Sep 6, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Informes Técnicos, Vitivinicultura
Entre la caída global del consumo de vino y severos problemas de competitividad interna, Argentina enfrenta el reto estratégico de redefinir sus mercados clave para reconquistar el valor y la presencia de sus etiquetas emblemáticas.
Buenos Aires domingo 6 septiembre (PR/26)– La industria vitivinícola de Mendoza atraviesa un escenario sumamente complejo. En el primer semestre de 2026, la provincia exportó un 36% menos de vino varietal fraccionado en comparación con los registros históricos alcanzados en 2010.
A esta fuerte traba en las cantidades vendidas se le suma que el precio real obtenido cayó un 7% respecto a ese mismo año, impactando de forma directa en los ingresos globales de las bodegas exportadoras.
La reciente recuperación en los despachos aporta ciertos matices a la foto actual: en el primer semestre de 2026, los despachos externos aumentaron 14% en volumen, pero solo crecieron un 3% en valor total.Esto ocurre porque el incremento se sostuvo principalmente en la tracción del vino a granel, cuyo precio medio resultó casi un 10% más bajo, confirmando el freno persistente en los fraccionados.
Un mercado internacional que achica sus compras
Mirar hacia afuera permite comprender la primera gran hipótesis del fenómeno. El consumo global de vino atraviesa un proceso de retroceso continuo: entre 2017 y 2025 cayó un 15% a nivel planetario.
En números concretos, la demanda mundial pasó de unos 244 a 208 millones de hectolitros. Un dato llamativo de esta dinámica es la drástica caída en China; al aislar ese país, el desplome global se matiza al 10%.

Asimismo, las importaciones globales también sienten el golpe de la retracción. Aunque el comercio internacional se duplicó en las últimas décadas superando los 100 millones de hectolitros, la tendencia de los últimos tres años marca contracción.
Retroceso relativo en las góndolas del mundo
Sin embargo, el problema nacional no obedece únicamente al entorno externo. La participación de Argentina en los despachos globales sufrió una pronunciada caída, pasando de un máximo del 4,7% en 2008 a solo 2,1% en 2025.
El comportamiento en sus dos destinos principales deja ver claramente la paradoja. En Estados Unidos —mercado que absorbe el 24% de las ventas argentinas— la cuota nacional retrocedió del 8,2% histórico al 3,7% en 2026.

Por su parte, Brasil representa un destino fuertemente expansivo que pasó de importar USD 44 millones a cerca de USD 299 millones. Allí Argentina perdió terreno relativo, pasando del 26% al 19% actual.
Estrategias comerciales y costos más allá del dólar
La competitividad cambiaria influye fuertemente pero no explica la totalidad del problema. Aunque el dólar real oficial en torno a $1.537 otorga mayor oxígeno que en periodos de atraso, no alcanza la ventaja post 2002.
Los elevados costos internos y la logística condicionan las márgenes. Además, la demanda global se desplaza hacia blancos, rosados, vinos frescos, de menor graduación alcohólica y nuevos formatos packaging.
Adaptarse rápido a estas preferencias requiere una renovada estrategia comercial que permita sostener la presencia en EE.UU. y recuperar aceleradamente cuota en el prometedor mercado brasileño.
El mapa de acción para la industria vitivinícola
En síntesis, recuperar exportaciones supone un trabajo doble: sortear una demanda global menos dinámica y reconquistar el valor por litro en las góndolas. Brasil emerge como prioridad comercial directa.
En la plaza estadounidense, la premisa pasa por defender y sostener la cuota alcanzada. Por último, las bodegas deberán accionar sobre la logística, la eficiencia interna y la innovación tecnológica de productos.
Primicias Rurales
Fuente: IERAL
Ago 31, 2026 | Actualidad, Clima y Cambio Climático, Vitivinicultura
Reconocido por sus profundos estudios sobre el terroir y la vitivinicultura, el especialista analizó el colosal fenómeno en el Himalaya, el misterio sobre si fue un GLOF y los impactantes antecedentes de crecidas extraordinarias que afectaron a la provincia de Mendoza.
Buenos Aires, lunes 31 agosto (PR/26)– Las imágenes que recorrieron el mundo parecen sacadas directamente de una película de ficción. Una montaña entera desplomándose, toneladas de roca y hielo descendiendo a una velocidad brutal, ríos convertidos en una densa masa de agua, barro y piedras gigantes, y comunidades enteras enfrentadas en cuestión de minutos a una fuerza natural imposible de detener. Eso fue exactamente lo que ocurrió recientemente en Nepal.
Para Guillermo Corona, geofísico y uno de los especialistas más reconocidos en el estudio de los suelos y los territorios vitivinícolas argentinos, la magnitud de este fenómeno resulta sencillamente extraordinaria. No se trató de una simple corriente ni de un fenómeno de rutina, sino de un evento de proporciones colosales que rompe con cualquier esquema previsto.
No se sabe si fue un GLOF (por sus siglas en inglés, Glacial Lake Outburst Flood) una Inundación por Desborde de Lago Glaciar. Ocurre cuando una represa natural que contiene un lago formado por el derretimiento de un glaciar falla y libera repentinamente una enorme cantidad de agua.

“No fue una crecida más. La magnitud ha sido sinceramente increíble. Yo les decía a unos amigos: esto tiene magnitudes bíblicas”, resumió Guillermo Corona durante una entrevista concedida al programa Agro Recargado, donde detalló el impacto y los alcances técnicos de semejante avalancha.
Un especialista de la tierra y del terroir
Guillermo Corona es un nombre ampliamente conocido y respetado entre quienes trabajan día a día con viñedos, terroirs y suelos. De profesión geofísico, se formó en las aulas del prestigioso Liceo Agrícola y Enológico y durante años volcó sus conocimientos técnicos trabajando activamente en la industria del petróleo.

Su reconocido proyecto Geografía del Vino, que comenzó como un canal de divulgación y terminó consolidándose como un libro clave, lo transformó en una referencia ineludible. Gracias a su trabajo, la vitivinicultura argentina comenzó a comprender con mayor rigor que debajo de una planta de vid hay mucho más que simple tierra.

Corona recorrió y continúa recorriendo miles de kilómetros a lo largo de las regiones productivas, realizando miles de estudios de suelos y exhaustivas calicatas. Todo ese bagaje técnico quedó plasmado en obras como Geografía del Vino y su posterior entrega Raíces del Vino, donde propone una mirada integral sobre los principales terruños argentinos y el fenómeno del Himalaya.

Nepal y el Tibet (China)
El desastre geofísico ocurrido en la frontera entre Nepal y el Tíbet (China) fue el colapso masivo de un glaciar en el Him[
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🏔️ ¿Qué pasó y qué lo causó?
Durante la mañana de la catástrofe, una enorme sección de un glaciar situada a unos 5.200 metros de altura en el macizo de Langtang Lirung se desprendió.
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- El detonante físico: El desplome inicial de hielo y roca generó un fuerte impacto elástico contra la corteza terrestre. Esto produjo ondas sísmicas equivalentes a un temblor de magnitud 5,2 registrado globalmente, aclarando que no se trató de un terremoto tectónico convencional, sino de la propia fuerza del colapso.
- Efecto multiplicador: La fricción del descenso derritió instantáneamente toneladas de hielo. La mezcla violenta de agua, lodo, bloques de hielo y rocas se precipitó hacia el cauce del río Lende Khola.
- La barrera y ruptura: Este flujo creó una presa natural temporal que bloqueó el cauce; al ceder la obstrucción por la enorme presión acumulada, liberó una riada destructiva. Los niveles de agua en los ríos Trishuli y Bhote Koshi aumentaron de golpe hasta 9 metros en menos de 30 minutos.
📉 Víctimas y Afectados
Las cifras oficiales continúan en aumento debido a la dificultad de las labores de búsqueda en el barro solidificado. El balance reportado por las autoridades locales y agencias internacionales detalla:
Fallecidos confirmados: Las autoridades de rescate de Nepal ya registran entre 768 y 788 muertos en su territorio, sumados a las víctimas confirmadas en el lado de Tíbet.
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- Desaparecidos: Más de 2.500 a 3.000 personas siguen desaparecidas en total.
- Turistas y peregrinos: Entre los desaparecidos y afectados se encuentran cientos de turistas extranjeros y devotos hindúes y budistas que realizaban la peregrinación hacia el sitio sagrado de Kailash Mansarovar.
- Población en riesgo: La Federación Internacional de la Cruz Roja estima que al menos 93.000 personas han resultado damnificadas directas por el torrente.
🏚️ Consecuencias Materiales y Ambientales
- Infraestructura fronteriza arrasada: El puesto fronterizo principal de Gyirong (un complejo aduanero clave entre China y Nepal) fue completamente borrado del mapa junto con múltiples asentamientos residenciales de la zona.
- Aislamiento vial: El alud destruyó por completo al menos 19 puentes y más de 40 kilómetros de carreteras, interrumpiendo el transporte de mercancías y provisiones.
- Proyectos hidroeléctricos colapsados: Plantas y represas en construcción a lo largo de los valles del río sufrieron destrozos severos. En el proyecto Upper Trishuli, el ejército nepalí tuvo que ejecutar misiones críticas para rescatar a cientos de obreros atrapados en un túnel anegado.
- Crisis educativa y sanitaria: Al menos 18 escuelas quedaron completamente destruidas y docenas más en las orillas permanecen bajo alto riesgo, comprometiendo la educación de 10.000 niños. Tres centros de salud locales quedaron inservibles.
- Peligro secundario inminente: El deslizamiento ha creado dos lagos de barrera artificiales inestables en la frontera. El gobierno de China mantiene una alerta máxima por un riesgo inminente de desbordamiento de estos embalses inestables que contienen millones de metros cúbicos de agua, lo que podría desatar una segunda oleada de inundaciones catastróficas río abajo.
Primicias Rurales
Fuente: alterrados.com / IA
Ago 21, 2026 | Actualidad, Aventura y Turismo, Vitivinicultura
El tradicional certamen federal congrega muestras de todo el territorio nacional bajo el lema «Donde los valles se encuentran», destacando la labor de los enólogos.
Por Lara Carrascosa
San Juan, viernes 21 agosto (PR/26) — Cata San Juan cumple 38 años y logra que todo el país se encuentre en una copa. Cata San Juan se consolida como el único concurso de vinos con alcance nacional del país «Donde los valles se encuentran».
El Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan nació en 1988 para ponerle nombre y cara al enólogo que trabaja detrás de cada botella, y hoy es el único de vinos de alcance verdaderamente nacional.
Con la 38ª edición, que este año recibe muestras de Salta, Jujuy, Entre Ríos, Chubut y La Rioja además de las tradicionales cuyanas, el Centro de Enólogos de San Juan eligió un lema que resume el espíritu del certamen: «Donde los valles se encuentran».
Las fotos viejas del concurso cuentan una historia que las botellas actuales ya no dejan ver. En los primeros años de Cata San Juan, la mayoría de las muestras llegaba en damajuanas de cuatro y cinco litros o en tetrabrik. Ese paisaje desapareció por completo: hoy el 100% de lo que se presenta son vinos varietales, bivarietales, trivarietales y blends en botella de 750 mililitros.
«La evolución ha sido increíble, como fue pasando todo a otro tipo de envase», resume Mauro Domenech, presidente del Centro de Enólogos de San Juan y una de las voces detrás de la organización del certamen.
Parte de las muestras recibidas en una edición anterior del Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan, antes de ingresar a la etapa de cata a ciegas.
Un concurso pensado para el que hace el vino, no para el que lo firma
El propósito con el que un grupo de colegas armó el concurso en 1988 sigue intacto casi cuatro décadas después. La idea, explica Domenech, era resaltar a la figura del enólogo: al técnico que durante tres o cuatro meses de cosecha prácticamente vive en la bodega, mientras la visibilidad pública suele quedar del lado del dueño o de la marca.
Con los años el certamen fue sumando el reconocimiento a las empresas y a la calidad de los vinos, pero la matriz original —poner en valor al profesional que está detrás de cada etiqueta— nunca se perdió.
«Se sigue teniendo en cuenta que es reconocer al técnico que lo hace», insiste el enólogo, y agrega que ese reconocimiento también tiene un correlato económico: un colega, dice, hoy puede cobrar en base a su experiencia y a la calidad del producto que elabora.
