La demanda de insumos en el campo argentino sigue completamente paralizada por los altos costos. Frente a la mala relación de precios, muchos agricultores prevén ‘rascar’ los nutrientes del terreno mientras los mercados globales muestran una marcada brecha geográfica.

 

Buenos Aires martes 1 septiembre (PR/26)– La demanda argentina de insumos agrícolas sigue sin arrancar al ritmo que marca el calendario habitual de siembra. La campaña de maíz todavía no genera negocios de magnitud, mientras que la refertilización de trigo y cebada resulta insuficiente para sostener un ritmo de ventas continuo en el mercado local.

Las desfavorables relaciones de precios de los fertilizantes fosfatados representan la principal preocupación de todo el sector agropecuario. Al igual que ocurrió con la cosecha fina, los productores no convalidan los valores actuales debido a los ajustados márgenes que dejan los altos costos de producción.

 

 

En cuanto a las cotizaciones locales, la semana pasada volvió a cerrar sin grandes cambios en las pizarras. La urea en el mercado mayorista osciló entre los 555 y 570 u$s/tonelada, mientras que el fosfato monoamónico y diamónico (MAP y DAP) cotizó entre 990 y 1025 u$s/tonelada al granel.

 

Comportamiento dispar en la importación de insumos

 

Las relaciones insumo/producto exhiben un escenario sumamente contradictorio. La urea se mantiene relativamente barata al medirse en valor cereal, mientras que los productos fosfatados continúan en niveles extremadamente caros para la rentabilidad del agricultor.

El segmento de importación de nitrogenados consolidó su firmeza con la urea granular CFR Argentina sosteniéndose en 460-470 u$s/tonelada. De esta manera, se mantiene una prima de unos 20 u$s/tonelada por sobre los valores registrados en el mercado de Brasil.

 

 

Aunque la demanda de reposición sigue activa frente a la ventana de siembra, los importadores evitan aceptar las ofertas más agresivas de origen chino. Por su parte, el valor de importación del MAP y DAP en Argentina se congeló en 880-900 u$s/tonelada en un mercado paralizado.

Los datos aduaneros revelan que en los primeros siete meses de 2026 las importaciones de urea alcanzaron 322.600 toneladas, marcando un derrumbe del 39% respecto a 2025 y ubicándose muy lejos del promedio de 509.000 toneladas del quinquenio anterior.

El desplome también alcanza a las mezclas NPK y NPS con un 43% de caída interanual, mientras que las compras de MAP bajaron un 9% y el DAP se mantuvo estable. La gran excepción fue el súper fosfato triplo (TSP), que con 46.500 toneladas alcanzó un récord histórico.

 

 

Para igualar las cifras importadas en 2025, el país requeriría un salto del 21% en urea y 11% en MAP durante los meses de agosto a diciembre. Sin embargo, la apatía compradora indica que los productores preferirán extraer las reservas de nutrientes del suelo.

 

El escenario internacional y las tendencias globales

 

En el mercado internacional de nitrogenados se consolidó la tendencia de reactivación iniciada semanas atrás. Tras disiparse la incertidumbre de la licitación india, resurgieron compras de cobertura estacionales muy dinámicas en los mercados de Brasil y Estados Unidos.

A este panorama se suman los elevados costos del gas natural en Europa y la persistente escasez de oferta derivada de complicaciones logísticas en Medio Oriente, lo que permitió a los exportadores elevar con éxito sus precios de reposición.

 

 

Por otro lado, el mercado mundial de fosfatados muestra una evidente polarización geográfica. El hemisferio occidental permanece sumido en la apatía del fin de temporada, mientras que India y Pakistán absorben activamente la oferta global defendiendo precios elevados.

En cuanto a los insumos clave, la compañía Yara acordó el precio del amoníaco en 555 u$s/tonelada CFR Tampa, lo que representa un drástico descuento de 80 dólares frente a agosto. Esto alivia costos, aunque la falta de azufre limita la producción mundial.

La empresa OCP lideró ventas de DAP y TSP hacia India y Pakistán desde Marruecos, mientras que las cotizaciones de exportación del DAP chino se mantuvieron estables entre 880 y 915 u$s/tonelada FOB, aprovechando además inventarios antiguos de bajo costo.

 

 

Finalmente, en Sudamérica la demanda física de MAP se evaporó tras el avance de la siembra en Brasil, provocando un exceso de inventarios en los puertos. Para mitigar la crisis del sector, el gobierno brasileño anunció un paquete de apoyo financiero de 4.000 millones de reales.

 

 

 

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Fuente: bichosdecampo.com