La estrella de “Emily en Paris” y la Virgen María

La estrella de “Emily en Paris” y la Virgen María

España, jueves 11 diciembre (PR/25) — A medida que se acerca la quinta temporada de «Emily in Paris», Philippine Leroy-Beaulieu revela una faceta más íntima.

El 3 de diciembre, en un programa de TV francés, la actriz confesó que parte de su inspiración proviene de la figura de la Virgen y de santa Teresa de Lisieux, entre el legado familiar y la búsqueda personal.

 

Los fans de la serie están esperando con impaciencia que llegue el 18 de diciembre, fecha en la que la quinta temporada de Emily en Paris por fin llegará a Netflix. Esta producción, que comenzó en 2020, narra las aventuras, para bien y para mal, de una joven estadounidense muy a la moda que acaba de llegar a la capital francesa y que también ha cruzado fronteras a través de las pantallas en el continente americano.

Una serie con mucho glamour y drama

Emily en Paris cast

 

El espectador sigue así el recorrido de Emily entre dramas profesionales y escándalos amorosos, todo ello con una buena dosis de glamour… y clichés asumidos sobre la capital.

Entre los personajes que sin duda brillarán en esta nueva temporada se encuentra la moderna y temperamental Sylvie Grateau, directora de la agencia de marketing para la que trabaja Emily, interpretada por Philippine Leroy-Beaulieu.

Esta última fue la invitada de Mouloud Achour en el plató de Clique TV el miércoles 3 de diciembre. Durante el programa, la actriz tuvo la oportunidad de hablar sobre el último álbum de Rosalía.

Esta cantante tan de moda lanzó en noviembre un álbum titulado LUX, que se inspira en gran medida en la iconografía católica.

Mouloud Achour le preguntó entonces si, al igual que Rosalía, había «figuras sagradas» que la inspiraran en su día a día. La actriz reveló entonces que siente ternura por santa Teresa del Niño Jesús, «porque mi familia es de Lisieux».

Una pasión por la Virgen María

Pero eso no es todo: «Siento una gran pasión por la Virgen«, confiesa, asegurando incluso haber «soñado mucho con ella». Philippine Leroy-Beaulieu confiesa incluso haberse inspirado en una estatua de María que vio en la iglesia Notre-Dame des Victoires de París.

«Me fijé en que aplasta la cabeza de la serpiente, pero al mismo tiempo su mirada no se fija en ella, sino que está delante», señala. «Esta actitud de la Virgen ante el mal es inspiradora», según Philippine Leroy-Beaulieu. «No necesita mirar al mal. Sabe que está ahí, pero no le presta más atención que eso a su presencia (…) Siempre tendemos a fijarnos en lo que no va bien», señala la estrella.

Un recordatorio para el alma

Silveie- mujer

 

Recordar esta estatua le ayuda a dejar de lado esa actitud que se centra en el mal, sin ignorarlo por completo. Al compartir así sus fuentes de inspiración espiritual, lejos de los focos y el glamour que rodean su trabajo, Philippine Leroy-Beaulieu revela una faceta más íntima e inesperada.

Es una forma de recordar que la búsqueda de sentido va mucho más allá de los guiones televisivos y que, a veces, las respuestas se encuentran en una simple mirada hacia una estatua, en una esquina de una iglesia parisina.

La actriz ha hablado sobre el valor de conocerse a uno mismo y cultivar cualidades humanas profundas, como la compasión, la confianza y la fortaleza emocional. Esto puede verse como una forma de inspiración vital que va más allá de lo profesional y su inspiración sagrada.

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Fuente: Aleteia

León XIV: María, primer destello de la salvación, faro de esperanza y modelo de fe

León XIV: María, primer destello de la salvación, faro de esperanza y modelo de fe

El Papa, en su alocución previa al rezo mariano del Angelus en la Plaza de San Pedro, recordó ayer la figura de la Virgen María, pura, como signo de esperanza, modelo de fe y recordatorio del poder transformador de la gracia.

Por Patricia Ynestroza

Ciudad del Vaticano, lunes 8 diciembre (PR/25) — En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, los fieles volvieron a escuchar un mensaje del Papa León XIV que resuena con fuerza en un mundo sediento de sentido: María, concebida sin pecado, es el primer destello de la salvación ofrecida por Dios a la humanidad.

La Virgen María, libre de toda mancha

El Papa en su alocución previa al rezo mariano recordó que la Virgen fue «inmune enteramente de la mancha del pecado original», según la definición proclamada por el beato Pío IX en 1854. Pero más allá del aspecto doctrinal, la celebración subrayó el significado vital y profundamente humano del dogma: María recibió un corazón totalmente puro para acoger el mayor de los milagros, la llegada de Cristo como luz para un mundo herido.

“Expresamos nuestra alegría porque el Padre del Cielo la quiso «inmune enteramente de la mancha del pecado original» (cf. B. PÍO IX, Const. ap. Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854), llena de inocencia y de santidad para poder confiarle, para nuestra salvación, «a su Hijo unigénito […] amado como a sí mismo».”

