El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

Granjas artesanales, suplementos que facturan millones, packaging de lujo y biotecnología que captó la atención de Silicon Valley. En Argentina, los hongos dejaron de ser relleno de tarta para convertirse en un mercado de US$ 4.670 millones con protagonistas que vieron lo que otros todavía no.

 

 

Foto: gírgolas, hongos comestibles que son un boom gastronómico

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, jueves 11 de junio (PR/16)–Del shiitake al laboratorio: cómo los hongos se convirtieron en uno de los negocios más prometedores de Argentina. Durante demasiadas décadas, el hongo fue, en la mesa argentina, un ingrediente secundario.

Relleno de tarta, salsa de paso, guarnición sin pretensiones. Hoy esa historia cambió por completo. En América Latina, el mercado de productos derivados del hongo ya vale US$ 4.670 millones y se proyecta que alcance los US$ 7.120 millones en 2035.

A nivel global, el sector crece al 5,6% anual y podría llegar a US$ 123.700 millones en 2034, según IMARC Group.

 

 

 

El salto no es casualidad. Tres fuerzas convergieron al mismo tiempo: el auge de las dietas basadas en proteínas vegetales, la búsqueda de materiales sostenibles que reemplacen al plástico, y el interés científico —y financiero— en los compuestos bioactivos del hongo como alternativa terapéutica. Argentina no es ajena a ninguna de esas tres corrientes.

En los últimos años emergió un ecosistema local que las procesa a su manera: con jóvenes emprendedores que arrancaron desde cero, ciencia pública como respaldo y ambiciones que, en algunos casos, ya superaron las fronteras de la región.

 

Cultivar antes que nadie

 

El argentino consume en promedio 30 gramos de hongos por año. En Europa y Asia, esa cifra oscila entre 3 y 9 kilos per cápita. Esa brecha no es solo alimentaria: es una oportunidad de negocio que Santiago Rubio Martínez y Alejo Botana vieron antes que la mayoría.

Los dos venían de otro mundo. Rubio Martínez trabajaba en un banco; Botana, en una aerolínea. Lo que los unió fue una observación simple: Botana cultivaba hongos en casa como pasatiempo, y el mercado empezaba a pedir variedades que nadie producía a escala en Argentina.

En diciembre de 2023, con US$ 10.000 cada uno de sus ahorros, montaron The Mushroom, una granja en Vicente López dedicada a variedades gourmet: melena de león, chestnut, enoki dorado.

«Fuimos bastante mandados. Nuestro estudio de mercado fue ver cómo en redes y sitios web se hablaba de hongos que quizás hace unos años nadie mencionaba», admite Rubio Martínez.

Arrancaron produciendo 200 kilos mensuales y los agotaban antes de terminar el mes. Para la tercera semana ya no tenían stock. Los chefs internacionales se entusiasmaron, el boca en boca fue imparable. Hoy producen 1.000 kilos por mes y el objetivo para 2027 es llegar a entre 2.000 y 2.500 kilos mensuales en un espacio mayor.

 

 

 

El modelo de negocio también les dio una sorpresa: pensaban apuntar al consumidor final y terminaron con más del 50% de sus ventas en restaurantes, donde la regularidad del abastecimiento fue la clave para que los chefs pudieran incluirlos en el menú de forma permanente.

El próximo desafío no es de producción, sino cultural. «La gente los quiere pero no sabe cómo cocinarlos», dicen. La respuesta está en marcha: recetarios, influencers de cocina y, en el horizonte, un canal de YouTube con chefs y recetas simples.

 

El hongo como estilo de vida

 

Santino Martínez no llegó a los hongos adaptógenos buscando un negocio. Empezó a cultivarlos por cuenta propia y a sentir sus efectos. Hace tres años, junto a su socio Claudio Aponte, lanzó Fungalia, una línea de bebidas funcionales en polvo —cacao, chai, golden milk y matcha— pensadas como alternativa al café y formuladas con extracto de hongos funcionales. Dos gramos de hongos adaptógenos por taza.

Arrancaron con US$ 70.000 de capital propio y en menos de 12 meses facturaron US$ 1 millón. Todo online, sin local físico, sin distribución tradicional. El motor fue el contenido: 120 anuncios activos por día en Instagram, TikTok y Google Ads, con una lógica clara.

«Monitoreamos todo el tiempo lo que funciona y lo que no, nos vamos adaptando a lo que el consumidor pide», resume Martínez. La fábrica propia en Vicente López opera con habilitación ANMAT y certificación como Empresa B: packaging 100% biocompostable, bajo consumo de agua y energía.

 

                           Santiago Rubio Martínez y Alejo Botana, fundadores de The Mushroom. 

 

El mayor desafío, dice, no fue la producción sino la educación. «La gente generalmente no sabe lo que es un hongo adaptógeno. Nuestro primer trabajo siempre es salir a explicar los beneficios, cómo actúa sobre el cuerpo». La estrategia fue trabajar con médicos, influencers de nicho y referentes gastronómicos.

«No medimos el impacto en ventas, sino en cómo le cambiamos los hábitos a la gente. Competimos contra el café, contra el estrés constante, contra vivir acelerados. Vendemos hábitos, no una moda«.

 

Micelio de lujo

 

Denise Pañella encontró en el micelio —la red de filamentos subterráneos que forma la raíz de los hongos— una oportunidad de otro orden: estética, materiales del futuro y lujo.

Diseñadora industrial recibida en pandemia en la UBA, retomó una línea de investigación que había descartado en su tesis.

Junto a biólogas del CONICET pasó años ajustando formulaciones hasta entender que no estaba desarrollando un solo producto, sino un material multifacético: dependiendo del residuo agrícola y del proceso de cultivo, sus propiedades cambian completamente.

 

 

Denise Pañella, fundadora de Mosh.

 

 

Su empresa, Mosh, acumula más de US$ 450.000 de inversión volcados principalmente en investigación, desarrollo y equipamiento. Hoy opera con un equipo de 12 personas y está en plena mudanza hacia una planta semiindustrial de 500 m² en Buenos Aires.

La estrategia de entrada de esta emprendedora de 30 años fue contundente: llevó 18 m² de obra —piezas de diseño, joyas y muestras— a la Design Week de Milán. Volvió con conversaciones abiertas con Dior para drops, packs y eventos.

«El desafío real no es demostrar si el material genera interés, porque ya es un hecho. El desafío verdadero es construir infraestructura para responder a esa demanda».

 

La apuesta que captó a Silicon Valley

El extremo más disruptivo del ecosistema fungi argentino está en lo que cualquiera asociaría con «hongos psicodélicos». Y sin embargo, es también donde está la inversión más grande.

Victoria Costa Paz, cofundadora y CEO de Eywa Biotech, lleva cuatro años desarrollando una tecnología que no extrae psilocibina de hongos, sino que imita sus mecanismos para producirla mediante biosíntesis con estándares farmacéuticos y a una fracción del costo tradicional.

El objetivo: tratamientos de alta calidad, sin efectos secundarios, para pacientes con padecimientos psiquiátricos.

Costa Paz, de 28 años, llegó a los hongos por un camino improbable. Estudió Comunicación, trabajó en corporaciones y startups. Hizo un máster en Negocios y Tecnología en UdeSA durante la pandemia y, en paralelo, un curso de bioplásticos donde tuvo su primer contacto con los hongos como material. El click definitivo llegó a través de un equipo uruguayo que estudiaba la psilocibina para el tratamiento de la depresión. «Los ensayos clínicos en EE.UU. mostraban que era cuatro veces más eficiente que un antidepresivo en casos de depresión mayor y estrés postraumático», explica.

Para financiar ese desarrollo, Eywa recaudó US$ 4,85 millones en dos rondas de inversión. El hito más visible: una ronda de US$ 2,5 millones liderada por Tim Draper, el inversor de Tesla y Skype.

El equipo hoy es de 16 personas con una distribución deliberada: 70% ciencia, 30% negocios. Ya pasaron de escala laboratorio a biorreactores de 30 litros; el próximo salto son 200 litros, directamente en Australia, con calidad suficiente para estar en farmacias. La empresa proyecta US$ 40 millones de facturación en cinco años.

«Estamos al inicio de una revolución, pero de otro tipo», sintetiza Costa Paz. «Hay cosas que ya existen en la naturaleza y que con más ciencia e innovación podemos traer a nuestro favor, sin que los procesos sean nocivos». Del shiitake a la psilocibina, el reino fungi argentino tiene mucho más por delante que por atrás.

 

 

Primicias rurales
Fuente: FORBES
Arandu: la genética que abre una nueva etapa para el algodón argentino

Arandu: la genética que abre una nueva etapa para el algodón argentino

El INTA y Gensus presentan «Arandu», la primera variedad de algodón a nivel mundial resistente a imidazolinonas, una innovación genética que promete revolucionar el cultivo en Argentina por su rinde, sanidad y calidad de fibra.

 

 

 

 

Chaco, miércoles 10 junio (PR/26) — La nueva variedad desarrollada por el INTA, junto con la empresa Gensus, combina productividad, calidad de fibra, estabilidad, sanidad y una característica inédita: será la primera variedad resistente a imidazolinonas que se cultivará en la Argentina, sin antecedentes a escala mundial.

Arandu INTA BGRR IMI cott será presentada hoy 10 de junio en la planta Gensus, ubicada en la localidad de Avia Terai —Chaco— y contará con la participación de representantes del INTA y del Senasa.

Las imidazolinonas son una familia de herbicidas de amplio espectro utilizados principalmente en el sector agrícola para controlar malezas de hoja ancha y gramíneas. Son altamente eficaces a dosis bajas y destacan por su prolongado efecto residual en el suelo.

 

 

 

Así el  algodón argentino está a punto de incorporar una innovación que promete convertirse en un punto de inflexión para la cadena productiva. Se trata de Arandu INTA BGRR IMI cott, una nueva variedad desarrollada a partir de años de trabajo en genética algodonera que ya fue registrada en el INASE y que estará disponible en etapa precomercial para los productores.

Su principal diferencia es que será la primera variedad de algodón resistente a herbicidas del grupo de las imidazolinonas que se cultivará en el país, una característica que, además, no registra antecedentes en el mundo para este tipo de material.

Según explicó Mauricio Tcach, investigador del INTA, “este desarrollo responde a una demanda concreta del sector productivo vinculada a la necesidad de incorporar nuevas herramientas tecnológicas para el manejo del cultivo y ampliar la oferta de germoplasma disponible para los productores”.

La presentación de esta variedad representa, también, el primer resultado tangible de la iniciativa recientemente lanzada por el INTA, Gensus y otros actores de la cadena, que tiene como objetivo acelerar la incorporación de innovaciones genéticas para el cultivo.

“Arandu es el primer avance del Nuevo Camino del Algodón, una propuesta que contempla una serie de innovaciones tecnológicas en genética y manejo para los próximos cinco años”, señaló Tcach. En ese marco, el investigador adelantó que el programa prevé la inscripción de diez nuevas variedades durante ese período.

El nombre elegido para esta genética no es casual. Arandu significa “sabiduría” en guaraní y busca reflejar el proceso que dio origen al material.

Según explicó Tcach, “esta variedad integra la sabiduría de los productores algodoneros, ya que fue seleccionada tomando en cuenta atributos que ellos nos sugirieron incluir en una variedad”.

Entre esos atributos aparecen un ciclo más largo, mayor plasticidad y una arquitectura de planta diferenciada respecto de los materiales actualmente disponibles en el mercado.

 

 

De acuerdo con los resultados obtenidos durante su evaluación, Arandu presenta una estructura de planta abierta, con una mejor diferenciación entre ramas vegetativas y fructíferas, asociada a una mayor cantidad de puntos de producción. Esa configuración favorece tanto el crecimiento como la maduración del cultivo.

Sin embargo, uno de los aspectos que más expectativas genera es su comportamiento productivo. Los ensayos realizados mostraron que el material logró destacarse por su estabilidad y por mantener rendimientos superiores frente a variedades comerciales ampliamente difundidas.

“Arandu demostró una mejor estabilidad de rendimientos y una productividad superior”, afirmó el investigador. Los resultados obtenidos en dos campañas consecutivas permitieron observar que el nuevo material logró sostener su desempeño en contextos productivos diferentes.

Para Tcach, “estas ventajas se explican por un período de floración más prolongado y por la formación de capullos de mayor peso respecto de las variedades comerciales actuales”.

Otro de los puntos fuertes del nuevo cultivar aparece en la calidad de la fibra, una variable clave para toda la cadena textil.

Los análisis realizados mostraron que Arandu logró combinar una excelente longitud de fibra con altos niveles de productividad, una asociación poco frecuente en los programas de mejoramiento.

La sanidad constituye otro de los pilares de esta nueva genética. Arandu incorpora resistencia a las principales enfermedades que afectan al algodón.

“El material combina productividad, calidad, estabilidad, excelente maduración, resistencia a bacteriosis y enfermedad azul, resistencia a glifosato e imazapyr y resistencia a lepidópteros”, resumió Tcach.

 

 

Lanzan la nueva variedad

Hoy 10 de junio se realizará la presentación de Arandu en la Planta Gensus Avia Terai en Chaco. El lanzamiento de la nueva genética es una señal concreta de la estrategia que impulsa El Nuevo Camino del Algodón para acelerar la llegada de innovaciones al sector.

La iniciativa reúne al INTA, a la empresa semillera Gensus y a distintos actores de la cadena algodonera con una meta ambiciosa: ampliar significativamente la oferta varietal disponible para los productores argentinos mediante el desarrollo de nuevos materiales con mejoras en productividad, calidad de fibra, sanidad y estabilidad.

“Este proceso permitirá alcanzar incrementos significativos en productividad y calidad de fibra en un período relativamente corto”, sostuvo Tcach.

Con Arandu como primer exponente, el programa comienza a mostrar sus resultados. La expectativa ahora está puesta en la llegada de esta variedad a los lotes comerciales y en el impacto que pueda generar una genética que incorpora una característica inédita para el cultivo.

 

Primicias Rurales
Fuente: INTA
La IA que escucha tu voz y detecta enfermedades en 30 segundos

La IA que escucha tu voz y detecta enfermedades en 30 segundos

Una startup suiza desarrolló una herramienta de inteligencia artificial capaz de identificar señales de trastornos neurológicos, mentales y metabólicos con solo grabar la voz del paciente durante medio minuto.

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires miércoles 10 de junio (PR/26)–La empresa Virtuosis AI trabaja en modelos de inteligencia artificial que analizan patrones vocales para ayudar tanto a usuarios como a profesionales de la salud a monitorear distintas condiciones médicas. La propuesta es tan simple como sorprendente: alcanza con hablar unos segundos frente al micrófono.

La herramienta examina biomarcadores vocales —como el tono, la entonación y el ritmo— para evaluar el estado de salud y bienestar psicológico de una persona. Según prometen desde la compañía, en tan solo 30 segundos una grabación puede generar información personalizada con potencial diagnóstico.

 

 

 

 

¿Qué puede detectar?

 

Según explica la cofundadora y CEO de la empresa, Lara Gervaise, los sistemas son capaces de detectar señales asociadas a depresión, ansiedad y estrés, así como a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. También pueden identificar indicios de trastornos respiratorios y cardiometabólicos, incluida la diabetes.

 

 

Para lograrlo, la tecnología requiere grabaciones de aproximadamente 30 segundos, a partir de las cuales evalúa una serie de indicadores que podrían estar relacionados con distintos trastornos físicos y mentales.

 

Un aliado para el médico, no su reemplazo

 

Los desarrolladores son claros en un punto: esta herramienta no busca reemplazar al médico ni suplantar los procesos de evaluación tradicionales. Su objetivo es ofrecer una señal adicional que contribuya a mejorar los procesos de diagnóstico y monitoreo, proporcionando información de apoyo a los especialistas al momento de tomar decisiones clínicas.

En un contexto donde la salud digital avanza a pasos acelerados, tecnologías como esta abren la puerta a un monitoreo más accesible, continuo y no invasivo, capaz de llegar a lugares y personas que hoy quedan fuera del sistema sanitario tradicional.

 

 

Primicias Rurales

Fuente: Agencia Noticias Argentinas (NA)

Del suelo al mercado: cómo la agricultura regenerativa está transformando las chacras del Alto Valle

Del suelo al mercado: cómo la agricultura regenerativa está transformando las chacras del Alto Valle

El INTA y fruticultores patagónicos avanzan juntos en un proyecto que cuida el suelo, reduce costos, mide la huella de carbono y prepara al sector para las exigencias de los mercados internacionales.

 

 

 

 

 

 

 

General Roca, martes 9 de junio (PR/26)–Hay algo poderoso en la idea de que una chacra de peras y manzanas pueda, al mismo tiempo, producir fruta de calidad, capturar carbono de la atmósfera y mejorar la vida del suelo.

Eso es exactamente lo que busca el proyecto \u201cTransición hacia la agricultura regenerativa\u201d, impulsado por el INTA Alto Valle junto a la Fundación Banco Credicoop y fruticultores de la Primera Cooperativa Frutícola de General Roca.

No es un experimento aislado: es un modelo que ya funciona, que se aprende con los pies en la tierra y que promete cambiar la lógica productiva de toda la región.

El profesional del INTA Sergio Romagnoli lo explica con claridad: la agricultura regenerativa no busca simplemente “hacer menos daño”. Su objetivo es más ambicioso: sanar, recuperar y mejorar el funcionamiento natural de la chacra.

Fortalecer la salud del suelo, estimular la vida microbiana, optimizar el aprovechamiento del agua y hacer que la planta sea más resistente al estrés. Aquí no se parte de cero: las chacras del Alto Valle tienen historia, conocimiento acumulado y un enorme potencial.

Por eso, algunos especialistas de la ecorregión prefieren hablar directamente de agricultura \u201cgenerativa\u201d: no se restaura algo destruido, sino que se potencia lo que ya existe.

La clave está en ordenar las prácticas, medir los resultados y tomar decisiones inteligentes para sostener la actividad de manera eficiente y duradera.

 

 

La huella de carbono: mucho más que una moda

 

Uno de los ejes del proyecto es la medición de la huella de carbono: un indicador que suma todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas a la producción de fruta, pero que también contabiliza los procesos que retiran carbono de la atmósfera

. En el caso de peras y manzanas, eso incluye el impacto de los fertilizantes, el gasoil de los tractores y las tareas cotidianas del campo.

Pero también cuenta lo positivo: el aumento de la materia orgánica en el suelo o el crecimiento de las alamedas que actúan como sumideros naturales de carbono.

Y acá aparece uno de los hallazgos más concretos del proyecto: el principal factor que engorda la huella en la región es el consumo de gasoil. Cada pasada del tractor implica combustible y emisiones. Reducirlas no solo es bueno para el ambiente: también es dinero que el productor deja de gastar.

En esa línea, el proyecto promueve el uso de herramientas biológicas para el manejo sanitario, como la avispa Goniozus legneri, criada por el INTA para combatir plagas como la carpocapsa y la grafolita.

Estas herramientas no reemplazan de un día para el otro a los tratamientos tradicionales, pero forman parte de una estrategia integral que, con tiempo y equilibrio del monte frutal, permite reducir gradualmente los fitosanitarios.

 

 

El suelo vivo: el capital invisible de la chacra

 

El otro gran pilar es el cuidado del suelo. Hugo Lorenzo, asesor independiente vinculado al proyecto, señala que mantener coberturas verdes en el interfilar e incorporar leguminosas permite capturar nitrógeno directamente del aire, mejorar la vida microbiana del suelo y reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos.

El Alto Valle tiene además una ventaja natural que pocas regiones del mundo pueden presumir: un sistema de riego gravitacional que prácticamente no consume energía.

Combinado con un suelo vivo y bien estructurado, ese suelo se comporta como una esponja que retiene el agua con mayor eficiencia, reduciendo pérdidas y mejorando el aprovechamiento hídrico.

Y hay un emblema local que el proyecto también recupera: las tradicionales cortinas de álamos.

Su reposición aporta protección contra el viento, madera útil y una enorme capacidad para capturar carbono. Un círculo virtuoso que conecta identidad regional con sustentabilidad real.

 

 

 

 

Una oportunidad que ya no se puede ignorar

 

Los fruticultores de la región están respondiendo. Participan de las charlas y capacitaciones, incorporan nuevas prácticas en sus chacras y se comprometen con un proceso de largo plazo. Esa disposición no es casual: la realidad del mercado internacional lo exige.

Buena parte de las peras y manzanas del Alto Valle se exporta a destinos donde las certificaciones internacionales ya recomiendan medir la huella de carbono.

Y todo indica que, en el futuro cercano, esa recomendación se convertirá en una exigencia. Los productores que empiecen antes tendrán una ventaja competitiva real frente a los que esperen que el mercado los obligue.

La agricultura regenerativa no promete milagros de un día para el otro. La transición es gradual, hecha de aprendizajes y decisiones diarias.

Pero los números son claros: menos gasoil, suelos más sanos, menores costos y una fruta que llega al mundo con menos impacto ambiental y más historia detrás. En el Alto Valle, ese futuro sustentable ya no es una promesa. Ya está en marcha.

 

 

 

 

Primicias rurales

 

Fuente: INTA Alto Valle – Sergio Romagnoli (INTA) y Hugo Lorenzo (Asesor independiente).

 

Milei apuesta a una Argentina sin regulación para liderar el desarrollo global de la inteligencia artificial

Milei apuesta a una Argentina sin regulación para liderar el desarrollo global de la inteligencia artificial

La propuesta oficial busca convertir al país en un polo global de innovación tecnológica, con beneficios fiscales, nuevas figuras empresariales y una estrategia de mínima intervención estatal.

 

 

 

 

 

Buenos Aires 7 de junio (PR/26)–El presidente Javier Milei presentó una estrategia orientada a posicionar a Argentina como uno de los principales destinos mundiales para el desarrollo de inteligencia artificial, con una premisa central: mantener la actividad libre de regulaciones tempranas.

 

Una apuesta por la desregulación tecnológica

 

En una columna publicada en el Financial Times, el mandatario sostuvo que el desarrollo de la inteligencia artificial requiere un entorno de experimentación, innovación y flexibilidad jurídica. Según planteó, una regulación anticipada podría limitar el crecimiento de una industria con potencial transformador.

 

 

Milei comparó el momento actual con la creación de la responsabilidad limitada en el siglo XVII y afirmó que, así como la Revolución Industrial liberó al ser humano de las limitaciones físicas, «la IA liberará al intelecto humano y potenciará la productividad«.

 

 

 

 

Los tres pilares de la propuesta oficial

**Compromiso de no regulación.** El Gobierno promete evitar normas prematuras o mal diseñadas que, según su visión, podrían frenar la innovación.

**Sociedades no humanas.** Se impulsa la creación de una nueva categoría empresarial integrada y operada completamente por agentes de inteligencia artificial o robots, con capacidad de actuar y asumir responsabilidades legales.

**Competitividad fiscal y flexibilidad.** La propuesta contempla baja carga impositiva, libertad para elegir esquemas de gobierno corporativo y transparencia obligatoria sobre beneficiarios finales.

 

Buenos Aires como centro global de IA

 

El jefe de Estado vinculó esta estrategia con el superávit fiscal, el proceso de desregulación económica y la mejora del país en índices internacionales de libertad económica.

El objetivo declarado es convertir a Buenos Aires en un centro internacional para empresas tecnológicas, replicando el papel que Ámsterdam tuvo durante la expansión comercial europea.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: NA