May 15, 2026 | Actualidad, Especial
La herramienta combina inteligencia artificial con el respaldo de los datos validados por la Bolsa de Cereales para ofrecer al sector agroindustrial acceso simple y sin intermediarios a información clave. Está disponible en forma gratuita.
Buenos Aires, viernes 15 de mayo (PR/26) .- La Bolsa de Cereales presentó Agrochat, su asistente inteligente. El lanzamiento tuvo lugar en el marco de A Todo Trigo, el evento de la Federación de Acopiadores, durante la presentación de las Perspectivas y proyecciones de la campaña fina 2026/27, de Ramiro Costa.
Agrochat es una herramienta diseñada para entender la especificidad y la dinámica del agro. Permite consultar precios, variables productivas, datos de exportación, molienda, estimaciones agrícolas y otros indicadores del sector, y genera comparaciones, visualizaciones y resúmenes en segundos, utlizando lenguaje natural.
La plataforma se apoya en las bases de datos, relevamientos, estadísticas e informes elaborados por los departamentos de datos de la Bolsa de Cereales, reconocida como referente en la generación y análisis de información agroindustrial.
“No son solo datos, es análisis”, destacó Ramiro Costa, Gerente General de la Bolsa de Cereales, durante la presentación.
Con esta iniciativa, la Bolsa de Cereales incorpora la agilidad de la inteligencia artificial para poner sus capacidades analíticas al alcance de todos los actores de la cadena de manera simple y accesible.
Agrochat ya se encuentra disponible en: www.agrochat.com.ar
Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Mar 17, 2026 | Actualidad, Agricultura, Opiniones
La escalada del conflicto en Medio Oriente impulsa subas en energía, fertilizantes y granos y aumenta la volatilidad financiera global. Según el analista Dante Romano, la geopolítica vuelve a dominar los mercados agrícolas y genera incertidumbre sobre siembra, comercio internacional y estrategias comerciales del agro.
Rosario, Santa Fe, martes 17 de marzo (PR/26) — La escalada del conflicto en Medio Oriente vuelve a dominar la dinámica de los mercados internacionales y desplaza a los fundamentos propios del agro. En la última semana, la guerra que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel impulsa subas generalizadas: la energía avanza 11%, el gas natural 9%, la urea 7% y los granos alrededor de 3%.
Al mismo tiempo, los fletes comienzan a encarecerse por el aumento del combustible y la creciente inestabilidad logística. En paralelo, el clima financiero refleja una búsqueda de refugio: el dólar se revalúa 2%, el oro sube 3%, las acciones caen cerca de 3% y el índice de volatilidad se dispara.
“El mercado está reaccionando con una clara huida hacia activos más líquidos y conservadores. En granos, los fondos financieros llevan su posición neta comprada a 90 millones de toneladas, el nivel más alto desde 2014”, explica Dante Romano.
Uno de los efectos más inmediatos del conflicto se observa en el mercado de fertilizantes. El aumento del gas —principal insumo para su producción—, las dificultades logísticas en regiones exportadoras clave y el encarecimiento de los fletes impulsan los precios al alza.
Este fenómeno impacta directamente en las decisiones productivas, especialmente en Estados Unidos. “Más que la siembra inicial, el problema podría aparecer en la re-fertilización de los cultivos. Esto lleva a pensar en una menor área de maíz y trigo y un mayor espacio para la soja”, señala Romano.
Esta tendencia ya aparece en el Outlook Forum del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), aunque el informe oficial de intención de siembra que se publicará el 31 de marzo podría no reflejar todavía el impacto completo de este nuevo factor.
Mientras tanto, en Sudamérica surgen factores inesperados que podrían modificar el comercio internacional. Brasil avanza con lentitud en la cosecha de soja y enfrenta un problema sanitario: China exige un protocolo fitosanitario que en la práctica dificulta los embarques.
“Algunos grandes exportadores suspenden cargas mientras se ajusta el protocolo, y varios barcos que estaban en camino podrían terminar redirigiéndose a Argentina. Eso abre una oportunidad inesperada para nuestras exportaciones”, indica Romano.
En el plano geopolítico, también se prepara una reunión clave entre Estados Unidos y China. Aunque el conflicto en Medio Oriente domina la agenda, también se discuten temas comerciales vinculados a la tregua en la guerra arancelaria. Washington señala que China podría comprar hasta 8 millones de toneladas adicionales de soja estadounidense, aunque por ahora no se registran operaciones concretas.
En Argentina, el clima ofrece una señal más favorable. Las lluvias se vuelven más regulares en la mayor parte de las regiones productivas y permiten estabilizar las perspectivas de producción, con excepción del sudeste de Buenos Aires. Los pronósticos, sin embargo, se mantienen optimistas.
En el frente de política económica, vuelven a circular rumores sobre una posible baja de los derechos de exportación. No obstante, desde el Gobierno reiteran que cualquier reducción depende del resultado fiscal y de la evolución del programa económico.
“La recaudación viene cayendo en términos reales desde fines del año pasado y hoy el agro, junto con la minería y la energía, son los sectores con mayor dinamismo. La industria y el comercio atraviesan una situación mucho más compleja”, explica Romano.
En este contexto, los productores muestran una estrategia clara: vender maíz y retener soja. Esta conducta genera tensiones logísticas en la cadena comercial.
“Muchos productores optan por no vender, lo que complica a acopios y cooperativas porque queda poco espacio de almacenamiento y todavía tenemos remanentes de un trigo muy grande, además de la nueva cosecha de maíz y soja”, señala.
En el caso del maíz, el escenario internacional muestra señales alcistas para los precios. Las exportaciones semanales de Estados Unidos se mantienen firmes pese a la suba de precios, Brasil avanza con demoras en la siembra de safrinha y en Argentina las lluvias ralentizan la cosecha, lo que limita la presión de oferta.
El trigo, en cambio, empieza a mirar la próxima campaña global. Las estimaciones de producción en Ucrania bajan por el exceso de frío, Estados Unidos mantiene condiciones secas y Francia logra estabilizar sus cultivos, aunque todavía sin una mejora clara en la calidad.
Además, el aumento de los fertilizantes afecta las decisiones productivas. Brasil ya anticipa una menor producción y una mayor dependencia del mercado internacional.
“En contextos bélicos, los países importadores suelen asegurarse stock de trigo para evitar riesgos de abastecimiento. Eso puede activar la demanda global en los próximos meses”, afirma Romano.
En el plano local, sin embargo, persiste un problema: queda mucho trigo sin vender, lo que presiona los precios disponibles frente a las posiciones de julio y genera complicaciones de almacenamiento para la cadena comercial.
Más allá de la coyuntura, los precios de la nueva cosecha alcanzan niveles que hasta hace poco parecían difíciles de imaginar: alrededor de 190 dólares para el maíz, 340 para la soja y 220 para el trigo.
“Son valores muy influenciados por la situación en Medio Oriente y el encarecimiento de los costos. En un escenario internacional más normalizado, estos precios serían muy altos, por lo que puede ser interesante ir asegurando parte de esos valores”, concluye Romano.
La gran incógnita es cuánto tiempo persiste este escenario de tensión global. Si el panorama geopolítico se estabiliza hacia la segunda mitad de 2026 y durante 2027, los mercados podrían volver a regirse por los fundamentos tradicionales del agro. Mientras tanto, la volatilidad sigue siendo un factor central para productores, exportadores y operadores financieros.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral
Mar 17, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro
El mercado internacional de granos atraviesa semanas de fuerte volatilidad. El conflicto en Medio Oriente alteró la dinámica habitual de precios y desplazó temporalmente a los fundamentos tradicionales de oferta y demanda, generando movimientos bruscos en los valores de la soja, el maíz y el trigo.
Buenos Aires, martes 17 de marzo (PR/26) .- El último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) mostró pocos cambios en las hojas de balance globales, pero el contexto geopolítico y los movimientos de los fondos de inversión amplifican las oscilaciones del mercado.
En soja, el foco sigue puesto en la relación comercial entre Estados Unidos y China, justo cuando el gigante asiático ingresa en su período de mayor demanda de importaciones. Sin embargo, la cosecha récord de Brasil presiona los precios y amplía la diferencia frente a la soja estadounidense.
En el caso del maíz, las exportaciones de Estados Unidos continúan firmes y sostienen el mercado, aunque la producción sudamericana y el desarrollo del maíz safrinha brasileño serán claves para definir el rumbo de los precios en los próximos meses.
El trigo, por su parte, enfrenta un escenario de oferta global abundante tras una campaña con buenos rendimientos en los principales países productores. No obstante, los analistas advierten que cualquier problema climático en el hemisferio norte podría generar un cambio en la tendencia.
En Argentina, el impacto de la volatilidad internacional se refleja en un ritmo de comercialización lento. En soja apenas se vendió cerca del 13% de la producción estimada, mientras que en maíz y trigo también queda un volumen importante sin precio fijado. La cautela de los productores responde a la incertidumbre sobre los precios, el tipo de cambio y la posibilidad de cambios en las retenciones.
Un mercado dominado por la incertidumbre
Con los fundamentos relativamente estables pero un contexto geopolítico tenso, el mercado de granos se mueve hoy más por expectativas que por datos concretos. En este escenario, los analistas recomiendan seguir de cerca tres variables clave: la evolución del conflicto internacional, el avance de las cosechas en Sudamérica y las decisiones de siembra en Estados Unidos para la próxima campaña.
Hasta que esos factores se definan, la volatilidad seguirá siendo la protagonista y el mercado continuará ofreciendo oportunidades, pero también riesgos, para productores y operadores.
Fuente: Kimei – Ciencias Agrarias UNLZ – Sandra Capocchi
Primicias Rurales
Mar 10, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Opiniones
La tensión entre EE.UU., Israel e Irán comienza a trasladarse a los mercados agrícolas. La suba de la energía, los fertilizantes y los costos logísticos suma presión sobre maíz, soja y trigo, mientras los fundamentos propios de los granos quedan en segundo plano. El análisis de Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Rosario, Santa Fe, martes 10 marzo (PR/26) – La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán empieza a impactar con mayor fuerza en los mercados de commodities. Inicialmente, los movimientos se concentraron en la energía y los fertilizantes, pero a medida que la tensión siguió aumentando durante los últimos días, los granos también comenzaron a reaccionar.
El bloqueo del estrecho de Ormuz impulsó el precio del petróleo Brent hasta valores cercanos ayer 9 de marzo de 2026, rozando los 120 dólares por barril, impulsado por la escalada del conflicto en Oriente Medio y el temor a problemas de suministro.
El barril Brent ha alcanzado picos cercanos a los 119-120 dólares, reflejando una gran volatilidad y pánico en los mercados en un contexto que también encarece los fletes marítimos y complica la logística global del comercio de commodities.
A la par, los fertilizantes nitrogenados registraron fuertes subas por recortes de producción en Medio Oriente y Qatar: la urea aumentó alrededor de USD 80 por tonelada (13%), alcanzando hasta USD 683 por tonelada en el Golfo de Estados Unidos.
“En los últimos enfrentamientos geopolíticos el impacto en los mercados fue acotado y de corta duración, concentrado en los productos directamente involucrados. La diferencia ahora es que el conflicto sigue escalando día a día y eso termina trasladándose también a los granos”, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Este contexto también impacta en el sistema financiero global. Las bolsas asiáticas registraron caídas ante el temor a un nuevo impulso inflacionario, mientras que el índice de precios de los alimentos de la FAO subió 0,9% en febrero, hasta los 125,3 puntos. Desde la cámara CIARA-CEC advirtieron además que una guerra prolongada en Medio Oriente podría afectar las exportaciones agroindustriales argentinas hacia esa región.
En este escenario de volatilidad, el trigo aparece como uno de los granos con mejores perspectivas relativas para Argentina. El país continúa realizando un fuerte esfuerzo por colocar su producción en el mercado internacional, lo que está generando dificultades para que otros exportadores -especialmente Europa- puedan ubicar sus excedentes.
“Argentina está siendo muy agresiva en la colocación de trigo en el mundo, lo que complica a competidores como Europa para vender sus excedentes”, señala Romano.
Al mismo tiempo, las perspectivas productivas en el hemisferio norte presentan algunas señales de alerta, aunque todavía es temprano para dimensionar su impacto. Los cultivos aún se encuentran en etapa invernal y recién cuando se retiren las nevadas se podrá evaluar con mayor precisión su condición.
“Todavía es difícil plantear un mercado estructuralmente alcista en trigo, porque los stocks iniciales son altos y hasta que los cultivos retomen su crecimiento no se puede dimensionar el impacto climático”, indica Romano.
A esto se suma que el encarecimiento de los fertilizantes también presiona sobre los costos de producción del cereal. De todos modos, en el mercado local el elevado volumen de trigo remanente todavía limita el potencial de suba de los precios.
El maíz aparece como uno de los granos más sensibles a la escalada del conflicto por su fuerte dependencia de los fertilizantes nitrogenados y su vínculo con el mercado energético.
“El impacto en maíz es triple: sube el costo de fertilizantes, porque requiere más urea; además el maíz sigue al petróleo por su uso en etanol; y, al tratarse de un alimento básico, los países tienden a asegurar abastecimiento ante posibles disrupciones logísticas”, explica Romano.
Gran parte del comercio internacional de urea pasa por el estrecho de Ormuz o se produce a partir de gas de esa región, lo que amplifica el impacto del conflicto sobre este cultivo.
En Estados Unidos, las exportaciones de maíz volvieron a acelerarse cada vez que los precios registran bajas, lo que evidencia una demanda global firme pese a los elevados niveles de stocks. Sin embargo, la suba del precio de la urea llega en un momento delicado para los farmers, que están a punto de iniciar la siembra de la nueva campaña.
“El salto del precio de la urea no podía llegar en peor momento para los productores estadounidenses, porque ya tenían márgenes negativos. Esto podría generar una caída adicional de área de entre 1 y 1,5 millones de hectáreas, lo que sería alcista para los precios en el mediano plazo”, sostiene Romano.
En Brasil, el avance de la safrinha presenta algunos retrasos, particularmente en el estado de Goiás, aunque Mato Grosso -que concentra cerca de la mitad del área- mantiene un ritmo relativamente normal. En Argentina, en cambio, el ingreso de maíz temprano al mercado comienza a presionar los precios disponibles a la baja, mientras se espera que la cosecha se generalice en las próximas semanas.
En soja, los fundamentos del mercado siguen mostrando debilidad, principalmente por el bajo ritmo de exportaciones de Estados Unidos y la ausencia de China en ese mercado.
“No hay razones claras para suponer que China vaya a concretar el compromiso de comprar 8 millones de toneladas adicionales de soja estadounidense, y en el contexto actual eso parece todavía menos probable”, explica Romano.
La relación política entre China e Irán y la dependencia energética del país asiático respecto de ese proveedor también podrían reforzar su inclinación a abastecerse en Brasil.
“Si miramos los precios, China debería acelerar las compras sobre Brasil, que sigue teniendo una producción elevada a pesar de algunas pérdidas marginales por exceso de lluvias”, agrega.
En Argentina, la mejora en la condición de los cultivos introduce un factor bajista para el mercado. Sin embargo, el bajo volumen de ventas de los productores abre dos posibles escenarios: una presión de precios durante la cosecha por necesidades de venta o, por el contrario, subas puntuales si los compradores encuentran dificultades para originar mercadería.
“Es posible que inicialmente veamos un mercado bajista por la entrada de cosecha, pero si las ventas del productor no se aceleran esa presión podría durar poco”, analiza Romano.
De todos modos, el especialista remarca que, por ahora, los fundamentos propios de cada cultivo quedaron relegados frente al escenario geopolítico. “Si en algún momento la tensión se detiene, los mercados deberían volver a ordenarse en función de esos factores”, concluye.
Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral
Mar 7, 2026 | Actualidad, Agricultura, Economía / Economía del Agro
La escalada bélica en Medio Oriente impulsa los futuros agrícolas en Chicago y tensiona el mercado de fertilizantes, mientras en Argentina la fuerte oferta presiona al maíz a mínimos de ocho años.
Por Franco Pennino – Matías Contardi – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario
Rosario, sábado 7 marzo (PR/26) —Los futuros subieron en Chicago, impulsados por las compras de los fondos. Los precios de los fertilizantes suben impulsados por el virtual bloqueo del Estrecho de Ormuz y la suba del gas. En el mercado local el maíz en mínimos de ocho años.
1- Tensiones armadas en medio oriente y los commodities agro
Sin lugar a duda, el inicio de las operaciones militares de combate de Estados Unidos en Irán fue el principal titular de las agencias de noticias alrededor de todo el globo. El foco de los análisis financieros y de mercado, más allá de las estrategias militares y eventual duración del conflicto, está puesto en el Estrecho de Ormuz. El Estrecho conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo/Océano Índico y es la principal salida para las exportaciones de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar. Desde la región fluye aproximadamente el 25% del comercio marítimo de petróleo y el 20% de Gas Natural Licuado, que es un input fundamental para la producción de, por ejemplo, la urea. Además, el Estrecho es la llave de paso de un tercio del comercio internacional de fertilizantes.

Sin embargo, el ataque no tomó completamente por sorpresa al mercado. Hace varias semanas que la exposición a commodities y activos considerados de menor riesgo se ha venido incrementando. Esto incluye el mercado de futuros de Chicago, donde los fondos especulativos han cambiado diametralmente su posición neta de cartera, traccionando las cotizaciones y convalidando niveles de precios más altos, para productos que, fuera del escenario del conflicto armado, no tienen demasiados fundamentos alcistas.
En efecto, hace seis semanas la posición de los fondos especulativos en Chicago era profundamente bajista, al estar vendidos en granos y derivados por un total de 245.400 contratos de futuros y opciones. El posicionamiento se agudizaba particularmente en los cereales, quedando vendidos en 81.000 contratos de maíz y 110.000 de trigo. Esta misma semana, con datos al jueves, la posición neta de los fondos especulativos es comprada en 295.045 contratos, es decir, en treinta días hábiles las carteras de inversores sumaron 540.000 contratos de commodities agro en Chicago.

En el mercado de soja, el poroto y el aceite tuvieron tracción gracias a fundamentals propios (ver) que se apalancaron con la presión compradora de commodities en general y por la relación del aceite como commodity energético. Tomados como conjunto, el aumento de exposición a soja y derivados explica el 67% de la variación de cartera de los fondos. La operatoria equivale a comprar 48 Mt de soja en el mercado de futuros en solo seis semanas: el volumen esperado para la cosecha argentina de este año.
En el caso de los cereales, la dinámica es idéntica. En maíz, los fondos pasaron a estar comprados en 3.000 contratos, marcando una variación de cartera del 104%. Mientras que, por trigo, los fondos especulativos aún mantienen una posición neta vendida, pero que se redujo en un 85% al realizar compras netas por 93.000 contratos en las últimas semanas. La presión compradora viene a convalidar niveles de precios más altos, sobre todo en trigo, donde llegó a escalar hasta los US$ 218/t, máximos desde febrero del 2025 durante el viernes anterior al estallido del conflicto bélico.
La evolución de cartera de los fondos no es menor a la hora de analizar escenarios futuros para el mercado de granos. Así como la exposición frente a commodities agro se incrementó en un 220%, puede revertirse frente a un cambio de expectativas en cuanto a duración del conflicto y eventual toma de ganancias o recortes de posiciones.
1.1 – El mercado de fertilizantes en alerta
En el corto plazo el conflicto en Medio Oriente impacta en los commodities agrícolas principalmente a través del costo y la disponibilidad de insumos, con los fertilizantes como foco central. En particular, el virtual bloqueo del Estrecho de Ormuz restringe una vía por la que circulaba cerca de un tercio de las exportaciones mundiales de fertilizantes. En paralelo, el gas natural es uno de los productos más afectados desde el inicio de las hostilidades y resulta una variable crítica para el mercado: explica aproximadamente el 80% del costo de producción de urea.
Con un Estrecho de Ormuz virtualmente en jaque, las exportaciones de fertilizantes deben redirigirse tomando otra ruta. Claramente, esto no es gratis: implica que los compradores de insumos deban pagar un adicional en costos de fletes y seguros, resultando en precios CIF mayores. Esta dinámica hace temer desde menor inversión en los cultivos de cara a la nueva campaña hasta pérdidas de superficie y sustitución de cultivos hacia producciones menos intensivas en este tipo de insumos.
En el siguiente gráfico se ilustra la dinámica mencionada, comparando los precios FOB de la urea en los orígenes más relevantes y el índice JKM de Platts (Japan Korea Marker), el principal índice de referencia del precio spot del gas natural licuado (GNL) en Asia.

De esta manera, el conflicto genera un efecto dominó que se transmite a través del aumento de los costos de producción de la urea. El agro norteamericano sigue de cerca esta situación, al igual que todos los países productores del hemisferio norte, mientras se preparan a comenzar las siembras de la cosecha gruesa a partir de abril. El temor a que una suba significativa en los precios de los fertilizantes y, por ende, del costo de producción, sume más presión a los debilitados márgenes hace temer por las decisiones de siembra e inversión para la nueva campaña y Chicago se hizo eco. Vale destacar, de todos modos, que el impacto final en la hoja de balance global dependerá principalmente de la duración del conflicto armado y las expectativas del mercado sobre ello.
1.2 – En la plaza local, la presión de oferta ganó la pulseada y los precios del maíz cedieron a mínimos en 8 años
Si bien el maíz fue el producto que menos subió en Chicago, en el mercado local la presión a la baja se sintió con fuerza a medida que las cosechadoras avanzan sobre los lotes. En los últimos siete días se descargaron 800.000 toneladas de maíz sobre los puertos del Gran Rosario, un salto intersemanal del 141% y 2,6 veces más que el promedio de los últimos cinco años a inicios de marzo. El maíz temprano será protagonista este año y la logística un factor clave.
El sector exportador venía ofreciendo US$ 180/t para comprar maíz con entrega inmediata durante las tres semanas anteriores; estas últimas jornadas las propuestas se generalizaron US$ 10/t más abajo, hundiendo las cotizaciones en el mercado físico. La pizarra de Rosario llegó a mínimos de enero del 2018 si se actualizan los precios por el efecto de la inflación; es decir, mínimos de ocho años. Inclusive, comparando estacionalmente los precios por maíz, la presión de cosecha este año llegó mucho antes y con gran intensidad.
1.3 – Llegaron las subas a la pizarra de trigo, aunque Argentina continúa muy competitiva
Siguiendo la tendencia global, las cotizaciones locales de trigo, acompañadas también por la estacionalidad, subieron marginalmente en el mercado FOB para las posiciones más cercanas, aunque proporcionalmente menos que el resto de los orígenes relevantes en el mundo. Esto provocó que la competitividad del cereal argentino lejos de caer con el aumento de precio, mejore aún más. En donde si son notorias las subas es en el mercado de futuros, donde el contrato de julio en A3 copió la misma tendencia alcista que Chicago, subiendo un 4,6% desde febrero a marzo.
1.4 – En Chicago el aceite de soja llegó a máximos de diciembre del 2022
El aceite de soja superó los US$ 1.420/t en Chicago, acumulando ganancias del 22% desde febrero y alcanzando niveles máximos desde fines del 2022. Sin embargo, el precio de exportación del aceite argentino no subió con la misma intensidad y se profundizaron las primas negativas que se negocian respecto a los contratos de futuros. Frente a ello, semanalmente, en vez de subir, la cotización FOB para aceite de soja a mayo de este año cayó un 2,2%. Con los precios de la harina la historia fue similar, luego de la tendencia alcista hasta la semana pasada, volvieron a bajar las cotizaciones para exportación.
La dinámica del FOB explica la evolución de los precios futuros a cosecha, que a pesar de las fuertes subas en Chicago se resintieron un 2% en el término local.
2- Los drivers del mercado argentino: oferta de granos en máximos
En este nuevo escenario global, el mercado argentino de granos se posiciona con un nivel de oferta sin precedentes, traccionado por la extraordinaria cosecha de trigo y las grandes performances productivas que se esperan para girasol y maíz. En base a las estimaciones de demanda previas al estallido de las hostilidades para esta campaña 2025/26, los stocks finales de granos que quedarían en el mercado argentino llegarían a niveles récords: más de 21 Mt entre maíz, soja, trigo, sorgo y girasol. Cabe destacar que las proyecciones de exportación por trigo y maíz son récord para la campaña y en máximos del siglo para aceite de girasol.

Stocks finales muy holgados suelen presionar las cotizaciones, limitando las subas y planteando un escenario de precios relativamente bajos. Sin embargo, también implica que el poder de fuego del mercado argentino para abastecer el mercado internacional es muy alto y a niveles competitivos de precios. Las proyecciones actuales de exportación de granos ya están en máximos históricos. Que se supere lo esperado o que terminen por debajo, dependerá principalmente de la evolución de la demanda externa, condicionada por las implicancias económicas y productivas del conflicto armado.
Primicias Rurales
Fuente: Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario