¿Cómo varió la producción agrícola en los últimos 10 años?

¿Cómo varió la producción agrícola en los últimos 10 años?

La agricultura argentina creció un 14% en la última década, diversificando su matriz con menos soja de primera, más maíz y una fuerte expansión del doble cultivo.
El maíz ganador indiscutible
Por Franco Ramseyer – Emilce Terré- Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, domingo 23 agosto (PR/26) –Radiografía por departamento del reacomodamiento agrícola 2014/15 – 2024/25: menos soja de primera y más maíz, trigo y soja de segunda. El girasol y la cebada también ganaron terreno.

La foto de la producción agrícola argentina cambió de manera relevanteen la última década. En base a las estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), y comparando la campaña 2014/15 con la 2024/25, la producción de los seis principales cultivos —soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada— pasó de unos 118 a 135 millones de toneladas (Mt), un alza del 14%. Sin embargo, el dato más relevante no es cuánto creció el volumen, sino cómo se reacomodó el mix: la soja de primera perdió terreno frente al maíz y la dupla trigo-soja de segunda.

En números agregados, la producción de soja de primera cayó 27% (de 51 a 37 Mt), mientras que el maíz creció 53% (de 34 a 52 Mt), el trigo 33% (de 14 a 18,5 Mt) y la soja de segunda 35% (de 10 a 14 Mt).

El girasol y la cebada, cultivos más acotados, también avanzaron con fuerza (+77% y +65%). Por último, el sorgo, presentó una disminución de 7,9%, pasando de 3,1 Mt a 2,9 Mt.  El resultado es una mayor diversidad de cultivos y con mayor peso de los cereales.

A continuación, se presenta para cada cultivo un análisis a nivel departamental, a partir de los datos presentados por la SAGyP.

Soja de primera: retroceso en la Zona Núcleo

La caída de la soja de primera se concentró principalmente en la Zona Núcleo. Los mayores retrocesos se observaron en los departamentos del Centro-Sur de Córdoba (Unión, Marcos Juárez, Río Cuarto, Roque Sáenz Peña experimentaron cada uno retrocesos de 928, 716, 707 y 343 mil toneladas, respectivamente), el sur de Santa Fe (el departamento General López presentó una merma de 538.000 t) y el norte bonaerense (donde se destaca el departamento de Pergamino, que registró una disminución productiva de 426.000 t entre campañas).

Esta es, justamente, la zona donde la soja de primera había sido el cultivo predominante en la campaña sojera récord 2014/15, y donde hoy ha perdido terreno frente al maíz y al doble cultivo trigo/soja de segunda.

Tengamos presente que comparamos puntualmente las campañas 2014/2015 vs la 2024/2025.

Por fuera de la Zona Núcleo, se destacaron las caídas productivas en el departamento de General Pedernera, en San Luis, y el departamento de Anta, en Salta, los cuales presentaron mermas de 388 y 373 mil toneladas, respectivamente.

Pese a la tendencia decreciente a nivel nacional, hubo departamentos en donde la producción de soja de primera aumentó entre las campañas 2014/15 y 2024/25, destacándose General Taboada y Belgrano en Santiago del Estero (+359.000 t y +228.000 t, respectivamente), Castellanos en Santa Fe (+335.000 t), y Río Primero, San Justo y Totoral en el norte de la provincia de Córdoba (+248.000, +238.000 y +122.000 toneladas, respectivamente).

 

Maíz: el gran ganador de la década

En términos absolutos, el maíz es el cultivo que explica la mayor parte del crecimiento del volumen total producido: sumó casi 18 Mt, más que ningún otro cultivo y siempre comparando puntualmente los datos del ciclo 2014/2015 respecto de la 2024/2025. El avance estuvo liderado por los departamentos del centro y sur de la provincia de Córdoba —Marcos Juárez (+1,3 Mt), General Roca (+1,2 Mt), Río Cuarto (+1,1 Mt), Unión (+930.000 t), Roque Sáenz Peña (+738.000 t), Juárez Celman (+501.000 t), entre otros— y por los departamentos del oeste bonaerense, en donde se destacan Trenque Lauquen, Rivadavia y Coronel Suárez, que registraron cambios de 548, 468 y 420 mil toneladas de maíz, respectivamente.

En numerosos departamentos a lo largo y ancho del país, el maíz fue ocupando el terreno cedido por la soja de primera.

Por otra parte, hubo departamentos que presentaron caídas en la producción de maíz, como los de Río Primero (-556.000 t) y Totoral (-131.000 t), en el norte de la provincia de Córdoba, que se orientaron más hacia la soja de primera.

También se observó una merma de -213.000 t en Lincoln (Buenos Aires), y en distintos departamentos de Santiago del Estero, tales como Moreno, Alberdi, Juan Felipe Ibarra, Jiménez y Belgrano, los cuales sumaron conjuntamente una caída de -942.000 t, esto se explicó por un lado por una caída de los rindes, a lo que se sumó una disminución de la superficie sembrada (particularmente en Belgrano, Jiménez y Juan F. Ibarra), como resultado del temor ocasionado por la chicharrita que afectó negativamente a los cultivos en la campaña 2023/24.

 

Trigo y soja de segunda: el doble cultivo ganó peso

En la década considerada, la producción de trigo creció 33% y la de soja de segunda 35%, siempre comparando las producciones de los ciclos 2014/2015 respecto de la campaña 2024/2025. Ambos movimientos van de la mano, dado que más trigo sembrado en el invierno habilita más soja de segunda en el verano sobre el mismo lote.

