Trabajarán en forma conjunta para potenciar la fabricación y venta de la novedosa sembradora Velosofía Air.
Córdoba, miércoles 20 mayo (PR/26) — Las empresas de maquinarias Plantium y Giorgi sellaron una alianza estratégica que les permitirá ofrecer en el mercado argentino una sembradora que conjuga alta precisión de implantación con una mayor velocidad de siembra.
Mediante el acuerdo, las empresas trabajarán en forma conjunta a fin de integrar la tecnología de la sembradora Velosofía Air desarrollada por Plantium, con la capacidad de fabricación y la red comercial de Giorgi.
A partir de la alianza estratégica entre ambas empresas santafesinas, la novedosa sembradora Velosofía Air estará disponible a escala comercial, proponiendo una alternativa que sale de serie con equipamiento full en materia de precisión y siembra veloz.
Velosofía
“Velosofía es la filosofía de la velocidad de siembra”, sintetiza Jorge Gentili, fundador y titular de Plantium.
“Esta es la única sembradora de la Argentina que puede sembrar a 18 kilómetros por hora con una precisión increíble”, agrega.
«A partir de esta alianza, vamos a poder crecer ambas empresas, con un producto diferencial como nuestra sembradora, con la capacidad de producción y venta de nuestros socios«, resume Gentili.
Disruptiva
“Esta alianza nos permite traer al mercado la potencia tecnológica de una empresa como Plantium, con nuestras aptitudes de producir chasis”, define Osvaldo Giorgi, titular de Giorgi.
“Y también podemos aprovechar nuestra red de concesionarios en Argentina”, agrega.
“Además, apuntamos a que los clientes puedan tener algo distinto a lo que estamos acostumbrados a ver en sembradoras”, destaca Giorgi.
“Esta máquina nos va a diferenciar, porque en un formato de máquina pequeño conseguimos el rendimiento y la alta transitabilidad, combinados con una velocidad que prácticamente no se está usando en el mundo”, añade.
“Por eso, este equipo permite hacer lo mismo que un equipo de mayor ancho que opera a menor velocidad, con una inversión menor”, afirma Giorgi.
Paradigma
“A partir de la incorporación de la tecnología de Plantium y una serie de estudios y avances tecnológicos sumados a las sembradoras, estamos ante un nuevo paradigma de trabajo”, puntualiza Romina Ceballos, Gerenta de Servicio al Cliente de Plantium.
“Entonces, sembrar a mayor velocidad implica sembrar muy bien y con resultados altamente comprobables”, agrega
AgroActiva
La alianza entre Plantium y Giorgi tendrá su estreno oficial en AgroActiva 2026 (3-6 de junio – Armstrong, Santa Fe), donde el público tendrá la oportunidad de observar al nuevo modelo Velosofía Air trabajando a campo en las jornadas demostrativas.
Además, la máquina se exhibirá en el sector estático en los stands de Plantium y Giorgi.
Tras una década de validación en campo, el ecosistema de aplicaciones móviles del INTA no solo optimiza la rentabilidad, sino que redefine la eficiencia operativa en más de 8 millones de hectáreas, transformando el error humano en precisión algorítmica.
Buenos Aires, jueves 14 de mayo (PR/26) .- La digitalización del agro ha dejado de ser una promesa de laboratorio para convertirse en el estándar de supervivencia en el lote. Con diez años de trayectoria, el ecosistema de herramientas liderado por soluciones como Criollo, Campero y El Galpón ha pasado de ser una curiosidad tecnológica a una infraestructura crítica que hoy respalda la toma de decisiones de miles de asesores y productores. No se trata solo de software; es la codificación del know-how agronómico volcado a una interfaz táctil.
El Retorno de Inversión (ROI) en el bolsillo del productor
En un contexto de márgenes ajustados, la eficiencia no es negociable. Los datos son contundentes:
Alcance: 8,3 millones de hectáreas gestionadas bajo protocolos de precisión.
Impacto Económico: Un ahorro sistémico de 13,5 millones de dólares anuales.
Margen Directo: Una mejora promedio de 1,7 USD/ha, derivada exclusivamente de la optimización en el uso de insumos y la calibración quirúrgica de los equipos.
Como bien señala Juan Pablo D’Amico, referente del INTA Hilario Ascasubi, el salto cualitativo de herramientas como App Criollo (que ya triplica sus capacidades originales) demuestra que la clave no es la complejidad, sino la escalabilidad y la robustez.
