El economista Ricardo Delgado planteó que la industria y el comercio generan el 40% del empleo y sufren un fuerte atraso cambiario.
Buenos Aires, sábado 30 mayo (PR/26) – El economista Ricardo Delgado aseguró que el Gobierno de Javier Milei logró corregir desequilibrios históricos que arrastraba la economía argentina, aunque advirtió que el ajuste está generando fuertes dificultades en actividades que concentran gran parte del empleo y la recaudación.
Según señaló, mientras el petróleo, la minería y el agro sostienen la llegada de dólares y la estabilidad financiera, la industria, el comercio y la construcción continúan atravesando una situación delicada que podría convertirse en uno de los principales desafíos del modelo económico.
“Hay dos realidades distintas. Una economía que está en la cordillera con el petróleo, el gas y la minería, y otra que está en los grandes centros urbanos, donde predominan la industria, el comercio y la construcción, que son claramente los sectores más castigados”, explicó por Splendid AM 990.
Según Delgado, esta diferencia explica por qué los indicadores macroeconómicos muestran cierta estabilidad mientras buena parte de la población sigue percibiendo dificultades económicas. “El promedio muestra una economía que está creciendo muy poquito, prácticamente cero en el acumulado del año, pero con enormes heterogeneidades adentro”, señaló.
Ricardo Delgado, economista.
El especialista, titular de la consultora Analytica, destacó que el aporte de los sectores exportadores resulta fundamental para resolver uno de los problemas estructurales de la economía argentina: la falta de dólares. En particular, remarcó el papel de Vaca Muerta y de la minería como motores de una transformación de largo plazo.
“El sector petrolero está ayudando a tener una balanza comercial extraordinaria. Son sectores que van a resolver un capítulo muy crítico de cualquier política económica argentina, que es la escasez de divisas”, afirmó.
A su juicio, el ingreso sostenido de dólares provenientes de las exportaciones energéticas permitirá reducir significativamente los riesgos financieros que históricamente afectaron al país. “Nadie está previendo este año una corrida cambiaria ni bancaria. Los dólares van a seguir entrando y eso le da una tranquilidad importante al frente cambiario”, sostuvo.
No obstante, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, Delgado advirtió que el crecimiento de esos sectores no alcanza para compensar completamente el deterioro de actividades que generan mucho más empleo. “La industria, el comercio y la construcción explican cerca del 40% del empleo total. Son sectores que también generan gran parte de la recaudación tributaria y por eso es importante que el Gobierno los tenga en el radar”, indicó.
El FMI lanzó una dura advertencia al Gobierno por la corrupción y la falta de transparencia
En ese sentido, consideró que la administración libertaria prioriza una visión de mercado que deja en segundo plano los costos de la transición económica. “Hay una cuestión casi filosófica de cómo debe funcionar la economía y no se están atendiendo suficientemente los costos de la reconversión”, afirmó.
El economista sostuvo que la apertura económica y la competencia son necesarias para corregir distorsiones acumuladas durante años, aunque señaló que el proceso podría haberse desarrollado de manera más gradual. “Los argentinos pagamos durante mucho tiempo bienes y servicios muy caros. Había que corregir eso, pero quizás la transición podría haber sido menos abrupta”, explicó.
Pese a esas observaciones, Delgado también resaltó aspectos pragmáticos de la gestión económica. Entre ellos mencionó la decisión de sostener subsidios energéticos durante el invierno, la política de precios de los combustibles y el fortalecimiento de la asistencia social directa.
“La motosierra llegó prácticamente a todos los sectores del Estado menos a la Asignación Universal por Hijo. Es el único gasto público que creció en términos reales y eso le dio al Gobierno un colchón social importante”, destacó.
Para el economista, esa combinación entre disciplina fiscal y contención social explica en parte por qué el oficialismo logró sostener niveles de apoyo político pese a la magnitud del ajuste implementado.
Asimismo, consideró que la oposición tampoco ha logrado construir una alternativa económica convincente frente al rumbo actual. “El ordenamiento fiscal que hizo el Gobierno es un activo absolutamente central. Ordenó a las trompadas un descalabro de décadas en la Argentina y eso es algo muy difícil de desconocer”, sostuvo.
Respecto de la evolución de los precios, Delgado prevé que la desaceleración inflacionaria continúe durante los próximos meses, aunque descartó una convergencia inmediata hacia niveles internacionales.
“Probablemente la inflación se mantenga en torno al 2% mensual, con alguna variación hacia arriba o hacia abajo, y cierre el año entre el 30% y el 32%”, proyectó.__IP__
Aun así, advirtió que la consolidación del nuevo esquema económico dependerá de que la recuperación alcance también a los sectores urbanos más afectados por la caída del consumo y la actividad. Según planteó, el desafío ya no pasa únicamente por estabilizar las variables macroeconómicas, sino por garantizar que el crecimiento impulsado por las exportaciones pueda traducirse en más empleo y dinamismo para el conjunto de la economía.
El mercado laboral argentino recupera previsibilidad salarial, pero la escasez de talento especializado en tecnología e IA presiona los salarios al alza y obliga a las empresas a repensar cómo atraer y retener a sus mejores perfiles.
Buenos Aires, sábado 30 de mayo (PR/26)–El mercado salarial argentino entra en una nueva etapa. Después de años de ajustes de emergencia que corrían detrás de la inflación, las empresas empiezan a planificar sus compensaciones con mayor previsibilidad y los trabajadores más especializados, lo saben. La última Guía Salarial de Adecco Argentina destaca un dato que marca el cambio de ciclo: las empresas proyectaron un ajuste anual fuera de convenio del 36%, 7,8 puntos por encima del IPC proyectado por el REM del Banco Central (Relevamiento de Expectativas de Mercado)*. Es decir, por primera vez en años, los salarios formales privados están en condiciones de recuperar poder adquisitivo real. Pero esa recuperación no llega igual para todos.
La nueva lógica de los ajustes
El ritmo de actualización salarial cambió. El 42,3% de las empresas pasó a revisar salarios cada tres meses, en un contexto donde la inflación desaceleró y la urgencia de ajustes mensuales — que todavía aplica el 15,4% de las compañías — pierde terreno. La combinación más usada para determinar los aumentos sigue siendo IPC más paritarias, aunque el desempeño individual ganó protagonismo y el dólar perdió relevancia como indicador de referencia.
Lo que esto implica en la práctica: las empresas están siendo más selectivas. Ya no suben todos los salarios al mismo ritmo — diferencian por perfil, por desempeño y por cuán difícil es reemplazar a esa persona en el mercado.
Los perfiles que más cotizan y por qué
La demanda de talento muestra prioridades claras: el 60% de las empresas encuestadas indicó que incorporó o planea contratar personal. Sin embargo, el mercado enfrenta una brecha estructural de conocimiento. Los perfiles especializados — particularmente en ingeniería, automatización, IT y áreas digitales — son los más difíciles de cubrir, debido a que el mercado no se está formando al ritmo que las empresas demandan.
«Hoy el desafío no pasa solo por atraer talento, sino por encontrar y retener perfiles con las habilidades específicas que el negocio necesita. Ahí es donde se genera la mayor brecha del mercado laboral», señala Noelia Sema, Talent Acquisition Manager de Adecco Argentina.
Esta escasez impulsa una mayor presión salarial al alza en estos segmentos. En particular, los perfiles con habilidades en inteligencia artificial, automatización de procesos y análisis de datos se posicionan entre los más valorados, una tendencia que se profundiza a medida que más organizaciones incorporan estas tecnologías.
Más allá del sueldo: lo que las empresas ofrecen para retener
Si bien los bonos por desempeño y la cobertura de salud siguen siendo los beneficios más extendidos, el diferencial competitivo empieza a desplazarse hacia otro terreno. La capacitación gana protagonismo como herramienta de retención: el 38% de las compañías cuenta con políticas formales de desarrollo, con foco en liderazgo, transformación digital e inteligencia artificial.
En un mercado atravesado por la escasez de talento calificado, las organizaciones que invierten en el crecimiento de sus equipos logran una ventaja difícil de replicar frente a nuevas expectativas donde el desarrollo profesional, la flexibilidad y el propósito ganan peso frente al sueldo.
Un mercado que se normaliza, pero exige más
El escenario que emerge de la Guía Salarial 2025-2026 de Adecco es el de un mercado que dejó atrás la lógica de emergencia pero todavía no terminó de acomodarse. Los ajustes se moderan, la frecuencia de revisión se espacía y las empresas vuelven a pensar en el mediano plazo. Pero la escasez de talento especializado, la presión de la rotación y la irrupción de la IA como nueva variable de compensación hacen que la gestión salarial en 2026 sea más estratégica — y más exigente — que nunca.
*Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), un informe elaborado por Banco Central de la República Argentina que recopila las proyecciones de economistas, consultoras, bancos y otras entidades sobre variables económicas clave. Sirve para conocer qué espera el mercado sobre la economía argentina en los próximos meses o años.
El nuevo Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones ya fue reglamentado por ARCA y la Secretaría de Agricultura. Por primera vez en décadas, el Estado ofrece herramientas concretas para que las PyMEs agropecuarias inviertan, incorporen tecnología y mejoren su competitividad.
Por Máximo J. Bomchil, socio del área Corporativa de la firma Bomchil, líder del área de Agroindustrias.
Buenos Aires, viernes 29 de mayo (PR/26). En el sector agropecuario persiste una percepción difícil de desmentir: el Estado llegó al campo principalmente cuando necesitó recaudar, no cuando quiso invertir. En los últimos veinticinco años, las políticas de fomento agropecuario brillaron por su ausencia.
Sin embargo, el sector encontró la manera de crecer sorteando obstáculos de todo tipo. Presión impositiva creciente en los tres niveles del Estado, expansión burocrática y restricciones ambientales sin sustento técnico fueron apenas algunos de los escollos que los productores tuvieron que sortear año tras año.
La inversión tampoco fue la excepción. Un símbolo de esa hostilidad fue la prohibición prolongada de ajustar los resultados impositivos por inflación, que rigió incluso durante los períodos de mayor inflación, entre 2002 y 2023. En pocas palabras: el Estado le cobró impuestos a ganancias que eran pura ilusión monetaria.
¿Qué es el RIMI y por qué importa?
En ese contexto, la aparición del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), incorporado en la Ley de Modernización Laboral N.º 27.802, representa una novedad de peso. El régimen, ya reglamentado por ARCA y la Secretaría de Agricultura, tiene objetivos ambiciosos: incentivar inversiones, fortalecer cadenas de valor, dinamizar la competitividad, incrementar exportaciones y generar empleo.
Aunque el RIMI no fue diseñado exclusivamente para el agro, sus beneficios tienen una llegada especial para productores y empresas del sector. El esquema está disponible para Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (hasta Tramo 2 inclusive) que realicen inversiones entre el 6 de marzo de 2026 y el 19 de mayo de 2028.
¿Qué inversiones califican?
El régimen considera como inversiones productivas la adquisición, elaboración, fabricación o importación de bienes muebles nuevos amortizables en el impuesto a las ganancias (con excepción de automóviles), así como la ejecución de obras directamente vinculadas al desarrollo de actividades productivas en el país.
Para el sector agropecuario, la lista es especialmente atractiva. Califican, entre otros, equipos de riego agrícola, bienes de alta eficiencia energética, animales de pedigrí y puros controlados registrados, y mallas antigranizo. Estas inversiones no solo acceden a los beneficios del régimen sino que, como veremos, lo hacen en condiciones aún más ventajosas.
Los beneficios concretos: amortización acelerada y devolución de IVA
El primer gran beneficio es la posibilidad de amortizar de manera acelerada, en dos cuotas anuales y consecutivas, la mayoría de los bienes de capital y de informática y comunicaciones.
Pero el RIMI va más lejos para las inversiones agropecuarias específicas: los equipos de riego, los bienes de alta eficiencia energética, los animales de pedigrí y las mallas antigranizo pueden amortizarse en una única cuota. Esto significa recuperar el costo impositivo de la inversión de forma inmediata, con un impacto directo y positivo sobre el flujo financiero de los proyectos.
El segundo beneficio es la devolución de los créditos fiscales de IVA generados por las inversiones, una vez transcurridos tres períodos fiscales mensuales desde que resulte procedente su cómputo. En la práctica, se trata de recuperar capital que de otro modo quedaría inmovilizado durante meses.
¿Cuánto hay que invertir para entrar?
El RIMI establece montos mínimos de inversión que varían según la categoría de la empresa:
Microempresas: US$ 150.000
Pequeñas empresas: US$ 600.000
Medianas Tramo 1: US$ 3.500.000
Medianas Tramo 2: US$ 9.000.000
Sin embargo, las inversiones en riego, eficiencia energética, mallas antigranizo y genética animal pueden acceder al régimen sin necesidad de alcanzar esos montos mínimos. Esta excepción amplía considerablemente el universo de productores que pueden beneficiarse. El listado preciso de estas inversiones será publicado por la Secretaría de Energía y la Secretaría de Agricultura en el sitio web de ARCA.
¿Cómo adherirse? Los requisitos clave
Para acceder al RIMI, los contribuyentes deberán contar con el certificado MiPyME que acredite su condición al inicio del ejercicio en que se realiza la primera inversión productiva, y registrar las inversiones a través del servicio web «Sistema de Gestión de Inversiones» que implementará ARCA.
Quedan excluidos del régimen quienes registren deudas fiscales, aduaneras o previsionales firmes, exigibles e impagas, entre otros supuestos contemplados por la reglamentación. También pueden adherirse entidades sin fines de lucro, como asociaciones, fundaciones, mutuales y asociaciones civiles, siempre que cumplan con los requisitos establecidos.
Una ventana estratégica que no conviene perder
El contexto global juega a favor. Los recientes conflictos geopolíticos y la reconfiguración del comercio internacional —sumados a la entrada en vigencia de nuevos acuerdos comerciales— abren una ventana estratégica para que la Argentina fortalezca su rol como proveedor global de alimentos y energía. En ese escenario, el sector agroalimentario ocupa un lugar central.
En ese marco, el RIMI se presenta como una herramienta concreta para que productores y empresas agropecuarias aceleren inversiones, incorporen tecnología y fortalezcan su posicionamiento frente al nuevo escenario económico global. Después de décadas de ausencia, el Estado parece haber entendido que incentivar la inversión en el campo no es un gasto: es una apuesta al futuro del país.
En mayo de 2026, por cada cien pesos depositados en el sistema bancario, sesenta llegan al sector productivo privado: el nivel más alto en ocho años. En apenas dos años, la intermediación financiera se duplicó. Una señal concreta de recuperación, aunque también un recordatorio de cuánto terreno falta recuperar.
Foto: Un indicador clave se duplicó en dos años
Buenos Aires,viernes 29 de mayo (PR/26)– Por cada cien pesos depositados en el sistema bancario, 60 llegan hoy al sector productivo privado. Ese dato, correspondiente a mayo de 2026, representa el nivel más alto en ocho años y marca un punto de inflexión en la historia reciente del sistema financiero argentino.
Según datos del BCRA procesados por Libertad y Progreso, la ratio de crédito al sector privado sobre depósitos totales alcanzó el 60% hacia finales de mayo de 2026. En apenas dos años, la intermediación financiera prácticamente se duplicó.
El deterioro acumulado entre 2018 y 2023
El dato contrasta con el deterioro profundo que acumuló este indicador entre 2018 y fines de 2023. Durante ese período, una combinación de represión financiera, cepo cambiario, inflación persistente y financiamiento forzoso al Estado desplazó al crédito privado del balance bancario.
La ratio llegó a su piso de 30% a comienzos de 2024: por cada cien pesos depositados en el sistema, solo treinta llegaban al sector productivo privado.
Una recuperación rápida y sostenida
Desde entonces, la recuperación fue rápida y sostenida. La eliminación del financiamiento monetario al Tesoro, la normalización del mercado cambiario y la reducción de la inflación crearon las condiciones para que los bancos volvieran a orientar sus carteras hacia el sector privado.
En dos años, la ratio pasó de 30% a 60%, prácticamente duplicándose.
Iván Cachanosky, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso, destacó:
«Está claro lo que ocurre cuando se dan los incentivos correctos. Por muchos años, la desconfianza generada por medidas populistas actuó como un freno para los créditos del sector privado. La recuperación que se ve hoy no es casualidad, es la consecuencia de eliminar el déficit fiscal y el financiamiento monetario. El 60% actual es una buena noticia, pero también un recordatorio de cuánto terreno se perdió y cuánto falta recuperar.»
¿Cuánto falta para recuperar el terreno perdido?
El 60% actual es, en términos históricos, un nivel todavía moderado. Durante la convertibilidad de los años noventa, esta ratio superaba el 90%, y en el período previo a la crisis de 2001 se ubicaba por encima del 70%.
Eso indica que hay espacio considerable para que la intermediación financiera siga profundizándose.
El dilema del «metro cuadrado»: la energía y el agro traccionan las inversiones, pero el mercado interno sigue golpeado. El empleo privado formal se estanca y crecen el rebusque y el monotributo. Las profundas diferencias entre provincias.
Por Laura Caullo
Buenos Aires, miércoles 27 de mayo (PR/26) .- La economía argentina transita este 2026 con una paradoja que desconcierta a la calle: las variables macroeconómicas muestran señales de mayor estabilidad y los gráficos de los economistas empiezan a vestirse de verde, pero la reactivación sigue sin golpear a la puerta de los hogares.
La explicación detrás de este fenómeno radica en una marcada economía de dos velocidades.
Por un lado, viajan en «alta velocidad» los sectores vinculados al frente externo: la energía (Vaca Muerta a la cabeza), la minería y el agro. Son los grandes imanes de la inversión. Por el otro, en «baja velocidad», marchan las actividades que dependen del consumo interno (como el comercio o la industria pyme), asfixiadas por salarios reales debilitados y una recuperación que avanza a cuentagotas.
El gran desafío estructural es que el motor que hoy empuja a la Argentina genera pocos puestos de trabajo directos. El petróleo, la minería, el agro y las finanzas representan apenas el 3% del empleo total del país. Por eso, que a estos sectores les vaya espectacular no se traduce automáticamente en más trabajo o mejores ingresos para la mayoría.
El «vaso medio vacío»: 100 mil empleos menos y el auge del rebusque
El dato más preocupante de la coyuntura laboral es la precarización del mercado de trabajo. En el último año, cerca de 100 mil trabajadores perdieron su puesto en el sector privado formal (el empleo «en blanco», que aporta a la jubilación y ofrece estabilidad).
¿Cómo se compensó esa pérdida? No con desocupación abierta, sino con empleo más frágil: se sumaron más de 90 mil nuevos monotributistas y creció el trabajo no registrado («en negro»). Cuando el empleo crece solo en los sectores de baja productividad y menores ingresos, la recuperación social pierde solidez.
El freno de los salarios: Tras una fuerte caída en 2024, los sueldos privados formales habían recuperado un 12% a mediados de 2025 gracias a la baja de la inflación. Sin embargo, el impulso se agotó: a comienzos de este 2026, el salario real privado volvió a terreno negativo (-2,3%). La peor parte se la lleva el sector público, que acumula una pérdida del 23% real desde 2023.
La radiografía de «las dos Argentinas»
Los datos demuestran que no existe un único mercado laboral, sino realidades provinciales totalmente opuestas según su estructura productiva.
Al analizar la cantidad de empleos privados formales cada 1.000 habitantes (donde el promedio nacional es de 144), las brechas geográficas son abismales:
El podio del desarrollo:Neuquén lidera con 219 empleos formales cada 1.000 habitantes (gracias al boom energético) y Tierra del Fuego le sigue con 198 (impulsada por el régimen industrial). Nota: La Ciudad de Buenos Aires registra 519, pero la mitad de esos trabajadores reside en el Conurbano.
El norte rezagado: En la otra vereda, provincias como Formosa (37), Santiago del Estero (52) y Chaco (64) muestran una estructura empresarial muy débil y una alarmante dependencia del sector público o informal.
El peso del empleo estatal
Esta debilidad del sector privado se refleja de forma directa en el empleo público provincial. Mientras el promedio del país es de 50 empleados estatales cada 1.000 habitantes, solo cuatro provincias grandes logran operar por debajo de esa línea: Córdoba (33), Buenos Aires (38), Santa Fe (41) y Mendoza (45).
En el extremo opuesto, el Estado es el principal sostén del empleo: Tierra del Fuego tiene 141 empleados públicos cada 1.000 habitantes, seguida de cerca por La Rioja y Neuquén (111) y Santa Cruz (109).
El desafío de la próxima etapa
La estabilidad macroeconómica conseguida es una condición necesaria, pero está lejos de ser suficiente. Las provincias con economías diversificadas y redes empresariales sólidas están mejor paradas para absorber inversiones en esta nueva etapa de economía abierta y competitiva. Las demás corren el riesgo de quedar rezagadas.
El verdadero éxito del programa económico no se definirá en las planillas de Excel del Ministerio de Economía, sino en la capacidad de transformar los dólares de la energía y el campo en empleos de calidad. Para lo que resta de la gestión, el desafío político e histórico es uno solo: lograr que la estabilidad deje de ser un frío dato estadístico y empiece a sentirse en el «metro cuadrado» de cada familia argentina.