CIAFA celebra 35 años impulsando una industria de fertilizantes y fitosanitarios sólida y sostenible en Argentina

CIAFA celebra 35 años impulsando una industria de fertilizantes y fitosanitarios sólida y sostenible en Argentina

Foto: Luis Beconi presidente de CIAFA

Desde su fundación, la Cámara ha trabajado para consolidar la nutrición de cultivos y promover el desarrollo y uso responsable de los fitosanitarios como una práctica esencial para los productores agropecuarios.

Buenos Aires, jueves 11 de diciembre (PR/25) .- La Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) celebra sus 35 años de trayectoria, un hito que destaca el trabajo continuo de la Institución para fortalecer la producción agrícola del país y consolidar una industria innovadora, competitiva y comprometida con la sostenibilidad agropecuaria.

Desde su fundación, CIAFA ha acompañado la evolución de los mercados de fertilizantes y fitosanitarios, contribuyendo de manera decisiva a la transformación tecnológica que hoy caracteriza a la agricultura argentina. Su labor permanente junto a los productores, las empresas y los organismos públicos ha permitido construir un sector profesional, moderno y alineado con las mejores prácticas internacionales.

En el mercado de fitosanitarios, la transformación también ha sido notable. De comercializar alrededor de 50 millones de kilogramos en los años 90, la Argentina pasó a estabilizarse en volúmenes que oscilan entre 300 y 400 millones. Este avance ha sido posible gracias a una industria que logró ofrecer productos competitivos y accesibles, permitiendo mejorar la rentabilidad y la productividad de los cultivos en todo el territorio.

A lo largo de estos 35 años, CIAFA ha trabajado estrechamente con Senasa y otros organismos para construir marcos regulatorios modernos y accesibles que acompañen la competitividad del sector. El trabajo con este organismo también permitió modernizar normativas de registro e incorporar nuevas tecnologías, como los bioinsumos, que amplían las herramientas disponibles para los productores. “Contar con regulaciones claras y actualizadas es fundamental para el crecimiento de la industria y para promover las buenas prácticas agrícolas”, afirmó Luis Beconi, presidente de la entidad.

El crecimiento del uso de fertilizantes es un reflejo claro de esta evolución. En la década de 1990, el país utilizaba menos de 500.000 toneladas; hoy supera los 5 millones, mostrando un proceso sostenido de incorporación de tecnología, manejo profesional del suelo y nuevas herramientas para optimizar la producción.

“Entre estas innovaciones se encuentran las mezclas químicas y los biofertilizantes que complementan el uso de fertilizantes puros en la nutrición de los cultivos, que sumado al manejo por ambientes y a la agricultura de precisión contribuyen al cuidado del ambiente y a una agricultura más eficiente”, señaló Manuel Santiago, vicepresidente primero de la Cámara.

Entre los hitos del desarrollo industrial se destaca la instalación de plantas de producción de fertilizantes, como la planta de urea granulada inaugurada en 2001, y dos plantas de superfosfato simple que se construyeron en la década posterior, así como la de producción local de glifosato, 2,4d entre otros, que son avances que diversificaron el abastecimiento y modernizaron la oferta nacional.

En materia de sostenibilidad, CIAFA ha acompañado iniciativas claves. Desde 2005 trabaja junto a Fertilizar AC promoviendo la aplicación eficiente y responsable de los fertilizantes. Mancomunadamente con otras entidades promovió la creación de la Red BPA (Buenas Prácticas Agropecuarias), que hoy cuenta con más de 80 miembros.

 

Asimismo, la Ley 27.279 sobre envases vacíos de fitosanitarios marcó un antes y un después en el manejo responsable de residuos en el agro, estableciendo un marco obligatorio para su gestión.

En un contexto global desafiante, la Cámara también ha intervenido para asegurar el abastecimiento de insumos esenciales, promoviendo la consideración de los fertilizantes y fitosanitarios como productos prioritarios para el desarrollo del país.

Estos 35 años ponen en valor la labor desarrollada por CIAFA y el compromiso de toda la cadena industrial para fortalecer la producción agrícola del país.

“La celebración de este aniversario no solo reconoce los logros alcanzados, sino que también reafirma nuestra misión de seguir creciendo y adaptándonos a los desafíos que se presenten, asegurando así un futuro próspero para la agricultura argentina”, concluyó Beconi.

 

Primicias Rurales

Fuente: CIAFA/Paula Vázquez

Roca fosfórica: una herramienta olvidada para quienes piensan la fertilidad a largo plazo

Roca fosfórica: una herramienta olvidada para quienes piensan la fertilidad a largo plazo

Por qué puede ser clave para productores que cuidan su campo y no dependen de respuestas inmediatas.

 

 

 

Por Ing Agr Pedro Lobos

Buenos Aires, miercoles10 de diciembre (PR/25) -.- En Argentina, durante muchos años se utilizó roca fosfórica (RF) como enmienda y fuente de fósforo natural. Empresas como Alecy, La Plata Cereal y Bunge la comercializaron con buenos resultados.

Después desapareció del mercado y fue reemplazada casi por completo por fertilizantes solubles como MAP y DAP.

Sin embargo, existe un grupo de productores —los que cuidan su suelo, los que no trabajan pensando sólo en el “rendimiento del año”, los que entienden que el campo es un recurso prestado por las futuras generaciones— para quienes la roca fosfórica sigue siendo una opción lógica y muy interesante.

Esta nota intenta explicar, de forma simple, cuándo y por qué vale la pena volver a mirarla.

1. La roca fosfórica no es un fertilizante inmediato… y eso es una ventaja en sistemas de largo plazo

Los fertilizantes solubles (MAP/DAP) liberan fósforo en el momento y permiten una respuesta rápida del cultivo.


La roca fosfórica, en cambio:

✔ se disuelve lentamente

✔ libera fósforo de manera sostenida

✔ nutre el suelo y no solo a la planta

✔ mejora la estructura

✔ aporta calcio y varios micronutrientes

✔ corrige acidez superficial

✔ se integra bien con materia orgánica y microbios

Para un productor que piensa la fertilidad como una inversión interanual, la RF es muy útil porque:

  • no requiere aplicación todos los años,

  • permite planes de 3 a 5 años,

  • reduce costos a largo plazo.

2. ¿Por qué se dice que necesita suelos ácidos o “reactivos”?

No es que el suelo argentino sea malo o “poco reactivo”.

Es que la roca fosfórica necesita estar en contacto real con la zona más viva del suelo, la rizosfera, para que los microorganismos y los exudados de las raíces puedan solubilizarla.

La rizosfera es la “piel” de la raíz:

  • tiene más microbios

  • más CO? y HCO??

  • más ácidos orgánicos

  • más capacidad de disolver minerales

El problema histórico fue que:

🔹 la roca que se importaba no siempre era muy reactiva
🔹 muchas partículas quedaban lejos de la rizosfera
🔹 los cultivos extensivos buscaban un efecto inmediato

Pero en un sistema sano, con raíces densas, humedad y materia orgánica, la rizosfera sí puede solubilizar andapatitas menos duras, liberando fósforo a lo largo del tiempo.

3. Para productores que cuidan el suelo, la roca fosfórica es coherente con su filosofía

Un productor que piensa en el suelo como patrimonio, no como un recurso descartable, entiende esto:

✔ Los suelos se empobrecen cuando solo se extrae.

✔ La fertilidad química, física y biológica es un capital que se construye.

✔ La materia orgánica y la vida del suelo mejoran la eficiencia de los fertilizantes.

✔ Las prácticas de largo plazo pagan mejor que las respuestas instantáneas.

La roca fosfórica encaja perfectamente en ese esquema porque:

  • libera P lentamente, sin picos

  • no quema raíces

  • no genera salinidad

  • mejora la acidez superficial

  • aporta Ca estructural

  • fortalece la biología del suelo

Y lo más importante:
cuesta menos por tonelada y dura más tiempo en el perfil.

4. ¿Tiene sentido económico? Para el productor que mira a 3–5 años, sí.

Aunque el MAP y el DAP tienen alta eficiencia inmediata, también:

  • son más caros por unidad de fósforo,

  • parte queda retenida en el suelo,

  • requieren aplicaciones anuales,

  • dependen del precio internacional.

La roca fosfórica:

  • es más barata por tonelada,

  • se aplica cada 3–5 años,

  • construye fertilidad de fondo,

  • aporta micronutrientes que normalmente no se reponen,

  • y deja el suelo mejor para los hijos y nietos.

No es un sustituto total del MAP en todos los casos, pero sí una excelente estrategia complementaria o de base para quienes manejan su campo con visión de futuro.

