Ganadería Posible, el novedoso proyecto que busca redefinir la agenda ganadera argentina

Ganadería Posible, el novedoso proyecto que busca redefinir la agenda ganadera argentina

CREA Región Sur de Santa Fe:

 

Una hoja de ruta hecha con productores, así resumen los organizadores el proyecto que busca instalar una agenda ganadera nacional más competitiva, eficiente y climáticamente responsable.

 

Buenos Aires, jueves 9 de julio (PR/26) —  A mayor producción, menor intensidad de GEI. Bajo esta mirada se está desarrollando en Argentina el proyecto Ganadería Responsable.

Esta iniciativa cuenta con el respaldo de la Climate & Clean Air Coalition, y lo lidera la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA).

La idea es incentivar a la ganadería bovina de carne buscando producir más y mejor, alineados con la reducción de la intensidad de las emisiones de metano que se pide a nivel mundial, pero instalando una agenda propia.

 

En la Jornada “Tranqueras abiertas” organizada por Crea Región Sur de Santa Fe en el Establecimiento Hilda’s OCHA SA en El Trébol, se presentó el Ing. Agr. Pablo Cañada, analista en la Unidad de Investigación y Desarrollo de CREA, y del Área de Gestión Ambiental de la FAUBA, quien presentó el proyecto ante cientos de productores.

“Ganadería Posible persigue el objetivo de entregarle al Gobierno Nacional, más precisamente a la Secretaría de Agricultura y Ganadería, una hoja de ruta que indique el camino hacia donde podemos conducir la ganadería del país. Es una hoja de ruta hacia adelante, hay proyectos que ya están corriendo como Visec, en el cual no tenemos injerencia.

 

En Ganadería Posible los productores tienen voz y están invitados a participar con sus propuestas y miradas para buscar un camino productivo y sustentable para la actividad. Esto está alineado con la agenda internacional donde tenemos un desafío y una oportunidad. El desafío consiste en poder mostrar cómo es la ganadería en Argentina y la oportunidad consiste en estar alineados con las políticas internacionales, pero con nuestra propia agenda”.

 

Medir GEI por cada kilo de carne producida:

 

“Por ejemplo cuando se habla de metano y de intensidad de gases de efecto invernadero, nosotros lo tomamos, pero no como la única métrica a considerar. Cuando uno habla de emisión se incluyen los gases que van hacia la atmósfera como los que se secuestran en suelos o en otros sumideros.

La intensidad implica conocer cuantos de esos gases de efectoinvernadero (GEI) se producen por una unidad de producto. En nuestro caso eso es GEI por cada kilo de carne producida.

Y si además tenemos buenos sumideros, baja la emisión medida. Tenemos que lograr nuestros propios datos, esto le va a permitir al Gobierno, defender con números y propuestas, la agenda ganadera argentina”

 

¿Cómo se financia Ganadería Posible?

 

 

“El Proyecto Ganadería Posible está financiado 100% por un Programa de Naciones Unidas. Nosotros aún estamos en la primera etapa del proyecto. Nuestros vecinos Uruguay y Brasil ya pasaron por esta primera etapa y lograron el financiamiento con los datos de esa primera etapa. Hay potencial para buscar financiamiento y mejorar nuestra ganadería sin que los fondos salgan del sector productivo ni del gobierno”, agregó

 

Ganadería Posible busca delinear la ganadería en todo el país, el movimiento CREA lo está implementando, pero la invitación a participar es abierta a todo el sector.

Los canales de comunicación son institucionales y puede ser por medio de las Asociaciones Gremiales o las Sociedades Rurales de cada región, también en INTA y Universidades.

Quienes deseen conocer más pueden ingresar a: www.ganaderiaposible.crea.org.ar

 

 

Primicias Rurales
Fuente: CREA
El frío le pegó fuerte a la chicharrita en el Centro-Norte y Centro-Sur del país, y frenó el crecimiento en las zonas endémicas; se espera que la ola polar acentúe esos efectos

El frío le pegó fuerte a la chicharrita en el Centro-Norte y Centro-Sur del país, y frenó el crecimiento en las zonas endémicas; se espera que la ola polar acentúe esos efectos

Los datos del 45º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, tomados del 16 al 30 de junio de 2026, muestran que la temperatura ha empezado a modular las poblaciones de la plaga, incluso antes de la llegada de la actual ola polar, cuyo impacto se empezará a registrar en el próximo relevamiento.

 

Buenos Aires, domingo 5 de julio (PR/26) .- . En el Centro-Norte y en el Centro-Sur es donde más se percibe el impacto, con disminución de las categorías de mayor abundancia y de los promedios de capturas, mientras que en el Litoral también, pero con menos contundencia.

En tanto, en las zonas endémicas se comienza a ver una estabilización o leve retracción, pero aún con mucha abundancia. “Estos resultados refuerzan la importancia de mantener activos los sistemas de monitoreo durante todo el año, ya que permiten seguir la evolución de las poblaciones, detectar cambios en su distribución espacial y anticipar escenarios de riesgo para las próximas campañas agrícolas”, subraya el informe.

En la región NOA, donde el 65% de las trampas se instalaron sobre maíces en estado de madurez fisiológica (R6), se observó un leve descenso en la categoría de máxima abundancia (>100 adultos por trampa), que, junto con localidades que registraron ausencia o bajo nivel de chicharritas, provocó una disminución del promedio regional de capturas.

No obstante, los niveles de población continúan elevados, con el 83% de las localidades en los mayores niveles de captura.

 

 

En el NEA, donde el 79% de las trampas se colocó en cultivos de maíz, predominantemente en R6, hubo un aumento de las localidades con la máxima categoría de capturas, aunque los niveles promedio se mantuvieron similares a los del informe anterior.

En el Litoral, donde el 40% de las trampas estuvieron instaladas en lotes de maíz, el 90% de las localidades registró presencia de chicharritas, aunque se sigue observando una retracción en los niveles poblacionales respecto de informes previos, por la menor proporción de localidades con más de 50 adultos por trampa, que cayeron del 35 al 17%.

Las mayores densidades poblacionales continuaron concentrándose en Entre Ríos y Corrientes.

En la región Centro-Norte, donde el 61% de las trampas se instaló en cultivos de maíz, el 94% tuvo capturas del vector, aunque con una marcada caída en la proporción de localidades con máxima abundancia, que se redujeron del 64 al 36% respecto del relevamiento anterior. Esto provocó una baja significativa en el promedio regional de capturas registradas.

En la región Centro-Sur, donde el 43% de las trampas se ubicó sobre maíz, también se dio una retracción en la dinámica poblacional: el 54% de las localidades relevadas no registró capturas, sólo el 1% tuvo máxima abundancia, y el promedio regional cayó significativamente.

Informe completo de la Red y el detalle por regioneshttps://www.maizar.org.ar/vertext.php?id=1016 

 

Acerca de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis

La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis surgió en 2024, en respuesta al problema del complejo del achaparramiento del maíz transmitido por esta plaga, que afectó gran parte de la superficie maicera de la Argentina. Coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), participan en ella instituciones claves del sector agropecuario argentino: la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (AAPPCE), la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC). 

Los objetivos de la Red Nacional de Monitoreo Dalbulus maidis son informar sobre la captura de adultos de esta especie con trampas cromáticas adhesivas en regiones donde se cultiva de maíz, y sobre el porcentaje de la infección estacional de estos adultos con Corn Stunt Spiroplasma (CSS), tarea a cargo del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA (Conicet) 

 

Primicias Rurales
Fuente: MAizar
Nutrición balanceada y manejo integrado de plagas: dos pilares para cerrar brechas de rendimiento en soja

Nutrición balanceada y manejo integrado de plagas: dos pilares para cerrar brechas de rendimiento en soja

Al inicio del Seminario ACSOJA 2026, que se realiza en la Bolsa de Comercio de Rosario, referentes de FERTILIZAR Asociación Civil y la EEA Obispo Colombres de INTA, coincidieron en que existe un amplio margen para incrementar la productividad del cultivo mediante una adecuada nutrición y estrategias preventivas frente al avance del picudo negro de la vaina.

 

Buenos Aires, jueves 02 de julio (PR/26) .- La nutrición del cultivo y el manejo integrado de plagas fueron los ejes de la charla técnica «Nutrición y plagas en soja: estrategias de manejo que potencian rendimientos», que reunió a especialistas de FERTILIZAR AC y de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), con la moderación de Juan Martín Enrico de INTA.

Roberto Rotondaro y Matías Saks de FERTILIZAR AC. expusieron sobre las claves de la nutrición en soja, mientras que Matías Medrano, investigador de la EEAOC, presentó los avances en el conocimiento y manejo del picudo negro de la vaina (Rhyssomatus subtilis), una plaga que dejó de ser un problema regional para convertirse en un desafío para las principales zonas sojeras del país.

Con la nutrición como herramienta para capturar rendimiento, Rotondaro destacó que uno de los principales desafíos de la producción argentina continúa siendo reducir la brecha entre el rendimiento potencial y el efectivamente alcanzado.

Según comentó, actualmente la soja presenta una brecha promedio de 880 kg. por hectárea, equivalente al 28% del potencial productivo en condiciones de secano. «Lo que el suelo necesita no se negocia. El fósforo sigue siendo el nutriente que marca la diferencia para construir rendimiento y aprovechar el potencial del cultivo», afirmó.

En esta línea los especialistas explicaron que el fósforo no sólo impacta directamente sobre la productividad sino también sobre la fijación biológica de nitrógeno, proceso que aporta una parte fundamental de los requerimientos del cultivo. Cuando el fósforo resulta limitante, disminuye la capacidad de formar nódulos, y se restringe la capacidad de la planta para incorporar nitrógeno atmosférico, generando pérdidas de rendimiento. El umbral crítico se ubica por debajo de 14 ppm de fósforo disponible, nivel a partir del cual comienzan a registrarse pérdidas significativas.

A su vez, señalaron que aproximadamente el 60% de los lotes argentinos presentan niveles de fósforo cercanos a la insuficiencia, mientras que los balances de nutrientes continúan siendo negativos, particularmente en soja, cultivo que extrae mucho más de lo que se repone.

 

 

En cuanto a otros nutrientes, los oradores expresaron que, si bien se ha mejorado levemente el uso de las tecnologías de fertilización, alrededor de un 50-60% de nitrógeno y fósforo, y un 35% de azufre, en relación con países competidores como Brasil, Argentina está muy lejos y en estado de riesgo.

Entre los beneficios de una nutrición balanceada, Saks destacó que la fertilización permite incrementar hasta un 37% la eficiencia en el uso del agua, transformando cada milímetro de lluvia en mayor producción, aspecto especialmente relevante para los planteos de secano. «Una adecuada nutrición no sólo aporta más rendimiento; también hace que el cultivo utilice mucho mejor el agua disponible y contribuya a mejorar la calidad del grano», sostuvo.

Pese a estos datos, la adopción de la práctica aún resulta limitada. Durante la campaña 2025 sólo el 48% del área de soja de primera y el 17% de la soja de segunda se fertilizaron, con dosis en general bajas, por debajo de otros cultivos como trigo y maíz, donde la adopción supera el 80%.

En respuesta a la consulta del moderador sobre cómo reducir esta brecha tecnológica, Rotondaro enfatizó: «La fertilización debe consolidarse como uno de los pilares de la agricultura sostenible, junto con la siembra directa y la rotación de cultivos. Difundir sus beneficios es fundamental para producir más, cuidar los recursos y mejorar la rentabilidad».

El picudo negro: un desafío que se expande

 

 

En la segunda exposición, Matías Medrano analizó la expansión del picudo negro de la vaina, una plaga que durante la última campaña amplió significativamente su distribución, desde el NOA hacia otras provincias productoras.

Según indicó, además de su histórica presencia en Santiago del Estero, durante la última campaña se registraron daños en Córdoba y Santa Fe, con pérdidas que oscilaron entre el 10% y el 100% del rendimiento. «El picudo negro dejó de ser un problema regional para transformarse en un desafío nacional. La mayor ventaja que tienen las nuevas zonas afectadas es la posibilidad de anticiparse aprovechando toda la experiencia acumulada en el NOA», señaló.

En cuanto a las particularidades del insecto, Medrano explicó que la especie presenta una generación por año, aunque posee una emergencia prolongada, con adultos que emergen durante aproximadamente 190 días, sincronizando su ciclo con las etapas reproductivas del cultivo.

 

 

Entre los estados R5 y R6 se da el momento crítico en el que las hembras depositan los huevos dentro de las vainas y las larvas consumen posteriormente los granos, afectando tanto el rendimiento como la calidad comercial.

Frente a este escenario, el investigador remarcó que el monitoreo oportuno constituye la base de cualquier estrategia de manejo.

Las recomendaciones incluyen monitoreo de suelo antes de la siembra, utilización de paño vertical durante el cultivo, rotaciones con gramíneas que no son susceptibles a esta plaga por lo que incluirlas en rotaciones puede cortar el ciclo de la plaga. Además de tratamientos de semillas en situaciones de riesgo y aplicaciones foliares cuando el monitoreo lo justifique.

Medrano también destacó la importancia de evitar la dispersión del insecto mediante la limpieza de cosechadoras, camiones y otros equipos de transporte, además de considerar prácticas de laboreo que reduzcan parcialmente la población hibernante.

«El manejo integrado combina monitoreo, rotación, tratamientos preventivos y buenas prácticas de logística. Evitar la dispersión de la plaga es clave para proteger las nuevas regiones sojeras», concluyó.

El panel cerró con un intercambio entre los especialistas sobre alternativas de manejo y las oportunidades que existen para seguir incrementando la productividad de la soja argentina mediante mejora de la fertilización y mayor difusión de tecnologías de procesos sustentadas en información técnica.

 

Primicias Rurales
Fuente: Paula Vázquez
El suelo semiárido pierde hasta siete veces más tierra cuando se agota su carbono orgánico

El suelo semiárido pierde hasta siete veces más tierra cuando se agota su carbono orgánico

 

Un estudio del INTA en la cuenca de El Morro, San Luis, muestra que la pérdida de cobertura y de carbono orgánico multiplica la erosión ante lluvias intensas. Cultivos de cobertura, pasturas perennes y obras de sistematización aparecen como las herramientas clave para frenar el desgaste del recurso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires jueves 2 julio (PR/26)–Cuando llueve fuerte en el semiárido, no todos los suelos responden igual. Algunos resisten, otros se desmoronan. Un estudio del INTA realizado en la cuenca de El Morro, en San Luis, buscó entender por qué, y encontró que la explicación no pasa solo por la cantidad de agua que cae del cielo, sino por la forma en que se combinan la textura del suelo, su contenido de carbono orgánico y el manejo productivo que recibe.

 

 

Una lluvia simulada para medir el daño real

 

 

Para poner a prueba estas variables, el investigador del INTA-CONICET Pablo Peralta y su equipo recurrieron a un simulador de campo capaz de recrear condiciones extremas: una lámina de 36 milímetros en apenas 10 minutos, equivalente a una tormenta de alta intensidad. El objetivo era observar, en tiempo real, cómo reaccionaba cada tipo de suelo ante ese estrés hídrico.

 

 

Suelos: claves para minimizar la pérdida de recursos en el semiárido - Opción Rural · Información agropecuaria y turística.

 

 

Los resultados fueron contundentes: los suelos bajo uso agrícola perdieron entre dos y siete veces más sedimentos que aquellos que conservaban su vegetación natural. La diferencia, explicó Peralta, tiene que ver con la capacidad de cada suelo para mantenerse estructuralmente firme frente al impacto directo de la lluvia.

 

 

El carbono orgánico, el guardián invisible del suelo

 

 

Juan Cruz Colazo, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria San Luis del INTA, apuntó a un factor central: el carbono orgánico. Cuanto menor es su presencia en el suelo, menor es también su estabilidad estructural, y mayor la facilidad con la que las partículas se desprenden y son arrastradas por el agua.

 

 

Suelos: claves para minimizar la pérdida de recursos en el semiárido – El Regional Digital

 

 

“El estudio determinó que, a menor carbono orgánico, mayor es la erosión, especialmente en aquellos suelos con mayor proporción de limo y arcilla”, señaló Colazo. Y agregó un dato que desafía la lógica más simple: la relación entre el escurrimiento y la erosión no es lineal. En los ambientes con vegetación natural, un fenómeno llamado hidrofobicidad genera una fina lámina de agua que actúa como capa protectora. Esos suelos pueden escurrir más agua, pero pierden menos sedimento que los suelos agrícolas.