Alianzas Estratégicas: Donde la Ciencia se une al Fierro
El liderazgo técnico del INTA ha generado un efecto de tracción en el sector privado. Gigantes de la maquinaria como Case IH y New Holland ya integran la App Campero como una herramienta de validación para sus sembradoras, mientras que plataformas de gestión de datos como Auravant reconocen en el INTA un socio estratégico para la validación de algoritmos.
«Poder medir eficiencia y ajustar una máquina a partir de esas mediciones implica un paso de innovación con impacto directo en la seguridad y la calidad», afirma Santiago Tourn (Mecatech). Esta democratización de la tecnología permite que un operario en Carmen de Patagones y un técnico en una multinacional hablen el mismo idioma técnico.
Usabilidad: El triunfo de lo simple sobre lo complejo
Uno de los mayores hitos de este ecosistema es haber superado la barrera de la conectividad. La capacidad de operar offline en zonas rurales críticas ha sido el factor determinante para su adopción masiva.
Trazabilidad total: Generación de reportes inmediatos que se almacenan en el dispositivo.
Cero fricción: Interfases intuitivas que eliminan la necesidad de cálculos manuales propensos al error.
Idioma compartido: Unifica criterios entre el dueño del campo y el operario, profesionalizando el trabajo rural y reduciendo la deriva en aplicaciones fitosanitarias.
Agenda: El futuro se calibra en vivo
El proceso de transformación digital tendrá sus próximos hitos en dos eventos clave:
Ciclo de Innovación (18 de mayo): Charla virtual «10 años de apps del INTA», un espacio para desglosar el impacto de la ciencia de datos aplicada al territorio.
AgroActiva 2026: El epicentro del «fierro» será el escenario donde el INTA brindará capacitaciones tácticas, demostrando que la mayor potencia de un tractor hoy también reside en el software que lo calibra.
La reconfiguración del agro global es un hecho. Aquellos que ignoren la precisión digital estarán, sencillamente, operando fuera del mercado. El INTA ya trazó el camino; la tecnología está disponible, validada y, sobre todo, lista para trabajar.
Un ensayo de vanguardia realizado en Agrelo demuestra que la combinación de nutrición mineral y bioestimulación foliar no solo rompe los techos de producción, sino que eleva los estándares de calidad de la uva.
Mendoza, Argentina miércoles 13de mayo (PR/26) .- La vitivinicultura de precisión está atravesando un cambio de paradigma. En un contexto donde la eficiencia es la clave de la rentabilidad, la nutrición tradicional ha dejado de ser un proceso estático para transformarse en una ciencia aplicada de alto desempeño. Recientemente, un ensayo técnico realizado en fincas de la zona alta de Mendoza —específicamente en la prestigiosa microrregión de Agrelo— ha arrojado resultados que ya generan impacto en el sector: la implementación de un sistema de nutrición de «doble acción» permitió incrementar el rinde de cosecha en un 19%.
La ciencia detrás del rinde: Floración y Cuaje
El avance, validado por la consultora estratégica Opuntia, se fundamenta en la aplicación foliar de compuestos biológicos y minerales en momentos fenológicos críticos. La clave del éxito radicó en el uso de extractos de algas (Ascophyllum nodosum), potenciados con una combinación precisa de fósforo y boro.
La utilización de la tecnología YaraAmplix FLOSTREL durante la etapa de floración demostró ser el factor determinante. Al intervenir en este momento clave, se logró:
Un mayor cuaje: Asegurando una transición exitosa de flor a fruto.
Retención de bayas: Reduciendo la caída natural y logrando racimos más pesados y compactos.
Uniformidad: Una maduración más pareja en todo el cuadro, factor vital para la cosecha mecánica y manual.
Este hallazgo resuelve uno de los desafíos históricos de la industria: potenciar el volumen de kilos por hectárea sin sacrificar la calidad. Los datos confirman que el incremento en el peso no afectó negativamente los niveles de azúcar (grados Brix) ni la maduración polifenólica, protegiendo además la salud a largo plazo del sistema productivo.
Nutrición Integrada: El suelo como activo biológico
Más allá de la aplicación foliar, la nueva campaña introduce el concepto de «nutrición integrada». Se trata de una tecnología de impregnación con ácidos húmicos y fúlvicos aplicada directamente sobre el fertilizante granulado.
