La siembra de trigo en Argentina avanza a niveles récord, marcando el ritmo más rápido desde 1999. Sin embargo, el mercado local sufre la caída de precios del trigo y el maíz por el desarme de posiciones de los fondos en Chicago, mientras que la soja resiste apuntalada por el boom del aceite.
Por Ana Rubicondi – Franco Pennino – Matías Contardi – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, lunes 8 junio (PR/26) — El ritmo de siembra de trigo avanza a paso firme. Los precios se desploman en Chicago por oleada de ventas de los fondos. En el mercado local, cae el precio del trigo y el maíz, pero la soja resiste.
1. Trigo: Se completó el 32% del área de intención, un máximo desde que se tengan registros
La siembra de trigo puso quinta y alcanza su ritmo más alto desde por lo menos la 1998/99. Pese a la complejidad que imponía el panorama del mercado de insumos y los altos precios de los combustibles, los productores comenzaron sus labores y ya hicieron sus planteos sobre un 32% del área total proyectada a nivel país, según datos de la Secretaría de Agricultura y Pesca.
Este ritmo de siembra relativamente vertiginoso se explica por la necesidad de aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo mientras esté disponible, explica GEA-BCR en su informe, aunque prevé un recorte del 12% interanual en el área sembrada de zona núcleo para la nueva campaña.
En términos comerciales, al miércoles de esta semana ya se acumulan negocios por aproximadamente 1,84 Mt de trigo correspondiente a la 2026/27; un 30% por detrás de del promedio de los últimos cinco años y el ciclo pasado. Los precios a cosecha estuvieron ajustando fuertemente en las últimas semanas, presionados por el mercado global y la inminente llegada de la oferta desde el hemisferio norte. La curva de futuros en A3 se desplazó un 4% hacia abajo en las últimas dos semanas, con la cotización a enero bajando US$ 11,5/t.
Estados Unidos comenzó la trilla de su tan golpeado trigo de invierno, para el cual se prevé la cosecha más baja desde la campaña 1972/73. Sin embargo, al mismo tiempo, el resto de los orígenes relevantes para el mercado global de trigo, como lo son Rusia, Ucrania, Canadá y la Unión Europea, se preparan para encarar la trilla con buenas expectativas productivas en términos generales. Agencias privadas rusas proyectan una cosecha de trigo por encima de las 90 Mt, de mínima 4 Mt más que las primeras estimaciones del WASDE de mayo.
En Francia las condiciones del trigo sembrado superan ampliamente las del año pasado a esta altura, mientras que en Ucrania esperan levantar una cosecha de granos que sería mejor que durante el año pasado.
En este escenario, el trigo norteamericano se presenta como el menos competitivo entre todos los orígenes relevantes, y esto se evidencia en un ritmo exportador reducido. Además, la presión de oferta por la cercanía de la entrada a la cancha de las cosechas del hemisferio norte también juega en el mismo sentido.
Como respuesta a estos hechos, los fondos especulativos comenzaron un fuerte desarme de posiciones compradas en el cereal, tras lo cual los precios comenzaron a caer sin parar en Chicago.
El contrato de futuro de trigo más cercano tocó los US$ 214/t durante esta semana, lejos del pico bianual alcanzado a mediados de mayo de US$ 249/t.
2- Se desplomaron los precios por maíz
En Chicago, el maíz se desplomó más de US$20/t en cuatro semanas, tendiendo a converger con los niveles anteriores a la implosión del conflicto en Medio Oriente.
El 5 de mayo pasado los contratos de futuro por maíz alcanzaban máximos de un año, llegando a US$ 191/t para el contrato más operado en Chicago. El cierre del estrecho de Ormuz, la suba en el petróleo y los fertilizantes y el rol de maíz como insumo para bioetanol aportaron los fundamentos para que las cotizaciones del cereal escalaran un 11% en el año.
El rally fue convalidado por los fondos especulativos, que en su apetito por commodities pasaron de estar vendidos en 2 Mt de maíz a principios de año, hasta alcanzar la posición comprada más importante desde febrero del 2025 con el equivalente a 43,6 Mt.
Sin embargo, desde entonces los fondos no hicieron más que vender y la cartera comprada se redujo en un 72% en solo veinte ruedas.
Aunque Ormuz haya sido un game changer para el mercado de commodities, la oferta de maíz global para esta campaña 2025/26 es récord: Estados Unidos consumaría la mayor cosecha de su historia, Argentina haría lo propio y Brasil levantaría la segunda más importante. A la vez, la siembra 2026/27 avanza sin problemas en Norteamérica, con el 67% de los cultivos ya implantados en condiciones buenas a excelentes y expectativas climáticas favorables.
Entre el aluvión de granos sudamericanos, las buenas perspectivas para la nueva campaña estadounidense, el peso de la oferta, los reacomodamientos del petróleo y las tomas de ganancias de los fondos, se explica el abrupto cambio de tendencia de las últimas semanas.
Bajo este escenario, el precio de exportación para la cosecha tardía en Argentina pasó de negociarse en US$ 220/t a caer por debajo de los US$ 200/t en el último mes, trasladándose al mercado interno y presionando sobre la curva de futuros en A3.
Los contratos de maíz, desde julio a diciembre cayeron entre un 3,6% y 2,4%, para volver a niveles de precios anteriores a la guerra. La cotización disponible con descarga en Rosario, ajustado por inflación, está al mismo nivel que a fines de marzo pasado cuando la pizarra se desplomaba con el ingreso del maíz temprano.
De la mano de las caídas en las cotizaciones por maíz, el ritmo comercial por el cereal ha ido mermando. Al mismo tiempo, el precio de la soja exhibió una relativa mejora, invirtiendo así la dinámica comercial del mercado: si durante el primer cuatrimestre del año, el maíz fue el protagonista de los negocios; desde mayo en adelante, de la mano de la entrada de la nueva cosecha y la mejora en precios, la soja se lleva el protagonismo.
Vale aclarar, sin embargo, que los compromisos de maíz en el mercado interno ya alcanzan las 26,7 Mt, el segundo registro más alto y con el 94% de esas compras en manos del sector exportador. Al mismo tiempo, las registraciones de DJVE a esta altura apenas superan las 18 Mt, por lo que el sector está más “calzado” que nunca en términos de ventas externas. Con un tipo de cambio estable durante todo el año, sin volúmenes de equilibrio por los que competir y con un cronograma de reducción arancelaria hacia delante, los incentivos a adelantar DJVE no son demasiado fuertes.
En materia de competitividad, Argentina sigue siendo el origen más atractivo para comprar en el mercado global, ganándole la pulseada en el mercado internacional al maíz safrinha que ya se está empezando a levantar. El ritmo de exportación para esta campaña viene siendo récord, con 14,2 Mt embarcadas a la fecha. Es de esperar, además, que las ventas al exterior vuelvan a acelerarse con la llegada del maíz tardío a partir de julio. El avance de cosecha a nivel nacional es del 53%, en línea con el promedio de los últimos años.
En Brasil la zafra de segunda apenas si está arrancando con 0,6% de la superficie objetivo ya cosechada, 1,2 p.p. por detrás del promedio. En términos generales las perspectivas son buenas, con excelentes condiciones para el centro del país, sobre todo en Mato Grosso, aunque algunas preocupaciones sobre el sur por las faltas de lluvias y altas temperaturas de mayo. El organismo oficial brasilero espera una cosecha total de 140 Mt, con 108 Mt de maíz safrinha, apenas por debajo del récord del año pasado.
3- El aceite de soja no para de subir en Chicago
El complejo soja fue el que menos padeció el desarme de posiciones por parte de los fondos especulativos, quienes llegaron a mantener la posición comprada más importante que se tengan registros hace tan solo unas semanas. Sin embargo, la soja no escapó a la tendencia bajista en granos y acumula pérdidas de un 4% en las últimas cuatro semanas, mientras que la harina retrocedió solo un 1%. Lo que más soporte le está aportando al mercado viene por el lado de los aceites, que ya superó los US$ 1.730/t, máximos desde junio del 2022, acumulando ganancias del 59% en el año y a tan solo un 15% de alcanzar el precio máximo histórico nominal en Chicago.
Debido a que buena parte de los fundamentos que impulsan las cotizaciones del aceite de soja en Chicago son propios de la coyuntura norteamericana (Estados Unidos consume internamente casi todo el aceite de soja que produce), el precio FOB del aceite argentino no copió con la misma intensidad el rally alcista de la plaza norteamericana.
Sin embargo, funcionó de sostén para los precios en plena presión de cosecha argentina. Esta dinámica viene manteniendo el poder de compra industrial y el precio disponible en el mercado interno.
Mientras los precios de compra ofertados por trigo y maíz en el mercado local vienen cayendo, los de soja se mantienen dentro de los AR$ 460.000 y AR$ 465.000/t. Con precios relativamente más atractivos, en la última semana se comprometieron 1,3 Mt de soja, el 67% con precio hecho. Con los últimos datos disponibles, los compromisos acumulados de la campaña llegan a las 18,5 Mt de soja para la 2025/26 de las cuáles un 32% se concertó en las últimas cinco semanas.
El Banco Nación cerró una participación histórica en Agroactiva 2026 tras registrar USD 11.850 millones en solicitudes de crédito, logrando un fuerte salto del 78% respecto al año anterior. Récord en maquinaria agrícola
Buenos Aires, lunes 8 junio (PR/26) — El Banco Nación consolidó su liderazgo en financiamiento productivo durante Agroactiva 2026.
La entidad oficial registró un volumen récord en solicitudes para el sector agroindustrial.
Durante las cuatro jornadas de la muestra, se emitieron 18.664 certificados de crédito.
Los fondos aprobados se destinarán a la compra de maquinaria nueva y usada.
Salto interanual y tasas agresivas
El monto total de las solicitudes de financiamiento alcanzó los USD 11.850 millones.
Esta cifra representa un notable incremento del 78% frente a Agroactiva 2025.
La propuesta comercial incluyó atractivas tasas especiales en pesos desde el 12%.
A su vez, se ofreció una fuerte línea de financiamiento en dólares al 0%.
Impulso al comercio exterior
La oferta financiera cubrió las necesidades de MiPyMEs y de grandes empresas.
En comercio exterior se ingresaron 361 solicitudes por parte de las firmas.
El financiamiento destinado a los negocios internacionales sumó USD 534 millones.
Estos indicadores ratifican el rol de la entidad como socio financiero clave.
El sector agroindustrial argentino arrancó el año con fuerza, logrando un crecimiento histórico en los envíos de carne porcina y derivados del huevo durante el primer cuatrimestre de 2026.
Buenos Aires lunes 8 de junio (PR/26)–El campo argentino sigue demostrando su enorme potencial en el mercado global.
Según los datos oficiales procesados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el periodo entre enero y abril de este año cerró con números que entusiasman a todo el sector.
Las exportaciones no sólo crecieron, sino que alcanzaron picos nunca vistos, consolidando a nuestro país como un proveedor estratégico de alimentos para diversas regiones del mundo.
El boom de la carne porcina
La cadena porcina fue la gran protagonista de estos meses, registrando un crecimiento interanual del 161% en valor, alcanzando los 6 millones de dólares. En cuanto a volumen, el aumento fue del 78%, sumando un total de 5.137 toneladas** enviadas al exterior.
Este salto es el resultado de un trabajo constante para abrir nuevos mercados. Actualmente, Argentina cuenta con 54 destinos habilitados para comercializar su producción, entre los que destacan mercados exigentes y estratégicos como China, Hong Kong, Brasil, Filipinas y varios países africanos como Costa de Marfil y el Congo.
El éxito de los ovoproductos
Por otro lado, la industria del huevo también tuvo un desempeño excelente. Las ventas de ovoproductos que incluyen huevo entero, yema y albúmina en polvo generaron 10,8 millones de dólares, lo que representa un incremento del 28,5%.
Estos productos son esenciales para la industria alimenticia internacional, utilizándose en la fabricación de mayonesas, pastas, panificados y helados. Los principales compradores se encuentran en regiones tan diversas como Dinamarca, Japón, Chile, Austria y Macedonia del Norte. Un punto clave para destacar fue la velocidad con la que Argentina cubrió la cuota sin arancel establecida tras la entrada en vigor del Acuerdo Mercosur-UE, completando el cupo de 333 toneladas apenas días después de habilitado.
Primicias rurales
Fuente: Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca- SANLUIS.GOV.AR
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario revela que la baja en el precio de la urea reavivó el interés por el maíz en la región núcleo, mientras que la siembra de trigo muestra un progreso superior al promedio y espera lluvias clave.
Rosario, lunes 8 junio (PR/26) — El maíz recupera terreno frente a la soja. La fuerte baja de la urea, que pasó de 1.000 u$s/tonelada a negociarse entre 810 y 850 u$s/t, modificó el escenario agrícola para la campaña gruesa 2026/27.
La relación urea/maíz descendió a 4,3 toneladas, marcando una tendencia a la baja que le devolvió competitividad al cereal frente a la oleaginosa.
El cultivo «salió del rincón» y los productores muestran intenciones de repetir el área sembrada del récord histórico alcanzado el año pasado.
Factores que impulsan la preferencia maicera
A pesar de la elevada inversión inicial que requiere el cultivo, los agricultores lo eligen por su altísimo potencial de rendimiento y su capacidad multiplicadora.
El negocio encuentra un fuerte respaldo en la demanda ganadera para consumo interno, sumado a los perfiles de suelo cargados de agua.
El clima jugará a favor con pronósticos de un Niño firme, lo que sostiene el optimismo para alcanzar nuevamente las 2,3 millones de hectáreas.
Alerta por costos y clima de cautela
El sector se maneja con extrema cautela debido a que la rentabilidad de la última campaña se achicó y se compensó solo por volumen.
El elevado costo de fertilización mantiene un ritmo pausado en la compra de insumos, obligando a revisar los números con lupa.
Una vez superado el rinde de indiferencia, la productividad del maíz impacta de manera muy positiva en los ingresos del productor.
Trigo: siembra acelerada a la espera de agua
La implantación de trigo registra un avance del 45% en la región núcleo, superando en 9 puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años.
El mayor progreso se observa en el centro-sur de Santa Fe, donde las sembradoras ya cubrieron el 70% de la superficie intencionada.
En contraste, el norte de Buenos Aires muestra los mayores retrasos, con avances de apenas entre el 15% y 20% del área prevista.
Pronóstico de lluvias clave para el sudoeste
Los especialistas anticiparon probabilidad de chaparrones y tormentas desde la mañana del viernes 5 hasta el martes 9 de junio, lo que está ocurriendo.
El consultor Alfredo Elorriaga señaló que un sistema frontal avanzó desde el sudoeste de la región pampeana generando precipitaciones.
El agua será fundamental para reactivar las labores de siembra en los lotes donde la humedad de la capa superficial comenzó a escasear.
Balance hídrico tras el déficit de mayo
El mes de mayo terminó seco y marcadamente deficitario, con un promedio de lluvias de apenas 15 milímetros en toda la red de estaciones.
Esta escasez resultó oportuna en su momento para destrabar la cosecha gruesa, que venía demorada por los excesos hídricos de abril.
Las tormentas previstas marcarían el inicio de una primera quincena de junio más activa, normalizando los volúmenes de agua estacionales.
La irrupción de la inteligencia artificial no destruye los puestos de los grandes expertos, sino el primer peldaño de la escalera laboral: el espacio del joven, del pasante y del aprendiz.
Por Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva. Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia. Autor de varios libros y Publicaciones. Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut.
Notas sobre la ruina silenciosa del trabajo y del hombre que trabaja
Buenos Aires, lunes 8 junio (PR/26) — Hay transformaciones que ocurren a la vista de todos y, sin embargo, permanecen invisibles. No porque nadie las vea, sino porque nadie quiere del todo comprender lo que significan.
La irrupción de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo es, en este sentido, la más vasta revolución silenciosa de nuestra época: se la celebra como productividad, se la teme como desempleo.
Pero rara vez se la examina en su consecuencia más profunda y definitiva: la destrucción del primer escalón.
I. El valor del trabajo, o su epitafio
Desde que David Ricardo y, luego, Marx erigieron la teoría del valor-trabajo como columna vertebral de la economía política, el mundo fue organizado —implícita o explícitamente— bajo un supuesto fundante.
Este supuesto sostenía que el valor de las cosas se nutre, en última instancia, del esfuerzo humano incorporado en ellas.
Los neoclásicos vinieron a matizarlo, sustituyendo el trabajo por la utilidad y la escasez como variables determinantes, pero en ningún momento renunciaron al trabajo como factor insustituible de la producción.
Podía ser más caro o barato, más calificado o rutinario, pero era, en el límite, imprescindible.
La inteligencia artificial no es, en rigor, el primer desafío a esa ecuación. La máquina de vapor, el telar mecánico, la cadena de montaje, la computadora personal: cada una de ellas desplazó trabajo humano hacia nuevas fronteras.
Pero siempre con una característica común: el desplazamiento operaba sobre el trabajo físico o sobre el trabajo mecánico.
El cuerpo era reemplazado; el juicio, la creatividad, el lenguaje, la deliberación, permanecían como reductos inexpugnables de lo humano.
Lo que la IA rompe —con una brutalidad que recién comenzamos a calibrar— es esa frontera última. No desplaza brazos: desplaza cabezas.
No reemplaza músculos: reemplaza juicio de nivel medio, análisis preliminar, redacción funcional, clasificación de información, síntesis documental, respuesta al cliente, generación de código, búsqueda jurídica, diagnóstico diferencial básico.
Y lo hace a un costo marginal que tiende a cero. Ahí es donde todas las teorías del valor —clásicas, neoclásicas, institucionalistas— pierden el suelo bajo sus pies.
El economista que hoy intente fijar el valor de un bien de conocimiento con los instrumentos tradicionales se encontrará ante una paradoja sin salida.
El bien tiene utilidad plena, el mercado lo demanda, pero el trabajo humano necesario para producirlo se aproxima a cero.
¿Cuánto vale un análisis jurídico generado en treinta segundos por un modelo de lenguaje?
¿Cuánto vale la primera versión de un balance, de una traducción, de un diagnóstico de imagen?
La respuesta del mercado, inexorable y creciente, es: el costo de la suscripción al servicio dividido por la cantidad de consultas del mes.
II. El ejército silencioso
Hay una imagen que los modelos económicos todavía no logran entender. Y es, lo que efectivamente está ocurriendo en millones de hogares, estudios profesionales, pequeñas empresas y organismos del Estado de todo el mundo.
Cada persona que hoy contrata un servicio de inteligencia artificial —por veinte, cincuenta, cien dólares mensuales— ha puesto a su disposición un ejército de pasantes voluntariosos.
Trabajan las veinticuatro horas. No piden aumentos. No se enferman. No se distraen. No renuncian. No forman sindicatos. No reclaman reconocimiento.
No necesitan ser formados: ya saben. No cometen errores de criterio por inexperiencia: no tienen inexperiencia. No tardan tres meses en entender los usos de la empresa: la comprenden al instante.
Esta imagen no es una metáfora, es una descripción económica precisa de lo que ha cambiado.
La IA no es una herramienta en el sentido clásico —un martillo que amplifica la fuerza del brazo humano— sino un sustituto funcional de una categoría de trabajadores.
And esa categoría no es la de los expertos irreemplazables que operan en las alturas del conocimiento.
Es exactamente la categoría que constituía el primer peldaño de la escalera: el joven que recién empieza, el aprendiz, el pasante, el junior.
El único límite real de ese ejército silencioso es el costo de acceso a la plataforma y las restricciones técnicas del modelo. Todo lo demás ha cambiado para siempre.
III. La escalera rota
Para comprender la magnitud de lo que se está destruyendo es preciso entender qué era, realmente, el aprendiz o el pasante como institución social y como mecanismo de reproducción de la civilización productiva.
El aprendiz cumplía, simultáneamente, cuatro funciones que tendemos a confundir porque coexistían en una sola persona y en un solo momento.
La primera era económica: hacía el trabajo de bajo valor agregado inmediato, liberando al profesional senior para las tareas de mayor complejidad.
Era, en términos precisos, un subsidio al costo operativo de la organización financiado con tiempo y formación.
La segunda era epistémica: transmitía el conocimiento tácito. No el que está en los manuales o en los cursos universitarios, sino el que no está escrito en ningún lugar.
Se trata de la intuición que solo se aprende mirando hacer a alguien que ya sabe. Ese conocimiento no viaja en documentos y libros, sino que viaja por observación y corrección in situ.
La tercera era la de la señalización: el período de formación servía a la organización para identificar el talento y poder comprobar quién razonaba bien.
Permitía ver quién tenía criterio, quién merecía responsabilidades mayores construyendo credenciales verificables en el mercado.
La cuarta, en mi caso, la más importante, aunque seguramente silenciada en los análisis económicos, era la socialización profesional.
El aprendiz aprendía no solo técnica sino ética, jerarquías, modos de relacionarse con clientes, colegas y adversarios. Aprendía a existir dentro de una comunidad. Era su iniciación.
La inteligencia artificial reemplaza con eficiencia la primera función y parcialmente la tercera.
But al hacerlo, elimina el soporte económico que hacía viable la contratación del aprendiz, arrastrando consigo las otras tres funciones que no puede reemplazar.
Dicho de otro modo: la IA no destruye solo puestos de trabajo. Destruye el mecanismo a través del cual se formaba el capital humano necesario para existir en el mercado del trabajo.
Destruye la escalera. Y lo hace en su peldaño más bajo: en el único al que podía acceder quien todavía no tenía nada.
IV. La trampa generacional
Lo que emerge de este proceso no es la democratización del conocimiento que prometían los entusiastas de la tecnología.
Es una estratificación de nuevo tipo, más cruel que las anteriores, precisamente porque no tiene el rostro visible de la explotación clásica.
Las generaciones jóvenes que hoy ingresan al mercado laboral —o intentan hacerlo— se encuentran ante una paradoja sin precedente histórico moderno.
El trabajo que debía formarlos ha sido reemplazado por la misma tecnología que, supuestamente, deberían aprender a manejar.
La IA ocupa el lugar del junior. Y para manejar bien la IA en niveles de sofisticación competitiva se necesita exactamente el capital humano que se acumulaba siendo junior.
De este modo, el círculo se cierra sobre sí mismo de manera implacable.
La IA reemplaza los puestos que formaban la competencia necesaria para trabajar con la IA. No es una escalera que asciende. Es una escalera de la que se ha retirado el primer peldaño.
La consecuencia de todo lo expuesto será particularmente diabólica.
En poco tiempo, el mercado laboral se bifurcará con brutalidad entre quienes ya poseen credenciales verificadas, construidas antes de que la IA cerrara esa puerta, y quienes no tienen ninguna porque nunca tuvieron la oportunidad de formarlas.
La brecha no es tecnológica. Es temporal: una cuestión de cuándo naciste y, dentro de eso, a qué familia perteneciste.
Ello será irremediablemente así debido a que el conocimiento tácito ya no se transmite en el trabajo formal sino en el hogar de quien ya lo posee.
Esto va creando una nueva aristocracia del conocimiento que no se hereda por sangre sino por contexto.
La idea no es nueva como fenómeno social, el capital cultural siempre fue hereditario en alguna medida.
Pero la IA lo vuelve definitivo al cerrar el camino alternativo que el trabajo mismo ofrecía: el aprendizaje en el piso de la empresa, en el estudio del abogado, en la redacción del diario, en la cocina del restaurante.
V. El trabajo como institución civilizatoria
Hay una dimensión que generalmente a la economía no le interesa, simplemente no cabe en sus modelos, y que, sin embargo, puede ser la más profunda de todas las que venimos hablando.
El trabajo no es solo un mecanismo de asignación de recursos. Es una institución civilizatoria.
Desde Hesiodo hasta Hegel, desde los gremios medievales hasta los sindicatos industriales, el trabajo ha sido el espacio donde el ser humano construye su identidad social.
Construye su sentido de pertenencia a una comunidad, su lugar en el orden colectivo. Y el aprendizaje en el trabajo no era solo formación técnica: era construcción de ese mundo.
Cuando esa función se elimina en su estadio inicial —cuando el joven ya no tiene acceso a ese espacio de formación e iniciación— no se pierde solo un ingreso.
Se pierde el tránsito desde la adolescencia hacia la adultez productiva y responsable. Se pierde la experiencia de ser útil a algo más grande que uno mismo.
Se pierde la pertenencia a una comunidad de práctica. Se pierde, en fin, el primer ejercicio de la ciudadanía económica.
Si lo dicho fuera efectivamente así, las sociedades no producen desocupados. Producen excluidos ontológicos.
Se trata de personas que no sólo carecen de trabajo sino de la experiencia de haber trabajado, de haberse equivocado en un entorno que enseña, de haber recibido la corrección de quien sabe más.
Personas a quienes se les ha negado el derecho a comenzar.
VI. El derecho del trabajo ante el abismo
El Derecho del Trabajo fue construido, en el siglo XX, sobre un supuesto que hoy se quiebra.
Este supuesto indicaba que la dependencia económica y la subordinación técnica de un ser humano respecto de otro —o de una organización— era la forma dominante de la actividad productiva.
Sobre ese supuesto se edificó todo el sistema de protección: la estabilidad en el empleo, las contribuciones a la seguridad social, el régimen de pasantías y aprendizaje, las convenciones colectivas.
El régimen de pasantías —en Argentina, la Ley 26.427 y el contrato de aprendizaje de la Ley 25.013— partía de un supuesto económico elemental.
Este supuesto indicaba que la empresa obtenía valor real de esa mano de obra en formación, suficiente para motivar la contratación, aunque la remuneración fuera reducida.
Si ese valor real desaparece porque la IA lo cubre a costo marginal tendiente a cero, el incentivo para contratar aprendices se evapora. La figura legal subsiste en el ordenamiento; su sustrato económico, no.
Y detrás del régimen de pasantías viene la base contributiva del sistema previsional. Los sistemas de reparto se financian sobre la masa salarial.
Si la masa salarial se contrae en su base, porque los puestos de entrada desaparecen, el sistema pierde recaudación exactamente cuando la presión del desempleo estructural aumenta la demanda de prestaciones.
Las respuestas regulatorias que se ensayan en distintos sistemas, como cuotas obligatorias de contratación juvenil, impuestos al uso de IA como sustituto del trabajo, o garantías universales de ingreso, son todavía tentativas y, en muchos casos, contradictorias entre sí.
Lo que ninguna de ellas resuelve, en el fondo, es la pregunta filosófica que subyace.
Si el trabajo organizado como contrato de dependencia ya no es el eje de la protección social, ¿qué lo reemplaza?
La respuesta, lejos de ser vista como utopía redistributiva, se transforma en una necesidad funcional urgente.
VII. Lo que no tiene nombre todavía
Estamos, posiblemente, ante la primera transformación productiva de la historia moderna que destruye el primer peldaño de la escalera sin ofrecer otro.
La industrialización desplazó al artesano, pero creó al obrero. La informatización desplazó al obrero de los procesos repetitivos, pero creó al analista, al programador, al técnico.
En cada caso, el desplazamiento generaba una nueva categoría de entrada al mercado.
La IA no desplaza hacia una nueva categoría, sino que desplaza hacia sí misma. El nuevo primer peldaño de la escalera es la IA.
Y para estar parado en ese peldaño ya hay que saber cosas que solo se aprenden estando en el segundo.
Lo expuesto es la ruptura en su sentido más perfecto. No es solo económica. No es solo jurídica.
Es civilizatoria, en el sentido más literal del término: afecta el modo en que una civilización se reproduce a sí misma, transmite su conocimiento, integra a sus jóvenes, construye la continuidad entre generaciones.
Cuando esa transmisión se fractura, lo que se rompe no es un mercado: es un pacto.
El aprendiz no era solo una figura del derecho laboral ni una variable de la función de producción.
Era la encarnación del principio de que toda sociedad debe tener un lugar para quienes todavía no saben.
Un lugar donde la inexperiencia sea tolerable. Un lugar donde el error sea pedagógico y no fatal. Un lugar donde el joven pueda convertirse, con tiempo y ayuda, en alguien que sabe.
Ese lugar está desapareciendo. Y con él, algo que no tiene nombre todavía, porque las civilizaciones no suelen nombrarlo hasta que lo han perdido.
El Papa León XIV encabezó un encuentro con referentes de la cultura, el arte, la economía y el deporte en Madrid, donde llamó a construir un diálogo social centrado en la dignidad humana y el bien común.
Por Renato Martínez – Ciudad del Vaticano
Madrid, lunes 8 junio (PR/26) — La tarde de este domingo, en el “Movistar Arena” de Madrid, el Papa León XIV escuchó los testimonios de los participantes en el Encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”.
A todos ellos, el Pontífice los alentó a tejer redes entre instituciones, es decir, en un diálogo centrado en la dignidad humana.
“Los invito entonces a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza”.
Esta es la invitación del Papa León XIV a los participantes en el Encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”, a quienes encontró la tarde de este domingo, 7 de junio, en el “Movistar Arena”, de Madrid, España.
Un lugar que acoge emociones profundas del ser humano
Después de haber escuchado los testimonios de los representantes del mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte, el Santo Padre manifestó su alegría por este encuentro, en un espacio que acoge no solo eventos deportivos y culturales, sino emociones profundas del ser humano. Y señaló que, en este hermoso país es imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su historia y da forma a su identidad.
“Una hermosura visible en sus ciudades, en sus calles y monumentos, en sus plazas y jardines, en sus universidades e iglesias, en la música, la pintura y la danza, en su gastronomía. Aquí se percibe también el alma de las generaciones que transformaron el paisaje y le dieron un rostro propio, y eso nos revela en cada trazo la inteligencia y la voluntad que residen en el alma humana”.
El Papa saluda al llegar al Movistar Arena de Madrid (@Vatican Media)
La Iglesia anhela permanecer en diálogo con el mundo
Y refiriéndose a la belleza de la ciudad y del país, creadas por las generaciones anteriores, el Pontífice se preguntó: qué herencia estamos dejando al futuro y, por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo? Haciendo eco a las intervenciones de los panelistas, el Papa señaló que, todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera.
“Nuestra sociedad, en efecto, posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar, sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce. En este contexto, la Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”.
¿Qué significa ser verdaderamente humano?
En este sentido, el Papa León recordó el magisterio de sus predecesores y señaló que, en el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza y de verdad; y es a partir de esa aspiración profundamente humana y de nuestra experiencia plurisecular, que la Iglesia propone caminos para una vida digna y el bien común.
“A este propósito, san Pablo VI afirmó ante las Naciones Unidas que independientemente de la opinión que se tenga del Pontífice de Roma, es bien conocida su misión. En cuanto ‘experta en humanidad’ la Iglesia no se desentiende de nada verdaderamente humano (cf. Gaudium et spes, 1). Por esta razón la «actitud de diálogo es parte integrante de su vocación» (Magnifica humanitas, 2)”.
El arzobispo de Madrid y el Papa
Jesucristo responde a las grandes preguntas sobre la vida humana
Asimismo, el Santo Padre indicó que, la Iglesia comparte con humildad, pero también con firmeza aquello que ha descubierto en la experiencia de la fe: que Jesucristo responde a las grandes preguntas sobre la vida humana y su plenitud, ya en este mundo y hasta su culmen en la eternidad.
«Por eso, la persona humana permanece siempre como “el camino primero y fundamental de la Iglesia” y el corazón de toda auténtica vía de desarrollo humano integral. Y entonces, ella no puede desentenderse de la cultura, porque a través de ella, el hombre en cuanto hombre “es” más (cf. Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 554)».
El arte de tejer redes implica encuentro, escucha, diálogo y respeto
Y recordando la raíz etimológica de “cultura”, el Pontífice dijo que, estamos llamados a preguntarnos qué es lo que hoy sembramos, qué es lo que florece y qué se marchita silenciosamente en nuestra sociedad; qué valores estamos preservando y cuáles estamos dejando morir. Para atender a estos interrogantes, es menester un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto.
“En los varios sectores de la actividad humana debemos cuidar el lenguaje que se utiliza: escrito, oral y, en el entorno digital, también el de las imágenes; porque la comunicación nunca es neutral. Toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes, sembrar división o despertar la esperanza en la posibilidad de construir juntos algo genuinamente humano”.
Un momento especial con la presentación del artista español Antonio Banderas
Tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana
Y haciendo hincapié en el tema del Encuentro, el Papa León dijo que, tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana.
Ello comporta, por ejemplo, que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz.
“Nuestra aportación al diálogo, desde una visión cristiana de la vida, sabe que el Creador ha entramado al ser humano con hilos de amor; ya que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, que es amor (1 Jn 4,8). Aquí reside el fundamento de la inalienable dignidad humana, cuyo absoluto respeto es la base del diálogo”.
Tejer redes significa crear juntos
En segundo lugar, el Pontífice indicó que, tejer redes significa crear juntos. «La fe ―afirmó el Papa Benedicto XVI― es amor y por ello crea poesía y crea música. La fe es alegría y por ello crea belleza». Todos hemos experimentado algo hermoso, tanto que nos cambió interiormente: una canción, un poema, una iglesia silenciosa, una voz, una mirada, incluso un partido de baloncesto vivido con amigos.
“No es extraño entonces que la proclamación de la Buena Nueva y la conciencia de sabernos hermanos se exprese con forma de saeta en una Semana Santa, de poesía mística, de maestría literaria en autores como Lope de Vega, santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz, Calderón de la Barca, o en la prosa serena de santo Tomás de Aquino, de quien hemos heredado los hermosos himnos del Corpus Christi, que celebramos hoy. Todo ello muestra el vínculo entre lo material y lo espiritual que constituye nuestra existencia”.
El Movistar Arena de Madrid
Tejer redes significa servir de modo desinteresado
Tejer redes, en tercer lugar, precisó el Santo Padre implica servir de modo desinteresado. Una mirada objetiva revela que hombres y mujeres movidos por la fe han edificado hospitales y escuelas, dieron pie a iniciativas solidarias y hablaron con un lenguaje que dignifica a las personas.
“Por eso cabe preguntarse con honestidad si el mundo —y en particular Europa— habría forjado su identidad sin la huella espiritual que ha impregnado su historia. No se trata de una provocación, sino de una invitación a pensar si la eternidad, que irrumpió en el tiempo y el espacio mediante la encarnación de Jesucristo, pueda volver a reconciliarse con lo cotidiano”.
La condición de los pobres interpela nuestras vidas
En este sentido, el Papa señaló que sigue vivo el grito de sus Predecesores: ¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo.
Y luego dijo que, no podemos ignorar que la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y a la Iglesia.
“En efecto, Cristo le devuelve al bien común el lugar que le corresponde en cuanto árbitro sapiente que apacigua la codicia de unos y nutre la esperanza de otros, mientras anhela salvarlos a todos. Esta Iglesia, ‘experta en humanidad’, aunque a veces camina contracorriente, insiste en que «las estructuras económicas e institucionales son justas sólo en la medida en que sirven al desarrollo integral de la persona y favorecen la participación responsable de todos» (Magnifica humanitas, 34)”.
En el deporte aprendemos el respeto por el adversario
Finalmente, el Papa León dirigió su atención al mundo del deporte. Pensemos cuántos de nosotros aprendimos el respeto por el adversario en un campo de juego más que escuchando un discurso. Cuántos deportistas nos enseñan a perder sin odiar, a ganar sin humillar o a levantarse después de caer.
“Sobre esto, san Juan Pablo II, como deportista y pastor, declaró: «En estos tiempos en que por desgracia diversas formas de violencia, y por lo tanto de odio, tienden a desgarrar nefastamente el tejido de la solidaridad social, vosotros [los deportistas] contribuís, por vuestra parte, a dar un testimonio luminoso de cohesión, de paz, de unión, en una palabra, de “saber estar juntos”». Estas palabras son más actuales y oportunas que cuando resonaron por primera vez”.
De ahí su invitación a ser hilos nuevos acogiendo el consejo que san Pablo nos deja en la Carta a los Romanos (Rm 12,15-18). Porque en todo ello se juega que, en el porvenir, siga resplandeciendo nuestra “magnífica humanidad”.