Un concurso que se sostuvo incluso en pandemia
De las 38 ediciones, ninguna quedó tan grabada en la memoria de la organización como la de 2020. Con los protocolos de aislamiento vigentes, los degustadores llegaban y encontraban las copas ya servidas sobre la mesa, cada una con la distancia correspondiente: se sentaban, puntuaban los vinos que tenían asignados y se retiraban antes de que ingresara la siguiente tanda. La limitación de temperatura obligaba a evaluar no más de cinco vinos por jornada, muy por debajo de lo que se cata hoy en una noche normalizada.
«Es un orgullo haberlo sostenido en esa época», reconoce Domenech sobre una racha que hizo de Cata San Juan el único concurso nacional de vinos que se mantuvo, sin interrupciones, durante 38 años.
Cinco valles y un mismo vino con distintas personalidades
El lema de esta edición, «Donde los valles se encuentran», tiene un origen doble. Por un lado, busca poner en primer plano a los valles sanjuaninos que ganaron protagonismo en los últimos años —Pedernal, Calingasta y el histórico Valle de Tulum, todavía el más extenso de la provincia— y la manera en que un mismo varietal, un Malbec o un Syrah, cambia de vista, aroma y gusto según el valle donde creció la uva. Por otro, describe lo que ya es una realidad del propio concurso: llegan muestras de todos los valles vitivinícolas del país, agrupados en cinco grandes regiones (Norte, Litoral, Atlántico, Patagonia y Cuyo).
«Es un concurso donde los valles de San Juan y los valles del país se encuentran», sintetiza el enólogo.
De concurso local a certamen federal
El salto de un concurso de eje cuyano a uno con alcance nacional no fue un hecho aislado sino el resultado de años de trabajo de las instituciones organizadoras, potenciado por las redes sociales y el boca en boca dentro de la industria. Este año ya confirmaron presencia bodegas y elaboradores de Salta, Jujuy, Entre Ríos, Chubut y La Rioja, provincias que en muchos casos recién están incursionando en la actividad vitivinícola.
El certamen está organizado por el Consejo Profesional de Enólogos (CPE) y el Centro de Enólogos de San Juan, con el respaldo del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación del Gobierno de San Juan.
La edición 2025 había reunido alrededor de 400 muestras y 90 bodegas de todo el país. Para 2026, la organización apunta a igualar o superar ese número: la recepción de muestras está abierta hasta el 28 de agosto, en septiembre se desarrollan la degustación y la puntuación, y la ceremonia de premiación se realizaría en la primera semana de octubre, aunque todavía sin fecha confirmada.
La ciencia detrás de la copa a ciegas
La cata a ciegas se garantiza con un sistema propio: apenas se inscribe una muestra a través del formulario online, el programa le asigna automáticamente un código alfanumérico. La botella física llega envuelta en papel madera, totalmente anónima, y el jurado degustador solo ve ese código. El panel está integrado principalmente por enólogos, aunque también participan periodistas, ingenieros agrónomos y sommeliers que puedan acreditar trayectoria y formación en el sector.
Los criterios técnicos siguen el orden clásico de la cata —olfato, vista y gusto— y el proceso ya fue auditado por un veedor de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), que pasó cerca de un mes controlando cada etapa. «Nos dio una devolución donde nos dijo que realmente la cata cumplía con todos los ítems de un concurso internacional», cuenta Doménech.
Cada muestra se puntúa a mano, copa por copa, siguiendo el orden vista, olfato y gusto.
Plata, oro y gran oro: cómo se reparten las medallas
El sistema de puntuación digital define tres categorías: medalla de plata para los vinos que obtienen entre 86 y 90 puntos, medalla de oro entre 91 y 94, y gran oro a partir de los 95 puntos. En las últimas ediciones, San Juan viene sumando varios gran oro, algo que Doménech atribuye tanto a la calidad de la materia prima como a la inversión de las bodegas locales en tecnología y maquinaria de última generación.
«Tenemos excelentes Malbec, muy buenos Syrah, muy buenos Viognier y Chardonnay», enumera sobre los varietales que, sostiene, ubican a San Juan a la par de Mendoza, la provincia que históricamente lidera la escena del Malbec argentino.
Un brindis con proyección de exportación
El reconocimiento que otorga el concurso no queda solo puertas adentro de la industria. Según Doménech, las medallas ayudan a instalar los vinos sanjuaninos en el mercado interno —ya presentes en todas las provincias— y a sostener la proyección internacional del sector, en un contexto de caída global en el consumo de bebidas alcohólicas. Para esta 38ª edición, dice, la expectativa pasa por algo simple: que se premie la calidad y el esfuerzo detrás de cada varietal argentino.
Fuente: Diario de Cuyo
Primicias Rurales
Ago 19, 2026 | Aventura y Turismo, Vitivinicultura
Un viaje de apenas 170 kilómetros conecta bodegas centenarias, casas de entramado de madera y algunos de los pueblos más fotografiados de Francia. La versión corta, de unos 45 kilómetros con base en Colmar, alcanza para enamorarse del paisaje alsaciano.
Buenos Aires, miércoles 19 agosto (PR/26)–Hay rutas que se recorren con el acelerador a fondo y otras que piden justo lo contrario: bajar la velocidad y dejarse sorprender. La Ruta del Vino de Alsacia, en el noreste de Francia, pertenece claramente al segundo grupo. Son más de 170 kilómetros entre Marlenheim y Thann, al pie de los montes Vosgos.
El camino atraviesa 119 localidades vitivinícolas y 51 grandes viñedos, los llamados grand crus. Pero lo que de verdad detiene el auto en cada esquina son los pueblos: postales vivas que parecen sacadas de un cuento de hadas.
Un camino con más de siete décadas de historia
Esta ruta fue inaugurada en 1953 y es una de las más antiguas de Francia. Recorrerla entera exige varios días de viaje, pero existe una versión concentrada, mucho más accesible para una escapada corta.

