Jul 14, 2026 | Especial, Ganadería
En su planta de Poznań, Volkswagen reemplazó la maquinaria tradicional por un rebaño hambriento que mantiene el pasto bajo control entre 31.000 paneles solares. El experimento busca demostrar que la energía limpia y la vida animal pueden convivir en un mismo terreno.
Buenos Aires, martes 14 julio (PR/26)–Volkswagen encontró una solución tan simple como efectiva para un problema que enfrentan todas las plantas solares: cómo controlar el crecimiento del césped sin dañar los paneles ni recurrir a maquinaria pesada. La respuesta llegó con pezuñas y no con motores.
En su fábrica de Poznań, Polonia, la compañía decidió reemplazar las cortadoras de césped tradicionales por un rebaño de 100 ovejas. Los animales pastan libremente entre las hileras de paneles y mantienen el terreno prolijo de forma natural.

La iniciativa forma parte de un proyecto más amplio que estudia cómo se puede combinar la energía solar a gran escala con el uso agrícola tradicional de la tierra, una práctica conocida como agrivoltaica.
Más que simples cortacéspedes con patas
El aporte de las ovejas va más allá de mantener el pasto corto. Su presencia también sirve de base para un estudio científico sobre biodiversidad y microclima local, cuyos resultados podrían replicarse en otras plantas solares del mundo.

Al eliminar la necesidad de maquinaria para el desbroce, la empresa reduce además su huella de carbono, un objetivo cada vez más urgente para cumplir con las exigentes normativas ambientales europeas.
Los números detrás del parque solar
La granja solar donde pastan las ovejas ocupa 27 hectáreas y fue construida y gestionada por la firma Quanta Energy. La instalación cuenta con 18,3 MW de potencia distribuidos en 31.000 paneles solares, capaces de abastecer hasta el 100% de los procesos de la planta en un día de alta radiación solar.
En un día normal, este parque fotovoltaico aporta una cuarta parte de la energía total que consume la fábrica, donde se producen componentes y vehículos comerciales como la furgoneta eléctrica e-Crafter.
Primicias Rurales
Fuente: hibridosyelectricos
Jul 14, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro
De acuerdo con las estadísticas oficiales (SAGyP), durante los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones agroindustriales alcanzaron USD 22.394 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 17,5%, mientras que las cantidades exportadas aumentaron 18,4%
Buenos Aires, martes 14 de julio (PR/26) .- . El hecho de que los volúmenes hayan crecido levemente más que el valor indica que, en términos agregados, la expansión estuvo impulsada principalmente por una mayor oferta exportable y no por una mejora generalizada de los precios.
En los grandes cultivos, el principal impulso provino de una mayor disponibilidad física. Las cantidades exportadas de trigo aumentaron 64%, las de girasol 142%, las de maíz 12% y las de sorgo 117%. En estos casos, el valor exportado también creció, pero generalmente menos que los volúmenes, lo que revela valores medios por tonelada algo inferiores. En trigo, por ejemplo, las cantidades aumentaron 64% y el valor 48%; en girasol, los incrementos fueron de 142% y 126%, respectivamente. La expansión respondió, por lo tanto, fundamentalmente a las muy buenas cosechas de este último ciclo agrícola y los consecuentes mayores embarques.
En otras cadenas, en cambio, el factor determinante fueron los precios o una valorización más favorable de la oferta exportada. El caso más claro es el complejo bovino: el valor exportado creció 38%, mientras que las cantidades se mantuvieron prácticamente sin cambios. La mejora se concentró en la carne bovina, cuyas exportaciones pasaron de USD 1.149 millones a USD 1.645 millones, y en otros productos cárnicos, mientras disminuyeron las ventas de grasas. El resultado combina mejores valores unitarios con una composición exportadora más concentrada en productos de mayor valor.
También se observan cambios de composición relevantes al interior de algunos complejos. Un ejemplo es el de las legumbres, el crecimiento no fue uniforme al interior de este grupo: las exportaciones de poroto pasaron de 44.000 a 156.000 toneladas y de USD 33 millones a casi USD 125 millones, mientras retrocedieron las arvejas y las lentejas. En soja, el valor total permaneció prácticamente estable, pero aumentaron las exportaciones de poroto y disminuyeron las de aceite y otros productos procesados, lo que implicó un desplazamiento hacia una canasta de menor transformación.
Otros casos muestran que un mayor volumen no siempre se traduce en más dólares. Las cantidades exportadas de maní aumentaron 30%, pero el valor total cayó casi 3%, debido a una fuerte reducción de los valores medios por tonelada. Algo similar, aunque menos marcado, ocurrió en varios productos lácteos y forestales. En la foresto industria, por ejemplo, crecieron las exportaciones de madera aserrada y contrachapados, pero cayeron las de papel, cartón y taninos, de modo que las cantidades totales aumentaron levemente y el valor disminuyó.
En sentido contrario, algunos complejos lograron generar más valor con menores volúmenes. Las exportaciones de ingredientes alimenticios aumentaron 32% en dólares pese a una caída del 10% en las cantidades, impulsadas por el fuerte crecimiento de proteínas y enzimas, productos de mayor valor unitario. También en otras hortalizas el valor exportado creció aun cuando las cantidades se redujeron, como resultado de cambios significativos en la mezcla de productos.
El crecimiento exportador agroindustrial de 2026 no responde, en consecuencia, a un único viento de cola. En algunas cadenas predominó la expansión de la producción y la oferta exportable; en otras, mejores precios, mayor inserción en determinados mercados o una canasta de productos de mayor valor. También hubo complejos donde el aumento de los volúmenes fue parcialmente neutralizado por menores precios o por un desplazamiento hacia productos menos elaborados. El resultado agregado fue favorable y relativamente extendido, pero sus motores fueron diferentes entre complejos y mucho más heterogéneos cuando se analiza el desempeño a nivel de productos.
Una segunda forma de mirar el desempeño exportador es clasificar los bienes no por complejo agroindustrial, sino por la etapa productiva en la que se ubican: productos primarios, primera transformación, manufacturas intermedias y manufacturas finales. Esta lectura permite identificar si el aumento de las ventas externas respondió a una expansión de bienes primarios, a un mayor procesamiento industrial o a un avance de productos más cercanos al consumo final.
La clasificación por etapas busca ordenar las exportaciones según el grado de transformación del bien exportado. Los productos primarios son aquellos que se venden con nula o muy poca transformación industrial, como maíz, trigo en grano, poroto de soja, girasol, cebada, maní, frutas o miel. La primera transformación incluye bienes que resultan del primer procesamiento de esa materia prima, como aceite y subproductos de soja, aceite de girasol, carne bovina deshuesada, leche en polvo o cueros curtidos. Las manufacturas intermedias son productos más elaborados que suelen funcionar como insumos para otras industrias, como lecitinas, aceites esenciales, glicerol, proteínas, enzimas o ciertas manufacturas de madera. Finalmente, las manufacturas finales comprenden bienes más cercanos al consumo final o al canal minorista, como vinos, preparaciones de papa, preparaciones de maní, alimentos para animales domésticos, chocolates, golosinas, aceitunas de mesa o galletitas.
Esta clasificación no mide la complejidad tecnológica en sentido estricto, sino el lugar aproximado que ocupa cada bien dentro de la cadena productiva. Por eso resulta útil para complementar la mirada por complejos: permite distinguir si el aumento exportador proviene de una mayor salida de materias primas, de bienes con primer procesamiento industrial o de productos más elaborados y cercanos al consumo final.
Desde esta perspectiva, el crecimiento de los primeros cinco meses de 2026 aparece claramente concentrado en los primeros eslabones de las cadenas. Las exportaciones de productos primarios pasaron de USD 7.887 millones a USD 10.038 millones, con una suba del 27,3%, y explicaron 11,3 puntos porcentuales del crecimiento total del valor exportado. La primera transformación también aumentó, de USD 9.906 millones a USD 11.030 millones, con una mejora del 11,3% y un aporte de 5,9 puntos porcentuales. En conjunto, productos primarios y primera transformación explicaron prácticamente todo el incremento exportador del período.
Los resultados de los primeros cinco meses de 2026 muestran una mejora exportadora significativa y bastante extendida. En la mirada por complejos, 29 de los 52 agrupamientos agroindustriales crecieron simultáneamente en valor y cantidades, mientras que otros 11 aumentaron al menos una de las dos variables. En la mirada por etapas productivas, el incremento estuvo concentrado en productos primarios y bienes de primera transformación, que explicaron prácticamente todo el crecimiento del valor exportado del período. Es decir, la agroindustria no solo exportó más, sino que lo hizo principalmente desde los eslabones con mayor capacidad de respuesta inmediata.
Que el crecimiento haya estado liderado por productos primarios no debería interpretarse como una señal negativa. En buena medida, es el resultado esperable cuando mejoran las condiciones productivas y los incentivos de cadenas que pueden responder relativamente rápido, como ocurre con los cultivos extensivos. En granos, una buena campaña se traduce con rapidez en más toneladas exportables y, por lo tanto, en más divisas. En cambio, otras actividades agroindustriales tienen tiempos de maduración más largos: la ganadería requiere recomponer stocks, mejorar genética, ampliar capacidad de engorde y faena; la lechería necesita inversiones en tambos, alimentación, tecnología y plantas; la fruticultura y la forestoindustria dependen de decisiones que se toman con horizontes de varios años; y las manufacturas finales suelen requerir desarrollo comercial, escala, marcas, adaptación a estándares externos y apertura de mercados.
Desde esta perspectiva, el desempeño de 2026 puede leerse como una primera respuesta positiva de la agroindustria ante un contexto más favorable. La estabilidad macroeconómica, la reducción de distorsiones, la baja de impuestos a la exportación, la mayor previsibilidad y las oportunidades asociadas a una mayor integración comercial pueden empezar impactando primero en los eslabones de respuesta más rápida. Si ese entorno se sostiene, es razonable esperar que, con más tiempo, también comiencen a reaccionar con mayor intensidad las etapas de transformación, las cadenas regionales, las proteínas animales, los alimentos elaborados y otros bienes más cercanos al consumo final.
Además, la generación de valor asociada a los productos primarios no ocurre solamente “aguas abajo”, mediante su transformación industrial. También se produce “aguas arriba”, en la red de proveedores que hace posible ampliar la producción: semillas, genética, fertilizantes, fitosanitarios, maquinaria agrícola, riego, servicios agronómicos, transporte, almacenamiento, logística, tecnología aplicada y servicios profesionales. Un aumento de las exportaciones primarias puede traccionar actividad, inversión y empleo en todos esos eslabones, aunque esa contribución no siempre sea visible cuando el análisis se limita al producto exportado o al complejo exportador.
El desafío, por lo tanto, no es contraponer productos primarios y manufacturas, sino construir una trayectoria en la que ambos se refuercen. Más producción primaria genera escala, divisas, demanda de servicios y oportunidades para procesar, diferenciar y sofisticar la oferta exportable. A su vez, más transformación industrial permite capturar valor y reducir la exposición a ciclos climáticos o de precios. El dato de los primeros cinco meses de 2026 muestra una agroindustria que volvió a expandirse con fuerza; el paso siguiente es sostener las condiciones para que esa primera respuesta se traduzca, gradualmente, en más inversión, más productividad y una canasta exportadora más amplia.
Primicias Rurales
Fuente: Ieral Por Juan Manuel Garzón
Jul 14, 2026 | Agricultura, Economía / Economía del Agro, Especial
El mercado internacional vuelve a concentrarse en los fundamentos productivos y comerciales tras la volatilidad financiera de las últimas semanas. El clima, la demanda mundial, las proyecciones agrícolas y la calidad de la producción argentina serán determinantes para la evolución de los precios y la comercialización durante los próximos meses.
Buenos Aires, martes 14 de julio (PR/26) .- Los mercados de soja, maíz y trigo atraviesan un período de fuerte expectativa luego de varios meses marcados por la volatilidad financiera y los movimientos de los fondos de inversión. Si bien durante junio las cotizaciones estuvieron influenciadas por factores especulativos, el escenario comienza nuevamente a enfocarse en las variables estructurales que históricamente determinan la evolución de los precios internacionales: la producción, la demanda, los stocks, el clima y el comercio global.
En este contexto, el panorama internacional presenta desafíos y oportunidades para Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de granos. La evolución de la campaña estadounidense, la cosecha récord de Brasil, la demanda de China y las perspectivas de consumo industrial aparecen como factores centrales para definir el comportamiento del mercado durante el segundo semestre del año.
En el caso de la soja, el mercado continúa girando alrededor del denominado triángulo Estados Unidos-China-Brasil, cuyos movimientos siguen marcando la tendencia internacional. La evolución de las exportaciones norteamericanas hacia el gigante asiático continúa siendo determinante para el nivel de existencias finales en Estados Unidos, indicador considerado uno de los principales termómetros para la formación de precios.
Durante junio, la falta de avances concretos en los acuerdos comerciales entre Washington y Beijing generó una importante liquidación de posiciones compradoras por parte de los fondos de inversión que operan en Chicago. Esa salida de capital provocó una baja significativa de las cotizaciones, aunque posteriormente el mercado recuperó estabilidad al volver a concentrarse en los fundamentos productivos.
En las últimas semanas, los pronósticos de altas temperaturas y menores precipitaciones sobre el cinturón agrícola estadounidense impulsaron nuevas subas, a lo que se sumaron anuncios de embarques con destino a China que devolvieron confianza respecto del comercio bilateral. Estos factores volvieron a darle impulso a un mercado que permanece extremadamente sensible a cualquier novedad climática o geopolítica.

Otro aspecto que adquiere creciente relevancia es el desarrollo de la industria de los biocombustibles en Estados Unidos. El incremento del procesamiento de soja para producir aceite destinado al biodiésel podría aumentar la demanda del grano, aunque ese proceso también implica una mayor producción de harina, que deberá encontrar nuevos mercados para evitar excedentes que terminen presionando los precios internacionales.
Las proyecciones agrícolas conocidas durante julio mantuvieron prácticamente sin cambios los principales indicadores mundiales respecto del mes anterior. Si bien no hubo modificaciones significativas en las estimaciones de producción y stocks, el mercado continúa siguiendo muy de cerca cualquier variación en el clima estadounidense, considerado el principal factor capaz de modificar el escenario actual.
En Argentina, la situación comercial de la soja mantiene una elevada proporción de producción aún sin precio definido. Casi la mitad de la oferta total permanece fuera del circuito comercial o entregada con precio pendiente de fijación, una condición que otorga margen para futuras decisiones de venta dependiendo de la evolución del mercado.
En el plano interno, la mejora registrada en los valores expresados en pesos respondió principalmente al ajuste del tipo de cambio ocurrido durante junio y no a una recuperación genuina de las cotizaciones internacionales. En dólares, el mercado prácticamente no mostró diferencias respecto de los valores registrados un mes atrás.
La industria aceitera continúa siendo el principal sostén de la demanda doméstica, mientras que el mercado exportador de poroto enfrenta mayores dificultades. En el mediano plazo también aparecen interrogantes vinculados con el crecimiento de la producción estadounidense de harina de soja, que podría aumentar la competencia internacional para uno de los principales productos de exportación argentinos.

Para el maíz, el comportamiento internacional mostró una dinámica similar. Luego de la fuerte caída experimentada durante junio por la salida de posiciones compradoras de los fondos especulativos, el mercado comenzó a recuperar terreno al volver a enfocarse en los fundamentos productivos y comerciales.
Las exportaciones estadounidenses mantienen un desempeño excepcional y se encaminan hacia niveles récord, al tiempo que la demanda mundial continúa creciendo y absorbiendo buena parte de la enorme producción global registrada durante la última campaña. Esa fortaleza del consumo permitió sostener un escenario relativamente equilibrado pese a la abundante oferta.
Uno de los indicadores más observados continúa siendo la relación entre stocks y consumo, que permanece en uno de los niveles más bajos de los últimos años. Esa situación limita la posibilidad de fuertes caídas de precios, especialmente si aparecen inconvenientes climáticos durante las etapas críticas del desarrollo de los cultivos.
Las condiciones meteorológicas en Estados Unidos concentran buena parte de la atención del mercado, mientras que en Brasil avanza la cosecha de la denominada Safrinha, considerada la principal producción de maíz del país. El volumen final de esa cosecha tendrá un impacto directo sobre la disponibilidad mundial y sobre la competencia exportadora que enfrentará Argentina.
También se mantiene bajo observación la posible aprobación definitiva del uso permanente de mezclas con mayor contenido de bioetanol en Estados Unidos, una medida que incrementaría la demanda de maíz destinado a la producción de combustibles renovables.
En el mercado argentino, el comportamiento de los precios fue muy similar al registrado en soja. Las mejoras observadas en pesos respondieron principalmente al efecto cambiario, mientras que las cotizaciones en dólares permanecieron prácticamente estables durante el último mes.
La comercialización continúa mostrando un importante volumen pendiente de fijación de precios, aunque la demanda sigue siendo muy activa tanto para operaciones inmediatas como para posiciones futuras. Sin embargo, el ingreso masivo del maíz brasileño al mercado internacional representa un elemento que podría moderar futuras mejoras de precios.
Las recientes subas registradas en Chicago durante los días en que el mercado argentino permaneció sin operaciones podrían trasladarse a las cotizaciones locales, especialmente en un contexto donde la demanda continúa mostrando firme interés por la mercadería disponible.

En cuanto al trigo, el escenario internacional presenta características particulares. Los factores financieros perdieron protagonismo rápidamente y el mercado volvió a concentrarse en las perspectivas productivas del hemisferio norte y en la evolución de la oferta proveniente de la región del Mar Negro.
Estados Unidos enfrenta dificultades productivas debido a la escasez de precipitaciones sobre importantes áreas cultivadas, situación que afectó el rendimiento del trigo de invierno. Al mismo tiempo, las proyecciones de siembra para la próxima campaña muestran uno de los niveles más bajos de las últimas décadas.
A nivel global también comienzan a observarse señales de menor disponibilidad futura. Si bien la última campaña fue excepcional en términos productivos, las proyecciones indican una reducción de la relación entre stocks y consumo debido a que la demanda mundial crecería por encima de la producción.
Las exportaciones de Rusia y Ucrania continúan siendo determinantes para la formación de precios internacionales. La agresividad comercial de ambos países mantiene una fuerte presión competitiva sobre el resto de los exportadores y limita las posibilidades de recuperación de las cotizaciones.
Otro elemento seguido de cerca es la posible influencia del fenómeno El Niño sobre importantes regiones productoras de China, India y Australia. Eventuales problemas climáticos podrían modificar sustancialmente el equilibrio entre oferta y demanda durante la próxima campaña.
Para Argentina, el principal desafío continúa siendo la calidad del trigo obtenido en la última cosecha. Esa situación limita el acceso a mercados de mayor valor agregado y obliga a competir principalmente por precio, reduciendo las posibilidades de mejorar los ingresos por exportación.
La menor calidad también afecta el comportamiento del mercado interno, donde la industria molinera paga importantes premios por mercadería que cumple con los estándares requeridos. Sin embargo, la disponibilidad de trigo con esas características resulta reducida, dificultando la operatoria comercial.
A ello se suma un importante volumen de trigo que todavía permanece sin precio definido, situación que incrementa la incertidumbre de productores y operadores mientras esperan mejores condiciones de mercado para concretar las ventas.

En términos generales, el escenario para los tres principales cultivos argentinos continuará dependiendo de la evolución del clima en Estados Unidos, el avance de la cosecha brasileña, la dinámica del comercio internacional, las decisiones de los grandes compradores mundiales y la evolución de los conflictos geopolíticos que puedan alterar el funcionamiento de los mercados.
Mientras tanto, la demanda industrial y exportadora seguirá desempeñando un papel clave para la comercialización local, en un contexto donde gran parte de la producción todavía permanece sin precio definitivo y las decisiones comerciales dependerán de la evolución de un mercado que continúa mostrando elevados niveles de incertidumbre.
Primicias Rurales
Fuente: Sandra Capocchi
Jul 13, 2026 | Ferias, Exposiciones y Cursos, Lechería
En el Congreso Panamericano de la Leche, realizado en Medellín, Colombia, especialistas coincidieron en que el consumidor cambia más rápido que la propia industria. La nostalgia del lechero de barrio convive hoy con nuevas exigencias de salud, practicidad y personalización.
Del lechero de barrio a la góndola digital
Buenos Aires, lunes 13 julio (PR/26)–.«Todos recordamos cómo tomábamos leche en la casa de nuestros abuelos: pasaba el lechero, se compraba la leche y luego se hervía. Pero hoy los datos muestran una realidad completamente distinta», planteó Samir Campo, presidente de RADDAR CKG LATAM, quien abrió el programa académico del 18.º Congreso Panamericano de la Leche y el 12.º Congreso Internacional de la Industria Láctea.
El encuentro, organizado por Fepale y ASOLECHE en Plaza Mayor de Medellín, Colombia, bajo el lema «El futuro se escribe con leche», reunió a especialistas de toda la región para analizar cómo evolucionan los hábitos de consumo.

Según explicó Campo, en Colombia el 55,7% de los productos lácteos se adquieren en tiendas de barrio y pequeños comercios, y buena parte de esas compras todavía se paga en efectivo. Pero el dato que más pesa, advirtió, es otro.
El consumidor cambia a un ritmo mucho más acelerado que la propia industria. Y en ese desfase, sostuvo, se juega buena parte del futuro del sector lácteo en la región.
De alimentar a nutrir: la proteína toma el mando
Durante su exposición, Campo analizó cómo el mercado incorpora nuevos competidores, entre ellos las bebidas vegetales y las llamadas «leches alternativas», que obligan a toda la cadena láctea a repensar su propuesta de valor.

El gran cambio de paradigma, remarcó, ya no pasa solo por alimentar, sino por nutrir. La proteína gana terreno en las decisiones de compra, de la mano de una tendencia cada vez más marcada hacia la nutrición personalizada.
El especialista también mencionó las nuevas guías alimentarias internacionales, que siguen otorgando a los lácteos un lugar destacado dentro de una alimentación saludable, con especial relevancia para el desarrollo infantil y para los mayores de 40 años.
El bolsillo de las familias marca el rumbo
Los cambios demográficos también pesan en la ecuación: la menor tasa de natalidad, el aumento de la esperanza de vida y las transformaciones en el ingreso de los hogares están modificando profundamente la demanda de alimentos, según explicó Campo.
«La estructura del gasto cambia cuando cambia el bolsillo de las familias», sostuvo, al advertir que el aumento previsto en los precios de los alimentos obligará a las empresas a ofrecer productos con mayor valor agregado y diferenciación.

Entre las tendencias que marcarán el futuro del sector, Campo destacó el crecimiento de alimentos ricos en proteínas, los productos orientados a la salud digestiva —con probióticos, fibra y vitamina D—, el desarrollo de líneas premium y la revalorización de los productos locales.
Como mensaje final, el especialista llamó a la industria a adaptarse a un consumidor cada vez más exigente, que busca bienestar y experiencias de consumo, sin perder el vínculo histórico que la leche mantiene con la gente.
Primicias Rurales
Fuente: todolecheria.com.ar
Jul 12, 2026 | Actualidad, Economía / Economía del Agro, Informes Técnicos
El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG) subió apenas 0,03% en mayo y encadena siete meses de mejoras mensuales, aunque todavía no logra recuperar el nivel más alto de 2025. El agro vuelve a ser la estrella, mientras la industria y la construcción pierden impulso.
Buenos Aire, domingo 12 julio (PR/26)–La actividad económica argentina sigue moviéndose, pero con pasos cortos. En mayo, el ICA-ARG tuvo una variación mensual de apenas 0,03%, mientras que comparado con el mismo mes del año pasado todavía muestra una caída del 0,8%.
El dato confirma un proceso de recuperación lento, que ya lleva siete meses consecutivos de variaciones positivas, pero que todavía no alcanza a superar el máximo relativo logrado en 2025.

En mayo, el campo volvió a destacarse y marcó un nuevo récord histórico, acompañado por buenos números en la recaudación nacional y en las ventas minoristas.
Del otro lado del mostrador, la industria y la construcción mostraron retrocesos puntuales, en un contexto donde también cayeron las importaciones y el patentamiento de vehículos.
El campo, otra vez la gran locomotora
Después de dos meses de caída por culpa de las lluvias, las labores agrícolas se recuperaron con fuerza en mayo: subieron 2,6% mensual y un notable 10,5% interanual.

El impulso estuvo marcado por un avance récord en la cosecha de soja, que llevó al indicador agrícola a tocar un máximo histórico.
Industria y construcción, un freno inesperado
La producción industrial tuvo un tropiezo en mayo, con una caída mensual que corta una racha de cinco meses de recuperación. En la comparación interanual, retrocedió 0,3%.

El sector automotriz fue uno de los que más pesó en la baja, en línea con la primera caída mensual de las exportaciones industriales tras varios meses de subas consecutivas.
La construcción también cortó su recuperación con la primera baja mensual del año, del -0,7%. Aun así, frente a mayo de 2025 acumula una mejora del 2,7%.
Comercio y recaudación: señales que alientan
Las ventas minoristas subieron 0,3% en mayo, el segundo mes consecutivo en terreno positivo, aunque todavía caen 7% interanual.
Las importaciones totales bajaron 1,2% en el mes y 6,1% en la comparación anual, golpeadas por la menor compra de insumos y bienes de capital.

El patentamiento de autos nuevos encadenó su segunda caída mensual fuerte, del 5,2%, y ya perdió toda la recuperación acumulada a comienzos de año.
La recaudación nacional creció 1,5% en mayo, su tercer mes consecutivo de mejora, y volvió a terreno positivo en la comparación interanual por primera vez desde mediados de 2025.
Un mercado laboral con señales mixtas
El número de asalariados privados registrados frenó su deterioro, aunque todavía hay 107 mil trabajadores menos que en mayo de 2025.

En cambio, la tasa de entrada al mercado laboral acumula seis meses de mejora, con una suba interanual del 8,5%.
La remuneración bruta de los empleados privados se mantuvo prácticamente estable en el mes, aunque acumula una caída del 1,5% frente a igual mes de 2025.
Qué dejó mayo y qué se viene
El buen arranque de 2026 perdió fuerza en mayo, golpeado por la construcción y la industria, dos sectores que venían traccionando en los meses anteriores.
El agro fue el gran sostén del índice general, mientras que el mercado laboral empieza a mostrar señales positivas, aunque todavía dispares entre sí.
Solo cuatro de los diez indicadores que componen el ICA-ARG tuvieron un desempeño positivo en mayo, aunque el índice de difusión superó el 50% por primera vez desde comienzos de 2025.
Ese nivel, sin embargo, sigue siendo bajo para lo esperable tras siete meses de subas, lo que confirma que la recuperación económica argentina avanza todavía de manera despareja entre sectores.
Primicias Rurales
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario Informativo Semanal