¡Atención! El maíz sigue siendo el protagonista, con stocks comerciales récord

¡Atención! El maíz sigue siendo el protagonista, con stocks comerciales récord

Las existencias de maíz alcanzaron un récord histórico de 19,3 millones de toneladas al inicio de abril, impulsadas por una cosecha excepcional. En paralelo, la campaña de soja arranca con una comercialización acelerada, aunque con una oferta total proyectada por debajo del promedio.

 

 

Por Franco Pennino – Matías Contardi – Bruno Ferrari – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, lunes 13 abril (PR/26) — Sigue llegando maíz a las plantas comerciales y los stocks del cereal al primero de abril son un récord de 19,3 millones de toneladas (Mt.)
La campaña de soja 2025/26 ya se largó, con una comercialización que toma impulso, pero la oferta total estará por debajo del promedio.

 

1.    Récord de existencias de maíz: 19,3 Mt al primero de abril

El flujo de maíz sigue siendo extraordinario, al miércoles de esta semana ya hay acumulado compromisos por 21,9 Mt del cereal para la campaña 2025/26, 42% más que el promedio de los últimos diez años y el 33% de la cosecha estimada. En términos relativos de la producción, se progresa 6 puntos porcentuales por encima del año pasado a esta altura.

En sintonía con una cosecha récord estimada en 67 Mt (ver), las existencias de maíz al primero de abril alcanzan 19,3 Mt según SAGyP. Esto es un máximo histórico para dicho momento del año, 46% más que el año pasado a esta altura y 2,3 veces el promedio de los últimos diez años. Es decir, los números comerciales comienzan a reflejar el gran salto productivo del maíz temprano y un panorama muy positivo para la oferta total del cereal en este nuevo ciclo comercial 2025/26. Esto, en un contexto en el cual el hemisferio norte tendrá retracciones de área de maíz por el efecto de rotaciones y el aumento de costos productivos.

Entre la estimación de una cosecha récord de maíz, que ya avanza sobre el 25% a nivel nacional, el récord productivo de trigo y girasol, más las toneladas que empiezan a llegar de soja, las existencias totales de granos en plantas de acopio, elevadoras e industria alcanzan las 38,3 Mt al primero de abril.

Dicho número se encuentra apenas por debajo del récord del año 2020, cuando se registró un stock de 17 Mt de soja y este año solo se contabilizan 4,6 Mt a comienzos de mes.

De esta forma, la composición del stock cambió fuertemente, ya que estas 12,4 Mt menos de soja al primero de abril, se compensan casi en su totalidad por 5,6 Mt adicionales de maíz, 2,4 Mt más de trigo y 2 Mt extras de girasol, que en conjunto suman 10,1 Mt más que en abril de 2020.

En el mercado de granos todo está conectado: el espacio físico juega un rol fundamental en la colocación de precios, sobre todo para mercadería disponible, lo que explica las presiones en las cotizaciones del maíz y la soja en estas semanas.

2.    El mercado local de soja pone primera

Cartón lleno para la campaña gruesa: comienza abril y arranca el ciclo comercial 2025/26 de la soja. A pesar de que la superficie sembrada habría caído 8,7% entre campañas, se espera que el rinde promedio nacional compense en el margen, proyectando una cosecha de 48 Mt según GEA-BCR (ver). Sin embargo, los stocks iniciales de la campaña, remanentes de la 2024/25, son los más bajos en una década (dejando a un lado la sequía), por lo que la oferta doméstica para este nuevo ciclo se estima en 52 Mt, la más baja desde la 2022/23 y 8% por debajo del promedio de los últimos diez años. En la zona núcleo el avance de cosecha todavía es incipiente, culpa de las interminables lluvias sobre la región. Según GEA (ver) solo se habría cosechado el 2% de la zona central, por detrás del 7% del año pasado y muy lejos del 50% promedio de las últimas campañas a estas alturas. En los primeros ocho días de abril ya llovió lo que suele llover en todo el mes y está retrasando las labores.

Si bien aún el avance de las labores es incipiente, el volumen de toneladas que se operaron en el mercado interno creció exponencialmente. En términos comerciales, la comercialización adelantada evolucionó con cautela.

Sólo se vio un salto importante en octubre de 2025 con la eliminación temporaria de retenciones, y desde allí la concertación de negocios se centró en maíz. Sin embargo, con la inminente llegada de la cosecha, el volumen operado se comenzó a acelerar, en la búsqueda de ponerse al día con las ventas y asegurar un lugar para la descarga.