Plaza principal en Eguisheim, Alsacia, con una estatua del Papa León IX
Con base en Colmar, se puede armar un circuito de unos 45 kilómetros que pasa por Eguisheim, Kaysersberg, Riquewihr, Ribeauvillé y Bergheim. Las distancias entre pueblos casi nunca superan los 15 kilómetros.
El verdadero desafío no es logístico, sino emocional: cada pueblo compite con el anterior en belleza, y las ganas de quedarse más tiempo del previsto aparecen apenas se pisa el primero de ellos.
Pueblos que parecen sacados de un cuento
La primera parada, a solo siete kilómetros de Colmar, es Eguisheim, cuyas calles forman círculos concéntricos alrededor de un antiguo castillo. Integra la prestigiosa lista de Los Pueblos Más Bonitos de Francia.
A veinte minutos aparece Kaysersberg, elegido pueblo favorito de los franceses en 2017. Su puente fortificado de 1514, las casas de entramado de madera y las ruinas del castillo justifican de sobra la parada.

Vista aérea de Kaysersberg, localidad con castillo y viñedos en Alsacia
Después llega Riquewihr, con murallas, torres y un casco medieval extraordinariamente conservado. Cinco kilómetros más adelante espera Ribeauvillé, dominado por tres castillos, y a poca distancia, Bergheim, rodeado de murallas y elegido pueblo favorito de Francia en 2022.
Bodegas que atesoran siglos de tradición
En Eguisheim puede visitarse Wolfberger, una bodega histórica con toneles centenarios. Cerca de Kaysersberg funciona Domaine Weinbach, fundada en 1612 por monjes capuchinos y considerada uno de los nombres emblemáticos del vino regional.

Viñedos y villa de Riquewihr en Alsacia
En pleno centro de Riquewihr está Famille Hugel, viticultores desde 1639, cuyas bodegas conservan un tonel de 1715 todavía en uso. Y en Ribeauvillé, con reserva previa, se puede conocer Maison Trimbach, fundada en 1626.
Cuándo ir y qué tener en cuenta
El mínimo razonable para hacer esta ruta son dos días, aunque tres permiten sumar Colmar, Hunawihr o alguna caminata entre viñedos sin apuro.
La primavera y el inicio del otoño ofrecen el mejor clima y paisaje. En diciembre llegan los mercados navideños, pero también las mayores aglomeraciones del año.

Calle del General de Gaulle en el pueblo medieval de Riquewihr, uno de los más bonitos de Francia
Para las catas conviene reservar con anticipación, sobre todo en las bodegas más pequeñas, y dejar siempre a una persona sobria al volante. Al fin y al cabo, el riesling, el gewürztraminer, el pinot gris y el crémant saben bastante mejor sin apuro.
Primicias Rurales
Fuente: El Debate
Ago 12, 2026 | Vitivinicultura
Aunque no es la cepa más cultivada en la región, esta delicada variedad tinta logró descifrar el verdadero espíritu del suelo patagónico.
Buenos Aires, mércoles 12 agosto (PR/26)–Hablar de la vitivinicultura neuquina implica descubrir cómo una pequeña uva transformó para siempre la mirada sobre una región entera.
A finales de los años 90, cuando Julio Viola impulsó los primeros viñedos en San Patricio del Chañar, no existían garantías de éxito en una meseta desértica.
Como recordaba el enólogo Marcelo Miras, en aquellos inicios pioneros todo estaba por aprender sobre el clima, el riego y el suelo de la Patagonia.
La magia de interpretar el suelo y la naturaleza
Pronto descubrieron que los vientos constantes aseguraban la sanidad del viñedo, mientras que la amplitud térmica permitía alcanzar una maduración perfecta.
El Pinot Noir demostró una sensibilidad única: cada pequeña variación de terreno o temperatura cambiaba por completo su perfil y carácter.

Fue así como los especialistas entendieron que Neuquén no era una sola región, sino un fascinante mosaico de microclimas y sensaciones.
El arte enológico de acompañar sin disfrazar
Esta cepa obligó a cambiar la filosofía de trabajo de referentes como Leonardo Puppato, focalizado en cuidar la fruta desde el viñedo.
Por su parte, enólogos como Lucas Quiroga y Nicolás Navío coinciden en intervenir lo mínimo para respetar la verdadera identidad del terruño.

Referentes del vino neuquino
El desafío no era solo elaborar un gran vino, sino lograr que la botella relatara la historia viva del lugar donde nació.
Nuevos horizontes entre ríos, mesetas y cordillera
El éxito inicial impulsó nuevos proyectos a lo largo de los ríos Neuquén y Limay, abarcando áreas como Senillosa y La Confluencia.
En la histórica zona de Cinco Esquinas, emprendimientos familiares como Mabellini Wines renuevan la tradición de la mano de la enóloga Valeria López.

Sus recientes exportaciones a Francia confirman que los vinos neuquinos despiertan fascinación en la mismísima cuna mundial del Pinot Noir.
Incluso en rincones áridos como Cutral Co y Plaza Huincul, el proyecto Viñedos del Viento demostró que el agua de perforación logra milagros.

