El mercado de granos espera al USDA mientras el trigo argentino podría superar los 20 millones de toneladas

El mercado de granos espera al USDA mientras el trigo argentino podría superar los 20 millones de toneladas

La expectativa por el informe de oferta y demanda mundial de granos que el USDA publicará mañana 12 de agosto mantiene en pausa al mercado. En soja hay pocos cambios, el maíz aguarda recortes en EE.UU. y el trigo se fortalece por el conflicto en el Mar Negro.

Rosario, martes 11  agosto (PR/26) — Expectativa y cautela en el mercado internacional. El mercado de granos atraviesa una etapa de cautela. Tras semanas impulsadas por fondos, la toma de ganancias predominó mientras los operadores aguardan el informe del USDA del 12 de agosto y el Crop Tour del 17 de agosto.

Para Dante Romano, investigador de la Universidad Austral, el reporte será el factor determinante para definir la dirección de los precios en el corto plazo, tras semanas operando con los mismos fundamentos.

Soja: ajustes menores y compras de China

En soja, se proyectan ajustes leves: una producción de 121,7 millones de toneladas en EE.UU. y stocks finales de 8,3 millones. El clima allí es favorable con un 63% de cultivos en buena condición.

China aceleró compras por 6 millones de toneladas para cumplir compromisos, aunque sus importaciones de julio bajaron 1,6% interanual. Romano advierte que esto no refleja un aumento genuino de demanda interna.

A nivel local, las ventas siguen lentas. La industria ha sostenido la molienda con soja paraguaya y girasol, pero esta opción se agota. Solo el 29% de la producción argentina tiene precio fijado actualmente.

Maíz: menor producción y demora en cosecha

Los analistas esperan que el USDA reduzca la producción estadounidense de maíz a 404,7 millones de toneladas. La condición de los cultivos cayó al 61% y la Unión Europea recortó sus estimaciones por el calor.

En Argentina, la cosecha presenta demoras: solo se recolectó el 73,7% del área debido al exceso de humedad. Aun así, los precios se mantienen firmes por la elevada demanda internacional.

El line-up de buques supera los 2 millones de toneladas. Según Romano, la fortaleza de la demanda externa ya se traslada a la campaña nueva, pese al atraso en las entregas locales.

Trigo: conflicto y oportunidad para Argentina

El trigo está condicionado por la situación en el Mar Negro. Tras ataques rusos a un buque en Odesa, compradores como Argelia evitan el grano ruso, generando incertidumbre en el abastecimiento global.

En contraste, la campaña argentina tiene muy buenas perspectivas. Con el 99,6% de los lotes en estado normal a excelente, la producción nacional podría superar los 20 millones de toneladas.

Brasil, con problemas productivos y menor área sembrada, importaría hasta 10 millones de toneladas. Esto representa una excelente oportunidad para que Argentina coloque su saldo exportable en 2026/27.

Factores geopolíticos y suba de precios

El mercado sigue de cerca la propuesta de Irán y Omán para cobrar peajes en el estrecho de Ormuz. Esto genera incertidumbre, ya que las aseguradoras podrían retirar la cobertura de guerra a los buques.

Finalmente, el índice de precios de los alimentos de la FAO subió a 131,1 puntos en julio. Este incremento fue impulsado por cereales y aceites vegetales, en un contexto de clima adverso y conflictos bélicos.

Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral

Las reservas del Banco Central tocan su nivel más alto en casi siete años

Las reservas del Banco Central tocan su nivel más alto en casi siete años

 

Impulsadas por el boom exportador de la agroindustria, la energía y la minería, las reservas internacionales brutas del Banco Central rozan los USD 49.000 millones. Por primera vez en años, la cuenta corriente y la cuenta financiera cerraron juntas en positivo.

 

 

 

 

Buenos Aires, martes11 agosto (PR/26)–Las reservas internacionales brutas del Banco Central atraviesan un buen momento. En lo que va de 2026 se ubican en torno a los USD 49.000 millones, un nivel que no se veía desde 2019.

Para encontrar cifras similares hay que remontarse casi siete años. Fue en abril de 2019 cuando las reservas tocaron su máximo histórico, con USD 77.481 millones.

 

 

Después llegó una larga caída. Las reservas brutas se desplomaron hasta un piso de USD 20.000 millones a fines de 2023, el nivel más bajo desde 2006.

