Más de un siglo salvando vidas: Cruz Roja Argentina celebra 146 años haciendo de la solidaridad su bandera

Más de un siglo salvando vidas: Cruz Roja Argentina celebra 146 años haciendo de la solidaridad su bandera

Desde su fundación en 1880, la organización humanitaria acompaña al país en cada momento crítico. Con más de 160 mil personas asistidas este último año, celebra su aniversario transformando la empatía en acción colectiva.

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, miércoles 10 de junio(PR/26)–La solidaridad no es un concepto abstracto en Argentina; es una fuerza real y cotidiana que define nuestra identidad. Este 10 de junio, la Cruz Roja Argentina celebra 146 años de acción humanitaria ininterrumpida.

 

 

 

Bajo el lema “Ayudar es nuestra bandera”, la organización conmemora una historia construida por el esfuerzo de miles de personas que eligen involucrarse en lugar de mirar hacia otro lado, demostrando que la empatía nos une más allá de cualquier diferencia.

 

 

 

El valor de tender una mano cuando más se necesita

 

El impacto de su trabajo se siente con fuerza en cada rincón del territorio nacional. Tan solo en el último año, la institución acompañó a más de 160.000 personas afectadas por emergencias y contextos vulnerables, concentrando intervenciones clave en zonas como Bahía Blanca, el AMBA y Salta. Su presencia diaria se sostiene gracias a una red de 65 filiales activas, un voluntariado incondicional que logró distribuir millones de litros de agua segura a comunidades indígenas y miles de kits de abrigo e higiene a personas en situación de calle.

Diego Tipping, presidente de la organización, destaca que ver a tantas personas decidir involucrarse frente a situaciones críticas es una de las mayores fortalezas que tenemos como sociedad. En sus palabras, cada gesto individual se suma a una red colectiva esencial para construir comunidades más preparadas y humanas, capaces de resistir y ponerse de pie ante cualquier dificultad.

 

 

 

Huellas imborrables en la historia argentina

 

La trayectoria de la Cruz Roja está profundamente entrelazada con el pasado y el presente de nuestro país. Desde su fundación en 1880 por iniciativa de los médicos Guillermo Rawson y Toribio Ayerza, ha brindado asistencia médica y psicológica en epidemias históricas, terremotos, inundaciones y crisis sociosanitarias. Además de la respuesta inmediata en tragedias, su legado incluye la formación de más de 200.000 profesionales de la salud en sus institutos superiores y la capacitación anual de miles de ciudadanos en

 

Primeros Auxilios.

 

Pensando en el futuro de nuestra sociedad, la organización también apuesta por sembrar valores desde la infancia. Con este fin, desarrollaron un novedoso kit educativo con juegos y actividades diseñado para trabajar la empatía y el cuidado colectivo en escuelas de todo el país, demostrando que el compromiso humanitario es una semilla que se cultiva desde pequeños.

 

 

 

 

Primicias Rurales

 

Fuente: Info Cruz Roja Argentina
“Vestir al Señor”: las mujeres de Buenos Aires que hacen casullas para parroquias pobres desde hace más de un siglo

“Vestir al Señor”: las mujeres de Buenos Aires que hacen casullas para parroquias pobres desde hace más de un siglo

Un taller centenario en plena Recoleta, Buenos Aires, confecciona ornamentos litúrgicos para zonas carenciadas y misiones en el exterior.

 

Taller de confección de ornamentos religiosos | Crédito: Cortesía

Buenos Aires, miércoles 6 mayo (PR/26) — “Las mujeres son protagonistas de una Iglesia en salida”, afirmaba el Papa Francisco al destacar su capacidad de escucha y preocupación por las necesidades de los demás. Reflejo de ello es el taller que cada semana convoca a una veintena de mujeres en Buenos Aires con una silenciosa, humilde, pero poderosa misión: confeccionar casullas y ornamentos litúrgicos para sacerdotes de parroquias carenciadas.

La cita de los miércoles comienza a las 10:00 horas con la celebración de la Eucaristía en la iglesia de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón y, luego, el grupo de señoras se escabulle por la puerta del costado del templo para pasar al taller.

Allí transcurre la mañana de trabajo entre agujas, hilos, tijeras y muchos metros de tela, y con un propósito firme: “Vestir al Señor” en los sacerdotes de las parroquias más pobres del país, muchas de ellas en zonas rurales, en aquellos lugares que el Papa Francisco solía llamar “las periferias geográficas y existenciales”.

Casullas, albas, estolas, cíngulos, corporales, manteles. Todos los ornamentos litúrgicos se confeccionan desde hace décadas en esas cuatro paredes.

La obra fue fundada el 12 de abril de 1917, y desde entonces se lleva a cabo, con distintas voluntarias y bajo diferentes nombres, pero de manera ininterrumpida.

Los comienzos del taller. Crédito: Cortesía
Los comienzos del taller. Crédito: Cortesía 

Vestir al Señor en el altar

Una de las voluntarias más antiguas es Susana Lizarraga, que comenzó a ser parte del taller hace 40 años, y coordina la confección de ornamentos. “Para mí es vestir al Señor. Lo estamos vistiendo en el altar. Y cada casulla que se termina —yo hago albas, más que nada— y pienso ¿quién se la pondrá? Que sea bueno, que sea fiel, que sea perseverante”, revela Susana sobre su tarea que combina acción y oración.

Cada vez que se reúnen a trabajar, rezan “sobre todo por la paz en el mundo, por nuestra Iglesia, por el Santo Padre, por todas nosotras, que todas necesitamos oración. Siempre un ratito de oración se hace”, detalla.

“Nosotras ayudábamos mucho a las capillas del interior, de zonas rurales, que no tienen nada ni quien las ayude, pero después de la pandemia, se desmembró un poco. Hoy muchas capillas del Gran Buenos Aires necesitan, y vamos colaborando en la medida que podemos”, reconoce la mujer, que tiene un hijo sacerdote a quien ella misma le cose las albas.

Ornamentos religiosos. Crédito: Julieta Villar/ACI Prensa
Ornamentos religiosos. Crédito: Julieta Villar/ACI Prensa 

“Como católica cumplo una pequeñísima función, porque en realidad esto no es nada. Pero es una contribución a tantas capillas que no pueden alcanzar esto”, reflexiona, y destaca el agradecimiento de los sacerdotes que tanto las reconforta y “justifica el sacrificio que a veces representa para nosotras”.

Al preguntarle qué necesita hoy el taller, la respuesta es sencilla: “Que recen por nosotras”, ya que “el Señor siempre nos ha puesto los recursos, nunca hemos visto faltas”. “Yo ya tengo mis años y quiero que alguien quede acá”, anhela Susana.

Una gran obra escondida

 

Ángeles Wernicke es viuda y está jubilada. Se acercó al taller hace dos años con la intención de colaborar, porque “tenía tiempo de sobra”.

“Quería hacer algo útil para otras personas”, afirma, contenta de poder ayudar a parroquias pobres de todo el país. “Esta es una obra muy escondida, muy calladita y humilde, pero es una gran obra. Mirá las cosas que hacen”, dice orgullosa de sus compañeras. “Son apóstoles, son una maravilla”, añade, destacando que todo lo que hacen lo dan gratis.

Inés Benguria es una de las expertas en casullas. Hace 15 años, con sus hijos casados y ya sin trabajo, se preguntó qué hacer y decidió sumarse al taller. Lo más lindo para ella es que los sacerdotes puedan usar las casullas. “En la Misa de hoy, no sé si viste al sacerdote, la casulla que tenía puesta la hice yo”, dice con orgullo.

El taller se sustenta económicamente con una colecta mensual de la Misa, con donaciones de los fieles. También hay gente que dona telas o sábanas para los corporales, que después ellas cosen y bordan a mano.

 

Casullas. Crédito: Julieta Villar/ACI Prensa
Casullas. Crédito: Julieta Villar/ACI Prensa

Inés tiene 86 años, es madre y abuela. Uno de sus nietos vive en España, donde cursa su formación al sacerdocio. “Yo por si acaso, como ya tengo mis años, tengo las casullas ya preparadas para él. Le hice las cuatro casullas y la blanca que es de la congregación, y algunas cosas más también. Ojalá lo pueda ver el sacerdote”, anhela la abuela.

En el taller no sólo se confeccionan casullas. En otra mesa, varias mujeres hacen rosarios y tejen ropa de bebé para preparar ajuares, que luego son entregados a distintos CAM (Centros de Ayuda a la Mujer), a CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil), y a la Maternidad Sardá. De este modo, las mamás de bajos recursos pueden tener las prendas para abrigar a sus hijos.

En la esquina de la mesa se distingue una de las “tejedoras”: es la Hermana María Oliva Condemontes, que llegó de España a sus 24 años, y hoy tiene 96. “En este momento, como no puedo hacer cosas de limpieza ni cosas pesadas, hago tejidos, que son para niños, que después no es que se vendan, sino se los regalan a quien necesita”, explica.

 

Hermana María Oliva. Crédito: Julieta Villar/ACI Prensa
Hermana María Oliva. Crédito: Julieta Villar/ACI Prensa 

“Para ayudar y no estar así cruzada de brazos, tejo sentada en mi cuarto, pues esto no me cansa. Y los tejidos son de distintos colores y esto me encanta, porque lo pueden aprovechar nenitos que a lo mejor sus mamás no podrían comprárselos, y los tienen abrigaditos y preciosos”, destaca.

Otra de las colaboradoras es María de los Ángeles, quien asistió durante muchos años al taller de rosarios. Algunos se envían con los ajuares de los bebés, otros a las misiones que las hermanas tienen en distintas provincias, y otros se donan para las Primeras Comuniones en barrios pobres. Hoy, por un problema de salud, ya no puede hacerlos, pero va, acompaña, colabora en lo que puede y valora especialmente el ambiente “muy familiar” que allí se respira y que le hace “muy bien”.

 

Jesús, pan para todos

La Hermana Inés Greslebin coordina el taller y muestra su preocupación por la continuidad del espacio, ya que muchas de las colaboradoras son grandes y se necesita sucesión, en especial para confeccionar los ornamentos religiosos, porque se requiere aprender mucho y ser muy prolijos.

El taller, señala la religiosa, está abierto a recibir pedidos de las iglesias más pobres de Argentina. Sin embargo, los destinos a los que ya han viajado los ornamentos incluyen países lejanos como Nigeria, Timor Oriental, Filipinas, República Democrática del Congo y Camerún.

La hermana destaca que la casa es un Centro Eucarístico, y explica: “Nosotras por eucaristía entendemos que es Jesús, pan, que es para todos. Y es pan, es adoración y servicio”.

 

El taller en acción. Crédito: Julieta Villar/ACI Prensa
El taller en acción. Crédito: Julieta Villar/ACI Prensa 

Por eso, además de la exposición diaria del Santísimo Sacramento durante varias horas, y de la celebración de la Eucaristía, se ofrecen distintos servicios: además del taller, las hermanas dan de comer diariamente a 120 personas, tienen un centro barrial donde se ayuda a las personas a terminar el primario, el secundario y hay talleres de recuperación, de contención y de promoción humana para las personas de la calle.

Allí funciona también un centro de espiritualidad con talleres de Biblia, retiros, grupos de jóvenes y de adoradores; y la iglesia cuenta con más de 20 ministros de la Eucaristía que dan la Comunión del barrio.

Quienes deseen sumarse al taller, deben acercarse los miércoles después de la Misa de 10:00 horas al centro de las Esclavas del Sagrado Corazón (Montevideo 1372, Ciudad de Buenos Aires). Para realizar las casullas, tienen que saber coser y, en lo posible, tener máquina de coser en sus casas.

Las parroquias que deseen realizar pedidos de ornamentos pueden hacerlo por WhatsApp al +54 9 11 3913 9509 o por mail a centroespiritualidadesclavas@gmail.com.