Finalmente, en los valles precordilleranos de Junín y San Martín de los Andes, productores heroicos desafían las heladas nocturnas sin luz de red.
Allí, entre montañas y ríos helados, el Pinot Noir patagónico reafirma su lugar como el verdadero emblema del vino provincial.
Primicias Rurales
Fuente: www.rionegro.com.ar
Ago 9, 2026 | Vitivinicultura
Agosto es el mes del Bonarda, la cepa que conquista paladares, redefine el consumo, suma frescura, cautiva nuevas generaciones, ofrece gran versatilidad, destaca por su ADN francés, brilla en Argentina.
Mendoza, domingo 9 agosto (PR/26) — A partir de estudios sobre tendencias y hábitos de consumo encargados por el Fondo Vitivinícola a la consultora Worldpanel by Numerator, y de informes de IWSR (International Wine and Spirits Research), una de las principales consultoras de la industria mundial de bebidas, es posible identificar cambios en las preferencias de los consumidores.
El contexto económico, la búsqueda de experiencias diferentes y la llegada de las nuevas generaciones están redefiniendo lo que esperan las personas de una copa de vino.
En ese escenario, algunas variedades parecen tener una ventaja natural. En esta nota te contamos por qué el Bonarda marca muchos de los casilleros de las tendencias que hoy ganan terreno.
La experiencia como prioridad
La Generación Z introdujo como pocas el concepto de autocuidado y moderación en el consumo de bebidas con alcohol. Según IWSR, más que dejar de beber, esta generación consume de manera más selectiva, priorizando el equilibrio, la experimentación y las experiencias por encima de la cantidad. También está redefiniendo cuándo, dónde y por qué consumir vino.

En ese contexto, el Bonarda ofrece una propuesta diferente. Si bien es la tercera variedad tinta más cultivada de la Argentina, todavía no forma parte del «mainstream», lo que lo convierte en una excelente alternativa para consumidores que disfrutan descubrir nuevas etiquetas y variedades. Su perfil frutado, fresco y de taninos amables lo hace especialmente atractivo para quienes buscan vinos fáciles de disfrutar, sin resignar personalidad.
Nuevas ocasiones de consumo
Durante mucho tiempo el vino fue sometido a una sofisticación que lo alejó de los nuevos consumidores. Hoy las ocasiones de consumo no se limitan a la mesa: encuentros informales, picadas, after office, recitales o reuniones con amigos. Los consumidores buscan vinos versátiles, capaces de adaptarse a distintos momentos.
En este escenario, el Bonarda se destaca por su frescura, su perfil frutado y su gran versatilidad gastronómica. Acompaña con naturalidad desde pizzas, hamburguesas y empanadas hasta carnes, pastas, tablas de quesos y postres, lo que le permite responder a una amplia variedad de ocasiones de consumo.
Un gran vino sin gastar de más

El contexto económico sigue condicionando las decisiones de compra. La pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre llevan a los consumidores a evaluar con mayor detenimiento cada gasto y a privilegiar productos que ofrezcan una buena relación entre calidad y precio.
Aquí el Bonarda tiene una ventaja competitiva.
Históricamente fue una variedad utilizada para vinos de corte debido a su alta productividad. Sin embargo, el trabajo realizado durante las últimas décadas por enólogos, agrónomos y bodegas permitió descubrir todo su potencial como varietal. Hoy conviven en el mercado excelentes Bonardas de consumo cotidiano junto a etiquetas de alta gama, ofreciendo alternativas para prácticamente todos los presupuestos.
Cuando el formato también importa
Los formatos individuales continúan ganando terreno porque responden a nuevas formas de consumo: son accesibles, prácticos y favorecen la idea de pequeñas recompensas o encuentros espontáneos.
Además, permiten acercar el vino a consumidores que buscan experiencias más flexibles y descontracturadas. En este contexto, el Bonarda también comienza a explorar nuevos caminos.


