Esta pequeña localidad frente al Atlántico es la puerta de entrada a la ‘Corniche Basque’ donde los paisajes moldeados por el Atlántico dialogan con un rosario de tradiciones.
Buenos Aires jueves 18 de junio (PR/26)–Mi abuelo —asegura mi padre— decía que «no hay vascos españoles o vascos franceses. Hay vascos. Y punto». En realidad, mi abuelo no era vasco sino argentino. Y sus padres tampoco lo eran, porque antes de emigrar habían vivido toda la vida en el Béarn, la región al sur de Iparralde (como se le llama al País Vasco francés).
La larguísima playa de Hendaya, con Los Gemelos al fondo.
Pero muchas veces la identidad, la cultura y las tradiciones no dependen de una línea de puntos marcada en un mapa. Se siente o no se siente. Y punto, como decía mi abuelo.
La arquitectura neovasca
En Hendaya hay más de 70 grandes casas que encarnan la arquitectura neovasca.
Uno de los detalles que mantienen ese lazo identitario es la abundancia de casonas de estilo neovasco. Esta ciudad, de solo 14.000 habitantes, se divide entre la Hendaya histórica y Hendaya Playa.
Entre una y otra, y sobre todo a lo largo del paseo marítimo, se concentran más de 70 casas históricas, muchas diseñadas por Edmond Durandeau, que replican una estética de techo a dos aguas, fachada con entramados de madera, amplios ventanales, jardín exterior y porches, con sus balcones, puertas y postigos pintados de solo cuatro colores: azul, rojo, verde o marrón.
La jubilación es el inicio de la verdadera libertad. Una etapa dorada para explorar el mundo a tu propio ritmo, conectar con la historia, deleitar el paladar y descansar en rincones mágicos de España y Europa sin comprometer tu presupuesto.
Buenos Aires miércoles 17 de junio (PR/26)–Viajar es, sin lugar a dudas, una de las mejores medicinas para el alma, el cuerpo y la mente, especialmente cuando se alcanza la hermosa etapa de la jubilación.
Dejar atrás la rutina laboral abre las puertas a un universo de posibilidades donde conocer nuevos lugares, mantenerse activo y socializar se transforman en los pilares fundamentales para elevar exponencialmente la calidad de vida.
Cada persona experimenta este momento de forma única: mientras algunos anhelan la tranquilidad absoluta de un complejo frente al mar, otros ven aquí la oportunidad ideal para emprender caminatas por la naturaleza o perderse en la historia de ciudades fascinantes.
Afortunadamente, hoy en día no es necesario pasar eternas horas frente a la pantalla comparando hoteles, vuelos y servicios.
El auge de los viajes organizados ha facilitado las cosas de forma extraordinaria, ofreciendo una comodidad total al incluir absolutamente todo lo necesario para la estancia. Para inspirarte a armar las maletas, hemos seleccionado los rincones más especiales de España y el resto de Europa, diseñados para vivir experiencias inolvidables con la mejor compañía.
Tesoros inigualables dentro de España
Comenzamos en la soleada Costa Blanca con Alicante. Este rincón es aclamado internacionalmente como uno de los mejores destinos del continente para los jubilados.
Su secreto reside en una combinación imbatible: un clima mediterráneo excepcional, un coste de vida sumamente asequible y playas espectaculares. Si buscas calma, hospitalidad y que tu dinero rinda más, este lugar te recibirá con los brazos abiertos.
Un poco más al sur se encuentra Málaga, la vibrante ciudad natal de Pablo Alborán en la Costa del Sol. Es el equilibrio perfecto para quienes desean un retiro urbano junto al mar. Destaca por su inigualable infraestructura de transportes, una oferta cultural repleta de museos de primer nivel y, por supuesto, una de las gastronomías marineras más deliciosas y deseadas del mundo.
Si tu corazón late por los paisajes verdes y prefieres escapar de las altas temperaturas veraniegas, la idílica villa marinera de Llanes, en el Principado de Asturias, es tu destino ideal.
Este rincón del norte cautiva por sus imponentes acantilados, playas de ensueño que contrastan con la montaña y un casco histórico peatonal sumamente cómodo para pasear sin prisas.
Para aquellos que priorizan una seguridad total y un entorno natural majestuoso, San Sebastián se alza como una opción insuperable.
Aunque requiere un presupuesto más elevado debido a su coste de vida, está plenamente reconocida como una de las ciudades más amigables del mundo para las personas mayores.
Sus icónicos paseos llanos y accesibles frente a la Bahía de La Concha y Ondarreta son una invitación irresistible para ejercitarse a diario con el rumor de las olas de fondo.
No podemos cerrar el mapa nacional sin mencionar el archipiélago de las Islas Canarias. Las ocho maravillas del Atlántico, que van desde el verdor de La Palma hasta la paz virgen de La Graciosa, ofrecen un refugio paradisíaco durante todo el año. Es el destino predilecto para iniciar el retiro laboral gracias a su clima primavera perenne, excelentes servicios sanitarios de alta calidad y una oferta de ocio infinita.
Joyas europeas accesibles y fascinantes
Cruzando la frontera hacia el oeste llegamos a Oporto, en Portugal. Esta joya ribereña es perfecta por su atmósfera melancólica y pacífica, su desbordante riqueza cultural y un coste de vida notablemente más económico que el de otras grandes capitales. Perderse por sus calles empedradas te permitirá disfrutar de la exquisita gastronomía lusa y visitar sus famosas bodegas de vino a la orilla del río Duero.
Si sueñas con postales idílicas, los paisajes de La Toscana, en Italia, superarán cualquier expectativa. Mundialmente célebre por sus colinas salpicadas de viñedos y cipreses, esta región regala un retiro inigualable.
Además de su tranquilidad, se encuentra a un paso de Florencia, cuna del arte universal, y cuenta con una maravillosa zona costera perfecta para relajarse bajo el sol italiano.
Siguiendo en Italia, Sicilia se consolida como el destino definitivo para quienes buscan estirar al máximo su presupuesto sin renunciar a la belleza. Jubilarse en esta isla es sinónimo de ahorro, paseos por playas de arena blanca y deleite absoluto. Su cocina es legendaria por fusionar de forma magistral influencias mediterráneas, árabes, griegas y españolas.
Por su parte, Grecia ha sido galardonada como el mejor país del mundo para vivir el retiro según el prestigioso Global Retirement Index de International Living.
No es de extrañar que miles de jubilados europeos decidan empezar de cero aquí: ofrece un clima idílico, una historia fascinante que es la cuna de Occidente y leyes muy amigables que otorgan grandes facilidades legales para mudarse y establecerse.
Finalmente, para los amantes de la aventura mística y la naturaleza en su estado más puro, la isla croata de Mljet es un secreto del Adriático que debes descubrir.
Es un oasis de aguas cristalinas ideal para la relajación. Gran parte de la isla está protegida por un impresionante Parque Nacional que cobija los mágicos lagos salados de Veliko y Malo Jezero, rodeados de bosques densos y playas vírgenes perfectas para el descanso absoluto.
De cara a las vacaciones de invierno y los días de descanso, la emblemática bodega salteña despliega una agenda exclusiva que combina paisajes imponentes, gastronomía regional y el debut de una fascinante cata vertical histórica.
Buenos Aires martes 16 de junio (PR/26)–Con la proximidad de un nuevo fin de semana largo, la búsqueda de experiencias que desconecten de la rutina y conecten con lo auténtico se vuelve una prioridad.
En ese escenario, Bodega El Esteco se erige como el destino definitivo para los amantes del buen vivir. Situada a unos majestuosos 1700 metros sobre el nivel del mar en Cafayate, la bodega no solo ofrece vinos excepcionales, sino una inmersión total en el misticismo, la naturaleza y la riqueza histórica del norte argentino.
Entre Añadas: un viaje en el tiempo a través de la copa
La gran joya de esta temporada es, sin dudas, su nueva propuesta de alta gama bautizada como “Entre Añadas”. No se trata de una degustación convencional, sino de una verdadera máquina del tiempo líquida.
Los visitantes tendrán la oportunidad de explorar la evolución, complejidad y elegancia que el paciente paso de los años aporta a las etiquetas más icónicas de la casa.
Esta cita íntima, diseñada para un máximo de 10 personas, se realiza todos los viernes a las 11:00 am con reserva previa, garantizando un recorrido personalizado y profundo por tres cosechas históricas diferentes.
Fogones bajo las estrellas y travesías entre viñedos
Pero el encanto no termina allí, ya que la agenda para estos días de descanso desborda magia. Quienes busquen una velada inolvidable pueden sumarse a la Noche Mágica, una velada única que inicia con un paseo nocturno por los viñedos bajo el cielo más puro y diáfano del país, y culmina alrededor de un fogón con gastronomía regional —disfrutando de empanadas salteñas y picadas— en perfecto maridaje con los vinos de altura.
Para los espíritus más aventureros, las Rutas de Altura proponen una fascinante cabalgata por el corazón de la finca para entender el terroir desde otra perspectiva, coronada con una selecta tabla de quesos de la zona.
El refugio perfecto para una escapada inolvidable
Para completar una experiencia de desconexión absoluta, la invitación se extiende a hospedarse en el exclusivo Hotel Patios de Cafayate.
Emplazado en el casco original de la finca que data de 1892, el hotel permite despertar literalmente rodeado por las vides que dan origen a vinos multipremiados como “Terroir” y “Selección de Extremos”.
Debido a la alta demanda de la temporada invernal y el cupo limitado de las actividades, se recomienda realizar las reservas con anticipación en el sitio oficial para asegurar un lugar en este paraíso calchaquí.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y considerada una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, Machu Picchu sigue siendo uno de los destinos más deseados del planeta. Sin embargo, hoy visitarla requiere planificación, reservas anticipadas y conocer los circuitos disponibles para aprovechar al máximo la experiencia.
Machu Picchu: una maravilla que sigue desafiando al tiempo
Buenos Aires, nartes 16 junio (PR/26)–Hay lugares que impresionan por su belleza. Otros conmueven por su historia. Y luego está Machu Picchu, un sitio capaz de combinar ambas cosas de una manera extraordinaria.
Ubicada en el corazón de los Andes peruanos, a 2.430 metros sobre el nivel del mar, esta antigua ciudad inca continúa despertando admiración más de cinco siglos después de su construcción.
Lejos de ser simplemente una postal espectacular, Machu Picchu representa uno de los mayores logros de ingeniería y arquitectura de la América precolombina. Sus construcciones, terrazas agrícolas y complejos sistemas de drenaje siguen sorprendiendo a arqueólogos, historiadores y viajeros de todo el mundo.
Durante décadas fue conocida como la «ciudad perdida de los incas», aunque las investigaciones actuales sugieren que pudo haber funcionado como una residencia real, un centro ceremonial o incluso una combinación de ambas funciones.
¿Por qué Machu Picchu es tan especial?
Lo primero que impacta al visitante es la perfección de sus construcciones.
Las enormes piedras utilizadas para levantar templos, viviendas y murallas encajan con una precisión asombrosa, sin necesidad de mortero.
A esto se suman las terrazas agrícolas, diseñadas para garantizar la estabilidad de las montañas y controlar el drenaje del agua, un sistema que continúa funcionando hasta la actualidad.
La ubicación tampoco fue casual. Los incas eligieron estratégicamente un entorno rodeado de montañas y alineado con fenómenos astronómicos, demostrando un profundo conocimiento de la naturaleza y del territorio.
Por todo ello, la Unesco declaró a Machu Picchu Patrimonio Mundial, mientras que millones de viajeros la consideran una experiencia única e irrepetible.
Cómo llegar a Machu Picchu paso a paso
La puerta de entrada para la mayoría de los viajeros es la ciudad de Cusco, antigua capital del Imperio Inca.
El recorrido habitual incluye tres etapas:
Cusco – Ollantaytambo
Ollantaytambo – Aguas Calientes, mediante tren
Aguas Calientes – Machu Picchu, en bus o caminando
Desde Aguas Calientes parten los buses oficiales que realizan el ascenso hasta la entrada principal del complejo arqueológico.
Los viajeros más aventureros también pueden optar por subir a pie. El recorrido demanda entre una hora y media y dos horas de ascenso, atravesando escalinatas empinadas y senderos rodeados de vegetación andina.
Cuánto cuesta visitar Machu Picchu en 2026
El presupuesto dependerá de la temporada, el tipo de tren elegido y la anticipación con la que se realicen las reservas.
Como referencia para turistas extranjeros:
Entrada a Machu Picchu: entre USD 40 y USD 60.
Bus Aguas Calientes – Machu Picchu: aproximadamente USD 24 ida y vuelta.
Trenes turísticos: desde USD 60 hasta más de USD 300 por tramo, según categoría y servicios.
Por esta razón, la visita suele representar uno de los gastos más importantes dentro de cualquier viaje por Perú.
El cambio que todos deben conocer: los circuitos obligatorios
Uno de los aspectos más importantes para planificar la visita es entender que actualmente Machu Picchu ya no puede recorrerse libremente. El sitio funciona mediante circuitos oficiales que determinan qué sectores podrá visitar cada turista.
Circuito 1: las mejores vistas panorámicas
Es la opción ideal para quienes buscan las fotografías más famosas de Machu Picchu y los mejores miradores naturales.
Circuito 2: el favorito de viajeros y guías
Para muchos especialistas es el recorrido más completo. Permite acceder al famoso mirador de la foto clásica de Machu Picchu y recorrer una gran parte de la ciudadela. Si se trata de una primera visita, suele ser la alternativa más recomendada.
Circuito 3: historia y arqueología
Recorre sectores inferiores y áreas históricas de enorme valor patrimonial. Aunque ofrece menos vistas panorámicas, permite conocer espacios menos concurridos y muy interesantes desde el punto de vista arqueológico.
Comprar las entradas con anticipación puede salvar tu viaje
Si existe un consejo fundamental para cualquier visitante es este: reservar con mucha anticipación.
Los cupos diarios son limitados y determinados circuitos suelen agotarse semanas o incluso meses antes, especialmente durante la temporada alta. Muchos turistas llegan a Cusco confiando en conseguir entradas sobre la marcha y descubren que la disponibilidad es mínima o inexistente.
Por eso, una vez definidas las fechas del viaje, conviene asegurar los tickets lo antes posible.
¿Vale la pena contratar un guía?
La respuesta es sí. Y probablemente mucho más de lo que la mayoría imagina. Sin guía, el visitante contempla construcciones impresionantes y paisajes espectaculares.
Con guía, en cambio, descubre cómo funcionaba la ciudad, cuáles eran sus objetivos ceremoniales, cómo se organizaba la vida cotidiana de los incas y qué misterios siguen sin resolverse. La experiencia se vuelve considerablemente más rica y profunda.
Cuánto tiempo se puede permanecer dentro del complejo
Dependiendo del circuito elegido y del horario asignado, la permanencia suele oscilar entre dos y cuatro horas.
Las autoridades exigen respetar los recorridos establecidos, por lo que resulta fundamental conocer previamente qué sectores incluye cada entrada. Una buena planificación permite aprovechar mucho mejor el tiempo disponible.
El dato que pocos viajeros conocen
Existe una alternativa interesante para quienes desean explorar más a fondo el sitio arqueológico. Es posible adquirir más de una entrada para el mismo día, siempre que correspondan a horarios diferentes y circuitos distintos. Esta estrategia permite combinar recorridos y acceder a una experiencia mucho más completa.
Cuál es la mejor época para visitar Machu Picchu
La temporada seca, entre mayo y septiembre, suele ofrecer las mejores condiciones para recorrer el sitio.
Durante esos meses predominan los días despejados, hay menos lluvias y las vistas panorámicas suelen ser más espectaculares. Sin embargo, también es la época con mayor cantidad de visitantes.
Por otro lado, la temporada de lluvias, entre noviembre y marzo, presenta menos turistas y una atmósfera diferente. La niebla y las nubes pueden transformar el paisaje en un escenario casi mágico, ideal para quienes buscan fotografías con una estética única.
Machu Picchu: una experiencia que trasciende la fotografía
Muchos viajeros llegan atraídos por una imagen que han visto cientos de veces.
Sin embargo, la verdadera dimensión de Machu Picchu se descubre al recorrer sus senderos, contemplar sus terrazas y comprender la magnitud del conocimiento desarrollado por la civilización inca.
Detrás de cada muro hay una historia. Detrás de cada construcción, siglos de sabiduría. Y detrás de cada paisaje, una de las obras humanas más extraordinarias jamás realizadas en América.
Por eso, más allá de las fotografías y los recuerdos, Machu Picchu deja una huella difícil de borrar en quienes tienen la oportunidad de conocerla.
Desde la Provenza inmortalizada por Marcel Pagnol hasta las crisis agrícolas del siglo XXI, el cine rural francés ha retratado como pocos la relación entre el hombre, la tierra y el paso del tiempo. Un recorrido por las películas que convirtieron al campo en protagonista de algunas de las historias más profundas y conmovedoras del cine europeo.
Autor: Gonzalo Fierro, médico, especialista en cine
Buenos Aires, lunes 15 de Junio (PR/26)–El cine francés mantiene desde sus orígenes una relación íntima con la tierra. Los viñedos, las colinas, los campos de cultivo y los pequeños pueblos rurales nunca fueron simples escenarios: se transformaron en protagonistas capaces de contar historias de pertenencia, conflictos familiares, desigualdades sociales y cambios culturales.
A lo largo de más de un siglo, el cine rural francés construyó un extraordinario retrato de la Francia profunda, esa que vive lejos de París y de los grandes centros urbanos, donde los ritmos siguen marcados por las estaciones, las cosechas y las tradiciones heredadas de generación en generación.
Los primeros años: la tierra como destino
Ya en la década de 1930, el cine francés comenzó a descubrir la enorme fuerza narrativa del mundo rural.
Uno de los pioneros fue Jean Renoir, quien en Toni (1935) filmó en escenarios naturales de la Provenza y ofreció una mirada innovadora para su época. La vida de los trabajadores agrícolas, la inmigración y las tensiones sociales aparecían retratadas con una autenticidad cercana al documental.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el campo ocupó un lugar central en la reconstrucción simbólica del país. Mientras Francia intentaba sanar sus heridas, las películas mostraban una doble realidad: por un lado, la nostalgia por una vida campesina idealizada; por otro, la creciente amenaza del éxodo rural que comenzaba a vaciar pueblos enteros.
La Nouvelle Vague y una Francia rural relegada
Durante los años sesenta, la célebre Nouvelle Vague revolucionó el lenguaje cinematográfico. Sin embargo, la mayoría de sus figuras emblemáticas, Godard, Truffaut o Chabrol, dirigieron su mirada hacia las ciudades.
El campo quedó en un segundo plano, aunque algunos realizadores continuaron explorando la vida provincial y sus silencios. Allí empezó a consolidarse una oposición que reaparecería una y otra vez en el cine francés: la tensión entre el París moderno, dinámico y cambiante, y la llamada France profonde, aferrada a sus costumbres, sus ciclos naturales y sus viejas disputas.
Los años setenta: cuando el campo se volvió político
La década de 1970 trajo consigo una mirada más crítica y comprometida.
La mecanización agrícola, la desaparición de pequeñas explotaciones familiares, la concentración económica y las luchas de los productores rurales comenzaron a ocupar un lugar destacado en las historias.
El campesino dejó de ser una figura pintoresca para convertirse en el símbolo de una clase social amenazada por los cambios económicos y tecnológicos.
En ese contexto surgiría una de las obras más importantes de la historia del cine francés.
Jean de Florette y Manon des Sources: la epopeya moral de la Provenza
En 1986, el director Claude Berri estrenó Jean de Florette y Manon des Sources, adaptaciones de las novelas de Marcel Pagnol que rápidamente se transformaron en clásicos universales.
La trama parece sencilla: Ugolin Soubeyran y su tío César bloquean secretamente el manantial de una propiedad vecina para apropiarse de ella y desarrollar un rentable cultivo de claveles.
Cuando el nuevo propietario, Jean de Florette, llega desde la ciudad dispuesto a trabajar la tierra que heredó, ignora que su destino ya ha sido sellado por la ambición de quienes lo rodean.
Una tragedia griega bajo el sol de Provenza
Lo extraordinario de estas películas va mucho más allá de sus espectaculares paisajes.
Las colinas áridas, los caminos de piedra y la vegetación mediterránea forman parte de una tragedia donde la tierra parece observar en silencio los errores humanos.
Jean es trabajador, honesto y perseverante. Sin embargo, es un extranjero. Un hombre de ciudad que intenta integrarse a una comunidad cerrada sobre sí misma.
La indiferencia colectiva termina siendo tan devastadora como la propia conspiración.
La Provenza que muestran estas películas está muy lejos de las postales turísticas. Es una tierra donde los rencores se heredan, donde la posesión de una parcela puede definir una vida y donde el silencio pesa más que las palabras.
Marcel Pagnol y la memoria de la tierra
La fuerza de la historia nace de la experiencia personal de Marcel Pagnol, nacido en Aubagne y profundamente ligado al paisaje provenzal.
Al escribir L’eau des collines, la obra que reúne ambas novelas, Pagnol construyó mucho más que una historia rural: elaboró una profunda reflexión sobre la memoria, la identidad, la pertenencia y la justicia.
La adaptación de Claude Berri estuvo respaldada por interpretaciones memorables.
Yves Montand compone un César Soubeyran tan manipulador como humano. Daniel Auteuil entrega uno de los mejores trabajos de su carrera como Ugolin. Y Emmanuelle Béart, en la segunda parte, encarna a una Manon convertida en símbolo de la verdad y la reparación.
Emmanuelle Béart
El agua como metáfora universal
En ambas películas, el agua es mucho más que un recurso natural. Es vida, supervivencia y poder. Controlar un manantial significa controlar el destino de una familia. Pero también representa algo más profundo: la verdad.
Tal como ocurre con el agua subterránea, la memoria permanece oculta durante años, hasta encontrar finalmente el camino para salir a la superficie.
Por eso el desenlace de Manon des Sources (Manón del manantial) posee una potencia emocional tan extraordinaria: revela que algunas verdades pueden tardar décadas en emerger, pero nunca desaparecen por completo.
Después de Berri: entre la melancolía y la resistencia
El enorme éxito internacional de las películas inspiradas en Pagnol revitalizó el interés por el mundo rural.Sin embargo, las nuevas generaciones de cineastas abandonaron la mirada épica para explorar aspectos más duros y contemporáneos.
Directores como Bruno Dumont comenzaron a retratar una Francia rural marcada por el aislamiento, la falta de oportunidades y el desencanto.
En películas como La vie de Jésus (1997), el campo aparece como un espacio donde la juventud parece atrapada entre el aburrimiento, la violencia latente y la ausencia de perspectivas. La belleza del paisaje ya no alcanza para ocultar las heridas sociales.
El siglo XXI y las nuevas crisis del mundo rural
En las últimas décadas, el cine francés volvió a mirar hacia el campo impulsado por problemáticas urgentes.
La presión de los mercados, el endeudamiento de los productores, la concentración agroindustrial y las consecuencias del cambio climático se transformaron en temas centrales.
Una de las películas más representativas de esta etapa es Au nom de la terre (2019), dirigida por Édouard Bergeon, que aborda con enorme crudeza el drama de los agricultores atrapados por las deudas y la imposibilidad de sostener sus explotaciones.
En esta nueva etapa, el cine rural francés perdió parte de la nostalgia que caracterizaba a las obras de Pagnol, pero ganó una poderosa dimensión política.
El campo ya no es solamente un escenario de historias humanas universales: es también un territorio donde se manifiestan algunas de las tensiones más profundas de nuestro tiempo.
La tierra no olvida
Si existe un hilo conductor que atraviesa toda la historia del cine rural francés, es la convicción de que la tierra conserva memoria.
Desde las películas pioneras de Jean Renoir hasta las denuncias contemporáneas sobre la crisis agrícola, el campo ha funcionado como un gran archivo emocional de Francia. En ese recorrido, Jean de Florette y Manon des Sources ocupan un lugar privilegiado.
No solo representan una de las cumbres artísticas del cine francés, sino que transformaron un drama rural en una auténtica epopeya moral.
La imagen final de César Soubeyran enfrentando las consecuencias de sus actos permanece entre las más conmovedoras del cine europeo: la de un hombre que comprende demasiado tarde que la tierra puede ocultar secretos durante años, pero que ninguna verdad permanece enterrada para siempre.
Porque, al igual que el agua, la verdad siempre encuentra su camino.
Primicias Rurales
Autor: Gonzalo Fierro, médico, especialista en cine