El mercado agrícola se estabiliza y se independiza de la volatilidad del petróleo, devolviendo la atención al clima y a las proyecciones globales.
Buenos Aires, miércoles 16 mayo (PR/26) — El mercado de granos entra en una etapa de consolidación y comienza a desacoplarse de la volatilidad energética provocada por los conflictos geopolíticos en Medio Oriente.
Según Dante Romano, investigador de la Universidad Austral, los precios encontraron un escalón inferior pero los operadores vuelven a concentrarse firmemente en los fundamentos agrícolas tradicionales.
En Estados Unidos, las lluvias llegaron a las principales zonas productivas y disiparon el riesgo climático que sostenía los valores de los commodities en las semanas previas. Por su parte, el último informe del USDA no aportó grandes cambios para la oleaginosa norteamericana, pero sí reflejó un incremento en las existencias mundiales de maíz.
Este aumento del cereal responde a una mayor producción proyectada en Brasil, aunque Romano advierte que su consumo interno dinámico limitará el saldo exportable de ese país.
Mientras tanto, a nivel local, las persistentes precipitaciones y el exceso de humedad generaron importantes demoras en las tareas de campo y en la cosecha de maíz tardío.
En el caso de la soja, la recolección local ya alcanza el 95,2% del área total estimada, lo que da por prácticamente finalizada la campaña en el territorio argentino.
A pesar de la reciente caída de las cotizaciones, se comercializó 1 millón de toneladas con precio fijado, demostrando que el ritmo de ventas de los productores se mantuvo activo.
Para el analista, los valores actuales en torno a los USD 330 por tonelada para las posiciones nuevas siguen siendo atractivos respecto a las expectativas iniciales de siembra.
En la vereda opuesta, el maíz sufre la presión de los fondos especulativos, que liquidaron cerca de 24 millones de toneladas en posiciones en solo dos semanas.
La cosecha de maíz en Argentina avanza apenas sobre el 43,6% del área debido al freno climático, con un progreso semanal inferior a los cuatro puntos porcentuales.
Sin embargo, los puertos mantienen un volumen de carga programada cercano a 1,9 millones de toneladas, lo que obligará a la exportación a mantener activas sus compras.
Respecto al trigo, el USDA recortó la producción estadounidense a su nivel más bajo desde 1957, pero la situación se compensa con mejoras en el Mar Negro y Europa.
En el plano local, la Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación de cosecha nacional a un volumen histórico de 20 millones de toneladas.
Este fuerte impulso productivo está directamente relacionado con una marcada baja en los costos de fertilizantes, donde la urea cayó de USD 1.000 a USD 620-630 la tonelada.
Ante este escenario de márgenes, Romano considera razonable esperar antes de cerrar apuradamente negocios en torno a los USD 210 por tonelada para el trigo diciembre.
Finalmente, la confirmación climática del fenómeno de El Niño plantea un panorama dispar que beneficiará a la zona núcleo argentina pero encendió alarmas en otros continentes. El mercado seguirá de cerca las amenazas de déficits hídricos en Australia, el centro y norte de Brasil y diversas regiones productoras clave de Asia.

















