Ene 24, 2026 | Especial, Nutricion vegetal y animal
Fuente: Sergey Ivanov, Lena M. Müller, François M. Lefèvre, Maria J. Harrison. Boyce Thompson Institute (BTI). EE.UU.
La señal verde indica que CKL2 interactúa con una proteína 14-3-3 en las membranas de las células radiculares colonizadas por un hongo. La señal rosa (en el núcleo celular) sirve como control para confirmar la transformación celular. La planta es… Medicago truncatula y el hongo es Rizofago irregular – Foto: Instituto Boyce Thompson
Buenos Aires, sábado 24 de enero (PR/26) — Un equipo del Instituto Boyce Thompson logró descifrar, a nivel molecular, cómo las plantas y los hongos del suelo coordinan una de las alianzas más importantes de la naturaleza.
Esta relación, conocida como micorriza, sostiene a cerca del 80 % de las especies vegetales del planeta y es clave para que las plantas obtengan minerales esenciales como el fósforo.
La asociación existe desde hace unos 450 millones de años: los hongos penetran en las raíces y ayudan a absorber nutrientes del suelo, mientras que las plantas les entregan azúcares y lípidos producidos por la fotosíntesis. Aunque su importancia para la agricultura es enorme, hasta ahora se sabía poco sobre cómo se organizaba este intercambio dentro de las células.
Los investigadores combinaron dos técnicas innovadoras para identificar qué proteínas interactúan exactamente en las células de las raíces colonizadas por hongos. Así lograron observar estas conexiones en el lugar preciso donde ocurre el intercambio de nutrientes, superando una dificultad histórica: estas células son muy escasas y difíciles de estudiar.
Como prueba, el equipo analizó una proteína clave llamada CKL2 y descubrió que interactúa con proteínas del grupo 14-3-3. Cuando redujeron estas últimas en las plantas, la colonización por hongos cayó un 31 %, lo que confirma su papel central en la simbiosis. El hallazgo abre la puerta al desarrollo de cultivos más eficientes en el uso de nutrientes y podría ayudar a reducir la dependencia de fertilizantes químicos, con beneficios económicos y ambientales.
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Ene 23, 2026 | Agricultura, Ferias / Exposiciones y Cursos, Nutricion vegetal y animal
Foto: estrés en soja
EnBio 2026 una vez más abre sus puertas para ofrecer dos jornadas de capacitación únicas y en esta ocasión con el apoyo y participación de Unnoba Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires.
Buenos Aires, viernes 23 enero (PR/26) — Los días 25 y 26 de febrero se realizará en la ciudad de Junín, Buenos Aires, una nueva edición de EnBio, la quinta edición de una muestra que recorre el país explicando y demostrando el valor de sumar biológicos a la producción.
Este año con un nuevo formato, girará en torno al uso de biológicos para mitigar daños por estrés abiótico y contará con la presencia del Dr Prometeo Sánchez García, el mayor especialista de habla hispana del mundo en esta problemática.

El estrés abiótico es el causante del 65% de las pérdidas mundiales de alimentos (Tariq and Khalid, 2022), estrés que es provocado por factores ambientales que alteran los procesos fisiológicos y metabólicos de las plantas.
Durante los últimos años el uso de biológicos atravesó diferentes etapas marcadas por el lugar que estas tecnologías deberían ocupar: ¿son un complemento d ellos químicos? ¿Son un sustituto de los químicos? La respuesta no pasa por comparar tecnologías sino por comprender que son una herramienta nueva para usar.
Pueden complementar a los químicos pueden sustituirlos y, lo más importante, pueden ser la única herramienta para utilizar para enfrentar una problemática agronómica. Y el gran problema agronómico que el productor tiene, y en muchos casos no sabe que tiene, es el estrés abiótico, responsable del histórico estancamiento de los rindes en Argentina, de los problemas de compactación de suelos que hoy se evidencian en el campo y sobre todo de la pérdida de rindes ya que el daño por este estrés supera el 50% del potencial de los cultivos.
EnBio 2026 una vez abre sus puertas para ofrecer dos jornadas de capacitación únicas y en esta ocasión con el apoyo y participación de Unnoba Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires.
El miércoles 25 de febrero, de 9 a 14hs se realizará la primera jornada en las instalaciones del Establecimiento Ambau, que consta de una recorrida a campo para ver cultivos de soja y maíz todos tratados con biológicos de segunda generación o tratados mediante tecnologías que permiten recuperar el rinde que se pierde por estrés.
Desde biológicos para mejorar las defensas naturales de las plantas, tecnologías de riego subterráneo por goteo, drones para aplicaciones selectivas hasta nuevas soluciones para descompactar suelo.
El Jueves 26 de febrero, en las instalaciones del SUM Mario Meoni de la Unnoba en Junín se desarrollará un Simposio durante todo el día con stands comerciales, mentorías y charlas a cargo de los mayores especialistas en el tema en la Argentina y con la visita del Dr. Prometeo Sanchez García (México) uno de los consultores más importantes del mundo.
En el Simposio disertarán Rodolfo Rossi presidente de Acsoja, Ing Wenceslao Tejerina de Agreoestrategias, Ing Sebastián Zuill asesor privado, la Dra Gabriela Pagnussat investigadora de Conicet Premio Unesco Loreal 2025, Ing Martin Liggera un asesor y productor referente en la zona de Junín, el Dr Gustavo Gonzales Anta investigador y referente de Unnoba, entre otros.

Dra Gabriela Pagnussat
Bioestimulantes de segunda generación:
Entre los temas que se van a desarrollar el Dr Prometeo Sánchez García se referirá a la bioestimulación.
“El impacto del estrés abiótico en los cultivos se está incrementando junto a la ocurrencia de fenómenos climáticos extremos. Superado cierto umbral, hoy ya no basta con aplicar bioestimulantes de primera generación. Sin embargo, hoy se dispone de ‘moléculas simples’, como los polifenoles, el ácido glutámico y la glicina betaína, que permiten mitigar el estrés en ambientes extremos.
Los bioestimulantes de primera generación son sustancias de estructura muy compleja. Las algas marinas, por ejemplo, son multifuncionales porque son multicompuestos. Los aminoácidos, por su parte, dependiendo del ‘mix’ pueden llegar a superar los 20 aminoácidos. Los bioestimulantes de primera generación son sustancias de estructura muy compleja. Dependiendo de la composición y la proporción de ellos, cambia la respuesta. En esa línea, tenemos aminoácidos que promueven raíces, otros que mitigan el estrés climático o el estrés salino.
Sin embargo, como la industria de los bioestimulantes evoluciona vertiginosamente, ahora hay bioestimulantes de segunda generación que pueden ser dirigidas más directamente al objetivo que se busca alcanzar. Son moléculas simples que actúan como bioestimulantes y contienen solo aquellos componentes que son directamente necesarios o de utilidad para mitigar un estrés determinado de las plantas”, sostiene.
Gratis, pero con cupos limitados:
La participación en EnBio 2026 es gratuita, pero con cupo de participantes. La inscripción ya está abierta en www.agribio.ar.
Adhieren a este evento: Acsoja, Aapresid, Maizar, Argentrigo, Aapce, Fearca, Ciafba, Cabio, Ciafa, Aapresid, IICA, Fadia, Municipalidad de Junin, Asociación de agrónomos de Junín, Ministerio de Desarrollo Agrario de Buenos Aires y la Secretaría de Agricultura de la Nación.
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Fuente: EnBio 2026
Ene 22, 2026 | Nutricion vegetal y animal
Fuente: Alfredo Cuevas Medina Ing. Agr. M.Sc y Edgar Yesid Bello Caicedo Ing. Agr. Fedearroz. Colombia
La producción de arroz en el distrito de riego del río Zulia ha venido disminuyendo en los últimos años. Estudios recientes realizados en fincas arroceras de los municipios de El Zulia y Cúcuta evidencian que esta reducción en los rendimientos está estrechamente relacionada con el deterioro del suelo, producto de prácticas intensivas y repetitivas de manejo.
El suelo agrícola es un sistema vivo que depende del equilibrio entre minerales, materia orgánica y microorganismos. Sin embargo, el uso prolongado de inundación permanente, el exceso de agua, el batido frecuente y la baja incorporación de materia orgánica han provocado compactación, pérdida de aireación y una marcada reducción de la actividad biológica, afectando directamente el desarrollo y la productividad del cultivo.
