Mar 18, 2026 | Economía / Economía del Agro, Opiniones
La economía argentina atraviesa algo más profundo que una simple estabilización. No se trata solo de bajar la inflación o recuperar previsibilidad: el país está entrando, lentamente, en un nuevo régimen económico. Y ese cambio redefine las reglas de juego para todos los sectores productivos.
Buenos Aires, 18 de marzo (PR/26) .- Durante años, buena parte del entramado productivo operó bajo un esquema de protección y tipo de cambio alto, donde la competitividad muchas veces no era una condición necesaria para sobrevivir. Ese modelo está mutando. La menor demanda de dólares, la desaceleración inflacionaria y una mayor apertura están configurando un entorno donde los costos en dólares suben y la vara de eficiencia se eleva.
El resultado es claro: ya no alcanza con estar protegido; ahora hay que ser competitivo.
En este nuevo escenario, los ganadores emergen con nitidez. La energía —con Vaca Muerta a la cabeza—, la minería y el agro pampeano concentran las mejores perspectivas. No es casualidad: son sectores con escala, tecnología, productividad y una inserción directa en los mercados globales. Son, en definitiva, los que pueden jugar con reglas internacionales.
En contraste, las actividades que crecieron al amparo de la sustitución de importaciones enfrentan un desafío estructural. La industria manufacturera tradicional y muchas economías regionales, intensivas en trabajo y con menores niveles de productividad, quedan expuestas en un contexto más exigente. No se trata solo de un problema cambiario, sino de una brecha de eficiencia que ahora se vuelve inocultable.
Sin embargo, el punto más crítico no es quién gana y quién pierde, sino cómo se transita entre ambos mundos.
La economía no se reconfigura de un día para otro. Los sectores dinámicos no absorben la misma cantidad de empleo que aquellos que pierden terreno. El capital no fluye automáticamente hacia nuevas actividades. Y el sistema financiero local, todavía limitado y caro, no está cumpliendo un rol decisivo en facilitar esa transformación. De hecho, se da una paradoja: los sectores más competitivos se financian por fuera del crédito bancario tradicional, mientras que los más rezagados acceden a financiamiento, pero principalmente para sostenerse, no para reconvertirse.
Este descalce —entre los tiempos de la macro y los de la estructura productiva— es el principal riesgo del proceso en curso.
A nivel regional, las diferencias también se profundizan. Las provincias con una matriz más diversificada, como Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba, cuentan con amortiguadores, en particular el agro. En cambio, las economías más dependientes de actividades específicas enfrentan transiciones más abruptas. La minería en el NOA abre una ventana de oportunidad significativa, pero con el riesgo de generar enclaves poco integrados al tejido local si no se desarrollan encadenamientos productivos.
En este contexto, la estabilización macroeconómica es condición necesaria, pero no suficiente. Sin un proceso de reconversión productiva, el crecimiento será limitado y socialmente frágil.
Eso implica poner el foco en lo que muchas veces queda en segundo plano: inversión de largo plazo, acceso al financiamiento, infraestructura, capital humano y políticas que fomenten productividad e innovación. También implica asumir que no todos los sectores podrán adaptarse al mismo ritmo, y que la transición tendrá costos.
La Argentina que emerge será más selectiva. Menos tolerante a la ineficiencia, más integrada al mundo y probablemente más concentrada en sectores con ventajas claras. La pregunta no es si ese cambio ocurrirá, sino cuán ordenado será el proceso.
Porque estabilizar es apenas el primer paso. El verdadero desafío —y la verdadera oportunidad— está en transformar.
Primicias Rurales
Fuente: IERAL – Jorge Day
Mar 18, 2026 | Agricultura, Ferias / Exposiciones y Cursos
Especialistas de todo el mundo debatieron en la Argentina nuevas herramientas para monitorear y combatir estas plagas.
Buenos Aires, miércoles 18 marzo (PR/26) — El control de langostas y tucuras, dos de las plagas más dañinas para la producción agropecuaria, fue el eje central del Congreso Internacional de Ortopterología (ICO 2026), que se realizó del 8 al 12 de marzo en San Martín de los Andes, Neuquén.
El encuentro reunió a cerca de 200 especialistas de 39 países, quienes compartieron avances científicos, experiencias de campo y estrategias de manejo para enfrentar estas amenazas que afectan cultivos y pasturas en distintas regiones del mundo.
Organizado por el SENASA, el CONICET y la Orthopterists’ Society, el congreso puso especial énfasis en la necesidad de mejorar los sistemas de monitoreo temprano y fortalecer las acciones coordinadas para evitar brotes masivos.
Durante las jornadas se destacó que las langostas, como la sudamericana, tienen una alta capacidad de desplazamiento y reproducción, lo que exige respuestas rápidas y coordinadas entre países. En este sentido, los especialistas coincidieron en que el control efectivo depende de la detección precoz, el seguimiento permanente de las poblaciones y la aplicación oportuna de medidas de manejo.

Uno de los puntos más relevantes fue la importancia de la cooperación internacional. Representantes del COSAVE subrayaron que las plagas no reconocen fronteras, por lo que el trabajo regional resulta clave para compartir información, unificar criterios técnicos y coordinar intervenciones en tiempo real.
En la Argentina, el SENASA lleva adelante el Programa Nacional de Langostas y Tucuras, que este año cumple 135 años. Esta iniciativa se ha consolidado como una herramienta fundamental para la vigilancia, investigación y control de estas especies, mediante monitoreos sistemáticos, alertas tempranas y acciones de control en zonas afectadas.
Los especialistas también abordaron nuevas herramientas tecnológicas aplicadas al manejo de plagas, como el uso de modelos predictivos, imágenes satelitales y sistemas de información geográfica, que permiten anticipar movimientos y reducir el impacto productivo.
Además, se discutieron estrategias de control más sustentables, que combinan métodos químicos con prácticas de manejo integrado, buscando minimizar el impacto ambiental sin perder eficacia en la contención de los focos.

El congreso dejó en claro que el desafío no sólo pasa por combatir los brotes cuando ocurren, sino por construir sistemas de prevención más eficientes. En un contexto de cambio climático y variabilidad ambiental, las condiciones pueden favorecer la proliferación de estas plagas, lo que obliga a redoblar esfuerzos en investigación y cooperación.
De esta manera, el ICO 2026 reafirmó que la ciencia, la coordinación internacional y la inversión en sistemas de vigilancia son pilares fundamentales para proteger la producción agropecuaria frente a la amenaza persistente de langostas y tucuras.
Primicias Rurales
Mar 18, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano, Economía / Economía del Agro, Ferias / Exposiciones y Cursos
Un webinar virtual mostrará cómo optimizar la gestión administrativa durante la cosecha, reducir tareas manuales y mejorar la trazabilidad de las operaciones con herramientas digitales.
Buenos Aires, miércoles 18 de marzo (PR/26) .- En plena cosecha, el ritmo en el campo se acelera y la administración debe acompañar ese movimiento. Más operaciones, mayor volumen de documentación y decisiones que deben tomarse rápido generan un escenario donde el orden y la agilidad se vuelven fundamentales para evitar demoras y errores.
En este contexto, el jueves 26 de marzo a las 15:00 (hora de Argentina, Uruguay y Paraguay) y 14:00 (hora de Bolivia) se realizará el webinar virtual “Administración ágil en cosecha: simplificá procesos y mejorá el control”, un encuentro online en el que se presentarán herramientas para optimizar la gestión administrativa durante uno de los momentos más intensos de la campaña.
Durante la actividad se mostrará cómo, a través del sistema de gestión Albor Campo, es posible agilizar procesos clave vinculados a la cosecha y la comercialización de granos.
Entre otras funcionalidades, se abordarán soluciones para emitir y hacer seguimiento de Cartas de Porte Electrónicas, automatizar el procesamiento y control de Liquidaciones Primarias de Granos, y reducir la carga manual de facturas de flete y comprobantes de compra mediante el uso de inteligencia artificial.

Además, se presentarán herramientas para incorporar automatizaciones en el registro de operaciones de cosecha, venta y acopio, mejorar el flujo de datos desde el origen —permitiendo recibir automáticamente descargas y pesadas en el sistema— y controlar el cumplimiento de contratos de venta, con visibilidad sobre los kilos entregados y pendientes de liquidación.
Estas soluciones permiten reducir tareas manuales, minimizar errores y mejorar la trazabilidad de la información, brindando mayor control y capacidad de decisión tanto a los equipos administrativos como a los responsables del negocio.
El webinar está dirigido a administrativos de empresas agropecuarias que buscan optimizar su operatoria diaria sin perder control, así como a dueños y responsables de gestión que necesitan mayor auditabilidad e información en tiempo real sobre sus operaciones.
Los interesados podrán participar de manera virtual para conocer cómo lograr que la administración deje de correr detrás de la cosecha y se convierta en un aliado clave para la gestión del negocio.

La inscripción es libre y gratuita, con cupos limitados.
Para participar, es necesario preinscribirse en el siguiente enlace: https://alboragro.com/webinar-gratis-albor-agro/?utm_source=prensa_arg&utm_medium=referral&utm_campaign=webinar_26marzo_2026&utm_term=general
Para más información, visitar el sitio web de Albor: https://alboragro.com/
Primicias Rurales
Fuente: Paula Vázquez
Mar 17, 2026 | Actualidad
La incorporación de tolvas graneras busca mejorar el transporte ferroviario en plena previa de la cosecha gruesa.
Buenos Aires, martes 17 marzo (PR/26) — El sistema ferroviario de cargas sumó nuevo equipamiento clave para el transporte de granos con la llegada al país de 45 vagones tolva provenientes de China, en un momento estratégico marcado por el inicio de la cosecha gruesa y las altas expectativas de producción.
Según se informó, las unidades arribaron al Puerto de Buenos Aires y serán destinadas al sistema operado por Belgrano Cargas y Logística, uno de los principales ejes del transporte ferroviario agroindustrial del país. La incorporación se concretó a partir de un acuerdo con la cooperativa Unión Agrícola de Avellaneda, bajo un esquema de articulación público-privada.
Cada uno de los vagones cuenta con una capacidad de carga de aproximadamente 55 toneladas, lo que permitirá ampliar significativamente el volumen transportado desde regiones productivas hacia los puertos de exportación.

En conjunto, estas unidades suman mayor capacidad operativa en un contexto donde la logística es determinante para sostener la competitividad del sector.
El refuerzo llega en la antesala de una campaña agrícola que se proyecta con volúmenes elevados. De acuerdo con estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la producción total podría alcanzar cerca de 147,9 millones de toneladas, mientras que la Bolsa de Comercio de Rosario estima un escenario aún más optimista, con hasta 160 millones de toneladas.
En este marco, mejorar la infraestructura logística resulta clave. El transporte ferroviario ofrece ventajas en costos y eficiencia frente al camión, especialmente en largas distancias desde provincias del norte y centro del país como Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero y Salta, donde el ferrocarril cumple un rol central para conectar zonas productivas con los complejos portuarios del Gran Rosario.
Además, especialistas del sector destacan que la modernización del sistema ferroviario es un factor estructural para el agro argentino.
En los últimos años se avanzó en la renovación de vías, la incorporación de material rodante y la mejora de nodos logísticos, con el objetivo de reducir costos de flete, que en Argentina suelen ser más altos que en otros países competidores.
La participación de empresas internacionales, como la firma china CMEC —proveedora de los vagones—, también refleja la creciente integración del país en cadenas globales de infraestructura y financiamiento, especialmente en proyectos vinculados al transporte y la energía.
Desde el sector agroindustrial remarcan que este tipo de inversiones resulta clave para acompañar el crecimiento productivo y mejorar la eficiencia en la cadena comercial. Con mayores volúmenes de cosecha proyectados y una demanda sostenida de exportaciones, contar con un sistema logístico más robusto será determinante para sostener el ingreso de divisas y la competitividad externa.
Primicias Rurales
Fuente: Varias/IA
Mar 17, 2026 | Actualidad, Agricultura, Opiniones
La escalada del conflicto en Medio Oriente impulsa subas en energía, fertilizantes y granos y aumenta la volatilidad financiera global. Según el analista Dante Romano, la geopolítica vuelve a dominar los mercados agrícolas y genera incertidumbre sobre siembra, comercio internacional y estrategias comerciales del agro.
Rosario, Santa Fe, martes 17 de marzo (PR/26) — La escalada del conflicto en Medio Oriente vuelve a dominar la dinámica de los mercados internacionales y desplaza a los fundamentos propios del agro. En la última semana, la guerra que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel impulsa subas generalizadas: la energía avanza 11%, el gas natural 9%, la urea 7% y los granos alrededor de 3%.
Al mismo tiempo, los fletes comienzan a encarecerse por el aumento del combustible y la creciente inestabilidad logística. En paralelo, el clima financiero refleja una búsqueda de refugio: el dólar se revalúa 2%, el oro sube 3%, las acciones caen cerca de 3% y el índice de volatilidad se dispara.
“El mercado está reaccionando con una clara huida hacia activos más líquidos y conservadores. En granos, los fondos financieros llevan su posición neta comprada a 90 millones de toneladas, el nivel más alto desde 2014”, explica Dante Romano.
Uno de los efectos más inmediatos del conflicto se observa en el mercado de fertilizantes. El aumento del gas —principal insumo para su producción—, las dificultades logísticas en regiones exportadoras clave y el encarecimiento de los fletes impulsan los precios al alza.
Este fenómeno impacta directamente en las decisiones productivas, especialmente en Estados Unidos. “Más que la siembra inicial, el problema podría aparecer en la re-fertilización de los cultivos. Esto lleva a pensar en una menor área de maíz y trigo y un mayor espacio para la soja”, señala Romano.
Esta tendencia ya aparece en el Outlook Forum del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), aunque el informe oficial de intención de siembra que se publicará el 31 de marzo podría no reflejar todavía el impacto completo de este nuevo factor.
Mientras tanto, en Sudamérica surgen factores inesperados que podrían modificar el comercio internacional. Brasil avanza con lentitud en la cosecha de soja y enfrenta un problema sanitario: China exige un protocolo fitosanitario que en la práctica dificulta los embarques.
“Algunos grandes exportadores suspenden cargas mientras se ajusta el protocolo, y varios barcos que estaban en camino podrían terminar redirigiéndose a Argentina. Eso abre una oportunidad inesperada para nuestras exportaciones”, indica Romano.
En el plano geopolítico, también se prepara una reunión clave entre Estados Unidos y China. Aunque el conflicto en Medio Oriente domina la agenda, también se discuten temas comerciales vinculados a la tregua en la guerra arancelaria. Washington señala que China podría comprar hasta 8 millones de toneladas adicionales de soja estadounidense, aunque por ahora no se registran operaciones concretas.
En Argentina, el clima ofrece una señal más favorable. Las lluvias se vuelven más regulares en la mayor parte de las regiones productivas y permiten estabilizar las perspectivas de producción, con excepción del sudeste de Buenos Aires. Los pronósticos, sin embargo, se mantienen optimistas.
En el frente de política económica, vuelven a circular rumores sobre una posible baja de los derechos de exportación. No obstante, desde el Gobierno reiteran que cualquier reducción depende del resultado fiscal y de la evolución del programa económico.
“La recaudación viene cayendo en términos reales desde fines del año pasado y hoy el agro, junto con la minería y la energía, son los sectores con mayor dinamismo. La industria y el comercio atraviesan una situación mucho más compleja”, explica Romano.
En este contexto, los productores muestran una estrategia clara: vender maíz y retener soja. Esta conducta genera tensiones logísticas en la cadena comercial.
“Muchos productores optan por no vender, lo que complica a acopios y cooperativas porque queda poco espacio de almacenamiento y todavía tenemos remanentes de un trigo muy grande, además de la nueva cosecha de maíz y soja”, señala.
En el caso del maíz, el escenario internacional muestra señales alcistas para los precios. Las exportaciones semanales de Estados Unidos se mantienen firmes pese a la suba de precios, Brasil avanza con demoras en la siembra de safrinha y en Argentina las lluvias ralentizan la cosecha, lo que limita la presión de oferta.
El trigo, en cambio, empieza a mirar la próxima campaña global. Las estimaciones de producción en Ucrania bajan por el exceso de frío, Estados Unidos mantiene condiciones secas y Francia logra estabilizar sus cultivos, aunque todavía sin una mejora clara en la calidad.
Además, el aumento de los fertilizantes afecta las decisiones productivas. Brasil ya anticipa una menor producción y una mayor dependencia del mercado internacional.
“En contextos bélicos, los países importadores suelen asegurarse stock de trigo para evitar riesgos de abastecimiento. Eso puede activar la demanda global en los próximos meses”, afirma Romano.
En el plano local, sin embargo, persiste un problema: queda mucho trigo sin vender, lo que presiona los precios disponibles frente a las posiciones de julio y genera complicaciones de almacenamiento para la cadena comercial.
Más allá de la coyuntura, los precios de la nueva cosecha alcanzan niveles que hasta hace poco parecían difíciles de imaginar: alrededor de 190 dólares para el maíz, 340 para la soja y 220 para el trigo.
“Son valores muy influenciados por la situación en Medio Oriente y el encarecimiento de los costos. En un escenario internacional más normalizado, estos precios serían muy altos, por lo que puede ser interesante ir asegurando parte de esos valores”, concluye Romano.
La gran incógnita es cuánto tiempo persiste este escenario de tensión global. Si el panorama geopolítico se estabiliza hacia la segunda mitad de 2026 y durante 2027, los mercados podrían volver a regirse por los fundamentos tradicionales del agro. Mientras tanto, la volatilidad sigue siendo un factor central para productores, exportadores y operadores financieros.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral