Buenos Aires, miércoles 2 abril (PR/25) — La perspectiva agroclimática semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé lluvias para el norte del área agrícola y registros escasos sobre el resto de su extensión acompañadas por un marcado descenso térmico.
Al inicio del ciclo, se completará el paso del frente de tormenta, que hizo su entrada en los días previos, causando precipitaciones de variada intensidad sobre el norte y el centro-este del área agrícola, y registros escasos a nulos sobre el resto de su extensión.
El vigoroso avance de la masa de aire polar, que acompañará el paso del frente, hará que los vientos del trópico se retiren hacia el extremo norte del área agrícola, donde continuarán produciendo calores extremos, mientras la mayor parte de su extensión observará registros inferiores a la media estacional.
La entrada de vientos polares acentuará el descenso de la temperatura, con riesgo de heladas localizadas y generales en todo el oeste del área agrícola, y riesgo de heladas localizadas en gran parte de La Pampa y el oeste de Buenos Aires, provocando registros inferiores a la media estacional en la mayor parte del área agrícola, salvo su extremo norte.
A causa del temporal, hay varias escuelas que debieron suspender las clases.
MICAELA DI VITTO
Redactora de Sociedad
Santa Fe, sábado 29 marzo (PR/25) — Las localidades de Casilda, Pujato, Arteaga, Arequito fueron las más afectadas por el temporal de la provincia de Santa Fe, en donde hubo fuertes vientos de aproximadamente 115 kilómetros de velocidad y cayeron 70 mm de agua.
A causa del temporal, hay varias escuelas que debieron suspender las clases, dado que la magnitud del viento hizo que sea más complicado el panorama.
Las calles estuvieron cubiertas de granizo y a los conductores les cuesta transitar en las zonas céntricas de las localidades.
Además hubo muchos daños materiales, debido a las condiciones climáticas. Está todo el municipio trabajando en colaboración con la Policía y los Bomberos para hacer las evaluaciones y registrar los daños energéticos públicos.
En lo que queda del presente mes de marzo se proyecta una nueva tanda de precipitaciones abundantes que en algunas regiones productivas podría agravar o provocar inundaciones y anegamientos.
Buenos Aires, 28 de marzo (PR/25) .- Hasta el lunes 31 de marzo se espera tiempo con abundante nubosidad, probabilidad de lluvias y tormentas que promoverían gran acumulados tanto en la zona pampeana como en el NA.
Entre este jueves y el viernes el mal tiempo se localizaría en la zona núcleo pampeana y buen parte del NEA, donde se prevén tormenta intensas con abundante caída de agua, ráfagas y ocasional caída de granizo en el noreste argentino.
El sábado el frente de tormentas se desplazaría al extremo norte argentino, mientras que no habría precipitaciones sobre la zona central argentina y el Litoral.
El domingo se proyectan lluvias generalizadas sobre la zona pampeana con tormentas, algunas de las cuales podrían ser severas con importantes acumulados y ocasional caída de granizo en el norte y sudeste bonaerense.
El lunes el frente de tormenta se desplazaría hacia el norte argentino para promover lluvias y tormentas, algunas d las cuales podrían ser intensas en el Litoral, Chaco y Formosa.
En la Patagonia el fin de semana se espera el ingreso de un pulso frío con vientos fuertes y marcado descenso de las temperaturas. A partir del martes 1 se prevé descenso de las temperaturas sin pronóstico de lluvias en todo el territorio nacional.
El pronóstico tentativo para la primera semana de abril indica lluvias abundantes y tormentas sobre gran parte de la zona central argentina.
Un estudio analizó 164 ríos de montaña y alertó sobre la desaparición de microorganismos esenciales que purifican el agua. La pérdida de hielo altera los ecosistemas microbianos en las zonas más frías del planeta
Buenos Aires, miércoles 26 marzo (PR/25) –Las secuelas del cambio climático están a la vista, tanto en los trópicos como en las regiones más heladas del planeta. Los glaciares se están derritiendo a una velocidad que no tiene precedentes, y con ellos, también desaparece algo que no se ve a simple vista: formas de vida microscópicas, únicas y fundamentales para el equilibrio ambiental.
Científicos suizos analizaron más de 2.300 tipos de bacterias en arroyos glaciares de todo el mundo (EPFL/Mike Styllas)
Científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), Suiza, acaban de publicar un estudio que muestra cómo los arroyos que nacen en los glaciares, y que alimentan muchos de los ríos más importantes del mundo, están a punto de transformarse para siempre.
El cambio de estos ecosistemas va a alterar profundamente las comunidades microbianas que viven en ellos, lo que tendrá consecuencias que todavía no terminamos de dimensionar.
Los arroyos glaciales ya no son lo que eran
Los arroyos alimentados por glaciares podrían volverse más verdes en el futuro (AP Foto/Matthias Schrader, Archivo)
Cuando uno piensa en glaciares, tal vez se imagine una gran masa de hielo quieta, silenciosa, allá arriba en las montañas. Pero en realidad, esos glaciares son el punto de partida de una enorme red de agua en movimiento. De ellos nacen ríos que cruzan valles, abastecen ciudades y sostienen economías enteras. En Suiza, por ejemplo, el Ródano, el Inn y el Adigio tienen origen glacial. Y lo que pase allá arriba afecta todo lo que pasa río abajo.
Ahora, un equipo de investigación internacional, coordinado por la EPFL en el marco del proyecto Vanishing Glaciers, acaba de demostrar que el deshielo no solo implica perder agua. También cambia por completo el tipo de vida que hay en esos arroyos.
“Los arroyos glaciares son las fuentes de algunos de los sistemas fluviales más grandes del mundo y suministran agua vital a miles de millones de personas”, explicó Hannes Peter, del Laboratorio de Ecosistemas Fluviales de la EPFL, en un comunicado.
Hasta ahora, ningún estudio había descrito cómo sería este cambio desde el punto de vista de los microorganismos que habitan esos ambientes. Este nuevo trabajo, publicado en Nature Communications, completa ese vacío: permite asomarse a lo que puede pasar en esos arroyos de acá a fin de siglo.
Lo que pasa con el hielo también pasa con los microbios
Los arroyos glaciales, antes hostiles a las algas, ahora se están volviendo más verdes por el aumento de temperatura (REUTERS/Denis Balibouse)
El equipo liderado por Massimo Bourquin, quien fue doctorando en la EPFL y ahora es experto técnico en microbiomas, trabajó con muestras de agua tomadas en 164 arroyos glaciares repartidos por el mundo.
Analizaron más de 2.300 tipos distintos de bacterias. Lo que querían saber era cómo reacciona esta comunidad microbiana cuando el entorno cambia: qué especies desaparecen, cuáles se fortalecen, cómo se reorganiza el ecosistema.
“Reconstruimos y analizamos datos genéticos, y después los cruzamos con variables del clima, del entorno y de los propios glaciares para armar modelos predictivos”, contó Bourquin. Además de estudiar cada bacteria por separado, también observaron el microbioma como un todo: su diversidad, su composición, y cómo están distribuidas las especies raras y las dominantes.
Una de las cosas que más les llamó la atención fue que, a pesar de haber tomado muestras en lugares tan distintos, los microbiomas eran muy parecidos. “Esto se debe a las condiciones extremas propias de los glaciares”, dijo Bourquin. En esos arroyos, el agua es helada, el caudal cambia todo el tiempo, hay pocos nutrientes, poca luz, poca oxigenación y muchos sedimentos que la enturbian. Esa combinación tan dura hace que solo un tipo de vida muy especializado pueda sobrevivir.
Cuando el agua se vuelve verde
En la Península Antártica, uno de los lugares más fríos y remotos del planeta, el paisaje está cambiando de forma visible: lo blanco está cediendo lugar al verde
Uno de los grandes hallazgos del estudio es que esos arroyos grises y turbios podrían volverse más verdes. Literalmente. A medida que se derrite el hielo, el agua se calienta, se vuelve más clara y más rica en nutrientes. Y en ese nuevo contexto, las algas empiezan a ganar espacio.
“Las condiciones actuales en estos arroyos son tan extremas que muchos microorganismos que suelen encontrarse en los arroyos alpinos, y especialmente las algas, no pueden vivir en ellos”, explicó Bourquin. Pero si el ambiente cambia, esas algas van a proliferar. Y con ellas, vendrán más bacterias, más fotosíntesis y más materia orgánica disponible.
Eso parece una buena noticia, pero también tiene su lado oscuro. El microbioma que existe hoy en esos arroyos, adaptado a lo extremo, desaparecerá. Las bacterias especializadas, que hoy cumplen funciones esenciales, no podrán sobrevivir. “Es probable que algunas no puedan adaptarse a las nuevas condiciones, y que otras especies, más oportunistas, tomen el control”, advirtió Bourquin.
El glaciar Aletsch podría desaparecer en 75 años sin medidas contra el calentamiento global (AP Photo/Matthias Schrader, File)
Y esto no es un detalle menor. Aunque nadie las ve, esas bacterias purifican el agua, reciclan nutrientes y regulan ciclos clave como el del nitrógeno o el del carbono. “Estamos perdiendo un microbioma único”, remarcó Tom Battin, director del laboratorio RIVER de la EPFL. “Estos microorganismos sustentan la cadena alimentaria y son cruciales para muchos equilibrios ambientales”.
A partir del trabajo en Vanishing Glaciers, surgió una nueva iniciativa global: el Programa de Administración de Glaciares, impulsado por la EPFL, la ETH de Zúrich y la Universidad de Innsbruck, con apoyo de más de veinte centros de investigación en todo el mundo.
Este programa tiene tres líneas de acción muy concretas: primero, probar técnicas que permitan frenar el derretimiento a nivel local. Segundo, mejorar los sistemas de alerta temprana para que las comunidades cercanas estén mejor protegidas. Y tercero, crear un biobanco que conserve los microorganismos glaciales antes de que se extingan, para poder estudiar su potencial y preservar su diversidad.
La idea no es solo proteger lo que queda, sino también aprender de esos ecosistemas. Tal vez muchas de esas bacterias tengan aplicaciones que aún desconocemos, o capacidades que podrían ayudarnos a enfrentar otros problemas relacionados con el cambio climático.
Lo que está pasando en las montañas no es tan lejano
La desaparición de La Corona, en Venezuela, degradado a campo de hielo tras reducirse de más de 1.100 hectáreas a menos de cinco, convierte a este país sudamericano en el único de la cordillera de los Andes sin glaciar (Charles Brewer-Carías)
El contexto más amplio de este proceso fue subrayado recientemente por la UNESCO, que declaró 2025 como el Año Internacional de la Preservación de los Glaciares. El organismo alertó sobre la desaparición de glaciares en lugares tan distantes como los Andes, los Alpes, el Everest o el Kilimanjaro. En Venezuela, por ejemplo, el país perdió su último glaciar, La Corona, en 2023.
Según la UNESCO, no se trata solo de agua o de microbios. La desaparición del hielo está afectando el ciclo hidrológico, elevando el nivel del mar, y alterando la vida de comunidades que conviven con estos ecosistemas hace siglos. Muchas de ellas, como las que participan en la peregrinación al santuario del Señor de Qoyllurit’i en Perú, están viendo cómo su cultura también se deshace junto al hielo.
La advertencia es clara: lo que ocurre hoy en las cumbres afecta lo que pasa en los valles, en las costas y en las ciudades. El cambio ya está en marcha. Y mientras el hielo se derrite, también desaparecen formas de vida que no podemos reemplazar.
La Antártida también se vuelve verde: señales del cambio en el fin del mundo
El año pasado, Infobae publicó un estudio realizado por las universidades de Exeter y Hertfordshire, junto al British Antarctic Survey, que reveló que la Península Antártica está cambiando de color.
En los últimos 40 años, la vegetación—sobre todo musgos y líquenes—se multiplicó por diez, ocupando áreas donde antes solo había hielo. Este cambio, monitoreado por imágenes satelitales, encendió las alarmas de la comunidad científica, que ve en este reverdecimiento una señal clara del impacto del calentamiento global en una de las regiones más frías y remotas del planeta.
La expansión vegetal no es solo una curiosidad visual: puede alterar profundamente los ecosistemas locales. La formación de suelo favorece la llegada de nuevas especies, incluidas invasoras, que podrían desplazar a las nativas y cambiar la dinámica ecológica. Además, menos superficies blancas significa menor capacidad de reflejar la luz solar, lo que acelera el calentamiento. “Podríamos estar viendo los primeros signos de una alteración significativa”, advirtió Thomas Roland, de la Universidad de Exeter.
Rosario, martes 25 marzo (PR/25) — El final de febrero marcó un quiebre de tendencia pluvial para gran parte de la región pampeana.
En un escenario hídrico diametralmente opuesto se encuentra el centro y sur de la región pampeana, donde, luego de atravesar una intensa sequía durante gran parte del verano, las lluvias ocurridas entre finales de febrero y primeros días de marzo superaron ampliamente los registros medios.
La ciudad de Bahía Blanca y localidades aledañas han sido tristemente el epicentro de esta catástrofe, donde se registraron cerca de 300 mm de lluvias en 12 horas, tres veces más de lo que suele llover en todo el mes. En este marco, gran parte del centro y sur de la provincia de Buenos Aires y zonas linderas de La Pampa derivaron en una clara situación de exceso hídrico, la cual según un relevamiento realizado por CARBAP al 10 de marzo, comprometía cerca de 2 millones de hectáreas en 13 partidos bonaerenses.
Si bien las mayores lluvias se registraron recién durante los últimos diez días del mes -algo tarde para algunos cultivos-, lo cierto es que en general permitieron revertir la situación de escasez de precipitaciones que prevaleció durante enero y cambiar radicalmente el escenario para esta zona.
Sin embargo, un extenso territorio del noreste del país ha quedado relegado, agudizando aún más la prolongada sequía que ha venido afrontando desde hace meses. Para un vasto territorio de Chaco, Formosa y Santiago del Estero, así como algunas zonas del norte de Córdoba y Santa Fe, la situación es crítica. Sucede que la escasez de precipitaciones que han sufrido en los últimos meses se vio agravada por las altas temperaturas registradas durante febrero, lo que terminó por devastar no solo la disponibilidad de alimento para el ganado, sino también la de agua.
En este sentido, muchos campos de la zona no tienen acceso al recurso subterráneo, por lo que dependen del agua que logren acumular naturalmente con las lluvias. Es allí donde la situación se torna verdaderamente apremiante.
En definitiva, se trata de dos realidades muy distantes en lo que refiere a condiciones climáticas, pero que encuentran un punto en común en la magnitud de la emergencia.
La ganadería
Sea por exceso de humedad o por prolongado déficit hídrico, el productor se ve obligado a destinar recursos extras para conseguir ese forraje que el campo natural ya no le da, o bien a tomar la decisión de desprenderse de hacienda para reducir la carga. Éste es un proceso lógico y natural de toda explotación ganadera a cielo abierto, donde el clima muchas veces termina imponiendo los tiempos de cada ciclo.
Claramente, los excesos hídricos irrumpen de manera intempestiva y requieren reacciones rápidas y precisas para reducir la magnitud de las pérdidas. Por el contrario, un escenario de sequía se manifiesta paulatinamente y, por ende, de modo más silencioso.
En el caso del norte, en algunas zonas se trata ya del tercer o cuarto año golpeado por la sequía, una situación que ha generado un importante nivel de endeudamiento para el productor.
Se trata de una zona de producción tanto agrícola como ganadera de fuerte incidencia a nivel nacional. Como referencia, según el último dato de stock ganadero, la provincia del Chaco concentra cerca de 2,4 millones de cabezas (4,5% del stock nacional), con 1,14 millones de vacas. Formosa reúne el 3,2% del stock nacional, con 1,7 millones de cabezas, de las cuales 750 mil son vacas, mientras que Santiago del Estero cuenta con 1,2 millones de cabezas de ganado vacuno (2,3% del total), con 530 mil vacas. En conjunto, las tres provincias, representan el 10% del stock total (5,24 millones de cabezas), aportando el 9% de los terneros logrados a nivel nacional y cerca del 20% de la producción de novillos. En los próximos días posiblemente veamos publicados los números finales del último stock ganadero al 31 de diciembre de 2024, con el que se podrá contrastar el efecto del último año.
No obstante, si bien la situación actual es crítica, se teme que pueda agravarse aún más durante el invierno, cuando naturalmente el régimen de lluvias desciende significativamente y el forraje se torna escaso.
Es por ello que algunos productores ya están comenzando a desprenderse de parte de la hacienda que no pueden mantener, lo que genera para la zona una importante descapitalización, difícil de recuperar tras estos procesos.
Otros, ante la gravedad de la situación, optan por adelantar el uso de las reservas previstas para el invierno, agotando un recurso vital para transitar esa estación. Es por ello que, cuando comiencen a registrarse las pariciones, esas vacas que hoy se mantienen con lo justo, probablemente, deban criar su ternero bajo restricción de alimento.
Buenos Aires, jueves 20 marzo (PR/25) — El otoño comenzará con moderados calor, seguido por tormentas sobre el norte del área agrícola y registros de variada intensidad sobre el resto de su extensión, pero dejando con aportes escasos al nordeste de la región pampeana y el Uruguay para finalizar con riesgo de vientos intensos sobre el sur uruguayo y de la Argentina.
Así lo consignó el especialista Eduardo Sierra en la Perspectiva Agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Debido a la persistencia de vientos del Trópico, que hicieron su entrada en los días previos, el Equinoccio de Otoño del Hemisferio Sur (20/03), tendrá lugar con temperaturas máximas muy sobre lo normal en el norte, el centro-este y el sudoeste del área agrícola, mientras, el resto de su extensión observará registros menos intensos, dando condiciones algo atípicas para la estación.
Hacia mediados de la perspectiva, se producirá el paso de un frente de tormenta que, provocará precipitaciones abundantes con focos de tormentas, sobre el norte del área agrícola, y registros de variada intensidad en el resto de su extensión, pero dejando al nordeste de la Región Pampeana y al Uruguay con aportes escasos.
El proceso se completará con una irrupción algo temprana de aire polar, con riesgo de vientos intensos sobre el sur de Buenos Aires y el Uruguay, aunque sin llegar al extremo norte del área agrícola.