Carlos Beguerie cumple 114 años y se prepara para festejarlo a puro pueblo

Carlos Beguerie cumple 114 años y se prepara para festejarlo a puro pueblo

 

El próximo 9 de agosto, este rincón del partido de Roque Pérez abre sus puertas para celebrar su aniversario con un desfile cívico-escolar, feria de artesanos, gastronomía casera y música en vivo. Una invitación a conocer un pueblo que supo transformar su historia ferroviaria en arte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, lunes 4 agosto (PR/26)–Hay pueblos que parecen detenidos en el tiempo, y Carlos Beguerie es uno de ellos. Ubicado a dos horas de Buenos Aires, sobre la Ruta 205, este pequeño poblado del partido de Roque Pérez celebra sus 114 años con una fiesta que promete emocionar a propios y visitantes.

 

A dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Beguerie celebra 114 años con una historia atravesada por el tren, almacenes de campo, arte popular y una identidad que sobrevivió al

 

El festejo central será el 9 de agosto, cuando las calles de tierra se llenen de vida con el tradicional desfile cívico-escolar, una feria de artesanos, una gran cantina popular y propuestas gastronómicas que reflejan lo mejor de la cocina de campo.

 

Un pueblo de apenas 450 habitantes

 

Con poco más de 450 habitantes, Carlos Beguerie conserva ese estilo de vida slow que atrae a quienes buscan escapar de la vorágine urbana: siestas silenciosas, gente tranquila y esos aromas de yuyos y comidas caseras que envuelven cada rincón.

 

Carlos Beguerie, el PUEBLO RURAL que cumple 111 años y FESTEJA a lo grande - Latam Voyage

 

Nacido al calor del ferrocarril, el pueblo mantiene intacta la esencia de aquellas comunidades que crecieron gracias al esfuerzo compartido. Sus casas bajas y su estación centenaria son testigos silenciosos de otra época.

 

Arte, memoria y comunidad en cada rincón

 

Uno de los grandes atractivos es el antiguo tanque del predio de la estación, hoy convertido en el museo La Perla del Provincial, un espacio que guarda la memoria ferroviaria del pueblo con mucho cariño.

Muy cerca, un sendero verde conduce hasta la huerta comunitaria, donde el trabajo compartido y los ciclos naturales siguen marcando el pulso cotidiano de los vecinos.

 

Escapada de fiesta este fin de semana en Carlos Beguerie

 

Muchas de las viviendas centenarias fueron recuperadas y hoy funcionan como alojamientos rurales, donde lo rústico convive con lo artístico. La técnica del trencadís, inspirada en el modernismo catalán, se despliega en murales que celebran la flora, la fauna y las tradiciones del lugar.

Las plazas intervenidas con arte popular, las luminarias pintadas con aves autóctonas y un mural en homenaje a las Islas Malvinas completan un recorrido que invita a caminar sin apuro y dejar que el paisaje hable por sí solo.

 

Sabores que cuentan historias

 

Sentarse a la mesa en uno de los almacenes de campo es, quizás, uno de los mayores placeres que ofrece el pueblo. Allí el tiempo se cocina a fuego lento y cada plato narra una historia.

 

A dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Beguerie celebra 114 años con una historia atravesada por el tren, almacenes de campo, arte popular y una identidad que sobrevivió al

 

Empanadas caseras, pastas, un asado con aroma a leña o unas chuletas a caballo son parte del menú que espera a quienes se acerquen. Comer allí no es solo alimentarse: es formar parte, por un rato, de esa calidez que el pueblo regala sin reservas.

 

Los imperdibles del recorrido

 

Entre los sitios que no hay que dejar de visitar están la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el Museo Ferroviario La Perla, la escultura El Gaucho, la Antigua Casilla Rural y la plaza San Martín.

 

Beguerie, el pueblo con alma - Noticias Radio Reflejos

 

También funciona la base de campamento La Perla del Provincial, punto de encuentro para actividades educativas y recreativas que suman una razón más para conocer este secreto bien guardado del interior bonaerense.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: PR
Los frutos que compartimos nunca se pierden

Los frutos que compartimos nunca se pierden

 

En verano, los pueblos se llenan de cerezas, tomates y calabacines que pasan de mano en mano. Compartir lo que da la tierra es también compartir los dones que Dios sembró en cada uno de nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El tiempo de los frutos

Buenos Aires sábado 25 julio (PR/26)–Esta semana estoy de turno y, como es verano, hay mucho movimiento de gente… y de frutas y verduras. Vienen con cerezas, salen tomates, llegan calabacines, aparecen lechugas.

 

 

Vivir el tiempo de los frutos en un pueblo es algo especial. Es la costumbre de compartir lo que da la tierra, de pensar en quién puede necesitar lo que uno tiene de sobra.

 

Los dones que llevas dentro

 

Todo lo que tienes, todos tus dones, son esos frutos que el Señor sembró en ti. Y si te los guardas para vos, se pierden sin dar fruto a nadie.