Un ejemplo es el blend Malbec-Bonarda en lata de Tintillo, de Bodega Santa Julia, que acerca la variedad a formatos más informales y acordes a las nuevas ocasiones de consumo.
El valor de lo sustentable
La sustentabilidad ocupa un lugar cada vez más importante en las decisiones de compra. Aunque en Argentina todavía no es un factor determinante para la mayoría de los consumidores, sí representa un atributo cada vez más valorado, especialmente entre los segmentos más jóvenes. El Bonarda también acompaña esta tendencia. Bodegas como Familia Cecchin, Alto Las Hormigas o Tilimuqui de La Riojana, entre otras, elaboran versiones orgánicas que responden a una demanda creciente por productos con menor impacto ambiental y una producción más consciente.
El auge de los vinos naturales también encuentra su expresión en el Bonarda. Propuestas como Hálito Pet Nat Bonarda y Nat Cool Smileline Bonarda, de Manos Negras, muestran la versatilidad de la variedad para adaptarse a estilos de elaboración que hoy despiertan un creciente interés entre los consumidores.
Más frescura y menos alcohol
Los cambios en las preferencias de consumo también impulsan una búsqueda de bebidas más livianas y refrescantes. El estudio realizado por Worldpanel by Numerator para el Fondo Vitivinícola, que se presentó en El Futuro del Vino Argentino 2025, reveló que 4 millones de hogares argentinos son potenciales compradores de vinos de baja graduación alcohólica o sin alcohol. Además, el 35% de los consumidores afirma tomar vino con hielo y el 31% elegiría opciones más frescas durante el verano.
Estos datos muestran que el vino puede convivir con nuevas formas de consumo e incluso integrarse al universo de los aperitivos y los cócteles. Es ahí donde el Bonarda también ofrece interesantes posibilidades gracias a su perfil frutado y a diversas innovaciones.}
Perro Callejero Blanc de Bonarda de Mosquita Muerta Wines, elaborado a partir de uvas tintas y sin paso por madera, el cocktail de vino Emilia Rosé Syrah-Bonarda de Nieto Senetiner o el espumante Mairena Bonarda Rosé Brut Nature de Familia Blanco, son algunos ejemplos que muestran cómo la variedad también puede adaptarse a estas nuevas tendencias.
El valor de tener una historia para contar
Las tendencias vinculadas a la identidad, el origen y la autenticidad siguen ganando protagonismo entre los consumidores. Cada vez más personas quieren conocer la historia detrás de los productos que consumen y valoran aquellas variedades que expresan una identidad propia.
La historia del Bonarda es un buen ejemplo. Durante décadas se creyó que la Bonarda argentina era la misma variedad que la Bonarda Piemontesa italiana.
Sin embargo, esa historia cambió en 2009 cuando una investigación de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, basada en análisis de ADN y que confirmó las observaciones realizadas años antes por el ingeniero agrónomo Alberto Alcalde, reveló que las plantas cultivadas en el país corresponden en realidad a la variedad francesa Corbeau (Douce Noir).
El INV adoptó oficialmente esa identificación aunque decidió conservar el nombre Bonarda, que ya había echado raíces en la vitivinicultura argentina y hoy forma parte de su identidad. Más que una curiosidad histórica, este recorrido convirtió al Bonarda en una variedad con una fuerte impronta local, estrechamente ligada a la evolución del vino argentino.
Las tendencias cambian, pero algunas variedades parecen estar especialmente preparadas para responder a los nuevos desafíos del mercado. Con su perfil frutado, versátil, accesible y en constante evolución, el Bonarda demuestra que todavía tiene mucho por decir y gran potencial para conquistar nuevos consumidores.
Datos curiosos sobre el Bonarda
Herencia europea, presente 100% argentino: La Bonarda argentina desciende de la uva francesa Corbeau Noir. Los inmigrantes piamonteses la bautizaron “Bonarda” por su parecido con otras uvas italianas. Llegó a la Argentina a fines del 1800 y hoy es una bandera nacional.
Es la 3ª uva tinta más cultivada de Argentina: después del Malbec y la Criolla, la Bonarda se extiende con más de 18.000 hectáreas cultivadas principalmente en Mendoza, San Juan y La Rioja.
Ni muy muy, ni tan tan: Tiene más acidez que el Malbec y taninos más suaves que el Cabernet. Esta combinación lo vuelve un tinto fresco, frutado y fácil de tomar.
Versátil y auténtico: Tinto de crianza, tinto joven, rosado e incluso elaborado como vino blanco, hay un Bonarda para cada ocasión, para todos los gustos y diferentes bolsillos. ¿Pescados, pizzas, pastas o quesos? ¿Hamburguesas, empanadas, postres? Sí a todo. ¿Qué esperas para descorchar un Bonarda?
Fuente: Redacción InfoMendoza
Primicias Rurales