Salarios bajo llave: trabajadores rurales denuncian el freno de sus aumentos

Salarios bajo llave: trabajadores rurales denuncian el freno de sus aumentos

La organización gremial acusa al Gobierno de congelar la paritaria mediante trabas administrativas. Aseguran que el sueldo de los peones no puede ser la variable de ajuste.

Buenos Aires, martes 13 mayo (PR/26) — La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), el sindicato que representa a los peones y empleados del sector agrario en todo el país, denunció que la Secretaría de Trabajo mantiene frenada la validación de sus nuevos salarios.

Según el gremio, el aumento fue acordado con los empleadores hace 45 días, pero la falta de firma oficial impide que se liquide.

El secretario general de la entidad, José Voytenco, señaló que esta demora genera un atraso salarial crítico para las familias que viven de la tierra.

El dirigente vinculó esta parálisis con la reciente reforma laboral, afirmando que los cambios legales han vuelto «difícil lo que antes era simple», perjudicando directamente al personal de prestación continua.

La preocupación central radica en que el sueldo de un peón general debería alcanzar hoy los $1.093.693,62, pero la falta de homologación por parte del secretario Julio Cordero lo impide.

Desde la UATRE sostienen que los trabajadores no pueden seguir esperando frente a una burocracia que ignora el aumento del costo de vida.

Para el sindicato, es inaceptable que mientras el sector registra altos niveles de actividad, quienes ponen el cuerpo en el campo sufran un atraso estructural.

Advirtieron que los trabajadores destinan sus ingresos exclusivamente a necesidades básicas y exigieron que el Estado despierte del «sueño de los justos» para garantizar el cobro de lo pactado.

Primicias Rurales

Fuente: UATRE / IA

La dictadura de los balances: por qué el «rally del miedo» es tu mejor oportunidad

La dictadura de los balances: por qué el «rally del miedo» es tu mejor oportunidad

Mientras los titulares advierten sobre la sombra de la estanflación y el conflicto en Medio Oriente, el corazón del capitalismo —el S&P 500— late con una fuerza nunca antes vista. Con ganancias que duplican los trimestres anteriores y una tecnología imparable, el mercado nos está dando una lección: las empresas sólidas valen más que las dudas macroeconómicas.

Buenos Aires, miércoles 13 de mayo (PR/26) .- El mundo parece fracturado, pero Wall Street está de fiesta. Esta es la paradoja del 2026 que los inversores de corto plazo no logran procesar, pero que los grandes fondos ya están monetizando. El cierre de la semana pasada nos dejó una señal inequívoca: el Nasdaq y el S&P 500 en máximos históricos no son una burbuja; son el resultado de una temporada de balances que ha pulverizado cualquier expectativa conservadora.

El motor imparable de la rentabilidad

¿Cómo es posible que con un sentimiento del consumidor en mínimos históricos (48,2 puntos) las acciones sigan subiendo? La respuesta está en la eficiencia. Nueve de los once sectores del S&P 500 están ganando más dinero que el año pasado. El sector tecnológico y de comunicaciones está creciendo por encima del 50% anual. No estamos invirtiendo en «la economía americana», estamos invirtiendo en máquinas de generar efectivo que han aprendido a navegar la inflación.

El factor Ormuz y el alivio energético

La volatilidad del crudo ha sido el gran «cuco» de este mes. Sin embargo, el reciente retroceso del WTI hacia los USD 96 tras el acercamiento diplomático entre EE. UU. e Irán es oxígeno puro. Si el acuerdo de 15 puntos se concreta, la presión sobre el IPC cederá y veremos un colapso en los rendimientos de los bonos del Tesoro, lo que por definición impulsará aún más la valoración de las acciones.

El momento es ahora

Es cierto, los datos laborales muestran debilidad y los salarios reales se estancan. Pero para el inversor, esto significa una sola cosa: la Reserva Federal no podrá mantener una postura contractiva por mucho más tiempo. Con la llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Fed esta semana, el mercado anticipa un liderazgo renovado que podría priorizar el aterrizaje suave sobre la ortodoxia ciega.

La microeconomía está de festejo porque las empresas son más fuertes que los gobiernos. Mientras el consumidor duda, los números hablan: un crecimiento proyectado del 22% en los beneficios para los próximos tres trimestres. Quien espere a que el IPC sea del 2% para comprar, se perderá la mayor expansión de márgenes de la década.

Nota del analista: La clave esta semana será la inflación de abril. Un mal dato puede generar un ruido temporal, una «oportunidad de compra» en el suelo (dip), antes de que la realidad de los balances corporativos vuelva a poner al mercado en modo ascenso. No mires el surtidor de gasolina, mira el flujo de caja.

 

Primicias Rurales
Fuente: Cohen  Weekly Noticias y Mercados
El trigo representa apenas el 6,7% del precio final del pan

El trigo representa apenas el 6,7% del precio final del pan

La Sociedad Rural Argentina analiza la cadena de valor y explica que la incidencia del cereal en el costo al consumidor es mínima.

Buenos Aires, sábado 9 mayo (PR/26)– Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA) se busca aportar claridad al debate público sobre el precio del pan, destacando el verdadero rol del trigo dentro de la cadena productiva.

Según la entidad, el valor del cereal representa apenas el 6,7% del precio final de un kilo de pan, lo que significa menos de una décima parte del costo que abona el consumidor.

La organización sostiene que el precio surge de la interacción de múltiples factores, tales como impuestos, costos laborales, logística, energía, alquileres y la estructura comercial. Estos elementos inciden en los márgenes de cada eslabón, por lo que las variaciones en el valor del grano tienen un impacto acotado en el mostrador de las panaderías.

La Sociedad Rural subraya que, entre comienzos de 2024 y la actualidad, la participación del trigo en el precio final cayó del 10% al 6,7%. Este fenómeno se da en un marco de menor intervención en el mercado y una reducción de los derechos de exportación, que pasaron del 12% al 7,5%.

Para la entidad, es necesario realizar un análisis integral de cada eslabón y evitar simplificaciones que atribuyen a los productores agropecuarios responsabilidades que no reflejan la dinámica real del negocio.

Finalmente, la institución afirma que el campo argentino continuará invirtiendo y generando empleo. En ese sentido, consideran fundamental consolidar un entorno que incentive la producción y la inversión, junto al funcionamiento pleno de los mercados para beneficio de toda la sociedad..

Primicias Rurales

Fuente: SRA

El profesor sin alumnos

El profesor sin alumnos

Un análisis profundo advierte sobre las tensiones institucionales del ajuste fiscal y la masiva movilización social en defensa de la educación pública. El texto disecciona el peligroso precedente de gobernar por decreto, la erosión ética del oficialismo y el impacto de la recesión en el capital humano.

Por Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva. Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut

 

Una marcha, un veto incumplido, un caso, una recesión y un decreto que recorta 2,4 billones: el momento en que las cinco grietas se vuelven la misma.

 

 

Buenos Aires, martes 19 mayo (PR/26) — Soy orgullosamente egresado de la Universidad de Buenos Aires. Fui orgullosamente docente universitario por más de 30 años en la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco”.

Para el Gobierno, lo que sucedió fue una “marcha política más” la universitaria. En mi caso, creo que no fue así. Fue mucho más que eso y el Gobierno no se da cuenta.

Hay imágenes que no pertenecen al gobierno que las padece, sino al país que las produce. La marcha universitaria de esta semana fue una de esas. No fue una manifestación: fue una asamblea ambulante de la Argentina que todavía cree en algo. Madres con guardapolvos heredados, jubilados que se recibieron en los sesenta, ingenieros que volvieron a la facultad con sus hijos, becarios del CONICET con la mochila llena de papers y vacía de respuestas. La pregunta que esa multitud le hizo al poder no es presupuestaria. Es ontológica¿qué clase de país queremos ser cuando esto, lo que sea esto, termine?

Y ahí está el problema del gobierno de Javier Milei. No tiene respuesta porque, en rigor, nunca le interesó formulársela. El proyecto fue siempre aritmético, jamás civilizatorio. Pero la Argentina sigue siendo, para bien y para mal, un país de preguntas civilizatorias. Allí se produce el choque. No es un choque entre modelos económicos. Es un choque entre dos lenguajes que ya no se entienden.

EL VETO INVISIBLE

El primero de esos lenguajes es el republicano. La Ley de Financiamiento Universitario fue sancionada, vetada e insistida por el Congreso con las mayorías agravadas que la Constitución exige. Es decir: el sistema institucional argentino, ese al que el oficialismo despreció en campaña como “la casta”, produjo un consenso parlamentario que ningún veto puede borrar. Y, sin embargo, la ley no se cumple. No por una nueva norma que la derogue, sino por la sencilla técnica administrativa de no ejecutarla.

Eso, en términos jurídicos, se llama desobediencia. En términos políticos, se llama otra cosa: se llama haber decidido que la legitimidad de origen alcanza para todo, incluso para reescribir el contrato republicano por la vía de los hechos. Es el precedente más peligroso que este Gobierno ha introducido en el sistema político argentino, y el menos discutido. El veto invisible entendido como la decisión administrativa de no cumplir lo que el Congreso ratifica.

LA ÉPICA RESFRIADA

El segundo lenguaje es el moral. El mileísmo se construyó, antes que sobre una ortodoxia económica, sobre una promesa de excepcionalidad ética: nosotros no somos como ellos. Sin embargo, el caso Adorni —cualquiera sea su resolución judicial— erosiona esa promesa con una eficacia que ninguna oposición pudo lograr. No importa tanto si hubo delito; importa que ya no se puede sostener, con la cara seria, que se trata de gente distinta.

Son gente igual. Y un gobierno que pidió sacrificios en nombre de su diferencia moral pierde, cuando esa diferencia se diluye, su principal capital político.

Pero ojo, la oposición tampoco puede capitalizar esto. Su propio historial de zonas grises la inhabilita para el sermón. Lo que se erosiona, entonces, es una promesa sin alternativa. Y la pérdida de promesa, sin alternativa, produce desafección, no recambio. Por eso las marchas son grandes pero el Congreso es chico. Por eso la sociedad se mueve, pero la política no. Estamos en el momento exacto en que el malestar es masivo y la representación, ínfima.

LA ARITMÉTICA QUE NO CIERRA

El tercer lenguaje es el económico, y aquí el oficialismo todavía cree tener ventaja. Los números macro mejoran: bajó la inflación, el riesgo país se ordenó, las reservas se acomodaron. Pero la microeconomía —salarios reales, consumo, producción industrial, según los últimos informes del INDEC y los relevamientos privados de FIEL y FIDE— sigue sin recuperar lo perdido.

La promesa fue que el dolor era de tránsito. Veintiocho meses después, una proporción creciente del electorado empieza a sospechar que el dolor es estructural, no transicional.

Las encuestas de Atlas Intel y Zuban-Córdoba muestran lo mismo desde hace seis meses: la imagen del Gobierno se sostiene en una base dura, cada vez más concentrada y pierde, mes a mes, el segmento que lo votó por expectativa, no por convicción.

Ese segmento —que es el votante que decide las segundas vueltas argentinas— es el que hoy marcha por la universidad, aunque no haya pisado un aula en décadas. Porque lo que defiende no es la institución: es la promesa que la institución encarna. Que el esfuerzo individual todavía tiene un piso colectivo donde apoyarse. Que el país, alguna vez, fue una escalera.

DESDE EL INTERIOR.

Desde el interior se ve algo que en Buenos Aires cuesta percibir: la indiferencia federal del proyecto. Las provincias patagónicas o las de cuyo o el norte, producen las divisas que sostienen el experimento —petróleo, gas, pesca, minería— y reciben, a cambio, una desinversión metódica en universidades, hospitales, rutas y conectividad.

La Universidad Nacional de esas provincias, donde se forman los ingenieros que mañana operarán Vaca Muerta, y los geólogos que prospectan el cobre cordillerano, sobrevive con presupuestos que ya no alcanzan ni para pagar la luz.

Es una contradicción operativa, no ideológica: el Gobierno desfinancia, en el sur, en el norte o en la cordillera, exactamente la base productiva de mano de obra calificada que su modelo económico necesita para funcionar. No la resuelve ningún veto. La resuelve, eventualmente, el cierre de carreras, la emigración de talento y un déficit cognitivo que se manifestará no en 2027 sino en 2032 o 2035, cuando esta gestión sea ya un capítulo de manual.

Lo dijo bien Bloomberg en su informe regional de marzo: la Argentina está consumiendo, otra vez, el stock de capital humano que tardó cincuenta años en construir.

Dónde encajan los recortes de la D.A. 20/2026

En “el veto invisible” del que venimos hablando, se agrega otro decreto que entra como prueba escrita de la tesis que proponemos.

El gobierno de Javier Milei, a través de una Decisión administrativa (D.A. 20/2026) oficializada el 11 de mayo de 2026, profundizó el ajuste fiscal con un nuevo recorte neto de 2,4 billones de pesos ($2.439.416 millones) en el presupuesto nacional de 2026.

Este ajuste se suma a la orden dada a mediados de abril a todos los ministerios para reducir un 2% sus gastos corrientes y un 20% sus gastos de capital.

La medida representa una contracción del 1,6% sobre el crédito vigente total de la Administración Pública Nacional, según un informa de ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto).

De este modo, se oficializó la reestructuración o eliminación de 211 programas gubernamentales, incluyendo áreas de salud, educación y asistencia social. Se recortaron más de $970.000 millones en transferencias a provincias y municipios, afectando obras de infraestructura y saneamiento.

La única preocupación es clara: mantener el equilibrio fiscal tras nueve meses consecutivos de caída en la recaudación real.

Lo expuesto implica, en la práctica, que «lo que el Congreso vota en sesión, el Boletín Oficial lo desarma en un párrafo.»  En la aritmética que no cierra, provocada por los nueve meses consecutivos de caída real de la recaudación, el Gobierno ahora nos vuelve a ajustar con un 1,6% de contracción sobre el crédito vigente, con recortes específicos —Instituto Malbrán, programas oncológicos y de medicamentos (Perfil, Infobae), Fondo de Compensación Salarial Docente y Plan Nacional de Alfabetización—. Dicho de otro modo, el mismo discurso oficial que postula una Argentina educada y sana, recorta, por decreto, los instrumentos concretos para educarla y sanarla.

LA PREGUNTA QUE QUEDA

Hay un dato que ningún encuestador captura. Cuando un gobierno deja de poder explicar por qué pide lo que pide, ya no gobierna. Administra. El mileísmo todavía gobierna, pero la distancia entre las dos categorías se acorta cada semana. La marcha universitaria, el veto incumplido, el caso Adorni, la recesión y el nuevo ajuste que se eterniza, no son cinco hechos separados: son cinco grietas de un mismo edificio.

La pregunta no es si el edificio se cae. Los edificios políticos argentinos rara vez se caen. Se vuelven inhabitables.

La pregunta verdadera —la que tendría que estar haciéndose la dirigencia entera, oficialismo, oposición, sindicatos, empresariado, gobernadores— es otra. Si la Argentina demuestra, una vez más, que es capaz de movilizar consenso social y parlamentario para defender una institución, y aun así el sistema no logra traducir ese consenso en política pública sostenida: ¿qué clase de democracia estamos teniendo? ¿Una donde el voto decide el rumbo, o una donde el rumbo decide el voto y después lo ignora?

Ese, y no otro, es el verdadero veto invisible. No el de Milei sobre la ley universitaria. El que las clases dirigentes argentinas, sucesivas, le vienen imponiendo desde 1983 al mandato democrático: respetamos las urnas, no respetamos lo que las urnas dicen. Cambia el firmante. No cambia la firma.

El profesor de la Casa Rosada, ahora presidente, se quedó, de a poco, sin alumnos. Pero el aula sigue ahí. Llena. Esperando. La pregunta —la única que importa de acá a 2027— ya no es si Milei termina su mandato, ni siquiera si lo termina bien.

Es más cruel y es más vieja: cuando este experimento concluya, gane o pierda, ¿con qué Argentina nos vamos a encontrar? ¿Una que aprendió, por fin, que el problema no era el firmante sino la lapicera? ¿O una que volverá a creer, fiel a su costumbre, que basta con cambiar al profesor para que cambie la clase?

Porque si es lo segundo —y la historia argentina, escrita con esa misma lapicera, sugiere que va a ser lo segundo—, entonces el aula puede seguir esperando todo lo que quiera. No habrá clase. Habrá, otra vez, recreo. Y un país que confunde recreo con futuro es un país que ya no está educando a nadie. Ni siquiera a sí mismo.

Por Sergio Marcelo Mammarelli

Primicias Rurales

Financiamiento bancario al sector agrícola en niveles récord

Financiamiento bancario al sector agrícola en niveles récord

Por Belén Maldonado – Emilce Terré- Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Al 31 de diciembre de 2025, el stock de créditos al sector agrícola ascendía a $ 6 billones, siendo el monto más elevado registrado para la misma fecha. Los préstamos en dólares dieron cuenta del 73% del total, marcando un sólido crecimiento.

Imagen creada con IA

 

Rosario, lunes 4 febrero (PR/26) — En el presente artículo se analiza el stock total de préstamos otorgados por entidades financieras al sector agrícola (cereales, oleaginosas y forrajeras) al 31 de diciembre de cada año, a partir de los datos provistos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Este financiamiento comprende diversos instrumentos: adelantos en cuenta (corriente u otras a la vista) o descuento de documentos, préstamos hipotecarios, prendarios, personales y a titulares del sistema de tarjetas de crédito, y cualquier otro préstamo de efectivo.

Las cifras, originalmente expresadas en pesos corrientes, se deflactaron para aislar el efecto del incremento de precios, utilizando el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En consecuencia, los montos aquí presentados se expresan en pesos constantes de diciembre de 2025.

1. Stock de préstamos al sector agrícola

Según datos del BCRA, el stock acumulado de préstamos otorgados por entidades financieras al sector agrícola al 31 de diciembre de 2025 ascendió a un total de $ 6 billones. De esta suma, $ 1,6 billones corresponden a préstamos otorgados en pesos, mientras que los restantes $ 4,4 billones fueron otorgados en moneda extranjera, convertidos a pesos al tipo de cambio BCRA A 3500.

Considerando el volumen total de préstamos, se advierte que hacia finales de 2025 el stock de financiamiento bancario al sector agrícola registró un incremento real del 51% respecto a diciembre del año anterior y se ubicó 60% por encima del promedio de los últimos cinco años. Como consecuencia, resulta el monto más elevado del que se tiene registro para igual fecha desde el inicio de la serie en 1992.

Diferenciando por moneda, se evidencia que el incremento en el stock de financiamiento al sector agrícola se explica por el sólido crecimiento de los préstamos en dólares, que más que duplicaron (+115%) el volumen registrado el año anterior. De hecho, el stock de préstamos en dólares hacia finales de 2025 es el más alto de toda la serie, cuadruplicando el stock promedio de los cinco años previos (+314%) para la misma fecha. Por el contrario, el monto de financiación en moneda local marcó un descenso del 17% respecto al año previo, e incluso se posicionó 41% por detrás del promedio del último quinquenio.

De esta manera, el stock de préstamos en moneda extranjera al sector agrícola alcanzó el 73% del total a fines de diciembre de 2025, siendo la mayor proporción desde la salida de la convertibilidad, 24 años atrás. Así, mientras que en el período comprendido entre 2015 y 2024 el financiamiento en dólares mostró una participación promedio del 28% del total, en 2025 dicha participación se ubicó 45 p.p. más arriba. Se evidencia entonces que el financiamiento bancario en dólares al agro muestra un crecimiento tanto en términos absolutos como relativos.

Cuando se realiza una comparación con los valores consolidados de financiamiento para toda la economía se evidencian algunos puntos que merecen ser destacados. En primer lugar, el stock total de préstamos otorgados por las entidades financieras al 31 de diciembre del último año mostró un aumento similar al del sector agrícola: se incrementó 39% interanual y se ubicó 61% por encima del promedio. En otras palabras, el crédito registró un crecimiento generalizado, tanto en el agro como en la economía en su conjunto. En consecuencia, la proporción del financiamiento bancario al sector agrícola en relación con el total de préstamos resultó del 4,9% al 31 de diciembre, en línea con el promedio del último lustro.

No obstante, al desagregar por moneda, se observa que el stock de financiamiento al total de la economía mostró un crecimiento tanto en pesos como en dólares hacia fines de 2025, aunque con mayor dinamismo en estos últimos, mientras que el financiamiento al sector agrícola aumentó únicamente en moneda extranjera. De esta manera, la participación del agro dentro del total de préstamos en dólares se incrementó notablemente, llegando a ser del 16% hacia fines de 2025, la más elevada de la que se tiene registro para igual fecha. Esto implica que la toma de crédito en dólares por parte del agro creció más que proporcionalmente que los préstamos bancarios en moneda extranjera en general. Por el contrario, el financiamiento en pesos a este sector dio cuenta del 1,7% del total de préstamos bancarios, la proporción más baja desde 2004.

En este sentido, el crecimiento del financiamiento tanto al agro como a la economía en general se puede atribuir a diversos factores. Por un lado, los informes del BCRA mencionan lo que se denomina el efecto crowding in, esto es, un menor peso del sector público en la toma de crédito que permitió que el financiamiento se canalice en mayor medida al sector privado. A esto se le suma una mayor oferta de fondos asociada a un incremento en los depósitos del sector privado, principalmente en dólares, que amplió la capacidad prestable del sistema bancario.

Adicionalmente, la flexibilización y la menor cantidad de restricciones para que los bancos otorguen financiamiento en moneda extranjera ayudan a explicar el sólido aumento de los créditos en dólares. Particularmente, en lo que respecta al agro, dado el fuerte perfil exportador del sector, resulta lógico que una gran proporción del financiamiento se canalice en esa moneda.

Finalmente, en lo que respecta a la morosidad e impago de los préstamos, se advierte que el cumplimiento del sector agrícola se mantuvo en porcentajes notablemente altos hacia fines de 2025, en línea con lo observado en la última década, lo que denota una gran capacidad de repago del sector. Al 31 de diciembre último, la cartera de deudores clasificados en situación normal, es decir, que no presentan atrasos de más de 31 días, se ubicó en el 97%.

2. Tasas de financiamiento bancario al sector agrícola

Un análisis interesante deviene de examinar las tasas de interés de los préstamos al sector agrícola. Estas tasas corresponden al promedio ponderado del stock de préstamos otorgados por las entidades financieras hacia fines de diciembre, de manera que reflejan principalmente las condiciones aplicadas por las entidades financieras con mayor participación en el crédito al sector agrícola.

Al considerar los datos a diciembre desde el inicio de la serie en el año 2000, se observa que las tasas anuales de financiación en pesos al sector agrícola resultaron negativas en términos reales en 12 oportunidades, es decir, en casi la mitad del período analizado, llegando a ser del -44% en diciembre de 2022. No obstante, la desaceleración de la inflación desde 2024 y la volatilidad de las tasas de interés durante la segunda mitad de 2025 llevaron a que la tasa real anual de financiación en pesos al sector agrícola se estime en 29,8% hacia finales de aquel año. Así, se advierte que no sólo resultó positiva, sino que emerge como la más alta de la que se tiene registro desde el inicio de la serie para dicha fecha, encareciendo el financiamiento en pesos y desincentivando la toma de crédito en moneda local.

En cuanto a las tasas de interés reales de los préstamos otorgados en dólares al sector agrícola, los datos históricos evidencian que se mantuvieron positivas desde el inicio de la serie. En diciembre de 2025, la misma se estima en 5,2%, en línea con el promedio del 5,3% registrado para los diez años previos.

Al distinguir la evolución de las tasas de interés por moneda, se evidencia que mientras que el crédito en pesos al sector agrícola se encareció considerablemente hacia finales de 2025, el costo del financiamiento en dólares se mantuvo estable respecto a años anteriores. Esta situación también contribuye a explicar la reconfiguración observada en la composición del crédito, con una creciente participación de los préstamos en dólares en detrimento del financiamiento en pesos.

 

Aclaración metodológica sobre las tasas reales

El cálculo de tasas reales presentadas en esta nota se basa en la comparación entre la Tasa Nominal Anual (TNA) vigente en cada período y la inflación acumulada en los 12 meses siguientes. Este enfoque permite estimar la tasa real ex post, es decir, cuánto rindió efectivamente una colocación financiera o cuánto costó realmente un crédito, una vez descontada la inflación futura. Para el mes de diciembre de 2025, se utilizó como estimación la proyección del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA para Argentina y la proyección del Summary of Economic Projections de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED).

Para realizar este cálculo, se utiliza la ecuación de Fisher, que define la tasa real como:

donde r es la tasa de interés real, i es la tasa nominal anual (TNA), y π es la inflación interanual futura.

 

Fuente: BCR Informativo Semanal 

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