En las últimas seis semanas se duplicaron las toneladas comprometidas con un volumen negociado de 6,1 Mt de soja, lo que representa 13% de la cosecha esperada, el avance más rápido en diez años.

Al tiempo que avanza la comercialización, las cotizaciones en el mercado disponible se desplomaron 9% en dólares, teniendo en cuenta que la pizarra pasó de promediar US$ 350/t a US$ 319/t en diez ruedas. Lo poco atractivo de las cotizaciones actuales para el lado vendedor son evidentes en el tipo de contratos que se cierran.

El 80% de las toneladas comprometidas en las últimas seis semanas para la 2025/26 son a fijar precio; en términos de volumen, es la primera vez que se comprometen tantas toneladas sin precio, con casi 5 Mt. 

3.    El aceite de soja sostiene los precios internos

La guerra en Medio Oriente estuvo traccionando las cotizaciones internacionales por commodities estos últimos meses. Un conflicto de estas características tiene implicancias en un amplio espectro de actividades a lo largo de todo el globo, pero una directa de ellas ha sido la suba de los productos energéticos en el mercado internacional y con ello, la tracción en aceites vegetales.

La cotización FOB del aceite de soja argentino promedia US$ 1.258 /t en el spot, ganando más de US$ 150/t (+ 14%) en lo que va del año.

El nivel actual de precios de exportación de aceite para la cosecha es el tercero más alto en los últimos quince años, solo después de los precios estratosféricos del 2022 y apenas por detrás del 2012. El rally en las cotizaciones del aceite traccionó el precio promedio de venta del sector industrial a cosecha, haciendo que pase de US$ 461/t promedio en marzo a US$ 502/t durante esta semana.

Como las cotizaciones por la harina no se mantuvieron en niveles tan alto, actualmente el precio del aceite explica casi la mitad del precio de venta industrial de soja esta campaña, máximos en una serie de diez años.

Esta dinámica implica que el poder de compra industrial está altamente expuesto a la fortaleza del aceite en un escenario de altísima volatilidad global.

Como efecto colateral del cierre del Estrecho de Ormuz, varios de los grandes productores y exportadores de aceites vegetales han buscado incrementar la participación de biocombustibles en su matriz energética, lo que implica eventualmente mayor absorción interna. Este hecho no es trivial para el mercado global, siendo que ya tiene un antecedente cercano el aumento sostenido de consumo de aceite de palma en Indonesia con una producción que crece en menor medida, provocando una menor disponibilidad del producto e impulsando las cotizaciones del aceite de palma por encima incluso que las del de soja o girasol.

4.    Biocombustibles al rescate: la respuesta de los grandes productores/exportadores

Durante el último mes, con el recrudecer del conflicto en Medio Oriente, se ha visto como el escenario de abastecimiento energético se tornó complejo para muchos países. Las principales naciones afectadas fueron las de Asia, que es el principal destino de las exportaciones de combustibles del Golfo Pérsico. En la mayoría de los casos estas debieron adoptar incluso medidas de racionamiento de los combustibles, en búsqueda de morigerar los graves efectos de la crisis.

El malestar en Asia provocado por la escasez de combustibles fósiles fogueó el debate por incrementar las mezclas con biocombustibles, tratando de aprovechar recursos propios y reducir la dependencia de combustibles importados. Indonesia y Malasia, los dos grandes productores y exportadores de aceite de palma, avanzan a incrementar su tasa de corte a niveles muy elevados; por el lado del aceite de soja, Estados Unidos hizo lo propio y Brasil avanza en la misma dirección.

Indonesia y Malasia avanzan en una mayor utilización de biocombustibles en el sudeste asiático. Indonesia proyecta pasar de B40 a B50 a partir de julio, con el objetivo de generalizar su uso en el transporte hacia 2028. En paralelo, Malasia evalúa escalar desde B10 hacia B20 y B30 de forma gradual. En América, Brasil también profundiza esta tendencia y planea elevar la mezcla obligatoria de bioetanol del 30% al 32% en el corto plazo, reforzando el rol de los biocombustibles en su matriz energética.

Por último, el viernes 27 de marzo entró en vigor la nueva política de mezcla de biocombustibles de la EPA en Estados Unidos. Dicha normativa establece nuevos volúmenes de corte obligatorio con biocombustibles en 2026 y 2027, cifras que no tienen precedentes e incluso son mayores a los inicialmente propuestos en junio de 2025. Según el informe técnico de la EPA, el impacto directo de la nueva regulación implica un aumento del uso de aceite de soja para la producción de BBD (Biomass-Based Diesel) del 62% y 72% en 2026 y 2027 respectivamente, esto equivale al uso total anual de 8,4 Mt de aceite en 2026 y 8,9 Mt de aceite de soja en 2027. En términos comparativos, el uso promedio de aceite de soja para la producción de BBD durante los últimos cinco años en USA fue de 4,6 Mt. Según el mismo reporte de la agencia, espera que el 100% de la producción de aceite de soja sea a base de materia prima local, por lo que implicaría una necesidad de procesamiento interno de soja por entre 44 Mt y 47 Mt para cubrir dicha necesidad de aceite respectivamente.

 

 

 

Primicias Rurales

Fuente; BCR Informativo Semanal

La liquidación de divisas del agro en 2026 se proyecta en US$ 35.375 millones

La liquidación de divisas del agro en 2026 se proyecta en US$ 35.375 millones

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta una liquidación de US$ 35.375 millones para el agro en 2026, impulsada por un récord en maíz. Se espera que el ingreso de divisas se acelere desde abril, aportando casi US$ 30.000 millones en el resto del año.
Por Rodríguez Zurro – Bruno Ferrari – Julio Calzada
Rosario, domingo 12 abril (PR/26) — La suba de precios de los principales productos de exportación y un mayor volumen estimado a embarcar al exterior dejan a la estimación actual casi US$ 1.000 millones arriba de lo previsto hace un mes.

En su último informe mensual de estimación de producción nacional, GEA-BCR elevó sus previsiones para maíz 2025/26 a 67 Mt (+5 Mt vs. marzo) producto de un ajuste en las estimaciones de superficie implantada.

Esta mayor oferta se traduce en un aumento en la proyección de exportaciones del cereal a 43 millones de toneladas (Mt) para la campaña (vs. 41 Mt hace un mes), un aumento en el uso forrajero (+0,7 Mt) y un incremento en los stocks finales de la campaña (+2,3 Mt).

Las 43 Mt de exportaciones de maíz ya representarían un récord para el país, pero cabe mencionar que este número puede sufrir ajustes en los próximos meses de acuerdo a cómo se acomode la oferta en los otros dos grandes países exportadores (EE.UU. y Brasil) hacia la segunda mitad del ciclo argentino 2025/26.

Por el lado de nuestro país vecino, la CONAB viene ajustando a la baja sus estimaciones de producción de zafrinha, que compite directamente con el maíz tardío argentino; a la vez que prevé un aumento en la demanda doméstica, apuntalado por una mayor producción de bioetanol.

En cuanto a EE.UU., el USDA prevé una disminución en la superficie sembrada de maíz para la próxima campaña 2026/27 ante los elevados costos de fertilizantes y el impacto en los márgenes.

De reducirse efectivamente la oferta para la nueva campaña en ambos países competidores y dejando un menor saldo exportable, se podría abrir una oportunidad para que Argentina continúe con un programa de embarques sólido durante prácticamente toda la campaña local, dando margen a elevar la estimación total de exportaciones para el ciclo maicero 2025/26. Sin embargo, este es un elemento para monitorear en el transcurso de la campaña, y la proyección actual se ubica en 43 Mt.

Este ajuste al alza en las estimaciones de las exportaciones de maíz a 43 Mt desde los 41 Mt previstos hace un mes; sumado a un programa de embarques más acelerado de semillas de girasol y precios levemente mayores a los vigentes hace un mes producto del conflicto bélico en Medio Oriente dejan a la actualización en la estimación de liquidación de divisas del agro en US$ 35.375 millones para 2026, lo que significa un incremento de casi US$ 1.000 millones respecto de marzo. 

En los primeros 3 meses del año el agro liquidó un estimado de US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 del primer trimestre del año pasado. Una de las explicaciones de esto se encuentra en el programa de eliminación temporaria de retenciones vigente durante septiembre 2025, que dejó como saldo un adelantamiento en el volumen de dólares ingresado durante ese mes y el impacto de un menor ingreso en los meses subsiguientes.

