Ago 3, 2026 | Desarrollo Humano
El Pontífice pidió este domingo, durante el rezo del Ángelus, que se abran caminos de diálogo capaces de traer estabilidad a la ciudad autónoma española, sacudida por la mayor oleada migratoria de su historia reciente.
Buenos Aires, lunes 3 agosto (PR/26)–Con la Plaza de San Pedro llena de fieles este domingo, el Papa León XIV no pudo ocultar su preocupación por lo que está ocurriendo en el norte de África.
Antes de despedir el Ángelus, el Pontífice se dirigió en español a los presentes para hablar de Ceuta, pidiendo a Dios, por intercesión de Nuestro Señor de África, que se encuentren caminos de paz, estabilidad y justicia.

Sus palabras llegan en medio de uno de los episodios más dramáticos que ha atravesado la ciudad autónoma española en los últimos años.
Una frontera desbordada en pocas horas
Todo se precipitó el jueves pasado, cuando, según cifras de las autoridades españolas, entre 50.000 y 60.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos en cuestión de horas.
Muchas de ellas lo hicieron a nado, bordeando los espigones fronterizos, en una escena que desbordó por completo la capacidad de respuesta de la ciudad.El saldo humano fue devastador: al menos 67 personas murieron, la mayoría ahogadas mientras intentaban alcanzar suelo español.
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Horas después, de acuerdo con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, decenas de miles de personas volvieron a cruzar, esta vez de regreso hacia Marruecos.
Mientras tanto, las autoridades comenzaron a levantar nuevas barreras de contención en el espigón de El Tarajal para frenar nuevos cruces irregulares.
Un recuerdo para las víctimas de los conflictos armados
El Papa aprovechó también el Ángelus para renovar su pedido de paz mundial, mostrando su cercanía a quienes hoy sufren los efectos de la guerra en distintos puntos del planeta.

Pidió no olvidar a las víctimas de las hostilidades, en especial a los más vulnerables: niños, ancianos y enfermos, sin mencionar en esta ocasión ningún conflicto en particular. Pidió además que el Señor conforte a quienes sufren y bendiga a quienes trabajan a diario llevando ayuda y consuelo a las zonas afectadas.
Un guiño a san Francisco en el año de su octavo centenario
León XIV dedicó también unas palabras al Perdón de Asís, la indulgencia ligada a san Francisco de Asís.Recordó que el santo la recibió del Papa Honorio III en el año 1216, tras una visión de Jesús y la Virgen María que tuvo mientras oraba en la Porciúncula.

Invitó a los fieles a valorar este don espiritual, especialmente en el año en que se cumple el octavo centenario de la muerte del «Pobrecillo de Asís», como lo llamó el propio Pontífice.
Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
Ago 1, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano
El embajador ucraniano ante la Santa Sede, Andrii Yurash, asegura que un viaje del Pontífice a su país sería una señal de justicia y esperanza en medio de la guerra. La posibilidad, dice, ya está sobre la mesa del Vaticano.
Buenos Aires, sábado 1 agosto (PR/26)–El embajador de Ucrania ante la Santa Sede, Andrii Yurash, no tiene dudas: si el Papa León XIV decide pisar suelo ucraniano, esa visita será mucho más que un gesto protocolar. Será, dice, una señal de paz y de justicia en medio de una guerra que ya se extiende por años.
“Sería una gran contribución al proceso de construcción de la paz”, explicó el diplomático en una entrevista con EWTN Noticias, al referirse a la posibilidad de que uno de los líderes espirituales más respetados del mundo llegue hasta Ucrania con un mensaje directo de reconciliación.
Un viaje que el Vaticano ya evalúa
Las declaraciones de Yurash llegan apenas unos días después de que el Arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, confirmara que la Santa Sede efectivamente está estudiando la posibilidad de este viaje papal.
Gallagher estuvo seis días en Ucrania y se reunió el 20 de julio en Kiev con el presidente Volodímir Zelenski, quien le agradeció el respaldo constante de la Santa Sede frente al conflicto con Rusia.

“Expresamos continuamente nuestro deseo de que Su Santidad visite Ucrania lo antes posible”, aseguró el embajador, convencido de que el Papa es la personalidad extranjera más esperada por el pueblo ucraniano, al que le gustaría poder recibirlo y escucharlo en persona.
Para Yurash, todo indica que el Vaticano está tomándose el pedido muy en serio y buscando el momento más adecuado para que la visita finalmente se concrete.
Invitaciones que se repiten
No es la primera vez que el Papa recibe una invitación formal. La más reciente fue durante el Viernes Santo, cuando el propio Zelenski le pidió personalmente que realizara un viaje apostólico a Ucrania.
En aquella conversación, León XIV expresó su cercanía con el pueblo ucraniano y remarcó la urgencia de garantizar la asistencia humanitaria, además de su deseo de alcanzar un cese de las hostilidades y una paz justa y duradera con Rusia.

Antes del viaje de Gallagher, quien también estuvo en el país fue el Cardenal Matteo Maria Zuppi, enviado especial del Papa, en su segunda misión a Ucrania. El Arzobispo de Bolonia recorrió Leópolis y Kiev durante cuatro días, insistiendo en tres puntos clave: el intercambio de prisioneros, el regreso de los niños deportados y la entrada de ayuda humanitaria.
“El mensaje es muy evidente”, sostuvo Yurash sobre estos gestos, que interpreta como una prueba concreta del compromiso vaticano con su país.
“Su Santidad comprende la realidad de la guerra en Ucrania”, agregó, y explicó que al enviar a dos representantes de tan alto nivel, la Santa Sede busca demostrar su apoyo a Ucrania y a todos los esfuerzos por alcanzar una paz justa para el país.
“Ucrania no está sola”
Más allá de la diplomacia, el embajador subrayó el respaldo moral y espiritual que, según su lectura, la Santa Sede continúa ofreciendo a Ucrania en este momento tan difícil.
“La Santa Sede demuestra que Ucrania no está sola, que intenta hacer todo lo posible para apoyar espiritualmente al pueblo ucraniano, darle esperanza e inspirarlo a mantenerse fuerte”, afirmó.
Y agregó que la integridad territorial de Ucrania es un principio que la Santa Sede ha reafirmado en numerosas ocasiones, en sintonía con el resto del mundo civilizado, en su rechazo a cualquier violación del derecho internacional.
Primicias Rurales
Fuente: ACI Prensa
Jul 20, 2026 | Actualidad, Desarrollo Humano
El arzobispo católico de Leópolis, Mieczysław Mokrzycki, describe a una población agotada por el conflicto, donde la oración se convirtió en el último refugio mientras la paz sigue sin asomar en el horizonte.
Buenos Aires 20 julio (PR/26)–Han pasado casi cuatro años y medio desde que la guerra estalló en Ucrania, y todavía no hay señales de que vaya a terminar. Así lo describe el arzobispo de rito latino de Leópolis, monseñor Mieczysław Mokrzycki, quien esta semana acompaña al enviado del Vaticano en su misión por el país.
El obispo cuenta que todos los ucranianos arrastran, de una u otra forma, el peso del conflicto: familiares que combaten en el frente, vecinos que ya no volvieron, compañeros de trabajo que se fueron a pelear. A eso se suman las noticias que llegan cada día desde las líneas de combate, casi nunca buenas.

Muchas familias, además, se ven obligadas a emigrar. No por elección, sino por necesidad: buscan reencontrarse con maridos o esposas que partieron hacia Europa hace cuatro o cinco años, cuando la falta de trabajo y el hambre empezaron a apretar.
Vivir entre alarmas y refugios
En Leópolis, ciudad cercana a la frontera con Polonia, no hay combates a diario, pero sí alarmas constantes que obligan a interrumpir todo: el trabajo, las clases, la vida cotidiana. La gente baja a los refugios una y otra vez, y vuelve a subir cuando el peligro pasa.
La ciudad ya fue blanco de bombardeos en más de una ocasión, dejando heridos, muertos y casas destruidas. Volver a la normalidad después de cada ataque nunca es sencillo, reconoce el arzobispo.

Pese a todo, la fe no se apaga. Mokrzycki recuerda las palabras que Juan Pablo II dejó en su visita a la ciudad, hace ya 25 años, sobre no tener miedo y confiar en que, junto a Cristo, las dificultades se pueden vencer.
La oración como refugio y la visita de Gallagher
Cada día, después de la misa, los fieles se reúnen para cantar súplicas y pedir misericordia y paz para su país. Es, según el arzobispo, la única esperanza que les queda.
En ese contexto llega la visita de monseñor Paul Richard Gallagher, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, quien recorre Ucrania como enviado especial del papa León con motivo del 35.º aniversario de la reapertura de las estructuras de la Iglesia católica de rito latino en el país.

El domingo, Gallagher viajará a Berdychiv, el santuario nacional ucraniano, donde miles de fieles de todo el país piden a la Virgen que interceda por ellos. Para el arzobispo, esta segunda visita de Gallagher —la primera fue en mayo de 2022, apenas semanas después de comenzada la guerra— es una forma de que el papa se haga presente, a través de él, con paz, alegría y esperanza.
Un llamado a no acostumbrarse a la guerra
Mokrzycki advierte que Occidente parece haberse acostumbrado al conflicto, como si ya formara parte del paisaje. Frente a eso, la Iglesia ucraniana insiste en salir a hablar: obispos y sacerdotes viajan al exterior para visitar a otras comunidades y pedirles que no miren para otro lado.

El arzobispo pide no quedarse indiferente ante el sufrimiento de otros pueblos, también en Tierra Santa, y llama a sostener la unidad entre hermanos cristianos. El pedido final es concreto: acompañar con la oración, pero también con ayuda humanitaria, que en Ucrania sigue siendo indispensable.
Primicias Rurales
Fuente: Vatican News