Para evaluar esta situación, se implementó la cromatografía de Pfeiffer, una técnica sencilla y de bajo costo que permite diagnosticar de forma visual y cualitativa el estado del suelo. El análisis se realizó en tres fincas arroceras con más de 30 años de producción, diferenciando ambientes de alto, medio y bajo rendimiento. Los resultados mostraron suelos con bajo balance entre los componentes mineral, orgánico y microbiológico, lo que coincide con los análisis físicos, químicos y microbiológicos realizados en laboratorio.
El estudio evidenció que los ambientes con menores rendimientos presentan suelos con baja reserva de materia orgánica, poca actividad microbiana y deficiente integración de los minerales, limitando la capacidad del cultivo para expresar su potencial productivo, aun cuando se utilicen variedades mejoradas.
Ante este panorama, los investigadores recomiendan cambiar el enfoque de manejo del suelo, priorizando su recuperación y conservación. Entre las principales acciones sugeridas se encuentran reducir el sobre laboreo, evitar la inundación permanente, reincorporar residuos del cultivo como fuente de materia orgánica, utilizar microorganismos benéficos, optimizar el uso del agua y realizar análisis periódicos por ambientes.
La conclusión es clara: mejorar la productividad del arroz no depende únicamente de aumentar la fertilización química, sino de devolverle vida al suelo. Un manejo más integral y sostenible permitirá recuperar la fertilidad, estabilizar los rendimientos y garantizar la sostenibilidad del sistema arrocero en la región.
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Ene 14, 2026 | Especial, Horticultura, Nutricion vegetal y animal, Orgánicos
Investigadores de UC San Diego desarrollan nuevo recubrimiento como spray antibacteriano que fortalece a las plantas plantas contra infecciones y sequías sin afectar su crecimiento
Buenos Aires, 14 de enero (PR/26) .- Investigadores de UC San Diego desarrollan polímero en spray antibacteriano que protege cultivos de bacterias y sequía con una sola aplicación
- Escudo vegetal.
- Polímero antibacteriano.
- Pulverización en agua.
- Menos enfermedades, más cosecha.
- Resistencia a sequía.
- Agricultura bajo presión climática.
La armadura en spray antibacteriano para plantas ofrece una nueva herramienta para la seguridad alimentaria global
En un mundo marcado por crisis alimentarias simultáneas, conflictos armados, sequías cada vez más largas y una desigualdad que no afloja, la seguridad alimentaria se ha convertido en una variable frágil. Hoy no se trata solo de producir más, sino de proteger lo que ya se cultiva. Según Naciones Unidas, millones de personas dependen de cosechas que fallan por enfermedades, estrés hídrico o plagas que antes no existían en esas latitudes.
En este contexto, el trabajo del equipo de la Universidad de California en San Diego apunta a una vía distinta: no cambiar la genética de la planta, sino reforzar su superficie, como quien añade una piel inteligente. Un polímero pulverizable que actúa como una armadura invisible frente a bacterias y, al mismo tiempo, ayuda a la planta a soportar la falta de agua. No es poca cosa.
Cómo funciona el spray antibacteriano
El núcleo de la innovación es un polímero sintético cargado positivamente, diseñado para interactuar con las membranas de bacterias patógenas. Al contacto, las debilita hasta impedir que sigan infectando el tejido vegetal. La clave está en cómo se fabrica: en lugar de disolventes orgánicos tóxicos, el equipo lo sintetiza directamente en agua, en condiciones tampón, lo que permite crear una solución biocompatible que se puede pulverizar sin dañar hojas ni estomas.

Ese detalle técnico lo cambia todo. Facilita su uso en invernaderos, viveros o incluso cultivos al aire libre con equipos de fumigación ya existentes. Nada de infraestructuras nuevas ni procesos industriales complejos. Solo agua, polímero y una boquilla de spray.
Una de las sorpresas del estudio fue que no hace falta cubrir toda la planta. Pulverizar una pequeña zona de una hoja basta para que el efecto se extienda al conjunto del organismo. Parece que ese pequeño “ataque controlado” activa una respuesta de defensa sistémica, una especie de alarma bioquímica que prepara a toda la planta frente a infecciones futuras. En términos prácticos, menos producto, menos coste y menos impacto ambiental. Buenas noticias.
Resistencia a bacterias en un clima que ya no es el de antes
Las enfermedades bacterianas en plantas no son un problema menor. Cánceres de tronco en frutales, manchas en tomate, tizones en cucurbitáceas o podredumbres en leguminosas ya provocan pérdidas de miles de millones cada año. Y el calentamiento global está ampliando su rango geográfico: patógenos que antes morían en invierno ahora sobreviven y colonizan nuevas regiones.
La armadura polimérica no mata todo lo que toca, no es un antibiótico de amplio espectro. Eso importa. Ataca selectivamente a bacterias dañinas sin interferir con los microorganismos beneficiosos que viven en la superficie de las plantas y en el suelo. Esa microbiota es clave para la absorción de nutrientes y la salud del ecosistema agrícola. Mantenerla intacta es un punto a favor frente a muchos pesticidas convencionales.

Menos sed, más vida
El otro efecto inesperado es casi más interesante: las plantas tratadas pierden menos agua. El polímero crea una película microscópica que reduce la transpiración excesiva sin bloquear el intercambio de gases. Algo así como una chaqueta transpirable. En pruebas de laboratorio, tras cuatro días sin riego, las plantas con recubrimiento seguían firmes; las demás, marchitas.
Para zonas agrícolas sometidas a estrés hídrico crónico, esto puede marcar la diferencia entre una cosecha aceptable y un campo perdido. No sustituye al riego ni a una buena gestión del agua, pero añade un margen de seguridad. Y en un clima cada vez más errático, esos márgenes valen oro.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
Reducir la dependencia de fitosanitarios químicos agresivos tiene efectos en cadena: menos residuos en el suelo, menos contaminación de acuíferos, menos riesgo para insectos polinizadores y fauna auxiliar. Además, al proteger cultivos ya plantados, se evita la necesidad de resembrar, lo que ahorra semillas, fertilizantes y energía.
Si el polímero logra formularse con alta biodegradabilidad, como busca ahora el equipo, su huella ambiental podría ser muy baja comparada con los productos que hoy dominan el mercado. No es una bala de plata, pero sí una pieza más para una agricultura que quiere ser productiva sin arrasar con lo que la rodea.
Fuente: El contenido de este artículo fue elaborado por www.ecoinventos.com, el cual fue revisado y reeditado por Portalfruticola.com
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Dic 20, 2025 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Nutricion vegetal y animal
El 90% de las acciones quedará en manos de Adecoagro, mientras que el 10% restante pertenecerá a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Bahía Blanca, sábado 20 diciembre (PR/25) — Profertil, la principal productora de fertilizantes nitrogenados del país y una de las más relevantes de América Latina, presentó oficialmente su nueva composición accionaria, marcando el inicio de una nueva etapa en la historia de la compañía con sede en Ingeniero White, partido de Bahía Blanca.
Según se informó, el 90% del paquete accionario pasará a estar controlado por Adecoagro, una de las empresas agroindustriales más importantes de la región, mientras que el 10% restante quedará en manos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), actor clave del entramado productivo y comercial del agro nacional.

La reconfiguración accionaria se produce luego de la salida de los dos socios históricos de Profertil: la canadiense Nutrien y la argentina YPF, que hasta ahora poseían el 50% de las acciones cada una. Ambas compañías decidieron desprenderse de sus participaciones en línea con cambios estratégicos en sus respectivos negocios.
En el caso de Nutrien, la decisión se enmarca en un proceso global de reorganización de activos, con foco prioritario en Canadá y Estados Unidos, mercados considerados estratégicos para su negocio principal. YPF, por su parte, avanzó en la venta de su participación como parte de su estrategia de concentrar inversiones y esfuerzos en el desarrollo de Vaca Muerta, el principal proyecto energético del país.
Un actor clave para el abastecimiento del agro argentino
Profertil es una pieza central en la cadena agroindustrial argentina. Desde su planta en el polo petroquímico de Bahía Blanca produce urea granulada, uno de los fertilizantes más utilizados en los cultivos extensivos, en particular trigo, maíz y girasol.