El avance del trigo se evidenció especialmente en la provincia de Entre Ríos (Gualeguaychú y Nogoyá presentaron incrementos de 243 y 162 mil t, respectivamente), en el norte bonaerense (9 de Julio, Pergamino y Bragado registraron incrementos de 227, 213 y 146 mil t, respetivamente) y en el centro de Santa Fe (los departamentos de San Cristóbal y Las Colonias tuvieron aumentos de 190 y 146 mil t, respectivamente).

En contraposición, los tres departamentos en donde el trigo perdió mayor volumen se ubicaron todos en la provincia de Córdoba, y se trata de General Roca y Roque Saenz Peña, por un lado, donde se perdieron conjuntamente 477.000 t de trigo, dado que esta zona se orientó más hacia la producción de maíz; el otro departamento cordobés con pérdida productiva en trigo fue el de San Justo, que mostró una merma de 261.000 t, aunque en este caso el motivo fue un aumento en la producción de soja de primera.

 

 

Por su parte, la soja de segunda presentó un fuerte crecimiento en el departamento santiagueño de General Taboada, donde aumentó en 249.000 t en la comparación puntual de las dos campañas (2014/2015 vs 2024/2025). Asimismo, hubo un crecimiento considerable en la provincia de Entre Ríos (los departamentos de Gualeguaychú, Villaguay y Nogoyá presentaron aumentos de 208, 113 y 99 mil toneladas, respectivamente), en la provincia de Santa Fe —se destacan los departamentos de Las Colonias (+175.000 t), Castellanos (+167.000 t), General López (+119.000 t), 9 de Julio (+112.000 t) y San Cristóbal (+106.000 t)—  y de manera extendida en la provincia de Buenos Aires (Pergamino, 9 de Julio, Pehuajó y Lobería se destacan con aumentos de 141, 121, 120 y 118 mil t, respectivamente). De este modo, parte de la soja que se perdió como cultivo de primera reaparece —en menor volumen— como cultivo de segunda detrás del trigo o la cebada.

 

Detrás de los aumentos productivos, tanto en maíz como en el esquema trigo – soja de segunda, se encuentran cambios institucionales que fueron relevantes, tales como la eliminación de los “ROE verde” a partir de diciembre de 2015. Estos registros funcionaban como una restricción cuantitativa a la exportación, deprimiendo los precios que percibían los productores y desincentivando en el mediano plazo la producción.

Posteriormente, en 2021, se introdujeron los volúmenes de equilibrio, que afectaban al trigo y al maíz, los cuales también fueron eliminados en mayo de 2024. Estos cambios en las reglas de juego fueron relevantes para la diversificación de la matriz productiva, logrando que la misma presente una menor dependencia de la soja de primera.

A estos cambios institucionales, deben agregarse otros relacionados con las prácticas agrícolas y con la tecnología, tales como la creciente adopción del maíz sembrado en forma tardía, por ejemplo.

Cebada: un fenómeno del sur

El segundo grano de invierno en relevancia para los esquemas de doble cultivo es la cebada. Esta creció un 66% en la comparación puntual de ambas campañas y se destaca que este aumento tuvo lugar casi exclusivamente en el sur del país: El sur bonaerense concentró prácticamente toda la expansión, mientras que fuera de esa zona, las variaciones resultaron de menor magnitud.

Los departamentos en donde se registró mayor aumento productivo fueron los de Coronel Suárez (+193 mil t), Tres Arroyos (+142 mil t) y Lobería (+122 mil t), todos ubicados al sur de la provincia de Buenos Aires. Contrariamente, los departamentos en donde más merma productiva hubo fueron General López , en Santa Fe, con una pérdida de 28 mil t, General Arenales, en el norte bonaerense, también con 28 mil t menos, y Conhelo, en La Pampa, en donde la merma rondó las 26 mil t.

 

 

Girasol: el mayor salto relativo

En términos relativos, el girasol fue el cultivo que más creció, con un incremento punta a punta del 77%, equivalente a 2,4 Mt adicionales. La principal zona productiva continúa siendo el sur bonaerense, pero en términos de variación fue también destacado el incremento productivo en las provincias de Córdoba y Santa Fe.

En la primera de estas provincias se destacaron los departamentos de San Justo, Unión, Roque Sáenz Peña y General Roca, que conjuntamente mostraron un aumento de 479.000 toneladas en el período. En Santa Fe, los mayores aumentos ocurrieron en los departamentos de San Cristóbal, General Obligado, Las Colonias y Castellanos, que sumaron incrementos por 309.000 t.

En el sur bonaerense, destacaron los partidos vecinos de Tres Arroyos, Necochea, Coronel Dorrego y San Cayetano en donde conjuntamente se registró un aumento de 385.000 t. Otra provincia con un aumento productivo de girasol fue San Luis: particularmente, los departamentos de General Pedernera y Gobernador Dupuy sumaron conjuntamente 147.100 t en la década.

 

Sorgo: el único cultivo cuya producción retrocedió

Por último, el sorgo fue el único de los seis cultivos cuya producción cayó en el transcurso de la década analizada, al perder terreno frente al maíz. El retroceso se sintió sobre todo en el sur y en el norte del país, con una Región Centro apenas positiva. Individualmente, los departamentos en donde más subió fueron San Justo y Río Primero, en la provincia de Córdoba, con 268 mil t, y 71 mil t adicionales, respectivamente. Le siguió el departamento de Anta, en Salta, en donde se observó un incremento de 46 mil t.