 

 

La cobertura vegetal, la primera barrera de defensa

 

 

Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que el manejo de la cobertura vegetal es la herramienta más eficaz para frenar la erosión. Colazo recomendó sostener niveles de cobertura de al menos el 30 %, algo que se puede lograr incorporando cultivos de cobertura, como el centeno, durante los barbechos, y manejando con cuidado los rastrojos en siembra directa.

 

 

🌱 En el día de la conservación del suelo, recordamos la importancia y valor que representa para el ciclo de la vida. • . • 🌱 Los suelos brindan servicios ecosistémicos

 

 

“Estos cultivos protegen la superficie del impacto de la gota de lluvia y, a través de sus raíces, ayudan a mantener los agregados en suelos sueltos”, explicó el investigador.

 

 

Cuando el carbono ya es escaso: pasturas para recuperar terreno

 

 

En los ambientes donde el carbono orgánico cae por debajo del 0,5 %, o en zonas marginales donde la agricultura ya no es viable, la recomendación cambia de enfoque. Allí, Colazo sugirió incorporar pasturas perennes, como la alfalfa o el pasto llorón, que permiten estabilizar el sistema y recuperar de a poco la estructura del suelo.

 

 

Cada textura pide su propia estrategia

 

 

El manejo, además, no puede ser el mismo en todos lados. Según explicó Peralta, los suelos arenosos necesitan cobertura para evitar que sus partículas se desprendan con facilidad, mientras que los suelos franco-arenosos exigen una atención especial, porque combinan un alto escurrimiento con una elevada susceptibilidad al arrastre.

 

 

Terrazas y sistematización: pensar el problema a escala de cuenca

 

 

Por último, Colazo remarcó que las soluciones también deben pensarse en una escala mayor. “A escala de cuenca, la sistematización del terreno mediante obras como terrazas, que permiten disminuir la velocidad del escurrimiento superficial y favorecer la infiltración, son fundamentales”, concluyó.

 

 

La conservación del recurso suelo: un pilar central del manejo agrícola

 

 

El mensaje de fondo que dejan estas investigaciones es claro: cuidar el suelo del semiárido no depende de una sola práctica, sino de una combinación de decisiones -cobertura, manejo del carbono, elección de cultivos y obras de sistematización- que, sumadas, pueden marcar la diferencia entre un suelo que resiste y uno que se pierde.

 

 

 

 

 

 

Primicias Rurales

 

 

Fuente: INTA Informa

 

 

 

 

De la genética al pasto: las claves para producir más carne por hectárea

De la genética al pasto: las claves para producir más carne por hectárea

En una Jornada a Campo del IPCVA realizada en 9 de Julio se presentó un modelo que combina selección genética, recría intensiva y planificación forrajera para aumentar la producción de carne y mejorar la eficiencia

 

 

Buenos Aires, miércoles 1 julio (PR/26) — «La ganadería está muy bien y creemos que hay que recuperar el stock en un momento en que el mundo demanda carne». Con esa definición, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Georges Breitschmitt, abrió una nueva Jornada a Campo en la cabaña La Coincidencia, en el partido bonaerense de 9 de Julio.

Bajo el lema «Genética y recría para maximizar carne y conversión: más kilos reales para el productor del oeste bonaerense», el encuentro del Ipcva permitió conocer un sistema que integra mejoramiento genético, recría intensiva y manejo de precisión de los recursos forrajeros con el objetivo enfocado en producir más kilos de carne por hectárea.

En la presentación del manejo del campo, tanto el investigador del INTA, Aníbal Pordomingo, como el asesor ganadero Joaquín Prieto coincidieron en que el desafío de la ganadería moderna pasa por transformar más forraje en carne, mejorar la eficiencia de conversión y aumentar los kilos producidos.

 

La genética como herramienta productiva

 

El proyecto genético de La Coincidencia se apoya en la raza Limangus, un biotipo estabilizado a partir del cruzamiento entre Angus y Limousin. Pordomingo dijo que la búsqueda apuntó a combinar la calidad de carne, fertilidad y precocidad propias del Angus con el mayor rendimiento carnicero y la eficiencia de conversión aportadas por el Limousin.

Sin embargo, el planteo va más allá de la elección racial. La empresa desarrolló un sistema de reproducción basado en transferencia embrionaria que permitió acelerar el progreso genético y escalar rápidamente el rodeo.

Actualmente, la selección se realiza sobre miles de animales evaluados individualmente mediante registros electrónicos, mediciones reproductivas y análisis de características de carcasa. Entre los parámetros relevados figuran área de ojo de bife, espesor de grasa, marbling y rendimiento carnicero estimado en vivo.

Pero entre esas evaluaciones, Pordomingo destacó la incorporación del consumo residual RFI (Residual Feed Intake), un indicador que permite identificar animales capaces de producir más consumiendo la misma cantidad de alimento o, inversamente, mantener su desempeño consumiendo menos. La Coincidencia cuenta actualmente con una de las mayores instalaciones del país para medir este atributo.

«La eficiencia de conversión ya no se puede evaluar solamente por la ganancia de peso. Hay que medir cuánta carne útil produce cada animal con los recursos que consume», resumió.

 

 

 

Recría

 

Prieto explicó que todo el modelo de recría fue diseñado para maximizar la producción por superficie. Así, la planificación comienza por el recurso forrajero disponible y no por la cantidad de animales que se pretende incorporar. «Primero se define cuánto pasto se puede producir y recién después se ajusta la carga animal», dijo el asesor.

El sistema opera sobre dos establecimientos de recría, El Triángulo y El Peregrino, que en conjunto suman cerca de 1.700 hectáreas y reciben unos 5.000 novillitos por ciclo. Los animales ingresan con pesos de entre 180 y 240 kilos y permanecen en recría durante seis a diez meses, con objetivos de ganancias diarias de entre 500 y 700 gramos.

La meta final es entregar animales de entre 350 y 400 kilos manteniendo una elevada eficiencia biológica y económica.

 

Alimentación

 

La empresa estima que aproximadamente la mitad de la demanda anual de alimento debe ser cubierta mediante ensilajes, principalmente de maíz y cebada. Sobre esa base se construye una carga equivalente a 7 vacas de cría por hectárea, nivel muy superior al promedio regional.

A ello se suma el uso estratégico de suplementos concentrados y balanceados que permiten sostener las ganancias de peso cuando la oferta de pasto disminuye. «La suplementación no reemplaza al pasto; permite aprovecharlo mejor y sostener la producción cuando aparecen limitantes», explicó Prieto.

En cuanto al manejo del pasto, tanto en la cabaña como en los campos de recría se utiliza pastoreo rotativo intensivo con asignación diaria u horaria de parcelas. Los animales ingresan a sectores definidos según mediciones previas de disponibilidad forrajera y reciben suplementación estratégica por silajes o henos.

El objetivo es aumentar la eficiencia de cosecha del forraje producido y “evitar pérdidas por subutilización”. Para esto se apoyan en la infraestructura: electrificación para dividir en parcelas, aguadas, corrales de suplementación y los registros permanentes de todos los animales (pesos, tratamientos sanitarios, movimientos y desempeño productivo) para corregir manejos, ajustar cargas y proyectar resultados.

Tanto Pordomingo como Prieto machacaron el concepto de que la intensificación ganadera no depende de incorporar más tecnología o más genética sino de diseñar una gestión integral: planificar la producción de forraje, medir resultados, ordenar procesos y utilizar información para tomar decisiones.

“Producir más carne no pasa solamente por tener mejores animales, sino por construir sistemas capaces de expresar todo su potencial”, resumió el experto del Inta.

 

Primicias Rurales
Fuente: IPCVA 

 

Videos: 
EXPORTACIONES DE CARNE – EXPECTATIVAS PARA EL 2° SEMESTRE: https://youtu.be/GC_7TVGFZ98
GANADERÍA – EN CAMINO DE LA RECUPERACIÓN: https://youtu.be/y_z0y5pvp_E
IPCVA – GENÉTICA Y RECRÍA PARA MAXIMIZAR CARNE Y CONVERSIÓN: https://youtu.be/GxSDEEIB-2c
LIMANGUS – EFICIENCIA PRODUCTIVA EN CABAÑA LA COINCIDENCIA: https://youtu.be/FyRovnb7H80
RECRÍA ÓPTIMA PARA LOGRAR UN BUEN RODEO DE VACAS: https://youtu.be/WlIkCUMtSoo