 

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Fuente: ACI Prensa

Masiva plantación de árboles nativos en La Hora del Planeta 

Masiva plantación de árboles nativos en La Hora del Planeta 

Buenos Aires, abril de 2026 – Con una masiva plantación de árboles de especies nativas en la Reserva Natural Urbana “El Corredor” de San Miguel, el domingo 19 de abril de 2026 tuvo lugar el demorado evento central en Argentina de la edición número 20 de La Hora del Planeta, el mayor movimiento ambiental en el mundo.

La Hora del Planeta es una iniciativa coordinada a nivel global por WWF y organizada en nuestro país por la Fundación Vida Silvestre Argentina de forma ininterrumpida desde el 2009. Aunque la mayoría de los países participantes llevaron a cabo sus actividades el 28 de marzo, en Argentina el evento principal debió reprogramarse debido al clima.

Además de la plantación de más de 150 plantines nativos de especies de la zona como chilca blanca, carquejas, chilca, chilca amarga y talilla, que contribuyó a restaurar a Reserva, los participantes pudieron sumarse a una recorrida interpretativa para conocer la naturaleza de la zona, juegos, propuestas educativas, una feria de emprendedores sustentables, un show de circo realizado con materiales reciclados y otras actividades sobre naturaleza para toda la familia.

El evento, que contó con la conducción de Agustina Grasso fue organizado por la Fundación Vida Silvestre Argentina en conjunto con la Subsecretaría de Ambiente de San Miguel y contó con el apoyo de: Reserva Natural Urbana «El Corredor», NaranjaX, Santander, Zurich, Bicho Canasto, Carrefour, Ecofactory y Wandergreen.

Como parte de la edición de La Hora del Planeta 2026, Fundación Vida Silvestre Argentina también organizó una jornada de limpieza comunitaria junto con la Municipalidad de Puerto Iguazú, Misiones. Durante poco más de una hora de trabajo conjunto, lograron llenar un camión volcador con residuos retirados del entorno de la rotonda de acceso a la ciudad.

Acerca de Fundación Vida Silvestre Argentina

La Fundación Vida Silvestre Argentina es una organización no gubernamental, de bien público y sin fines de lucro, creada en 1977. Su misión es proponer e implementar soluciones para conservar la naturaleza, promover el uso sustentable de los recursos naturales y una conducta responsable en un contexto de cambio climático. Desde 1988 está asociada y representa en la Argentina a WWF, una de las organizaciones independientes de conservación más grande del mundo, presente en 100 países. Para más información: www.vidasilvestre.org.ar

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Fuente: Fundación Vida Silvestre

Peregrinar a Lourdes: los enfermos entran en la gruta desanimados y “salen cambiados” 

Peregrinar a Lourdes: los enfermos entran en la gruta desanimados y “salen cambiados” 

Su abuela, también hospitalaria, le inculcó desde la más tierna infancia la devoción por la Virgen de Lourdes y, en cuanto cumplió los 18 años, en el 2000, siguió sus pasos. Desde entonces ha repetido todos los años, salvo los dos de la pandemia.

El trato con los enfermos le conquistó. “Lo que más valoro es cómo ellos abren su corazón a nosotros y la capacidad que tienen de dar las gracias y agradecer sinceramente por algo que, según ellos, no viven en Madrid”, expone en conversación con ACI Prensa en la capilla dedicada a esta advocación mariana en la capital de España.

La Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Madrid es una asociación católica de fieles vinculada a la diócesis de Madrid que se dedica, sobre todo, a acompañar a personas enfermas o con discapacidad en peregrinaciones al Santuario de Lourdes, en Francia.

En simple: es un grupo organizado de voluntarios que ayuda a que personas que no podrían viajar solas —por salud, movilidad o edad— puedan vivir esa experiencia religiosa.

Qué hace concretamente

  • Organiza peregrinaciones a Lourdes desde Madrid.

  • Brinda asistencia sanitaria y logística durante el viaje (médicos, enfermeros, camilleros, hospitaleros).

  • Acompaña también a adultos mayores y personas vulnerables.

  • Promueve la vida espiritual, la oración y la devoción mariana.

Quiénes la integran

  • Voluntarios laicos (“hospitalarios”).

  • Personal sanitario.

  • Sacerdotes y acompañantes espirituales.

  • Los propios peregrinos enfermos, que son el centro de la misión.

Por qué se llama “Hospitalidad”

En el ámbito de Lourdes, “hospitalidad” no se refiere a hoteles, sino a la hospitalidad cristiana, es decir, el servicio, cuidado y acogida a los enfermos, siguiendo la espiritualidad del santuario.

Forma parte del movimiento más amplio de Hospitalidades de Lourdes, presentes en muchas diócesis de España y otros países.

El Misterio de Lourdes

Eso que los enfermos dicen no vivir en Madrid es, “el misterio de Lourdes”, añade Soria, quien no encuentra el modo de definirlo: “Hay que ir para vivirlo y entenderlo. No es algo fácil de explicar con palabras porque es más del corazón”.

Otra de las claves fue el ambiente que se crea en cada peregrinación y más allá. Por un lado, entre los voluntarios: “Para mí es como una pequeña familia. Mi familia fuera de mi familia natural. He hecho grandes amigos, conocí a mi mujer”, detalla.

Y, por otro, entre los hospitalarios y los enfermos: “Para mí es imprescindible y es lo que da vida a la peregrinación”, subraya. Se trata de una relación que nace durante los días en el santuario, donde se traba amistad, pero que continúa a lo largo del año. Por ejemplo, con las actividades que cada mes organiza el grupo de jóvenes de la Hospitalidad.

“Es impresionante la cantidad de voluntarios que les van a ver a sus centros, a sus casas, les acompañan, les ayudan a hacer gestiones, y ellos se sienten muy apoyados”, añade.

La ilusión de que pase un milagro

Lo hacen en grupos organizados por tipos de enfermos (niños, madres con hijos, mujeres, de enfermedades infecciosas, con dificultades de movilidad) que normalmente viven en Madrid, bien en sus casas o en residencias o centros tutelados.

“Puede ir todo tipo de enfermos”, destaca Soria, “en cualquier condición, con el propósito de ir a ver a la Virgen”. Y muchos de ellos con la ilusión de que pase un milagro. No en vano, ya han sido aprobados 72 casos a lo largo de más de 150 años.

“Tanto un milagro físico como un milagro de su corazón, que se les ablande el corazón, que aprendan cómo vivir con su enfermedad, cómo ofrecer su enfermedad, y esa felicidad que todos anhelamos”, puntualiza Soria.

 

Ese cambio tiene consecuencias al volver a Madrid: “Intentan cambiar su vida. Enfermos que vivían en la calle intentan mejorar, enfermos que no luchaban con su enfermedad intentan mejorar; que no se tomaban la medicación porque se daban por desahuciados y vuelven a tener esperanza”.

«Es por un servicio a la Virgen”

 

La Hospitalidad de Lourdes en Madrid vive un momento particular de su historia. Se acaban de celebrar las elecciones internas a las que se presentan los miembros de manera individual, con la única intención de servir durante un tiempo en el Consejo.

Se trata de una de las peregrinaciones más numerosas de entre las diocesanas de todo el mundo, más allá de las convocatorias nacionales en Francia y algunas peregrinaciones internacionales de organizaciones como la Orden de Malta, lo cual es un gran reto.

Soria lo asume “con mucha ilusión, como un servicio más a la Hospitalidad, y también con mucha responsabilidad” para que quienes quieren peregrinar lo puedan hacer “igual o mejor que van ahora”.

“La gente tiene mucha ilusión porque la hospitalidad siga viva, sigan peregrinando y con un grupo tan comprometido y tan ilusionado, va a ser una tarea a lo mejor dura, pero muy ilusionante”, constata el nuevo presidente que mira el futuro agradecido por la tarea realizada por sus predecesores.

Además, espera poder facilitar los trámites a los voluntarios y desarrollar la comunicación entre la Hospitalidad, sus voluntarios y los enfermos. Y todo, con un compromiso personal: “El cariño a la Virgen. Es por un servicio a la Virgen”, concluye.

 

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Fuente: ACI Prensa/IA

 

Mi experiencia como voluntario en un hostel: Malasia

Mi experiencia como voluntario en un hostel: Malasia

Foto del escritor: ViajaNico

ViajaNico

Comedor del hostel, foto que tomé para las redes

Te cuento mi experiencia como voluntario en un hostel de Malasia, otro gran momento de mi viaje por el Sudeste Asiático. ¿Todavía dudas en ser voluntario? Seguí leyendo.
Buenos Aires, martes 20 enero (PR/26) — El mes de octubre estaba llegando a su fin. Desde el aeropuerto de Cebú, Filipinas, me subí al avión que me depositaria en la Isla de Borneo, Malasia (previa escala en Manila), y más precisamente en Kota Kinabalu, uno de las principales ciudades malayas en el norte de la isla, y donde he comido los mejores pescados asados en su mercado nocturno.
 

Atrás habían quedado Malasia continental (a la cual volvería luego de cruzar Borneo a dedo), Singapur, Indonesia y mi primer experiencia como voluntario con Worldpackers en una escuela de inglés, Timor del Este y un mes entero recorriendo los paraísos de Filipinas.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

Una de las tantas comidas que preparó Nabistul, ¡increíble!

Luego de estos últimos meses de un movimiento intenso, andaba con ganas de frenar nuevamente para acomodar la mochila, la cabeza y darle descanso al cuerpo. Después de aquella primera grata experiencia enseguida comencé a buscar un voluntariado por la zona.

Así fue como terminé en Sandakan, en una pequeña ciudad sobre la costa norte de la isla, y más precisamente en el Borneo Seaview Budget & Backpackers Hostel (¡alto nombre!), ubicado a media cuadra del mar y frente al mercado central de la ciudad.

 

Luego de aplicar y recibir el visto bueno, la dueña del lugar se puso en contacto conmigo para contarme un poco acerca del lugar y que tendría que hacer. La charla se volvió muy buena y fluida, y después de contarle sobre mí y sobre el viaje que estaba haciendo, decidió abrirse y contarme un poco más: desde que se había separado tuvo que dejar el lugar y mudarse a Kuala Lumpur, la capital malaya, y desde ese momento la gente que quedo a cargo, unos jóvenes malayos, no se preocuparon demasiado por mantener el lugar, lo que hizo que decayera en calidad y como consecuencia, en ocupación.

Sumado a esto, un viajero le ofreció ayudarla y ella confió en él, lo que no termino para nada bien: esta persona la estafó y le dejó muchos más problemas de los que tenía.

 

Así se presentaba mi horizonte, pero antes de finalizar la charla le dije que no se preocupe, que conmigo eso no iba a pasar y que la iba a ayudar a poner el lugar nuevamente en condiciones. Y así finalizo nuestra charla, que paso de presentación a algo mucho más profundo, con la promesa de que en algunos días ella viajaría hacia el hostel y nos conoceríamos personalmente.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

A dedo rumbo a Sandakan

Y hacia allá fui, desde Kota Kinabalu hice dedo hasta Sandakan, y luego de algunas horas estaba llegando sin problemas a destino. Ni bien entré me di cuenta de que todo lo que había charlado era cierto, y quizás peor: llegué en plena tarde y estaba todo apagado, casi como si estuviera cerrado, y los chicos a cargo en algún lugar con sus amigos usando el hostel como su casa. Al verme se sorprendieron y rápidamente volvieron a lo que deberían estar haciendo.

 

Había quedado con Nabistul, la dueña, en hacer un recorrido y hacer una lista de cosas que creía había que hacer y arreglar, de todo tipo, desde algo roto hasta tema limpieza, algo que le planteé era fundamental.

 

Y así comencé: revise las habitaciones compartidas, privadas, baños, áreas comunes, cocina y le envié por mail todo lo que había visto. Su respuesta fue contundente: hace lo que tengas que hacer, obviamente empezando por lo más urgente.

 

Así fue, me dedique primero a la limpieza, sobre todo de los baños, algo que creo debe ser bastante prioritario para cualquiera que busca donde hospedarse. Arregle lo que hacía falta, re-imprimí los típicos carteles que uno encuentra en los hostels, limpie a fondo cada baño, acomodé las habitaciones, compre aromatizantes, limpie y seguí limpiando.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

¡Dándolo todo!

Luego de algunos días el cambio era evidente y mi trabajo se hacía notar. El hostel se encontraba vacío, lo que me ayudaba para poder hacer todo lo necesario.

 
Antes de cumplir una semana Nabistul se hizo presente y finalmente nos conocimos cara a cara. Después de charlar pude mostrarle todo lo que había estado haciendo, y por suerte todo mi trabajo la dejó muy contenta.
Fue así como cada vez empecé a ayudarla con más cosas: me pidió que me ocupara de las redes sociales y las ponga en condiciones, y si podía también aprovechara mi blog personal para promocionarla un poco y tratar de levantar la baja ocupación. Por supuesto que accedí sin problemas, quería ayudarla en todo lo que pueda y necesite.
 

 

Y como si todas estas tareas no fueran suficientes, aún había algo más. Una pareja neozelandesa que había contratado hospedaje y muchos tours que el lugar también vendía estaba llegando en breve y era necesario buscarla en el aeropuerto. El chofer que habitualmente hacía esto no estaba disponible, así que Nabistul me pregunto si manejaba y si era capaz de hacerlo. Y bueno, ¿Por qué no? Era una experiencia más, y mi primera vez manejando del otro lado (en Malasia al igual que UK se maneja del lado izquierdo).
 

Por suerte todo salió perfecto y no hubo ningún problema, la pareja kiwi era de mi edad, super simpática y enseguida nos llevamos muy bien, a tal punto que antes de dejar el hostel me ofrecieron hospedaje en su casa en Wellington, ya que les había contado que en varios meses iría a trabajar a Nueva Zelanda con mi visa Working Holiday.

 

Si se preguntan o tienen dudas de que recibí a cambio de tanto trabajo, bueno, recibí bastante. Si bien lo incluido era el típico alojamiento más todas las comidas, aprovechando la estadía de la pareja kiwi y de todas las excursiones que iban a realizar, Nabistul me ofreció sumarme a varias de ellas, pagando solamente las entradas a determinados lugares.

Por supuesto que acepté y gracias a esto pude ir a ver orangutanes a un centro de rehabilitación, osos, cocodrilos, navegar por ríos en busca de más animales salvajes y pasear por un bosque lluvioso inmenso.

No hay dudas de que el saldo final fue muy favorable.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

Con Nabistul y la hija en una excursión
 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

Nenes que cruzamos navegando

La idea de contarles todo esto no es sólo que sepan mi experiencia, sino animarlos a ir un poco más allá. No se trata solo de cumplir al pie de la letra lo que nos propongan hacer y desligarnos de todo, se trata de una experiencia, y si podemos ser útiles y hacer algo más, ¿por qué no hacerlo?

 

Generen lazos con los anfitriones, enrédense con los que los rodea, pueden darle mucho más a quien los recibe y así ustedes sacarle mucho más jugo a su paso, recuerden que los viajes se hacen de experiencias y de la gente que se cruza en él.

 

Luego de casi un mes mi estadía llegaba a su fin, y a pesar de que la dueña me había adoptado y quería que me quedara mucho más tiempo, yo ya andaba con ganas de seguir mi viaje.

 
Mi experiencia como voluntario en un hostel

 

Les dije que me había adoptado..

Me fui contento por una nueva experiencia y viendo todo lo que había logrado en el hostel.

El viaje continuaba….

Espero que el relato de mi experiencia como voluntariado te sea útil y te ayude a tomar la decisión de buscar tu propias experiencias.

 

Si conseguir voluntariados en todo el mundo, yo lo hago por medio de la plataforma mundial de voluntariados Worldpackers. Si querés conseguir un descuento para tu membresía de 1 año para disfrutar de muchas experiencias, hacé clic acá.

Si tenés alguna duda o consulta, ya sabés, me escribís.
Fuente: ViajaNico Blog
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