Gemelli: Donde la sanación se fundamenta en la oración

Gemelli: Donde la sanación se fundamenta en la oración

La evolución posoperatoria del Santo Padre continúa con éxito, mientras, en el hospital Gemelli, los fieles rezan y esperan su pronta recuperación y su regreso a su misión apostólica.

 

 

 

 

Ariana Pernía Paolini – Ciudad del Vaticano

Roma, jueves 15 octubre (PR/26) — Una noche tranquila y una mañana colmada de esperanza y fortaleza transcurrió el Papa León XIV durante este miércoles, tras haberse sometido a una «cirugía radical» para extirpar un nódulo circunscrito en su pulmón, la cual confirmó el diagnóstico ya sospechado por sus médicos luego de los exámenes preoperatorios: el de un «adenocarcinoma pulmonar».

Sus médicos tratantes indicaron esta tarde que la evolución del Obispo de Roma se ha dado con normalidad, «ha retomado una alimentación regular, tomando el desayuno y el almuerzo»; mientras el Papa se recupera, la Iglesia universal continúa unida en oración por su salud y anhela su regreso a sus actividades pontificias.

 

No sólo en el Gemelli se respira un ambiente esperanzador, sino que en cada hogar católico, se han elevado oraciones, con la intención de apoyar al Santo Padre en uno de los momentos más difíciles que ha vivido desde el inicio de su pontificado.

En los alrededores del recinto hospitalario la dinámica pareciera aquella de un día cualquiera, hasta que, al girarse, al ingreso esperan atentos los medios de comunicación y, a su lado, caminan los fieles, religiosos y religiosas, quienes, al conocer el diágnostico del estado de salud del Papa, comparten con los demás un mensaje de aliento.

 

El amor manifiesto a través del rezo

En ocasiones, las plegarias dejan entrever el amor que sienten los fieles por el Pastor que guía hoy la Iglesia Universal; es una mezcla de tristeza con optimismo la que emiten sus labios y, mientras la expectativa por la recuperación del Sucesor de Pedro aumenta, también el apoyo de los fieles que, en las inmediaciones del Gemelli, aguardan por él.

Si pudiese decirle algo al Santo Padre hoy, sería «que lo quiero tantísimo, que desearía verlo, que sea siempre una luz para el mundo y que continúe hablándonos como lo ha estado haciendo».

Compartía la hermana Rosetta Donato, de la congregación de las Hijas de Nuestra Señora al Monte Calvario, quien no sólo acompaña en oración al Papa León hoy, sino que, acompañaba con sus plegarias, desde el Policlínico Agostino Gemelli, a San Juan Pablo II cuando se encontraba internado en el mismo recinto en el año 2005.

 

Sor Rosetta Donato, de las Hijas de Nuestra Señora al Monte Calvario.

«Nuestra vida es un viaje a la eternidad, […] dentro de la eternidad, y el Papa ha aceptado esta realidad, nos ha hecho partícipes de su condición y, para mí, es bellísimo», aseguraba la religiosa que, a partir del arribo del Santo Padre al hospital, ya le acompañaba espiritualmente: «A él, le deseo una larga vida, para que esté a nuestro lado por mucho tiempo, para que se manifieste, no sólo mediante palabras, sino también con su comportamiento».

«Él nos habla también con sus gestos», manifestaba en relación a la entrada de León XIV al Policlínico Gemelli.

Allí mismo se hallaba también Ulrich Ladurner, quien, mientras los viandantes buscaban la salida de las instalaciones del hospital, él declaraba a los medios vaticanos que «espero que el Santo Padre esté bien, porque es una figura importante y un líder religioso […] que transmite tranquilidad y seguridad»

«Espero que pueda pasar estos días difíciles con serenidad».

Erick Agustino Mbunga expresaba con vehemencia que está «seguro de que él -Papa León- estará mejor» y recordaba el impacto con el que recibió la noticia del diagnóstico del Santo Padre, pero, a su vez, admitía que «con la ayuda de Dios y los expertos, médicos y profesores, se mejorará rápidamente».

