La prevención sanitaria es una de las inversiones más rentables de la producción ganadera. Anticiparse a las enfermedades protege la productividad, mejora la rentabilidad y fortalece el acceso a mercados cada vez más exigentes.
Buenos Aires miércoles 22 julio (PR/26)–En la ganadería moderna, esperar a que aparezcan los problemas sanitarios suele resultar mucho más costoso que prevenirlos.
Las enfermedades afectan la productividad, elevan los costos y generan pérdidas que muchas veces no son visibles hasta el cierre del ejercicio.
Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH), las enfermedades animales ocasionan más del 20% de las pérdidas de la producción animal mundial, lo que demuestra el enorme impacto económico de la sanidad.
Mucho más que el costo de un tratamiento
Un brote compromete la eficiencia reproductiva, la ganancia de peso, la conversión alimenticia, la organización del establecimiento y hasta la posibilidad de acceder a mercados.
El tiempo perdido entre la aparición del problema y su diagnóstico es un recurso imposible de recuperar y multiplica las consecuencias económicas.
Planificación sanitaria
Diseñar programas sanitarios junto con el médico veterinario permite reducir riesgos, proteger inversiones y aportar previsibilidad.
La sanidad sostiene el potencial de la genética, la nutrición, la infraestructura y el manejo, permitiendo que todo el sistema exprese su máximo rendimiento.
Mercados y competitividad
La trazabilidad, el bienestar animal, la inocuidad y la sostenibilidad son hoy requisitos comerciales.
Un buen estatus sanitario fortalece la confianza de compradores y consumidores, mejora la reputación de la cadena y facilita nuevas oportunidades de exportación.
Una Sola Salud
CDV impulsa el concepto One Health, que integra la salud animal, humana y ambiental.
La prevención también contribuye al uso responsable de recursos y medicamentos, favoreciendo sistemas productivos más sostenibles.
La lección de la aftosa
La historia argentina ofrece un ejemplo contundente. El brote de fiebre aftosa de 2001 provocó pérdidas millonarias, restricciones comerciales y años de trabajo para recuperar la confianza internacional.
Ese antecedente demuestra que la prevención siempre resulta más económica que afrontar una crisis sanitaria.
Mirar hacia adelante
En un escenario marcado por el cambio climático, la mayor movilidad animal y nuevos desafíos epidemiológicos, anticiparse dejó de ser una ventaja para convertirse en una necesidad.
Invertir en prevención significa construir una ganadería más eficiente, resiliente y preparada para el futuro.
Primicias Rurales
Fuente: Fernando Matticoli, Director Comercial de CDV

















