Feb 18, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro, Informes Técnicos
China cerró 2025 con importaciones récord de soja por 112 millones de toneladas y una participación histórica de Sudamérica como proveedor, en un año marcado por la guerra comercial con Estados Unidos.
Por Matías Contardi – Bruno Ferrari – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, miércoles 18 febrero (PR/26) — China terminó el 2025 con importaciones de soja por 112 millones de toneladas (Mt), un récord histórico. En medio del conflicto comercial con Estados Unidos, Sudamérica representó el 83% de dichas importaciones, también un máximo histórico de participación de la región.
Con más de 1.400 millones de habitantes, China es el segundo país más poblado del plantea luego de la India, aunque su PIB per cápita es cinco veces más grande que este último. Además, con 9,6 millones de km2 es el tercer país más extenso, sólo detrás de Rusia y Canadá. Esta combinación de escala poblacional, territorio, peso económico y rol clave en el comercio internacional de bienes y servicios, vuelven al gigante asiático una de las potencias más importantes del globo. Pero también, una nación con grandes necesidades de consumo alimenticio, en virtud de su población y poder adquisitivo.
China cuenta con la industria porcina más grande del mundo y durante la última década explicó el 55% de las existencias globales de cabezas de cerdo. Además produce más carne aviar que la Unión Europea y Brasil, aunque un 20% menos que Estados Unidos. Por todo esto y más, existe una amplia demanda de insumos para alimentación forrajera en el gigante asiático, siendo la harina de soja la principal harina proteica utilizada en las dietas de feed lot.
Según el último reporte del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), durante la última campaña 2024/25 en China se utilizaron 76 Mt de harina de soja, explicando el 74% del uso total de harinas para alimentación animal. Para obtener dichos volúmenes de harina, se procesaron 103 Mt de soja. Sin embargo, en China solo se cosecharon 20 Mt en el marco de una especialización productiva agrícola en otros productos, una sexta parte del consumo total de soja en toda la campaña. El déficit se cubre necesariamente con importaciones del resto del mundo, de ahí que sean los principales importadores mundiales de soja.
Durante el año 2025, China importó 112 Mt de soja, récord histórico. Con la particularidad de que nunca antes los porotos sudamericanos habían tenido tanta relevancia en el total. Desde el 2013 Brasil es el principal abastecedor de soja en el mercado asiático y el año anterior le exportó 82 Mt, cinco veces más que Estados Unidos. Desde Argentina se embarcaron casi 8 Mt y 3,1 Mt desde Uruguay, por lo que el 83% de las importaciones de soja en China durante el 2025 tuvo origen en Sudamérica.
Tanto la intensidad de importaciones, como la concentración de orígenes sudamericanos no fue casual, sino que estuvieron directamente condicionadas por las tensiones arancelarias entre China y Estados Unidos.
Con la fijación de aranceles de diversa índole, a principios de 2025 Estados Unidos llegó a fijar un nivel tarifario del 145% a todos los bienes que lleguen desde China, mientras que China estableció un nivel de alícuotas de 125%, haciendo prácticamente imposible el comercio bilateral. Luego, a partir de mayo le siguió un interregno de treguas arancelarias, con baja de tarifas, pero supeditado al éxito de las negociaciones entre pares. En la práctica, fue un congelamiento del comercio entre ambos países en diferentes tipos de productos, donde la soja, por estrategia y relevancia, fue uno de los más golpeados.
En consecuencia, la estacionalidad de compras chinas de soja en el mercado internacional se rompió. En parte por las barreras arancelarias y, por otro lado, debido a las especulaciones mismas sobre la duración del conflicto. Los asiáticos “adelantaron” su volumen habitual de compras, importando 26% más de soja durante el semestre abril – septiembre, cuando los porotos sudamericanos son más atractivos en precio debido a la cercanía de la cosecha. En términos gráficos, el volumen importado para cada mes, desde mayo a septiembre inclusive, estuvo muy por encima de lo registrado en los últimos años para dichos meses. Al mismo tiempo que restringieron sus compras a principio y fin de año, cuando Estados Unidos suele ser el origen más atractivo en términos de cotizaciones.

En once de las últimas doce campañas, la cosecha norteamericana superó las 100 Mt de soja. Estados Unidos suele exportar poco menos de la mitad de su cosecha, 46% en promedio durante la última década, y su principal mercado es justamente China, explicando 56% de esas exportaciones de poroto. Estos embarques están concentrados entre octubre y febrero de cada año, coincidiendo con la época de mayor competitividad de los porotos estadounidenses y antes de que ingresen las toneladas brasileras al mercado. Durante 2025, Estados Unidos embarcó solo 17 Mt de soja a China, 38% menos que el promedio de los últimos cinco años. Los embarques pasaron a ser nulos a partir de septiembre.
Los orígenes que compensaron la merma norteamericana fueron Brasil con exportaciones récord, Argentina con el mayor volumen exportado a China en seis años y Uruguay también con exportaciones récord. Para estos orígenes, también cambió su estacionalidad de venta, siendo que la absorción de porotos de soja por parte del gigante asiático se mantuvo durante todo el segundo semestre del año, cuando ya queda lejos la cosecha y los precios no suelen ser tan competitivos.
Esta dinámica fue especialmente notable en Argentina, donde los embarques de porotos no son usuales en el último cuatrimestre del año; sin embargo, para el 2025 septiembre y noviembre fueron récord, mientras que octubre fue superado por 2022 en el contexto del primer “dólar soja” y diciembre por el año 2018 cuando también hubo un conflicto comercial entre Estados Unidos y China.

Por último, es importante remarcar que China y Estados Unidos llegaron a un acuerdo a fines de octubre, donde el país asiático se comprometió a comprar 12 Mt de soja estadounidense hasta finales de febrero. Finalmente, ese volumen se concretó y ya se comenzó a embarcar la soja para cubrir las necesidades de China de los primeros meses de 2026. Esto, en el contexto de que se avecina una cosecha récord de Brasil con 178 Mt y que ya se comenzó a cosechar, sumado que Argentina se perfila a tener una producción estable en torno a las 47 Mt. En este sentido, será clave analizar cómo avanza el conflicto comercial y el empalme con la cosecha sudamericana, factores que podrían tener impacto en los precios de la soja en los próximos meses.
Feb 18, 2026 | Ganadería, Informes Técnicos
La faena bovina de enero cayó más de 10% interanual y mensual, con menor ritmo diario de actividad, aunque el Consorcio ABC elevó su participación al 38,2% del total procesado.
Buenos Aires, miércoles 18 de febrero (PR/26) — La faena bovina del primer mes del año mostró una marcada retracción tanto en términos mensuales como interanuales, en un contexto de menor disponibilidad de hacienda. Sin embargo, las empresas exportadoras nucleadas en el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC incrementaron su participación dentro del total procesado.
En enero de 2026 se procesaron aproximadamente 1,014 millones de cabezas, lo que implica una caída del (-10,4%) respecto de diciembre de 2025, equivalente a unas 118,1 mil cabezas menos. En la comparación interanual, la merma fue aún mayor: (-11,8%), es decir, cerca de 136,2 mil animales menos que en enero de 2025.
Ajustando por días hábiles —21 en enero contra 20 en diciembre— la caída mensual fue más pronunciada, del (-14,7%). La faena diaria se ubicó en 48,3 mil cabezas, por debajo de las 56,6 mil diarias promedio de diciembre y también inferior a las 52,3 mil de enero del año pasado (-7,6%).
Producción y peso de faena
La producción de carne bovina alcanzó en enero unas 239,1 mil toneladas equivalente res con hueso, reflejando una caída del (-8,1%) frente a diciembre y del (-10,0%) en relación con enero de 2025.
“El volumen producido en enero se ubicó en torno a las 239 mil toneladas, con retrocesos tanto en la comparación mensual como interanual”, sostuvo Mario Ravettino, presidente del Consorcio ABC.
En contrapartida, el peso promedio de las carcasas mostró una mejora. En enero alcanzó los 235,7 kilogramos, un (+2,6%) superior a diciembre (229,6 kg) y un (+2,1%) por encima de enero de 2025 (230,9 kg), lo que atenuó parcialmente la caída en el volumen total producido.
Hembras y disponibilidad de hacienda
La participación de hembras en la faena total fue del 47,3%, levemente superior al 46,3% registrado en enero del año anterior. No obstante, en términos absolutos se enviaron a faena cerca de 52,4 mil hembras menos que en el mismo período de 2025.
El recorte en la disponibilidad alcanzó a todas las categorías de hacienda, con excepción de las vacas, que mostraron una leve variación positiva respecto del mes previo.
Mayor protagonismo exportador
En este escenario de contracción general, las empresas asociadas al Consorcio ABC procesaron 387,7 mil cabezas, lo que representó el 38,2% de la faena total. La participación creció de manera significativa frente al 31,6% de diciembre de 2025 y también respecto del 34,9% de enero del año pasado.
Mientras la faena total se redujo en 118,1 mil cabezas respecto del mes anterior, la actividad de las empresas del consorcio creció en 30,2 mil cabezas (+8,5%), consolidando su peso relativo dentro del sector.
Así, enero dejó un balance de fuerte ajuste en el volumen procesado, menor ritmo diario de actividad y mayor concentración exportadora, en un inicio de año que refleja tensiones en la oferta ganadera.
Primicias Rurales
Fuente: Consorcio ABC
Feb 11, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Informes Técnicos
Tras años de caída, la forestoindustria argentina muestra una leve recuperación en 2025, pero enfrenta el desafío de reconvertirse, ganar competitividad y fortalecer su perfil exportador en un contexto de cambios tecnológicos, costos internos elevados y debilidad del mercado de la construcción.
Por Gerardo Alonso Schwarz
Economista Jefe del IERAL NEA – Fundación Mediterránea
Buenos Aires, miércoles 11 febrero (PR/26) — El sector forestoindustrial argentino, reconocido por su potencial de crecimiento y por contar con una superficie forestada cercana a 1,3 millones de hectáreas —con fuerte concentración en la región Mesopotámica— atraviesa un momento bisagra. Tras varios años de retroceso, aparecen señales de recuperación en 2025, aunque persisten desafíos estructurales que condicionan su capacidad para recuperar empleo, modernizarse y dar el salto hacia una inserción internacional más sólida.
La forestoindustria integra una cadena productiva diversa: desde la silvicultura hasta la industrialización de madera sólida, la producción de pasta celulósica y papel, y la generación de energía a partir de biomasa. Es un complejo con fuerte arraigo territorial, impacto regional y una relevancia estratégica tanto por su capacidad de generar valor agregado como por su contribución a la transición energética y a la economía circular.
Empleo: una década de estancamiento
El sector llegó a superar los 100 mil puestos de trabajo registrados en 2011 y 2012. Sin embargo, desde entonces se observa un proceso de estancamiento que hoy lo ubica en torno a los 90 mil empleos formales.
En los últimos tres años la caída fue generalizada en casi todos los subsectores —silvicultura, aserrado, productos de madera y papel— con retrocesos acumulados de entre 5% y 7%. La excepción fue la industria del mueble, donde el empleo cayó en 2024 pero mostró una rápida recuperación en 2025.
Cuando se compara con el desempeño del conjunto de la economía, la diferencia es clara. Entre 2010 y 2023 el empleo registrado total en Argentina creció 14%, mientras que en la forestoindustria cayó 4%. En los dos años más recientes, la economía en su conjunto sufrió una baja en 2024 y una leve recuperación en 2025 (+0,3%), pero el sector forestoindustrial volvió a contraerse: -3,1% en 2024 y -1,3% en 2025.
Este desempeño abre un interrogante central: ¿por qué un sector con ventajas naturales tan claras no logra sostener su nivel de actividad y empleo?
La dualidad del entramado productivo
Un rasgo estructural del complejo maderero es su fuerte heterogeneidad. Conviven empresas grandes y medianas, con alto nivel tecnológico y orientación exportadora, junto a una extensa red de PyMEs fuertemente dependientes del mercado interno, en especial de la construcción.
Sólo en la industria del aserrado y remanufactura de madera existen más de 750 empresas en la provincia de Buenos Aires, más de 400 en Misiones y más de 200 en Corrientes. Muchas de ellas producen tableros, molduras, madera estructural, pisos y otros insumos directamente vinculados al ciclo de la construcción.
Esta dependencia explica buena parte de la dinámica reciente.
Construcción en caída y exportaciones volátiles
El Índice de Producción Industrial de Madera (IPI Madera) registró en 2023 una caída del 6%, explicada tanto por la baja de la demanda de la construcción (-4%) como por un fuerte retroceso de las exportaciones (-19%).
En 2024 la contracción fue aún más severa: -14% en el índice sectorial. El desplome del 27% en la actividad de la construcción fue determinante, y el crecimiento exportador del 18% no logró compensar la caída del mercado interno.
Recién en 2025 aparece un rebote del 12% en la actividad industrial maderera, apoyado en un mejor desempeño exportador y una leve recuperación de la construcción. También se observa un aumento interanual del 7% en la superficie autorizada a construir, indicador que suele anticipar la demanda futura de materiales.
Sin embargo, el nivel de actividad todavía se encuentra por debajo de los registros previos a la crisis, por lo que la recuperación es incipiente y frágil.
Importaciones y transformaciones del sector
El aumento de importaciones de madera y derivados, concentrado en tableros de fibras y de partículas, creció 114% en el último año, aunque su magnitud sigue siendo relativamente baja (13 millones de dólares en 2025). Por el momento no constituye el principal factor de presión.
Más relevantes resultan los cambios tecnológicos en la construcción: mayor uso de perfilería metálica, sistemas industrializados y viviendas prefabricadas —en algunos casos importadas— que reducen la participación de insumos madereros tradicionales.
Exportar más, pero con reconversión
En este contexto, la expansión exportadora y la apertura comercial, junto con acuerdos con la Unión Europea y Estados Unidos, aparecen como una oportunidad clave para el sector. Argentina posee ventajas comparativas claras en la producción primaria forestal, pero el desafío es trasladar esa fortaleza a la industria, con mayor valor agregado y estándares internacionales.
Para muchas PyMEs orientadas históricamente al mercado local, este proceso de reconversión no es sencillo. Desde el sector se identifican varias líneas prioritarias:
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Financiamiento para capital de trabajo e innovación tecnológica.
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Créditos hipotecarios que impulsen la construcción.
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Reducción de costos logísticos internos hacia puertos como Zárate y Buenos Aires.
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Menores costos de energía eléctrica.
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Acceso a certificaciones ambientales exigidas en mercados internacionales, como FSC.
RIMI y el rol del Estado
En el plano legislativo, el Régimen de Incentivos a las Inversiones Medianas (RIMI) surge como una herramienta para reducir la brecha con los grandes proyectos alcanzados por el RIGI. Permite amortización acelerada de inversiones y devolución de créditos fiscales, con umbrales más accesibles para PyMEs, desde 150 mil dólares en el caso de microempresas.
Se trata de un instrumento valorado positivamente, pero insuficiente por sí solo frente a la magnitud del proceso de reconversión que requiere el sector.
Aquí también aparece el rol clave de provincias y municipios: reducción de impuestos distorsivos, incentivos fiscales a la modernización, inversiones en infraestructura, modernización del transporte fluvial y esquemas de tarifas energéticas diferenciadas para industrias en transición.
Un sector en redefinición
La forestoindustria argentina atraviesa una etapa de redefinición estratégica. Con exportaciones en crecimiento y un mercado interno aún débil, el sector se ve obligado a mejorar eficiencia, tecnología y sostenibilidad.
El potencial es grande, pero convertir las ventajas naturales en competitividad industrial sostenida dependerá de una articulación efectiva entre empresas y políticas públicas.
La recuperación de 2025 es una señal alentadora, aunque todavía insuficiente para revertir una década de estancamiento.
El verdadero desafío es lograr que el rebote coyuntural se transforme en un proceso de crecimiento estructural, con más empleo, mayor valor agregado y presencia estable en los mercados globales.
Primicias Rurales/IA
Fuente: Fundación Mediterránea