Desde entonces, la tendencia se revirtió. En dos años y medio, el Banco Central logró recomponer su posición en moneda extranjera en unos USD 20.000 millones.

 

Un dato clave: reservas brutas versus netas

 

Vale una aclaración importante: se trata de reservas brutas, no netas. Para llegar a las netas hay que restarle al total los compromisos que vencen dentro de un año.

A fines de 2023, esa cuenta arrojaba un resultado crítico: -USD 11.000 millones. Hoy, en cambio, las reservas netas ya son positivas, de entre USD 7.000 y 10.000 millones.

 

Superávit gemelo: un fenómeno que casi no se repite

 

En el primer semestre de 2026 ocurrió algo poco frecuente: tanto la cuenta corriente como la cuenta financiera del Balance Cambiario cerraron en positivo. Es apenas la tercera vez que sucede en 25 años.

 

 

La cuenta corriente mostró un superávit de USD 2.867 millones, cuando un año atrás había registrado un déficit de USD 2.900 millones. La mejora interanual ronda los USD 5.800 millones.

La cuenta financiera, por su parte, cerró con un saldo positivo de USD 786 millones. El número es menor al de 2025 —cuando el FMI había desembolsado USD 12.396 millones—, pero de todos modos se mantuvo en terreno positivo.

Entre ambas cuentas, más un ajuste contable, las reservas crecieron USD 3.775 millones en el semestre. Si se suma julio, el incremento del año llega a USD 6.504 millones.

Este resultado combinado —corriente y financiera juntas en positivo— solo se había dado antes en 2007 y en 2022, considerando siempre el primer semestre de cada año desde 2003.

 

El campo lidera, pero la energía y la minería ya pesan

 

El motor detrás de esta mejora es el comercio de bienes. Las exportaciones netas alcanzaron USD 15.996 millones en el semestre, un récord para este período desde que hay registros.

La cifra surge de cobros por exportaciones de USD 47.211 millones y pagos de importaciones por USD 31.215 millones. Así, el saldo comercial más que duplicó los USD 7.239 millones de 2025.

 

 

La agroindustria sigue siendo el principal generador de dólares, con un superávit cambiario de USD 19.984 millones, prácticamente estable respecto al año pasado.

Pero lo más llamativo es el salto de la energía y la minería: sus exportaciones netas treparon a USD 9.632 millones, un 75% más que los USD 5.514 millones de 2025. Ya son un segundo pilar exportador consolidado.

A esto se suma otro dato positivo: el resto del sector privado redujo su déficit comercial de USD 18.163 millones a USD 13.621 millones, una mejora de unos USD 4.500 millones.

En conjunto, las exportaciones devengadas de los principales complejos agroindustriales, mineros y energéticos sumaron USD 40.266 millones en el semestre, un 27% más que en 2025 y el mayor valor de toda la serie.

 

Los frentes que todavía restan equilibrar

 

No todo son buenas noticias en la cuenta corriente. El déficit por servicios fue de USD 4.310 millones, aunque bajó frente a los USD 5.868 millones del año pasado.

El ingreso primario, en cambio, empeoró: su saldo negativo subió a USD 8.884 millones, principalmente por el pago de intereses, utilidades y dividendos.

 

 

Aun así, el superávit comercial fue lo bastante grande como para compensar esos egresos y cerrar el semestre con la cuenta corriente en positivo.

El resultado confirma que el boom exportador de la agroindustria, la energía y la minería es hoy uno de los principales sostenes de la recuperación de las reservas del Banco Central.

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

 

La suba de los fertilizantes generó un sobrecosto importador de USD 180 millones en el primer semestre de 2026

La suba de los fertilizantes generó un sobrecosto importador de USD 180 millones en el primer semestre de 2026

Por Franco Pennino – Bruno Ferrari – Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
El impacto del conflicto en Medio Oriente y la suba de precios provocaron un sobrecosto de USD 180 millones en las importaciones de fertilizantes durante el primer semestre, mientras se proyecta un salto productivo local con el nuevo proyecto en Bahía Blanca.

 

 

 

Rosario, lunes 10 agosto (PR/26) — En el primer semestre, las importaciones de fertilizantes fueron las segundas más bajas desde 2019. Radiografía del mercado de fertilizantes tras el conflicto de Ormuz. Inversiones y potencial de Argentina en producción de urea.

 

1. La lupa puesta sobre los mercados globales de fertilizantes

El conflicto desatado en febrero de este año en Medio Oriente tuvo severas consecuencias sobre el mercado energético global, trasladándose a una crisis igual de profunda en el de fertilizantes. Tanto el cierre del Estrecho de Ormuz como los ataques a la infraestructura petrolera regional tuvieron impactos importantes en los precios globales de productos energéticos que son insumos claves para la producción de fertilizantes. A su vez, las restricciones de flujos implicaron una contracción importante de la oferta mundial de fertilizantes e insumos clave salidos desde el Golfo Pérsico.

Los nitrogenados en general y la urea en particular, fueron los más golpeados por la crisis. Previo al conflicto, por el Estrecho de Ormuz pasaba cerca de un quinto del comercio de gas natural del mundo y la cuarta parte del comercio de urea global. Siguiendo al petróleo, el GNL se disparó tras desatada la crisis, generando un efecto dominó sobre los mercados que dependen de los hidrocarburos como insumo clave (como lo son la urea, el amoníaco y el azufre). Debido al uso intensivo de GNL en la producción de urea, el efecto en los costos fue directo, encareciendo el producto final.

Las decisiones de grandes productores y exportadores de urea también tuvieron gran peso: India, uno de los principales productores y mayor importador de este producto, detuvo momentáneamente su producción debido a la escasez de gas; China, uno de los exportadores clave, restringió sus exportaciones temporalmente para asegurar su abastecimiento interno. De esta forma, el mercado global de nitrogenados sufrió un fuerte estrangulamiento de oferta. Por lo tanto, como efecto dominó, el cierre del canal marítimo puso en jaque a la cadena de suministro de la urea tanto desde la producción hasta la logística, resultando en un salto del precio en dicho producto de más del 100% respecto al mes de enero, considerando que los valores ya tendieron a normalizarse.

En comparación con los máximos vistos en 2022, el precio de la urea no llegó a superar este umbral. Según el Banco Mundial, se identifican varios factores que limitaron parcialmente las subas: por un lado, los países productores del hemisferio norte ya habían asegurado gran parte de sus necesidades de campaña; en segunda instancia, el GNL subió menos que durante la guerra ruso-ucraniana; por último, debido al redireccionamiento de los suministros por fuera del Estrecho de Ormuz, aunque afrontando mayores costos logísticos.

En el caso del mercado de fosfatados, los productos están siendo afectados por una combinación de factores. La creciente estrechez en la oferta de azufre —un insumo esencial para producir roca fosfórica — elevó significativamente los costos industriales. Según la FAO, cerca de la mitad del comercio mundial de azufre se concentra en la región afectada por el conflicto.

A ello se sumó la suspensión de la producción de amoníaco en Irán y de amoníaco y azufre en Qatar, luego de los ataques contra sus instalaciones. Como resultado, el precio del azufre llegó a duplicarse respecto de enero, contribuyendo a encarecer la producción de fosfatados. En ese período, el superfosfato triple (TSP) acumuló una suba del 39 %, mientras que el DAP aumentó un 27 %.

Sin embargo, el elevado nivel de precios del complejo fosfatado responde también a factores previos y de carácter más estructural. Desde fines de 2025, el mercado ya se encontraba bajo presión: en septiembre de ese año, el DAP había alcanzado valores incluso superiores a los observados durante la crisis reciente, mientras que el TSP posteriormente superó aquel máximo.

Esta situación se explica por una oferta comercial de azufre cada vez más ajustada, la creciente competencia de la minería por ácido sulfúrico y las restricciones chinas a las exportaciones de MAP y DAP, que redujeron la disponibilidad de producto en el mercado internacional. Sobre esa base, la crisis de Ormuz profundizó el desequilibrio y amplificó la reacción de los precios que se mantienen firmes en el mercado.

 

2. Las importaciones de fertilizantes en el primer semestre de 2026, muestran el segundo peor desempeño desde 2019

En el marco de un ajetreado primer semestre para el mercado de fertilizantes, los volúmenes importados por Argentina sufrieron la disparada de precios globales.

En conjunto, la importación de fertilizantes en el primer semestre tuvo su segundo peor año desde 2019. En el complejo nitrogenados, se compraron al exterior 437.000 t; en el rubro fosfatados, se adquirieron 767.000 t; en cuanto a los del tipo potásico, las importaciones fueron 39.000 t.

La urea fue el producto que más cayó en volumen, lo cual es lógico pensando en que su precio fue el que más se disparó durante el periodo. Los fosfatados se mantuvieron prácticamente sin cambios entre años.

Cabe destacar que, el mínimo de 2023 se debió a la fuerte sequía que experimentó el país en ese año. Como se explica en el Informativo Semanal N° 2141, el consumo ese año sufrió mermas muy importantes, al igual que las importaciones, al hacerse visibles los resabios del desastre climático.

Medido en términos de valor, el primer semestre de 2026 marcó el segundo registro más alto de la historia con USD 1.762 millones, impulsado principalmente por precios de importación más altos.

La crisis de precios en los mercados globales, como se ve, no fue neutral para la Argentina. Lo peor del conflicto se vio en los meses de abril y mayo, cuando el petróleo alcanzó máximos no vistos desde la guerra ruso-ucraniana. Como se observa, durante esta etapa los precios CIF de importación promedio también llegaron a máximos desde la explosión del conflicto en Europa.

En general, la suba de precios supuso un sobrecoste importante para el sector. Si tomamos los precios promedio de importación del primer semestre de 2025 por producto con las cantidades importadas en esta primera mitad de este año, se arriba a un sobrecoste teórico de USD 180 millones en lo que va del año. Esto sin considerar que la suba de precios también generó una contracción en las cantidades importadas.

 

El reflejo de los precios excesivamente altos se observa con claridad en los últimos datos mensuales de importación. La importación de nitrogenados para junio es la más baja desde 2015 y 60% inferior al promedio del último lustro. Para los fosfatados la situación es similar: el tonelaje más bajo desde 2018, 34% por debajo del promedio quinquenal.

Mirando hacia adelante, el desempeño importador en los meses que restan del año dependerá de lo que suceda con el conflicto en Medio Oriente. Argentina importa en promedio el 50% de su consumo de nitrogenados (en años de normalidad operativa) y el 80% en fosfatados.

Teniendo en cuenta que, en promedio, tres cuartas partes de la importación de nitrogenados se produce en el segundo semestre del año, en la antesala a la siembra de los granos gruesos, la normalización del comercio y precios relativamente en niveles promedio será esencial para asegurar una rentabilidad de aplicación aceptable para la gruesa 2026/27.

 

3. Nuevo RIGI: Argentina se encamina a dar un salto en producción de urea granulada

Por último, vale agregar que, en el sector agrícola los fertilizantes son un activo estratégico y fundamentales para garantizar la Seguridad Alimentaria en los países. En el caso de Argentina, se tiene una producción de fertilizantes entre 1,4 y 1,9 Mt según el año bajo consideración. En 2025, se alcanzó una producción de 1 Mt de nitrogenados, 0,4 Mt de fosfatados y 0,2 Mt de azufrados.

Sin embargo, los volúmenes de producción de fertilizantes a nivel doméstico no son suficientes para suplir toda la demanda interna, en línea con los importantes volúmenes de importaciones que realiza el país año tras año. Contemplando que el consumo de fertilizantes se ubica en torno a 5 Mt, se encuentra que solo el 30/35% se explica por producción local.

A esto se agrega que, dada la presión impositiva actual en el sector, existe un subconsumo para reponer los nutrientes que se extraen.

 

Es en este marco que, la aprobación de un nuevo proyecto de inversión RIGI para la construcción de una nueva planta de producción de urea en Bahía Blanca ante la mayor producción de gas de Vaca Muerta, es una noticia que agrega expectativas muy positivas en post de mejorar el abastecimiento doméstico de este insumo estratégico para el agro argentino.

Con una inversión por USD 2.700 millones, será la mayor planta de urea de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo con la expectativa de aportar una producción anual de 2,1 Mt de urea.

Es decir, el país podría dejar de ser un importador neto de este insumo y dependiendo de diferentes factores, abastecer una demanda creciente a nivel o local o encontrar posibilidades de exportación a otros países como el caso de Brasil, el cual es clave como importador mundial de este producto.

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Buenos Aires, lunes 10 agosto (PR/26)–La inflación de Estados Unidos sigue perdiendo fuerza frente a los picos de 2022, aunque todavía no llega al 2% que persigue la Reserva Federal. La tendencia a la baja está firme, pero el ritmo importa: es justamente lo que hoy define los próximos pasos de la política monetaria.

La tasa de fondos federales es la herramienta central de la Fed para mover el tablero económico: encarece o abarata el crédito y, con eso, empuja o frena el consumo, la inversión y, en definitiva, la inflación. Subirla enfríaPrevisualizar (abre en una nueva pestaña) la economía; bajarla la reactiva.

 

 

Tal como se esperaba, la Fed decidió mantener la tasa entre 3,50% y 3,75%. Sin embargo, la votación no fue unánime —9 a 3— y esa grieta dentro del Comité deja la puerta abierta a nuevos movimientos antes de que termine 2026.

Otro termómetro clave es el rendimiento del bono del Tesoro a diez años, la vara con la que el mundo mide el costo del dinero. Cuando crecen las expectativas de inflación o de tasas altas por más tiempo, sube; cuando se anticipa una economía más floja, baja.

 

La inflación argentina vuelve a mostrar señales de alivio

 

Después de moverse cerca del 1,5% mensual a mediados de 2025, el IPC pegó un salto y llegó a 3,4% en marzo de 2026. Pero desde abril el proceso volvió a ordenarse y la desaceleración se hizo evidente.

 

 

Los números lo confirman: 2,6% en abril, 2,1% en mayo y 1,9% en junio, tres meses seguidos a la baja. El mercado sigue de cerca cada dato, porque las expectativas, el dólar y los precios regulados marcarán el rumbo de acá en adelante.

 

El riesgo país, en su nivel más bajo desde 2018

 

El riesgo país mide cuánto de más le exigen los inversores a la deuda argentina frente a la de Estados Unidos. Cuando baja, es una buena señal: implica menos desconfianza y mejores condiciones para conseguir financiamiento afuera.

El camino recorrido es notable: desde los 2.102 puntos de enero de 2024, el índice de J.P. Morgan viene comprimiéndose de forma sostenida, de la mano de la recuperación de los bonos soberanos en dólares y de expectativas cada vez más favorables.

 

 

Hoy el indicador ronda los 440 puntos básicos, el nivel más bajo desde abril de 2018. Todavía está por encima de otros países emergentes, pero la caída desde 2024 refleja un cambio real en cómo el mundo percibe el riesgo argentino.

 

Tasas, pesos y dólares: así estuvo julio en los mercados

 

Durante julio, las condiciones financieras locales se mantuvieron relativamente estables, en sintonía con una inflación que se desacelera y con expectativas moderadas sobre las tasas. Las licitaciones del Tesoro y el mercado cambiario concentraron la atención.

La TAMAR, que refleja el costo de los depósitos mayoristas, cerró el 27 de julio en 22,81% nominal anual, muy cerca del 22,5% que esperaba el mercado según el REM. Una señal más de que se descuenta estabilidad monetaria en el corto plazo.

 

 

En el mercado de deuda en pesos, tanto los instrumentos a tasa fija como los ajustados por CER siguen mostrando tasas reales positivas. Los primeros concentran la mayor demanda, mientras que el CER y el dólar linked funcionan como cobertura ante cualquier sorpresa.

El Tesoro también dejó novedades: en la licitación del 15 de julio ofreció instrumentos en pesos, dólar linked y dólares. Días después, la conversión de la LELINK D31L6 alcanzó el 45,17% del valor nominal en circulación, un dato que ayuda a estirar vencimientos.

En el mercado cambiario, el Banco Central cortó la racha de ruedas con saldo comprador y cerró una jornada neutra. Es un dato puntual, pero el mercado seguirá muy atento a cómo evoluciona la compra de divisas, clave para la acumulación de reservas.

De cara a las próximas semanas, todas las miradas seguirán puestas en las tasas de interés, las próximas colocaciones del Tesoro y el comportamiento del dólar, las tres variables que van a seguir marcando el pulso financiero local.

 

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
Las ventas minoristas pyme bajaron 3,8% interanual en julio

Las ventas minoristas pyme bajaron 3,8% interanual en julio

Ventas minoristas pyme registraron un descenso interanual del 3,8% durante el mes de julio. Asimismo, la comparación respecto al mes anterior también mostró una contracción del 2,1%. De esta manera, en los primeros siete meses del año, se acumuló un retroceso del 2,7%.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Came
Soja como refugio: los productores guardan US$12.150 millones a la espera de costos y compromisos

Soja como refugio: los productores guardan US$12.150 millones a la espera de costos y compromisos

Los productores retienen soja por más de US$12.000 millones como reserva de valor, mientras la exportación acelera compras para cubrir su posición vendida en un escenario de fuerte competencia con el maíz.