5. ¿Cuándo puede funcionar muy bien la roca fosfórica?

  • Suelos con cierta acidez superficial

  • Lotes con buena materia orgánica

  • Sistemas mixtos con pasturas

  • Suelos que buscan regenerarse

  • Productores que ya trabajan con cultivos de servicio

  • Esquemas que no están atados al “resultado ya”

  • Regiones húmedas o subhúmedas

  • Manejos orgánicos o de bajo insumo químico

Conclusión: una herramienta para volver a poner sobre la mesa

La roca fosfórica puede no ser la opción ideal para quien alquila campo año por año y necesita un efecto inmediato.

Pero sí es una herramienta valiosa para quienes piensan en el suelo como un recurso a largo plazo, que debe mantenerse fértil, sano y estructuralmente estable para las próximas generaciones.

No es una solución milagrosa ni reemplaza siempre al MAP o al DAP.

Pero puede complementar, mejorar y abaratar estrategias de fertilización cuando se la usa con criterio.

Si queremos suelos vivos, resilientes y productivos dentro de 20 o 50 años, necesitamos volver a mirar insumos que construyen fertilidad de fondo.

Y la roca fosfórica, bien elegida y bien aplicada, es uno de ellos.

Primicias Rurales

Fuente: IA/ Ing. Agr. Pedro A Lobos

Mail: pedroawolf@hotmail.com

Las importaciones de fertilizantes crecen un 19% en lo que va del año

Las importaciones de fertilizantes crecen un 19% en lo que va del año

Por Guido D’Angelo – Emilce Terré – Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)
Rosario, martes 9 diciembre (PR/25) — El 2025 podría quedar en el podio de los años de mayor consumo de fertilizantes de la historia argentina. Se espera el segundo año consecutivo de incremento en la demanda desde 2021.

El trigo argentino augura una campaña histórica para el ya iniciado ciclo 2025/26. Mientras tanto, el maíz cerró noviembre con más de la mitad de su superficie sembrada y destacándose por su muy buena condición.

El desarrollo del grano amarillo se muestra sorprendente y con estados entre excelentes a muy buenos, de acuerdo con el último informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA). El maíz ya trae una campaña 2025/26 que proyecta un crecimiento de cerca del 17% para su superficie sembrada, esperando totalizar 9,7 millones de hectáreas.

Las perspectivas para estos dos cultivos son esenciales para el mercado de fertilizantes argentino, en tanto el maíz y el trigo concentran cerca del 70% del consumo de fertilizantes del país, de acuerdo con datos de Fertilizar Asociación Civil y CIAFA.

De la mano de estos dos cultivos, además de los consumos de la soja, el girasol, la cebada, el sorgo, entre otros, las importaciones de fertilizantes anotan un crecimiento del 19% en los primeros diez meses del año, totalizando 3,4 millones de toneladas.

El año en curso espera hilar dos años seguidos de crecimiento de la importación y el consumo de fertilizantes, algo que no se ve desde el 2021. Con este nivel de importaciones y consumo, el 2025 podría quedar en el podio de los años de mayor consumo de fertilizantes, junto con el 2020 y el 2021.

En términos de valor, las importaciones de fertilizantes totalizaron US$ 1.926 millones entre enero y octubre del 2025. Este dato es un 38% superior al nivel importador del mismo período del 2024, y sólo queda superado por el récord del año 2022 cuando los precios internacionales tocaron máximos históricos ante el conflicto armado entre Rusia y Ucrania.

Los dos principales renglones de las importaciones de fertilizantes se explican por la urea (principal fertilizante nitrogenado) y el fosfato monoamónico (también conocido como MAP, principal fertilizante fosfatado).

Entre ambos productos se encuentra cerca del 56% del volumen y el 61% del valor importado el año pasado (incluyendo sólo urea con contenido de nitrógeno superior al 45%, y MAP incluso mezclado con otros fosfatados).

Estos ítems de fertilizantes acumulan subas interanuales del 32% para la urea y del 19% para el fosfato monoamónico en volumen importado en lo que va del año. De esta manera, las importaciones entre ambos totalizan 2,07 millones de toneladas entre enero y octubre, el segundo mayor volumen para este período y cerca del 60% del volumen importado en lo que va del año.

Además, este nivel se ubica un 26% por encima del mismo período del 2024 y sólo un 3,8% por debajo del máximo de 2021.

Por su parte, los precios promedio de importación de los primeros diez meses del 2025 se ubican un 17% por encima del 2024 para la urea, en tanto el MAP anota un aumento interanual del 22%. No obstante, detrás de dichos promedios se registra una importante suba de los precios internacionales a lo largo del año hasta tocar un máximo relativo en julio/agosto de 2025 y, a partir de allí, seguir un sendero descendente.

En Argentina el 67% del consumo de fertilizantes se abastece con importaciones, tomando el promedio de los últimos cinco años.

El tercio restante es abastecido con producción nacional. En el abastecimiento doméstico toma especial protagonismo Profertil, productor de cerca de la mitad de la urea que se consume en la República Argentina, con la planta más grande de Latinoamérica para este fertilizante, ubicada en Bahía Blanca.

 

 

Desde el 16 de octubre hasta mediados de este mes Profertil se encuentra con una parada de planta programada, lo que implicó una inversión de US$ 90 millones. Por ello, es probable que la participación de la importación en el consumo doméstico de fertilizantes muestre subas. En 2021, año con una parada de sesenta días de duración, la participación de las importaciones en el consumo subió al 80% del total.

Esta parada de Profertil no es la única de este año: la otra sucedió a mediados de marzo en el marco de las graves inundaciones sufridas en Bahía Blanca, que interrumpieron el abastecimiento de gas de la planta por algunos días.

Estas dos paradas son factores de peso a la hora de analizar el crecimiento de las importaciones de fertilizantes nitrogenados al país. Más allá de ello, las expectativas de CIAFA esperan un 2025 con crecimiento de la demanda de fertilizantes en Argentina.

 

(*) Los autores agradecen profundamente los aportes de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) al presente artículo. 

Primicias Rurales

Fuente: Informativo Semanal BCR

Campaña 2025/26: La nutrición marca el rumbo de los rindes y la calidad

Campaña 2025/26: La nutrición marca el rumbo de los rindes y la calidad

Con rindes récord en trigo y cebada, el desafío de esta campaña ya no está en el agua, sino en el manejo de los nutrientes, como el nitrógeno, fósforo y azufre, ya que será determinante para evitar pérdidas de calidad y competitividad en los planteos de doble cultivo trigo/soja de segunda y en los maíces tardíos.

 

Buenos Aires, martes 2 diciembre (PR/25) —  La campaña agrícola 2025/26 se presenta con condiciones excepcionales: perfiles hídricos recargados y rindes históricos en los cereales de invierno. Sin embargo, cuando el agua deja de ser la limitante, la nutrición se convierte en el factor crítico para sostener rendimiento y calidad.

¿Qué pasa con la proteína de trigo?

Para alcanzar proteína comercial (?10,5%), el trigo necesita aproximadamente 30 kg de nitrógeno por tonelada de rendimiento esperado. Con rindes proyectados en gran parte de la zona agrícola por encima de los 50 o 60 quintales por hectárea y con una oferta limitada de nitrógeno, los niveles de proteína pueden caer, y derivar en complicaciones a la hora de negociar los precios de comercialización.

Si bien, en lo que va de la campaña se ha registrado un aumento del uso de fertilizantes en un 6% respecto de la campaña pasada, podemos confirmar que esto se debe al aumento de superficie sembrada de trigo + cebada, pero no a la mejora de las dosis aplicadas, necesarias en un contexto de alta productividad”, aseguró la Ingeniera agrónoma  María Fernanda Gonzalez Sanjuan, Gerente Ejecutivo de FERTILIZAR AC. Además, enfatizó que los trabajos publicados en este sentido reafirman que, cuando el trigo presenta valores bajos de proteínas, seguramente resignó rendimiento también.

Soja de segunda y lotes agotados

Se estima que cerca del 45% del área de soja de esta campaña sea de segunda. Luego de un trigo con altos rendimientos, es fundamental ajustar la estrategia de fertilización en esa soja; un cultivo de trigo de rendimientos elevados (récord en muchas zonas)  implica necesidades nutricionales acordes a esta productividad, por lo que es muy probable que una parte importante de las reservas de nutrientes del suelo, especialmente fósforo (P) y azufre (S) se encuentren agotadas o, al menos, ciertamente limitadas.

Si no reponemos estos elementos, la soja enfrentará limitaciones nutricionales que afectarán su crecimiento, nodulación, rendimiento y calidad final (expresada como % de proteína). Recordemos que la soja, aunque fija nitrógeno atmosférico, necesita fósforo, azufre y otros nutrientes para desarrollar raíces y maximizar la fijación biológica del nitrógeno, nutriente que además de generar rendimiento le permitirá generar las “valiosas proteínas” de la soja.

“Los ensayos en la región pampeana muestran que la soja de segunda responde significativamente a la fertilización fosfatada y azufrada”, afirmó el Dr. Esteban Ciarlo Responsable Técnico de la entidad.

Y recordó que en suelos con menos de 15 ppm de P (Bray 1), se recomiendan dosis de 15 a 25 kg/ha de P (equivalente a 35-55 kg/ha de P?O?) y de 10 a 15 kg/ha de S, preferentemente aplicados al momento de la siembra. Estas prácticas pueden incrementar los rendimientos en el orden del 20 al 25% en soja de segunda, lo que equivale a 400-500 kg/ha adicionales, además de mejorar la concentración de nutrientes (y por ende de proteína) en el grano. “Invertir en una nutrición balanceada no sólo mejora el rendimiento del cultivo actual y su calidad, sino que apunta a mirar con faros largos la salud del suelo para las próximas campañas”, agregó Ciarlo.

Temprano o tardío, es maíz

La siembra de maíz temprano prevista inicialmente para la presente campaña se ha visto afectada en varias zonas por complicaciones logísticas ligadas a excesos hídricos, por lo que es probable que muchos lotes se deriven a siembras de maíz tardío. En este sentido, es importante destacar que las expectativas de rendimiento del maíz tardío este año son mayores a la de campañas anteriores, por lo que es indispensable hacer análisis de suelo y planificar una nutrición del cultivo acorde a una mayor productividad.

El Dr. Ciarlo destacó que “el nitrógeno, el fósforo y el azufre constituyen los nutrientes esenciales más determinantes para garantizar un adecuado desarrollo del maíz tardío, ya que intervienen directamente en procesos clave como la síntesis de proteínas, la formación de estructuras celulares y la generación de energía. De igual forma, no debe pasarse por alto la importancia del potasio, especialmente en regiones específicas como el este de la provincia de Entre Ríos y Corrientes, donde las deficiencias de este elemento pueden limitar el rendimiento”.

Asimismo, aclaró que los micronutrientes, en particular el zinc, cumplen funciones críticas en la activación enzimática y en la regulación del crecimiento, por lo que su aporte resulta indispensable para alcanzar el máximo potencial productivo del cultivo. En este contexto, una estrategia de fertilización balanceada, basada en el muestreo y el análisis de suelo y en las condiciones locales de crecimiento, se vuelve fundamental para garantizar el éxito del maíz tardío.

Perspectivas para esta campaña

Se espera que el uso de fertilizantes en la campaña 2025/26 supere los 5 millones de toneladas, representando algo más del 7% de crecimiento respecto de la campaña 2024/25. “Es momento de aprovechar cada milímetro de agua disponible y transformarlo en grano con los cultivos de verano. Para ello, el adecuado diagnóstico y una correcta nutrición, son fundamentales”, concluyó la Ing. Agr. González Sanjuan.

Expoagro Web
Fuente FERTILIZAR AC

Primicias Rurales

En plena cosecha de trigo sigue flojísima la demanda de fertilizantes en el mercado argentino

En plena cosecha de trigo sigue flojísima la demanda de fertilizantes en el mercado argentino

Valor Soja por Valor Soja

En ese marco, el mercado de fertilizantes fosfatados sigue prácticamente sin reacción. “La conjunción de altos precios relativos –que se mantienen elevados pese a las bajas internacionales– y la imposibilidad de aplicar en tiempo y forma por condiciones climáticas adversas– profundiza la cautela del productor”, señala el último informe de la consultora IF Ingeniería de Mercado.

 

“La demanda en soja ha sido sensiblemente menor a la esperada y el retraso de siembra elimina presión inmediata. Sin embargo, podría darse un rebote puntual hacia fin de año, tanto por siembras atrasadas como por el inicio de maíz de segunda, donde las dosis son menores pero la superficie podría ser superior a la inicialmente prevista”, añade.

En nitrogenados, el negocio sigue siendo el de mayor dinamismo relativo. La abundante humedad sostiene la expectativa de alta respuesta agronómica y mantiene activas las compras ajustadas de urea y mezclas NPS, especialmente para maíces tempranos y los primeros planteos de maíz tardío.

Hacia diciembre y enero próximos, si el clima acompaña, la superficie de maíz de segunda podría crecer y generar un repunte en el consumo de nitrógeno, aunque el cultivo suele recibir dosis inferiores a las del maíz temprano.

“El cierre del período deja un mercado con fosfatados prácticamente paralizados y nitrogenados como único eje de movimiento, ambos altamente influenciados por la ventana climática y por la necesidad del productor de retomar ritmo operativo cuando las condiciones lo permitan”, resume el informe.

Esta semana el mercado global de nitrogenados transitó una fase marcada por expectativas en torno a una nueva licitación realizada en India, que terminó adjudicando los valores más bajos desde octubre y fijando un nuevo piso internacional de precios.

“La demanda fuera de India permaneció apagada. Europa detuvo compras por saturación logística y por la inminente entrada en vigor del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM por sus siglas en inglés) a partir del 1 de enero de 2026”, señala el informe.

 

“Brasil mantuvo escasa liquidez y EE.UU. asimiló la eliminación de tarifas a importaciones. La oferta en Medio Oriente y norte de África continuó buscando colocación para diciembre hacia India y Europa. El contexto general dejó a los productores orientados a India como destino casi exclusivo en el corto plazo”, apunta.

En lo que respecta al mercado global de fosfatados, transitó la semana con una tendencia nuevamente bajista. La eliminación de los aranceles de importación en EE.UU. aceleró la caída en barcazas de fosfato monoamónico y diamónico (DAP y MAP) y desincentivó nuevas ofertas.

“En paralelo, Brasil mantuvo una demanda mínima típica del fuera de temporada, con sentimiento débil salvo en súper fosfato simple (SSP), sostenido por los mayores costos de azufre. China continuó con escasa actividad exportadora y valores en retroceso ante la falta de compradores. En India, el mercado se mantuvo estable tras una compra puntual de DAP ruso. La presión bajista se extendió desde los principales orígenes –Rusia, Marruecos, Arabia Saudita y China– hacia la mayoría de los destinos globales”, resume.

Primicias Rurales

Fuente: Valor Soja

La nutrición inteligente en soja, clave para reducir brechas y mejorar la calidad del grano

La nutrición inteligente en soja, clave para reducir brechas y mejorar la calidad del grano

Especialistas advirtieron que los suelos argentinos muestran balances negativos de nutrientes y que la fertilización, junto con un mejor manejo agronómico, pueden contribuir a achicar las brechas de rendimiento en soja.

Buenos Aires, jueves 30 octubre (PR/25) — En una nueva edición del Ciclo de Charlas Online 2025, organizado por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACOSA) esta vez junto con FERTILIZAR Asociación Civil, se abordó el tema “Nutrición inteligente en soja” con un enfoque integral que combinó diagnóstico, fundamentos agronómicos y nuevas tecnologías de manejo.

El presidente de ACSOJA, Rodolfo Rossi, fue el encargado de abrir la jornada señalando que “la cadena viene marcando hace tiempo la importancia del tema rendimientos: con la genética sola ya no alcanza, y la nutrición se transformó en uno de los factores principales ante la condición actual de nuestros suelos, que tienen balances negativos de nutrientes”.

Rossi remarcó que “muy pocos productores fertilizan la soja, y cuando lo hacen es con dosis bajas respecto de lo que el cultivo necesita”, y agregó que el desafío es más amplio: “Las rotaciones también se ven condicionadas por la disponibilidad de elementos y microelementos. Tenemos la necesidad de cambiar esta situación. Hoy prima el concepto de lucratividad, pero los máximos rindes son los que generan la mayor rentabilidad”.

La gerente ejecutiva de FERTILIZAR AC, Fernanda González Sanjuan, dio paso al panel técnico explicando que el objetivo del ciclo fue “presentar herramientas con evidencia científica”, para respaldar las decisiones de manejo con información validada y resultados concretos.

Brechas, nutrición y calidad

El primer expositor, Guido Di Mauro, investigador de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, presentó los resultados de un trabajo en más de 15.000 lotes de soja de primera en el centro del país durante 13 campañas que analizó las brechas de rendimiento en soja y la influencia de la nutrición sobre el rinde y la calidad del grano.

Ese estudio determinó que el rendimiento promedio de los productores se ubica 28,7% por debajo del rendimiento potencial en secano. “Esa brecha representa la diferencia entre lo que podríamos producir y lo que efectivamente logramos con el manejo actual”, explicó el especialista, quien remarcó que “alrededor de 65% de esa brecha puede atribuirse a factores de manejo”, lo cual abre una gran oportunidad de mejora. Además, “en la región centro de Argentina, la principal zona agrícola, el rango de la brecha va de 15 al 60%. Es mucho lo que nos perdemos de producir”, señaló.

Entre los factores más influyentes, el investigador destacó la fecha de siembra, la rotación de cultivos y la fertilización fosfatada, además de la incidencia de algunos micronutrientes. “En promedio, los lotes sembrados con antecesor maíz mostraron brechas más bajas que los que venían de soja sobre soja”.

A su vez, un relevamiento también reflejó que solo la mitad de los productores fertiliza la soja, y que en la mayoría de los casos las dosis aplicadas son relativamente bajas en comparación con los requerimientos reales del cultivo.

El trabajo también exploró la relación entre fertilización y calidad del grano, un aspecto de interés para la industria de procesamiento. “Observamos que la fertilización con fósforo y azufre incrementó el contenido de proteína del grano hasta en 0,9%”. Y enfatizó “Suena poco, pero mover un 1 % de proteína con manejo es muchísimo. Y lo más interesante es que en más de la mitad de las parcelas evaluadas logramos mejorar simultáneamente rendimiento y proteína”, agregó.

Aunque actualmente el mercado no remunera directamente la proteína, Di Mauro consideró que mejorar la calidad “tiene un impacto industrial relevante” porque la molienda de soja de mayor tenor proteico genera harinas de mayor valor comercial. “Como grupo de investigación evaluamos y desarrollamos prácticas agronómicas que no solo mejoren la producción primaria, sino que también aporten valor a toda la cadena”, resumió.

Los fundamentos de la nutrición en soja: la importancia de las 4R

A su turno, Esteban Ciarlo, coordinador técnico de FERTILIZAR AC y docente de la Facultad de Agronomía de la UBA, profundizó en los fundamentos de la nutrición de soja y el impacto de una correcta reposición de nutrientes sobre la productividad y la sustentabilidad del sistema agrícola.

Ciarlo recordó que la soja es un cultivo con altas extracciones de nutrientes y que, por su protagonismo en la rotación, “contribuyó a acelerar el agotamiento de reservas naturales de fósforo y azufre en buena parte de los suelos agrícolas del país”.

Según datos de FERTILIZAR AC, el balance de nutrientes en los últimos 20 años es negativo en todos los nutrientes, lo que significa que se extrae más de lo que se repone campaña tras campaña.

“El suelo no es un recurso inagotable, y la fertilización no debe verse como un costo, sino como una inversión en estabilidad productiva y eficiencia del sistema”, subrayó.

Para ello, planteó como principio básico aplicar el concepto de las 4R (por Right, correcto en inglés) de la nutrición responsable: Fuente correcta, Dosis correcta, Momento correcto, y Lugar correcto.

“Cuando ajustamos esas cuatro variables, no solo optimizamos la respuesta del cultivo, sino que también reducimos pérdidas y mejoramos la eficiencia en el uso de fertilizantes. Es decir, producimos más, con menor impacto ambiental”, dijo.

Ciarlo repasó el rol de cada nutriente en la soja:

• Fósforo (P), esencial para el desarrollo radicular y la nodulación, con un efecto directo sobre la fijación biológica de nitrógeno.

• Azufre (S), clave para la síntesis de proteínas y la calidad del grano.

• Potasio (K), que mejora la translocación de azúcares y la resistencia al estrés hídrico.

• Micronutrientes como zinc (Zn) y boro (B), que intervienen la síntesis de proteínas y en procesos reproductivos y en la formación de vainas y granos, respectivamente.

“Una nutrición equilibrada no es solo agregar fósforo. Es pensar el sistema completo. Cada nutriente cumple un rol fisiológico distinto, y las respuestas más consistentes se logran cuando se atiende al conjunto”.

Ciarlo mostró resultados de ensayos de la Red de Nutrición de Soja de FERTILIZAR AC, en los que la aplicación balanceada de P y S logró incrementos promedio de 30 a 40% en el rinde frente a los testigos sin fertilizar. “No hay que pensar en grandes dosis, sino en estrategias que garanticen la reposición y acompañen el potencial genético y ambiental de cada lote”.

En ese sentido, insistió en la importancia de la rotación: “El maíz o el trigo, cuando están bien fertilizados, dejan una base nutricional mejor para la soja. Por eso, el enfoque no puede ser cultivo por cultivo, sino integral”. Sin embargo, destacó que, cuando se trata de cultivos de soja de 2da, el remanente de nutrientes disponibles que dejan el trigo y la cebada de alta producción es insuficiente para cubrir el requerimiento del cultivo tardío.

Ciarlo también presentó los avances del Programa SUMÁ P, una iniciativa de FERTILIZAR AC destinada a monitorear los niveles de fósforo disponible en distintas zonas agrícolas del país. Datos recientes confirman un descenso sostenido en los últimos años, con valores de P-Bray por debajo del umbral crítico en amplias áreas del centro y norte argentino.

“Estamos en un momento bisagra. Si seguimos extrayendo más de lo que reponemos, no solo afectamos la productividad de la soja, sino también la sustentabilidad de todo el sistema agrícola”, advirtió Ciarlo.

Finalmente, destacó que el uso de fertilizantes debe ir acompañado de diagnósticos precisos, mediante análisis de suelo y monitoreos periódicos, para ajustar las decisiones en base a evidencia: “No podemos hablar de nutrición inteligente si no tenemos diagnóstico. Medir es el primer paso para mejorar”.

La raíz como cerebro de la planta

El último disertante, el consultor Wenceslao Tejerina, de AgroEstrategias, abordó el tema de la salud del suelo y el desarrollo radicular.

“La raíz es el cerebro de la planta”, afirmó. “De 25 a 50 % de los fotoasimilados producidos por la soja van a las raíces, y hasta 30 % se usa en la simbiosis con el rizobio para fijar nitrógeno”.

Tejerina alertó sobre un problema creciente: la compactación y pérdida de raíces pivotantes, que limita la capacidad de absorción y la eficiencia en el uso de los fertilizantes. En más de 80 % de los lotes analizados, observó raíces poco profundas, con nódulos verdes y baja fijación de nitrógeno.

“La densidad aparente de los suelos supera en muchos casos 1,5 g/cm³, lo que reduce los poros, el oxígeno y la capacidad de almacenaje de agua útil”, advirtió. “El resultado es estrés oxidativo, cierre de estomas y detención del crecimiento”.

El asesor explicó que, en su experiencia, muchas veces se diagnostican deficiencias nutricionales cuando el verdadero problema está en el sistema físico del suelo. “Podemos tener fertilizantes de excelente calidad y una inoculación perfecta, pero si la raíz no puede explorar el perfil, esa inversión se pierde”, señaló. La falta de estructura y aireación, dijo, termina afectando también los balances hormonales de la planta, reduciendo la generación de citoquininas y alterando la floración y el llenado de granos.

Para Tejerina, las tecnologías biológicas -como los extractos de algas, aminoácidos, ácidos húmicos y fúlvicos o bioestimulantes a base de zinc y triptófano- son una herramienta válida dentro de una estrategia más amplia. “Pueden mejorar la arquitectura radicular, aumentar la masa nodular y ayudar a la planta a sobrellevar el estrés. Pero no son una receta mágica -apuntó-: si no corregimos la compactación y recuperamos la vida del suelo, el potencial sigue limitado”.

En ensayos más recientes, realizados desde el norte argentino hasta La Pampa, se observó una mejora en la turgencia y la fotosíntesis cuando se combinaron tratamientos biológicos con un manejo físico más cuidadoso -labores livianas, rotaciones con gramíneas y cobertura permanente-. “El suelo es el verdadero sistema de soporte; la raíz traduce esa condición en productividad”, concluyó.

Al finalizar las charlas, hubo un bloque dedicado al intercambio, preguntas y debate, convirtiéndose en un espacio ideal para enriquecer conocimientos sobre la nutrición de la soja y su rol clave en una cosecha superior de este cultivo.

Primicias Rurales

Fuente: Fertilizar AC