Jun 16, 2026 | Aventura y Turismo, Vitivinicultura
De cara a las vacaciones de invierno y los días de descanso, la emblemática bodega salteña despliega una agenda exclusiva que combina paisajes imponentes, gastronomía regional y el debut de una fascinante cata vertical histórica.
Buenos Aires martes 16 de junio (PR/26)–Con la proximidad de un nuevo fin de semana largo, la búsqueda de experiencias que desconecten de la rutina y conecten con lo auténtico se vuelve una prioridad.
En ese escenario, Bodega El Esteco se erige como el destino definitivo para los amantes del buen vivir. Situada a unos majestuosos 1700 metros sobre el nivel del mar en Cafayate, la bodega no solo ofrece vinos excepcionales, sino una inmersión total en el misticismo, la naturaleza y la riqueza histórica del norte argentino.
Entre Añadas: un viaje en el tiempo a través de la copa
La gran joya de esta temporada es, sin dudas, su nueva propuesta de alta gama bautizada como “Entre Añadas”. No se trata de una degustación convencional, sino de una verdadera máquina del tiempo líquida.
Los visitantes tendrán la oportunidad de explorar la evolución, complejidad y elegancia que el paciente paso de los años aporta a las etiquetas más icónicas de la casa.

Esta cita íntima, diseñada para un máximo de 10 personas, se realiza todos los viernes a las 11:00 am con reserva previa, garantizando un recorrido personalizado y profundo por tres cosechas históricas diferentes.
Fogones bajo las estrellas y travesías entre viñedos
Pero el encanto no termina allí, ya que la agenda para estos días de descanso desborda magia. Quienes busquen una velada inolvidable pueden sumarse a la Noche Mágica, una velada única que inicia con un paseo nocturno por los viñedos bajo el cielo más puro y diáfano del país, y culmina alrededor de un fogón con gastronomía regional —disfrutando de empanadas salteñas y picadas— en perfecto maridaje con los vinos de altura.

Para los espíritus más aventureros, las Rutas de Altura proponen una fascinante cabalgata por el corazón de la finca para entender el terroir desde otra perspectiva, coronada con una selecta tabla de quesos de la zona.
El refugio perfecto para una escapada inolvidable
Para completar una experiencia de desconexión absoluta, la invitación se extiende a hospedarse en el exclusivo Hotel Patios de Cafayate.
Emplazado en el casco original de la finca que data de 1892, el hotel permite despertar literalmente rodeado por las vides que dan origen a vinos multipremiados como “Terroir” y “Selección de Extremos”.

Debido a la alta demanda de la temporada invernal y el cupo limitado de las actividades, se recomienda realizar las reservas con anticipación en el sitio oficial para asegurar un lugar en este paraíso calchaquí.
Primicias Rurales
Fuente: infomendoza
May 21, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Especial
La vitivinicultura argentina enfrenta una compleja realidad marcada por la caída del consumo y factores climáticos, lo que genera una fuerte incertidumbre en toda la cadena productiva por la falta de precio para la uva.
Buenos Aires, jueves 21 mayo (PR/26) — La caída del consumo interno, menor exportación, contingencias climáticas y salarios que pierden frente a la inflación, configuran un escenario de fuerte incertidumbre para toda la cadena productiva de la vitivinicultura
En ese contexto, desde la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) advierten que la situación ya impacta tanto en trabajadores como en productores: “hay uvas en la bodega que todavía no tienen ni precio”, asegura Daniel Romero, Secretario de Prensa de FOEVA, que describe el nivel de imprevisibilidad que atraviesa hoy el sector.
Según explica Romero, la actividad viene acumulando dificultades desde hace al menos dos años.
A la retracción del consumo y las complicaciones para exportar se sumaron fenómenos climáticos que afectaron la producción en distintas regiones vitivinícolas: heladas tardías, lluvias y caída de granizo impactaron especialmente en las zonas altas.
La preocupación también alcanza al plano laboral.
Desde FOEVA sostienen que el salario de los trabajadores quedó muy rezagado respecto del aumento de precios.
“El precio que está un vino en la góndola no coincide con lo que está cobrando hoy un trabajador vitivinícola”, planteó Romero.
Actualmente, según detalló, un trabajador de viña percibe alrededor de 786 mil pesos, mientras que en bodega los salarios rondan los 955 mil pesos.
Otro de los puntos críticos es el funcionamiento de las negociaciones paritarias.
Desde el gremio denuncian demoras en las homologaciones de acuerdos salariales y cuestionan los límites impuestos a las discusiones.
“Las paritarias libres son mentira”, sostuvo Romero, al señalar que los aumentos terminan perdiendo valor frente a la inflación acumulada.
La crisis también se refleja en la dinámica de la cosecha.
Según FOEVA, este año hubo menos circulación de trabajadores temporarios debido a los bajos valores pagados por el tacho de uva.
Incluso, aseguran que en algunos casos los precios fueron inferiores a los de la temporada pasada.
Sin embargo, el gremio también busca diferenciar la coyuntura actual de un colapso estructural de la industria.
Meses atrás, desde FOEVA habían rechazado versiones que hablaban de una “crisis terminal” del sector, y advirtieron sobre discursos alarmistas en plena discusión paritaria.
“No hemos recibido comunicaciones formales de crisis por parte de las empresas”, había señalado Romero en ese momento.
Mientras tanto, productores y trabajadores permanecen a la expectativa de cómo evolucionará el precio de la uva y de si el mercado podrá recuperar algo de dinamismo en los próximos meses.
La incertidumbre, por ahora, sigue siendo una de las principales características de una actividad histórica para las economías regionales argentinas.
Primicias Rurales
Fuente: FOEVA
Mar 18, 2026 | Agricultura, Especial
Los vinos de los valles templados jujeños lograron un reconocimiento clave que busca potenciar su identidad, calidad y proyección comercial.
Buenos Aires, miércoles 18 marzo (PR/26) — El sector vitivinícola de la provincia de Jujuy dio un paso estratégico al obtener la Identificación Geográfica (IG) para los vinos de los valles templados, un reconocimiento que permite diferenciar su producción por origen y características propias, y que abre nuevas oportunidades para posicionarse en el mercado.
Según destacaron desde MAIZAR, este avance es el resultado de un trabajo articulado entre productores, bodegas y organismos técnicos, con el objetivo de visibilizar una región con identidad propia dentro del mapa vitivinícola argentino.

La Identificación Geográfica, contemplada en la legislación nacional, permite distinguir productos agroalimentarios en función de su procedencia y de las condiciones naturales y humanas que influyen en su elaboración. En este caso, reconoce a los vinos de los valles templados jujeños como una expresión singular, diferente de otras regiones del país.
El proceso para alcanzar esta distinción se apoyó en estudios técnicos impulsados por Corporación Vitivinícola Argentina y el Consejo Federal de Inversiones, que permitieron caracterizar en profundidad las condiciones edafoclimáticas de la zona. Estos análisis fueron clave para sustentar el pedido ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura.

Desde el sector remarcaron que la IG no sólo aporta valor simbólico, sino también comercial. Al identificar el origen en la etiqueta, los vinos ganan una herramienta de diferenciación que mejora su posicionamiento en distintos mercados y refuerza su identidad territorial.
La región de valles templados, con epicentro en zonas como Perico y El Carmen, presenta condiciones particulares: un clima más cálido y húmedo que otras áreas vitivinícolas del NOA, con buena amplitud térmica y mayor nubosidad en época de maduración. Esto da lugar a vinos más frescos, frutados y de menor graduación alcohólica, con marcada acidez natural, cualidades especialmente valoradas para blancos, espumantes y líneas jóvenes.
Estas características contrastan con las de la Quebrada de Humahuaca, donde la mayor altura y radiación solar generan vinos más estructurados, intensos y con mayor concentración. Ambas regiones, sin embargo, se complementan y fortalecen la diversidad vitivinícola de la provincia.
Actualmente, los valles templados cuentan con un conjunto de emprendimientos en crecimiento, con variedades tintas como Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah, y blancas como Sauvignon Blanc, Chardonnay y Torrontés Riojano. Aunque se trata de una producción a pequeña escala en comparación con regiones tradicionales como Cuyo o Cafayate, el foco está puesto en la diferenciación y la calidad.
El desafío hacia adelante será consolidar esta identidad, garantizar el cumplimiento de los estándares asociados a la IG y profundizar la investigación sobre las variedades que mejor se adaptan a la región, con el objetivo de seguir posicionando a los vinos jujeños en el escenario nacional e internacional.

Primicias Rurales