En tanto, las mayores caídas a nivel departamental ocurrieron en los departamentos cordobeses de Río Cuarto, Río Segundo y General Roca, que mostraron disminuciones de 137, 80 y 59 mil t, respectivamente. Influye en este caso, también, la liberalización de los cupos de exportación del maíz que a comienzos del período analizado habían desincentivado su siembra, impulsando los cultivos sustitutos.

 

Análisis regional

Otra manera de agrupar los cambios productivos que ocurrieron en el país es separando a los departamentos en tres regiones: Norte, Centro y Sur. A los fines de este análisis, la Región Norte comprende las provincias de Santiago del Estero, Chaco, Salta, Tucumán, Catamarca, Jujuy, Formosa, Corrientes y Misiones, más el norte de Santa Fe (delegación Avellaneda).

La Región Centro abarca Entre Ríos, Córdoba y San Luis, el resto de Santa Fe y el norte de la provincia de Buenos Aires (delegaciones de Pergamino, Junín, Lincoln, Bragado, 25 de Mayo y La Plata). La Región Sur comprende La Pampa y el sur de la provincia de Buenos Aires (delegaciones de Bahía Blanca, Tres Arroyos, Tandil, Pehuajó, Bolívar, Pigüé, Saliqueló y General Madariaga).

Esta caracterización resulta de interés, debido a que los saldos exportables de las regiones Centro y Norte, normalmente se despachan desde las terminales portuarias del Gran Rosario, mientras que los excedentes de la Región Sur tienden a ser exportados desde los puertos de Bahía Blanca y Quequén.

 

Región Norte: es la única cuya producción total retrocedió (−3%), con caídas en maíz (−19%) y soja de primera (−15%). El trigo, en tanto, más que duplicó su producción aunque desde una base baja, pasando de 494.000 t a 1 Mt; la soja de segunda también presentó un incremento del 73%, dejando el balance total de soja en una ligera disminución de 34.000 t. Cabe mencionar que la campaña 2024/25 fue particularmente negativa para el maíz en la Región Norte, dado que el temor a la chicharrita redujo significativamente el área sembrada en esta región.

Región Centro: la producción total creció 8% (+7 Mt). Aquí se evidencia el cambio de composición: la soja de primera cayó 28% y, en paralelo, el maíz subió 44%, el trigo 55% y la soja de segunda 21%. La producción de girasol registró un avance excepcional, pasando de 299.000 t a 1,8 Mt.

Región Sur: Su producción total saltó 41% (+9,7 Mt), la mayor suba tanto absoluta como relativa del país. El principal motor fue el maíz, que casi se triplicó (+185%), acompañado por la cebada (+82%) y la soja de segunda (+86%). La producción de girasol también aumentó, aunque en menor proporción que la Región Centro. En contraposición, la soja de primera retrocedió en 2 Mt, y tanto el trigo como el sorgo en volúmenes cercanos a las 200.000 t.

En conjunto, la Región Centro y la Región Norte aportaron conjuntamente 6,6 Mt adicionales, mientras que la Región Sur sumó casi 9,7 Mt. Es decir, el sur ganó protagonismo relativo en la década de referencia, traccionado por el maíz, la cebada y el girasol.

En conclusión, el resultado de la década es una agricultura más diversificada y con mayor peso de los cereales y de los esquemas de doble cultivo. Los cambios en las reglas de juego, tales como la eliminación de los “ROE verde” y posteriormente de los volúmenes de equilibrio, han sido factores en favor de la diversificación productiva. Asimismo, la consolidación de nuevas prácticas, tales como la siembra tardía de maíz, han contribuido a cambiar la forma en la que se produce en Argentina.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal

El precio de la tierra agrícola en subzona maicera de Zona Núcleo vuelve tocar máximos nominales luego de 15 años

El precio de la tierra agrícola en subzona maicera de Zona Núcleo vuelve tocar máximos nominales luego de 15 años

Por Bruno Ferrari – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

El valor de la hectárea agrícola en la región núcleo trepa a USD 17.900 y marca un récord nominal tras 15 años, acompañado por una mejora en los alquileres en dólares y una mayor rentabilidad para el inversor.

 

 

 

 

Rosario, sábado 22 agosto (PR/26) — El mercado de tierra agrícola está mostrando un repunte de precios por quinto año consecutivo y se alcanzaron máximos nominales en 2026. Mejoraron los arrendamientos en dólares “billete” y la rentabilidad del activo.

 

1. El precio de la tierra agrícola se recupera en términos nominales, pero todavía está lejos de los máximos de 2012 en términos reales

En base a información que provee la revista Márgenes Agropecuarios, puede analizarse el panorama del precio de la tierra y los arrendamientos en Argentina en las últimas décadas. En particular, post crisis del año 2001 este activo clave para el sector agro registró un boom alcista en su valor, tendencia que se extendió hasta el año 2012.

Desde entonces y luego de más de una década de corrección en términos reales e inclusive llegando a registrar caídas en términos nominales, el valor de la hectárea en subzona maicera de la región núcleo —tomando como referencia los partidos de Pergamino, Rojas y Colón— promedia los USD 17.900 entre enero y julio de 2026 y supera el récord nominal de USD 17.350 alcanzado en 2012. Es decir, tras 15 años de estancamiento en el precio de la hectárea agrícola, siguiendo como referencia una zona productora clave, se vuelven a superar valores récord en términos nominales.

En el siguiente gráfico se observa la evolución del precio promedio anual de la hectárea agrícola desde 1997 en dicha subzona maicera mencionada, tanto en valores nominales como ajustados por la inflación de Estados Unidos, de manera de aproximar una valuación del precio real de la tierra agrícola.

La serie nominal muestra un piso en 2002, con USD 2.600 por hectárea tras la salida de la convertibilidad, y a partir de allí un ciclo alcista extraordinario que multiplicó el valor por 6,7 veces hasta 2012, al unísono de un súper ciclo de precios de las materias primas, la masificación del uso de la siembra directa y mejoras en la productividad.

 

Desde 2013 la serie nominal mostró una larga meseta con sesgo bajista, hasta tocar un piso de USD 13.950 por hectárea en 2021, 20% por debajo del máximo de 2012. Vale remarcar que se trata de un período marcado por un estancamiento en la actividad económica, derechos de exportación históricamente elevados y restricciones de acceso al mercado de cambios con una brecha cambiaria creciente, salvo el período de unificación entre diciembre de 2015 y agosto de 2019.

En general, factores que afectaron la rentabilidad del sector y perjudicaron la valoración del activo. Desde 2022, el precio nominal encadena cinco años consecutivos de suba, con un avance acumulado del 28% hasta el promedio de 2026.

Por su parte, si se considera la serie histórica ajustada por inflación a valores actuales, nos muestra que el pico de precios de 2012 de la hectárea en la subzona bajo análisis representa a precios de hoy unos USD 25.300, arribando a un piso de precios en 2023 con USD 16.032. Es decir, entre 2012 y 2023 el precio promedio de la tierra agrícola en la subzona bajo análisis mostró una caída de 37% respectivamente.

Los valores que se registran actualmente en torno a USD 18.000 son un máximo en términos reales desde 2020, aunque aún 28,5% por debajo del pico histórico del año 2012. Es decir, el récord nominal nos muestra una recuperación importante en el precio de la tierra agrícola, pero ajustado por la inflación en dólares todavía se sigue lejos de lo visto en el ciclo anterior.

2. Se recupera el valor en dólares “billete” de los arrendamientos agrícolas y la rentabilidad bruta de la tierra agrícola

Considerando que buena parte del área agrícola de la zona núcleo es trabajada por productores arrendatarios, el valor de la tierra y el del alquiler son dos variables que adquieren relevancia tanto desde la óptica del propietario y la potencial rentabilidad de dicho activo, como de quien alquila la tierra para producir.

Se parte de que el alquiler se fija mayormente en cantidades de producto, con la soja siendo una referencia clave para la determinación de este. Considerando el alquiler orientativo para la subzona maicera de la región núcleo, el mismo se ubicó en torno a 19 qq/ha para la última campaña 2025/26, teniendo en cuenta que el valor real varía entre parcelas según diversos factores. Haciendo foco en la tendencia, el alquiler en quintales mostró una caída entre 2012/13 y 2015/16, retomando el sendero alcista desde el ciclo 2017/18 hasta el techo actual que se mantiene estable desde las últimas cuatro campañas. Bajo este marco, se puede percibir una demanda firme por la tierra en alquiler, ya que los mismos se han mantenido estables en un nivel alto a pesar de que se registraron varios años consecutivos con rindes muy por debajo del potencial en la región núcleo, aunque que en las últimas tres campañas se han logrado normalizar.

Por el lado de la valuación de dicho alquiler orientativo en dólares “billete”, la tendencia ha sido mucho más volátil que en cantidades de producto. Esto es algo esperable ya que el valor monetario del alquiler depende del precio de la soja a nivel internacional y local, las alícuotas de derechos de exportación y el nivel de brecha cambiaria entre dólar oficial y de mercado.

En perspectiva de los últimos 14 años, el alquiler en dólares “billete” lateralizó entre USD 237 y 442 por hectárea considerando el período 2012/13-2021/22, con dos pisos muy marcados en las campañas 2014/15 y 2019/20. Ambos años afectados por precios internacionales de la soja relativamente bajos y la existencia de brecha cambiaria en el mercado local.

Mientras que, en los últimos años el valor efectivo del arrendamiento en dólares logró mejorar de forma persistente hasta los USD 570 por hectáreas estimados para la última campaña. Esto, sin dejar de remarcar que los propietarios no pudieron capturar totalmente la fuerte suba de la soja a nivel internacional entre 2021 y 2023 por la persistencia de una alta brecha cambiaria.

 

Por último, desde la óptica del inversor en campos para arrendamientos, con la evolución del precio de la tierra agrícola y de los arrendamientos en dólares “billete”, es de interés calcular una estimación de la rentabilidad del activo

. El siguiente gráfico presenta la evolución del precio de la hectárea junto con un ejercicio teórico de rentabilidad anual bruta por arrendar la tierra para producción agrícola. Para el ejercicio se consideró un rango de precio de compra de la hectárea entre USD 14.000 y USD 17.928, valores de mercado que rigieron entre las campañas 2012/13 y 2025/26. Bajo esos supuestos, la rentabilidad bruta teórica anual se movió en un rango del 1,33% al 4,06%, con un mínimo en el ciclo 2019/20 y un máximo en las campañas 2024/25 y 2025/26.

Siguiendo la serie de rentabilidad estimada según precios actuales de la tierra y de los arrendamientos, es clara la tendencia alcista de los últimos años a pesar de la recomposición del precio nominal del activo.

En la última campaña dicho indicador se ubica en 3,17% que es un máximo para la serie bajo análisis, el cual se explica no tanto por una continuidad en el crecimiento del alquiler en quintales sino por la convergencia cambiaria, precios de la soja a nivel internacional por encima de los USD 400/t y baja paulatina en los derechos de exportación. En general, factores que están permitiendo al inversor obtener un mejor valor en dólares “billete” por el alquiler del activo que en períodos anteriores.

 

Fuente: BCR Informativo Semanal
Primicias Rurales
Las exportaciones de maíz en máximos históricos

Las exportaciones de maíz en máximos históricos

Por A. Rubicondi – F. Pennino – M. Contardi – E. Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario

Las exportaciones argentinas de maíz alcanzan un récord histórico en julio, impulsadas por una mayor producción, mientras la comercialización de soja se mantiene rezagada.

Rosario, martes 18 agosto (PR/26) — Julio se convirtió en el mes con más exportaciones de maíz en la historia argentina. La comercialización de soja se rezaga con relación al resto de los cultivos. En el frente externo, el USDA trajo novedades para el mercado de trigo y maíz.

1. Sigue subiendo el techo: la producción de maíz en Argentina alcanzaría las 70,5 millones de toneladas (Mt)

En su último reporte mensual, GEA-BCR reestimó la cosecha de maíz 2025/26 en 70,5 Mt (+2,5 Mt), blindando la cifra productiva de una campaña que quedará para la historia. De esta forma, la oferta total para el presente ciclo queda en 77,0 Mt, con stocks finales previstos en 12,3 Mt.

Se refuerza así la expectativa de una Argentina acaparando los mercados de exportación. En este sentido, la práctica exportadora acompañó más que favorablemente, rompiendo todos los parámetros en los embarques de julio: se exportaron 5,14 Mt de maíz, el mejor mes de exportación de maíz de la historia argentina, según datos de NABSA.

Esta sería la segunda vez en que se superan las 5 Mt enviadas al exterior en un mes, siendo abril de este ciclo el otro registro que batió esta marca con 5,08 Mt.

 

En el acumulado de lo que va de la campaña (marzo a julio) los despachos de maíz ya acumulan 22,21 Mt. Así, el avance del programa exportador de 51% estaría en línea con el promedio de las últimas cinco campañas, sin contar la 2022/23.

El line-up siguió de cerca y de forma anticipada el ritmo exportador, al igual que la entrada de camiones a los puertos. Sin embargo, ambas variables muestran un desempeño más débil para la última semana, afectados por las recurrentes lluvias que retrasan el secado del grano y demoran la recolección.

La entrada de maíz para descargar en los puertos en camiones fue de 865.567 Tn, cuando el promedio de las cuatro anteriores fue de 1,08 Mt (-20,6%) y por debajo del promedio quinquenal para esta semana. Es el mismo caso con el line-up, que actualmente está 12,5% por debajo del promedio del último lustro para esta semana.

El avance de la cosecha a nivel nacional es de 89% y el rezago continúa, con un progreso que está 8 p.p. por debajo del promedio del último quinquenio a esta semana y con 11,58 M ha restantes por trillar. Argentina sigue siendo el origen más competitivo del mundo, y resulta vital aprovechar esta ventana temporal que brinda la estacionalidad, debido a la cercanía de la cosecha del hemisferio norte.

En lo que a tónica comercial respecta, en la última semana industria y exportación compraron un total de 1,22 Mt de grano para la campaña actual y la nueva, con una pizarra promedio $277.300/t, $3.000/t por debajo de la semana anterior. En julio se comercializaron 4,36 Mt de la 2025/26, casi cuatro veces el volumen de junio.

El total comprometido llega a 35,62 Mt, un 51% en relación con la producción total estimada. En esta semana la cotización local ajustó fuertemente a la baja y llegó a negociarse en $263.000/t, su nivel más bajo desde fines de junio, presionado por la estacionalidad del maíz tardío.

2. La comercialización de soja en compás de espera

Ya empezando a cerrar compromisos para la campaña 2026/27, el ritmo de comercialización de la soja de la actual cosecha aun muestra un rezago con relación al promedio de la última década. Al 5 de agosto se habían comprometido un total de 24,3 Mt, casi 5 Mt por debajo de la media. En términos relativos, y en el contexto de mejoras productivas de la campaña en curso, ello representa el 47,2% de la producción estimada para la 2025/26, el porcentaje más bajo de los últimos 25 años para esta altura del año.

Sin embargo, al analizarlo desde una perspectiva agregada, si se suma la comercialización total de soja, maíz, trigo y girasol, el total negociado a esta altura del año alcanza las 85,74 Mt, un récord en 25 años medido en términos absolutos.

 

Con relación a los precios, la Pizarra Rosario para soja promedió 337,5 US$/t en la semana, cerca de -0,9% de los valores de comienzos de agosto, y prácticamente en línea con el nivel que la oleaginosa mostraba a principios de año.

Este hecho cambia cuando lo analizamos con relación al poder de compra en el mercado local: ajustado por inflación, el precio se encuentra -14,9% por debajo de enero. 

 

La brecha se amplía cuando se estira el rango de análisis. Contra los precios a esta misma altura de 2024, la soja medida en dólares se ubica hoy un 21% por encima, pero medido contra la inflación queda -2% por debajo. 

3. El mercado de trigo en el ojo de la tormenta

La salida del informe mensual de estimaciones de oferta y demanda del USDA (WASDE, por sus siglas en inglés) vino a traer claridad a un mercado de granos que atraviesa un contexto de gran incertidumbre. Son varios los frentes que dejaban dudas a los operadores, y conocidas las cifras los precios tomaron trayectorias dispares. Vale la pena repasar los puntos más importantes y por qué las cotizaciones reaccionaron de esta manera.

El trigo captaba gran parte de la atención de los operadores, pero el reporte terminó siendo neutral para sus precios. En primera instancia, la producción norteamericana se reestimó en 41,7 Mt (-0,1 vs jul.), aunque los operadores esperaban un ajuste aún mayor. Esa misma magnitud de cambio para los stocks finales, que terminaron en 19,5 Mt, estuvo en línea con lo anticipado.

La cotización del futuro más operado cayó US$ 1/t tras conocidas las cifras, aunque terminó la rueda en terreno positivo en US$ 239,9/t (+US$ 8,3, 3,6% intradiario), revelando que las subas respondieron más al contexto geopolítico que al informe. 

Respecto a las disrupciones en el Mar Negro, USDA recortó las estimaciones de exportación rusas y ucranianas en 46,0 Mt (-1,5 vs jul.) y 13,5 Mt (-1,0 vs jul.), respectivamente.

El evento que más agitó al cereal durante la rueda fue el ataque ucraniano a las terminales graneleras de Novorossíysk, el principal puerto exportador de trigo ruso, obligando a dos de las mayores terminales a suspender sus operaciones. Además, según Reuters, los embarques de granos ucranianos cayeron un 76% en las dos primeras semanas de agosto vs. el mismo período del año anterior. 

 

El maíz estuvo en el centro de la escena. Debido a la cercanía de la temporada de cosecha del hemisferio norte y tras haber atravesado inclemencias climáticas en orígenes clave como Francia, se esperaban fuertes reducciones en las estimaciones de producción y exportaciones para este cultivo. El organismo norteamericano recortó los stocks finales para la 2026/27 estadounidense por encima de lo esperado en la previa, señalando un balance más ajustado.

Los fondos fueron compradores netos agresivos de 57,500 contratos de maíz el 12 de agosto, la mayor posición de compra en semanas, resultando en una suba del precio del contrato más operado subiendo inmediatamente US$ 2/t hasta 186,6/t, y terminando la jornada en US$ 189,36/t (+4,5%), su punto más alto en dos semanas.

Por el lado de la soja, la reacción fue levemente bajista. Si bien el USDA recortó el rendimiento para la 2026/27 norteamericana, elevó la superficie, lo que redundó en una producción y unos stocks mayores a lo esperado, anunciando un balance menos ajustado.

La cotización reaccionó inmediatamente con una baja marginal. Aun así, la soja cerró al alza (+1,24%) por arrastre del maíz, tensiones en el Mar Negro y ventas activas de exportación (USDA reportó venta de 244.000 TM de soja a China para 2026/27).

 

 

Fuente: BCR Informativo Semanal   
Primicias Rurales
Hay demoras en maíz y avances en trigo, girasol y sorgo en el área agrícola

Hay demoras en maíz y avances en trigo, girasol y sorgo en el área agrícola

Persisten las demoras en la cosecha de maíz y trigo debido a la elevada humedad ambiental y falta de piso. El girasol avanza con incertidumbre climática y el sorgo finaliza su ciclo productivo.

Buenos Aires, viernes 14 agosto (PR/26) — La cosecha de maíz ritmo lento y buenos rindes alcanzó el 77 % del área apta nacional, con un rendimiento promedio de 7.860 kg/Ha. La persistencia de humedad ambiental continúa demorando el secado de los granos.

Los mayores retrasos frente al promedio histórico se concentran en el sur del área agrícola y Centro-Norte de Córdoba. En estas zonas, el avance está entre 14 y 26 puntos porcentuales por debajo.

En Córdoba, los fuertes vientos recientes provocaron vuelcos puntuales en lotes de maíz tardío. A pesar de ello, la proyección de producción nacional se mantiene firme en 64 millones de toneladas.

Trigo: avance final y expectativas productivas

 

La siembra de trigo llegó al 99,6 % de los 6,5 millones de hectáreas proyectadas. El avance intersemanal fue de solo 0,6 p.p. debido a las inadecuadas condiciones de piso en el sur.

Actualmente, el 53,5 % del cultivo transita desde macollaje en adelante. La condición de humedad es adecuada a óptima en el 86,5 % del área sembrada a nivel nacional.

Los lotes más adelantados, ubicados en el norte del país, inician la etapa de espigazón. Más del 80 % de los lotes presentan una condición de cultivo de buena a excelente.

Girasol: inicio de siembra con incertidumbre

 

La siembra de girasol cubrió el 11,5 % de las 3 millones de hectáreas proyectadas, reflejando un adelanto de 4,6 p.p. respecto al promedio de las últimas cinco campañas (U5C).

Aunque las labores se ralentizan en sectores del norte por falta de piso, ya comenzaron las siembras en Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. El sur enfrenta elevada humedad y pronósticos primaverales inciertos.

Sorgo: finalización de la campaña

 

La cosecha de sorgo granífero está próxima a concluir, alcanzando el 97,9 % del área apta nacional. El rendimiento promedio relevado hasta la fecha es de 4.080 kg/Ha.

Las tareas ya finalizaron en gran parte del país. Los últimos remanentes se concentran en el centro y sur de Buenos Aires y el sur de La Pampa, manteniendo la proyección de 2,8 millones de toneladas.

Primicias Rurales
Fuente: Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Todavía resta comprometer el 30% de la cosecha de trigo

Todavía resta comprometer el 30% de la cosecha de trigo

Por A. Rubicondi – F. Pennino – M. Contardi – E. Terre – J. Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

Aún resta comprometer el 30% de la cosecha de trigo argentino, impulsado por precios firmes y la tensión en el Mar Negro, mientras el complejo soja y el maíz enfrentan mayor volatilidad y ajustes a la baja en Chicago.

Rosario, sábado 8 agosto (PR/26) — La tensión en el Mar Negro sostiene los precios y las fijaciones de trigo nuevo. Repunte el line up del complejo soja. En Chicago la oleaginosa y el maíz acumulan pérdidas del 5 y 6% desde el pico de julio y el clima suma volatilidad.

 

1. Trigo: la región del Mar Negro en el ojo de la tormenta

Con el 95% del área de trigo nuevo ya sembrada en Argentina, sigue pendiente de comercialización un remanente considerable de la campaña actual. De la mano de un fuerte salto en el volumen cosechado, a la fecha se comercializó el 70% de la campaña 2025/26, por debajo del 86% que promedian las últimas cinco campañas a esta altura del año.

En volumen, sin embargo, las 19 millones de toneladas (Mt) de trigo ya vendidas se encuentran en línea con el máximo histórico que anotaron en 2022. Si se excluye la previsión de uso de trigo para semilla, el remanente para comercializar en lo que resta de la campaña es de 7,2 Mt, mientras que las toneladas que todavía no tienen precio hecho se acercan a 9 Mt.

 

Aun así, el ritmo de comercialización se mantiene firme semana a semana y el dato saliente de julio estuvo en las fijaciones, particularmente del trigo nuevo. Entre la semana del 8-jul y la del 29-jul, el volumen de trigo 2026/27 con precio hecho creció en 573.000 t; ello es, 4,5 veces el registro de la campaña nueva anterior (2025/26) para ese período y más que duplicando el promedio de los últimos cinco años.

El que no acompañó con el mismo ímpetu fue el trigo de la campaña en curso, que sumó 1,19 Mt en el mismo período, un 14% por encima del año pasado, cuando la producción era casi un 50% menor a la de esta campaña.

Detrás de esta dinámica está la mejora de las cotizaciones. El precio pizarra para el trigo ganó 9,7 USD/t desde principios de julio hasta alcanzar los US$ 209/t al 4 de agosto (+5%), mientras que la nueva cosecha, medida por el futuro a diciembre, llegó a US$ 218,9/t a mediados de esta semana, casi 20 US$/t más que a comienzos de mes (+9%).

El resultado es una brecha creciente entre disponible y diferido: el pase hacia las posiciones de diciembre y enero rindió para estos últimos días entre 13% y 20% TNA, máximos de cinco años para esta altura del año, un incentivo concreto para retener mercadería y capturar el carry. Ese premio al diferido tuvo su correlato en una actividad inusual en el mercado a término A3: el volumen operado en diciembre y enero superó, medido en toneladas de trigo, las 1,68 Mt en julio, el triple de lo habitual para esta altura del año y el mayor registro mensual conjunto para estos contratos en los últimos cinco años.

El sostén de fondo sigue viniendo del Mar Negro. Rusia restringió el mes pasado el transporte marítimo a través del Mar de Azov luego de un ataque de drones ucranianos sobre varios buques rusos, lo que generó desde ese entonces una fuerte volatilidad en el valor del trigo.

Esto ocurre dado que el conflicto golpea de lleno al cereal, uno de los principales productos de exportación de la región, donde ambos países concentran cerca del 30% de las exportaciones totales del cereal a nivel global según datos del USDA.

Según fuentes de Reuters, los costos de seguro de guerra para los fletes que salen del Mar Negro han aumentado hasta el 2% del valor de un barco, desde alrededor del 1% hace 2 semanas. Esto provocaría que muchos compradores se muestran reticentes a tomar cargas desde puertos de la zona.

Como consecuencia de las dificultades para colocar granos en el mercado externo, la creciente prima de riesgo y la presión de cosecha, los precios ucranianos y rusos respondieron de forma distinta a la tendencia alcista global: los valores FOB de ambos orígenes vienen corrigiendo a la baja para no perder competitividad, con caídas de hasta el 2% desde el inicio de la guerra, suceso que estaría volviendo a Argentina uno de los orígenes menos competitivos al haber acompañado el cereal argentino la suba de precio generalizada del cultivo en hasta 5,3%.

 

 

En este sentido, Argentina quedó entre los orígenes menos competitivos en el mercado FOB. Aunque este hecho suele ser común para esta altura del año, donde el hemisferio norte se encuentra en plena cosecha, este año resultaría ser atípico por la oferta remanente argentina.

Incluso el C&F del trigo ruso para Brasil se ubica en valores apenas superiores al argentino, en un año donde la baja proteína del trigo disminuyó la demanda de nuestro vecino para el cereal.

