Exportaciones agro: termina marzo y un primer trimestre récord

Exportaciones agro: termina marzo y un primer trimestre récord

Por Franco Pennino – Matías Contardi – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
La alta competitividad de los granos argentinos en el mercado internacional está traccionando niveles de demanda históricos para esta altura del año. Las descargas en puertos también están en máximos.

 

Rosario, domingo 29 marzo (PR/26) — En anticipo de un año que hará historia para el sector agroindustrial, el primer trimestre del 2026 cierra con récord de exportaciones para los principales granos y derivados.

Teniendo en cuenta las toneladas necesarias para la elaboración de aceites y harinas vegetales y las embarcadas como grano, durante los primeros tres meses del año se enviaron al exterior el equivalente a 29 millones de toneladas (Mt) de granos.

 

La producción total de esta campaña ascendería a 160 Mt según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (ver), un récord histórico para el campo argentino. Considerando los niveles de oferta tan elevados y dado el perfil marcadamente exportador del agro, el efecto en precios es notorio este año, especialmente en maíz y trigo donde la oferta argentina se cuenta entre las más competitivas del mundo. Este posicionamiento ha venido ayudando a traccionar la absorción externa de cereales y oleaginosas.

En los cereales el efecto es notorio, se acumulan factores positivos tales como exportaciones récord de trigo, la segunda mejor performance en los registros para el complejo cebada, el mejor arranque del año para el sorgo en una década y la segunda mejor marca exportadora para el maíz.

Sólo en los primeros tres meses del año se exportaron 8,8 Mt de trigo (11,7 Mt en la campaña), el doble que en los últimos cinco años. Los embarques de cebada alcanzan las 2,5 Mt en el año (2,8 Mt en la campaña); un 40% por encima del promedio para el último quinquenio y un 50% más que en la última década.

Para el sorgo y el maíz la campaña recién comenzó este mes de marzo, aunque solo ello bastó para que los volúmenes de embarques estén en lo más alto. Con los buques que fueron apareciendo en el Line Up para el mes, las exportaciones de maíz llegarían a las 5 Mt, profundizando el récord para marzo y marcando el segundo mejor primer trimestre de la historia, solo por detrás del año pasado. Por sorgo se embarcaron 207.000 toneladas, un 30% más que el año pasado.

En el plano de las oleaginosas, el girasol está rompiendo récord de exportación con la combinación de una excelente performance exportadora de aceites y una dinámica completamente atípica de embarques de semillas.

Entre todo el complejo girasolero, teniendo en cuenta las toneladas equivalentes, la absorción externa superaría las 2 Mt solo en el primer trimestre, 3,7 veces el promedio de la última década. La soja, en cambio, escapa a esta tendencia general y si bien la nueva campaña arranca formalmente el 1ro de abril, en este primer trimestre del año las exportaciones suman 7,3 Mt, un 2% por debajo de la media para el último quinquenio.

De la mano de un ritmo exportador extraordinario, la descarga de toneladas en puertos y plantas a nivel nacional está en máximos y solo vaticina el principio de lo que será un año marcado por la logística. Ya se entregaron más de 21 Mt entre cereales y oleaginosas según el sistema Stop, 22% más que el año pasado a la misma altura.

En plena cosecha de maíz, a nada de comenzar de forma generalizada las labores en soja, a mitad de camino en cosecha de girasol y con una campaña histórica de trigo, el cupo juega un rol fundamental que se traduce en descuentos sobre las cotizaciones para la descarga inmediata.

 

El ritmo de comercialización de granos en el mercado interno viene cortado por la misma tijera que el de exportación y descargas de granos, todo traccionado en esencia por la misma dinámica: oferta récord y demanda que convalida, traduciéndose en búsqueda de originación por parte del sector exportador e industrial. De esta forma, las compras de granos en el mercado físico superan las 52 Mt hacia fines de marzo para la campaña 2025/26; esto es, un 46% más que la campaña pasada en igual período y un 30% por encima del promedio para la última década.

2- Soja: cerrando la 2024/25

El ciclo 2024/25 estuvo marcado comercialmente por el efecto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que modificó el flujo internacional de poroto con los asiáticos pivoteando sobre la soja argentina. Las exportaciones de la campaña cerrarían en 12,4 Mt de soja: 2,7 veces más que la 2023/24, un 88% por encima del promedio para la última década y la segunda mejor marca exportadora de la historia.

La aspiradora china funcionó como un driver de demanda fundamental en el mercado interno que además se encontró altamente solicitado para el procesamiento de porotos en un contexto internacional de elevada demanda por aceites vegetales. Generalmente, la época de mayor competitividad para los porotos argentinos coincide con el inicio de la cosecha, sin embargo, el año pasado, durante los meses de agosto a diciembre del 2025 los embarques de soja superaron las 8,4 Mt, 30% por encima del récord anterior y traccionados completamente por la demanda asiática. Esta dinámica llevó que hacia fines de campaña queden cada vez menos toneladas para procesar.

La molienda total de soja durante el mes de febrero fue de 1,98 Mt según SAGyP, un 25% menos que febrero del 2025 y, sacando la sequía, es la peor performance para el mes en doce años. Sin embargo, teniendo en cuenta la molienda de la campaña hasta febrero y proyectando marzo en base a los niveles de suministros y flujos comerciales por soja, esta Bolsa de Comercio estima que el crushing de la 2024/25 ascendería a 41,6 Mt, apenas por debajo de la campaña pasada y 6% delante del promedio para la última década.

 

Entre los embarques y el procesamiento de la soja, la campaña 2024/25 cerraría con una absorción de 54,1 Mt, la segunda más alta en la historia para los dos principales drivers de demanda de soja argentina. De esta forma, las existencias que pasan para la nueva 2025/26 se estiman en 3,8 Mt. Sin tener en cuenta el 2023, año de la histórica sequía, este nivel de stock final es el más bajo en una década.

3- En línea de largada para la campaña sojera 2025/26, se disparan las importaciones de soja paraguaya

La cosecha de soja está a días de comenzar y se comprometieron 8,5 Mt de la 2025/26 hasta ahora; en línea con el volumen del año pasado pero un 24% debajo del promedio para la última década.

Sin una oferta interna generalizada hasta el momento, desde el lado de la demanda, las fábricas locales sí hacen visible su decisión por mantener un volumen operativo estable y esto se evidencia sobre todo en un elevado nivel de absorción de producción proveniente del Paraguay.

En este escenario, el papel de la materia prima importada del país vecino toma mayor relevancia. Paraguay está cerrando lo que se estima podría ser una nueva cosecha récord de más de 11,53 millones de toneladas, con lo cual se presenta bien abastecida para cubrir las necesidades de la industria argentina de crushing.

A su vez, este hecho ayuda a explicar las elevadas cifras de importación de soja que se registran hasta el momento. Se estima que para el primer trimestre del año las importaciones de poroto provenientes de nuestros vecinos paraguayos alcancen las 1,4 Mt de porotos de soja, de acuerdo con datos de SENASA.

 

Desde el lado paraguayo, nuestros hermanos limítrofes vienen manteniendo un ritmo exportador en máximos de, por lo menos, la última década. Según el USDA, desde Paraguay se exportarían 7,7 Mt esta campaña, la segunda mejor marca de su historia, y que ya habría completado 35% de su programa exportador. Es decir, el total exportado en grano es casi la cuarta parte de la producción estimada para la 2025/26. El dato revela lo abultado de los stocks disponibles para vender al exterior desde ese origen, cumpliendo también con la demanda de materia prima de las plantas de procesamiento locales. En este sentido, la competencia juega como un limitante para las subas del nivel de precios de la oleaginosa ofrecida en el mercado interno.

4- La disparada del petróleo por el conflicto armado en Medio Oriente abre una ventana a los biocombustibles

El conflicto armado en Medio Oriente ya está llegando al mes de duración, y el petróleo fue el principal commodity afectado tanto por las interrupciones en la cadena de suministros como por los ataques iraníes al complejo productivo petrolero de la región, con el WTI subiendo hasta 47%.

Frente a este escenario, mediante la Resolución 79/2026 de la Secretaría de Energía se incrementó el límite máximo de oxígeno en naftas hasta el 5,6% para facilitar las mezclas con mayor contenido de etanol. En este sentido, si bien el corte obligatorio se mantiene en 12%, las petroleras podrían voluntariamente subirlo hasta un 15% para hacer frente al contexto internacional. De efectivizarse este mayor porcentaje de mezcla, el uso doméstico de maíz para producción de etanol podría sumar otro medio millón de toneladas, si se mantuviese la proporción actual de participación respecto a la caña de azúcar, dinamizando inversiones en el sector.

Estados Unidos, por su parte, reaccionó de manera similar. La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. oficializó la entrada en vigor del corte con etanol en naftas del 15% (E15) a nivel nacional. Según las últimas estimaciones del USDA, en Estados Unidos el uso de maíz en etanol explica el 42,5% del consumo interno por el cereal, siendo el segundo mayor factor de demanda para el maíz norteamericano luego del uso forrajero. En la misma sintonía se encuentra el uso de aceite de soja para la producción de biodiesel, donde las expectativas para la campaña estadounidense 2026/27 están puestas a que explique más de la mitad del consumo interno de aceite de soja. En Argentina, en tanto, el uso de maíz para la producción de bioetanol explica entre un 10% y un 14% del consumo interno, según la campaña.

Así las cosas, el aceite de soja y el maíz encontraron impulso en el mercado de referencia de Chicago. La alta vinculación de ambos cultivos con el sector energético explica el importante dinamismo de los precios en las últimas semanas.

Primicias Rurales
Fuente: Informativo Semanal BCR
Precios de la carne: Mercados externo e interno en la misma sintonía de escasez

Precios de la carne: Mercados externo e interno en la misma sintonía de escasez

Los precios de la carne vacuna a nivel global continúan mostrando una dinámica claramente diferenciada respecto de las otras dos proteínas animales más consumidas en el mundo: la carne aviar y la porcina.

Rosario, miércoles 25 marzo (PR/26) — El sostenido aumento del precio de la carne vacuna — reflejado en el Índice de Precios de la FAO— es, en definitiva, la expresión de una tensión persistente entre oferta y demanda. Desde 2020 se observa un marcado acercamiento entre la producción y el consumo mundial, configurando un mercado cada vez más ajustado.

El punto de inflexión puede situarse en 2019, cuando China se consolida como el principal importador mundial de carne vacuna, desplazando a Estados Unidos, que hasta entonces ocupaba ese lugar. Desde entonces, el mercado internacional de carne ingresó en una fase de mayor tensión estructural, despertando el interés de los principales países productores por posicionarse como proveedores estratégicos de esta demanda en expansión.

Del lado de la oferta, a partir de 2020 —y con mayor intensidad durante 2021 y 2022— la producción australiana registró una fuerte caída como consecuencia de la severa sequía atravesada en los años previos.

La recuperación iniciada en 2023 coincidió, sin embargo, con una de las mayores contracciones productivas en Estados Unidos, también afectado por una prolongada sequía que redujo su stock ganadero al nivel más bajo de los últimos 75 años.

En paralelo, el firme consumo interno norteamericano profundizó el desequilibrio en su balance comercial. En este contexto, Estados Unidos pasó a importar más del doble de la carne vacuna que exporta al mundo, ampliando de manera significativa su déficit comercial en este rubro.

Para 2026, las últimas proyecciones del USDA difundidas a fines del año pasado anticipan un escenario aún más ajustado. Según el organismo, el consumo mundial apenas compensaría cerca de dos tercios de la caída prevista en la producción global, cercana a 1 millón de toneladas.

En el plano interno, la dinámica muestra rasgos similares. La oferta de carne vacuna se mantiene relativamente limitada frente a un mercado doméstico que, pese al aumento de precios, continúa mostrando firmeza, y a una demanda externa que mantiene un marcado interés por el producto argentino.

Desde comienzos de 2025, el precio de la carne vacuna en Argentina ha liderado los aumentos dentro del conjunto de las carnes, superando tanto la evolución del pollo como la del cerdo. No obstante, es a partir del segundo semestre cuando se observa el mayor salto en los valores.

En términos interanuales, los últimos datos publicados por el IPCVA a enero de 2026 muestran que el precio promedio de los cortes de carne vacuna registró un incremento del 73%. En comparación, el pollo fresco aumentó 31% y la carne de cerdo (pechito) un 23%. En ese mismo período, la inflación interanual se ubicaba en 32,4%, mientras que los últimos datos difundidos por el INDEC a febrero de 2026 la sitúan en 33,1%.

Este comportamiento llevó a un cambio significativo en la relación de precios frente a las carnes sustitutas. Mientras que a comienzos de 2025 por cada kilo de asado podían comprarse aproximadamente tres kilos de pollo fresco, actualmente esa relación se ha ampliado a cerca de cuatro kilos. Algo similar ocurre con el cerdo. Un año atrás, por cada kilo de asado se podía adquirir menos de 1,5 kilos de pechito de cerdo; hoy esa relación prácticamente se ha duplicado, permitiendo comprar cerca de dos kilos de cerdo por cada kilo de carne vacuna.

En este contexto, el nivel de salarios medios en Argentina se mantuvo relativamente alineado con la inflación. A diferencia de otros períodos en los que se observaban rezagos importantes en el poder de compra, durante 2025 —medido contra la canasta de bienes y servicios que componen el IPC— el índice de salarios registró incluso una leve recomposición. Según los datos oficiales, a diciembre mostró un incremento interanual del 38,2%, frente a una inflación del 31,5% en ese mismo período.

Con el mes de marzo ya iniciado —un período clave para testear la dinámica del consumo— los mostradores comienzan a evidenciar cierta resistencia frente a las subas de precios. De hecho, durante la última semana se registró un retroceso significativo en los valores de la hacienda gorda destinada a faena, particularmente en las categorías de novillitos y vaquillonas de kilaje intermedio orientadas al consumo interno. En estos casos, las bajas promediaron los $200 por kilo, alejándose de los más de $5.000 que pagados a comienzos del mes. En contraposición, los novillos —en particular los renglones más pesados destinados principalmente a exportación— se mantuvieron firmes e incluso registraron ligeras subas respecto de los valores observados una semana antes.

En síntesis, a nivel local el precio de la carne vacuna parecería estar acercándose a su límite de suba en términos reales. En un contexto de inflación más moderada, no deberían esperarse grandes saltos adicionales en los precios al consumidor, aunque sí, un mercado con precios sostenidos durante todo el año.

En paralelo, el nivel de faena continúa contrayéndose. Durante los primeros dos meses del año, la cantidad de animales faenados se redujo un 11% en relación con igual período del año pasado, mientras que en lo que va de marzo el ritmo de remisiones de hacienda hacia plantas frigoríficas parece agudizar esta tendencia. Si bien esta brecha contra el año pasado resulta elevada —en gran medida como consecuencia de la retención que se observa dentro de los circuitos de invernada y engorde—, a partir del segundo semestre debería comenzar a moderarse.

De todos modos, las proyecciones de faena para el conjunto del año continúan ubicándose por debajo de los 13 millones de cabezas, lo que implicaría un recorte de más de 600 mil cabezas respecto del año pasado.

En este contexto, la productividad obtenida por cada res faenada será determinante para sostener el nivel final de oferta. Aun considerando una mejora en los pesos de faena, la producción total de carne difícilmente supere los 3 millones de toneladas.

De ese volumen, cerca de 875 mil toneladas podrían destinarse a exportación, quedando para el abastecimiento del mercado interno entre 2,1 y 2,2 millones de toneladas, aproximadamente un 7% menos que lo volcado al consumo local el año pasado.

En definitiva, la disponibilidad efectiva de carne que logre volcarse al mercado será el factor clave en los próximos meses.

El mercado interno mantiene una fuerte orientación al consumo de carne vacuna, pero comienza a evidenciar límites frente a los niveles actuales de precios. Al mismo tiempo, el sector exportador —aun con un importante potencial de crecimiento— opera al límite en su capacidad de compra ante  el valor de la hacienda, situación que en muchos casos afecta directamente su nivel de actividad.

 

 

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Rosgan

La importación de fertilizantes marcó su segundo mayor volumen en 2025

La importación de fertilizantes marcó su segundo mayor volumen en 2025

Por Franco Pennino – Guido D’Angelo – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Las importaciones de fertilizantes en Argentina alcanzaron en 2025 su segundo mayor nivel histórico, impulsadas por una fuerte demanda agrícola y una menor producción local, en un contexto internacional tensionado por el conflicto en Medio Oriente.
Rosario, martes 24 marzo (PR/26) — Creció la participación del componente importado sobre el consumo. El conflicto en Medio Oriente impacta en la cadena de suministros. El 39% de los fertilizantes nitrogenados importados provienen de esa región. Los precios de la urea más altos desde 2022.

En 2025 la importación de fertilizantes en Argentina alcanzó su segundo nivel más alto del siglo, sólo por detrás del récord registrado en 2021. Según datos del INDEC, el país importó 4,1 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 28% frente a 2024, cuando se habían importado 3,2 Mt.

Si se desagrega por tipo de producto, los fertilizantes nitrogenados —entre los que se destaca la urea— fueron los más importados, con 2,10 millones de toneladas, equivalentes al 52% del total. Les siguieron los fosfatados —siendo MAP y DAP los principales—, con 1,87 millones de toneladas (46%), mientras que los potásicos sumaron 85.000 toneladas (2%).

En comparación con el año anterior, las importaciones crecieron 24% en los nitrogenados, 33% en los fosfatados y cayeron 1% en los potásicos.

Una superficie récord de trigo y el segundo máximo de hectáreas sembradas de maíz funcionaron como drivers del impulso a la demanda de fertilizantes. Los récords productivos para el trigo y la proyección del mismo estatus para el maíz 2025/26 dan cuenta de este crecimiento de la demanda, en un contexto climático favorable para gran parte de las regiones del país.

Otra fuente adicional de demanda de importación durante el año pasado fue que la planta de Profertil —principal productora nacional de urea granulada— atravesó dos paradas en su actividad. La empresa debió suspender operaciones primero por el temporal que afectó a Bahía Blanca en marzo, frenando las operaciones por una semana, y luego por una parada técnica de varias semanas (tal como ya había sucedido en 2021). Como resultado, la producción local se vio parcialmente resentida, contribuyendo a una mayor necesidad de importaciones.

Siguiendo datos preliminares de Fertilizar y CIAFA, el 2025 registraría el tercer mayor consumo doméstico de fertilizantes del que se tenga registro. El dato estimado por las entidades arroja que el sector consumió 5,1 millones de toneladas de fertilizantes, lo que representa un 3% más que en 2024. A la vez, esto marcó un tercer año consecutivo de recuperación del consumo. Sin embargo, a pesar de un crecimiento en el consumo, la intensidad de la aplicación no le siguió el ritmo. En este sentido, desde Fertilizar destacan que la cosecha récord de trigo se produjo en paralelo a una caída en las dosis aplicadas por hectárea. 

Por último, retomando el eje comercial, resulta clave indagar en el origen de las cifras de importación para 2025. Por el lado de los nitrogenados, Nigeria, Rusia y Argelia encabezan el podio, con 15%, 13% y 13% de participación, respectivamente. Les siguen Omán, Turkmenistán y Qatar, no muy lejanos. Para el otro conjunto mayoritario de fertilizantes —los del tipo fosfatado—, China, Marruecos y Rusia proveen el 28, 23 y 14% de las importaciones, respectivamente.