Alégrate llena de gracia

El relato del evangelio de Lucas fue nuevamente el centro de la meditación del Papa: el saludo del ángel —«Alégrate, llena de gracia»— y el “sí” confiado de María inspiraron una invitación a los creyentes de hoy: creer como ella creyó. Como recordaba San Agustín, «María creyó y en ella se cumplió aquello que creyó»; del mismo modo, se llamó a los fieles a permitir que la fe transforme también sus vidas.

“En su libertad, lo acogió abrazando el proyecto de Dios. El Señor actúa siempre así: nos hace grandes dones, pero nos deja libres de aceptarlos o no. Por esto Agustín añade: «Creámos también nosotros, para que lo que se cumplió [en ella] pueda aprovechar también a nosotros». Así, esta fiesta, que nos hace alegrarnos por la belleza sin mancha de la Madre de Dios, nos invita también a creer como ella creyó, dando nuestro generoso asentimiento a la misión a la que el Señor nos llama.”

La gracia del bautismo

León XIV destacó además el paralelismo entre la gracia recibida por María y la gracia concedida a todos los cristianos en el Bautismo, que los hace «morada y templo del Espíritu». De este modo, el mensaje del Papa  insistió en que cada creyente puede —y debe— dejar que Cristo viva en él y, desde su realidad cotidiana, colaborar en la transformación del mundo.

“Y como María, por gracia especial, pudo acoger en sí a Jesús y donarlo a los hombres, así «el Bautismo permite a Cristo vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a Él, para colaborar en la Iglesia, cada uno según su propia condición, en la transformación del mundo» (FRANCISCO, Catequesis, 11 de abril de 2018).”

Renovar cada día nuestro sí

El llamado final del Pontífice fue claro: renovar cada día, con humildad y perseverancia, el propio “sí” a Dios a través de la oración y del amor concreto. Una invitación a que, como María, cada persona se convierta en un espacio donde Cristo pueda ser conocido, acogido y amado.

“Es maravilloso el “sí” de la Madre del Señor, pero también puede serlo el nuestro, renovado cada día fielmente, con gratitud, humildad y perseverancia, en la oración y en las obras concretas del amor, desde los gestos más extraordinarios hasta los compromisos y servicios más comunes y cotidianos, para que en todas partes Jesús pueda ser conocido, acogido y amado, y a todos llegue su salvación.”

La fiesta de la Inmaculada, celebrada cada 8 de diciembre, vuelve así a ofrecer una brújula espiritual para millones de creyentes, recordándoles que la belleza sin mancha de María no es sólo un misterio de fe, sino una promesa de esperanza para todos.

 

 

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Fuente: Vatican News

El Papa a la Virgen Inmaculada: Que florezca la esperanza jubilosa

El Papa a la Virgen Inmaculada: Que florezca la esperanza jubilosa

Continuando con una tradición de décadas de rendir homenaje ante imagen de la Inmaculada Concepción en Roma, el Papa reza al pie de la columna de 12 metros en cuya cima se encuentra la figura de la Virgen María y deposita una corona de flores en la base.

Por Kielce Gussie

Ciudad del Vaticano, lunes 8 diciembre (PR/25) — Cien años después de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, el Papa Pío XII inició la tradición de enviar flores a la estatua de la Santísima Virgen María en la Piazza di Spagna de Roma.

Unos años más tarde, en 1958, el Papa San Juan XXIII acudió a la Piazza di Spagna y depositó una cesta de rosas blancas a los pies de la estatua.

Continuando con esta práctica de décadas iniciada por sus predecesores, el Papa León XIV conmemoró este 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, con una visita a la Piazza di Spagna.

Un momento para María

Cuando el Santo Padre llegó a la Piazza di Spagna, el coro y la asamblea entonaron un himno mariano titulado «Te levantas más hermosa que el alba». El Vicario de Roma, el cardenal Baldassare Reina, y el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, dieron la bienvenida al Papa a su llegada.

Tras una oración inicial, el Papa León ofreció un ramo de flores al pie de la columna de 12 metros de altura de la Virgen Inmaculada y el coro rezó cantando la Letanía de la Santísima Virgen María.

A continuación, el Papa ofreció una oración dedicada a la Virgen:

“¡Ave, María! Alégrate, llena de gracia, de esa gracia que, como luz gentil, hace radiantes a aquellos sobre quienes se refleja la presencia de Dios. El Misterio te envolvió desde el principio, desde el seno de tu madre comenzó a hacer grandes cosas en ti, que pronto requirieron tu consentimiento, ese «Sí» que inspiró muchos otros «síes». Inmaculada, Madre del pueblo fiel, tu transparencia ilumina Roma con luz eterna, tu camino perfuma sus calles más que las flores que hoy te ofrecemos.

Muchos peregrinos de todo el mundo, oh Inmaculada, han recorrido las calles de esta ciudad a lo largo de la historia y en este año jubilar. Una humanidad probada, a veces aplastada, humilde como la tierra de la que Dios la moldeó y en la que no cesa de soplar su Espíritu de vida.

Mira, oh María, a tantos hijos e hijas en los que no se ha apagado la esperanza: haz brotar en ellos lo que tu Hijo ha sembrado, Él, Palabra viva que en cada uno pide crecer aún más, tomar carne, rostro y voz. Que florezca la esperanza jubilosa en Roma y en cada rincón de la tierra, esperanza en el mundo nuevo que Dios prepara y del que tú, oh Virgen, eres como la joya y la aurora.

Después de las puertas santas, que se abran ahora otras puertas de casas y oasis de paz en los que renazca la dignidad, se eduque en la no violencia, se aprenda el arte de la reconciliación.

Venga el reino de Dios, novedad que tanto esperaste y a la que te abriste por completo, desde niña, desde joven y como madre de la Iglesia naciente. Inspira nuevas intuiciones a la Iglesia que camina en Roma y a las Iglesias particulares que en cada contexto recogen las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestros contemporáneos, sobre todo de los pobres, y de todos los que sufren.

Que el bautismo siga generando hombres y mujeres santos e inmaculados, llamados a convertirse en miembros vivos del Cuerpo de Cristo, un Cuerpo que actúa, consuela, reconcilia y transforma la ciudad terrenal en la que se prepara la Ciudad de Dios. Intercede por nosotros, que nos enfrentamos a cambios que parecen encontrarnos desprevenidos e impotentes.

Inspíranos sueños, visiones y valor, tú que sabes mejor que nadie que nada es imposible para Dios, y que Dios no hace nada solo. Muéstranos el camino, con la prisa que un día movió tus pasos hacia tu prima Isabel y la inquietud con la que te convertiste en exiliada y peregrina, para ser bendecida, sí, pero entre todas las mujeres, primera discípula de tu Hijo, madre del Dios con nosotros.

Ayúdanos a ser siempre Iglesia con y entre la gente, levadura en la masa de una humanidad que clama justicia y esperanza. Inmaculada, mujer de infinita belleza, cuida de esta ciudad, de esta humanidad. Muéstrale a Jesús, llévala a Jesús, preséntala a Jesús. Madre, Reina de la paz, ruega por nosotros.”

En Argentina al igual que en otros países hubo múltiples manifestaciones de devoción a la Madre de Dios, la Inmaculada Concepción.

En Córdoba muchos fieles peregrinaron desde la capital provincial a la ciudad de Alta Gracia donde está ubicada la Gruta de Lourdes, en el santuario de los carmelitas descalzos. Caminaron 10 horas jóvenes y adultos.

La Virgen María confirmó el dogma en Lourdes al decir a Santa Bernardita: ¡Yo Soy la Inmaculada Concepción!

Fotos de la peregrina María Victoria Fierro de Arrambide

 

 

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Fuente: Vatican News

Fotos: María Victoria Fierro

Hoy 8 de diciembre celebramos a La Inmaculada Concepción

Hoy 8 de diciembre celebramos a La Inmaculada Concepción

El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma:

«…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…»

(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

María es la «llena de gracia», del griego «kecharitomene» que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.

Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.

El camino para la definición dogmática de la Concepción Inmaculada de María fue trazado por el franciscano Duns Scotto. Se dice que al encontrarse frente a una estatua de la Virgen María hizo esta petición: «Dignare me laudare te: Virgo Sacrata» (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).

Y luego el franciscano hizo estos cuestionamientos:

1. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original?
Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.

2. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original?
Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.

3. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace?
Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.

Entonces Scotto exclamó:

Luego

1. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.

2. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha

3. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.

 

 

La Virgen María es Inmaculada gracias a Cristo su hijo, puesto que Él iba a nacer de su seno es que Dios la hizo Inmaculada para que tenga un vientre puro donde encarnarse.

Ahí se demuestra cómo Jesús es Salvador en la guarda de Dios con María y la omnipotencia del Padre se revela como la causa de este don.

Así, María nunca se inclinó ante las concupiscencias y su grandeza demuestra que como ser humano era libre pero nunca ofendió a Dios y así no perdió la enorme gracia que Él le otorgó.

La Inmaculada Virgen María nos muestra la necesidad de tener un corazón puro para que el Señor Jesús pueda vivir en nuestro interior y de ahí naciese la Salvación.

Y consagrarnos a Ella nos lleva a que nuestra plegaria sea el medio por el cual se nos revele Jesucristo plenamente y nos lleve al camino por el cual seremos colmados por el Espíritu Santo.

 

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Fuente: Aciprensa

“¡Alégrate, llena de gracia!”

“¡Alégrate, llena de gracia!”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.

El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu

vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».

María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

 

Palabra del Señor