Esto se refleja en los niveles de line-up, que al 4 de agosto rondan las 339.350 t, un nivel promedio a los demás años, cuando hoy queda mucha más oferta restante para colocar. 

 

2. Repunta el line up del complejo soja, pero la comercialización no le sigue el pulso

El line up del complejo soja no para de subir y ya está en el segundo nivel más alto del último lustro a esta altura del año. El producto que más apuntaló los programas de embarques fue la harina de soja, aunque en general aceite y porotos también vienen elevando la programación. Sin embargo, la comercialización de porotos no mostró un dinamismo proporcional en las últimas semanas.

 

Las exportaciones totales del complejo soja hasta julio inclusive se estiman en 16,48 Mt (medido en porotos equivalentes), mientras en el mercado local se comprometieron 23,73 Mt.

Esta diferencia lleva a entender que la exportación está bien abastecida de materia prima para industrializar y exportar, sin necesidad de buscar concretar negocios en el mercado interno en lo inmediato.

Con ello además se explica que, aunque el line up se haya visto dinamizado, la comercialización de porotos no haya respondido en la misma magnitud durante las últimas semanas.

Desde el lado de la oferta, aunque la escalada de precios de las dos semanas anteriores en Chicago (y en el mercado local) coincidió con mayores volúmenes comercializados, estos no se alejaron demasiado de la media.

La principal reacción se observó en las fijaciones, que en esas dos semanas acumularon 1,89 Mt, cuando en las quincenas anteriores las fijaciones fueron de 1,36 Mt en promedio.

Dando vuelta la página, en lo que refiere a maíz, previo al desplome de precios en Chicago, el disponible había llegado a ofrecerse hasta en $280.000 (US$ 190/t).

En aquel momento, la comercialización se apuntaló de inmediato y se enlazaron tres semanas de altos volúmenes: 3,7 Mt, contra las 1,78 Mt de las semanas anteriores.

También las fijaciones se vieron fuertemente movilizadas, siendo la semana del 22 de julio la de mayor volumen con precio asignado en lo que va de la campaña, coincidente con la escalada de precios.

Sin embargo, el traspié de los precios en Chicago dejó de dar soporte a los precios locales de maíz, con la pizarra cayendo a los últimos días a $275.000/t (US $185) y tanto las fijaciones como la comercialización se vieron resentidas: los compromisos cayeron a 0,69 Mt (promedio de últimas cinco semanas de 1,0 Mt), mientras las fijaciones fueron de 0,49 Mt (vs 1,0 Mt promedio de cinco semanas).

En materia de cotizaciones de soja, la aguda caída de precios en Chicago siguió profundizándose durante esta semana, aunque todavía no se trasladó del todo a las cotizaciones locales.

La soja sigue por encima de los $500.000/t y el panorama comercial se mantuvo firme, pactándose 0,75 Mt esta última semana , aunque en materia de fijaciones la semana fue la más magra desde abril.

 

3. Los futuros de soja y el maíz retroceden entre 5 y 6% en Chicago

Luego de alcanzar máximos de dos años para soja y desde mayo para el maíz, las cotizaciones de los granos gruesos en Chicago siguen reajustando a la baja, acumulando pérdidas de 5 y 6% desde el pico del 24 de julio. Los granos copiaron la misma tendencia que el petróleo, que vuelve a negociarse entre 80 y 84 USD/bbl.

La creciente expectativa por un nuevo intento de desescalada militar entre EE. UU. e Irán arrastró a los energéticos hacia abajo y con ello continuó el desarme de posiciones largas por parte de los fondos especulativos.

Más allá de los reajustes recientes, las cotizaciones se están negociando en un escalón más elevado que a principios de año: 11% más para soja y 5,3% más para el maíz.

Entre los sucesivos conflictos geopolíticos, su impacto en energía, insumos claves y las expectativas de oferta, más el creciente impulso a la industria de biocombustibles, resultaron en un mix de factores alcistas en la plaza norteamericana.

Sin embargo, ya adentrados en agosto, ventana crítica para la definición de rindes de soja y maíz en Estados Unidos, el pronóstico climático juega un papel clave más que en cualquier otra época del año.

Más del 50% de la soja y el maíz se encuentran atravesando condiciones de sequía actualmente, el segundo registro más alto en los últimos quince años para esta época. En su último informe, el USDA ajustó a la baja en dos puntos la superficie de maíz en condiciones buenas a excelentes (61%, 12 p.p. menos que el año pasado) y mantuvo la calificación para la soja (63%, 6 p.p. menos que el año anterior).

 

Las lluvias recientes moderaron las alertas en Chicago, aunque eso no se haya visto reflejado en los informes de condiciones de cultivos. Hacia delante, el pronóstico marca precipitaciones apenas por encima de lo normal para la región del Medio Oeste estadounidense.

En un escenario donde los milímetros son tan esperados por el mercado y donde los fondos aún mantienen una cartera profundamente comprada tanto en soja como maíz, la confirmación de lluvias funciona como luz verde para continuar con el desarme de posiciones en futuros, presionando sobre las cotizaciones.

A la inversa, en un contexto donde no sobra humedad, la eventual ausencia de los milímetros direccionaría los precios en el sentido contrario. Dado el punto de partida inicial, el mercado de granos promete creciente volatilidad para todo el mes de agosto.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal