Reforma de la Ley de Tierras: el debate que busca potenciar la inversión extranjera y el desarrollo productivo

Reforma de la Ley de Tierras: el debate que busca potenciar la inversión extranjera y el desarrollo productivo

El Gobierno enviará al Congreso una reforma para fortalecer la propiedad privada, buscando flexibilizar la normativa vigente desde 2011. Especialistas aseguran que la llegada de capitales internacionales es clave para financiar proyectos de riego, cultivos permanentes y valor agregado.

Foto: Federico Nordheimer

 

Buenos Aires, martes 28 abril (PR/26) —  El debate sobre la Ley de Tierras Rurales vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública argentina. La norma rige en todo el territorio nacional. Para establecer un parámetro uniforme, toma como referencia la zona núcleo agrícola, fijando un límite de 1.000 hectáreas.

.A partir de esa base, se definieron equivalencias para las distintas regiones del país, de modo que cada zona se compara con la productividad de la zona núcleo. El supuesto objetivo fue preservar la soberanía nacional y evitar la extranjerización de grandes extensiones, especialmente en regiones estratégicas.

El Poder Ejecutivo anunció que en los próximos días remitirá al Congreso de la Nación un paquete de reformas legislativas orientadas a “fortalecer la propiedad privada”. Entre las iniciativas figura la Ley de Tierras Rurales, sancionada en 2011 durante el kirchnerismo.

La norma fue derogada en diciembre de 2023 por el decreto 70 del presidente Javier Milei, aunque su aplicación quedó suspendida por una decisión judicial. Ahora, el debate se reabre en el ámbito legislativo, con expectativas en el sector agropecuario.

En este contexto, Federico Nordheimer, titular de Nordheimer Campos y Estancias, aportó su mirada sobre el mercado inmobiliario rural y el impacto que podría tener una eventual flexibilización de la normativa.

“El debate sobre la modificación de la Ley de Tierras vuelve a poner sobre la mesa uno de los temores más arraigados del imaginario argentino: que los extranjeros vengan a comprarnos el campo. Es un miedo comprensible, con raíces históricas y culturales profundas, pero quienes trabajamos día a día en el mercado inmobiliario rural sabemos que la realidad del sector cuenta una historia bastante diferente”, señaló.

En el mercado inmobiliario rural, los operadores coinciden en que la actividad se mantiene dinámica, con fuerte presencia de inversores locales.

Las operaciones recientes de grupos nacionales confirman que el empresariado argentino conserva capacidad y voluntad de invertir en tierra, incluso en un contexto de incertidumbre macroeconómica.

“El 95% de las operaciones son realizadas por argentinos y apenas un 5% por extranjeros, que en general ya tenían algún vínculo previo con el país. No es que vinieron de la nada a comprar”, explicó Nordheimer.

Más allá de ese protagonismo local, especialistas advierten que la eventual flexibilización de la Ley de Tierras podría abrir un espacio genuino para el capital extranjero en proyectos de largo plazo y alta inversión.

Se trata de iniciativas como el desarrollo de zonas con riego o la implantación de cultivos permanentespistachos, almendros, nogales— o forestales que requieren entre cinco y diez años hasta alcanzar la primera cosecha rentable.

En esos segmentos, la Argentina cuenta con tierra y condiciones agroclimáticas favorables, pero enfrenta una limitación recurrente: la falta de capital paciente dispuesto a esperar retornos diferidos.

Nordheimer agregó: “Los extranjeros que llegan lo hacen con capital fresco y con la idea de obtener una renta. Muchas veces esperan un 3,5% anual, pero el campo argentino puede rendir más. Además, esas inversiones demandan mano de obra, técnicos, infraestructura y generan un círculo virtuoso que agranda la torta productiva. Eso nos puede llevar a dejar de ser meros exportadores de granos para pasar a exportar valor agregado”.

El financiamiento aparece como la principal traba para inversiones de este tipo. El riego y la implantación de cultivos permanentes requieren desembolsos significativos: entre 15.000 y 25.000 dólares por hectárea en el caso de pistachos o nogales, y entre 3.000 y 4.000 dólares por hectárea en forestales.

Para un productor individual, esos montos resultan difíciles de afrontar, mientras que para fondos internacionales especializados en agronegocios representan una inversión manejable dentro de su cartera global.

Finalmente, Nordheimer subrayó que “los grandes fondos institucionales que pueden venir a la Argentina no trabajan solos: se asocian con administradores y productores locales. No traen todo su equipo de afuera, sino que buscan alianzas con actores argentinos. Eso asegura que el desarrollo se haga con conocimiento local y que los beneficios se distribuyan en la economía nacional”.

Sobre Nordheimer: Nordheimer Campos y Estancias es la Inmobiliaria del campo líder en el sector, con una amplia trayectoria en la región. Con presencia en 6 países: Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile y Estados Unidos, la firma cuenta con una red de 27 representantes distribuidos en toda la región, una base de datos propia de más de 40.000 contactos y una cartera de más de 500 campos a la venta.

Primicias Rurales

Fuente: Nordheimer Campos y Estancias

La deuda eterna de la Pampa Deprimida: un fracaso político que se mide en millones

La deuda eterna de la Pampa Deprimida: un fracaso político que se mide en millones

Cada inundación en la Pampa Deprimida deja la misma imagen: campos convertidos en lagunas, rodeos atrapados, caminos desaparecidos. Y cada sequía, meses después, muestra el reverso igual de devastador: tierra resquebrajada, pasturas perdidas y productores liquidando hacienda para sobrevivir.
Por Ing. Agr. Pedro A Lobos, director de Primicias Rurales

Buenos Aires, 6 de abril (PR/26) —  Lo más grave no es el fenómeno climático. Es la repetición. La única salida real es una decisión que hasta ahora no existió: transformar el manejo del agua en una verdadera política de Estado.

En los últimos eventos extremos, las pérdidas en la región —entre mortandad de ganado, caída en la producción y deterioro de los suelos— se estiman en cientos de millones de dólares por campaña. A eso se suma el costo invisible: menor producción futura, pérdida de vientres y años de recuperación productiva.

No es una tragedia natural. Es un fracaso político.

Un problema que la dirigencia eligió no resolver

Los ingenieros agrónomos Walter Kugler, José F. Barbagallo y Jorge S. Molina lo advirtieron durante años: la región no necesita diagnósticos nuevos, necesita decisiones.

Sin embargo, la dirigencia —de distintos signos políticos y durante décadas— optó por otro camino: administrar la emergencia en lugar de resolver el problema.

Cómo se pierden millones sin resolver nada

 

El dinero público y privado sí estuvo. Pero el resultado es el mismo: la región sigue siendo vulnerable.

Se gastó en:
  • Obras inconexas que trasladan el agua en lugar de gestionarla
  • Canales que aceleran inundaciones aguas abajo
  • Infraestructura sin mantenimiento
  • Asistencia post desastre en lugar de prevención

A esto se suma un desorden estructural: cada productor toma decisiones individuales —muchas veces defensivas— que terminan agravando el problema colectivo.

El resultado no es neutral: es un sistema cada vez más frágil y más caro de sostener.

La “fábrica de terneros” que funciona a pérdida

La Pampa Deprimida es el corazón de la cría bovina argentina. Lo que ocurre allí impacta directamente en toda la cadena cárnica.

Cada inundación implica:  Terneros que no nacen o se pierden, Vacas que salen del sistema, Caída en los índices reproductivos

Cada sequía, por su parte, fuerza la venta anticipada de hacienda y destruye capital productivo.

El resultado es claro: menos producción, más volatilidad y un sistema ganadero debilitado.

Lo que la política evita: ordenar

Las soluciones están identificadas hace décadas:

  • Manejo integral del agua
  • Retención en lugar de drenaje indiscriminado
  • Sistematización del suelo
  • Coordinación obligatoria entre productores

Pero todas tienen algo en común: implican orden.

Y ordenar tiene costo político:

  • Limita la discrecionalidad
  • Genera conflictos iniciales
  • Exige inversiones que no rinden en el corto plazo

Por eso no se hace.

Cada tanto se arreglan caminos o rutas

Una deuda que atraviesa gobiernos

No es un problema de un partido. Es una deuda de todo el sistema político.

Gobiernos pasan, diagnósticos se repiten, anuncios se reciclan. Pero la estructura del problema sigue intacta.

Mientras tanto, los costos se acumulan campaña tras campaña. Lo que no se invierte bien hoy, se pierde multiplicado mañana.

Lo que debería hacerse —y no se hace

La única salida real es una decisión que hasta ahora no existió: transformar el manejo del agua en una verdadera política de Estado.

Un plan maestro con fuerza de ley que:

  • Ordene el territorio de manera integral
  • Garantice financiamiento sostenido
  • Imponga reglas claras y control efectivo
  • Trascienda los ciclos políticos

No es una cuestión técnica. Es una cuestión de poder y decisión.

El costo de seguir igual

Si nada cambia, el futuro no es incierto: es previsible.

Nuevas inundaciones volverán a generar pérdidas millonarias. Nuevas sequías volverán a destruir sistemas productivos. Y el Estado volverá a gastar recursos en emergencias que podrían haberse evitado.

Un círculo perfecto de ineficiencia.

La verdad incómoda

En la Pampa Deprimida no falta agua. Tampoco faltan soluciones.

Lo que falta —desde hace décadas— es decisión política para dejar de perder millones y empezar a gestionar uno de los recursos más valiosos del país.

Hasta que eso no ocurra, cada inundación y cada sequía no serán una sorpresa.

Serán, simplemente, la confirmación de un fracaso anunciado.

Primicias Rurales

Fuentes: Inundaciones y Manejo de Cuencas – CADIA. Plan de Prevención contra Inundaciones «Florentino Ameghino» Tranqueras Abiertas. Sequia e Inundaciones Propuestas OIKOS. Inundaciones Hombre y Suelo – Asociación Amigos del Suelo

Especial, por Ing. Agr. Pedro A Lobos, director de Primicias Rurales
La economía argentina podría dar un salto productivo: el agro podría crecer 90% en diez años

La economía argentina podría dar un salto productivo: el agro podría crecer 90% en diez años

Un estudio del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School sostiene que, con alivio fiscal e inversión en infraestructura y tecnología, el sector podría alcanzar 251 millones de toneladas y convertirse en el principal vector estructural de crecimiento de la economía argentina.

Rosario, Santa Fe martes 17 marzo (PR/26)  – En un contexto en el que la economía argentina necesita consolidar generación genuina de divisas y crecimiento sostenido, un nuevo informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School plantea que el sector agroindustrial podría expandirse un 90% en la próxima década si se eliminan los derechos de exportación y se corrigen los principales cuellos de botella estructurales.

La economía argentina podría dar un salto productivo: el agro podría crecer 90% en diez años y llevar su aporte al 45% del PBI si se eliminan las retenciones.

Según el estudio, realizado en conjunto con la Bolsa de Comercio de Rosario bajo el modelo Agmemod, la producción podría alcanzar 251 millones de toneladas en diez años, impulsando una expansión significativa del PBI y de las exportaciones.

Actualmente, el complejo agroindustrial aporta el 23% del Producto Bruto Interno y genera el 60% de las exportaciones totales del país. Solo los complejos oleaginosos y cerealeros explican el 45% de las divisas que ingresan a la economía argentina.

“Argentina cuenta con una base productiva agroindustrial extraordinaria, pero su potencial está condicionado por factores macroeconómicos que limitan la inversión y el crecimiento”, señala Guillermo D’Andrea, profesor del IAE Business School.

Para la campaña 2025/26 se estima que habrá 27,7 millones de toneladas en cosecha fina, con ingresos superiores a 4.500 millones de dólares, y 154 millones de toneladas en cosecha gruesa, con un ingreso estimado de entre 32.000 y 37.000 millones de dólares.

En las últimas tres décadas, la producción se triplicó mientras el área sembrada sólo se duplicó, impulsada por biotecnología, agricultura de precisión, digitalización y mejoras logísticas.

El costo macroeconómico de la presión fiscal

El informe advierte que la presión sobre la renta agrícola alcanza el 55,5% y llegó al 63,6% en junio de 2025 al ponderar cultivos clave como soja, maíz, trigo y girasol.

En contraste, los productores de la Unión Europea reciben apoyos equivalentes al 16%, en China al 13% y en Estados Unidos al 7%. En Brasil, el respaldo promedio al sector ronda el 0,5% del PBI.

Entre 1997 y 2023, Argentina extrajo del sector recursos equivalentes al -1,6% del PBI anual.

“La presión fiscal actual reduce fuertemente los incentivos  a invertir y adoptar tecnología en el agro. Corregir ese esquema impositivo es clave para liberar el potencial productivo del sector”, explica Daniel Mamone, investigador del IAE Business School.

“Eliminando las retenciones y mejorando infraestructura y adopción tecnológica, el agro podría convertirse en el principal motor estructural del crecimiento argentino”, sostiene Bernardo Piazzardi, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Daniel Mamone

Al respecto de la infraestructura e inversión, ahí se presenta otro cuello de botella. El 90% del transporte de granos se realiza por camión y solo el 10% por tren. De los 640.000 km de red vial, el 62% corresponde a caminos municipales, mayormente sin pavimentar. Apenas el 6% son rutas nacionales y sólo 3.200 km son autopistas o autovías.

El sector aportó 28.686 millones de dólares en tributos en 2023. Mantener en condiciones adecuadas la red vial demandaría entre 3.200 y 6.500 millones de dólares anuales, equivalente a apenas el 17% de su aporte tributario.

“Si se corrigen los déficits de infraestructura y se incentiva la inversión tecnológica, el agro puede convertirse en un vector central de crecimiento para toda la economía”, afirma Ernesto Ruete Güemes, investigador del IAE Business School.

En paralelo, el parque de maquinaria presenta atraso tecnológico: el 73% de los tractores y el 46% de las cosechadoras superan los 15 años de antigüedad. Mientras la productividad total de factores cayó 6% en Argentina en los últimos 20 años, en Brasil creció 45%.

A pesar de todas las trabas, la última encuesta AgBarometer Austral, conocida como el índice de confianza del campo que elabora el Centro de Agronegocios y Alimentos, indica que el 80% de los productores estaría dispuesto a modernizar su maquinaria si mejoran las condiciones de rentabilidad y financiamiento.

Según el estudio, la modernización tecnológica no es consecuencia del crecimiento, sino condición previa para impulsarlo.

El potencial impacto en la economía argentina

Bajo un escenario de eliminación de retenciones, mejora de infraestructura, adopción tecnológica y expansión de 6,5 millones de hectáreas adicionales, el sector podría crecer 90% en diez años.

En ese contexto, la producción podría alcanzar 251 millones de toneladas, lo que aumentaría significativamente su participación en el PBI, aceleraría la generación de divisas para la economía argentina y permitiría financiar la reconstrucción integral de la red vial en apenas tres años.

La clave no es sólo sectorial sino macroeconómica. “Reemplazar la lógica extractiva por una estrategia de inversión y productividad permitiría transformar al agro en el eje estructural del crecimiento argentino”, concluye Piazzardi.

 

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral

Interna en la Rural: renovación y apertura en debate

Interna en la Rural: renovación y apertura en debate

La Sociedad Rural Argentina (SRA) enfrenta una interna clave. Marcos Pereda y Santos Zuberbühler lanzaron la lista “Renovación y Unidad” para disputar la presidencia frente a Nicolás Pino. La apuesta va más allá de cargos: buscan una Rural abierta, unificada y estratégica, capaz de defender al agro, integrar distintas corrientes y proyectar sus políticas con visión de país.

San Nicolás, sábado 14 de marzo (PR/26) .– La Sociedad Rural Argentina (SRA), que celebra 160 años, vive una interna que va más allá de nombres. Marcos Pereda y Santos Zuberbühler oficializaron la lista “Renovación y Unidad”, buscando disputar la presidencia frente a Nicolás Pino, quien mantiene vínculos cercanos con el gobierno de Javier Milei.

La disputa refleja dos modelos de liderazgo: un sector que privilegia la cercanía institucional con el gobierno y otro que apuesta a una Rural más activa y estratégica, capaz de defender intereses del agro, presionar por la eliminación de retenciones y fortalecer la infraestructura rural.

Más que un conflicto de personalidades, la interna representa una oportunidad para abrir la Rural, integrar distintas corrientes y consolidar un liderazgo que combine tradición y renovación. La clave está en lograr unidad y apertura para que el sector sea escuchado, proyecte sus políticas con eficacia y aporte al desarrollo del país.

Primicias Rurales

Créditos valor producto: casi $14.000 millones destinados al sector porcino

Créditos valor producto: casi $14.000 millones destinados al sector porcino

En sintonía con el crecimiento de la producción y faena registrado en 2025, el desarrollo del sector porcino fue impulsado por la línea de préstamos diseñada por la cartera agropecuaria nacional junto al BICE.

 

Buenos Aires, martes 3 marzo (PR) __ La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación junto al Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) informan que la línea de créditos en valor producto para el sector porcino ya desembolsó $13.729 millones, lo que marca una consolidación del proceso de expansión sostenido a nivel sectorial.

Vale destacar que estos créditos establecen las cuotas en kilos capón y se consolidan como un instrumento de financiamiento para fortalecer la competitividad de las empresas de la cadena, financiando equipamiento, infraestructura y genética.

 

El diferencial de la herramienta es que las cuotas para el repago se fijan en una cantidad determinada de kilos de carne de cerdo y se abonan en pesos al valor de referencia mensual del kilo capón. El plazo es de hasta 60 meses y permite la posibilidad de extenderlo hasta 84 meses según la evolución del precio.

 

Los proyectos financiados se concentran en tres ejes estratégicos: instalaciones e infraestructura; incremento de madres; gestión ambiental y energía. Del total de los desembolsos, la mayor proporción se destinó a obras e infraestructura productiva, seguida por iniciativas vinculadas al fortalecimiento de la capacidad productiva y la incorporación de tecnología.

El otorgamiento se radicó en las principales provincias productoras de cerdos, con Buenos Aires como principal receptor, seguido por Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, fortaleciendo el entramado productivo y promoviendo el desarrollo regional.

 

Estos resultados, se dan en el marco de un 2025 con récords históricos para el sector, en el que se faenaron 8.517.433 cabezas -con un aumento del 2,5% respecto de 2024-, y la producción alcanzó 812.272 toneladas con un crecimiento interanual del 3,4%. Asimismo, el consumo interno per cápita llegó a 18,9 kg por habitante/año y, por el lado externo, la cadena hoy cuenta con 54 mercados de exportación abiertos, tanto para carne como subproductos.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca