Un julio inusualmente cálido y húmedo dejó casi la mitad del maíz tardío sin cosechar y aceleró el desarrollo del trigo antes de lo esperado. Con el regreso del frío y la luz solar, el campo empieza a respirar, aunque el riesgo de enfermedades no da tregua.

 

 

Buenos Aires, lunes 10 agosto (PR/26)–Después de semanas de cielos cubiertos, el panorama empieza a cambiar. El período que va del 6 al 12 de agosto arranca con una mejora sensible de las condiciones meteorológicas, que se sentirá desde la tarde del jueves.

El viento rotará al sector sur y se intensificará por unas horas, abriendo paso a varios días de estabilidad y buen tiempo en toda la zona GEA. El lunes 10 de agosto, además, vuelven las heladas, con mínimas que rondarán entre -2 y -4°C.

Según el consultor de la BCR Elorriaga, el flujo polar instalado en la Patagonia no logró, hasta ahora, imponerse sobre la circulación cálida y húmeda proveniente del noreste. Si el anticiclón del Atlántico finalmente cede terreno, podrían llegar condiciones mucho más propias del invierno.

 

El maíz tardío, contra las cuerdas

 

Mientras el trigo asombra por su buen aspecto, la verdadera urgencia del momento tiene nombre y apellido: el maíz tardío. Todavía falta cosechar un 47% del área, unas 150.000 hectáreas, que quedaron varadas por la imposibilidad de entrar a los lotes durante todo julio.

 

 

La preocupación es evidente entre los técnicos. En Alvear no disimulan la angustia: ya se ven lotes de sorgo brotado y nadie se anima a evaluar en qué estado se encuentra el maíz que aún espera ser levantado.

 

Un trigo que crece antes de tiempo

 

En simultáneo, el trigo sorprende por un marcado adelanto fenológico. En Corral de Bustos ya hay lotes a punto de comenzar a encañar, cuando lo habitual es que el primer nudo aparezca recién entre el 15 y el 25 de agosto.

 

 

Lo mismo ocurre en María Susana, donde los técnicos hablan de un aparente anticipo de encañado y todavía no saben si se trata de una buena o una mala noticia. Lo que sí reconocen es un fuerte desarrollo radicular, favorecido por la humedad, que le permite al cultivo llegar a horizontes más profundos y acceder a más nutrientes.

 

La sombra de las enfermedades

 

El clima nublado, húmedo y cálido no solo acelera el desarrollo: también crea el escenario ideal para que las enfermedades avancen. En Pergamino ya se detectan manchas por tizón bacteriano, y en distintas zonas los técnicos coinciden en que el ambiente es altamente predisponente a las infecciones.

 

 

El temor más grande pasa por el fusarium. Si se activa, advierten en Alvear, va a ser un problema serio, y ya empiezan a resignar expectativas hablando de conformarse con 35 quintales por hectárea si la sanidad se complica. La receta que piden todos es la misma: entre 15 y 20 días de frío y sol que permitan frenar el avance de los hongos.

 

Menos sol, pero el trigo no afloja

 

A pesar de todo, el cultivo muestra un vigor notable. En Marcos Juárez el trigo está en pleno macollaje, con buen número de macollos, sin que los días nublados hayan dejado huellas visibles. En Bigand la conformación llega a 500 y 600 macollos por metro cuadrado, un número que no despierta ninguna alarma.

Más al sur, en San Gregorio, el estado del cultivo es incluso mejor que el del año pasado, aunque los técnicos advierten que la falta de radiación podría estar impidiendo alcanzar la tasa de crecimiento máxima. En Pergamino destacan que la suba de temperaturas de fines de julio le sentó bien al trigo: aceleró su crecimiento, sumó biomasa y ganó uniformidad y color gracias a la absorción de nitrógeno.

 

Lo que dicen los números

 

El análisis de la red de estaciones GEA/BCR confirma lo que se ve a campo. Entre el 1° de junio y el 31 de julio, la región recibió entre un 20% y un 40% menos de radiación que en el mismo período de 2025.

Tomando la ventana del 1° de junio al 26 de julio, el ambiente radiativo y térmico fue un 21% menos favorable que un año atrás, con una temperatura media un 7% superior. Esa combinación reduce el llamado cociente fototermal, un indicador que integra radiación solar y temperatura y resume la calidad del ambiente para el crecimiento del trigo.

 

 

El deterioro no fue parejo: los valores más bajos se concentran hacia el sudeste de la región núcleo, justamente donde más preocupa la falta de crecimiento. En esta etapa, que va de la emergencia al macollaje, un menor cociente fototermal todavía no define el número de granos, pero sí empieza a marcar el potencial de espigas.

Con menos radiación, la fotosíntesis y la producción de biomasa se resienten, aumenta la competencia entre macollos y la planta prioriza el tallo principal, mientras las temperaturas altas apuran el desarrollo. El resultado posible: menos tiempo para sostener macollos y, eventualmente, menos espigas por metro cuadrado.

La buena noticia es que el rendimiento todavía no está definido. Si durante el período crítico predominan días de mayor radiación y temperaturas moderadas, el cultivo podría compensar este arranque, sumando más granos por espiga.

 

Julio se despidió con una tormenta

 

El último día de julio dejó una postal elocuente de lo que fue el mes. La combinación de una atmósfera cálida y sobrecargada de humedad, un sistema de baja presión y el ingreso de aire frío desde el sudoeste desató un intenso proceso de ciclogénesis, con caída de temperaturas, ráfagas fuertes y tormentas con lluvias muy concentradas en poco tiempo.

Las localidades del este cerraron el mes muy por encima de la media: Ramallo acumuló 79 mm, Baradero 65 mm y Rosario 58 mm. El resto del área, en cambio, terminó más cerca de los valores habituales para julio.

En promedio, la región cerró el mes con 22 mm, apenas por encima de la media histórica de 20 mm, pero muy lejos del récord del año pasado, cuando las lluvias más abundantes en 40 años dejaron un promedio de 52 mm.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) – Informe GEA