El estudio puntualizó en la composición de los hinchas en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, que cuenta con una capacidad de 82.500 espectadores. Se estima que entre 3.000 y 5.900 argentinos son «viajeros incrementales», es decir, personas que se sumaron sobre la hora y volaron exclusivamente para este partido definitorio.

Este grupo es el que tracciona la demanda de divisas, ya que se calcula que el 45% de los argentinos que alentaron en las tribunas viajaron específicamente para la final, mientras que el 55% restante ya se encontraba en territorio estadounidense siguiendo el torneo.

La odisea no sólo implicó conseguir pasajes aéreos, sino también enfrentar los precios de un mercado de entradas virtualmente agotado. Bajo el sistema de «Dynamic Pricing» (precios dinámicos) implementado por la FIFA, los valores oficiales fluctuaban según la demanda, de forma similar a las tarifas de los hoteles.

En la cuenta regresiva para el inicio del partido, el «precio de equilibrio» para las ubicaciones más económicas en el mercado secundario y de reventa oficial osciló entre los US$7.000 y más de US$10.000.

 

 

La consultora planteó tres posibles situaciones de acuerdo con la cantidad de argentinos que lograsen ingresar al estadio:

  • Escenario bajo: un 8% de presencia argentina (6.600 personas), con 3.000 viajeros de último momento.
  • Escenario central: un 12% de hinchas (9.900 personas), donde los «incrementales» sumarían 4.500.
  • Escenario alto: un 16% de participación (13.200 argentinos), elevando a 5.900 el número de viajeros que volaron sobre la hora.

 

El informe señaló que “estos porcentajes reflejan que una parte importante de las localidades estaba vendida o asignada a la FIFA, a los sponsors, a las federaciones, a compradores corporativos, a clientes (neutrales o no) que ya tenían comprada su plaza”.