Monseñor Nelson Cardona Ramírez convoca a una gran jornada de oración e invita a mantener la esperanza mientras se intensifica la búsqueda de desaparecidos y comienza la reconstrucción.
Buenos Aires, domingo 16 agosto (PR/26)–Tras la furia desatada por la naturaleza, Colombia enfrenta uno de sus momentos más oscuros. Un devastador sísmico deja ya más de 260 personas fallecidas y 450 desaparecidos, movilizando a los equipos de rescate en una desesperada carrera contra el reloj.
En medio del dolor, la voz de Monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira, resuena con consuelo y fortaleza. El prelado asegura que el Señor jamás abandona a su pueblo y que la solidaridad internacional será el motor clave para levantarse de las ruinas.
Las autoridades eclesiásticas han convocado a toda la nación a una intensa Jornada de Oración por Colombia este domingo 16 de agosto. Es un llamado urgente a la fe y al apoyo mutuo para acompañar el sufrimiento de cientos de familias golpeadas.
Devastación en la diócesis y horas cruciales de rescate
El impacto en Pereira ha sido catastrófico, cobrando la vida de unas 100 personas solo en la ciudad. La infraestructura eclesiástica colapsó gravemente: 12 parroquias enfrentan daños severos y al menos 60 presentan graves averías en la región.
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Sedes emblemáticas como la curia diocesana, el seminario mayor y el banco de alimentos sufrieron derrumbes o están en alto riesgo de colapso, obligando a reestructurar la ayuda humanitaria de emergencia de manera improvisada.
Cumplidas las primeras 72 horas del terremoto, la prioridad absoluta sigue siendo encontrar sobrevivientes. Se ha prohibido la circulación de vehículos particulares para facilitar el trabajo de los socorristas bajo los escombros.
Una Iglesia volcada a las calles y al auxilio de la fe
Imposibilitados de usar los templos, los sacerdotes han llevado la esperanza a espacios abiertos. Las misas y oraciones se celebran hoy en parques públicos y centros deportivos transformados en clínicas improvisadas.
El propio obispo relató cómo debió evacuar su residencia y salir al Parque Bolívar para brindar consuelo a los afectados. Desde entonces, recorre incansablemente las calles para transmitir calma, serenidad y cercanía pastoral.
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La necesidad de insumos básicos es crítica para quienes perdieron todo. Se requiere con urgencia colchones, cobijas, tiendas de campaña, agua y alimentos no perecederos para resguardar a las familias que pernoctan a la intemperie.
Esperanza activa hacia la reconstrucción social y spiritual
Finalizada la etapa crítica de salvamento, comenzará un complejo proceso de evaluación técnica para determinar qué edificaciones deberán ser demolidas por riesgo inhabitable, dando paso a la segunda fase: la reconstrucción de la ciudad.
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Monseñor Cardona reafirma que este pueblo ya ha superado pruebas difíciles en el pasado gracias a su inquebrantable fe. Con el apoyo de toda Colombia, la fortaleza del Señor permitirá sanar las profundas heridas psicológicas y espirituales.

