Sin embargo, se estima que ese fenómeno encontró su fin en marzo, y hacia adelante el flujo de dólares del agro al mercado cambiario se normalizará. La diferencia entre el monto de dólares ingresado al MLC y las exportaciones devengadas informadas por INDEC se encuentran prácticamente equilibradas. Desde mayo 2025, el “saldo a favor” de las exportadoras, es decir la diferencia entre los dólares ingresados al MLC y los despachos al exterior, se fue incrementando hasta llegar a un máximo de US$ 7.700 millones en septiembre, mes de vigencia del mencionado programa de eliminación temporaria de DEX. A partir de allí, ese saldo a favor fue retrocediendo y la estimación de marzo marca un equilibrio, lo que hace suponer que las exportadoras ya agotaron los dólares ingresados bajo el programa.

Por este motivo, tal como se aprecia en el siguiente gráfico, se estima que el flujo de divisas del agro se incremente notoriamente a partir de abril, manteniéndose por encima del promedio del último lustro para todos los meses que restan del 2026. Entre abril y diciembre se estima que la liquidación de divisas acumule US$ 29.600 millones: US$ 16.500 millones de soja y derivados, US$ 7.500 millones de maíz, US$ 2.200 millones del complejo trigo, US$ 2.400 millones del complejo girasol, US$ 500 millones del complejo cebada, US$ 300 millones de sorgo y US$ 600 en otros cereales y oleaginosas.

Primicias Rurales
Fuente: BCR
La presión tributaria sobre el campo sube al 62,5% impulsada por costos globales y ajustes locales

La presión tributaria sobre el campo sube al 62,5% impulsada por costos globales y ajustes locales

El Índice FADA de marzo revela que el Estado absorbe $62,5 de cada $100 generados por la hectárea agrícola, en un contexto de costos al alza por el conflicto en Medio Oriente.

Buenos Aires, sábado 4 abril (PR/26) — El panorama para el sector agropecuario argentino se ha vuelto más complejo en el primer trimestre de 2026. Según el último Índice FADA, la participación del Estado en la renta agrícola ascendió al 62,5%, lo que representa un salto de más de 6 puntos respecto al cierre del año pasado.

Este incremento no se debe a cambios en las alícuotas, sino a una «tormenta perfecta» entre la caída de la rentabilidad y el aumento de los costos operativos.

El factor internacional: Ormuz y los insumos

El conflicto bélico en Medio Oriente ha desestabilizado mercados clave. El bloqueo en el Estrecho de Ormuz, un paso vital por donde circula la mitad de la urea mundial, disparó el precio de este fertilizante un 43% en apenas tres meses.

Esta situación golpea directamente al corazón productivo, encareciendo el combustible y los fletes, mientras los precios internacionales no compensan la suba de los gastos.

Impuestos que pesan más

Desde FADA explican que, al reducirse el margen de ganancia del productor por el alza de costos, los impuestos existentes terminan devorando una porción más grande de la torta.

Un ejemplo claro de este fenómeno se ve en la estructura de costos: mientras el valor del trigo se ve presionado por el mercado internacional, insumos vitales como la urea han subido un 39% interanual.

Al reducirse el margen entre lo que cuesta producir y lo que se cobra por la cosecha, los impuestos fijos y las retenciones pasan a representar una porción mayor del ingreso, dejando al productor en una situación de vulnerabilidad financiera extrema

A esto se suma la actualización de tasas municipales e impuestos inmobiliarios provinciales, que en distritos como Buenos Aires han mostrado incrementos significativos.

El informe destaca que, al comenzar el año, las actualizaciones de tributos provinciales y municipales elevan su peso relativo sobre el total de la carga impositiva. A finales de 2025, estos explicaban el 6,4% del total de impuestos que pagaba un productor; hoy, ese número saltó a casi el 10% (9,7%).

¿De cuánto son los aumentos específicamente?

  • Impuesto Inmobiliario Rural: A nivel nacional, el incremento promedio registrado es del 79%. Sin embargo, la provincia de Buenos Aires es el principal motor de esta suba, donde las actualizaciones han impactado con mayor fuerza en las boletas de este año.

  • Tasas Municipales: Los municipios también han ajustado sus presupuestos. En promedio, las tasas de red vial y servicios rurales muestran incrementos del 32% respecto al cierre del año pasado.

¿Por qué esto es un problema para el productor?

La clave está en que estos impuestos son «ciegos» a la rentabilidad. Un productor de trigo, por ejemplo, enfrenta hoy costos de fertilizantes (urea) un 43% más altos debido al conflicto en Medio Oriente.

Aunque su ganancia se reduzca a cero —o incluso trabaje a pérdida, como ocurre en el caso del trigo con un índice del 104,4%—, el Impuesto Inmobiliario Rural y las tasas municipales se mantienen firmes o aumentan, devorando una porción de la torta que el productor ya no tiene.

Dato Clave: Mientras la inflación estimada para el trimestre fue del 8,6%, los costos de labores y salarios agrícolas subieron un 33% y el inmobiliario rural un 79%. Este desfasaje explica por qué la participación del Estado en la renta subió 6 puntos en solo tres meses.

Radiografía por cultivos

La situación del trigo es la más alarmante: el índice alcanza el 104,4%, lo que significa que la carga tributaria supera a la renta generada, dejando al cultivo en terreno negativo. Por su parte, el girasol enfrenta una participación estatal del 80,3%, mientras que la soja y el maíz se ubican en el 61,6% y 56,8% respectivamente.

Primicias Rurales

Fuente: FADA / Otros

Menos pobreza, pero con  ingresos frágiles

Menos pobreza, pero con  ingresos frágiles

A pesar de la leve reducción en los índices de pobreza, la precariedad de los salarios y la inflación condicionan la recuperación económica. Los hogares argentinos enfrentan un escenario de mejora estadística, pero con un poder adquisitivo que sigue en zona de riesgo.

 

 

Buenos Aires, miércoles 1 abril (PR/26) — El dato de pobreza individual del segundo semestre de 2025 (28,2%) muestra una mejora significativa respecto al mismo período del año anterior (38,1%), con una reducción cercana a los 10 puntos porcentuales. En el caso de la indigencia, la tasa se ubica en 6,3%, por debajo del 8,2% registrado un año atrás.

En términos absolutos, esto implica que 13 millones de personas no lograron cubrir la canasta básica total con sus ingresos y que, dentro de ese grupo, 2,9 millones no alcanzaron siquiera a cubrir los requerimientos nutricionales básicos.

Esta mejora se explica, en buena medida, por una recuperación de los ingresos de los hogares en relación con el costo de las canastas básicas. Sin embargo, detrás de esta dinámica aparece una señal menos favorable.

Al observar lo que ocurre dentro del mercado laboral, se advierte que en los últimos meses de 2025 y comienzos de 2026 los ingresos comienzan a evolucionar por debajo de la inflación, lo que introduce interrogantes sobre la sostenibilidad de esta tendencia.

En este sentido, bajo el supuesto de un incremento salarial del 3% en febrero de 2026, en línea con la evolución del IPC general y considerando que el último dato oficial disponible corresponde a enero, se tiene que los salarios del sector privado registrado crecieron un 32,3% entre febrero de 2025 y febrero de 2026.

Este aumento se ubica por debajo de la inflación general (36,2%) y considerablemente por detrás del aumento en los precios de los alimentos (40,4%) y de la canasta básica alimentaria (42,1%) en el mismo periodo.

Al ampliar la mirada, los salarios totales muestran una dinámica algo más favorable, con un crecimiento del 37,8%, aunque igualmente insuficiente para acompañar el encarecimiento de los bienes esenciales.

 

A su vez, la evolución futura del indicador de pobreza estará fuertemente condicionada por la dinámica de los precios. En un escenario en el que los alimentos crecen por encima del nivel general, incluso ajustes salariales alineados con la inflación promedio pueden resultar insuficientes para sostener el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables.

 

 

Una mirada territorial refuerza este diagnóstico. La reducción de la pobreza se extendió a la totalidad de los aglomerados urbanos, consolidando una mejora de alcance generalizado. En algunos de ellos, como Santiago del Estero – La Banda, Formosa y Gran Resistencia la reducción fue de más de 18 puntos porcentuales.

No obstante, al analizar su incidencia por aglomerado, se observan diferencias significativas entre regiones. En Concordia, casi la mitad de la población se encuentra en situación de pobreza, mientras que en Gran Resistencia supera el 40%.

A su vez, aglomerados como La Rioja, Catamarca, San Juan, San Nicolás, Rawson y Partidos del Gan Buenos Aires conservan mas de un tercio de la población en la pobreza. Centros urbanos como Gran Córdoba (23,2%) y Rosario (22,3%) exhiben incidencias menores.

Las diferencias territoriales también se manifiestan en la indigencia. En aglomerados como Concordia (13,6%) y Gran Resistencia (13,2%), una proporción elevada de la población no logra cubrir los requerimientos alimentarios básicos, en el otro extremo Neuquén–Plottier (2,7%) y CABA (2,6%).

A diferencia de lo observado en la pobreza, la evolución de la indigencia fue más heterogénea entre aglomerados. En particular, Bahía Blanca–Cerri, Gran La Plata y Gran Santa Fe registraron incrementos de 3,4; 1,7 y 1,4 puntos porcentuales respectivamente.

Sin embargo, estos aumentos fueron más que compensados por caídas significativas en otros aglomerados, destacándose Gran Resistencia, que redujo su tasa de 22,4% a 13,2% y Santiago del Estero–La Banda, donde la indigencia descendió de 11,1% a 3,8%.

 

 

Estas disparidades evidencian que la pobreza en Argentina no es un fenómeno uniforme, sino que responde a estructuras productivas, niveles de informalidad y oportunidades de ingreso disímiles entre regiones.

Todo ello en el marco de un crecimiento económico heterogéneo, con dinámicas sectoriales diferenciadas entre actividades generadoras de divisas y aquellas más intensivas en empleo.

En este contexto, y a pesar de la significativa reducción observada en los últimos datos, la mejora en el indicador de pobreza no debería ocultar las fragilidades persistentes. Su evolución en los próximos meses dependerá no solo de la estabilidad de precios, sino también de la capacidad del mercado laboral para generar ingresos más robustos y sostenibles a lo largo del país.

 

Por Laura Caullo
y
Guadalupe Galíndez

 

Responsables de la sección Social-Laboral de la revista Novedades Económicas de la Fundación Mediterránea

Primicias Rurales

El agro representa el 60% de las exportaciones de bienes de Argentina y alcanzó el tercer total más alto de la historia en 2025

El agro representa el 60% de las exportaciones de bienes de Argentina y alcanzó el tercer total más alto de la historia en 2025

Rosario, martes 31 marzo (PR/26) — En el año 2025 las exportaciones de bienes de Argentina alcanzaron un total de USD 87.077 millones, sólo por detrás del récord nominal de 2022 cuando se arribó a USD 88.703 millones.

Este desempeño representa una variación interanual del 9,3% y un incremento del 14,7% respecto al promedio de los últimos 5 años.

Las cadenas agroindustriales continúan desempeñando un rol central en las exportaciones con ventas que alcanzan los USD 51.070 millones en 2025, el tercer total nominal más alto de la historia.

Al mismo tiempo, explican el 58,6% del total exportado en bienes en el último año, siendo un share que está por encima de los últimos dos años, pero por detrás de lo visto entre 2015 y 2022, cuando la participación del sector se ubicó en un rango de entre 59,9 y 68,9%.

Es importante mencionar que, los años en los cuales se supera el 65% de participación entre 2020 y 2022, acontecieron sucesos extraordinarios como la pandemia en 2020, que afectó las exportaciones industriales y energéticas, a lo que se agrega una suba sustancial de los precios internacionales de los commodities agro entre 2021 y 2022.

Más allá de ello, se tiende a vislumbrar una mayor solidez en las exportaciones anuales de otros complejos no vinculados al agro, lo cual es positivo desde el punto de vista de la diversificación de la canasta exportadora.

 

 

Tal como se mencionó anteriormente, el valor exportado de Argentina en 2025 creció 9,3% respecto a 2024, que se explica por un efecto precio negativo de 0,6% que fue más que compensado por un crecimiento de 10,0% en el índice de cantidades exportadas.

En el siguiente gráfico se puede observar que, los precios de exportación vienen cayendo por tercer año consecutivo tras el pico alcanzado en 2022. Mientras que, las cantidades exportadas alcanzaron en 2025 un récord histórico, ante un gran crecimiento del indicador en los últimos dos años. De esta manera, a pesar de precios FOB de exportación más bajos el mercado argentino sigue creciendo en términos de volúmenes.

A nivel de grandes rubros de exportación, el índice de cantidades exportadas marca un récord en Productos Primarios (PP) y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA); es decir, los sectores vinculados a la agroindustria. Por su parte, las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) se mantienen por encima del promedio de la última década, pero lejos del máximo de 2011.

En el caso de Combustibles y Energía (CyE), los volúmenes de exportación no paran de crecer desde 2018 salvo el 2021 que estuvo afectado por la pandemia y recuperando gran parte del terreno perdido entre 2003 y 2017. En este sentido, aún se encuentran 26% por detrás del pico de 2002.

 

Por último, si se analizan los diez principales complejos exportadores de Argentina en 2025, se observa que siete de ellos pertenecen a cadenas agroindustriales: soja, maíz, carne y cueros bovinos, trigo, pesquero, girasol y lácteos. El valor exportado por estos complejos representa el 48% de las exportaciones nacionales según los últimos datos anuales.

En lo referido al año 2025, la mayor parte de los complejos exportadores creció en valor exportado salvo Complejo Maíz (-8,3% i.a.) y Complejo Automotriz (↓1,4% i.a.). Respecto a los complejos que más crecieron, lideran el podio Complejo Girasol (↑47,0% i.a.), Complejo Oro y Plata (↑28,1% i.a.) y Complejo Carne y Cueros Bovinos (↑24,3% i.a.).

 

Por su parte, si se tiene una mirada de mediano plazo, el único complejo que viene creciendo por cinco años consecutivos es el Complejo Oro y Plata, que pasó de exportar USD 2.365 millones en 2020 a USD 4.877 millones en 2025, es decir, más que duplicó el valor exportado en cinco años. Esto, en el contexto de un boom en el precio de exportación de oro, ya que el volumen exportado de dicho mineral alcanzó el último año el tercer total más bajo en la última década y 40% por debajo del promedio para dicho período, pero aun así en términos de valor se arriba a un récord desde que se tienen registros desde 2002.

Asimismo, entre los principales complejos exportadores también es importante mencionar el crecimiento que está registrando el Complejo Petrolero-Petroquímico, que poco a poco se está consolidando de forma estructural como el segundo puesto de mayor importancia, por detrás del Complejo Soja.

En 2025, alcanzó un valor exportado por USD 11.495 millones, un crecimiento de 135% respecto a 2021 y 15,1% respecto al año pasado. De esta forma, pasó de ser el cuarto complejo exportador en 2021 a ubicarse desde 2023 en el segundo puesto y ampliando la brecha frente a los otros sectores.

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR  Informativo Semanal

¡Atención! El maíz sigue siendo el protagonista, con stocks comerciales récord

Maíz 2025/26: el balance regional de una campaña con producción y exportaciones récord

Por Matías Contardi – Franco Pennino – Franco Ramseyer – Emilce Terré dela Bolsa de Comercio de Rosario (PR/26) — 
Se proyectan marcas históricas para la producción, consumo interno y despachos al exterior. La producción alcanzaría récords en las regiones Norte y Sur. Las exportaciones desde el Gran Rosario se ubicarían en un nivel similar a su máximo histórico.

 

Rosario, lunes 30 marzo (PR/26) — En el mes de marzo comenzó formalmente la campaña de maíz 2025/26 en Argentina, con la trilla de las variedades tempranas avanzando a paso firme. A partir de una recuperación en el área sembrada y de una mejora interanual en los rindes, la campaña se perfila para romper récords de producción a nivel nacional.

En su último informe mensual, la Guía Estratégica para el Agro (GEA-BCR) proyectó la producción nacional de maíz en 62 millones de toneladas, volumen que marcaría un incremento interanual de 24,1%; y del 18,2% si se compara con el máximo previo del ciclo 2023/24.

Detrás de este repunte productivo se destacan, por un lado, un aumento del área sembrada a 9,8 millones de hectáreas, recuperando un 17,7% en comparación con la campaña previa, luego de una merma significativa en la 2024/25 por el temor a la chicharrita.

 

 

Este guarismo es el segundo más alto del siglo, sólo detrás de la 2023/24 con 10,3 M ha. Más allá de esto, se destaca también una recuperación del rinde promedio nacional a raíz de precipitaciones que se extendieron en gran parte del territorio durante la segunda mitad del 2025, pese a que el escenario se volvió menos favorable a partir del verano.

De este modo, se proyecta un rinde promedio de 76,3 quintales por hectárea, un 7,0% superior al de la campaña pasada, y un 10,2% por encima del promedio del último lustro.

Más allá del agregado nacional, resulta de interés para la presente nota realizar una desagregación de la campaña entre las principales regiones productivas del país. Para ello, se realiza una segmentación en tres regiones principales, en cuya delimitación interviene la cercanía a los puertos, los modos de transporte y los patrones de comercialización. Se encuentra, por un lado, la Región Norte, que comprende el NEA, el centro y norte de Santiago del Estero, y las provincias de Chaco, Tucumán y Salta; a continuación, la Región Central, que abarca el norte de Buenos Aires (delegaciones Pergamino, Junín, Lincoln, Bragado, 25 de Mayo y La Plata), Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, el sur de Santiago del Estero y San Luis; y, por último, la Región Sur, la cual comprende el centro y sur de la provincia de Buenos Aires y La Pampa.

Entre las distintas zonas, la Región Central alcanzó la segunda marca más alta de superficie sembrada, al totalizar 6,0 M ha, aumentando un 20,0% interanual. Resultó considerable el aumento de superficie en la provincia de Córdoba, aunque también hubo un incremento notorio en Entre Ríos, con 234.000 hectáreas más sembradas con maíz en comparación con la campaña previa.

Por el lado de los rindes, se estima promedien 84,1 qq/ha en la región, ubicándose en su mejor registro en cinco años. Luego de una segunda mitad de 2025 de buenos registros pluviales, la falta de agua a fines de diciembre y durante el mes de enero limitó las posibilidades de la región de alcanzar un récord de rindes, viéndose afectados el sur de Santa Fe y de Córdoba.

Con todo esto, se espera que la Región Central alcance una producción récord de 41,6 millones de toneladas (Mt), superando en 5,6% al récord previo del ciclo 2020/21.

Por su parte, la Región Sur sumó 270.000 hectáreas a las siembras de maíz, marcando también un récord de superficie sembrada de 2,8 M ha. En cuanto a los rindes, la Región Sur quedó alejada de la recuperación hídrica de febrero, que se vio principalmente en las delegaciones del noroeste de Buenos Aires.

Por este motivo, los rindes regionales se estiman levemente por debajo de la campaña previa (-2,2%), y también ligeramente por detrás del promedio de los últimos cinco años (-0,9%). Con una superficie récord y rindes relativamente estables, la producción de la Región Sur ascendería a un máximo absoluto de 15,7 Mt en el ciclo 2025/26.

Por último, la Región Norte muestra un hectareaje cultivado de 950.000 ha, sumando un 26% respecto a la campaña anterior. No obstante, la marca sigue muy por detrás de las cifras vista en 2023/24, año en que se utilizaron 1,5 M ha en esa zona.

Los rindes, estimados en 59,4 qq/ha, aumentan un 21,9% interanual y se recuperan por segunda campaña consecutiva, luego del desplome sufrido en la 2023/24 por el spiroplasma. La producción regional ascendería a 4,8 Mt, guarismo que representa un 56,9% interanual y de 4,0% en comparación con el promedio de las últimas cinco campañas.

Si se consideran los granos no comercializados en la campaña 2024/25 que se suman a la producción de la 2025/26 como stocks iniciales, y los movimientos interregionales de mercadería esperados, se arriba a una oferta total de 48,9 Mt en la Región Central, 14,7 Mt en la Región Sur y 5,2 Mt en la Región Norte. A nivel país, la oferta ascendería a 68,8 Mt, el máximo registro histórico.

En materia exportadora, el Gran Rosario, habitual nodo de salida predilecto para la producción, proyecta desde esta Bolsa sumar un volumen exportado de 31,4 Mt, cifra que es 46% superior al ciclo comercial anterior y prácticamente igual al máximo histórico de la campaña 2020/21 (0,5% por debajo).

Este tonelaje abarca las exportaciones de las regiones Norte y Centro, que encuentran su salida exportadora en las terminales portuarias del Up River. Mientras tanto, las salidas de maíz desde los puertos de la Región Sur alcanzarían 9,6 Mt, adicionando 2,4 Mt respecto el registro anterior, o un 33% más.

A nivel país, la salida del cereal acumularía un récord de 41,0 Mt, batiendo por poco la anterior marca más alta de 40,9 Mt, en la 2020/21. Asimismo, la comparación entre campañas proyectada arroja que la 2025/26 sería 43% mayor al ciclo anterior.

Finalmente, al computar los usos internos del cereal, que engloban principalmente el consumo animal, la molienda y la producción de bioetanol, se alcanza un consumo interno de 3,0 Mt en la Región Norte. Por su parte, la Región Central, que concentra el grueso de la industria de procesamiento y la producción de biocombustibles a nivel nacional, además de un importante consumo animal, absorbería internamente un total de 13,7 Mt.

Por último, la Región Sur, apuntalada fundamentalmente por la producción animal, insumiría internamente unas 3,0 Mt.

De esta manera, más allá del gran dinamismo exportador, el consumo interno nacional consolidaría un volumen récord de 19,7 Mt, reafirmando su rol fundamental para el agregado de valor en origen.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: BCR Informativo Semanal