El producto es impulsado por el Clúster Quesero de Villa María, reuniendo a productores, industrias e instituciones como el INTA en proyectos estratégicos de maduración, calidad y exportación.
Buenos Aires sábado 29 agosto (PR/26)– La cuenca lechera de Villa María ya cuenta con un queso verdaderamente propio e inconfundible. Se llama Olayón y representa el fruto directo de un trabajo asociativo y apasionado entre el INTA, diversas instituciones educativas, productores locales e industrias apasionadas reunidas en el Clúster Quesero.
Este sabroso queso de pasta dura posee cualidades técnicas fascinantes que van mucho más allá de su excelente sabor. Su estructura le permite conservarse durante períodos prolongados, posibilitando aguardar estratégicamente mejores condiciones de mercado para concretar su venta.
El desarrollo de Olayón forma parte inseparable de una experiencia colectiva mucho más amplia y ambiciosa iniciada formalmente en 2009. A lo largo de los años, este grupo coordinado logró avanzar con firmeza sobre múltiples desafíos estructurales de la cadena láctea.
Entre sus hitos principales, el Clúster impulsó con éxito una monumental cámara con capacidad de conservación capaz de almacenar más de 9 millones de kilos de queso. En la actualidad, esta infraestructura clave se alista para sumar un depósito fiscal refrigerado y despacho aduanero propio.
Esta mejora estratégica facilitará de manera directa todas las operaciones de comercio exterior para las pymes de la zona. Asimismo, se trabaja activamente en la actualización integral de los perfiles sensoriales de los quesos regionales según las pautas del Código Alimentario Nacional.
Presencia en grandes eventos y compromiso con la comunidad
Con el claro objetivo de visibilizar la excelencia regional, la entidad participa continuamente en prestigiosas ferias y exposiciones del sector agroindustrial. Estas instancias de encuentro resultan fundamentales para promocionar la calidad de los productos lácteos elaborados en la zona.
En este marco, del 3 al 6 de septiembre la organización marcará presencia en la esperada Mega Exposición del Centro Argentino (MECA), que tendrá lugar en las instalaciones de la Sociedad Rural de Villa María.
Durante esta importante edición, el renovado pabellón quesero exhibirá un imponente queso gigante de 1000 kilos elaborado especialmente por una industria asociada. La pieza será rematada con fines solidarios para colaborar con el suministro de leche en polvo a comedores y merenderos públicos.
Detrás de semejantes acciones existe una cuenca lechera formidable que concentra cerca del 30% de la producción nacional de quesos. En el espacio geográfico abarcado operan activamente más de 700 tambos y más de 50 industrias lácteas que procesan cotidianamente más de 6 millones de litros diarios.
Protocolo estandarizado y el valor de la maduración
El emblemático Olayón fue cuidadosamente ideado bajo un riguroso protocolo común de elaboración que exige un tiempo mínimo de maduración de seis meses. Habiendo sido relanzado hacia fines de 2025, en el presente ya es producido industrialmente por seis fábricas regionales.
Sergio Dequino, destacado extensionista de la Agencia de Extensión Rural INTA Villa María, detalló minuciosamente que el INTA diseñó los exigentes protocolos de producción primaria para obtener una materia prima con los parámetros de calidad óptimos.
Por su parte, la reconocida Escuela Superior Integral de Lechería (ESIL) redactó con precisión el protocolo específico de elaboración del queso, asumiendo además el seguimiento y control técnico permanente de todo el proceso de transformación.
La enorme capacidad de almacenamiento lograda responde también a una inteligencia comercial profundamente meditada. Este queso se puede guardar hasta dos años sin perder en absoluto sus cualidades organolépticas originales.
Al contrario de lo que ocurre con otros alimentos, con el paso del tiempo y la adecuada maduración, el producto gana notablemente en valor comercial. Esto concede la ventaja de salir al mercado en momentos oportunos cuando la cotización favorezca al productor e industrial.
El diseño del proyecto contempla estratégicamente que cada fábrica elabore el Olayón en sus propias instalaciones, compartiendo posteriormente la infraestructura común de almacenamiento y maduración en la cámara colectiva del Clúster.
La gran virtud de esta metodología asociativa es que ninguna empresa pierde su individualidad, permitiendo que cada pyme continúe comercializando con su marca propia. No obstante, el anhelo futuro es consolidar ventas conjuntas bajo una misma denominación unificada.
Cámara de maduración y comercio exterior
Dentro de la amplia nómina de metas trazadas desde la fundación del espacio, una de las obras con mayor impacto práctico fue la construcción de la cámara de maduración refrigerada, radicada estratégicamente en el Parque Industrial de Villa María.
Dicha planta cuenta actualmente con una asombrosa capacidad operativa de 7000 posiciones simultáneas, lo que posibilita albergar y custodiar más de 9 millones de kilos de queso de manera perfectamente sincronizada.
El siguiente gran paso estratégico de la organización consiste en la habilitación formal de un depósito fiscal refrigerado. La propuesta técnica ya cuenta con la prefactibilidad otorgada por ARCA y SENASA, encontrándose en la fase final de acondicionamiento de un sector.
Una vez operativo este espacio, habilitará fluidas operaciones de importación y exportación ágiles sin salir del predio industrial. Para el entramado pyme regional, esto abre la ventana transformadora de consolidar cargas y compartir contenedores de exportación.
Esta solución colectiva evita los elevados costos logísticos de trasladar la mercadería refrigerada hacia depósitos distantes en otros puntos neurálgicos del país, otorgando una competitividad internacional inédita a las queserías cordobesas.
Identidad sensorial y estandarización de la calidad
Durante los últimos tres años, el organismo asociativo también concretó avances fundamentales en la caracterización de los perfiles sensoriales de los quesos elaborados. El exhaustivo trabajo científico analiza atributos clave como textura, forma, tamaño, color, aroma y sabor.
Frente a la amplia diversidad existente, Sergio Dequino advirtió que la profusión de variantes derivó en la pérdida progresiva del espíritu original de ciertos quesos, planteando la urgencia de estandarizar la calidad para garantizar su reconocimiento nacional.
La rigurosa tarea busca actualizar las referencias normativas empleadas por el Código Alimentario Nacional, aportando a la categorización precisa. Para ello, un equipo multidisciplinario de técnicos e industriales establece parámetros homogéneos de evaluación.
Génesis institucional y formación para el futuro
La génesis del Clúster Quesero de Villa María se remonta formalmente al año 2009, impulsada por entidades públicas y privadas articuladas con el valioso respaldo económico y técnico del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP).
Con el tiempo, el espacio se consolidó jurídicamente como una asociación civil sin fines de lucro enfocada en potenciar el desarrollo regional lácteo, brindando especial acompañamiento al sector de pequeñas y medianas empresas.
Actualmente, la entidad congrega a nueve instituciones representativas de todos los eslabones productivos, integrando a la Federación Agraria Argentina, cooperativas, la Junta Intercooperativa, industrias, el INTA, la ESIL, el municipio y ENRED.
En esta sinergia, el INTA aporta 70 años de trayectoria institucional en materia de extensión rural y gestión, armonizando permanentemente el diálogo interinstitucional para asegurar beneficios colectivos y desarrollo territorial sostenible.
Asimismo, se ejecutan constantes programas de capacitación técnica dictados en colaboración con la ESIL, dirigidos a operarios, profesionales y productores, apostando fuertemente al crecimiento técnico del talento humano regional.
Como símbolo de esta apuesta innovadora, ambas instituciones operan en forma conjunta el tambo robotizado del Campo Cárcano, un centro de vanguardia destinado a la formación de estudiantes, ensayos científicos e investigaciones aplicadas.
Acorralados por el desajuste de precios y costos en alza, los productores lácteos sufren una severa caída en su poder de compra mientras la industria retiene precios por temor a la sobreoferta de primavera y acecha el impacto de un Niño muy fuerte.
Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26)– Los productores de leche se encuentran completamente acorralados por un feroz descalabro en sus precios relativos. Mientras enfrentan un imparable aumento en los costos de producción, el valor que reciben por su trabajo sufrió una drástica pérdida del -16% en su poder de compra con respecto al año pasado.
Esta dramática realidad ocurre en un escenario donde el mercado interno absorbe el 70% de la leche. Los precios mayoristas lácteos ajustaron un +18,8% interanual y el mix en góndola trepó un +22%, mientras que al tambero solo le liquidaron un escaso +9,6% (según datos de junio, a la espera del Índice Mayorista de julio).
Stocks en mínimos históricos y cautela industrial
Por su parte, la industria láctea llegó a junio de 2026 con el nivel de stocks más bajo para ese mes en los últimos diez años. Las PyME logran vender con fluidez y sostienen una demanda firme, pero se chocan con serias dificultades para trasladar aumentos a sus precios.
Como consecuencia directa, sus márgenes de ganancia se redujeron sensiblemente, una situación agravada por el fuerte incremento en el costo de la energía. Según estimaciones técnicas, el nivel de stocks explica cerca del 40% de la variación del precio de la leche al productor.
En un ciclo normal, semejante escasez habría disparado un aumento marcado de la materia prima. Sin embargo, el temor a que se repita la ola de leche de la primavera 2025 mantiene paralizada a la industria: necesitan la leche, pero nadie quiere dar el primer paso y los precios seguirán flotando cerca de los valores actuales.
Factores que podrían encender la competencia y tensión comercial
Todo este panorama asume que el escenario se mantiene congelado. Pero si en el backstage se reactiva la actividad —como el regreso de Sudamericana de Lácteos procesando entre 100.000 y 250.000 litros diarios, o la reapertura de plantas de Verónica o SANCOR—, la competencia por la leche se tensionará de inmediato.
En paralelo, avanza una silenciosa “selección de tambos”. Con las grandes plantas trabajando al límite y casi sin capacidad para absorber los excedentes de las PyMES, las empresas empiezan a priorizar a sus proveedores según volumen, cercanía, costo de recolección, regularidad, calidad o potencial de crecimiento.
Esta filtración no llega como un rechazo explícito, sino a través de menores bonificaciones, mayor peso del costo del flete, límites al crecimiento o condiciones comerciales menos favorables para los establecimientos más pequeños o alejados.
El clima como amenaza y el diagnóstico del sector
A este complejo marco se le suma la amenaza de un fenómeno de El Niño Muy Fuerte, que podría desbaratar las expectativas de una primavera abundante. Las lluvias excesivas golpearían la producción, la calidad de los forrajes y los caminos de acceso para la recolección.
Las zonas más golpeadas serían las cuencas vulnerables como la del Salado, junto con áreas bajas, lagunas, llanuras con napa somera y lento drenaje. Con los stocks ajustados, cualquier caída en la oferta disparará rápidamente la presión por conseguir materia prima e impulsará los precios.
El monitoreo constante realizado por el IAPUCo sobre la Cadena Láctea argentina revela con preocupación que lo que antes era variabilidad hoy es una firme tendencia: las cuentas generales dan negativo, pero la peor parte se la lleva el tambero. En esta tormenta, mientras algunos navegan, otros achican.
El último informe de Coninagro revela una recuperación desigual en el campo: mientras la ganadería y los granos ganan terreno para adquirir bienes clave, la lechería y las economías regionales enfrentan un panorama cada vez más exigente.
Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26)– La capacidad de inversión del campo argentino muestra signos claros de recuperación frente a 2025. Tanto la agricultura como la ganadería vacuna lograron mejorar su poder de compra para acceder a bienes de capital, aunque varios indicadores clave todavía se encuentran por encima de sus promedios históricos.
En su reciente informe mensual, CONINAGRO analizó a fondo el poder adquisitivo de siete productos emblemáticos: soja, maíz, trigo, ternero, novillito, leche y yerba. Dicho indicador mide la capacidad real de la producción para adquirir insumos, afrontar costos y realizar inversiones estratégicas.
El relevamiento monitorea la evolución entre precios y costos mediante un enfoque integral de insumo-producto que evalúa más de 20 variables, desde herbicidas y fletes hasta maquinaria pesada. Su objetivo central es aportar claridad sobre la competitividad de los productores en el contexto actual.
Durante julio de 2026, los resultados mostraron matices marcados según cada sector. Mientras la carne vacuna y los principales granos ganaron terreno en el acceso a bienes de capital, la lechería y diversas economías regionales sufrieron un retroceso en su capacidad de compra.
Camionetas y tractores: la ganadería lidera la mejora de poder de compra
La ganadería vacuna destacó como una de las actividades más favorecidas. Para comprar una camioneta Hilux 4×4 se precisaron 11.238 kg de novillito, lo que representa una baja del 22,5% respecto a julio de 2025 y un ahorro directo de 3.262 kg de carne interanual.
En la agricultura, la soja registró la relación más favorable para conseguir la pick up, demandando 107 toneladas (un 20% menos que el año anterior). Por su parte, el trigo requirió 170 toneladas (5% menos) y el maíz necesitó 191 toneladas (6,5% menos).
La otra cara de la moneda la vivieron la lechería y la yerba mate. El sector lácteo debió entregar 99.755 litros de leche (5% más interanual), mientras que los productores yerbateros necesitaron 202 toneladas, sufriendo un severo encarecimiento del 35% frente a 2025.
En el rubro de maquinaria agrícola, adquirir un tractor exigió 44.725 kg de novillito, registrando un importante alivio del 22% interanual. En tanto, la soja requirió 424 toneladas (101 toneladas menos que un año atrás), aunque esa cifra aún se sitúa un 11,5% por encima del promedio histórico.
Para acceder a un tractor, la lechería tuvo que destinar 396.988 litros de leche, lo que implicó un aumento del 6% en comparación con el año pasado y un 14% por encima de la media quinquenal.
Respecto a las cosechadoras, el maíz demandó 2.263 toneladas (6% menos interanual) y el trigo necesitó 2.020 toneladas (5% menos). La sembradora anotó una de las mayores mejoras para la soja, requiriendo 313 toneladas (27,8% menos que en 2025).
El mercado inmobiliario rural: la ganadería gana accesibilidad, los granos se encarecen
El acceso a la tierra agrícola mostró un escenario complejo. En la zona maicera, una hectárea requirió 55,5 toneladas de soja, un 12% menos que hace un año, aunque permanece un 27% por encima de su referencia histórica.
Para los cereales la situación fue más desfavorable: comprar una hectárea demandó 99,5 toneladas de maíz (2% más interanual) y 88,8 toneladas de trigo (3,5% más que en 2025), ubicándose un 33% y 39% sobre sus medias históricas respectivamente.
En contraposición, la ganadería en la zona de invernada necesitó 3.168 kg de novillito por hectárea, logrando un ahorro del 8% interanual. En las zonas de cría, la adquisición exigió 738 kg de ternero, mejorando un 17% frente al año anterior.
La lechería volvió a registrar el indicador más crítico al momento de buscar hectáreas productivas: se precisaron 28.120 litros de leche por unidad, lo que representa un aumento del 24% interanual y un encarecimiento del 37% frente al promedio histórico.
El desafío de la reposición: mayores exigencias para transformar granos en carne
La reposición de hacienda se volvió más costosa, en particular para aquellos esquemas agrícolas que buscan volcar sus granos a la ganadería. Comprar un kilo de ternero requirió 1,37 kg de novillito, es decir, un 7% más que en julio de 2025.
Para el sector agrícola el desafío fue superior: reponer un kilo de ternero demandó 13 kg de soja (11% más interanual) y 23 kg de maíz (29% más que un año atrás). Estas cifras superan en un 45% y 52% sus respectivos promedios quinquenales.
La nota positiva de esta categoría la aportó el tambo. La reposición de una ternera R.C. exigió 2.133 litros de leche, reflejando una leve mejora del 1,5% interanual y situándose un 17% por debajo de la media de los últimos cinco años.
La tradicional empresa láctea acumula un pasivo millonario entre bancos y cheques rechazados.
Tras meses de parálisis productiva, la firma santafesina busca evitar la quiebra en la Justicia.
Buenos Aires, sábado 22 agosto (PR/26)) — La histórica firma Lácteos Verónica, que opera tres plantas de procesamiento en la provincia de Santa Fe (Clason, Lehmann y Suardi), solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores al registrar un pasivo de $15.945 millones tras atravesar meses de profunda parálisis productiva y cesación de pagos salariales.
La presentación tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, Secretaría N° 34, en la ciudad de Buenos Aires, con el patrocinio del Estudio Alegría, Buey Fernández, Fissore & Montemerlo.
En su argumentación técnica, la administración conducida por la familia Espiñeira presentó un balance financiero deteriorado que comprende $4745 millones en obligaciones bancarias con entidades como Catalinas Cooperativa de Crédito, Credibel, Banco Galicia, Banco Santander, Banco Provincia, Banco Ciudad, Banco Industrial, Banco Nación y Banco Macro, además de más de 2900 cheques rechazados por un saldo de $11.200 millones.
La debacle previa incluyó un frustrado Procedimiento Preventivo de Crisis que buscaba desvincular a unos 200 empleados y afectó la operatoria de 150 productores tamberos que reclaman acreencias acumuladas por US$60 millones.
Productores tamberos reclaman acreencias por alrededor de 60 millones de dólares a la compañía.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la iniciativa en la Justicia comercial busca esquivar la quiebra definitiva en un escenario donde las autoridades provinciales ya preveían el desenlace. Desde el Ministerio de Trabajo santafesino que lidera Roald Báscolo admitieron que “era sabido que podría ocurrir”, luego de haber tenido que articular asistencia alimentaria junto a la Municipalidad de Suardi para auxiliar a los operarios perjudicados por el cese de haberes.
Ante la falta de respuestas directas por parte del directorio de la láctea, el delegado de Atilra en Lehmann, Domingo Possetto, expresó: “No sabemos qué puede ocurrir. Los trabajadores no quieren confrontar sino trabajar y cobrar, algo que hace mucho tiempo no pueden hacer”.
Paralelamente, la cooperativa cordobesa Copalac acordó operar a fasón las instalaciones de Suardi para ingresar leche cruda y producir leche en polvo, otorgando ocupación provisoria a 30 dependientes.
Sobre este pacto, la representación sindical de Atilra aclaró que “Copalac asumirá la responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales y de la seguridad social de los empleados que se incorporen a prestar tareas en el marco de este acuerdo”, interrumpiendo momentáneamente una etapa de parálisis para una marca que entre enero de 2020 y abril de 2025 supo exportar manufacturas por más de US$102 millones a mercados internacionales.
Con un exhaustivo recorrido por tambos clave de Castellanos y Las Colonias, el jurado evaluó ejemplares de altísima calidad fenotípica y alta producción láctea en el tramo santafesino de esta histórica contienda.
Santa Fe, sábado 22 agosto (PR/26)-– La mayor jura a campo de vacas Holando de Argentina sigue sumando momentos apasionantes en su recorrido federal. Esta vez, el protagonismo absoluto lo tuvo la provincia de Santa Fe, donde el reconocido jurado Luis Gili inspeccionó personalmente establecimientos de vanguardia.
Un itinerario de excelencia productiva
Durante la intensa semana del 10 al 14 de agosto, el equipo técnico recorrió un total de 11 tambos santafesinos en los departamentos Castellanos y Las Colonias. Entre los predios evaluados destacaron las instalaciones de Sergio Cavallero, Raúl Beltramino, el Establecimiento Luhuab de Abel Zenklussen y La Ramada.
La travesía continuó por los tambos de Rubén Sattler, Tambo Proagro y las unidades del INTA Rafaela —incluyendo el sistema VMS y el tambo experimental—. Allí se observaron rodeos de excepción que reafirman el sostenido avance en la calidad fenotípica nacional.
Al respecto, Luis Gili, acompañado por el camarógrafo y editor José Issolio, ponderó el nivel alcanzado: se constataron vacas extraordinarias en rodeos con promedios superiores a los 35 litros de leche por día, demostrando que se puede ganar conformación sin perder rendimiento.
Evaluación integral y la recta final
El certamen califica a ejemplares hembras clasificadas en categorías de un parto, dos, tres, y cuatro o más partos. Además de galardonar a las mejores vacas a título individual, la jura otorgará una distinguida mención al mejor conjunto de vacas del establecimiento.
La contienda no se detiene: entre el 24 y el 27 de agosto, la comitiva evaluará 6 tambos de Entre Ríos. Así culminará la etapa de juzgamiento a campo tras haber valorado también a reconocidos productores de Córdoba como las familias Aimar, Piatti, Scolari, Bernardi, Antonietta, Visconti, Frossaco y Racca.
La gran fiesta coronación será el viernes 4 de septiembre a las 20 horas en el comedor VIP de la Sociedad Rural Villa María, en la exposición MECA. Esa misma jornada se dictará la tradicional jura de pedigrí a cargo del experto canadiense Callum McKinven.
La última Jornada a Campo se realizó en el feedlot cooperativo de Uncoga, en Humboldt, donde se analizaron las oportunidades de engordar machos Holando, un animal históricamente considerado un descarte de la lechería.
Buenos Aires, viernes 21 agosto (PR/26) — Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) realizó una nueva Jornada a Campo en el establecimiento Uncoga Feedlot Cooperativo, ubicado sobre la Ruta Provincial 70, en Humboldt, provincia de Santa Fe.
El encuentro organizado por el IPCVA con la participación del INTA Rafaela e incluyó presentaciones técnicas y recorridas a campo centradas en la producción de carne a partir de machos Holando en el sistema de engorde a corral (feedlot), una alternativa que busca transformar un subproducto tradicional de la lechería en una fuente adicional de ingresos.
La última Jornada a Campo se realizó en el feedlot cooperativo de Uncoga, en Humboldt, donde se analizaron las oportunidades de engordar machos Holando, un animal históricamente considerado un descarte de la lechería.
Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina realizó una nueva Jornada a Campo en el establecimiento Uncoga Feedlot Cooperativo, ubicado sobre la Ruta Provincial 70, en Humboldt, provincia de Santa Fe.
El encuentro organizado por el IPCVA con la participación del INTA Rafaela e incluyó presentaciones técnicas y recorridas a campo centradas en la producción de carne a partir de machos Holando en el sistema de engorde a corral (feedlot), una alternativa que busca transformar un subproducto tradicional de la lechería en una fuente adicional de ingresos.
Al abrir la jornada, el presidente del IPCVA, George Breitschmitt, destacó el valor estratégico de este tipo de iniciativas para las cuencas lecheras. “Este es un ejemplo concreto de cómo la lechería y la ganadería pueden integrarse para generar más valor, más eficiencia y mejores márgenes para el productor. El macho Holando, que durante años fue visto como un problema, hoy puede convertirse en una oportunidad productiva y económica”, afirmó.
Del descarte al negocio
El presidente de Uncoga, Henry César Maletto, explicó que el proyecto nació hace 4 años a partir de una necesidad concreta de los productores asociados “cuando analizamos cómo integrar mejor la actividad ganadera con la lechería de nuestras cooperativas”.
El establecimiento trabaja exclusivamente con machos Holando Argentino provenientes de tambos asociados a las cooperativas que integran Uncoga. “En los tambos el macho anteriormente pasaba a ser casi un descarte. Hoy le estamos dando un valor agregado que ayuda a mejorar el margen neto del sector lechero”, sostuvo Maletto.
El dirigente remarcó que se trata del 1er feedlot cooperativo especializado en machos “overos” y que actualmente abastece la demanda de 7 carnicerías asistidas por Uncoga, 6 ubicadas en Rafaela y una en Sunchales. “Estamos funcionando muy bien con esos puntos de venta y ya evaluamos la posibilidad de abrir un octavo local”, agregó.
La gestión técnica
Bajo el título “Carne de Calidad a través del biotipo lechero”, el veterinario Oscar Ferrero, asesor técnico del emprendimiento, explicó el manejo productivo desarrollado en Humboldt.
Ferrero indicó que la primera acción fue unificar el peso al ingreso al corral con “novillitos de entre 180 y 200 kilos” que atravesarán una etapa inicial de adaptación sanitaria y nutricional. “El gran desafío es cuidarlo mucho en los primeros días. Venimos de un sistema lechero y necesitamos minimizar los problemas respiratorios y digestivos para que el animal exprese todo su potencial de crecimiento”.
El feedlot trabaja con un esquema de recría y terminación a corral, utilizando raciones basadas en silaje de maíz, granos y suplementos proteicos, ajustadas según la etapa de desarrollo de los animales.
De acuerdo con Ferrero, los novillos alcanzan pesos de faena de aproximadamente 430 a 460 kilos, con una terminación orientada a obtener reses de buen rendimiento, adecuada cobertura grasa y excelente terneza.
“El Holando tiene una velocidad de crecimiento muy interesante. Si se maneja correctamente la alimentación y la sanidad, puede producir una carne tierna, homogénea y con muy buena aceptación comercial”, afirmó el veterinario.
Durante las recorridas a campo, Ferrero destacó que uno de los puntos más importantes es definir correctamente el momento de terminación. “No buscamos un animal excesivamente pesado. El objetivo es llegar al punto justo de cobertura grasa para lograr calidad de carne sin perder eficiencia de conversión”.
El asesor también subrayó la importancia de la uniformidad de los lotes. En esto, destacó que trabajar con una sola raza y con animales de origen conocido “permite ajustar mejor tanto la alimentación como el manejo sanitario”.
“Hay que hacer hincapié en que es necesario que el tambero atienda de la misma manera un ternero macho que una ternera hembra, que le dé la misma importancia, porque ahí arranca el negocio”, exhortó.
Según precisó, el sistema mantiene una ocupación cercana al millar de cabezas, con ingresos permanentes de terneros provenientes de los tambos asociados.
Buena respuesta del consumidor
Aunque la carne proveniente de machos Holando no se comercializa de manera diferenciada en las carnicerías de Uncoga, la entidad realizó relevamientos previos que mostraron una muy buena aceptación por parte de los consumidores. “Muchos clientes destacan la terneza y el color de la carne. En el mostrador funciona perfectamente integrada a la oferta habitual”, comentó Maletto.
Integración cooperativa
Maletto recordó que Uncoga nació en 1963 como una federación de cooperativas orientada a la comercialización de ganado bovino y que hoy cuenta además con un frigorífico faenador en Rafaela, desde donde abastece su red comercial.
El dirigente destacó que el proyecto no sólo agrega valor dentro de la cadena lechera, sino que también fortalece el trabajo asociativo entre pequeños y medianos productores. “Creemos que este modelo puede servirle a muchos otros productores de la región”, afirmó.
El encuentro fue organizado por el IPCVA con la participación del INTA Rafaela e incluyó presentaciones técnicas, un almuerzo y paradas a campo centradas en la calidad de carne y el manejo sanitario del Holando.