Fundó hace 36 años un centro para recuperar aves rapaces y hoy lidera el Proyecto Manku, que libera en la cordillera cóndores heridos o nacidos en cautiverio. Conoce la historia de vida de cada uno de los más de 200 ejemplares que pasaron por sus manos.
Buenos Aires viernes 9 octubre (PR/26)– La belleza del vuelo del cóndor andino, con su figura negra y blanca planeando en las alturas y el sonido de sus alas en el viento, todavía conmueve a Eduardo Pavez (Santiago de Chile, 1965).
Y eso que desde niño sube a la cordillera y siente latir la naturaleza, y que desde joven convive con cientos de rapaces. Hoy es de las personas que más sabe de cóndores, una de las mayores aves voladoras del planeta, y el motor de uno de los más importantes proyectos de reintroducción de la especie a su medio natural.
De un patio de colegio a un centro de rescate
Pavez es médico veterinario y doctor en ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias. Camina entre decenas de jaulas del Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces (CRAR), en Talagante, a 45 kilómetros al oeste de Santiago, un lugar que fundó en 1990, cuando tenía apenas 24 años.
Todo empezó con un ultimátum de su madre: debía llevarse a otro lado las águilas, los cernícalos y los tiuques que cuidaba en el patio de su casa desde los tiempos del colegio.
Fue Jürgen Rottmann, una leyenda viviente del naturalismo chileno, quien le facilitó un sector de un predio agrícola de su propiedad para instalar el centro. Hace más de tres décadas que allí también cuidan ejemplares de cóndor (Vultur gryphus).
Desde entonces, Pavez no ha dejado de aprender sobre el comportamiento de estas aves. Explica, por ejemplo, que durante la primavera que acaba de comenzar en el hemisferio sur es peligroso entrar a las jaulas de los adultos, porque la época de celo los vuelve agresivos.
Por eso solo interactúa a través de la reja con Inca, una hembra de 20 años nacida en el Zoológico de La Serena, a 480 kilómetros al norte de la capital. Su liberación es imposible por la relación que ha establecido con las personas. Picotea una y otra vez el guante de cuero que Eduardo le ofrece y lo sigue a lo largo de la reja cuando él camina.
Treinta y cinco cóndores y dos huevos
Hoy el CRAR alberga a 35 cóndores y dos huevos. Pavez asegura que allí es un voluntario más. Muchos de los ejemplares no pueden volver a la vida silvestre, ya sea por lesiones físicas o porque el contacto con los humanos lo hace inviable.
Aun así, algunos pueden reproducirse para que sean sus crías las que vivan en el ambiente al que estaban destinadas por mandato natural: la cordillera de los Andes.
Es el caso de Mailén, nacida en el CRAR en diciembre de 2022, que espera ser liberada en los próximos meses en la cordillera chilena junto a otra cóndor que llegó herida y ya se recuperó.
También el de Antuco, nacido en diciembre de 2024, que será trasladado hasta Colombia para colaborar en el repoblamiento de la especie en ese país.
Lo que enseña un gigante de los Andes
Gran admirador del naturalista español Félix Rodríguez de la Fuente, Pavez habla con pasión de los cóndores y transmite con palabras simples lo que aprendió en largas jornadas de observación a la distancia en escarpados cerros y en el contacto directo con ejemplares en cautividad.
Cuenta que el cóndor es de los pocos sobrevivientes de los buitres gigantes del Pleistoceno, que puede recorrer hasta mil kilómetros buscando alimento y que tanto el macho como la hembra se dedican a la crianza. Su imagen potente lo convirtió en un símbolo de todas las culturas andinas desde tiempos inmemoriales.
Pavez solo se anima a entrar a la jaula donde los jóvenes cóndores, que pronto serán liberados, ejercitan su vuelo, y a la de Abuela, una hembra ya mayor que sufre cataratas y no detecta su presencia si él se queda quieto.
Los guardianes de la higiene del ecosistema
El cóndor, cuyo territorio natural abarca todo el macizo andino, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, enfrenta problemas de conservación en casi toda esa área, especialmente en el norte de Sudamérica, donde está en peligro de extinción.
Es una especie esencial para mantener limpio y sano su entorno, y cuidar a estos buitres es también proteger a toda la flora y fauna con la que conviven. Pavez lo explica así:
“Los cóndores se encargan de eliminar rápidamente los cadáveres de los grandes animales que ellos consumen, como guanacos muertos por puma y también muchos animales que quedan varados en las costas, como delfines, lobos marinos y ballenas. Esto impide que esos cadáveres se transformen en fuente de organismos patógenos como bacterias o virus, o alimento para larvas de moscas, que son vectores de muchas patologías. Desde el punto de vista de la higiene del ecosistema, los buitres, y los cóndores en particular, son fundamentales”.
Un maestro francés y un récord de liberaciones
Su acercamiento al mundo de los cóndores comenzó en 1991, cuando el ornitólogo y documentalista francés Michel Terrase le pidió que lo acompañara durante más de un mes para filmar y estudiar a estos buitres en Torres del Paine.
“Aprendí mucho de cóndores, de buitres y de cómo utilizar escondites. Estuvimos metidos en los escondites desde las 5 de la mañana hasta las 11 de la noche para filmar, pero conversando todo el día. Ahí se generó un vínculo potente maestro-discípulo. Fue Michel el que me metió en el mundo de los buitres y específicamente en el mundo de los cóndores”, recuerda.
