La historia de la bandera de Malvinas que terminó en manos de los jugadores argentinos

La historia de la bandera de Malvinas que terminó en manos de los jugadores argentinos

El trozo de tela con la frase “Las Malvinas son argentinas” habría sido hecho sobre una sábana de hotel y llegó al campo desde la tribuna tras el triunfo ante Inglaterra.

 

 

La bandera, confeccionada sobre una sábana de hotel.

 

 

 

Buenos Aires, 16 julio (NA) — La bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas” que mostraron los jugadores de la Selección argentina tras eliminar a Inglaterra del Mundial 2026 tuvo una historia tan improvisada como simbólica: según una versión viral en redes sociales, fue pintada sobre una sábana de hotel y terminó en manos del plantel después de ser arrojada desde la tribuna.

La imagen recorrió el mundo apenas finalizó el 2 a 1 de Argentina sobre Inglaterra en Atlanta. En medio de los festejos por el pase a la final ante España, Giovani Lo Celso desplegó sobre el césped una bandera blanca con letras negras, rodeado por varios compañeros, en una escena que rápidamente se transformó en una de las postales de la noche.

La pregunta que se hizo viral fue cómo había llegado ese trapo al campo, ya que en la previa se había advertido que no podrían ingresar banderas o elementos con mensajes políticos. La explicación más fuerte surgió en X: una usuaria identificada como miuchi (@Milo20154) respondió que “la pintó el primo de mi cuñada, es un pedazo de sábana del hotel”, en referencia a la bandera que terminó en manos de los futbolistas.

 

 

 

 

La versión coincide con lo que contó Gonzalo Montiel luego del partido. Consultado por la aparición de la bandera, el defensor reveló: “Justo cayó una ahí y los chicos la agarraron. Así que nada, contento”.

Por su parte, Nelson Castro, en Telenoche, agregó que alguien la había tirado al campo de juego y que luego se la dieron a los jugadores.

La escena tuvo una carga especial por el rival y por la historia. Argentina e Inglaterra volvieron a cruzarse en un Mundial en un partido atravesado por el recuerdo de Malvinas, la guerra de 1982 y la rivalidad futbolística que tuvo su capítulo más fuerte en México 1986, con los goles de Diego Maradona.

 

 

 

Después del encuentro, Leandro Paredes fue consultado por la bandera y respondió: “Y siempre serán argentinas”. Lautaro Martínez, autor del gol del triunfo, también reconoció que para el plantel no había sido un partido más: “Tratamos de dejarlo atrás, pero para nosotros era un partido especial”.

Lisandro Martínez también se refirió al impacto emocional de la imagen y aseguró: “Me imagino a un veterano de Malvinas viendo eso y llorando”. Además, remarcó que los jugadores “mostraron esa bandera y afirmaron que las islas nos pertenecen”.

El gesto generó repercusión inmediata en Inglaterra y podría derivar en una sanción de FIFA, ya que el Código de Conducta de los Estadios prohíbe el ingreso de banderas, pancartas o elementos de contenido político, ofensivo o discriminatorio.

De hecho, en la previa del partido, la ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, había advertido que los hinchas no podrían ingresar con elementos que tuvieran mensajes provocativos, políticos, raciales o religiosos, y aclaró que “Las Malvinas son argentinas” era considerado un mensaje político para el operativo del estadio.

No es la primera vez que la consigna aparece vinculada a la Selección: AP recordó que Argentina ya había mostrado el mismo lema en un amistoso de preparación antes del Mundial 2014 y que, en aquella oportunidad, la AFA fue multada por FIFA con 30.000 francos suizos.

Milei confirmó que no viajará a la final y mantendrá su cábala en Olivos

La cuestión Malvinas, según la postura oficial argentina, tiene origen en 1833, cuando el Reino Unido ocupó las islas y expulsó a las autoridades argentinas. Cancillería sostiene que la recuperación de la soberanía constituye un objetivo “permanente e irrenunciable” del pueblo argentino, tal como expresa la Constitución Nacional.

Así, una bandera presuntamente pintada de apuro sobre una sábana de hotel pasó de la tribuna al césped, de las manos de los hinchas a las de los jugadores, y de Atlanta a una postal mundial cargada de historia, emoción y polémica.

 

 

 El árbitro esloveno Slavko Vincic fue el elegido para impartir justicia en la final del Mundial 2026, que enfrentará a la Selección argentina con su par español.

 

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el juez, que había pitado en el infructuoso debut argentino en Qatar 2022 ante Arabia Saudita, estará acompañado por una terna repartida entre eslovenos y emiratíes, con el VAR aún sin designar.

La final en la que se medirán argentinos y españoles, en búsqueda de la cuarta y segunda estrella respectivamente, se disputará este domingo 19 de julio en el estadio MetLife de Nueva Jersey, Estados Unidos, desde las 16:00 (horario argentino).

 

Exasesor de Margaret Thatcher pidió expulsar a los argentinos de la Premier por la bandera sobre Malvinas

Nile Gardiner, excolaborador de la ex primera ministra británica, cuestionó el mensaje exhibido por los futbolistas argentinos tras la final y reclamó que se les retire la visa de trabajo a quienes juegan en la Premier League.

 

 

La bandera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas» que exhibieron los jugadores de la Selección argentina tras la final del Mundial 2026 generó una fuerte reacción en el Reino Unido.

Uno de los primeros en pronunciarse, según pudo confirmar la Agencia Noticias Argentinas, fue Nile Gardiner, exasesor de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, quien pidió sanciones contra los futbolistas que militan en la Premier League.

A través de su cuenta en la red social X, Gardiner publicó un duro mensaje en el que reclamó que los jugadores argentinos sean expulsados del fútbol inglés por haber participado de la manifestación.

«Todo jugador argentino en la Premier League inglesa que participó en esta fea exhibición anti-británica debería ser despojado de su visa de trabajo del Reino Unido. Debería haber tolerancia cero para esto», escribió.

El mensaje del exasesor de la llamada «Dama de Hierro» se viralizó rápidamente y abrió un intenso debate entre usuarios británicos y argentinos, con miles de comentarios a favor y en contra de su postura.

La polémica surgió luego de que varios integrantes del seleccionado argentino ingresaran al campo de juego con una bandera blanca en la que podía leerse la frase «Las Malvinas son argentinas», una histórica consigna vinculada al reclamo de soberanía que mantiene Argentina sobre las islas.

Entre los futbolistas que actualmente juegan en la Premier League aparecen figuras de la Selección como Emiliano «Dibu» Martínez (Aston Villa), Cristian Romero (Tottenham), Marcos Senesi (Tottenham), Lisandro Martínez (Manchester United), Alexis Mac Allister (Liverpool) y Enzo Fernández (Chelsea), quienes podrían quedar en el centro de la controversia impulsada por Gardiner.

 

 

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Fuente: Agencia NA.
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En el fútbol está el síntoma y la enfermedad argentina

En el fútbol está el síntoma y la enfermedad argentina

El deporte más popular lleva años de un manejo personalista que no se detiene. Un poder que desafía al de la Nación.

Buenos Aires, lunes 1 diciembre (PR/25) — La historia no se equivoca. En 1978, quien esto escribe le preguntó a Joao Havelange –por entonces presidente de la FIFA– si le interesaría ser presidente de Brasil. Su respuesta fue más que elocuente: “De ninguna manera. El fútbol abre los despachos de cuanto hombre y mujer poderosa hay en el mundo. En cambio, la presidencia de Brasil no”.

Seguramente, ni Claudio “Chiqui” Tapia ni sus secuaces imaginaron siquiera que el inédito e insólito título de campeón que le dieron a Rosario Central generaría el terremoto futbolístico y político que hoy sacude a la Asociación del Fútbol Argentino.

Eso es lo que ocurre generalmente cuando se ejerce el poder con impunidad. Ese manejo absolutista e impune de la AFA viene ya desde la gestión de Julio Grondona, quien permaneció al frente de la Asociación durante 35 años.

Por si alguien no se dio cuenta, Tapia aspira a algo similar. “Me quedan muchos años más” en el cargo, dijo el jueves en forma desafiante en medio de una celebración.

Este episodio le ha venido a Milei como anillo al dedo. Hay que recordar que la embestida contra la conducción de la AFA comenzó no bien el actual gobierno comenzó su gestión. La idea de las sociedades deportivas anónimas viene dando vueltas desde hace años aquí. La falta de dinero de la inmensa mayoría de los clubes ha hecho que la fuga de jugadores de calidad del empobrecido fútbol vernáculo sea incesante. La selección nacional, que es el escudo protector de Tapia, es una muestra de ello.

“El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, reza la célebre frase de Lord John Emerich Edward Dalkberg Acton.
Es lo que se ve en la AFA, en la cual a ese poder absoluto de su presidente lo consiente el silencio cómplice del resto de los dirigentes. A no engañarse, no ha habido –hasta el momento– grandes dirigentes del fútbol que hayan salido a respaldar al presidente de Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón. Eso es algo muy del peronismo.
Es decir, el concepto de que, ante los atropellos, la respuesta es el silencio, producto del temor a sufrir represalias. Verón ha tenido una actitud valiente al plantarse frente a Tapia en sus manejos turbios de patrón de estancia.
El séquito que lo rodea, con Toviggino a la cabeza, un hombre poco locuaz que solo sabe escupir insultos vía redes sociales ante la carencia de ideas, es también una muestra de ese manejo del poder.
Ha querido el destino que, el caso de la Andis, los ha ligado a Diego Spagnuolo, a Miguel Calvete y a Maximiliano Ariel Vallejo, cuya cercanía a Tapia le abrió las puertas a Sur Finanzas a clubes como Racing, Banfield, Barracas Central, Deportivo Morón y Platense.
El mundo es un pañuelo. Párrafo aparte para la carrera futbolística de Barracas, cuestionada desde todos los ángulos posibles por todo el mundillo del fútbol argentino.
Tapia fue presidente del club que hoy está en el ojo de la tormenta no solo por su ascenso meteórico sino por sus ruidosos incumplimientos.
El titular de la IGJ aseguró que Barracas no presenta balances desde hace diez años. Es tal el escándalo que los jugadores terminan siendo víctimas ya que pocos les reconocen autenticidad a sus logros deportivos.
Más allá de este secreto a voces, lo que realmente importa es el trasfondo que viven prácticamente todas las instituciones del fútbol de nuestro país: dirigentes ricos –millonarios– y clubes pobres. Una realidad que ya no da para más.

La decisión de Javier Milei de no viajar a Washington para participar de la ceremonia del sorteo de la Copa del Mundo hay que leerla con un poco más de detalle. El Presidente sabía que no había ninguna posibilidad de que allí se firmara el acuerdo comercial con el gobierno de Donald Trump del que se viene hablando desde hace varias semanas.

Esto es producto de todos los detalles que resta pulir. Viajar a Washington y venirse con las manos vacías hubiera representado un acontecimiento negativo para el Gobierno. Y, por supuesto, encontrarse cara a cara con Tapia y aparecer sonriente a su lado habría significado una contradicción flagrante para Milei.

La afinidad de Tapia con el peronismo, los aspectos poco transparentes y sospechosos de su gestión, el ámbito de corrupción que envuelve a la AFA, lo transforman en el enemigo ideal para el Gobierno, en el que, por otra parte, las internas no cesan. En estas horas, el campo de batalla se ha trasladado nuevamente al Senado.

Patricia Bullrich salió con los tapones de punta y la fuerza de los conversos a marcarle la cancha a Victoria Villarruel. Por si hiciera falta algo más, Manuel Adorni y Karina Milei salieron a criticarla duramente, acusándola de haberles impedido ingresar al recinto del Senado, acusación que la vicepresidenta negó. La ruptura entre Milei y Villarruel es total e irreversible.

Sólo los sostiene la obligación por la institucionalidad, que por otra parte luce cada vez más debilitada ante tamaño enfrentamiento.

Hablando de las instituciones, la Justicia parece haber tomado nota del bochorno operativo del juicio en la causa de los cuadernos. CFK y sus exfuncionarios, pero también algunos empresarios, se rieron de los tiempos impuestos por la lánguida agenda de audiencias.

Eso se corrigió parcialmente y la condenada en el banquillo salió a despotricar contra la autenticidad de esos cuadernos. No se puede tapar el sol con la mano ni apostar ciegamente a la posverdad.

El fiscal certificó la autenticidad de esa copiosa cantidad de pruebas, y los arrepentidos hicieron lo propio con sus testimonios.

La expresidenta no aceptará nunca lo que es evidente para todos: la corrupción en la obra pública fue la columna vertebral de la recaudación de su gobierno.

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Fuente: Perfil

 

Aclaración/IA

El juez Germán Castelli no ha criticado públicamente las audiencias «lánguidas» de la causa de los cuadernos, pero sí ha resaltado los desafíos de infraestructura del tribunal, señalando que operan en una «pequeña sede» con «un único baño y una modesta sala de audiencias». Estos comentarios subrayan las limitaciones del entorno de trabajo, lo que puede haber contribuido a la percepción de lentitud en el proceso judicial.
Juez Federal Germán Castelli
  • Contexto de las críticas: Las críticas a la lentitud de las audiencias han surgido en el marco del desarrollo del juicio oral.
  • Respuesta de los jueces: En lugar de centrarse en las críticas a la organización del debate, la respuesta de los jueces a través de los medios se ha enfocado en las dificultades logísticas, según informa Infobae.
  • Detalles sobre la infraestructura: El propio juez Castelli ha destacado que el tribunal opera en una sede reducida, lo que genera problemas para llevar adelante el juicio.

 

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