El último informe de Coninagro revela una recuperación desigual en el campo: mientras la ganadería y los granos ganan terreno para adquirir bienes clave, la lechería y las economías regionales enfrentan un panorama cada vez más exigente.
Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26)– La capacidad de inversión del campo argentino muestra signos claros de recuperación frente a 2025. Tanto la agricultura como la ganadería vacuna lograron mejorar su poder de compra para acceder a bienes de capital, aunque varios indicadores clave todavía se encuentran por encima de sus promedios históricos.
En su reciente informe mensual, CONINAGRO analizó a fondo el poder adquisitivo de siete productos emblemáticos: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba. Dicho indicador mide la capacidad real de la producción para adquirir insumos, afrontar costos y realizar inversiones estratégicas.
El relevamiento monitorea la evolución entre precios y costos mediante un enfoque integral de insumo-producto que evalúa más de 20 variables, desde herbicidas y fletes hasta maquinaria pesada. Su objetivo central es aportar claridad sobre la competitividad de los productores en el contexto actual.
Durante julio de 2026, los resultados mostraron matices marcados según cada sector. Mientras la carne vacuna y los principales granos ganaron terreno en el acceso a bienes de capital, la lechería y diversas economías regionales sufrieron un retroceso en su capacidad de compra.
Camionetas y tractores: la ganadería lidera la mejora de poder de compra
La ganadería vacuna destacó como una de las actividades más favorecidas. Para comprar una camioneta Hilux 4×4 se precisaron 11.238 kg de novillito, lo que representa una baja del 22,5% respecto a julio de 2025 y un ahorro directo de 3.262 kg de carne interanual.
En la agricultura, la soja registró la relación más favorable para conseguir la pick up, demandando 107 toneladas (un 20% menos que el año anterior). Por su parte, el trigo requirió 170 toneladas (5% menos) y el maíz necesitó 191 toneladas (6,5% menos).
La otra cara de la moneda la vivieron la lechería y la yerba mate. El sector lácteo debió entregar 99.755 litros de leche (5% más interanual), mientras que los productores yerbateros necesitaron 202 toneladas, sufriendo un severo encarecimiento del 35% frente a 2025.
En el rubro de maquinaria agrícola, adquirir un tractor exigió 44.725 kg de novillito, registrando un importante alivio del 22% interanual. En tanto, la soja requirió 424 toneladas (101 toneladas menos que un año atrás), aunque esa cifra aún se sitúa un 11,5% por encima del promedio histórico.
Para acceder a un tractor, la lechería tuvo que destinar 396.988 litros de leche, lo que implicó un aumento del 6% en comparación con el año pasado y un 14% por encima de la media quinquenal.
Respecto a las cosechadoras, el maíz demandó 2.263 toneladas (6% menos interanual) y el trigo necesitó 2.020 toneladas (5% menos). La sembradora anotó una de las mayores mejoras para la soja, requiriendo 313 toneladas (27,8% menos que en 2025).
El mercado inmobiliario rural: la ganadería gana accesibilidad, los granos se encarecen
El acceso a la tierra agrícola mostró un escenario complejo. En la zona maicera, una hectárea requirió 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que hace un año, aunque permanece un 27% por encima de su referencia histórica.
Para los cereales la situación fue más desfavorable: comprar una hectárea demandó 99,5 toneladas de maíz (2% más interanual) y 88,8 toneladas de trigo (3,5% más que en 2025), ubicándose un 33% y 39% sobre sus medias históricas respectivamente.
En contraposición, la ganadería en la zona de invernada necesitó 3.168 kg de novillito por hectárea, logrando un ahorro del 8% interanual. En las zonas de cría, la adquisición exigió 738 kg de ternero, mejorando un 17% frente al año anterior.
La lechería volvió a registrar el indicador más crítico al momento de buscar hectáreas productivas: se precisaron 28.120 litros de leche por unidad, lo que representa un aumento del 24% interanual y un encarecimiento del 37% frente al promedio histórico.
El desafío de la reposición: mayores exigencias para transformar granos en carne
La reposición de hacienda se volvió más costosa, en particular para aquellos esquemas agrícolas que buscan volcar sus granos a la ganadería. Comprar un kilo de ternero requirió 1,37 kg de novillito, es decir, un 7% más que en julio de 2025.
Para el sector agrícola el desafío fue superior: reponer un kilo de ternero demandó 13 kg de soja (11% más interanual) y 23 kg de maíz (29% más que un año atrás). Estas cifras superan en un 45% y 52% sus respectivos promedios quinquenales.
La nota positiva de esta categoría la aportó el tambo. La reposición de una ternera R.C. exigió 2.133 litros de leche, reflejando una leve mejora del 1,5% interanual y situándose un 17% por debajo de la media de los últimos cinco años.
La tradicional empresa láctea acumula un pasivo millonario entre bancos y cheques rechazados.
Tras meses de parálisis productiva, la firma santafesina busca evitar la quiebra en la Justicia.
Buenos Aires, sábado 22 agosto (PR/26)) — La histórica firma Lácteos Verónica, que opera tres plantas de procesamiento en la provincia de Santa Fe (Clason, Lehmann y Suardi), solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores al registrar un pasivo de $15.945 millones tras atravesar meses de profunda parálisis productiva y cesación de pagos salariales.
La presentación tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, Secretaría N° 34, en la ciudad de Buenos Aires, con el patrocinio del Estudio Alegría, Buey Fernández, Fissore & Montemerlo.
En su argumentación técnica, la administración conducida por la familia Espiñeira presentó un balance financiero deteriorado que comprende $4745 millones en obligaciones bancarias con entidades como Catalinas Cooperativa de Crédito, Credibel, Banco Galicia, Banco Santander, Banco Provincia, Banco Ciudad, Banco Industrial, Banco Nación y Banco Macro, además de más de 2900 cheques rechazados por un saldo de $11.200 millones.
La debacle previa incluyó un frustrado Procedimiento Preventivo de Crisis que buscaba desvincular a unos 200 empleados y afectó la operatoria de 150 productores tamberos que reclaman acreencias acumuladas por US$60 millones.
Productores tamberos reclaman acreencias por alrededor de 60 millones de dólares a la compañía.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la iniciativa en la Justicia comercial busca esquivar la quiebra definitiva en un escenario donde las autoridades provinciales ya preveían el desenlace. Desde el Ministerio de Trabajo santafesino que lidera Roald Báscolo admitieron que “era sabido que podría ocurrir”, luego de haber tenido que articular asistencia alimentaria junto a la Municipalidad de Suardi para auxiliar a los operarios perjudicados por el cese de haberes.
Ante la falta de respuestas directas por parte del directorio de la láctea, el delegado de Atilra en Lehmann, Domingo Possetto, expresó: “No sabemos qué puede ocurrir. Los trabajadores no quieren confrontar sino trabajar y cobrar, algo que hace mucho tiempo no pueden hacer”.
Paralelamente, la cooperativa cordobesa Copalac acordó operar a fasón las instalaciones de Suardi para ingresar leche cruda y producir leche en polvo, otorgando ocupación provisoria a 30 dependientes.
Sobre este pacto, la representación sindical de Atilra aclaró que “Copalac asumirá la responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales y de la seguridad social de los empleados que se incorporen a prestar tareas en el marco de este acuerdo”, interrumpiendo momentáneamente una etapa de parálisis para una marca que entre enero de 2020 y abril de 2025 supo exportar manufacturas por más de US$102 millones a mercados internacionales.
Con un exhaustivo recorrido por tambos clave de Castellanos y Las Colonias, el jurado evaluó ejemplares de altísima calidad fenotípica y alta producción láctea en el tramo santafesino de esta histórica contienda.
Santa Fe, sábado 22 agosto (PR/26)-– La mayor jura a campo de vacas Holando de Argentina sigue sumando momentos apasionantes en su recorrido federal. Esta vez, el protagonismo absoluto lo tuvo la provincia de Santa Fe, donde el reconocido jurado Luis Gili inspeccionó personalmente establecimientos de vanguardia.
Un itinerario de excelencia productiva
Durante la intensa semana del 10 al 14 de agosto, el equipo técnico recorrió un total de 11 tambos santafesinos en los departamentos Castellanos y Las Colonias. Entre los predios evaluados destacaron las instalaciones de Sergio Cavallero, Raúl Beltramino, el Establecimiento Luhuab de Abel Zenklussen y La Ramada.
La travesía continuó por los tambos de Rubén Sattler, Tambo Proagro y las unidades del INTA Rafaela —incluyendo el sistema VMS y el tambo experimental—. Allí se observaron rodeos de excepción que reafirman el sostenido avance en la calidad fenotípica nacional.
Al respecto, Luis Gili, acompañado por el camarógrafo y editor José Issolio, ponderó el nivel alcanzado: se constataron vacas extraordinarias en rodeos con promedios superiores a los 35 litros de leche por día, demostrando que se puede ganar conformación sin perder rendimiento.
Evaluación integral y la recta final
El certamen califica a ejemplares hembras clasificadas en categorías de un parto, dos, tres, y cuatro o más partos. Además de galardonar a las mejores vacas a título individual, la jura otorgará una distinguida mención al mejor conjunto de vacas del establecimiento.
La contienda no se detiene: entre el 24 y el 27 de agosto, la comitiva evaluará 6 tambos de Entre Ríos. Así culminará la etapa de juzgamiento a campo tras haber valorado también a reconocidos productores de Córdoba como las familias Aimar, Piatti, Scolari, Bernardi, Antonietta, Visconti, Frossaco y Racca.
La gran fiesta coronación será el viernes 4 de septiembre a las 20 horas en el comedor VIP de la Sociedad Rural Villa María, en la exposición MECA. Esa misma jornada se dictará la tradicional jura de pedigrí a cargo del experto canadiense Callum McKinven.
La última Jornada a Campo se realizó en el feedlot cooperativo de Uncoga, en Humboldt, donde se analizaron las oportunidades de engordar machos Holando, un animal históricamente considerado un descarte de la lechería.
Buenos Aires, viernes 21 agosto (PR/26) — Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) realizó una nueva Jornada a Campo en el establecimiento Uncoga Feedlot Cooperativo, ubicado sobre la Ruta Provincial 70, en Humboldt, provincia de Santa Fe.
El encuentro organizado por el IPCVA con la participación del INTA Rafaela e incluyó presentaciones técnicas y recorridas a campo centradas en la producción de carne a partir de machos Holando en el sistema de engorde a corral (feedlot), una alternativa que busca transformar un subproducto tradicional de la lechería en una fuente adicional de ingresos.
La última Jornada a Campo se realizó en el feedlot cooperativo de Uncoga, en Humboldt, donde se analizaron las oportunidades de engordar machos Holando, un animal históricamente considerado un descarte de la lechería.
Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina realizó una nueva Jornada a Campo en el establecimiento Uncoga Feedlot Cooperativo, ubicado sobre la Ruta Provincial 70, en Humboldt, provincia de Santa Fe.
El encuentro organizado por el IPCVA con la participación del INTA Rafaela e incluyó presentaciones técnicas y recorridas a campo centradas en la producción de carne a partir de machos Holando en el sistema de engorde a corral (feedlot), una alternativa que busca transformar un subproducto tradicional de la lechería en una fuente adicional de ingresos.
Al abrir la jornada, el presidente del IPCVA, George Breitschmitt, destacó el valor estratégico de este tipo de iniciativas para las cuencas lecheras. “Este es un ejemplo concreto de cómo la lechería y la ganadería pueden integrarse para generar más valor, más eficiencia y mejores márgenes para el productor. El macho Holando, que durante años fue visto como un problema, hoy puede convertirse en una oportunidad productiva y económica”, afirmó.
Del descarte al negocio
El presidente de Uncoga, Henry César Maletto, explicó que el proyecto nació hace 4 años a partir de una necesidad concreta de los productores asociados “cuando analizamos cómo integrar mejor la actividad ganadera con la lechería de nuestras cooperativas”.
El establecimiento trabaja exclusivamente con machos Holando Argentino provenientes de tambos asociados a las cooperativas que integran Uncoga. “En los tambos el macho anteriormente pasaba a ser casi un descarte. Hoy le estamos dando un valor agregado que ayuda a mejorar el margen neto del sector lechero”, sostuvo Maletto.
El dirigente remarcó que se trata del 1er feedlot cooperativo especializado en machos “overos” y que actualmente abastece la demanda de 7 carnicerías asistidas por Uncoga, 6 ubicadas en Rafaela y una en Sunchales. “Estamos funcionando muy bien con esos puntos de venta y ya evaluamos la posibilidad de abrir un octavo local”, agregó.
La gestión técnica
Bajo el título “Carne de Calidad a través del biotipo lechero”, el veterinario Oscar Ferrero, asesor técnico del emprendimiento, explicó el manejo productivo desarrollado en Humboldt.
Ferrero indicó que la primera acción fue unificar el peso al ingreso al corral con “novillitos de entre 180 y 200 kilos” que atravesarán una etapa inicial de adaptación sanitaria y nutricional. “El gran desafío es cuidarlo mucho en los primeros días. Venimos de un sistema lechero y necesitamos minimizar los problemas respiratorios y digestivos para que el animal exprese todo su potencial de crecimiento”.
El feedlot trabaja con un esquema de recría y terminación a corral, utilizando raciones basadas en silaje de maíz, granos y suplementos proteicos, ajustadas según la etapa de desarrollo de los animales.
De acuerdo con Ferrero, los novillos alcanzan pesos de faena de aproximadamente 430 a 460 kilos, con una terminación orientada a obtener reses de buen rendimiento, adecuada cobertura grasa y excelente terneza.
“El Holando tiene una velocidad de crecimiento muy interesante. Si se maneja correctamente la alimentación y la sanidad, puede producir una carne tierna, homogénea y con muy buena aceptación comercial”, afirmó el veterinario.
Durante las recorridas a campo, Ferrero destacó que uno de los puntos más importantes es definir correctamente el momento de terminación. “No buscamos un animal excesivamente pesado. El objetivo es llegar al punto justo de cobertura grasa para lograr calidad de carne sin perder eficiencia de conversión”.
El asesor también subrayó la importancia de la uniformidad de los lotes. En esto, destacó que trabajar con una sola raza y con animales de origen conocido “permite ajustar mejor tanto la alimentación como el manejo sanitario”.
“Hay que hacer hincapié en que es necesario que el tambero atienda de la misma manera un ternero macho que una ternera hembra, que le dé la misma importancia, porque ahí arranca el negocio”, exhortó.
Según precisó, el sistema mantiene una ocupación cercana al millar de cabezas, con ingresos permanentes de terneros provenientes de los tambos asociados.
Buena respuesta del consumidor
Aunque la carne proveniente de machos Holando no se comercializa de manera diferenciada en las carnicerías de Uncoga, la entidad realizó relevamientos previos que mostraron una muy buena aceptación por parte de los consumidores. “Muchos clientes destacan la terneza y el color de la carne. En el mostrador funciona perfectamente integrada a la oferta habitual”, comentó Maletto.
Integración cooperativa
Maletto recordó que Uncoga nació en 1963 como una federación de cooperativas orientada a la comercialización de ganado bovino y que hoy cuenta además con un frigorífico faenador en Rafaela, desde donde abastece su red comercial.
El dirigente destacó que el proyecto no sólo agrega valor dentro de la cadena lechera, sino que también fortalece el trabajo asociativo entre pequeños y medianos productores. “Creemos que este modelo puede servirle a muchos otros productores de la región”, afirmó.
El encuentro fue organizado por el IPCVA con la participación del INTA Rafaela e incluyó presentaciones técnicas, un almuerzo y paradas a campo centradas en la calidad de carne y el manejo sanitario del Holando.
Malasia habilitó a tres plantas lácteas y revalidó a un frigorífico argentino para la exportación de carne bovina, consolidando así el acceso a un mercado estratégico y validando la seguridad alimentaria del país.
Buenos Aires, viernes 21 agosto (PR/26) — Un nuevo impulso para las exportaciones agroindustriales. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación anunció oficialmente que el Departamento de Servicios Veterinarios de Malasia (DVS) ha confirmado la aprobación definitiva de tres establecimientos lácteos argentinos.
Este avance concreto representa el mantenimiento y fortalecimiento de un destino comercial de alta relevancia para toda la cadena láctea nacional, asegurando la continuidad de las ventas al exterior.
Este logro se enmarca dentro de un intercambio bilateral constante y fluido entre ambas naciones, donde el SENASA desempeñó un papel fundamental al presentar toda la documentación técnica requerida de manera previa. Asimismo, el organismo sanitario argentino gestionó con éxito la visita de una delegación técnica del DVS malayo, quienes realizaron una exhaustiva auditoría técnica en territorio argentino para verificar los estándares de calidad y sanidad.
Detalle de las empresas habilitadas y productos
Las nuevas habilitaciones comerciales comprenden específicamente a dos establecimientos pertenecientes a la empresa Molfino Hnos S.A. y a un establecimiento de la firma Arla Foods Ingredients S.A..
Estas plantas industriales estarán facultadas para exportar una amplia gama de productos, incluyendo quesos, leche en polvo, manteca, caseína, así como también concentrados de proteína y suero, permeato de suero en polvo y diversas variantes de proteína funcional de leche.
De manera complementaria, la autoridad sanitaria malaya también confirmó la revalidación del establecimiento Azul Natural Beef S.A., permitiéndole continuar con sus operaciones de exportación hacia ese destino asiático. Este frigorífico mantendrá su capacidad de enviar carne bovina enfriada y congelada, además de vísceras refrigeradas o congeladas, siempre respetando rigurosamente los listados de productos específicamente autorizados para ingresar al exigente mercado malayo.
Auditoría conjunta y certificación Halal
Es importante destacar que estas habilitaciones son el resultado directo y positivo de una misión de auditoría conjunta realizada por las autoridades malayas, integradas por los Departamentos de Servicios Veterinarios (DVS) y de Desarrollo Islámico (JAKIM). Esta delegación visitó la República Argentina entre el 18 y el 29 de abril de 2026, constatando los procesos productivos y garantizando que cumplen con las normas vigentes.
Este hito resalta, de manera contundente, la convalidación de la República Argentina como un proveedor y exportador seguro para productos con certificación Halal. Como paso siguiente, el DVS informó que procederá a remitir formalmente los correspondientes Certificados de Aprobación y publicará en su sitio web oficial el estatus actualizado de todos los establecimientos que han sido habilitados para el comercio exterior.
Relevancia del mercado malayo para Argentina
Para comprender la importancia de este acuerdo, cabe señalar que durante el año 2025, Malasia importó un volumen total de USD 1.393 millones en productos lácteos, consolidándose como un comprador clave a nivel regional. Asimismo, el país asiático registró importaciones por USD 862 millones en carne bovina, mayormente en formato congelado, junto con otros USD 48 millones en concepto de menudencias bovinas.
Estas cifras evidencian la magnitud y la relevancia estratégica de este destino para los intereses exportadores de la Argentina. La apertura y mantenimiento de estos mercados no solo beneficia a las empresas directamente involucradas, sino que tracciona toda la actividad agroindustrial, fomentando el crecimiento económico y la inserción internacional de la producción nacional en el sureste asiático.
Fuente: Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca
El acuerdo comercial abre un escenario de alta exigencia competitiva y oportunidades para la industria láctea, impulsando la agregación de valor frente a la escala de la Unión Europea.
Córdoba, viernes 21 agosto (PR/26) — La desgravación de quesos y leche en polvo, la asimetría productiva con Europa y las oportunidades para agregar valor marcan el nuevo escenario para la lechería argentina. El tema fue analizado en un encuentro organizado por el CIPAG.
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur abre un nuevo escenario para la cadena láctea argentina, que deberá prepararse para competir con uno de los mayores bloques productores de leche del mundo, pero que también podría encontrar nuevas oportunidades para mejorar su inserción internacional a través de productos de mayor valor agregado.
El impacto sobre el sector fue analizado durante un encuentro virtual organizado por el Círculo de Periodistas y Comunicadores Agropecuarios de Córdoba (CIPAG), que reunió a más de 60 periodistas, comunicadores, profesionales e integrantes de entidades del sector agrobioindustrial.
La jornada formó parte del programa de capacitación continua de la institución y abordó las implicancias del acuerdo para las principales cadenas agroindustriales. En el caso de los lácteos, el análisis estuvo a cargo de Guillermo Pérez Mazás, gerente comercial de Gloria Argentina S.A.
Una producción europea 14 veces mayor
Uno de los principales desafíos está dado por la marcada diferencia de escala entre ambos mercados. Pérez Mazás señaló que la Unión Europea produce alrededor de 14 veces más leche que Argentina, una asimetría significativa frente a un eventual escenario de mayor apertura comercial.
Sin embargo, la competencia no será inmediata ni irrestricta. Según explicó, el acuerdo establece que la desgravación para quesos y leche en polvo será gradual hasta 2036, mientras que el intercambio estará sujeto a cupos regionales.
Para los quesos, el volumen contemplado es de 30.000 toneladas, mientras que para la leche en polvo alcanza las 10.000 toneladas.
El esquema gradual permitiría a las industrias del Mercosur contar con un período de adaptación frente a una mayor integración con el mercado europeo.
Una oportunidad para agregar valor
Más allá de la competencia que podría representar la producción europea, Pérez Mazás planteó que el acuerdo también puede convertirse en una oportunidad para transformar el perfil exportador de la lechería argentina.
“El acuerdo representa una oportunidad concreta para elevar nuestros estándares de calidad y trazabilidad. El desafío de la industria nacional no es competir en commodities de bajo margen, sino destinar inversión a la infraestructura e innovación para colocar productos de mayor valor agregado, como derivados de suero y proteínas”, sostuvo.
En ese sentido, el desarrollo de ingredientes lácteos, proteínas y derivados del suero aparece como una alternativa para avanzar hacia mercados de mayor valor y mejorar la competitividad internacional del sector.
Al mismo tiempo, una mayor vinculación comercial con Europa exigirá profundizar el cumplimiento de estándares relacionados con calidad, trazabilidad y aspectos ambientales, requisitos que adquieren cada vez mayor peso para acceder a los mercados internacionales.
Competitividad interna, otra de las claves
Las posibilidades que abre el acuerdo estarán condicionadas también por factores internos de la economía argentina.
Durante el encuentro, Ernesto Alejandro O’Connor, economista jefe de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), señaló que el nuevo escenario geopolítico internacional volvió a incrementar el interés europeo por la región y destacó que el acuerdo contempla la eliminación inmediata de aranceles para una parte significativa de las exportaciones agroindustriales, junto con esquemas progresivos para otros productos.
No obstante, advirtió que para aprovechar una mayor demanda externa Argentina deberá resolver problemas estructurales vinculados con la presión tributaria, el acceso al crédito de largo plazo y los costos logísticos.
El análisis impulsado por el CIPAG
Además de Pérez Mazás y O’Connor, participaron del encuentro Patricia Bergero, asesora de la Bolsa de Comercio de Rosario, y Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas, quienes analizaron las implicancias del acuerdo para las cadenas de granos y carne vacuna, respectivamente.
La actividad fue organizada por el CIPAG como parte de su programa de capacitación continua, con el objetivo de generar espacios de actualización y debate técnico para periodistas y comunicadores vinculados con el sector agroindustrial.
Para la cadena láctea argentina, el acuerdo UE-Mercosur plantea así un escenario con dos caras: una mayor exposición frente a una potencia productiva como Europa y, al mismo tiempo, la posibilidad de utilizar la apertura comercial como impulso para elevar estándares, incorporar tecnología y desarrollar una oferta exportadora con mayor valor agregado.