocupación y de vida quedó en medio de dos fronteras administrativas que son la de Argentina y la de Paraguay, pero ellos no tenían esas fronteras, y vivían más allá del sur del río Bermejo y más allá del norte del río Pilcomayo. Cuando se produce la frontera administrativa, ambos países dicen que esa población le pertenece al otro”, afirma Pablo Chianetta, integrante de APCD.
* *
Cargar agua sola. Marta, y el resto de las mujeres, son las encargadas de caminar hasta los aljibes comunitarios para llenar los bidones y después volver a su casa haciendo un enorme esfuerzo por el calor y el peso que llevan
* * *
Marta Gómez está en su casa. Agarra tres bidones de agua, los pone en una bolsa tejida de hilo y se la calza de la tira en la cabeza, dejándolos colgar en su espalda. Hace lo mismo con otra bolsa y la sostiene con la mano derecha. El último bidón -son siete, cada uno de cinco litros- lo lleva en la mano izquierda.
Así, camina 300 metros bajo un sol que le quema su piel ya curtida hacia el aljibe comunitario de El Algarrobal, un asentamiento niva?le ubicado a apenas unos pasos de la frontera con Paraguay. Viste una remera rosa de mangas cortas, una pollera verde estampada y unas ojotas. Su pelo está atado en un rodete con una gomita y por las patillas le empiezan a caer unas gotas de sudor. Siente el calor en todo el cuerpo. Cuando llega al aljibe, baja un balde con una soga para cargar los bidones con agua y aprovecha para refrescarse con la mano.
Una vez que están todos llenos, llega la peor parte: levanta con dificultad una bolsa para volver a ponerse la tira en la frente y el peso atrás, con un envión sube la segunda y la ubica sobre la otra (apiladas en su espalda) ayudándose con la mano izquierda que queda apretada sobre la cabeza. Por último, agarra el último bidón con la mano derecha, se inclina hacia adelante para hacer contrapeso y emprende el viaje de vuelta a su casa.
En total, son 35 kilos soportados por un cuerpo de apenas 50. —¿Esto lo hacés todos los días? —Sí. Una por la mañana y otra a la tarde. —¿Lo hacés sola o te ayuda alguien? —Sola. —¿Quiénes viven con vos en tu casa? —Mi marido y nueve hijos. —¿Hoy comieron algo al mediodía? —No, nada. No hay comida. —¿Luz tienen? —No, somos pobres. —¿Cómo es tu casa? —Mi casa tiene un techo al que le tiramos tierra y la otra parte es de palos. Las paredes son de frazadas. —Cuando llueve, ¿qué pasa con la casa? -Gotea y la ropa se moja. —¿Qué es lo más peligroso de vivir en una casa así? —Cuando viene el viento fuerte, a veces no puedo dormir porque tengo miedo de que se lleve todo el techo. —¿Tienen cama o colchón? —Este, ahí. [Señala a la oveja y se ríe. Agarra un bolsa de nylon que tiene lana adentro]. No hay colchón, tenemos esto.
* * *
Hace varios años que APCD, junto a otras organizaciones como el Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen, el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) y la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Ingeniero Juárez, viene acompañando a los líderes niva?le a hacer presentaciones en los distintos organismos responsables (el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y el Instituto de Comunidades Aborígenes formoseño) sin éxito.
También, impulsaron en la reciente reforma constitucional provincial la modificación del artículo 79 referido a los pueblos originarios, que incluía el reconocimiento expreso de los pueblos indígenas incorporando por primera vez al pueblo niva?le, la educación bilingüe e intercultural en todos los niveles, la personería jurídica por preexistencia y la propiedad comunitaria inalienable, entre otros puntos. El único cambio fue simbólico: el artículo 79, que reconocía de forma limitada sus derechos, fue renumerado como artículo 56, sin modificaciones en su contenido.
“La situación del pueblo niva?le en Formosa es muy complicada hoy. Quizás mucha gente los ve como los indios que andan por ahí, el indio sucio, el indio planero que son los motes que escuchamos de los pueblos indígenas. Son ciudadanos a los que el Estado les lleva el agua, les provee vacunas o se atienden en los hospitales. Pero al ser reconocidos, les daría la posibilidad de entrar en diálogo con un Estado silente, ausente, ciego y sordo”, dice Chianetta.
Sergio Medina es uno de los referentes de la Organización Comunitaria Niva?le (OCN) que lucha por el reconocimiento de este pueblo. Está sentado bajo la sombra de un árbol en la sede de APCD en Las Lomitas.
“Nosotros siempre les decimos que no estamos en contra del gobernador y siempre lo votamos, pero cuando fuimos a presentar el papel del artículo 79 que era para el reconocimiento de los cuatro pueblos, nos rechazó a todos. [Javier] Milei también nos rechazó a todos los del pueblo indígena. No podemos confiar en ninguno de los dos.
Unos antropólogos hicieron un estudio a una niña niva?le que fue encontrada en 1896, y sus huesos fueron depositados en el Museo de Historia Natural de La Plata. Sus restos fueron devueltos a la comunidad San José en el 2018. Esas son las raíces que nosotros tenemos para poder tener más fuerzas. Muchas veces el gobierno niega que los niva?le existen en la Argentina y esta es la prueba de que los niva?le estaban desde antes”, dice Medina.
—¿Cómo es la situación de los niva?les? —Mucha gente no tiene sus casas bien, son precarias, viven en una lona con este calor. Hay muchas comunidades que sufren también la falta de agua. Cuando anda el vicegobernador le insistimos para que vaya a ver las comunidades y cómo estamos nosotros.
—¿No van las autoridades a ver? —Ha venido el vicegobernador. Pero yo siempre le digo que nosotros queremos el reconocimiento y él me pregunta para qué lo queremos. Y yo le digo que para tener nuestros derechos, tener la salud dentro de la comunidad, nuestra escuela con un maestro MEMA [Maestro Especial en Modalidad Aborigen]. Hay muchos jóvenes que terminaron la secundaria y no tienen fondos para ir a una escuela terciaria, no tienen beca.
—¿Cuál dirías vos que es la urgencia más importante? —El reconocimiento y la tierra.
* * *
Viviendas precarias. En la comunidad de El Algarrobal, muchas de las casas son de adobe y no tienen puertas ni paredes, apenas unas frazadas que frenan el viento y los techos son de lona con tierra encima para que no se vuele; a la derecha, Guillermo López, el cacique de la comunidad San José, posa con su nieto
Los niva?le vivían en las cercanías de Río Muerto hacía muchísimos años y, recién en 2012, adquirieron una primera cesión de derechos en favor de la comunidad por una parcela de tierra en la que lograron asentarse definitivamente. Son 20 hectáreas en las que, gracias a personas solidarias, pudieron empezar a armar su centro de vida y le dieron el nombre de San José. Es una especie de apéndice del pueblo de Río Muerto y se nutre de su oferta: tiene escuela inicial, primaria y secundaria, tiene negocios, tiene habitaciones para dormir, tiene posta sanitaria y hasta cuenta con wifi.
Sin embargo, las cerca de 70 personas niva?le que viven en las afueras del pueblo, lo hacen en casas humildes y dependen de las comisiones de fomento locales para que les traigan agua potable que cargan en los aljibes. Un camión ingresa por la tarde y se dirige hasta la casa de Guillermo López, el cacique de la comunidad. Estaciona marcha atrás, dejando el tanque lo más cerca posible del aljibe. Acto seguido, desenrolla una manguera, la ubica en el agujero y abre la canilla para dejar caer el agua con la que va a sobrevivir esta familia los próximos meses.
“Todos los materiales y la mano de obra con la que hicimos los aljibes son nuestros, no de los políticos. Al no tener agua, no podemos hacer la huerta ni trabajar con los ladrillos. Les planteamos a los políticos una perforación pero no sé todavía cuándo nos la van a hacer”, dice López.
—¿A quién le hicieron el pedido? —Al gobernador. Nosotros queremos trabajar con las chacras y con los animales. Tenemos chivos, chanchos y toman mucha agua. Para Florinda Servín, la mujer de López, lo primero que había que hacer no bien se instalaron en este territorio buscando “un lugarcito para vivir” era un aljibe para tener agua para tomar, limpiar y cocinar. Gracias al apoyo de APCD, se pudieron comprar los ladrillos en la localidad de Guadalcázar y la misma gente de la comunidad participó en la construcción. Después, levantaron el salón comunitario.
—¿El idioma lo conservan? —Sí, nosotros hablamos nuestro idioma. Yo soy “nivaché”.
—¿Qué es lo que más necesitan? —Una perforación y más tierra. Porque es muy chiquito el terreno y queremos que los nietos puedan tener sus casas cuando se junten. Eso es lo que yo siempre digo, que ojalá podamos conseguir más tierras porque nosotros queremos trabajar en esta comunidad.
* * *
Conseguir agua y leña. Arriba, un camión de la municipalidad ingresa para llenar un aljibe en la comunidad San José que quedó seco por la falta de lluvia; abajo, una mujer de El Algarrobal junta leña en el monte para hacer fuego y cocinar
* * *
En el camino hacia El Algarrobal se cruzan yacarés, chanchos, chivas, zorros, pájaros, conejos, ovejas y vacas. En este tramo, la ruta provincial 86 es de tierra y se torna intransitable con lluvia. Al final, después de atravesar siete tranqueras que hay que abrir y cerrar, se llega al último asentamiento del lado argentino. Allí, en donde antes había un monte lleno de arbustos de algarrobo, un grupo de familias vinieron en 2007 con machete y hacha en mano, y limpiaron el terreno para de a poco poder ir levantando las diez casitas que hoy lo componen. “Los ayudamos a concretar una instalación física para poner pie, hacer los aljibes y tener los tres paneles solares. Es una comunidad que vive en mucha soledad y lejos de todo.
Son familias que estaban asentadas en un barrio periférico de El Potrillo donde viven varias comunidades del pueblo Wichí que queda del otro lado del bañado y se vinieron para acá. Para ir allá a comprar algo, a la escuela o al médico tienen que cruzar el río con la piragua”, dice Chianetta. Lo primero que sorprende es el silencio. Hay que llegar al aljibe comunitario y esperar a la sombra para que los adultos se vayan acercando. Simeón Pérez es el cacique que da la bienvenida y un grupo de mujeres con polleras de muchos colores se sientan a su alrededor.
La mayoría de los niños están en la escuela primaria de Sauzalito que queda a 7 kilómetros y es albergue. La comunidad no cuenta con luz eléctrica y se arregla con tres paneles solares que sirven para cargar los celulares y tener unas lamparitas. Para alumbrar por la noche, usan fuego. Para cruzar a Paraguay, solo tienen que caminar un kilómetro e ir a visitar a sus familiares en la comunidad El Mistolar. En algunos puntos específicos, tienen señal de celular. Si no, el resto del tiempo están incomunicados. En total son 48 las personas que pasan hoy sus días en este ecosistema en el que los niños juegan con los animales, se cuelgan de los árboles y patean una pelota de fútbol que se pincha constantemente. Pérez acerca unas sillas y se dispone a contar cuáles son sus urgencias, mientras el resto de las personas intentan sacarse las moscas de la cara con las gorras o remeras. Algunos se ponen pelotas de naftalina en los bolsillos para espantarlas. —¿Cómo fue que surgió el pueblo niva?le? —El pueblo niva?le tiene una historia grande. Acá estamos a la orilla del río Pilcomayo porque ahí habitaban mis abuelos en esa parte. Antes que vinieran los blancos, según mi papá decía. En la escuela los chicos necesitan un MEMA para que pueda traducir a nuestro idioma porque solo aprenden en castellano. Pero yo vi que hay otras comunidades con MEMA en Wichí y les enseñan cómo se escribe y se lee en su idioma.
—¿Eso es porque todavía no están reconocidos por la provincia? —Puede ser. La principal necesidad acá es el tema de la vivienda y del agua. Ya vieron cómo tienen que traer las mujeres el agua por la distancia. Tenemos tanque pero a veces se termina pronto y tenemos que llamar a alguien de la provincia para que nos traiga.
—¿Lo ideal sería que cada familia tuviera su propio aljibe? —Sí. También sería bueno tener una escuela acá en la comunidad porque a los chicos se les rompen las bicis y no siempre podemos llevarlos y traerlos. Los chicos que terminan la primaria no tienen una secundaria cerca.
—¿Cómo son las viviendas? —A algunas les falta el techo y a otras les faltan paredes. Las familias que están allá [señala a las casas de Marta y Ceferina que están en la entrada de la comunidad] son las que más sufren.
* * *
Hay alrededor de 650 personas de la etnia niva?le en las comunidades Fwa´aicucat (Algarrobal), Tisjucat (Quebrachal), Nu´us t´iyojavte (Lamadrid), San José (Río Muerto) y San Miguel.
Son las 11 de la mañana y Ceferina Pérez ya encendió un fuego al costado de la casa. Más temprano fue a buscar agua al aljibe. Después, sobre unos troncos en cruz, apoyó los restos del disco oxidado de una rueda y encima colocó una olla con la tapa puesta que está a punto de hervir.
Su casa consiste en una carpa abierta con techo de silobolsa, unos palos que lo sostienen y frazadas que hacen las veces de paredes. Allí vive con Elías Campos, su marido y su nieta Eliseba, de 4 años. Hace unas horas llegó de visita su hija Santa, de 20 años, que se fue a vivir a El Potrillo a lo de una tía para poder seguir la secundaria. Está en segundo año, le faltan cuadernos para poder estudiar y cuenta que es la única alumna niva?le de la escuela.
—¿Qué es lo que más te gusta de la escuela? —Matemáticas. —¿Cómo hacés para llegar hasta allá? —Salgo con mi papá a las 7 de la mañana. Caminamos dos horas para llegar al río con la mochila y el bolso, cruzamos en canoa y después caminamos otras dos horas. Llegamos a las 12 del mediodía. Elías fue quien levantó la casa con sus propias manos. Dice que lo que más sufren es el calor, el viento y la lluvia. Dice que le gustaría poder hacerle paredes de ladrillos y tener chapas para el techo. “Acá es muy difícil hacer adobe porque no hay buena tierra y no tenemos agua”, afirma.
—¿La casa tiene luz, agua, baño? —No tiene nada. El baño es un pozo en la tierra con palos y ahí nos sentamos. No tenemos aljibe ni tanque. Hay que ir a buscar al aljibe comunitario.
—¿Cómo se las arreglan para dormir? —Tenemos un solo ambiente. No hay piezas. —¿Tienen camas o lo hacen en el piso? —Ella [en referencia a Santa] tiene cama y nosotros en el piso. Cuando el agua hierve, Ceferina le agrega fideos, arroz y porotos.
Revuelve con una cuchara y tapa la olla. En general, su dieta consiste básicamente en esos ingredientes que compran cuando van a Potrillo porque en la comunidad no hay ningún comercio. Cuando pueden hacer huerta, consiguen algunas verduras. “Carne, nunca”, dice. Mientras espera a que se cocine, se sienta en una silla a la sombra a hacer unas pulseras con chaguar hasta que le duelen los dedos.
Pocas verduras y carne. Arriba, Ceferina cocina un guiso de arroz, fideos y porotos, que es la comida de todos los días y dice que “nunca” puede agregarle carne y que tiene pocas verduras porque falta agua para la huerta; abajo, las mujeres cargan la leña sobre su espalda
* * *
“Me siento confundido”, dice Dionel Pérez cuando trata de explicar lo que significa tener 24 años y ser indocumentado. No existe para el Estado. No puede votar. No puede tomar un colectivo de larga distancia. No puede abrir una cuenta en un banco ni acceder al sistema público de salud. Es uno de los jóvenes con más empuje en la comunidad, habla muy bien el castellano y por eso oficia de traductor cuando vienen personas criollas de visita.
“La directora siempre me preguntaba por el DNI y no fui más”, agrega. Así, también perdió la posibilidad de terminar la secundaria. Está vestido con ropa deportiva (short y una remera de Argentina), unas ojotas y una gorra. Su mamá -Rebeca Morales- está sentada cortando un anco a la sombra y se dispone a sacarle las semillas. De fondo se escucha una radio paraguaya en la que un pastor les habla a los jóvenes de la importancia de prepararse para su futuro.
Para Dionel, el futuro sin DNI es incierto. Sus siete hermanos más grandes viven en El Potrillo y tres van a la secundaria.
Él es el único que se quedó en la comunidad con sus padres.
—¿Cómo fue criarse en la comunidad? —Difícil. Se sufre pero también se aprende aquí.
—¿Qué cosas se sufren? —El tema del agua, de la salud, de las viviendas, de los caminos y de las escuelas también.
—¿Por qué no tenés el documento? —Nací en El Potrillo en mi casa. Mi mamá no tuvo el parto en el hospital.
—¿Intentaste hacer el documento? —Sí, varias veces. Cada vez que llegaba el operativo de Anses. Mis padres siempre hicieron todo lo posible y me ayudaron para que pudiera tener el DNI. Inclusive tuvimos que pagar pero nunca dio resultado. Solo tengo esto [muestra una constancia de DNI en trámite].
—¿Qué significa el monte para ustedes? ¿Qué les da? —En el monte buscamos leña, miel de abeja, algarroba, la flor amarilla. Otros hombres salen a mariscar también.
—¿Qué cazan? —Carpinchos, lo que haya por acá.
—¿Para comer? —Para comer. Rebeca le pide algo en su idioma. Dionel se levanta, agarra una olla, va caminando hasta el aljibe que tienen enfrente de su casa (una construcción de adobe que ya se está empezando a caer y techo de chapa) y la carga con agua. Vuelve, la apoya sobre el fuego y ella pone a hervir el anco. Dionel le ceba un tereré y se lo acerca. Alrededor, las gallinas y los perros caminan buscando comida. Le queda poca leña y sabe que más tarde va a tener que ir a buscar al monte. Las mujeres son las encargadas de hacerlo: entran en fila con hachas en la mano, cortan las ramas y las cargan con telas en los hombros
. —¿Cómo fue el parto de Dionel? —[Se ríe]. El parto estuvo bien. No fui al hospital y lo tuve en casa.
—¿Por qué no fuiste al hospital? —Tenía miedo de que pasara algo en el parto o en el hospital. A veces escuchaba que sucedían cosas terribles.
—¿Qué cosas te contaron que podían pasar en el hospital? —Morir en el parto.
—¿Por qué es importante que la provincia reconozca al pueblo niva?le? —No entiendo por qué el gobierno no nos reconoce si fuimos los primeros en habitar esta zona cuando no existía Formosa ni era provincia. En las orillas del río vivían nuestros abuelos, mis papás. Ellos estuvieron acá siempre. Llegaba un tiempo en que la gente trabajaba en Salta, se iban al ingenio a trabajar todo el año y volvían a sus hogares por acá cuando llegaba la Navidad y el Año Nuevo.
Ahí volvían a las orillas del río. Si bien Dionel sufre el no tener un DNI, Chianetta celebra que es el único de su comunidad en esa situación. El censo que APCD realizó en 2019 había arrojado que el 35% de la población adulta de las comunidades niva?le no tenían documentos y empezaron a trabajar en eso
. “El avance, ¿sabés cuándo vino? Cuando había que votar. Entonces algunos punteros políticos pusieron sus recursos para que ellos pudieran obtener sus DNI por un interés propio e hicieron operativos en territorio. Hoy podemos decir que solo el 4% de los adultos no tiene documentos”, concluye.
* * *
«Es una comunidad que vive en mucha soledad y lejos de todo.»
Pablo Chianetta, integrante de APCD
* * *
Vivir aislado es acostumbrarse a esperar. El Algarrobal se asienta sobre 500 hectáreas y sus integrantes han pedido la titularidad de esa tierra. “El agua es uno de los temas que cunde ahí como también las grandes distancias. Para salir al este, el paraje más cercano es Puerto Irigoyen, que son 25 kilómetros, y para llegar a El Potrillo son 22 kilómetros que hay que atravesar el río. Esos como lugares de derivación si tienen alguna urgencia de salud.
Si un joven de Algarrobal quiere estudiar la escuela secundaria, tiene que irse a Potrillo con el mantenimiento de su familia y tiene que encontrar la posibilidad de un albergue o lugar en donde vivir. Y no siempre las familias tienen esa posibilidad. Hasta ahora no han podido enganchar los jóvenes con el sistema terciario”, explica Chianetta.
En términos de acceso a servicios básicos, el foco de APCD está puesto en conseguir más paneles solares para que puedan tener los celulares cargados para poder llamar a la policía o a la ambulancia en caso de emergencias. También, están trabajando en instalar alguna línea de frío para que las familias puedan acceder al menos a un freezer. Es viernes a media mañana y Simeón Pérez se acerca al tinglado para conversa
r. Hasta hace media hora, un equipo de salud estuvo atendiendo a las personas de El Algarrobal para hacer controles y entregar medicamentos.
—¿Hay alguna presencia del Estado acá en la comunidad? ¿Policía, escuela, salita sanitaria? —La policía viene de visita a preguntarnos si está todo bien. Acá no hay lugar para quedarse ni una sala de salud. Vienen los médicos a hacer una atención una vez al mes.
—Si tienen una emergencia, ¿qué hacen? —Es difícil. Me acuerdo que había una señora que estaba muy grave y yo llamé para que mandaran a la ambulancia y me dijeron que no tenía gasoil para mandarla. Otra vez me dijeron que tenía problemas el vehículo y le faltaba un repuesto. Cuando la persona está muy enferma, no la podemos llevar.
—¿Qué hacen? ¿Esperan? —Esperamos a que se mueran. Ya pasó dos veces. Llamé un día porque un hombre estaba enfermo y me dijeron que no podían venir. Llamé al otro día y tampoco. Y murió. Después vino la policía a preguntar qué le había pasado y yo les dije que era tarde, que cuando la persona ¿no? está en la tierra ya no puede hablar. Pérez no quiere esperar más. Sabe que la apuesta tiene que estar en los más jóvenes y en los emprendimientos que ellos mismos pueden generar con lo que saben, siempre en armonía con la naturaleza.
—¿Qué te gustaría para el futuro de tus hijos y tus nietos? —Tener un alumno que sea excelente y que pueda terminar todos sus estudios. Eso estamos esperando.
—¿Qué tipo de proyectos les gustaría desarrollar en la comunidad? —Me gustaría tener un proyecto de apicultura y avicultura. Y también una máquina para poder hacer harina de algarroba porque ahora las mujeres la hacen con mortero.
* * *
Cómo ayudar:
Las personas que quieran contribuir para mejorar las condiciones de vida de los niva?le de El Algarrobal y San José pueden comunicarse con Pablo Chianetta de APCD al +54 9 3704 71-9844, visitar la web de APCD, escribir al mail institucional apcdlomitas@gmail.com o donar directamente al alias JARRON.PARQUE.DATIL
En lugar de un fuego purificador, san John Henry Newman nos presenta el purgatorio como un lago mientras nos envuelven los brazos de los ángeles
España, lunes 10 noviembre (PR/25) — El 38º Doctor de la Iglesia, san John Henry Newman, anglicano convertido al catolicismo y maestro de la vida espiritual, escribió una impresionante cantidad de brillantes obras teológicas. ¡Una edición de las obras completas de Newman abarca 31 volúmenes! Y en ellas encontramos su idea sobre el purgatorio.
Sus predicaciones y sus conocimientos teológicos son extraordinariamente ricos y dan testimonio de un hombre que dedicó su vida a la búsqueda de la sabiduría.
Encontramos que la sabiduría es «resplandeciente e imperecedera» y que «es fácilmente percibida por quienes la aman y encontrada por quienes la buscan» (Sab 6, 12). Newman buscó la sabiduría, tratando de sondear las profundidades del misterio, buscando conocer a Dios y percibir sus designios en todas las cosas.
La búsqueda cristiana de la sabiduría no es como intentar ganar en Jeopardy. La sabiduría no es simplemente conocer una serie de datos, por sorprendente que sea la amplitud de ese conocimiento. La sabiduría consiste en la integración de todas las cosas en el plan de Dios. Para el cristiano, la sabiduría significa comprender cómo obra Cristo, redimiendo y amando.
Newman no solo era un maestro de teología, sino también un poeta dotado. En su poema «El sueño de Gerontius», narra el viaje de un alma tras la muerte. El poema comienza con la muerte de Gerontius y luego narra su experiencia al comparecer ante el tribunal de Cristo.
Guiado por su ángel de la guarda, a lo largo del poema Gerontius se ve fortalecido por las oraciones de un sacerdote (que le atendió en su lecho de muerte) y de sus amigos.
El poema tiene éxito porque aborda la pregunta que toda persona debe hacerse: ¿qué será de mí cuando muera? Para Newman, la respuesta está guiada por la sabiduría: todas las cosas alcanzan su perfección en Cristo.
Por supuesto, no todo el mundo lo ve así. La época victoriana de Newman estaba plagada de nihilismo y oscuridad. No era tan diferente de la nuestra.
En su poema, Newman sitúa a los demonios en una sala de tribunal. Cuando Gerontius pasa, los oye burlarse de Cristo. Los demonios dicen:
«La virtud y el vicio,
La pretensión de un sinvergüenza, Todo es lo mismo;
¡Ja, ja! El temor al fuego del infierno, a las llamas venenosas, es la excusa de los cobardes».
¿Por qué vivir bien? ¿Por qué luchar por una vida santa? Según los demonios, las personas de fe se consuelan con historias sobre la vida después de la muerte porque tienen demasiado miedo de enfrentarse a cualquier otra cosa.
Llaman al relato cristiano sobre la vida después de la muerte «la súplica de un cobarde». El ángel de la guarda de Gerontius lo consuela, ofreciéndole palabras tranquilizadoras contra los gritos de los demonios.
El poema pone de manifiesto la tensión de la vida en este lado de la eternidad. Como dice San Pablo, «ahora vemos como en un espejo, de manera oscura» (1 Cor 13, 12). Ahora no vemos todas las cosas con claridad. Pero las veremos.
Esta es la enseñanza cristiana. En la vida venidera, en la vida de la hueste celestial, nos regocijaremos al ver a Dios cara a cara. Nuestra visión será completa.
Sin embargo, para estar preparados para tal visión, nuestras almas deben ser purificadas. Esta es la enseñanza católica del purgatorio. Para estar preparados, los efectos persistentes de nuestros pecados deben ser lavados. El Catecismo lo expresa así:
«Todos los que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero aún imperfectamente purificados, tienen asegurada la salvación eterna; pero después de la muerte pasan por una purificación, para alcanzar la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo»
Aunque algunos han especulado que la acción purificadora del purgatorio será como una purificación por el fuego, Newman prefería la imagen del bautismo, es decir, la del lavado.
En las últimas estrofas del poema, Gerontius llega a la orilla de un lago, que es la visión que Newman tiene del purgatorio. El ángel de la guarda de Gerontius le dice:
«Suave y gentilmente, alma querida y rescatada,
ahora te envuelvo en mis amorosos brazos,
y, sobre las aguas penales, mientras fluyen,
te sostengo, te bajo y te abrazo».
Para las almas del purgatorio, este es un momento de esperanza. Esperan ansiosas la mañana, cuando, lavadas de las manchas del pecado, serán acogidas en el cielo. Su canto está marcado por la confianza en la misericordia de Dios y el anhelo de entrar en «las cortes de la luz». Una vez más, el ángel de la guarda le asegura a Gerontius:
«Los ángeles, a quienes se les ha encomendado la tarea,
te cuidarán, te nutrirán y te arrullarán mientras yaces;
y las misas en la tierra y las oraciones en el cielo
te ayudarán ante el trono del Altísimo».
¡Gerontius no está solo! La comunión de los cristianos en su peregrinación terrenal y las oraciones de los santos en el cielo lo sostienen, mientras es lavado y preparado para atravesar la puerta del cielo.
Cambiando nuestro dolor ahora
New Africa | Shutterstock
Aunque esta charla pueda parecer una locura para algunos, es el corazón de la sabiduría cristiana. Con su sufrimiento y muerte, Jesús ha cumplido la obra de nuestra redención. La gloria de la cruz es que, aquí y ahora, y en la vida venidera, todo dolor y tristeza pueden transformarse. Seremos sanados al conformarnos a la cruz de Jesús.
Los cristianos no nos afligimos como los demás. Llenos de la esperanza que nos ofrece la sabiduría, esperamos con ilusión el día en que Cristo resucite a nuestros seres queridos que han fallecido. Que esta esperanza anime nuestras oraciones por los difuntos y nos ayude a vivir aquí y ahora para lo que está por venir.
«No queremos que ignoréis, hermanos y hermanas,
lo que ocurre con los que han fallecido,
para que no os entristezcáis como los demás, que no tienen esperanza.
Porque si creemos que Jesús murió y resucitó,
así también Dios, por medio de Jesús,
traerá consigo a los que han fallecido».