En Posadas, especialistas y autoridades coincidieron en que modernizar las reglas del transporte fluvial puede ayudar a reducir los costos logísticos, fortalecer las economías regionales y conectar la producción del Nordeste con los mercados internacionales.

 

 

Buenos Aires, miércoles 16 de septiembre (PR/26) — Argentina cuenta con una extensa red de ríos navegables, pero una parte importante de la producción del Nordeste todavía debe recorrer largas distancias en camión para llegar a los puertos de exportación.

El problema volvió a quedar expuesto durante el seminario organizado por el 80° aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), realizado en Posadas. Allí, representantes del sector público y privado plantearon la necesidad de actualizar las reglas que regulan el transporte de cargas por los ríos argentinos.

El reclamo tiene especial importancia para Misiones y Corrientes, donde la actividad forestal genera grandes volúmenes de productos como madera, celulosa y tableros. En este tipo de industrias, el costo del transporte puede marcar una diferencia importante a la hora de competir en el mercado interno y en el exterior.

Durante el panel sobre competitividad e infraestructura portuaria, el presidente de AFoA, Pablo Ruival, resumió el desafío: “En la forestoindustria trabajamos con productos voluminosos, estamos lejos de los grandes centros de consumo y necesitamos una logística aceitada con costos muy bajos”.

¿Por qué el transporte fluvial puede ser más barato?
Uno de los principales puntos planteados durante el encuentro fue la diferencia de costos entre trasladar grandes volúmenes por camión y hacerlo por vía fluvial.

Según las estimaciones presentadas, transportar un contenedor desde Eldorado hasta Buenos Aires para luego embarcarlo hacia otros países puede costar alrededor de US$3.600 por carretera. Si se utilizara una alternativa fluvial, ese costo podría bajar a unos US$2.500.

La diferencia también aparece en las cargas a granel. Llevar una tonelada de mercadería desde Clorinda hasta Rosario por camión fue estimado en unos US$100, mientras que una operación fluvial desde Asunción podría ubicarse cerca de US$25.

Estos números muestran por qué el debate no pasa solamente por construir o mejorar puertos. El desafío es conseguir que el sistema completo —ríos, puertos, aduanas, barcos y trámites— funcione de manera sencilla y competitiva.

El director de Transporte Fluvial y Puertos de Corrientes, Adolfo Escobar, sostuvo que tener puertos no alcanza si los costos y los trámites terminan desalentando el uso de los ríos.

El especialista Diego Azqueta resumió esa situación con una frase: “No estamos lejos de los puertos. Estamos cerca del río”.

 

Una normativa que quedó en el centro del debate
Uno de los principales reclamos está relacionado con las normas que regulan el transporte de cargas dentro del país por vía marítima y fluvial.

El régimen tiene sus orígenes en una norma de 1944 y fue modificado en distintas oportunidades. El debate actual busca adaptar esas reglas a las necesidades de la logística moderna y, especialmente, facilitar que empresas de la región puedan contratar embarcaciones y utilizar los ríos para transportar sus productos.

La discusión cobró fuerza a partir de los cambios regulatorios impulsados durante 2025. El Gobierno nacional intentó modificar las reglas del sector mediante el DNU 340/2025, pero esa medida fue rechazada por ambas cámaras del Congreso y posteriormente quedó sin efecto. En septiembre de ese año, otro decreto restituyó parte del régimen anterior.

Más allá de esa discusión puntual, el planteo de AFoA apunta a una cuestión más amplia: generar más opciones de transporte, aumentar la competencia y reducir los costos para quienes producen lejos de los grandes centros logísticos.

Entre las propuestas analizadas aparecen la simplificación de los trámites para contratar embarcaciones de países de la región, la posibilidad de realizar determinados trámites aduaneros en los puertos de origen y una revisión de los costos que afectan al combustible utilizado por los remolcadores.

Que la carga salga por el río desde el lugar donde se produce
Uno de los objetivos planteados durante el encuentro es que las empresas puedan preparar y concentrar su producción cerca del lugar donde se origina y llevarla hasta un puerto cercano, como Posadas, Ituzaingó o Corrientes.

Desde allí, la carga podría continuar su recorrido por vía fluvial hasta conectarse con los grandes circuitos de comercio internacional. 

Actualmente, parte de esa producción debe recorrer cientos de kilómetros —y en algunos casos más de mil— por carretera hasta llegar a los principales centros logísticos del país.

La idea no es eliminar el transporte por camión, sino cambiar su función. El camión podría encargarse de llevar la mercadería desde las fábricas y establecimientos productivos hasta los puertos, mientras que las barcazas realizarían los trayectos más largos.

Ese esquema permitiría combinar ambos medios de transporte y aprovechar las ventajas de cada uno.

La Hidrovía, otra pieza clave
El debate sobre el transporte fluvial también se produce mientras el Gobierno nacional avanza con cambios en la denominada Vía Navegable Troncal, uno de los principales corredores utilizados para transportar cargas por los ríos argentinos.

En junio de 2026 fue aprobada la adjudicación del proceso de concesión para la modernización, operación y mantenimiento de esa vía. Según información oficial, el corredor conecta unas 60 terminales portuarias y concentra aproximadamente el 80% de las exportaciones argentinas.

Para las provincias del Nordeste, contar con una vía navegable en buenas condiciones es importante, pero no suficiente. También se necesita que existan puertos preparados, servicios regulares, embarcaciones disponibles y reglas que permitan mover las cargas de manera eficiente.

A esto se sumaron durante 2026 cambios en las reglas de practicaje y pilotaje, dos servicios vinculados con la navegación de los buques, con el objetivo declarado por el Gobierno de aumentar la competencia y reducir costos.

Una oportunidad para la producción de Misiones
El impacto potencial es especialmente importante para Misiones, donde la actividad forestal tiene un peso significativo en las exportaciones provinciales.

Según datos oficiales, Misiones exportó US$441 millones en 2024, de los cuales US$231 millones correspondieron a la cadena forestal, equivalente al 52,3% de las ventas externas de la provincia.

Para una actividad que moviliza productos pesados y voluminosos, cualquier reducción en los costos de transporte puede mejorar las condiciones para competir en otros mercados.

Además, un mayor uso del transporte fluvial podría reducir la cantidad de camiones necesarios para trasladar grandes volúmenes por las rutas nacionales y disminuir el consumo de combustible y las emisiones por tonelada transportada.

Pero para que eso ocurra no alcanza con reemplazar camiones por barcazas. Se necesita que toda la cadena funcione de manera coordinada: puertos, rutas y vías navegables, aduanas, empresas de transporte y normas claras.

Convertir los ríos en una ventaja
El encuentro realizado en Posadas dejó planteada una discusión que va más allá de la actividad forestal.

El Nordeste argentino tiene producción, puertos y una extensa red de ríos. El desafío es lograr que esa ubicación geográfica se transforme en una ventaja concreta para las empresas y productores de la región.

Para AFoA, modernizar las reglas del transporte fluvial es una de las herramientas que permitirían avanzar en ese sentido. La propuesta forma parte de una agenda más amplia que incluye mejorar los puertos, hacer más eficiente la navegación y facilitar la integración logística entre las provincias del NEA y los países vecinos.

La pregunta de fondo es sencilla: si el río ya está ahí, ¿cómo hacer para que también sea una alternativa real y competitiva para sacar la producción?

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Fuente: AfoA