Luego trabajó con una minera en el manejo de una población de cóndores en un basural y ya no paró: se sumó el trabajo con cóndores heridos de por vida y el intento de reintroducir en la naturaleza a ejemplares recuperados o nacidos en cautiverio.
En 2000 colaboró con colegas de Argentina en la fundación del Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino, y en 2019 fue pieza clave en la creación del Proyecto Manku, del que hoy es director.
Manku sintetiza la palabra cóndor en mapudungun, aimara y quechua, y une los esfuerzos del Zoológico del Parque Metropolitano de Santiago, el CRAR, la Unión de Ornitólogos de Chile, Filantropía Cortes Solari y Rewilding Chile.
Así, Pavez ya cuenta con el récord de haber impulsado la liberación de más de 100 cóndores en la cordillera del centro y sur de Chile, la gran mayoría con transmisores satelitales en las alas que permiten seguir sus movimientos por un tiempo.
Cada cóndor, una historia de vida
Después de tantos años, Pavez reconoce el vínculo que logró con los más de 200 cóndores que han pasado por el CRAR: “Me siento totalmente conectado con cada uno de los cóndores. Cada cóndor tiene su propia… no digo personalidad, digamos condorilidad. Cada uno tiene su historia de vida y eso se refleja en sus conductas”.
“Yo conozco las historias de vida de prácticamente todos estos cóndores. Tenemos cóndores aquí hace más de 30 años y tengo una relación con ellos. Existe una conexión y es bonito, porque muchos de ellos me van a trascender”, dice.
Y reflexiona: “Un cóndor en cautiverio puede vivir perfectamente 70 años. Aquí hay cóndores jóvenes y mayores, que no se pueden liberar, y probablemente van a vivir muchos años después de que yo muera”.
Un taller internacional de taxónomos, basado en las muestras de la campaña Talud Continental IV a bordo del buque R/V Falkor (too), permitió descubrir 57 nuevas especies marinas y 5 géneros en el cañón submarino Mar del Plata, Buenos Aires.
Una hembra de pulpo incubando huevos detrás de un coral para protegerlos. Créditos: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Buenos Aires, viernes 9 octubre (PR/26) — Descubren 57 nuevas especies en los cañones submarinos de Argentina. Estos resultados emergen de un workshop internacional de taxónomos y científicos, organizado por Ocean Census, en el que se analizaron, principalmente, muestras recogidas durante la campaña Talud Continental IV, liderada por especialistas del CONICET a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, transmitida en vivo a millones de personas por streaming.
La campaña Talud Continental IV tuvo lugar en agosto de 2025 a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. Créditos: Schmidt Ocean Institute.
Loki (Peniagone sp.) es un equinodermo de aguas profundas, nombrado por sus cuernos similares a los del dios de la leyenda nórdica. Créditos: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
La pluma de mar Pseudumbellula sp. Créditos: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
Copepod (Pseudotachidius sp.) forma parte de un grupo de crustáceos fundamentales en los ecosistemas de las profundidades marinas. Créditos: The Nippon Foundation-Nekton Ocean Census / Schmidt Ocean Institute.
El taller realizado en julio de 2026 en Buenos Aires reunió a 20 taxonomistas e investigadores de toda América Latina y Europa. Créditos: The Nippon Foundation-Nekton Ocean Census / Schmidt Ocean Institute.
Un asombroso pulpo telescopio (Amphitretus sp.) documentado a 888 metros de profundidad en el cañón de Mar del Plata. Créditos: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
El buque de investigación R/V Falkor (too) que alojó a los científicos del CONICET durante la expedición argentina en el cañón de Mar del Plata. Créditos: Schmidt Ocean Institute.
La campaña Talud Continental IV tuvo lugar en agosto de 2025 a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. Créditos: Schmidt Ocean Institute.
Loki (Peniagone sp.) es un equinodermo de aguas profundas, nombrado por sus cuernos similares a los del dios de la leyenda nórdica. Créditos: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute.
La histórica expedición de la campaña Talud Continental IV en el cañón submarino Mar del Plata, liderada por científicos del CONICET a bordo del buque R/V Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, que en agosto de 2025 emocionó a millones de personas a través del streaming, sigue generando hitos. Ahora, un taller internacional de identificación de especies (Species Discovery Workshop), liderado por The Nippon Foundation-Nekton Ocean Census, en alianza con el Schmidt Ocean Institute (SOI), y coordinado localmente por los investigadores del CONICET Martín Brogger y Valeria Teso, en el que se analizaron muestras biológicas de aquella expedición, reveló el hallazgo de 57 nuevas especies marinas y 5 géneros que habitan el cañón submarino Mar del Plata.
La expedición Talud Continental IV se extendió por 21 días, se transmitió en vivo y en directo a 4 millones de personas por plataformas y tuvo cerca de 22 millones de visualizaciones. Presenciada por grandes y chicos, marcó un hito científico y tecnológico que permitió descubrir nuevas especies marinas y una diversidad inesperada en corales de aguas frías.
Una estimación preliminar había señalado el hallazgo de al menos 40 nuevas especies marinas, pero tras la realización del workshop la cifra se elevó momentáneamente a 57.
El taller, realizado en julio pasado en la Universidad Maimónides de Buenos Aires, reunió a 20 taxónomos en el inicio de carrera de América Latina y Europa, para examinar muestras biológicas de aguas profundas, principalmente recogidas durante la expedición de agosto del año pasado, que contó con un vehículo operado de forma remota, (ROV) SuBastian, que se sumergió a una profundidad de 3.900 metros.
De acuerdo con los científicos que participaron, aún quedan por revelar muchas nuevas especies halladas en aquella expedición, cuyas muestras no se llegaron a analizar en el workshop.
“La cooperación internacional en taxonomía es fundamental, especialmente en grupos que cuentan con pocos especialistas activos. El taller sobre descubrimiento de especies aceleró la identificación de especies nuevas para la ciencia, además de fomentar el desarrollo de capacidades entre los taxónomos locales que inician su carrera y trabajan con fauna de aguas profundas”, destaca Daniel Lauretta, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) y jefe científico de la campaña.
El equipo, que incluyó a Lauretta y a otros especialistas del CONICET, utilizó técnicas de taxonomía integrativa para identificar rápidamente los nuevos especímenes, registrando los descubrimientos directamente en Ocean Census NOVA, la primera plataforma de datos de acceso abierto del mundo para especies marinas recién descubiertas.
Nuevos descubrimientos
Las 57 nuevas especies de dividen en 20 copépodos (clase de crustáceos de pequeño tamaño), 22 equinodermos (pepinos de mar y crinoideos), 14 cnidarios (octocorales, plumas de mar y corales pétreos) y 1 molusco escafópodo, con 5 nuevos géneros científicos que abarcan corales, pepinos de mar y crustáceos.
Entre los hallazgos clave, se encuentra el pepino de mar “Loki” (Peniagone sp.), un llamativo equinodermo de aguas profundas, nombrado por sus apéndices en forma de cuernos, similares a los del dios de la leyenda nórdica. Esta holoturia (pepino de mar) fue una de las especies nuevas más destacadas identificadas durante el taller. Con extraordinarias imágenes in situ y video capturados en el fondo marino, “Loki” representa una de las hasta 10 nuevas especies de holoturias descubiertas durante el taller.
De la colección de copépodos (Copepoda, Harpacticoida), pequeños y vitales crustáceos, los taxónomos examinaron sólo el 10 por ciento de las muestras recolectadas. El taller identificó nuevas especies de corales, incluyendo dos posibles nuevos géneros y una posible nueva familia (a la espera de análisis genéticos). Entre los aspectos más destacados se encuentran la pluma de mar Pseudumbellula sp. y el octocoral de vivo color rojo anaranjado Orstomisis sp., los cuales aportan datos datos cruciales sobre ecosistemas de aguas profundas generadores de hábitat.
Significado regional para Argentina y mirada hacia 2027
Más allá del recuento inmediato de especies, el taller representó una inversión importante en la capacidad científica argentina y en la investigación de la biodiversidad regional. Los especímenes físicos procesados durante el taller, se alojarán permanentemente en colecciones institucionales nacionales, como la del MACN-CONICET.
“La expedición al cañón Mar del Plata cautivó la imaginación del público cuando transmitimos por primera vez en vivo el mar profundo de Argentina, descubriendo potenciales nuevas especies marinas”, señala la Jyotika Virmani, Directora Ejecutiva del Schmidt Ocean Institute. Y agrega: “Estos resultados muestran el poder de combinar tecnología de clase mundial y experiencia con la colaboración científica internacional. Al identificar nuevas especies, estos científicos han avanzado en nuestra comprensión de la vida marina del Atlántico Sur y, a través de Ocean Census, han asegurado que estos datos sean accesibles a nivel global”.
Por su parte, Michelle Taylor, directora científica de Ocean Census, afirma: “El descubrimiento de 57 nuevas especies y cinco nuevos géneros en tan poco tiempo demuestra la rapidez y la potencia de la taxonomía colaborativa. Las profundidades marinas albergan algunos de los ecosistemas menos comprendidos de la Tierra. Al reunir la experiencia científica de América Latina y a expertos internacionales, y conectarlos con la plataforma de acceso abierto Ocean Census NOVA, estamos acelerando drásticamente nuestra comprensión de la biodiversidad marina”.
Para cerrar, Lauretta destaca que en el CONICET trabaja la mayor comunidad de taxónomos de Argentina, distribuidos en todo el país y cubren una gran cantidad de grupos muy diferentes de organismos. “Preservar estas capacidades es clave para el futuro del país, así como entrenar a las nuevas generaciones de taxónomos de manera de asegurar su continuidad a lo largo del tiempo”, indica el investigador.
Y agrega para concluir: “En este sentido la colaboración internacional es clave, y la realización del workshop de Ocean Census permitió afianzar colaboraciones existentes y generar nuevas, lo que permitirá describir formalmente las especies halladas durante la campaña al cañón submarino Mar del Plata”.
Próxima expedición a cañones submarinos argentinos
El viaje de descubrimiento en el Atlántico Sur está lejos de terminar. Sobre la base de este éxito, CONICET a través de sus investigadores agrupados en el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA), y el Schmidt Ocean Institute están planificando una nueva expedición para febrero–marzo de 2027 a unos cañones submarinos diferentes, donde se prevé una alta biodiversidad y posiblemente abundantes especies nuevas para la ciencia.
La misión Talud Continental V, que también se transmitirá vía streaming, tendrá como objetivo principal la exploración de los cañones Ameghino y Almirante Brown, ubicados frente a la provincia del Chubut, a aproximadamente 600 kilómetros de la costa.
Se trata de una región poco explorada del Atlántico Sudoccidental, con alto potencial de biodiversidad y presencia de Ecosistemas Marinos Vulnerables.
Las nuevas muestras de invertebrados marinos recolectadas durante la próxima expedición potencialmente arrojarán más especies y géneros nuevos para la ciencia, lo que requerirá más esfuerzos colaborativos de descubrimiento, como el reciente taller.
El grupo estará conformado por 19 científicos de instituciones argentinas, en su mayoría del CONICET, incluyendo el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET) el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CONICET), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC, CONICET- UNMDP), el Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA, UBA-CONICET), el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) y el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC). También forman parte investigadores de las Universidades Nacionales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata y Mar del Plata y Prefectura Naval Argentina.
Primicias Rurales
Fuente: Conicet
Versión en Inglés
HISTORIC TALUD IV OCEANOGRAPHIC EXPEDITION (English version)
57 New Species Discovered in Argentina’s Submarine Canyons
These findings emerged from an international workshop of taxonomists and scientists organized by Ocean Census, during which researchers primarily analyzed samples collected during the Talud Continental IV expedition, led by CONICET specialists aboard the R/V Falkor (too) of the Schmidt Ocean Institute. The expedition was streamed live to millions of people around the world.
The historic Talud Continental IV expedition to the Mar del Plata submarine canyon, led by CONICET scientists aboard the R/V Falkor (too) of the Schmidt Ocean Institute, which captivated millions of people through live streaming in August 2025, continues to produce scientific milestones. Now, an international species identification workshop (Species Discovery Workshop), led by The Nippon Foundation-Nekton Ocean Census in partnership with the Schmidt Ocean Institute (SOI), and locally coordinated by CONICET researchers Martín Brogger and Valeria Teso, has analyzed biological samples from that expedition and revealed the discovery of 57 new marine species and five genera inhabiting the Mar del Plata submarine canyon.
The Talud Continental IV expedition lasted 21 days and was broadcast live to 4 million people across digital platforms, generating nearly 22 million views. Watched by people of all ages, it marked a scientific and technological milestone that made it possible to discover new marine species and an unexpected diversity of cold-water corals.
A preliminary estimate had indicated that at least 40 new marine species had been found, but following the workshop, the figure temporarily rose to 57. Held last July at Maimónides University in Buenos Aires, the workshop brought together 20 early-career taxonomists from Latin America and Europe to examine deep-sea biological samples, primarily collected during the expedition in August of the previous year. The expedition used a remotely operated vehicle (ROV), SuBastian, which descended to a depth of 3,900 meters. According to the participating scientists, many more new species discovered during that expedition have yet to be revealed, as their samples were not analyzed during the workshop.
“International cooperation in taxonomy is essential, especially for groups with only a small number of active specialists. The species discovery workshop accelerated the identification of species new to science, while also fostering capacity building among local early-career taxonomists working with deep-sea fauna,” highlights Daniel Lauretta, a CONICET researcher at the Argentine Museum of Natural Sciences “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET) and chief scientist of the expedition.
The team, which included Lauretta and other CONICET specialists, used integrative taxonomy techniques to rapidly identify the new specimens, recording the discoveries directly in Ocean Census NOVA, the world’s first open-access data platform for newly discovered marine species.
New Discoveries
The 57 new species are divided into 20 copepods (a class of small crustaceans), 22 echinoderms (sea cucumbers and crinoids), 14 cnidarians (octocorals, sea pens, and stony corals), and one scaphopod mollusk, along with five new scientific genera encompassing corals, sea cucumbers, and crustaceans.
Among the key discoveries is the “Loki” sea cucumber (Peniagone sp.), a striking deep-sea echinoderm named for its horn-shaped appendages, which resemble those of the god from Norse mythology. This holothurian (sea cucumber) was one of the most notable new species identified during the workshop. With extraordinary in situ images and video footage captured on the seafloor, “Loki” represents one of as many as 10 new holothurian species discovered during the workshop.
Of the collection of copepods (Copepoda, Harpacticoida), small but ecologically important crustaceans, taxonomists examined only 10 percent of the samples collected. The workshop identified new coral species, including two possible new genera and a possible new family, pending genetic analyses. Highlights include the sea pen Pseudumbellula sp. and the brightly colored orange-red octocoral Orstomisis sp., both of which provide crucial data on deep-sea, habitat-forming ecosystems.
Regional Significance for Argentina and a Look Toward 2027
Beyond the immediate species count, the workshop represented a significant investment in Argentina’s scientific capacity and in regional biodiversity research. The physical specimens processed during the workshop will be permanently housed in national institutional collections, such as those of MACN-CONICET.
“The expedition to the Mar del Plata canyon captured the public’s imagination when we first livestreamed Argentina’s deep sea, discovering potential new marine species,” says Jyotika Virmani, Executive Director of the Schmidt Ocean Institute. She adds: “These results demonstrate the power of combining world-class technology and expertise with international scientific collaboration. By identifying new species, these scientists have advanced our understanding of marine life in the South Atlantic and, through Ocean Census, have ensured that these data are globally accessible.”
Michelle Taylor, Chief Scientific Officer of Ocean Census, states: “The discovery of 57 new species and five new genera in such a short period demonstrates the speed and power of collaborative taxonomy. The deep sea contains some of the least understood ecosystems on Earth. By bringing together scientific expertise from Latin America and international experts, and connecting them with the open-access Ocean Census NOVA platform, we are dramatically accelerating our understanding of marine biodiversity.”
In closing, Lauretta emphasizes that CONICET is home to Argentina’s largest community of taxonomists, distributed throughout the country and covering a wide range of very different groups of organisms. “Preserving these capabilities is key to the country’s future, as is training new generations of taxonomists to ensure their continuity over time,” the researcher notes. He concludes: “In this regard, international collaboration is essential, and the Ocean Census workshop helped strengthen existing collaborations and establish new ones. This will make it possible to formally describe the species discovered during the expedition to the Mar del Plata submarine canyon.”
En el marco de la Semana Mundial del Huevo, especialistas recuerdan que su calidad comienza mucho antes de llegar a la mesa: con la salud y el cuidado de las aves.
Buenos Aires, 7 octubre (NA) — El huevo es uno de los alimentos que carga con algunos mitos, ya que, durante décadas fue señalado por su contenido de colesterol, se discutió si era mejor consumir solo la clara, si los marrones eran más nutritivos que los blancos e, incluso, si comerlos crudos aportaba mayores beneficios, pero, en la actualidad, la evidencia permite revisar muchas de esas creencias y devolverle su lugar como un alimento nutritivo, versátil y accesible.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, en nuestro país el huevo ocupa un lugar central en la alimentación debido a que, con cerca de 400 unidades por persona al año, Argentina registra el mayor consumo per cápita del mundo con una diferencia es significativa incluso dentro de la región, ya que, Brasil alcanza aproximadamente 283 huevos por habitante, Chile, 251 y el promedio latinoamericano ronda los 304. De esta manera, el consumo argentino supera en alrededor de un 40% al brasileño y en casi un 60% al chileno.
Parte del protagonismo del huevo puede explicarse por su perfil nutricional: una porción de dos huevos -aproximadamente 100 gramos- aporta alrededor de 13 gramos de proteínas de alta calidad, además de vitaminas B12 y D, ácido fólico y biotina, y minerales como fósforo, hierro, zinc y selenio.
También se destaca por su aporte de colina, un nutriente esencial involucrado, entre otras funciones, en el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.
El liderazgo y la producción
El liderazgo argentino también se refleja del lado productivo. El plantel nacional de gallinas ponedoras superó los 62 millones de aves en el último año, con un crecimiento cercano al 9%, y se proyecta que alcance entre 65 y 67 millones durante 2026.
La producción cerró 2025 en alrededor de 19.000 millones de huevos y este año podría superar los 20.000 millones Buenos Aires y Entre Ríos concentran cerca del 70% de la producción nacional. Este crecimiento plantea un desafío central: acompañar la expansión productiva con altos estándares de sanidad, prevención y bioseguridad.
«El crecimiento de la industria no es casualidad: es el resultado de años de inversión sostenida en genética, sanidad y tecnología por parte de los productores argentinos. Pero ese ritmo de expansión también nos exige más. Cada gallina que sumamos al sistema tiene que estar acompañada por los más altos estándares sanitarios, porque ahí es donde se juega la sustentabilidad de todo el sector», comenta Javier Prida, Presidente Ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA).
El huevo puede agregarse a una ensalada.
Por otro lado, detrás de cada huevo que llega a la mesa existe un trabajo sanitario que comienza en la granja.
La prevención de enfermedades, los programas de vacunación, la bioseguridad, el monitoreo permanente y el acompañamiento veterinario son pilares para proteger la salud de las aves y sostener una producción segura y eficiente.
En Argentina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) establece requisitos sanitarios y de bioseguridad para los establecimientos avícolas, incluyendo planes sanitarios y la intervención de profesionales veterinarios responsables.
Estas medidas son fundamentales tanto para proteger la producción nacional como para sostener los estándares necesarios para la comercialización de alimentos.
La sanidad avícola también permite entender de manera concreta el concepto de Una Salud, que reconoce la estrecha relación entre la salud de los animales, las personas y el ambiente.
«La salud animal, la salud humana y la salud del ambiente están profundamente conectadas. Cuando protegemos la salud de las aves, contribuimos también a una producción de alimentos segura y sostenible. Ese es el sentido del enfoque Una Salud y el que guía nuestro trabajo junto a productores y veterinarios, desarrollando soluciones que permitan prevenir enfermedades y acompañar los desafíos de una industria en permanente evolución», explica Eugenia Sanz, directora de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal.
Los cinco mitos sobre el huevo
El huevo dispara el colesterol en sangre. Durante años, el contenido de colesterol del huevo llevó a limitar su consumo. Sin embargo, hoy se reconoce que el riesgo cardiovascular debe analizarse en el contexto global de la alimentación y el estilo de vida, y no a partir de un único alimento. En personas sanas, el huevo puede formar parte de una alimentación equilibrada.
Los huevos marrones son más nutritivos que los blancos. El color de la cáscara depende principalmente de la genética de la gallina y no determina que un huevo sea nutricionalmente superior a otro.
Consumir huevo crudo permite aprovechar mejor sus nutrientes. En realidad, la cocción mejora la digestibilidad de algunas de sus proteínas y, además, reduce el riesgo asociado a microorganismos como Salmonella. Por eso, cocinarlo adecuadamente es la opción más segura.
Hay que lavar los huevos antes de guardarlos. La cáscara posee una barrera natural protectora. Lavarlos antes de almacenarlos puede alterar esa protección y favorecer el ingreso de microorganismos a través de sus poros. Si fuera necesario limpiarlos, debe hacerse siguiendo las recomendaciones de manipulación segura.
Comer sólo la clara es siempre más saludable. Clara y yema tienen perfiles nutricionales diferentes y complementarios. Mientras la clara concentra buena parte de las proteínas, la yema aporta vitaminas, minerales, grasas y nutrientes como la colina. Consumir el huevo completo permite aprovechar su matriz nutricional.
Es el cánido más grande de Sudamérica y una pieza clave para la salud de los pastizales y humedales, pero en la Argentina está categorizado como vulnerable. La pérdida de hábitat, los atropellamientos y los mitos erróneos lo ponen en riesgo.
Buenos Aires miércoles 7 octubre (PR/26)– El aguará guazú es el cánido más grande de Sudamérica y una de las especies más emblemáticas, y a la vez menos conocidas, de los pastizales, sabanas y humedales del Cono Sur. En la Argentina habita en Corrientes, Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires, Santiago del Estero y Misiones. Se cwelebró el día del aguará guazúi
Un día para mirar de cerca a un animal que casi nadie ve
El lunes se conmemoró el Día Internacional del Aguará Guazú, una jornada que invita a poner el foco en una especie emblemática de los ecosistemas sudamericanos. En la Argentina está categorizado como vulnerable y su principal amenaza es la pérdida de hábitat, a la que se suman los atropellamientos y el mascotismo.
A nivel nacional figura como vulnerable y en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) aparece como casi amenazado. Detrás de esa categoría hay dos problemas centrales: la pérdida y fragmentación del hábitat por el avance agrícola y urbano, y los choques en rutas y caminos.
Rutas que se cobran demasiadas vidas
Los números son contundentes. Según datos de la Dirección de Manejo Sustentable de Fauna Silvestre de Santa Fe, en los últimos siete años murieron 211 ejemplares en siniestros viales.
Y las chances de volver a casa son mínimas: apenas el 0,9% de los animales atropellados logra ser rehabilitado y liberado nuevamente en su hábitat.
Cachorros robados y mitos que cuestan caros
A esto se suman el mascotismo y la captura ilegal de cachorros, además de la caza motivada por mitos erróneos sobre su comportamiento. Contra lo que se suele creer, el aguará guazú no ataca al ganado: su dieta se compone principalmente de frutos, insectos, pequeños roedores y anfibios.
Para quienes trabajan con la especie, el panorama es claro. “El aguará guazú es una especie clave para el equilibrio de los ambientes donde vive, y a la vez una de las más golpeadas por los atropellamientos y la pérdida de hábitat. Por eso trabajamos hace más de 20 años combinando investigación, rehabilitación y generación de datos que hoy usamos para tomar mejores decisiones de conservación”, explicó Guillermo Delfino, Coordinador del Programa de Especies Amenazadas.
Cuidarlo es cuidar todo el ecosistema
Proteger al aguará guazú es proteger la salud de los ecosistemas donde habita. Como dispersor de semillas, cumple un rol clave en la regeneración de pastizales y humedales.
Además, es una especie con fuerte arraigo cultural: para pueblos originarios como los tobas y los mocovíes es un animal protector, y en la tradición criolla está relacionado con la leyenda del Lobizón.
Con anticipación, consultando el destino y a través de los canales oficiales, el SENASA acompaña a quienes viajan con perros, gatos y otras especies para que el trámite sea seguro, simple y sin demoras.
Buenos Aires martes 6 octubre (PR/26)– Cada vez más personas suman a sus animales de compañía a los planes de viaje, incluso cuando el destino implica cruzar una frontera. Para que ese traslado salga sin contratiempos, hay que gestionar ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) el Certificado Veterinario Internacional (CVI).
Ese documento acredita que la mascota cumple con los requisitos sanitarios que exige el país de destino. Y hay un primer consejo que vale para todos, sin importar el destino, el tipo de mascota ni la modalidad elegida: informarse con tiempo.
Primer paso: averiguar qué pide el país de destino
La forma de hacerlo es muy simple. Hay que consultar en el buscador de requisitos qué solicita el país al que se desea viajar, según el tipo de animal que se traslade.
Una vez conocidas esas exigencias, es fundamental iniciar la gestión con suficiente anticipación. Hay que contemplar los tiempos de análisis y corrección documental que lleva la emisión del certificado, y más todavía en la temporada alta de turismo, cuando la demanda del trámite crece de forma considerable.
CVI Digital: todo desde la compu, sin pisar una oficina
Entre las alternativas disponibles, el CVI Digital se destaca como la forma más ágil, cómoda y confiable de tramitar el certificado. Se trata de una opción 100% online, con firma electrónica.
Permite iniciar la solicitud, cargar la documentación sanitaria y recibir el certificado sin necesidad de dirigirse a una oficina: todo se resuelve desde una computadora y a través de una casilla de correo electrónico.
Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile: los destinos más elegidos
Esta modalidad está habilitada para los destinos preferidos de quienes viajan con perros o gatos: Uruguay, Paraguay, Brasil y Chile. En temporada alta, esos cuatro países concentran el 90% de la demanda.
En el caso de Uruguay, el trámite digital tiene un peso particular. Además de ser el destino más frecuente para quienes viajan con sus mascotas desde Argentina, uno de cada tres viajeros ya gestiona su CVI a distancia.
El paso a paso y cuánto demora
El circuito es simple. Se inicia la solicitud en el Sistema de Mascotas del SENASA y se presenta la documentación, que será analizada dentro de las 72 horas hábiles para verificar que cumpla con las exigencias del país de destino.
Si todo está en regla, se abonan los cupones de pago y se acreditan los comprobantes. Entonces el certificado llega por correo electrónico dentro de las 24 horas hábiles siguientes, listo para descargar y presentar en los controles oficiales, ya sea impreso o directamente desde el smartphone.
Rumbo a Tierra del Fuego: el Certificado Veterinario Austral
Quienes se trasladan por vía terrestre desde o hacia Tierra del Fuego deben contar con el Certificado Veterinario Austral (CVA) para atravesar territorio chileno. Este documento, emitido por el Servicio Nacional, acredita el cumplimiento de las certificaciones de salud, la vacunación antirrábica y el tratamiento antiparasitario del animal.
Cabe destacar que este certificado es de uso exclusivo para viajar por tránsito terrestre desde Tierra del Fuego hacia otra provincia o para ingresar a la isla, y no permite el ingreso y permanencia en Chile. Para ese caso se deberá seleccionar un CVI con destino Chile.
El CVA también puede tramitarse de manera digital. Se selecciona en el Sistema de Mascotas el destino Argentina–Chile–Argentina y se carga la documentación requerida, sin necesidad de asistir a una oficina.
Antes de viajar, consultá los canales oficiales
Más allá de la modalidad elegida, la recomendación es siempre la misma: planificar el viaje con tiempo, verificar los requisitos según el destino y el tipo de mascota, y elegir una sola vía para gestionar el trámite, ya que iniciarlo por distintos canales puede demorar su resolución.
Ante cualquier duda, el organismo pone a disposición sus canales de atención para resolver consultas antes de concurrir de forma presencial a una oficina. Se puede escribir por correo electrónico a responde@senasa.gob.ar o por WhatsApp al (11) 3585–9810. También se puede recurrir a las vías de comunicación de las oficinas del SENASA y al formulario de consulta ciudadana.
Cada 25 de septiembre la Argentina celebra el Día Nacional de la Ballena Franca Austral, una fecha que nació en 2002 en Puerto Pirámides, cuando toda una comunidad se unió para liberar a un juvenil atrapado en las cadenas del fondeo de un catamarán.
Buenos Aires lunes 6 octubre (PR/26)– Detrás del Día Nacional de la Ballena Franca Austral hay una historia que todavía habla de la relación entre las personas y los gigantes del mar. La fecha se conmemora cada 25 de septiembre y nació en Puerto Pirámides, en Chubut, a partir de un rescate que movilizó a toda una comunidad.
El día que Garra quedó atrapado
Todo ocurrió el 25 de septiembre de 2002, cuando Garra, un juvenil de ballena franca austral, quedó enredado en las cadenas del fondeo de un catamarán de avistaje en la bahía de Puerto Pirámides.
Los primeros en intentar ayudarlo fueron los guías balleneros y los buzos locales. Sin embargo, las cadenas estaban bajo el agua y no era posible llegar hasta ellas con seguridad.
Una decisión tan riesgosa como necesaria
Entonces tomaron una decisión difícil: varar intencionalmente a la ballena para poder cortar las cadenas desde la playa. Era una maniobra peligrosa, que exigía mucho conocimiento y experiencia, pero no había otra manera de liberarlo.
El juvenil tenía unas manchas particulares sobre el lomo, parecidas a las marcas de una garra, y de ahí le vino el nombre. Mientras esperaban la marea alta, los equipos mantuvieron frescas las cadenas cortadas para evitar que lastimaran al animal.
En el rescate participaron guías, buzos, guardafaunas y miembros de la comunidad vinculada al avistaje. También colaboró personal de la Armada Argentina, que realizaba relevamientos aéreos junto al Instituto de Conservación de Ballenas.
Un regreso al mar con final feliz
Al atardecer, cuando la marea volvió a cubrirlo y recuperó su flotabilidad, Garra pudo regresar al mar. A lo lejos, otra ballena lo esperaba.
Era muy probable que se hubiera separado de su madre apenas unos días o semanas antes. Es que, durante su primer año de vida, los ballenatos permanecen junto a sus madres, de quienes dependen para alimentarse y aprender a desenvolverse en el océano.
Lo que descubrió la ciencia
Con el tiempo, la investigación permitió reconstruir parte de la historia de aquel juvenil. A través de la foto-identificación se determinó que Garra había nacido en 2001 y que era hijo de Victoria, una ballena conocida por el programa de investigación de Ballena Franca Austral desde sus primeros registros.
También se pudo establecer que tenía apenas un año cuando quedó atrapado y que probablemente acababa de comenzar su vida independiente. La historia tuvo además un final alentador: Garra sobrevivió a las heridas y al estrés provocado por el accidente, y volvió a ser observado en 2006.
Su caso, sin embargo, dejó una advertencia que sigue vigente: redes, sogas, cadenas, fondeos y otros elementos utilizados en actividades humanas pueden convertirse en trampas mortales para las especies marinas.
Una especie que vuelve cada año al Golfo San Matías
Más de dos décadas después de aquel rescate, las ballenas francas australes siguen llegando cada año a las costas de la Patagonia. En Río Negro, durante el invierno y la primavera, el Golfo San Matías forma parte del territorio que utilizan para completar distintas etapas de su ciclo de vida.
La especie es Monumento Natural Nacional y de Río Negro, un reconocimiento a su importancia para la conservación. Su presencia, además, forma parte de una de las grandes experiencias de naturaleza que ofrece la costa rionegrina.
Ciencia y conservación en la costa rionegrina
En las Áreas Naturales Protegidas de la provincia, equipos técnicos y Guardas Ambientales realizan tareas de observación, registro y seguimiento de la fauna marina.
Este trabajo se complementa con campañas científicas junto a organizaciones especializadas, que permiten conocer mejor la presencia, distribución y comportamiento de las especies del Golfo San Matías.
El monitoreo forma parte además del Corredor de los 5 Grandes, una estrategia provincial que integra investigación científica, conservación marina y desarrollo sostenible en más de 150 kilómetros de costa, entre El Cóndor y San Antonio Este. La iniciativa incluye a otras especies emblemáticas como orcas, delfines, lobos marinos y tiburones.
Toda esa información permite mejorar las herramientas de conservación y gestión de las Áreas Naturales Protegidas, y también ayuda a que el turismo de naturaleza crezca de manera responsable.
Para quienes llegan a la costa, la recomendación es respetar las distancias establecidas, cumplir las normas vigentes, no arrojar residuos y elegir prestadores habilitados.
Una historia que sigue inspirando
La historia de Garra quedó como un recuerdo de lo que puede ocurrir cuando una comunidad conoce, valora y se involucra con la fauna que la rodea. La ballena sobrevivió y volvió al mar.
Y cada septiembre, cuando se celebra su día, aquella historia vuelve a poner en primer plano la importancia de cuidar un océano que todavía guarda muchas vidas por conocer.
Primicias Rurales
Fuente: Diario Río Negro
Versión en inglés
The southern right whale day: the story of Garra, science and conservation to protect the giants of the sea
Every September 25, Argentina commemorates National Southern Right Whale Day. The date originated from an incident in Puerto Pirámides in 2002, when a young whale became trapped in the mooring chains of a catamaran and an entire community mobilized to save it. Today, the species is a National and Río Negro Natural Monument, and every year it returns to the San Matías Gulf during the winter and spring.
Buenos Aires lunes 6 octubre (PR/26)– There is a story behind this date that still speaks to the relationship between people and whales. It took place on September 25, 2002, when Garra, a juvenile southern right whale, became entangled in the mooring chains of a whale-watching catamaran in Puerto Pirámides Bay, Chubut.
The first to attempt the rescue were local whale-watching guides and divers. But the chains were underwater, and they could not reach them safely. They therefore made a decision that was as risky as it was necessary: intentionally beaching the whale so that the chains could be cut from the shore. It was a dangerous maneuver that required knowledge and experience, but there was no other way to free the animal.
The juvenile had distinctive markings on its back, resembling claw marks, which is why it was given that name. While they waited for the high tide, the teams kept the severed chains wet to prevent them from injuring the animal. The rescue involved guides, divers, wildlife rangers, members of the local whale-watching community, and even Argentine Navy personnel who were assisting with aerial surveys alongside the Whale Conservation Institute.
At sunset, when the rising tide covered him again and he regained his buoyancy, Garra was able to return to the sea. In the distance, another whale was waiting for him. It was highly likely that he had been separated from his mother only days or weeks earlier. During their first year of life, calves remain with their mothers, on whom they depend for nourishment and to learn how to navigate life in the ocean.
Over time, research helped reconstruct part of the juvenile’s history. Through photo-identification, researchers determined that Garra had been born in 2001 and was the offspring of Victoria, a whale known to the Southern Right Whale research program since its earliest records. Researchers were also able to establish that he was only one year old when he became trapped and had probably just begun his independent life.
The story also had an encouraging ending. Garra survived the injuries and stress caused by the accident and was sighted again in 2006. His case, however, left a warning that remains relevant today: nets, ropes, chains, mooring systems and other equipment used in human activities can become deadly traps for marine species.
A Species That Returns to the San Matías Gulf Every Year
More than two decades after that rescue, southern right whales continue to arrive every year along the Patagonian coast. In Río Negro, during the winter and spring months, the San Matías Gulf forms part of the habitat they use to complete different stages of their life cycle.
The species is designated a National Natural Monument and a Río Negro Natural Monument, in recognition of its importance for conservation. Its presence is also part of one of the great nature experiences offered along the Río Negro coast.
In the province’s Protected Natural Areas, technical teams and Environmental Rangers carry out observation, recording and monitoring activities involving marine wildlife. This work is complemented by scientific campaigns conducted in partnership with specialized organizations, helping researchers gain a better understanding of the presence, distribution and behavior of species in the San Matías Gulf.
The monitoring is also part of the Five Giants Corridor, a provincial strategy that integrates scientific research, marine conservation and sustainable development along more than 150 kilometers of coastline, between El Cóndor and San Antonio Este. The initiative also includes other emblematic species such as orcas, dolphins, sea lions and sharks.
All this information helps improve conservation and management tools for Protected Natural Areas, while also helping nature tourism grow responsibly. For visitors arriving on the coast, the recommendation is to respect established distances, comply with current regulations, avoid littering and choose authorized tourism operators.
Garra’s story has remained as a reminder of what can happen when a community knows, values and becomes involved with the wildlife around it. The whale survived and returned to the sea. And every September, when his day is celebrated, that story once again brings to the forefront the importance of protecting an ocean that still holds many lives waiting to be discovered.