 

 

Tu creatividad es como una lechuga, tu liderazgo como un tomate, tu sencillez como una alcachofa. Cada uno tiene lo suyo, y cada fruto sirve para alimentar a otro.

Hemos sido creados diferentes, y por eso podemos sumar. Todo lo que somos nos fue dado para compartirlo, para que nuestros frutos alimenten a quienes los necesitan.

 

El miedo que nos frena

 

A veces el miedo al qué dirán nos impide mostrar la belleza de nuestra propia tierra. Tal vez la vemos imperfecta, pero da algo que nadie más puede dar.

 

 

El Señor pone abundancia en cada persona para que pueda entregarse a los demás. Abundancia en la escucha, abundancia en la misericordia: en tu campo hay más de lo que imaginás.

 

Lo que se da, vuelve multiplicado

 

Es hermoso descubrir que quien recibe también tiene algo para ofrecer. En los pueblos, un fruto casi nunca termina en un solo lugar.

Lo que sale de una huerta suele volver convertido en agradecimiento, en amistad o en algún regalo inesperado. Así actúa también Dios: cuando damos, nunca quedamos vacíos.

 

Lo que el MUNDO te QUITÓ, DIOS te lo DEVOLVERÁ MULTIPLICADO: CONFÍA en su PODER, Él RESTAURARÁ TODO

 

Esto mismo se ve en la multiplicación de los panes y los peces. Un muchacho ofrece lo poco que tiene, y puesto en manos de Jesús, se convierte en abundancia para todos.

Con el Señor sucede igual: cuando ponemos en sus manos nuestros pequeños frutos, Él los multiplica. Un fruto guardado se termina estropeando; un don compartido se convierte en vida para otros.

 

El reto del amor

 

Hoy el reto del amor es simple: mirá los frutos de tu campo, orá por un vecino y llevale algo tuyo.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: domincas.es
Así vive el Chaqueño Palavecino: caballos, bodega propia y un refugio hecho a su medida en Salta

Así vive el Chaqueño Palavecino: caballos, bodega propia y un refugio hecho a su medida en Salta

 

En Rosario de Lerma, a metros de la capital salteña, el músico armó mucho más que una casa: una finca donde conviven el folclore, los caballos, una bodega artesanal y el silencio que su vida pública casi nunca le permite.

 

 

 

 

Buenos Aires viernes 24 julio (PR/26)–El Chaqueño Palavecino decidió hace tiempo darle la espalda al ruido de la ciudad. Eligió instalarse en una imponente finca en Rosario de Lerma, a pocos kilómetros de la capital de Salta.

Allí, en un terreno que se extiende por varias manzanas, construyó un lugar que mezcla la vida de campo con las comodidades de una residencia de alto nivel. Un refugio pensado, literalmente, a su medida.

 

Una casa que también es un lugar de trabajo

 

Nada en esta propiedad parece casual. Cada rincón responde a una idea muy clara: unir su carrera profesional con sus raíces, todo dentro de un entorno que él mismo controla.

 

 

El folclore se respira en cada detalle, desde el quincho de cemento y madera hasta los establos donde descansan sus caballos y llamas, verdaderos protagonistas de la vida diaria en el campo.

 

Una bodega propia y el museo de los afectos

 

Dentro del predio funciona «El Patio del Chaqueño», un restaurante privado donde se sirven platos regionales acompañados de música en vivo, en un clima íntimo y familiar.

Al lado, una bodega artesanal guarda producciones propias y vinos locales, un gesto que refuerza su vínculo con la tierra salteña y con quienes trabajan la vid en la región.

 

 

Todo obedece a una misma lógica: reunir en un solo lugar el estudio de grabación, la gastronomía y la producción de vino para poder crear y recibir a sus afectos sin resignar la privacidad que su exposición pública le exige. Un microclima pensado para no depender de nada externo.

La casa también funciona como un museo personal que guarda los testimonios de toda su trayectoria. En las paredes conviven fotos de su carrera con objetos de gran valor simbólico, como camisetas firmadas por el Flaco Schiavi y por Diego Maradona.

 

Huerta, naturaleza y tiempo en familia

 

El contacto con la tierra marca el ritmo de sus días. El cantante cultiva su propia huerta orgánica, con papas, tomates, ajos y zapallos para consumo de la casa.

El predio también tiene espacios pensados para el disfrute en familia, como una pileta y juegos infantiles, lo que convierte a la finca en un punto de encuentro para varias generaciones.

 

 

Lejos de las mansiones urbanas tradicionales, esta casa apuesta a la amplitud: caminatas, paseos en bicicleta y vegetación autóctona. El estudio de grabación convive con la rutina del campo, en un lugar donde el trabajo y el descanso ocurren, literalmente, bajo el mismo cielo salteño.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Los Andes