 

Primicias Rurales
Fuente: Vatican News
Hoy 15 de octubre se celebra a Santa Teresa de Jesús, la primera mujer proclamada Doctora de la Iglesia

Hoy 15 de octubre se celebra a Santa Teresa de Jesús, la primera mujer proclamada Doctora de la Iglesia

A la mitad de sus cuarenta, cuando Teresa por fin se dejó conducir de veras por Dios -sea a través de la oración o la lectura espiritual-, su interior empezó a redescubrir el primer amor al Crucificado.

 

 

Buenos Aires, jueves 15 de octubre (PR/26) .- Cada 15 de octubre, la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Teresa de Ávila, Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582); fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas y reformadora de la vida religiosa. En virtud al nombre que adoptó al consagrarse, también se le conoce como Santa Teresa de Jesús.

Cada 15 de octubre, la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Teresa de Ávila, Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582); fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas y reformadora de la vida religiosa. En virtud al nombre que adoptó al consagrarse, también se le conoce como Santa Teresa de Jesús.

Esta valiente mujer impulsó una de las reformas más impresionantes de la historia de las órdenes religiosas: la reforma del Carmelo. Mística y escritora de ascendencia judía es reconocida tanto por su contribución a la espiritualidad católica como a las letras españolas.

Sólo Dios basta

“Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia todo lo alcanza;
quien a Dios tiene nada le falta:
solo Dios basta”.

Estas líneas pertenecen a uno de los poemas de Teresa: de alguna manera, son una acabada síntesis de la densidad de su obra -un auténtico itinerario espiritual-, fruto de su profundo amor por el Señor Jesús. “Nada te turbe” puede contarse entre las más hermosas plegarias que existen, ha sido traducida a numerosas lenguas y es oración de uso común para muchísimos católicos alrededor del mundo.

Dada su santidad y sus dotes teológicos, Teresa ostenta el título de ‘Doctora de la Iglesia’. De hecho, fue la primera mujer en recibir tal distinción en la historia de la Iglesia. Y puede decirse, sin caer en ningún exceso, que fue la gran reformadora del siglo XVI, siglo que empezó con la revuelta protestante.

Ávila

Santa Teresa nació en Ávila (España) el 28 de marzo de 1515. Su nombre completo fue Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, aunque se hizo llamar generalmente ‘Teresa de Ahumada’.

A los 18 años ingresó al Carmelo. Y muchos años después, a los 45, buscando responder a las gracias extraordinarias que recibía del Señor, emprendió la reforma de su propia Orden. Teresa de Jesús, como empezó a hacerse llamar, estaba llena de ansias de una auténtica renovación que recuperara el espíritu original del Carmelo, en buena parte perdido por esos años. Los monasterios carmelitas se hallaban, en su mayoría, contagiados de cierto aburguesamiento, y lejos de estar sometidos al mandato de Cristo, sus puertas y ventanas dejaron pasar vientos mundanos que soplaron por pasadizos y celdas, apoderándose de muchos corazones.

Así, apoyada en otro exponente máximo de la mística española, San Juan de la Cruz (1542-1591), amigo y director espiritual, Teresa dio inicio a la reforma carmelitana.

Al Monte Carmelo, a pie descalzo

A pesar de las incomprensiones, el rechazo inmediato de muchos, las habladurías y las falsas acusaciones -algo que llevaría a la santa a comparecer ante la Inquisición-, Teresa no se detuvo en el proyecto que el Señor le había encomendado.

Siempre con la orientación y guía de las autoridades eclesiales, así como de los directores espirituales que tuvo, Santa Teresa se empeñó en la fundación de nuevos conventos en los que reorganizó la vida de las religiosas de claustro, optando por un espíritu más austero, sin vanidades ni lujos.

Algún tiempo atrás

Teresa tuvo tanto un corazón apasionado como una inteligencia vivaz. Sin embargo, aun con eso, no se libró de pasar gran parte de su vida religiosa sumida en la mediocridad y el desasosiego, acentuados por enfermedades y dolencias físicas. Y cuando quiso hacer las cosas mejor, tampoco pudo evitar eso que San Juan de la Cruz llamó místicamente “la noche oscura del alma”. Dios permitiría que experimente todo esto en carne propia por largos periodos, aunque no sin sentido.

A la mitad de sus cuarenta, cuando Teresa por fin se dejó conducir de veras por Dios -sea a través de la oración o la lectura espiritual-, su interior empezó a redescubrir el primer amor al Crucificado. Y eso sería solo el primer paso.

El llamado dentro del llamado

En las largas horas de contemplación de cara a su amado Jesús, Teresa empezó a experimentar éxtasis y arrebatos místicos. Y, contra lo que cierto prejuicio podría sugerir, jamás perdió el sentido de lo práctico ni la habilidad para atender situaciones cotidianas. Es cierto que, como la mayoría de mujeres de su tiempo, tuvo escasa educación, pero eso no pareció ser impedimento alguno para mostrar un talento y sabiduría singulares.

Tal era ese “saber” proveniente de Dios que personajes ilustres y poderosos se rendían ante ella y le pedían consejo. Al locutorio acudieron obispos, autoridades y miembros de la nobleza. Muchos de ellos, en gratitud, se hicieron sus cooperadores: cierto caudal de recursos materiales y financiamiento a su “reforma” empezarían a llegar.

Dentro del corazón de Teresa, se iba confirmando eso que ella definió alguna vez como “el llamado dentro del llamado”. La santa carmelita sabía muy bien que toda obra de Dios es una tarea conjunta -Dios y su creatura- y que se requiere de mucha generosidad en todo sentido. Ella misma lo dice sin rodeos:

“Teresa sin la gracia de Dios es una pobre mujer; con la gracia de Dios, una fuerza; con la gracia de Dios y mucho dinero, una potencia”.

¡Doctora de la Iglesia!

Los escritos de Santa Teresa de Ávila son guía segura en el camino de la vida espiritual y la virtud cristiana, una invitación a la perfección de la caridad: la santidad. Baste recordar algunos de sus títulos fundamentales: Vida (su autobiografía), Fundaciones, Camino de perfección, y, Las moradas del castillo interior.

El Papa Benedicto XVI lo recordaba hace ya más de una década: “Santa Teresa de Jesús es verdadera maestra de vida cristiana para los fieles de todos los tiempos. En nuestra sociedad, a menudo carente de valores espirituales, Santa Teresa nos enseña a ser testigos incansables de Dios, de su presencia y de su acción” (Audiencia general, 2 de febrero de 2011).

Teresa de Jesús partió a la Casa del Padre el 15 de octubre de 1582. Fue canonizada en 1622 por el Papa Gregorio XV y declarada Doctora de la Iglesia por San Pablo VI en 1970.

Si deseas saber más sobre Santa Teresa de Ávila, puedes leer este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Teresa_de_%C3%81vila.

Más información:

 

 

Primicias Rurales
Fuente: EWTN News

 

“ Venid a mí ”

“ Venid a mí ”

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

 

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

 

 

 

Palabra del Señor
¿Es verdad que todas las religiones llevan a Dios? Lo que responde la fe católica

¿Es verdad que todas las religiones llevan a Dios? Lo que responde la fe católica

 

Es una pregunta que casi todos nos hicimos alguna vez: si todos los caminos conducen a Dios, ¿cuál es el verdadero? En tiempos de tanta oferta espiritual, la respuesta importa más que nunca.

 

 

 

Buenos Aires miércoles 14 octubre (PR/26)– Hoy hay una oferta espiritual enorme, y eso genera confusión. Mucha gente cree que todas las religiones son lo mismo, como esos remedios que tienen la misma fórmula y el mismo efecto aunque cambie el nombre. Pero ¿será realmente así?

