Con más del 90% de la producción destinada al exterior, la apicultura se consolida como un motor estratégico para las economías regionales. Sin embargo, la alta exigencia documental, la logística internacional y la falta de posicionamiento de marcas propias en góndola representan los principales obstáculos para las PyMEs del sector. 

 

 

 

 

Buenos Aires, miércoles 5 de agosto (PR/26)  — Si bien suele pasar desapercibido para el público general, la Argentina ocupa el segundo lugar en el podio mundial como exportador de miel —ubicándose únicamente detrás de China— y envía más del 90% de su volumen producido a los mercados internacionales. Esta actividad no solo refleja la altísima calidad del producto nacional, sino que funciona como un engranaje clave para el desarrollo socioeconómico en múltiples provincias, promoviendo el empleo local, el arraigo territorial y el ingreso de divisas.

Desde la provincia de Buenos Aires hasta el NOA, el NEA y la Patagonia, la apicultura se adapta a ecosistemas variados, dando origen a mieles monoflorales y multiflorales con perfiles únicos que son altamente valoradas en destinos como Estados Unidos y la Unión Europea.

La cadena involucra a apicultores, cooperativas, salas de extracción, fletes y operadores del comercio exterior.

Sin embargo, el recorrido que realiza el frasco de miel desde las colmenas argentinas hasta los supermercados extranjeros dista de ser sencillo. El trayecto abarca rutas internas, aduanas, puertos y fletes marítimos. Además, si bien la producción cuenta con el respaldo del sistema de trazabilidad del SENASA, el envío eficiente de muestras comerciales y el cumplimiento de exigencias legales en destino se han vuelto pasos críticos para no perder operaciones clave.

«La calidad del producto es fundamental, pero para una PyME exportadora también lo es contar con una estrategia operativa adecuada. Una correcta gestión documental, el cumplimiento de los requisitos aduaneros y una planificación eficiente en sus envíos pueden marcar la diferencia entre concretar una venta internacional o perderla», remarcó Santino Rebuffo, Country Manager de Mail Boxes Etc. Argentina.

Los 8 desafíos que enfrentan las economías regionales apícolas

Para sostener la competitividad en un entorno global cada vez más restrictivo, el sector apícola y las economías regionales deben atravesar ocho barreras complejas:

  1. Altos costos logísticos y operativos: A los extensos fletes terrestres internos hasta los nodos portuarios se le suma el costo de tramitación de certificados sanitarios, de origen y documentación aduanera específica para cada país comprador.

  2. Exigencias estrictas de calidad y trazabilidad: Los compradores globales incrementan de forma continua las exigencias sobre inocuidad, control de residuos (antibióticos y plaguicidas), certificación de origen y estándares de sostenibilidad.

  3. Gestión crítica de muestras comerciales: Antes de cerrar un lote, el cliente exige muestras. Estas requieren empaquetados especiales, certificados fitosanitarios específicos y un traslado rápido para no frenar la negociación commercial.

  4. Escaso agregado de valor en origen: La mayor parte de la miel argentina se exporta a granel en tambores. Esto impide capturar el mayor margen económico, ya que el fraccionamiento y el etiquetado suelen realizarse en los países de destino.

  5. Volatilidad de los precios internacionales: La fluctuación en las cotizaciones globales, los cambios en la demanda y la imposición de barreras arancelarias o paraarancelarias atentan contra la previsibilidad del productor.

  6. Impacto del cambio climático: Alteraciones en los ciclos de floración, sequías prolongadas u olas de frío extemporáneas impactan directamente sobre el rendimiento de las colmenas.

  7. Acceso limitado a financiamiento y tecnología: Las pequeñas unidades productivas requieren inversión continua en maquinaria, infraestructura de extracción y certificaciones para competir en el exterior.

  8. Necesidad de profesionalización logística: La consolidación de cargas, la planificación del e-commerce transfronterizo y el asesoramiento especializado son vitales para optimizar costos y evitar demoras en aduana.

 

 

 

La oportunidad perdida del blending y la marca propia

A pesar del reconocimiento de la miel argentina en el segmento B2B (fraccionadores, laboratorios y distribuidores), existe una problemática recurrente: gran parte del volumen enviado a granel se utiliza para hacer blending (mezclas) con mieles de menor calidad o costo.

Como resultado, la identidad del origen argentino se diluye en el frasco final. Un consumidor final en ciudades como Nueva York o Berlín raramente identifica que el producto que consume proviene de los campos argentinos.

Ante este panorama, la incorporación de servicios de micrologística, logística inversa, facilitación de muestras y envíos directos al consumidor final de mieles orgánicas o fraccionadas se presentan como la vía principal para que las PyMEs locales den el salto de escala, diversifiquen su oferta y capturen el valor que hoy queda en manos de intermediarios internacionales.

Primicias Rurales 
 Fuente: Santino Rebuffo, Country Manager de Mail Boxes Etc. Argentina.