Su capacidad instalada ronda las 1,3 millones de toneladas anuales, lo que la convierte en un proveedor estratégico para el mercado interno y también para la exportación.
La compañía abastece una porción significativa de la demanda local de fertilizantes nitrogenados, contribuyendo a reducir la dependencia de importaciones en un insumo clave para la productividad agrícola. En un contexto de crecimiento sostenido del uso de fertilizantes en la Argentina, su rol resulta central para mejorar los rindes y la competitividad del sector.
Adecoagro y ACA: perfiles complementarios
Adecoagro es una empresa líder en producción sostenible de alimentos y energías renovables en Latinoamérica. Opera más de 210 mil hectáreas de tierras agrícolas y cuenta con plantas industriales estratégicamente ubicadas en Argentina, Brasil y Uruguay.

Su portfolio productivo incluye granos, arroz, lácteos, azúcar, etanol y generación de energía renovable, con una producción anual superior a los 3,1 millones de toneladas agrícolas y más de 1 millón de MWh de electricidad verde.
La Asociación de Cooperativas Argentinas, por su parte, nuclea a más de 130 cooperativas y a decenas de miles de productores agropecuarios en todo el país. Su participación accionaria busca fortalecer la integración entre la producción primaria, la provisión de insumos y la comercialización, consolidando un modelo de agregado de valor con fuerte anclaje territorial.
Desde el sector destacan que la combinación de ambos accionistas aporta solidez financiera, conocimiento productivo y una visión de largo plazo alineada con el desarrollo del agro argentino.
Proyección y continuidad operativa
“Estamos muy entusiasmados con esta nueva etapa y agradecidos por la confianza de los nuevos accionistas en Profertil. Esto reafirma el trabajo de un gran equipo que, desde hace más de dos décadas y media, viene liderando la producción de fertilizantes en la región”, señaló Marcos Sabelli, CEO de la compañía.
Desde la empresa remarcaron que el cambio accionario no implicará alteraciones en la operatoria diaria ni en los compromisos asumidos con clientes, proveedores y comunidades locales. Por el contrario, la expectativa es que esta nueva estructura permita consolidar inversiones, mejorar la eficiencia productiva y acompañar el crecimiento del uso de tecnologías nutricionales en el agro.
Consideran que en un escenario de mayores exigencias productivas y ambientales, la nueva etapa de Profertil se proyecta como un eslabón clave para impulsar una agricultura más eficiente, competitiva y sostenible en la Argentina.
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Fuente: Profertil
Dic 13, 2025 | Informes Técnicos, Nutricion vegetal y animal
Un ensayo conjunto de Advanta Semillas y Biofarma SA demostró que incluir sorgo bajo en taninos en dietas de terminación porcina no solo mantiene el desempeño productivo, sino que también mejora el margen económico por animal cuando se lo compara con dietas basadas en maíz.
Foto: Julián Siri,Gerente de Desarrollo de Producto de Advanta.
Buenos Aires, sábado 13 diciembre (PR/25) — En un contexto de costos crecientes y alta volatilidad de los precios de los granos, la búsqueda de alternativas energéticas al maíz gana relevancia en la producción porcina. Entre ellas, el sorgo de bajo contenido de taninos emerge como una opción sólida, respaldada por evidencia técnica, no sólo por sus aportes nutricionales, sino también, por su estabilidad de rendimiento frente a desafíos climáticos.
Un estudio desarrollado por Advanta Semillas y Biofarma SA en el Centro Experimental de Nutrición Animal (CENAB), en Carnerillo (Córdoba), evaluó el desempeño productivo de 288 cerdos en fase de terminación alimentados con cuatro tratamientos, cada uno formulado como dieta isoproteica e isoenergética, con distintos niveles de inclusión de sorgo bajo tanino y/o su reemplazo con maíz.
Además, las dietas incluyeron entre un 23 y 27% de otros ingredientes como fuentes proteicas, minerales y aminoácidos, asegurando un balance nutricional adecuado. Los tratamientos fueron: el primero (T1), dieta a base de maíz (con ~75% de inclusión de maíz en la dieta, sin inclusión de sorgo); el segundo (T2) con un 25% de inclusión de sorgo bajo tanino en la dieta en reemplazo de maíz; el tercero (T3) con un 50% de inclusión de sorgo bajo tanino en la dieta en reemplazo de maíz; y el cuarto (T4) con un 75% de inclusión de sorgo bajo tanino en la dieta, prácticamente sin inclusión de maíz.

Los resultados fueron concluyentes. Los animales que recibieron dietas con 75% de sorgo (T4) alcanzaron el mayor peso final promedio (125,9 kg por capón), superando al grupo alimentado exclusivamente con maíz (T1) (123,7 kg). La ganancia diaria de peso también fue superior (1.020 g/día frente a 0.990 g/día en el control), sin diferencias en calidad de canal ni en características de la carne.
Si bien la conversión alimenticia de la dieta basada en sorgo (kilogramos de materia seca necesarios para producir 1kg de carne) fue levemente inferior a la basada en maíz (2,38 vs 2,24 kg/kg), el mayor peso de faena de la de sorgo compensó esa diferencia, confirmando que este cultivo puede sustituir al maíz sin pérdidas de eficiencia ni impacto en el producto final.
Desde el punto de vista de la nutrición animal, la primera conclusión es contundente. “Los híbridos modernos de sorgo bajo tanino eliminan los problemas históricos asociados a la digestibilidad y palatabilidad. Hoy el sorgo ofrece un perfil energético y proteico comparable al maíz, con ventajas agronómicas y económicas claras”, explicó Julián Siri, Gerente de Desarrollo de Producto de Advanta.
De acuerdo con un estudio del National Research Council de 2022, el sorgo aporta un nivel de energía metabolizable apenas inferior al del maíz (3,09 kcal/kg MS vs 3,27 kcal/kg MS respectivamente), aunque ofrece un contenido de proteína cruda (PC) mayor (10% vs 8.5% respectivamente). Este diferencial lo posiciona como una herramienta estratégica para dietas balanceadas.
Más rentabilidad

El análisis económico confirmó que incluir sorgo bajo tanino en un 75% de la dieta es la estrategia que maximiza el margen.
Con un precio estimado de AR$1.800 por kg de capón, la dieta con 75% de inclusión de sorgo alcanzó un Ingreso Sobre Costo de Alimentación (ISCA) de $119.485 por capón, superando al tratamiento testigo (T1) a base de maíz (basado en una dieta con un 75% de maíz) que alcanzó $118.650.
En cuanto a los tratamientos intermedios (25% y 50% de inclusión de sorgo en la dieta) no mostraron ventajas económicas claras, lo que indica que el beneficio se consolida recién con niveles altos de inclusión.
El mayor consumo de alimento registrado en el grupo con 75% de sorgo (222 kg frente a 207 kg en promedio en los otros tratamientos) elevó el costo de alimentación en unos $3.000 por capón. Sin embargo, los ingresos adicionales por mayor peso de canal compensaron ampliamente esa diferencia, asegurando el mejor resultado económico neto.
En tanto, “si se considera que el precio del sorgo suele representar entre el 80% y 90% del valor del maíz, la rentabilidad potencial se amplía aún más, posicionándolo como una herramienta clave para diversificar las dietas y reducir riesgos frente a la volatilidad del mercado de granos”, confirmó Siri.
Una alternativa estratégica
Más allá de los beneficios productivos y económicos, desde Advanta destacan que la incorporación de sorgo en la dieta porcina también tiene relevancia agronómica y ambiental por el menor consumo de agua por kilo de materia seca, mejor aporte de rastrojo al suelo y mayor estabilidad de rendimiento en ambientes restrictivos.
“Este trabajo pone en relevancia el rol del sorgo como ingrediente estratégico en la nutrición porcina moderna, al maximizar el margen económico, mantener la eficiencia zootécnica y sumar ventajas agronómicas que fortalecen la sustentabilidad de los sistemas productivos”, consideró.
En definitiva, “el sorgo no sólo es una alternativa nutricional competitiva para la producción porcina, sino también una herramienta integral que potencia la resiliencia y sustentabilidad de los sistemas agropecuarios argentinos”, finalizó Siri.
Fuente: Advanta
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