En lo referido a la diversificación relativa de los orígenes de las importaciones, se observa una marcada disparidad entre ambos tipos de fertilizantes. En general, existe una mayor concentración relativa del lado de los proveedores para los fosfatados, en comparación a los del tipo nitrogenado. En este sentido, la tríada de mayores proveedores de fosfatados acumula un 65%, mientras que en el caso de los nitrogenados éstos totalizan un 41%.

Por último, tendiendo un puente con el análisis coyuntural del sector, cabe mencionarse que el 39,3% de los fertilizantes nitrogenados que importa Argentina provienen de Medio Oriente, según datos de INDEC. Considerando los fertlizantes como un todo, el 18,3% tiene origen en esa zona.

Conflicto en Medio Oriente y el mercado de fertilizantes en alerta

La coyuntura en Medio Oriente tuvo impactos directos sobre el mercado de fertilizantes. Tras el estallido del conflicto en Irán, la paralización del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz pasó a tener el protagonismo en la dinámica del mercado de fertilizantes. Por este estrecho fluye un tercio de las exportaciones mundiales de fertilizantes. Tras la restricción a la movilidad del canal, se vieron comprometidas las entregas de los insumos a sus destinos.

La cadena de suministros de la urea fue sensiblemente afectada por la escalada del conflicto y sus repercusiones. Tras un ataque iraní a las instalaciones de Qatar Energy – el principal exportador de GNL del mundo –, la empresa estatal qatarí suspendió su actividad, y con ello sus exportaciones. Es decir, con o sin reapertura del estrecho de Ormuz, parte de la infraestructura energética del Golfo Pérsico ya sufre disrupciones que están afectando las cadenas de suministro.

A su vez, las exportaciones de gas de este país se concentraban en un 80% en Asia, sobre todo en India y China. Dos grandes productores -y a la vez demandantes- de urea ven condicionado su abastecimiento interno de gas natural, insumo clave a la hora de producir el fertilizante y abastecer sus necesidades internas, además de afrontar mayores precios del insumo. El impacto a través de la estructura de costos se evidencia en el hecho de que el gas representa más de la mitad de la estructura de costos de la urea, dependiendo del país importador.

Entre las consecuencias inmediatas en la producción de urea encontramos, por un lado, el cierre de tres grandes plantas productoras de urea en la India, que ya no podían contar con el abastecimiento del GNL qatarí, y por otro, la decisión de China de liberar sus reservas comerciales nacionales de fertilizantes.

El impacto sobre el vector de precios también fue visible: el precio FOB de la urea en orígenes con significativa participación en las exportaciones registró un incremento de hasta 42%. Apenas una semana después de iniciado el conflicto, el FOB del fertilizante nitrogenado en Medio Oriente había trepado desde US$ 483/t hasta US$ 685/t. Debemos remontarnos a fines de 2022 para encontrar niveles de precios similares. A tres semanas de iniciado el conflicto y sin vistas de una conclusión cercana, las cotizaciones se mantienen estables en esos valores superiores.

El salto en los precios FOB ya comenzó a trasladarse a los valores de importación en Sudamérica. Esta coyuntura obliga a seguir de cerca los acontecimientos en Medio Oriente. Dado el componente importado en el consumo nacional de fertilizantes, una continuidad del conflicto, con sus consiguientes efectos adversos sobre los fertilizantes y sus precios, impactaría negativamente en el agro argentino.

¿Qué esperar para la demanda de agro argentino de África en la próxima década?

¿Qué esperar para la demanda de agro argentino de África en la próxima década?

Matías Contardi – Guido D’Angelo – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario
Que se proyecta para la demanda de estos países en granos, aceites, harinas, carnes y lácteos. Una de las regiones que promete mayor crecimiento de población en un contexto global de caídas de tasas de natalidad.

 

Rosario, miércoles 18 marzo (PR/26) — África espera sostenerse como un continente protagonista del crecimiento económico reciente y por venir. Junto con Asia, estas dos regiones concentran naciones que en muchos casos vienen creciendo a tasas por encima de países desarrollados. Esto les da un atractivo cada vez más elevado como mercados agroindustriales.

Por su expansión, su heterogeneidad y sus más de cincuenta estados, África en sí no podría considerarse un mercado único. Es mejor entenderla como una región que engloba múltiples mercados de las más diversas características. Sus países son varían en escala económica, ingreso por habitante, esquemas de comercio internacional y hasta en sus capacidades para garantizar la propia integridad territorial.

Como primera y más amplia división, podemos partir África en dos regiones: África del norte y África Subsahariana. La primera está compuesta por Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, todas naciones con sus territorios mayoritariamente al norte del desierto del Sahara. El resto de los países africanos componen África subsahariana.

Esta última espera ser la región del mundo que más crezca en población en la década que viene, con un crecimiento del 2,3% anual, mientras África del norte espera ser la segunda región que más crezca en cantidad de habitantes, estimándose un 1,6%, según estimaciones de OCDE y FAO.

De este modo, África Subsahariana y África del norte proyectan acumular el 17,5% y el 6,3%, respectivamente, de la población global hacia 2034. Si bien el continente africano engloba países con perspectivas de crecimiento muy recortadas y severos problemas pendientes para la próxima década, no deja de ser un espectro de mercados con grandes oportunidades para el comercio exterior argentino.

En este sentido, Argentina tiene dos acuerdos específicos con África: un acuerdo de libre comercio con Egipto en vigencia desde septiembre de 2017 y un acuerdo de comercio preferencial con la Unión Aduanera del África Austral (SACU: Sudáfrica, Botsuana, Lesoto, Namibia y Suazilandia) desde abril del 2016.

Más del 90% de las exportaciones argentinas a África consisten en productos agroindustriales, con los complejos soja, maíz y trigo como protagonistas y destacadas participaciones de las cadenas lácteas y cárnicas.

África subsahariana espera contribuir 14% adicionalmente a la demanda mundial de commodities en la próxima década. Si bien el crecimiento económico de esta subregión se ubicará por debajo de la media global, el elevado crecimiento poblacional en términos absolutos, y de población urbana especialmente, impulsarán la demanda de alimentos.

No conforme con ello, hay altas expectativas por crecimientos de dos dígitos para la demanda de carnes en la próxima década, de acuerdo con las previsiones del reporte de OCDE-FAO. De hecho, las importaciones totales de commodities agro en África esperan escalar un 55% hacia 2034, de acuerdo con ambos organismos.

En este contexto, se prevé que África aumente sus importaciones de commodities agro ya que su demanda crecería por encima de la producción doméstica. Trigo, arroz, azúcar y sus productos derivados, entre otros, serían los protagonistas.

Comparando los datos del 2025 con las proyecciones hacia el 2034 de OCDE-FAO, África espera demandar 12 millones de toneladas adicionales de trigo, 6 millones de toneladas más de maíz y 7 millones de toneladas de arroz por encima de los niveles del año que acaba de terminar.

De esta manera, la demanda de importaciones de trigo crecería un 22%, guarismo que espera ser del 28% para el maíz y del 38% para el arroz. 

Además, en la próxima década las importaciones de aceites vegetales esperan subir un 24%, pasando de 11,8 a 14,6 Mt de aceites. Por otro lado, las importaciones de harinas y pellets vegetales crecerían un 28%. De esta manera, pasarían de importar 4,2 Mt a 5,4 Mt hacia 2034.

Con una población africana que pasaría de 1.500 millones de habitantes en 2025 a más de 1.800 millones en 2034, este crecimiento poblacional apuntalado por la mejora del ingreso impulsaría el consumo total de carne del continente en un 33% hacia 2034, de acuerdo con OCDE-FAO.

Como parte de este crecimiento no podrá ser abastecido con producción doméstica, se espera en la próxima década un crecimiento del volumen importado de carnes del 42%. De esta manera, dentro de diez años África demandará cerca de 1,5 millones de toneladas adicionales de carne, totalizando importaciones por cerca de 5 Mt al año.

Este crecimiento espera estar compuesto por casi un millón de toneladas de carne aviar y más de 200.000 toneladas adicionales tanto de carne vacuna como de carne porcina. Esto representaría crecimientos de importaciones del 42% para carne aviar, del 24% para la carne bovina y del 121% para la carne de cerdo.

Para tomar dimensión de estos crecimientos para la carne bovina, la cuota Hilton hacia la UE de la que dispone Argentina es de 29.389 toneladas al año, por lo que el crecimiento de la demanda importadora en África espera ser siete veces superior a esta cuota en volumen. Naturalmente, la demanda de cortes no es la misma en dos regiones tan distintas en términos culturales y de ingreso, con diferentes potenciales en ambos mercados.

No conforme con ello, África espera crecer también en sus consumos de lácteos, con una producción limitada, lo que podría impulsar aún más sus importaciones, especialmente en el norte de África. Las importaciones de leche en polvo aumentarían más del 20% en la próxima década, en tanto las de manteca crecerían un 48% y las de quesos un 78%, siempre según las proyecciones de OCDE-FAO.

Asimismo, África es hace más de una década el principal continente consumidor de legumbres del mundo en términos de consumo de legumbres por habitante, con expectativas de un consumo superior a los 12 kilos por persona por año hacia 2034 desde niveles superiores a los 10 kilos actualmente. Ninguna región supera este nivel de consumo por habitante.

Para finalizar, merece la pena destacar que de los más de cincuenta estados que componen África, seis países concentran más del 60% de la economía regional: Nigeria (18% del PIB de África), Sudáfrica (15%), Egipto (13%), Argelia (7%), Angola (5%) y Marruecos (5%).

En línea con su relevancia económica, estos destinos concentran a la vez más del 60% de las exportaciones argentinas al continente africano. En una edición venidera del Informativo Semanal caracterizaremos a en específico a estos países y su potencial para el comercio exterior argentino.

 

 

 

Primicias Rurales

Fuente: BCR Informativo Semanal 

Mejora de la actividad económica en enero, con heterogeneidad sectorial

Mejora de la actividad económica en enero, con heterogeneidad sectorial

Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEc)
La actividad económica mostró en enero una leve mejora mensual impulsada principalmente por el fuerte desempeño del sector agrícola y repuntes en la industria y la construcción. Sin embargo, varios indicadores clave como el empleo registrado, los salarios y las ventas minoristas continúan mostrando debilidad en la comparación interanual.
Rosario, miércoles 11 marzo (PR/26) — El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) presentó una variación del 0,2% en enero, positiva por segundo mes consecutivo, luego del repunte evidenciado en diciembre.

En la comparación con igual mes del año pasado, sin embargo, se observa una caída del 1,1%.

En los últimos dos meses, a la buena performance que venía exhibiendo el sector agrícola, se le sumaron repuntes en la actividad industrial y en la construcción, acompañado de un freno a la caída de la recaudación impositiva nacional y de los patentamientos de vehículos. En contraposición, persiste la caída en el empleo registrado, las remuneraciones de los empleados registrados del sector privado y las importaciones.

1.    Los indicadores del ciclo económico argentino

Al analizar la Tabla 1, se observa que seis de los diez indicadores presentan tasas mensuales positivas. La Tabla 2, por su parte, señala que en términos interanuales son dos los indicadores que exhiben mejoras respecto al nivel de enero de 20251.

El avance mensual de labores agrícolas registró una suba mensual de 2,8% en el primer mes del año, la cuarta de manera consecutiva, llevándola a alcanzar su máximo nivel histórico. Por un lado, la finalización de las labores de cosecha de trigo y cebada, que alcanzaron ambas un récord histórico en el ciclo; y, por el otro, el sostenido avance en la implantación de soja y maíz, fueron los factores que propulsaron al indicador. Asimismo, la tasa de cambio interanual se ubicó en enero en 20,8%.

La producción industrial repuntó por segundo mes consecutivo, con una variación del 1,1% en la comparación mensual. Respecto a enero de 2025, en cambio, exhibe una contracción del 3,9%. Debe destacarse que la recuperación de los últimos meses se da desde un nivel de la serie históricamente deprimido, en tanto se encuentra un 15,0% por debajo del anterior máximo y sólo cuatro puntos por encima del mínimo de 2024.

La actividad de la construcción volvió a marcar una variación mensual positiva en enero, del orden del 0,5%, la segunda de manera consecutiva y la tercera en los últimos cuatro meses. No obstante, la tasa de cambio interanual se ubicó en terreno negativo, arrojando -0,6% en la comparación con enero 2025. De esta manera, si bien la dinámica de los últimos meses refleja señales positivas para el sector, en una mirada de mediano plazo se aprecian las dificultades que ha encontrado para mantener una recuperación sostenida ante el cambio en el régimen macroeconómico.

Las importaciones totales de bienes registraron una caída mensual de -2,8% en el primer mes del año, hilvanando cuatro variaciones negativas de manera consecutiva. Asimismo, la tasa de cambio anual se volvió a ubicar en terreno negativo en enero, un -8,7%. Al observar por aperturas, se aprecia una caída mensual desestacionalizada en todas las categorías a excepción de Vehículos Automotores. Por el lado de las exportaciones, medidas en dólares constantes en términos desestacionalizados se registró una leve caída en enero, de -0,8%, aunque la balanza comercial se mantiene en terreno sensiblemente positivo.

Por su parte, se estima una caída en enero del 0,1% mensual en las ventas minoristas, luego del repunte que habían evidenciado hacia fin del 2025. En la comparación con enero del año pasado, la caída estimada para los últimos doce meses alcanza el 6,4%. Al interior de las categorías, se observaba en los meses previos un freno al deterioro en las ventas de supermercados y de autoservicios mayoristas, acompañado de una leve recuperación en ventas en centros de compras y en comercios de electrodomésticos y artículos del hogar. Sin embargo, la estimación para el primer mes de 2026 advierte mermas en todas las categorías, con la excepción de la última mencionada.

Los patentamientos de vehículos nuevos exhibieron una suba del 2,1% en enero con relación a diciembre, dejando la primera marca positiva luego de siete meses consecutivos de caídas en los que se acumuló una baja de 17,5%. Por este motivo, la tasa de cambio anual se ubicó en enero por primera vez en terreno negativo en 17 meses.

La recaudación total del gobierno nacional presentó una suba de 0,4% en enero, la tercera variación positiva de los últimos cuatro meses. La recaudación por impuestos al comercio exterior y la recaudación por el Sistema de Seguridad Social explican esta recuperación, mientras que la recaudación por impuestos internos marcó una leve merma. En términos interanuales, la recaudación total en enero se ubicó 7,5% por debajo de igual mes de 2025.

En el número de asalariados privados registrados se estima una merma de -0,1% mensual en el primer mes del año. Asimismo, en la comparación interanual, el número de empleos registrados del sector privado se ubicó -1,3% por debajo de lo observado doce meses atrás.

Por su parte, la tasa de entrada al mercado laboral presenta un incremento estimado de 0,4% en enero, el segundo valor positivo consecutivo. En términos interanuales, la tasa de entrada al mercado laboral se ubica 8,4% por encima de igual mes del año pasado, equivalente a 0,08 puntos porcentuales en el nivel de la tasa (pasó de 1,83 en enero de 2025 al 1,91 del último mes2).

Finalmente, la remuneración bruta total de los empleados privados registrados marcó en enero su quinta variación mensual negativa consecutiva, arrojando una caída estimada de -0,8% en el último mes. Además, de los últimos 11 meses, 10 presentaron caídas mensuales. Ello explica que la tasa de cambio anual se posicione en terreno negativo, ubicándose -0,8% por debajo de enero de año pasado.

2.    Síntesis y perspectivas

Los primeros datos de 2026 muestran una mejora de la actividad económica nacional en enero, en línea con las señales positivas observadas hacia el cierre de 2025. En ese marco, el ICA-ARG acumuló dos variaciones mensuales positivas consecutivas, aunque todavía se ubica por debajo de los niveles de comienzos del año anterior. Ello da cuenta del deterioro de la actividad registrado a partir del segundo trimestre del 2025, que configura un máximo relativo (pico) provisorio en abril de 2025.

En este sentido, debe destacarse que el deterioro en el empleo registrado y las remuneraciones persiste, en línea con niveles de actividad deprimidos en dos sectores importantes en la generación de empleo, como la industria y la construcción, en tanto las ventas minoristas constituyen uno de los indicadores más afectados desde el segundo trimestre del año pasado. En contraposición, el sector agrícola opera en máximos históricos, apuntalando la industria alimentaria y las exportaciones, que compensan, en parte, el deterioro de los sectores mencionados.

Por su parte, el Índice Compuesto Líder de Actividad de Argentina (ILA-ARG) presentó en enero una variación mensual neutra de 0,0% después de registrar subas en los dos meses anteriores. De los doce indicadores líderes, siete arrojaron una variación mensual negativa y cinco positiva. Entre los aspectos positivos se destacan la transferencia de vehículos automotores usados y el patentamiento de maquinarias, con subas mensuales de 1,1% y 5,0%, respectivamente. Por otro lado, las señales negativas más significativas vienen por el lado del índice general de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la base monetaria y el gasto de capital del Estado Nacional, con mermas de 0,9% 2,0% y 3,5%, respectivamente. Además, se destaca que el gasto de capital del Estado Nacional registró en enero su valor más bajo desde el comienzo de esta en enero 1993, mientras que el índice bursátil tuvo una caída luego de dos meses de importante repunte.

A pesar de la variación neutra del ILA-ARG para enero, se destaca una leve mejora en el Índice de Difusión de Series Líderes, que mide la proporción de variaciones mensuales positivas entre los indicadores que componen al ILA en los últimos seis meses. Luego de haber tocado un mínimo en agosto último de 22,7% se aprecia una recuperación para alcanzar 40,9% en el último mes. No obstante, cabe remarcar que aún se encuentra por debajo del 50% establecido como valor de referencia.

La economía argentina se encuentra en un periodo de cambios estructurales de fondo, mientras se continúa con el proceso de estabilización macroeconómico, normalizando variables clave como las tasas de interés y el mercado cambiario. El cierre de 2025 y comienzo de 2026 arroja señales positivas en términos agregados pero ancladas fundamentalmente en un extraordinario desempeño del sector agrícola y una incipiente recuperación en la industria y la construcción desde niveles deprimidos, por un lado, y la venta de bienes durables, por el otro.

Para que se consolide una tendencia de mejora sostenida en la actividad económica nacional, resulta necesario que estos sectores profundicen este camino y susciten una recuperación en el mercado laboral.

1 La tonalidad de colores en las tablas se gradúa en base a la mayor tasa de cambio positiva y negativa, respectivamente, que haya presentado cada serie en su último ciclo completo (valle-pico-valle).
2 La tasa de entrada al mercado laboral es un indicador expresado en tasas porcentuales, por lo cual para la construcción del ICA-ARG la misma se introduce como diferencia, en lugar de tasa de cambio. Sin embargo, en el análisis presentamos sus variaciones como tasas de cambio porcentual, para facilitar su lectura, en lugar de diferencia de puntos porcentuales en su nivel.

Etiquetas:
economía argentina, actividad económica, agricultura, industria, construcción, empleo privado, salarios, consumo, ventas minoristas, importaciones, exportaciones, recaudación fiscal, patentamientos, mercado laboral, ciclo económico.

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Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario – Informativo Semanal