 

Qué es la religión y por qué la buscamos

 

Para empezar, la Enciclopedia católica define la religión como «la sujeción voluntaria de uno mismo a Dios». Dicho de otro modo, es decidir, con plena libertad, unirnos a Él.

Esa misma obra subraya que en todas las formas de religión está implícita la convicción de que un Ser sobrenatural, misterioso, controla las vidas y los destinos de los hombres.

 

Todas las religiones llevan a Dios… o no? Hoy muchos dicen que todas las religiones llevan a Dios… que todos los caminos son iguales… Pero… ¿eso fue lo que enseñó Jesucristo? Él

 

Es decir, desde que el hombre apareció sobre la tierra supo que existía Alguien más grande que él, autor y controlador de todo lo creado, algo que él no era capaz de producir. Por eso sintió la necesidad de unirse a ese Ser superior y rendirle culto.

 

Una sed de Dios que todos compartimos

 

Hasta aquí vemos que toda la humanidad tiene la misma inquietud, sin importar el lugar del mundo donde viva. La sed de Dios es común a todos los seres humanos.

 

Llevan todas las religiones a Dios? No. Jesús no vino a fundar muchas religiones. Fundó UNA sola Iglesia: la Católica. Él mismo dijo: “Nadie va al Padre si no es por mí” (

 

Conviene recordar que, cuando Dios creó al hombre, le dio libre albedrío para que lo eligiera sin presión de ninguna clase, movido solo por amor. Aun ante el resultado fallido, Dios quiso respetar la decisión de quienes optaron por deidades que lo sustituían.

 

La revelación: Dios sale al encuentro

 

Sin embargo, Dios quiso revelarse al pueblo judío y más tarde completó esa revelación con su propio Hijo. El católico bien formado sabe que a Jesucristo le costó tres años de su vida fundar una Iglesia y dejar un colegio apostólico que cumpliera su mandato: ir por todo el mundo y predicar el Evangelio.

 

REALMENTE ¿TODAS LAS RELIGIONES CONDUCEN A DIOS? – Impacto Evangelístico

 

Y hace dos mil años ya existían muchas religiones, a las que se enfrentaron los apóstoles y sus discípulos, enviados a llevar la Buena Nueva. Esa Iglesia se habría extinguido si no hubiera sido instaurada por Dios. ¿Acaso los cristianos no fueron perseguidos y asesinados durante los tres primeros siglos de nuestra era?

Entonces, ¿qué pasa con los no cristianos?

 

Qué dice la Iglesia sobre las otras religiones

 

Para responder, el Compendio del Catecismo de la Iglesia católica (no. 170) describe: «El vínculo entre la Iglesia católica y las religiones no cristianas proviene, ante todo, del origen y el fin comunes de todo el género humano. La Iglesia católica reconoce que cuanto de bueno y verdadero se encuentra en las otras religiones viene de Dios, es reflejo de su verdad, puede preparar para la acogida del Evangelio y conducir hacia la unidad de la humanidad en la Iglesia de Cristo».

Hay un gran respeto por quienes no profesan la fe católica, pero el compromiso queda de nuestro lado: es nuestro deber ayudar a los no creyentes a encontrarse con Cristo. Por eso debemos formarnos y vivir con coherencia lo que profesamos.

 

Entonces, ¿cuál es el camino?

 

En conclusión, aunque en todas las religiones haya algo bueno, solo la Iglesia católica tiene «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). Por eso, quienes somos católicos tenemos la certeza de ir por el camino seguro y no necesitamos buscar en ninguna otra parte. Créelo y compruébalo por ti mismo.

 

Primicias Rurales
Fuente: Aleteia
Hoy 14 de octubre celebramos a San Calixto mártir, el esclavo que llegó a ser Papa

Hoy 14 de octubre celebramos a San Calixto mártir, el esclavo que llegó a ser Papa

Calixto fue el primer Papa “liberto”; es decir, vivió parte de su vida bajo la condición de esclavo -estuvo sometido al duro trabajo en las minas-.

 

 

 

Buenos Aires, miércoles 14 de octubre (PR/26) .- Cada 14 de octubre se celebra la fiesta del Papa San Calixto mártir (Roma, c.155 – c.222), decimosexto Papa de la Iglesia Católica. Su pontificado abarcó el periodo entre los años 217 y 222.

Cada 14 de octubre se celebra la fiesta del Papa San Calixto mártir (Roma, c.155 – c.222), decimosexto Papa de la Iglesia Católica. Su pontificado abarcó el periodo entre los años 217 y 222.

Liberado de toda esclavitud

Calixto fue el primer Papa “liberto”; es decir, vivió parte de su vida bajo la condición de esclavo -estuvo sometido al duro trabajo en las minas-. No obstante llegó a obtener su libertad -probablemente pagó por ella a la usanza del momento-. Una vez libre, se dedicó a tiempo completo al servicio de la comunidad cristiana.

San Ceferino, su predecesor en la Sede de Pedro, lo convirtió en su hombre de confianza, encargándole el cuidado y administración de las catacumbas. Estas eran los cementerios subterráneos de los cristianos; pero, como se sabe, servían también de refugio en tiempos de persecución.

Bajo la administración de Calixto, las catacumbas fueron ampliadas y llegaron a tener hasta cuatro niveles de profundidad y más de 20 kilómetros de corredores -toda una proeza hecha con mínimos recursos-. En la actualidad, las llamadas “Catacumbas de San Calixto” son uno de los lugares históricos más importantes de la ciudad de Roma. En su interior reposan los restos de Papas, mártires y santos.

Amigo de la caridad y de la verdad

En el año 217, a la muerte del Papa San Ceferino, Calixto fue elegido Sumo Pontífice. Durante su pontificado soportó la férrea oposición de un sector de la Iglesia, liderado por Hipólito, quien lo acusó de ser indigno de su cargo. Para Hipólito un liberto carecía de la dignidad apropiada para ser cabeza de la Iglesia. De la misma manera, Hipólito se oponía a que hombres que hubiesen dejado atrás pecados graves como la poligamia o el concubinato pudiesen ser ordenados sacerdotes, sin importar que hayan pedido perdón públicamente y convertido sus vidas a Cristo.

Similares restricciones y rechazos pretendía Hipólito para otros cristianos conversos, o para aquellos que habían cometido apostasía y querían regresar al seno de la Iglesia. Providencialmente el espíritu pastoral de Calixto rechazó todas estas formas de rigorismo al considerarlas contrarias al mandato de la caridad dado por el Señor.

Como el Apóstol Pedro

Víctima de la persecución contra los cristianos, San Calixto fue apresado y encerrado en una mazmorra, sin comida y sin luz, a la espera de que le llegara la muerte. Semanas después, cuando se abrió su celda, lo encontraron tranquilo y saludable. Hoy, la tradición conserva el testimonio de las palabras que pronunció ante quienes quisieron recoger su cadáver:

“Acostumbré a mi cuerpo a pasar días y semanas sin comer ni beber, y esto por amor a mi amigo Jesucristo, así que ya soy capaz de resistir sin desesperarme”.

La autoridad imperial dispuso así que, al no haber negado su fe, el Papa fuese echado a un profundo pozo y que la boca del hoyo fuera cubierta con tierra y escombros. San Calixto murió allí, enterrado vivo. Hoy, se sabe que sobre aquel pozo se alza la Iglesia de Santa María en Trastevere.

Si deseas conocer más acerca del Papa San Calixto, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_San_Calixto_I.

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Aciprensa
“Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu»

“Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu»

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 42-46

 

En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!

Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello.

¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas!

¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!». Le replicó un maestro de la Ley:
«Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros».

Jesús replicó:
«¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!»

 

 

Palabra del Señor