Este proceso transforma al insumo tradicional en un agente de regeneración. Al utilizar soluciones como YaraMila HYDROCOMPLEX BIO, el viñedo recibe diez nutrientes esenciales de manera simultánea con compuestos orgánicos que revitalizan la estructura biológica del suelo. Esta sinergia permite que la vid cuente con una «reserva energética» superior, permitiéndole enfrentar mejor el estrés climático y definir con mayor fuerza su potencial de cosecha.
Presentación estratégica en Sitevinitech
Los resultados detallados de este hito productivo serán presentados formalmente en Sitevinitech, la feria de tecnología vitivinícola más importante de Latinoamérica.
Durante el evento, se compartirán los datos técnicos comparativos del ensayo y se brindará asesoramiento sobre cómo adaptar este modelo de alta performance a las particularidades de cada finca, considerando las variables de suelo y clima de las distintas zonas de la provincia..
La IA detecta enfermedades en un árbol. Foto: Agencia NA (CONICET)
El desarrollo mejora los tiempos para detectar enfermedades en árboles y dosifica la cantidad de pesticidas.
Buenos Aires, martes 28 abril (PR/26) . – Con el fin lograr disminuir las pérdidas en la producción agrícola debido a plagas y enfermedades, un especialista del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) diseñó y patentó un robot con Inteligencia Artificial (IA) que, en menos de diez segundos, es capaz de detectar qué tipo de enfermedad afecta a un cultivo y aplicar la dosis justa de pesticida para curarlo.
Se trata de un desarrollo que llega en un contexto en el que alrededor del 40 % de la producción de la agricultura mundial se pierde por año debido a plagas y enfermedades, según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Según explicó Pedro Bocca, autor del proyecto en el Instituto de Automática (INAUT-CONICET, Universidad Nacional de San Juan), “los sistemas actuales de control de plagas fumigan de forma masiva, es decir, echan pesticidas apenas detectan una enfermedad en el cultivo sin discriminar ejemplares enfermos de los sanos”.
Bocca, quien es ingeniero electomecánico especializado en mecatrónica, explicó que “ante este panorama, decidimos trabajar, por un lado, en cómo hacer para facilitar la detección de la plaga, y por el otro, en la aplicación dosificada del pesticida”.
Agencia NA (Tesis doctoral del ingeniero Pedro Bocca)
De esta manera, el robot, que llegó después de seis años de trabajo, está programado para que cumpla el proceso entero de detección y aplicación de la fumigación en tiempo real, con un 90 % de precisión.
El sistema está desarrollado para trabajar en olivos, pero el especialista aclaró que la tecnología puede adaptarse a cualquier cultivo de tipo arbóreo.
Cómo funciona la programación del robot con IA
El primer paso del desarrollo consistió en estudiar lo que ya se había diseñado para mejorar los sistemas de detección y aplicación de pesticidas por medio de IA. “Encontré que la clasificación de enfermedades estaba desarrollada a escala de laboratorio, a través de imágenes perfectas de las hojas de un cultivo –dice Bocca-. Pero no había una manera de estudiar qué plaga aqueja un cultivo in situ, es decir, en el campo, ni tampoco existían formas automáticas de hacerlo”.
El científico adaptó los sistemas de detección para que las muestras fueran de hojas en el mismo campo, y que el robot pueda clasificarlas sin necesidad de que la imagen sea perfecta.
De esta manera, armó una base de datos y entrenó a las redes neuronales de la IA para automatizar ese proceso. “No es lo mismo tener la hoja perfecta, con perfecta iluminación, orientación, cantidad de píxeles, profundidad de campo y todo, que una muestra extraída en forma aleatoria a través de un sistema de detección.»
Bocca sacó de forma manual unas ciento veinte fotos con unas cuarenta imágenes de hojas cada una, lo que le permitió estudiar aproximadamente cuatro mil imágenes de hojas diferentes. Además, el científico sumó al sistema una categoría en torno a muestras erróneas. Así, el sistema logra detectar si la hoja está sana, si está enferma o si no es clasificable.__IP__
A la hora de vincular esa detección con la aplicación precisa del pesticida, el especialista colocó dos sistemas en el mismo robot. “Es decir que en la parte frontal del robot coloqué la cámara, que va sacando fotos a las hojas y detectando el grado de enfermedad, y detrás, otro brazo robótico que se despliega para posicionar los picos de forma precisa y aplicar el pesticida en el grado que le indica la inteligencia artificial. Se puede controlar una dosificación fuerte en la parte superior, media o inferior del árbol, según qué parte sea la más afectada por la enfermedad, sin necesidad de fumigar toda la planta, lo que también ahorra dinero en la aplicación del pesticida”.
La segunda edición del encuentro puso el foco en la capacitación, la medición y el uso estratégico de la tecnología, en un contexto donde el desafío ya no es acceder a herramientas, sino utilizarlas correctamente.
Buenos Aires, martes 21 de abril (PR/26) .- Con una amplia convocatoria, el jueves 16 de abril se realizó la segunda edición de Pulverización Inteligente, un encuentro que volvió a posicionar en agenda la necesidad de profesionalizar las aplicaciones en el agro.
La jornada fue organizada por la Fundación Benet, la Mesa de BPA de Entre Ríos y el Ministerio de Desarrollo Económico de Entre Ríos, y reunió a más de 400 asistentes entre asesores técnicos, ingenieros agrónomos, aeroaplicadores, aplicadores y operadores de drones; y representantes de organismos públicos y privados. Participaron además instituciones como el SENASA, el INTA y la FAO, consolidando el evento como un espacio de articulación técnica e institucional.
Capacitación y conocimiento en el centro de la escena
Durante el encuentro, los especialistas coincidieron en que mejorar la calidad de aplicación no depende solo de la tecnología, sino de incorporar herramientas de gestión, capacitación continua e información permanente. En ese sentido, se destacó la necesidad de una mirada integral que contemple a todos los actores involucrados, desde operarios hasta comunidades y organismos de control.
“El desafío es capacitarse, generar y compartir conocimiento”, sostuvo Ezequiel Baus, Presidente de la Fundación Benet, al remarcar el eje central de la jornada.
Nuevas herramientas y formación técnica
En el marco del evento se presentó Agroformar, una plataforma de capacitación abierta que permite acceder a contenidos técnicos de manera libre y gratuita, con el objetivo de mejorar las prácticas de aplicación.
Además, se anunció la creación del primer Centro de Instrucción de Drones en Urdinarrain, que estará a cargo de la Fundación Benet con el apoyo de Drones VIP, ampliando las posibilidades de formación presencial para operarios y empresas.
El problema de fondo: se mide poco y se aplica mal
Uno de los ejes más relevantes de la jornada fue la presentación del informe del Programa de Mejora del Grupo APC, que expuso una realidad preocupante: el 70% de los aplicadores no mide sus pulverizaciones.
Este dato explica gran parte de las fallas en la calidad de aplicación, ya que sin medición no es posible ajustar variables clave como cobertura, tamaño de gota o volumen aplicado.
Tecnología disponible, pero subutilizada
El informe también dejó en claro que el sector cuenta con tecnología avanzada, pero esto no se traduce necesariamente en mejores resultados. “Hoy el desafío ya no es acceder a la tecnología. El desafío es usarla con criterio”, fue una de las definiciones centrales que atravesó la jornada.
En el informe, se detectan grandes diferencias en los índices de calidad entre aplicaciones terrestres, aéreas y con drones, incluso con niveles bajos en tratamientos de herbicidas, fungicidas e insecticidas, lo que impacta directamente en la eficiencia productiva y los costos.
Tres pilares para mejorar las aplicaciones
Desde el Programa APC se planteó un enfoque basado en tres ejes fundamentales: el conocimiento, el estado del equipo y la medición a campo. Este último punto se vuelve clave, ya que herramientas como las tarjetas hidrosensibles permiten evaluar la calidad real de cada aplicación y tomar decisiones basadas en datos.
La jornada dejó una conclusión clara: no existe una única herramienta que garantice buenos resultados, sino una estrategia inteligente que combine tecnología, conocimiento y objetivos claros. Cuando estos elementos se aplican correctamente, los resultados pueden alcanzar niveles de calidad cercanos al 100%, demostrando que el problema no es la tecnología, sino su uso.
Acerca de la Fundación Benet
La Fundación Benet nace del espíritu de colaboración entre distintos actores del agro, con la misión de integrar innovación, conocimiento y sustentabilidad en los procesos productivos. Su propósito es fortalecer una agricultura más responsable, eficiente y colaborativa, generando soluciones colectivas para los desafíos actuales y futuros del sector.